25574(20-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 25574  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 33  

Bogotá, D.C., veinte (20) de febrero de dos  mil ocho (2008)   

D E C I S I Ó N  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por  el defensor de HAMBLETH DE  SIRENE  POLO TRUJILLO, contra el fallo del 24 de enero  de  2006,  mediante  el  cual  el Tribunal Superior de  Distrito    Judicial    de    Neiva,   confirmó  la  sentencia  adoptada por el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad, el 10 de junio de 2005.   

H E C H O S  

El  12 de diciembre de 1999, en el municipio  de  Iquira  (Huila),  AMÍN  YUSTRES  TRUJILLO,  junto con otras personas estuvo  ingiriendo  bebidas  alcohólicas.  Su  cuerpo fue hallado al día siguiente por  vecinos  del  sector cerca de la casa de MARTHA YANETH  VARGAS  MEJÍA, con quien también estuvo departiendo  licor.    Por    éstos    acontecimientos    fueron   condenados   HAMBLETH   DE   SIRENE   POLO   TRUJILLO  y  HENRY  TAMAYO  BUYUCUÉ.   

A C T U A C I Ó N    P R O C E  S A L   

El  16 de diciembre de 2002, la Fiscalía  Segunda  Delegada ante los Juzgados Penales del Circuito  de        Neiva,       dictó       resolución  de  acusación contra   POLO     y  TAMAYO, por  el  delito  de  homicidio  agravado.  Proveído  recurrido  por  el defensor del  primero  y confirmado, el 12  de  diciembre  de  2003,  por  la  Fiscalía  Tercera  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior de Neiva.    

El  10  de  junio  de  2005, el Juzgado   Quinto   Penal  del  Circuito  de  Neiva,  condenó a  los   imputados,   por   el   delito   de   homicidio  agravado,  a  la pena de trescientos diez (310) meses  de  prisión,  inhabilitándolos  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas  por  un lapso de veinte (20) años y al pago solidario de perjuicios.   

El  24  de  enero  de  2006, el Tribunal  de  Neiva,  en  virtud  de  la  apelación   sustentada   por   la  defensa  de  POLO  TRUJILLO,  confirmó  la  sentencia  proferida por el  Juez.  El  mismo  sujeto  procesal,  impugnó  el  fallo de segunda instancia en  casación,   motivo   por   el  cual,  la  Sala  califica  el  presente  libelo.   

R   E   S   U  M  E  N     D  E    L A   D E M A N D A   

El actor atacó el fallo último, con base en  la  Ley  600  de  2000, “por falta de aplicación de  los  artículos  7  inciso  2  del  Código Penal y 232, inciso 2 del Código de  Procedimiento  Penal,  normas  éstas  que  no  fueron aplicadas en debida forma  debido  a los graves y ostensibles errores de hecho que se precisan en el cuerpo  de esta demanda”.   

Pretende  el  actor,  la  absolución  de su  prohijado  “por  vía  de la aplicación de la duda  probatoria,    en    contraposición    a   la   certeza   declarada   por   los  juzgadores”.  Señalando  que  se  debe tener total  claridad   “respecto   del  significado  de  plena  prueba”,   para  lo  cual  se  apoya  en  variados  tratadistas  que  desde  los años setentas han estudiado el tema. Luego indicó  que         las        instancias,        después        de        “reconocer”,  que  no  existe prueba  directa  que  señale  a  su  mandatario  como  responsable  del  homicidio,  lo  condenaron por varios indicios y testimonios de oídas.   

A  renglón  seguido, ocupó su atención el  acta  de  levantamiento  del  cadáver,  la denuncia formulada por SOFIA YUSTRES  TRUJILLO,  la  declaración de MARTHA  YANETH VARGAS MEJÍA (informando que  es  imprecisa); con ello se pregunta, “¿por qué la  detonación  que  escuchó  MARIA  YANETH… no pudo corresponder en verdad a la  explosión   de   una  mecha  atendida  la  vecindad  de  la  cancha  de  tejo?,  realizando, a fin de responder su pregunta, una serie  de   elucubraciones   probatorias,   deducidas   del  análisis  de  los  medios  probatorios  citados,  que  le  permiten “desvirtuar  que  la  muerte  de  AMÍN  YUSTRES  TRUJILO hubiese ocurrido, como lo afirma la  anterior  testigo  hacía  el borde las doce de la noche, sino como lo afirma la  pericia  médica”;  por tal razón le imprime total  credibilidad al dicho de su prohijado vertido en la injurada.   

Así   mismo,   adujó   que  JUSTINIANO  PARRA  MARINES,  FLOR  ANGELA CAMACHO CERQUERA, HÉCTOR  ERNEL   LEIVA,   EDWIN   ALFONSO   LÓPEZ   VARGAS   y   ROGER   JULIAN  ALARCON  CASTILLO, no tuvieron problemas con el hoy occiso, no  portaban     armas     y    “el    dialogo    era  cordial”.  Acto  seguido,  comunicó  que  entre su  poderdante  y  la  familia  YUSTRES,  se  presentó un altercado, pero sin mayor  importancia.   

Luego se detuvo el demandante en el error de  hecho,    propuesto    por    graves    valoraciones    a    los    indicios       de       oportunidad,     actitud     posterior     sospechosa,     indebida  justificación,    de   móvil   y   el   de   expresiones   previas;  comentando,  en páginas posteriores, cada uno, en desarrollo de  su  percepción  explicativa  y  suasoria de los mismos. Idéntico procedimiento  utilizó   con   el   testimonio  de  ISRAEL  ALVAREZ  ANDRADE,   de   quien   adujo   es   “sospechoso  y parcializado”.  Y el  Tribunal   respecto   al   referido  declarante  incurrió  en  un  “error  de  lógica  y  de  contrariedad a la experiencia, cuando  acoge  sin reserva lo que ése manifestó sobre la muere de AMÍN”;  porque  “la lógica y la experiencia  enseñan  que quienes planifican y agotan un plan homicida, por puro instinto de  conservación    procuran    que   personas   extrañas   no   se   enteren   de  ello”.   

Por   todo  lo  precedente,  considera  el  demandante  que  la  sentencia  condenatoria “con el  corazón   en   la   mano,   representa   el   mas  (sic)  vil  de  los  errores  judiciales”;   siendo   ello   así,  “la   defensa…   ha  desvirtuado  una  a  una,  todas  aquellas  situaciones   esgrimidas  por  el  Tribunal”,  pues  ninguna  prueba  lo  señala  como  responsable  de  la  muerte  de AMÍN   YUSTRES;  solicitándole  a  la  Corte,  se  case  la  sentencia  impugnada,  profiriendo  el  fallo “que corresponda”.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La censura presentada a favor de HAMBLETH  DE  SIRENE  POLO  TRUJILLO, no  reúne   los   presupuestos   mínimos  de  coherencia  y  lógica-argumentativa  puntualizados  por  la  jurisprudencia  para  admitir  la demanda, pues si bien,  propone  como  punto de partida para lograr la infirmación del fallo de segundo  nivel,   la  violación  indirecta  de  una  norma  de  derecho  sustancial  con  fundamento  en  la  Ley 600 de 2000, en su desarrollo y demostración incurre en  graves   fallas  que  atentan  contra  la  filosofía  que  inspira  el  recurso  extraordinario.   

No es un escrito de libre confección con el  que  se pretenda derrumbar la doble presunción de acierto y legalidad que viene  atada  a  los  fallos,  tampoco  es una adición de ideas en búsqueda de un fin  jurídico  subjetivo o hipotético del censor para asegurar la demostración del  ataque propuesto.   

Como  metodología,  la  Sala  abordará la  calificación  de  la  censura  en  aquellos  puntos  más  sobresalientes a fin  determinar  de  manera precisa, las falencias de mayor impacto, con el objeto de  brindarle  al  demandante  claridad  en  torno  a  los desatinos que presenta su  escrito.   

Advierte la Sala que el libelo es un alegato  de  instancia,  en  donde  el  demandante, expone su especial valoración de los  diversos  medios  probatorios, otorgándoles una connotación persuasiva diversa  a  la sopesada por los falladores, en franco desconocimiento de la temática que  tiene  establecida  la Sala para estos eventos. Ello se evidencia en su escrito,  cundo  sin  ningún fundamentó lógico argumentativo, de entrada descalifica el  andamiaje  incriminatorio  base  de  los  fallos:  como  cuando  afirmó  que la  declarante  MARTHA  YANETH  era  “imprecisa” o que  el   testigo   ISRAEL  es  “sospechoso     y    parcializado”  o  que  los  amigos de la víctima no tenían ningún interés en  cegarle  la  vida,  estaban  sin  armas,  su  dialogo fue amistoso y departieron  licor.   

No se percató el actor, que el falso  raciocinio requiere un desarrollo  armónico   con  aquellos  lineamientos  jurisprudenciales,  como  por  ejemplo,  demostrar  que  los  medios  probatorios allegados al proceso legalmente, al ser  valorados  por  los falladores en su exacta dimensión fáctica, le asignaron un  mérito  persuasivo  en  total  trasgresión  a los postulados de la lógica las  leyes de la ciencia o las reglas de la experiencia.    

Habida  consideración,  tendrá  como  meta  pedagógica  el  demandante  determinar: i)   qué   dice   de   manera   objetiva   el   medio,  ii)  qué  infirió  de  él el juzgador,  ii)  cuál valor persuasivo  le   fue   otorgado,   iii)  indicar  la  regla  de  la  lógica  omitida  o  apropiada al caso, iv)   o   señalar   la  máxima  de  la  experiencia  que debió valorarse, con el objetivo de probar que el fallo motivo  de impugnación tuvo que ser sustancialmente opuesto.   

Por  último,  es  deber  intelectual  del  libelista  mostrar  cuál  es el aporte científico correcto y, por supuesto, la  trascendencia  del  error,  para  lo  cual  tiene  que  presentar  un  nuevo panorama fáctico, contrario al  declarado en instancias.   

La  demanda no reúne el mínimo presupuesto  para  ser  admitida, pues en toda la crítica indiciaria y testimonial realizada  por  el memorialista, olvidó tener como norte los parámetros atrás indicados.  Relegados  los  supuestos  lógicos-argumentativos, sólo queda una solicitud de  instancia,  en  donde  se  exponen  formas   valorativas   contra  las  expuestas  por  los falladores, como una queja más, pero sin ningún desarrollo  vinculado con la esencia del recurso extraordinario.   

Los defectos sustanciales enunciados atrás  no  le  dejan  otro  camino a la Sala que inadmitir la  demanda  de casación, presentada por  la defensa  técnica   de   HAMBLETH  DE  SIRENE  POLO  TRUJILLO,  de conformidad con lo preceptuado en el artículo 213  de  la  Ley  600  de 2000; toda vez que, la censura no precisa de las mínimas y  elementales  condiciones de coherencia, claridad y precisión, indispensables en  un   debate   formulado   contra   las   decisiones   de  instancia.   

Finalmente,  por  expresa autorización del  articulo  216  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley 600 de 2000, el cual  dispone  que  “igualmente podrá casar la sentencia  cuando   sea   ostensible   que   la   misma   atenta   contra   las  garantías  fundamentales”,   en  ilación  con  el  postulado  constitucional     de     favorabilidad;  la  Sala  en  virtud  de  la  facultad  oficiosa,  ajustará a la legalidad la pena accesoria  de  interdicción de derechos y funciones públicas impuesta en el fallo atacado  al    sentenciado    HAMBLETH    DE   SIRENE   POLO  TRUJILLO.   

Lo  precedente,  toda  vez  que la sanción  accesoria  se tasó en un término de veinte (20) años, tope que contraviene el  máximo  de  10  años  previsto  en el artículo 44, 4 del Decreto 100 de 1980,  modificado  por la Ley 365, 3 de 1997, al desbordar los límites de duración de  las  penas  allí  plasmadas,  en  el  entendido  que  los  hechos acaecieron en  diciembre  de  1999; y, sin que se perciba, en el contexto probatorio, una nueva  vulneración  a  las  garantías  fundamentales,  que  la  Sala  le  corresponda  también declarar de oficio.   

Con   fundamento   en   lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de  Justicia,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

Primero:         Inadmitir   la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  de  HAMBLETH  DE  SIRENE  POLO  TRUJILLO.   

Segundo:  Casar    oficiosa   y   parcialmente   el  fallo  del  Tribunal,  en  el  sentido  de imponer la   pena  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas   al  procesado  HAMBLETH  DE  SIRENE  POLO  TRUJILLO,  por  un  lapso de 10 años, atendiendo las  razones señaladas en la parte motiva de este proveído.   

Tercero:  contra  la  presente  providencia  no procede recurso  alguno.   

Cuarto: Cópiese,  comuníquese,  cúmplase y devuélvase al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

                    

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN             JORGE LUIS  QUINTERO    MILANÉS                      

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                 Secretaria   

    

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