28691(28-11-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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                      Proceso No  28691   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta   N°  240   

Bogotá,  D. C., miércoles, veintiocho (28)  de noviembre de dos mil siete (2007).   

VISTOS:  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado Juan Antonio  Castellanos  contra  la  sentencia  proferida  el  30  de  julio  de 2007 por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  que  lo  condenó a las penas de 53 meses y 23  días  de prisión, multa de 2.98 salarios mínimos legales mensuales vigentes e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  periodo  igual  al de la pena de prisión, al considerarlo autor responsable del  delito   de   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1.  Los  primeros  fueron    descritos    en   la   sentencia   del   ad  quem, en los siguientes términos:   

Los hechos tienen origen el 30 de diciembre  de  2006,  siendo  aproximadamente las 11:50 de la mañana cuando se efectuó la  retención  de  Juan  Antonio  Castellanos,  al  interior de la Cárcel Nacional  Modelo  -lugar en donde se hallaba en condición de visitante-, al advertirse, a  través  de  unidad  canina, que portaba estupefacientes, razón por la cual fue  trasladado  a  las  instalaciones  de  la  URI  del  centro con el propósito de  remitirlo  a  medicina  legal  donde  se le efectuaría un examen corporal; pero  como  quiera que previo el examen Juan Antonio Castellanos solicita permiso para  realizar  sus  necesidades  fisiológicas, ingresa al sanitario y, acto seguido,  procede  voluntariamente  a  hacer entrega de un paquete en forma cilíndrica de  aproximadamente  8  cm.  de  largo  por 3 cm. de ancho, debidamente embalado con  cinta  negra, el cual al efectuársele experticia técnica arrojó positivo para  marihuana,   con   un  peso  neto  de  ciento  veintiún  punto  cuatro  (121.4)  gramos.   

2. Con la evidencia  recogida  la  Fiscalía  acudió  el  31  de  diciembre  de 2006 ante el Juez de  Garantías  quien  impartió  legalidad al procedimiento de captura; el delegado  fiscal  elevó  imputación en contra de Castellanos Jiménez como posible autor  responsable  del  delito  de  tráfico, fabricación o  porte  de  estupefacientes  agravado  (Código  Penal,  artículos  376-2  y  384-1.b). Al imputado se le impuso medida de aseguramiento  no  privativa  de  la  libertad  en  los  términos del artículo 307, literal B  numerales 3 y 4 del Código de Procedimiento Penal.   

3.  En  la  misma  diligencia  Castellanos  fue  requerido  por  el  juez  para  que  expresara  si  comprendía  los cargos que le hacía la Fiscalía, respondiendo afirmativamente  y manifestando expresamente que se allanaba a los mismos.   

4.  La  Fiscal 273  Delegada  ante  los  Jueces  Penales  del Circuito de Bogotá presentó el 30 de  enero  de  2007  escrito  de  acusación  en  contra  de  Castellanos, en el que  reiteró los aspectos fácticos y jurídicos de la imputación.   

5.  El 27 de abril  pasado  ante  el  Juzgado  7°  Penal  del  Circuito  de  Bogotá se cumplió la  audiencia  de individualización de pena y sentencia, impartiéndose aceptación  al  allanamiento  a  los  cargos  y se anunció que el fallo sería de carácter  condenatorio.   

6. En la misma fecha  la  a quo dijo en la sentencia  que   de   la   prueba  legalmente  aportada  al  proceso  surgía  convencimiento  de  la  responsabilidad del procesado, más allá de  toda  duda, razón por la cual condenó a Juan Antonio  Castellanos    como    autor    responsable    del    delito   de   tráfico,   fabricación   o  porte  de  estupefacientes  agravado  en los términos de los artículos  376-2 y 384-1.b  del  Código  Penal,  imponiéndole  las penas de prisión de 72 meses, multa de  3.36  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes (s.m.l.m.v.) y la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por un  término  similar al de la pena privativa de la libertad; también se determinó  negar  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena de prisión y la  prisión domiciliaria.   

7. El fallo anterior  lo  apeló  el  defensor  del  procesado  y  el  30 de julio hogaño el Tribunal  Superior  de  Bogotá lo confirmó, pero lo modificó al disponer que la pena de  prisión  quedaba  en  53  meses  y  23  días  y  la  multa en 2.98 s.m.l.m.v.,  pronunciamiento  contra  el  cual  el  mismo  recurrente interpuso el recurso de  casación.   

LA DEMANDA:  

El censor plantea dos cargos contra el fallo  de  segundo  grado:  el primero por falta de aplicación del artículo 6° de la  Ley  599 de 2000 y el segundo por aplicación indebida de los artículos 15 y 26  de la Ley 906 de 2004.   

El  texto  del  primer  cargo  contiene  la  trascripción  de  la  norma mencionada, hace una referencia al artículo 38 del  mismo  estatuto,  alude  al  aumento de penas consagrado en la Ley 890 de 2004 y  termina  afirmando  que  el  procesado  tiene  derecho  a  que  se le conceda la  prisión domiciliaria.   

En  el  segundo  cargo  se  ocupó  de citar  textualmente  el  artículo 15 de la Ley 906 de 2004, transcribe un aparte de la  sentencia  en  el  que  se  hace  referencia  a  la ausencia de prueba sobre las  especiales  circunstancias  de  motivación en que pudo desarrollarse la acción  típica  y  termina  afirmando que en el fallo no se aplicó el artículo 56 del  Código Penal.   

Peticiona que se case la sentencia y se dicte  la de reemplazo por ésta Corporación.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

          1. La casación es un medio extraordinario  de  impugnación  y,  por  tanto, no constituye sede adicional para prolongar el  debate  probatorio  cumplido  en  las  instancias  ordinarias y concluido con el  fallo  de segundo grado, por el contrario, exige para la admisión de la demanda  el  cumplimiento  de  específicos  requisitos formales orientados a demostrar a  través  de  un  juicio  técnico  jurídico  que en la declaración de justicia  allí  contenida  –la cual  llega   a   esta   sede   amparada   de   la   dual  presunción  de  acierto  y  legalidad–,  se incurrió  en  errores  de hecho o de derecho ostensibles y relevantes o se profirió en un  juicio  viciado,  ocurrencias  una  y  otra  que  reclaman para sí el necesario  correctivo.   

2. La posibilidad de  admisión  de  una  demanda  de  casación  pasa  por  el  cumplimiento  de  dos  presupuestos:  el  primero, que se refiere al respeto de los requisitos formales  establecidos  en los artículos 183 del Código de Procedimiento Penal, esto es,  que  el  escrito  exhiba  de  manera  precisa  y  concisa  la  causal o causales  invocadas  y  desarrolle  sus  fundamentos;  y,  el  segundo, previsto en el 184  inciso  2° ibídem, en el que  se  indica  que  la  selección  será  posible  siempre  y  cuando  que: (i) el  demandante  tenga  interés,  (ii)  se  señala  la  causal  invocada,  (iii) se  presente  un  desarrollo  concreto -adecuado y suficiente- de los cargos, y (iv)  se  advierta  por la Sala la notoria pertinencia del asunto para cumplir algunas  de  las  finalidades  de la casación (efectividad del derecho material, respeto  de  las  garantías de los intervinientes, reparación de los agravios inferidos  a éstos y la unificación de la jurisprudencia).   

3.   En   estos  términos  resulta necesario que la demanda que sustente el recurso de casación  se  caracterice  por  permitir  colegir  sin  temor a equivocaciones los errores  cometidos  en  las  instancias,  de  donde  se tiene que el cuestionamiento a la  sentencia  acusada  debe  ser  de objetiva comprensión, porque así lo exige la  naturaleza   y   alcance   de   las   normas   que   gobiernan  la  impugnación  extraordinaria.   

4.  Las causales de  casación  son las que dimensionan la forma como se debe estructurar la denuncia  sobre   la   inconstitucional  e  ilegalidad  de  la  sentencia  impugnada;  por  consiguiente,  la  admisibilidad  al trámite y la prosperidad de la pretensión  queda  condicionada  al  cumplimiento de unos requisitos formales mínimos, pero  no  sólo  a  ellos,  sino  que  se  debe  demostrar  el interés del censor, la  correcta  selección  de  las  causales,  la  coherencia  de los cargos que a su  amparo  pretenda  aducir  y  la  debida  fundamentación fáctica y jurídica de  éstos,  además  de  la necesidad de acreditar de qué manera con su estudio se  cumplirán uno o varios de los fines de la casación.   

5. De lo expuesto se  sigue  que la Corte está facultada para inadmitir o no seleccionar las demandas  formalmente   correctas   cuando   advierta   que   su   pronunciamiento  no  es  imprescindible  para  los  fines  de  la  casación; y viceversa, también puede  ocurrir  que  la  Sala  vislumbre  la  necesidad  de  decidir de fondo el asunto  atendiendo  la  preceptiva  del  artículo  184-3 de la Ley 906 de 2004 y con el  propósito  de  mantener  la intangibilidad de los fines de la casación, empece  de  estar  ante  una  demanda  que formalmente no reúne los requisitos mínimos  mencionados.   

6.   Este  marco  teórico  permite  afirmar  que  el  censor  ni siquiera acertó en la demanda a  identificar  los  sujetos  procesales  (solamente  hizo  mención  al nombre del  procesado),  tampoco  sintetizó  los hechos juzgados (no los mencionó) y menos  cumplió  con  el  deber  de  relacionar brevemente los antecedentes procesales,  amén  de  desatender  los  principios  que regulan el recurso extraordinario de  casación  orientados  a  conjurar confusiones argumentativas y conceptuales que  puedan entorpecer el entendimiento de la propuesta.   

7.  El  escrito  presentado  por  el  recurrente  para  expresar  su  inconformidad  no revela un  especial  esfuerzo  para  postular  y  desarrollar  los  cargos,  lo que lleva a  tenerlo  como  absolutamente  insuficiente e inidóneo como para que la Corte lo  pueda considerar ajustado.   

8.  A  pesar de la  carencia   de   requisitos  de  la  demanda  se  ha  de  señalar  respecto  del  cargo primero que la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión  intramural, de acuerdo con el  artículo  38  del  Código  Penal  (Ley  599  de 2000), presupone una exigencia  objetiva  y varias subjetivas que deben converger simultáneamente, al punto que  si  el  requerimiento  objetivo  no  se  cumple,  ya  no es necesario avanzar al  análisis de los factores de orden subjetivo.   

El  requisito  objetivo  consiste  en que la  sentencia  se  imponga por conducta punible cuya pena mínima prevista en la ley  sea  cinco  (5)  años de prisión o menos. Es de aclarar que para determinar el  límite   mínimo   de   pena   señalado  es  necesario  tener  en  cuenta  las  circunstancias     de     agravación    punitiva1    y    los    dispositivos  amplificadores           del           tipo2.   

Los  requisitos  subjetivos  se  vinculan al  desempeño   personal,  laboral,  familiar  o  social  del  sentenciado,  cuando  permiten  inferir  que  no colocará en peligro a la comunidad y que no evadirá  el cumplimiento de la pena.   

Para estos efectos la comprobada gravedad de  la  conducta  cuya demostración no se da en el plano ético sino desde un doble  desvalor  -de  la  acción  y  del  resultado-  y  su  capacidad para interferir  nocivamente  en los bienes jurídicos, entendido como un proceso de interacción  social  y material que preexiste a la norma y que esta valora, recoge y protege,  conducen  en  el presente asunto a enervar el otorgamiento del derecho, de donde  se tiene que acertaron las instancias cuando así procedieron.   

9.  Y en relación  con  el  cargo  segundo, por  tratarse  de  un  proceso  en  el  que el imputado se allanó a los cargos en la  audiencia  preliminar  cumplida  ante  el  juez de garantías, surge palmaria la  carencia  total  de  interés  en el recurrente para someter a debate la posible  aplicación del artículo 56 del Código Penal, como lo reclama.   

La   realización   del  punible  bajo  la  influencia  de  profundas  situaciones  de  marginalidad,  ignorancia  o pobreza  extremas  no  fueron  objeto  de  debate  y  tan  siquiera se insinuaron pues el  procesado  aceptó  su  responsabilidad plena en los términos de la imputación  que  en  su contra erigió la Fiscalía, por lo que plantear en este momento que  el  hecho se realizó con la concurrencia de una causal diminuente de la pena no  pasa  de  ser  una  forma  de retractación de imposible aceptación por expresa  prohibición legal.   

La limitación a la posibilidad de discutir o  controvertir  los  términos  del  allanamiento  a los cargos y de los acuerdos,  expresamente  regulada  por  la  ley  a  través  de  lo  que  la  doctrina y la  jurisprudencia    ha    denominado    principio   de  irretractabilidad3,   comporta  la  prohibición  de   desconocer  lo  aceptado o el convenio realizado, ya en forma directa,  como  cuando se hace expresa manifestación de deshacer el convenio, o de manera  indirecta,   como  cuando  a  futuro  se  discuten  expresa  o  veladamente  sus  términos,  pues  el  mismo  tiene un carácter vinculante tanto para las partes  como para el juez.   

El  hecho  de haber admitido el procesado la  responsabilidad  por  el  comportamiento  imputado,  implicó una aceptación de  condena  por  el  mismo  y  la  renuncia  al derecho de controvertir el fallo en  relación  con  los  aspectos  unilateralmente  admitidos,  de  donde  surge  la  inexistencia  de  interés  jurídico  para  impugnar  las  sentencias por estos  motivos4.   

10. Como la Corte no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las imprecisiones de la demanda,  unido  a  la  carencia  de interés del demandante, se impone su inadmisión. Y,  adicionalmente,  como la Sala no observa con ocasión del trámite procesal o en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos  o  garantías del procesado Juan  Antonio  Castellanos,  tampoco hará ejercicio de la facultad legal oficiosa que  le   asiste   porque   ninguna   de   las   finalidades   de   la  casación  se  cumpliría.   

11. Cuestión final:  

Contra  la decisión de inadmitir la demanda  procede  el  mecanismo  de  insistencia  de conformidad con lo establecido en el  artículo  184  de  la  Ley 906 de 2004, cuyas reglas ha definido la Sala en los  siguientes términos:   

         

          11.1.  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Corte  decida no seleccionar la demanda de casación, con el fin de provocar que  reconsidere  lo  decido.  También podrá ser propuesto oficiosamente por alguno  de  los  Delegados  del Ministerio Público para la Casación Penal –siempre que el recurso de casación no  haya     sido     interpuesto    por    un    Procurador    Judicial–,   el   Magistrado  disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates y suscrito la providencia  inadmisoria.   

          11.2. La solicitud se puede presentar ante  el  Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya salvado voto en cuanto a la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          11.3.   Es   potestativo  del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

         

          11.4.  El  auto  a  través del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         1°.              INADMITIR  la  demanda  presentada  por el  defensor del procesado Juan Antonio Castellanos.   

         2°.   ADVERTIR  que  contra  la  presente  decisión  procede  el  mecanismo  de insistencia en los términos a que se hizo  alusión en las motivaciones.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO     

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                           MARIA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

Comisión de servicio  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                 JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS   

  YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                               JULIO   ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1 Por  ejemplo,  véase  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia  de 11 de febrero de 2004, radicación 20945.   

2 Cfr.  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  sentencia  de  15 de  septiembre de 2004, radicación 19948.   

3  El  actual   artículo   293  de  la  Ley  906  de  2004  congrega  los  desarrollos  jurisprudenciales  elaborados  por  ésta  Sala  en  relación con la Ley 600 de  2000,  artículo  40,  Ley  81 de 1993, artículo 5° y el Decreto 2700 de 1991,  artículo 37.   

4  La  Corte  reitera  lo  expresado  por  en  las  radicaciones 24026 (20/10/2005), 25864  (23/08/2006),  25765           (07/09/2006),           25863 (07/09/2006), 26002  (12/10/2006),  25248           (05/10/2006),           26379 (23/11/2006), 26645  (11/04/2007),  28221           (12/09/2007),           28161 (10/10/2007), 28397  (17/10/2007),  28070     (24/10/2007)     y     Casación     28433   (24/10/2007),  entre  otras.     

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