10889j

1999

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 10889  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Dr. CARLOS E. MEJIA ESCOBAR  

Aprobado  Acta  No.  111   

Santa  Fe  de Bogotá  D.C., veintisiete  (27) de julio de mil novecientos noventa y nueve (1999).   

V   I   S   T   O   S   

Resuelve  la  Sala  de  Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia la solicitud de libertad provisional, impetrada por  el procesado FABIO ESPAÑA CARVAJAL.   

LA    PETICION   DEL    PROCESADO   

1.-            El señor FABIO ESPAÑA CARVAJAL solicita  su  “libertad condicional” por considerar que ha cumplido con los requisitos  del artículo 72A del Código Penal que creó la Ley 415 de 1997.   

Advierte que se encuentra detenido desde el 5  de  febrero  de  1994,  por  lo que ha completado 5 años, 4 meses y 20 días de  privación  física  de  la  libertad,  a lo que suma los lapsos reconocidos por  redención  de pena por el Juzgado 1° Penal del Circuito de Pitalito (Huila) el  11  de febrero de 1997 y el 16 de octubre de 1998, por un total de 23 meses y 19  días,  agregando  copias  de esas decisiones, y los 88 días que liquidó ésta  Corporación,  para  señalar que ha cumplido un tiempo superior a los 90 meses,  por lo que considera que tiene derecho a la libertad.   

Referente al aspecto subjetivo, estima que su  buena  conducta  y  comportamiento  en  el  establecimiento carcelario, permiten  suponer fundadamente su readaptación social.   

ANTECEDENTES        Y   CONSIDERACIONES   

1.-            El  señor  FABIO  ESPAÑA  CARVAJAL fue  detenido  el  5  de  febrero  de  1994  (folio 24, cuaderno original No. 1) como  consecuencia  de  la orden de captura que se había librado en su contra y la de  su  hermano José Lizardo, a raíz de que había sido denunciados como presuntos  autores   de   un   atentado   contra   la   vida   del   señor   Jairo  Yustes  Losada.   

2.-               Adelantada    la    correspondiente  investigación,  previa  clausura  y  calificación del sumario, se adelantó la  etapa  del  juicio  que  culminó con sentencia condenatoria en su contra por el  delito  de tentativa de homicidio, por lo que se le tasó una pena definitiva de  12 años y 6 meses de prisión.   

3.-            Apelado el fallo, recibió confirmación  por  parte  de  una  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de Neiva (Huila) mediante el suyo del 28 de febrero de 1995, contra el  que  se  interpuso recurso extraordinario de casación por parte del defensor de  los procesados.   

4.-            La  libertad provisional que solicita el  señor  ESPAÑA  CARVAJAL,  que se halla detenido como responsable del delito de  tentativa  de  homicidio  simple,  tal  como  él lo indica, debe tramitarse con  fundamento  en  la  Ley  415 de 1997 que adicionó al Código Penal el artículo  72A,  norma a la que debe entenderse referida la concordancia del inciso 2° del  artículo  415  del  Código de Procedimiento Penal, en cuanto señala que “se  considerará  que  ha cumplido la pena, el que lleve en detención preventiva el  tiempo  necesario  para obtener libertad condicional, siempre que se reúnan los  demás requisitos para otorgarla”.   

5.-             Sin embargo, previo a lo anterior y como  para  esta  nueva  petición  de  libertad ante la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de Justicia, el señor ESPAÑA CARVAJAL reclama que se le tengan  en  cuenta  las  redenciones  de pena por  trabajo que el Juzgado 1° Penal  del  Circuito  de  Pitalito (Huila) le hizo en autos del 11 de febrero de 1997 y  octubre  16  de  1998  en  cuantía  de  14  meses  7  días y 9 meses 12 días,  respectivamente  (folios  132 y 138, cuaderno de la Corte), resulta necesario el  pronunciamiento de la Sala sobre semejante situación.   

5.1.-          Aunque  el  actual  Juez  1°  Penal del  Circuito  de  Pitalito, aclara que solo profirió la decisión del 16 de octubre  de  1998  e  indica  las razones por las que lo hizo, es lo cierto que tanto el,  como  su  antecesor  que  suscribió  la  decisión  del  11 de febrero de 1997,  actuaron sin tener competencia para ello.   

En pasada oportunidad y ante igual situación,  la Sala señaló:   

“  (…)  A  riesgo de parecer elementales,  debe  la  Corte  abordar  el  estudio  de  esta  situación  tan  poco ortodoxa,  reiterando  sus  pronunciamientos  sobre  la  naturaleza  de  las  decisiones de  libertad  cuando  la  sentencia  no  está en firme aunque se haya dictado la de  primera instancia.   

“La libertad que se solicita en estos casos,  debe  tramitarse  siempre  bajo  los  preceptos del artículo 415 del Código de  Procedimiento  Penal,  pues  se  trata  de  una  pretensión provisional, por el  estadio  procesal  de  la  actuación  que  es  el  de  sentencia en trámite de  impugnación.  En  punto  al  ordinal  2°  de  tal norma, es decir, la libertad  provisional  por  haber  cumplido  el  tiempo necesario para obtener la libertad  condicional,  el factor de competencia ha sido establecido por el legislador con  claridad  meridiana:  “la  libertad  provisional a que se refiere este numeral  será  concedida por la autoridad que esté conociendo de la actuación procesal  al momento de presentarse la causal aquí prevista”.   

“Claro queda, entonces, cual es la autoridad  que  ha de conceder la libertad, si a ella hubiera lugar.  Ahora bien, como  para  esta  precisa  causal  debe  tenerse  en  cuenta  no solo el tiempo que el  procesado  lleve  en detención preventiva, valga decir privado efectivamente de  la  libertad,  sino  “la  rebaja  de  pena  por trabajo o estudio”, no puede  concluirse  otra  cosa,  sino que la regla de competencia para la concesión del  beneficio,  lo  es  también para el análisis y reconocimiento – provisional se  reitera  –  de  los  abonos por trabajo o estudio, incluida aquí la enseñanza.  Este es el único y claro entendimiento que acepta la norma citada.   

“ (…) Ahora bien la anterior conclusión,  se   obtiene   igualmente  por  el  método  exactamente  contrario,  es  decir,  demostrando la incompetencia  de las demás autoridades.   

“No  es  competente  el  Juez  de  primera  instancia,  porque  al  dictar  la sentencia de tal grado jurisdiccional y haber  sido  impugnada,  la  concesión  del  recurso  ha  debido  hacerse en el efecto  suspensivo     que     significa    ‘como  su  nombre  lo  indica  {que}  se  suspende la competencia del  funcionario  que  dictó  la  providencia,  a  quien  le  queda vedada cualquier  actuación  posterior, hasta cuando el superior decida el recurso y la decisión  recurrida  no  puede cumplirse hasta que el Juez ad quem lo confirme’1.    

“(…)   el  Juez  de  Primera  Instancia  únicamente  recupera  la  competencia  respecto del proceso, para efectos de la  ejecución  de  la  sentencia,  siempre y cuando en su territorio no exista  aún   Juez   de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  2,   pero  es  requisito  sine  qua  non  de  tal competencia la ejecutoria de la sentencia que  impone la pena o la medida de seguridad.   

“Tampoco  es  competente  el  Tribunal  de  Segunda  instancia  que  agota su competencia con la expedición de la decisión  que   resuelve   el   recurso   interpuesto,   sin   que  vuelva  a  recuperarla  jamás3.   

   

5.2.- Deviene de lo expuesto la incompetencia  del  Juez  1°  Penal  del Circuito de Pitalito (Huila) para el proferimiento de  las  decisiones  del  11 de febrero de 1997 y del 16 de octubre de 1998, pues la  actuación  procesal  a  la que está vinculado el señor FABIO ESPAÑA CARVAJAL  se  halla  en la actualidad pendiente de la solución del recurso extraordinario  de  casación  y por tanto “la autoridad que está conociendo de la actuación  al  momento de presentarse la solicitud” de libertad provisional es la Sala de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia, autoridad por ende competente  para  decidir  tales  peticiones  y  concomitantemente  las de abono de pena por  trabajo, estudio o enseñanza.   

5.3.-          Incluso  frente  a  la  explicación que  entrega  el  señor Juez 1° Penal del Circuito de Pitalito, de haber reconocido  las  redenciones  de  pena  por no considerar que se tratara de una petición de  libertad  reservada  a la Sala de Casación Penal de la Corte, para lo cual cita  el  artículo  231  del  Código  de  Procedimiento Penal, y que podía entonces  actuar  con  fundamento  en  los  artículos  75-1  y  15  transitorio del mismo  Código,   por   tratarse   de   redenciones   para   obtener   los   beneficios  administrativos  del  permiso  de  las  72 horas (decisión del 11 de febrero de  1997)  y  de  la  libertad  preparatoria (auto del 16 de octubre de 1998), tales  pronunciamientos   están   igualmente   viciados   de   nulidad  por  falta  de  competencia   

En efecto, para cualquier actuación procesal  de   cualquier   Juez  de  la  República  es  menester  que  éste  actúe  con  competencia,  que,  en  su  acepción  más simple, es el ámbito dentro del que  ejerce  su  jurisdicción,  y  que  para  el  caso  concreto  de  los  Jueces de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad está determinada por dos factores  concurrentes:  que  se  trate  de  una  condena ejecutoriada y que su ejecución  esté  ocurriendo en un centro carcelario ubicado dentro del ámbito territorial  de  su  Circuito,  o,  en  los casos de sentencias sin privación efectiva de la  libertad,  que  ésta  se  halla  dictado,  en primera o única instancia, en el  lugar  de  su  sede,  con  la excepción que deviene del factor subjetivo de los  aforados     constitucional     o     legalmente.4   

Resulta entonces evidente la incompetencia con  la  que  actuaron los señores Jueces 1°  Penales del Circuito de Pitalito  al  asumir  el  conocimiento  de un asunto para el que carecían de competencia,  habida  cuenta  que  la  sentencia  proferida  contra  el  señor  FABIO ESPAÑA  CARVAJAL  no  ha  adquirido  aún  ejecutoria,  por  cuanto  está pendiente del  recurso  de  casación y, por tanto, no hay pena que ejecutar, entendiéndose la  privación  de  la  libertad  solo como medida de aseguramiento, aunque debe ser  abonada    como    parte    de    la    pena   que   definitivamente   haya   de  ejecutarse.   

Y  súmase  a  la  falta  de  competencia, la  notoria  improcedencia de esas decisiones que se tomaron a instancias del asesor  jurídico  de  la  cárcel del Circuito Judicial de Pitalito, funcionario que no  tiene  el  carácter  de sujeto procesal dentro de la actuación penal y que por  ende  carecía  de  legitimación  para  hacer  peticiones,  lo  que  han debido  advertir  los  señores  Jueces 1° Penales del Circuito de Pitalito si hubieran  actuado  sobre  el  expediente, máxime que al mismo ni siquiera tenían acceso,  ni   entonces   ni   ahora,   por   carecer   de  competencia  para  conocer  de  él.   

5.3.-            La  así  demostrada incompetencia del  Juez  1º   Penal  del  Circuito  de  Pitalito,  para la producción de esa  actuación  procesal  la  hace  nula  por  adecuarse exactamente a la situación  descrita  en el ordinal 1° del artículo 304 del Código de Procedimiento Penal  como    causal    de    nulidad:    Falta   de   competencia   del   funcionario  judicial.   

6.-            Como la Corte ha obtenido del Juzgado 1°  Penal  del  Circuito  de Pitalito, la remisión de los documentos originales que  le  sirvieron  a  ese  Despacho  para el anulado reconocimiento de redención de  pena por trabajo, se asume su estudio.   

6.1.-          Aparecen actas del Consejo de Disciplina  en  los que se califica la conducta carcelaria del señor FABIO ESPAÑA CARVAJAL  como  ejemplar,  la  última  de  fecha  16  de abril de 1999, y certificados de  trabajo  que  señalan  su  dedicación  a labores de panadería desde el mes de  junio  de  1994, certificándose indistintamente dominicales y festivos, para un  gran  total  de  11360 horas dedicadas a trabajo que significan un total de 1420  días dedicados esa actividad.   

6.2.-          Como  el  artículo  100 de la Ley 65 de  1993,  señala  que  para  la  realización  de  trabajo los días dominicales y  festivos  se  requiere autorización del director del establecimiento carcelario  y  esta  no  se  ha  agregado  a  las certificaciones, se descontarán los días  feriados  así:  34  días  del año de 1994, 34 de 1995, ninguno de 1996, 40 de  1997  y  34  de  1998,  para  un  total  de  142  que  disminuidos  de  los 1420  certificados,  resultan  en 1278 días trabajados, que divididos por 2, tal como  lo  ordena  el  artículo  82  de la misma Ley, le da derecho al procesado FABIO  ESPAÑA  CARVAJAL  a  una  redención  de  pena  de  639 días o de 21 meses y 9  días.   

6.3.-    Se  tiene  entonces,  que  el  procesado  FABIO  ESPAÑA  CARVAJAL  ha  descontado  en privación física de la  libertad  hasta  hoy  (26-07/99)  un  total  de 5 años, 5 meses y 20 días, que  sumados  a  los 2 meses y 28 días ( u 88 días) de redención por trabajo a que  se  hizo  mención  en la decisión del 31 de mayo de 1999 de ésta Sala y a los  21  meses  y  9  días que se reconocen hoy, entrega un gran total de 7 años, 5  meses  y 27 días de pena cumplida (89 meses y 27 días) , de la de 12 años y 6  meses que se le impuso (150 meses).   

7.-            Como  la pena impuesta fue de 150 meses,  una  quinta parte de la misma son 30 meses y tres quintas partes son entonces 90  meses,  que  es  el  requisito  objetivo  que  exige  el nuevo artículo 72A del  Código  Pena  para  tener derecho a la libertad condicional, provisional cuando  se  aplica  esa  norma  en  concordancia  con  el  artículo  415 del Código de  Procedimiento  Penal,  ha  de  señalarse  que  el señor ESPAÑA CARVAJAL no ha  cumplido aún el requisito objetivo de tal norma.   

No  obstante,  como  el lapso que le falta es  extremadamente  exiguo, 3 días, se concederá la libertad a partir del próximo  29  de  julio, pues cumple los demás requisitos de la norma, como quiera que ha  observado  buena  conducta  carcelaria  y  según  respuestas de la División de  Identificación  y  Registros  Judiciales del DAS, no le figura orden de captura  vigente   (folio 101, cuaderno de la Corte) y la que reporta la Fiscalía a  través  de la jefatura del Centro de Información Sobre Actividades Delictivas,  es la que se libró con motivo de este asunto.   

8.-            En  cuanto  hace  a  la  caución que el  liberado  deberá  sufragar  para  garantizar las obligaciones del artículo 419  del  Código de Procedimiento Penal que se le impondrán, la actuación procesal  únicamente  entrega  como elementos de juicio los recaudados en la indagatoria,  en  la que el instructor omitió preguntar por los bienes y las obligaciones del  indagado,  de  quien se sabe que es una persona de 37 años actualmente, casado,  con  dos  hijas  menores  de  edad,  grado  de instrucción medio, de ocupación  conductor  de  un campero marca Willis de propiedad ajena y con ingresos diarios  de  $2.500.00  y  que  durante  toda  su  reclusión  ha trabajado en labores de  panadería,  por lo que no hay evidencia de la que pueda concluirse que está en  capacidad  de  sufragar alguna suma de dinero y por tanto se le fijará caución  juratoria.     

En   mérito    de    lo   expuesto,   la   Sala   de  Casación   Penal  de   la  Corte Suprema de Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V   E   

             

1°.-          ANULAR  los  autos  del 11 de febrero de  1997  y  16  de  octubre  de 1998 del Juzgado 1° Penal del Circuito de Pitalito  (Huila),  por  medio  del los cuales se concedió redención de pena por trabajo  al procesado FABIO ESPAÑA CARVAJAL.   

2°.-    CONCEDER  a  partir  del  próximo    29    de    julio,    la      libertad     provisional     solicitada   por   el   procesado  FABIO ESPAÑA CARVAJAL, siempre y cuando no  sea  solicitado  por otra autoridad, previa suscripción de diligencia en la que  se  compromete  a  cumplir  las  obligaciones  del  artículo 419 del Código de  Procedimiento     Penal,     las     que    garantizará    mediante    caución  juratoria.   

3°.-          Comisiónase  al  Juzgado  1° Penal del  Circuito  de  Pitalito  (Huila),  para  la  imposición  de las obligaciones del  artículo  419  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  suscripción  de la  caución  juratoria  y  la  emisión  de  la  boleta  de libertad. Líbrense las  comunicaciones de rigor.   

4°.-          COMUNIQUESE  esta  decisión al Juez 1°  Penal del Circuito de Pitalito (Huila).   

NOTIFIQUESE y CUMPLASE  

JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO  

FERNANDO           ARBOLEDA  RIPOLL                         JORGE                                 E.                                 CORDOBA  POVEDA                      

CARLOS         A.        GALVEZ  ARGOTE                             EDGAR LOMBANA  TRUJILLO                         

MARIO            MANTILLA  NOUGUES             CARLOS  E.  MEJIA  ESCOBAR                             

ALVARO         O.         PEREZ  PINZON                                 NILSON PINILLA  PINILLA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

                                                            Secretaria   

    

1.-  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal; Auto de Segunda Instancia,  28  de  junio  de  1988.  Magistrado  Ponente:  Jorge Carreño Luengas; en   Gaceta   Judicial   No.  2432,  Tomo  CXCIII,  primer  semestre,  1988,  página  647.    

2.-  Confrontar  Acuerdo  54  de  la Sala Administrativa del Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  del  24  de  mayo  de  1994  y artículo 15   transitorio del Código de Procedimiento Penal.   

3.-                      Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación  Penal,  auto  que  niega  libertad,  del  14  de  octubre  de  1997.  Casación.  Radicación No. 13.450.   

4.-                      Confrontar.  Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal.  Auto  del  24  de  abril de 1996. Radicación No. 4083. Unica  Instancia. Magistrado Ponente: Ricardo Calvete Rangel.     

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