28177(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 28177  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No.181  

Bogotá,   D.   C.,  veintiséis  (26)  de  septiembre de dos mil siete (2007).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia  del  7 de diciembre del  2006,  el  Juez  5° Penal del Circuito de Neiva declaró al señor Miguel    Antonio   Castañeda   Casanova  responsable   de  la  conducta  punible  de  peculado  por  aplicación  oficial  diferente.  Le  impuso  8  meses  de  prisión,  7  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas, $ 3.101.000 de multa y le otorgó  la condena de ejecución condicional.   

El  fallo  fue  recurrido  por el defensor y  ratificado  por  el  Tribunal  Superior  de  la  misma ciudad el 17 de abril del  2007.   

El  mismo  apoderado  interpuso casación  excepcional, que fue concedida.   

La  Sala se pronuncia sobre los presupuestos  lógicos y argumentativos de la demanda presentada.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. El abogado Miguel  Antonio  Castañeda  Casanova  ejerció  como  Alcalde  Municipal de Palermo (Huila) durante los años 1998 a 2000.   

Durante  ese lapso, la Empresa Colombiana de  Petróleos,   Ecopetrol,   hizo   pagos  a  la  alcaldía  por  el  concepto  de  “regalías”  por la explotación del crudo, dineros que tenían destinación  específica,  para  ser  invertidos  en  obras  sociales como educación, salud,  servicios   básicos   esenciales   (agua,  luz,  alcantarillado,  etc.),  medio  ambiente, infraestructura vial, cultura, recreación.   

No  obstante,  de  las  cuentas  donde  eran  consignadas  las sumas por ese rubro, se trasladaron dineros a otras para cubrir  gastos   diversos,   como   equipamento  municipal  y  desarrollo  institucional  (capacitación  de  empleados, estudios y proyectos de gestión, plan básico de  ordenamiento   territorial,  pago  de  la  deuda,  demandas,  nóminas,  aportes  patronales, retención en la fuente).   

2.  Adelantada  la  investigación, el 11 de  abril  del  2002  la  fiscalía  acusó  al  procesado  como autor del delito de  peculado  por  aplicación oficial diferente, previsto en el artículo 399 de la  Ley 599 del 2000.   

La  decisión fue recurrida y avalada por la  Fiscalía   Delegada   ante   el   Tribunal   Superior   el  28  de  febrero  de  2003.   

Luego  fueron  proferidas  las sentencias ya  indicadas.   

LA DEMANDA  

El defensor, para demostrar la procedencia de  la   casación   excepcional,  estima  necesario  que  la  Corte  desarrolle  su  jurisprudencia  en  punto  de  dilucidar  si  comparativamente el tipo penal del  peculado  por  destinación  oficial  diferente  descrito en la Ley 599 del 2000  resulta  favorable  y,  por ende, aplicable, enfrentado a su similar del Decreto  100 de 1980.   

Formula   dos  cargos,    con   fundamento   en   la   causal    primera,    parte    segunda,  violación  indirecta de la  ley    sustancial,   en   cuanto   el   tribunal   incurrió   en   errores   de   hecho   por   falso  juicio  de  existencia,  porque  supuso:   

1.  La  prueba  que  acreditaba  el elemento  normativo  del  tipo  penal  relacionado  con  que  solamente resulta típica la  conducta  del  agente  activo  del  delito,  en  cuanto lesione de manera real y  efectiva  la  inversión  social  o  los salarios o prestaciones sociales de los  empleados.  En  efecto,  ese  aspecto  lo  consideró  demostrado  con  base  en  conjeturas, pues ningún elemento probatorio lo verifica.   

2.  La prueba demostrativa de la tipicidad y  la  antijuridicidad,  elementos  que  igualmente  se  dieron por satisfechos con  simples especulaciones.   

Solicita  se case la sentencia y se mude por  una absolutoria.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213 del  Código  de Procedimiento Penal del 2000, la Sala inadmitirá la demanda, porque  no  reúne  las  exigencias  previstas  en  el artículo 212 del mismo Estatuto.   

Las siguientes son las razones:  

Sobre   el   interés   jurídico   del  recurrente.   

En  principio,  la  Sala  estima  necesario  valorar  si  el  casacionista  está  legitimado  en  la causa por la que aboga,  porque  para  acudir al recurso extraordinario (también a los comunes) no basta  tener   la   condición  de  parte  o  sujeto  procesal  debidamente  reconocido  (legitimación  para  el  proceso), sino que es menester que, a la vez, se tenga  interés  jurídico  para  impugnar (legitimación en la causa), en el entendido  de  que  la  providencia  cuestionada,  o  la  parte  pertinente  de  ella, haya  ocasionado    un    agravio,    un    perjuicio    real    a    los    intereses  representados.   

Bajo esos postulados, cabría deducir que el  defensor  carecería  de  interés,  en  cuanto  su  pretensión,  esbozada  con  claridad  en  el  apartado  que  apunta a demostrar la necesidad de que la Corte  desarrolle  su  jurisprudencia,  reclama  que  los  jueces  hubieran  ubicado el  comportamiento  en el artículo 136 del Decreto 100 de 1980 y no en el 399 de la  Ley   599   del   2000,   comparados   los   cuales,   el  último  –que  pide  sea  aplicado-  resultaría  perjudicial  al  acusado,  porque  el tope punitivo mínimo -1 año de prisión-  supera el reglado en aquel -6 meses-.   

No obstante ello, la Corte colige que sí hay  legitimidad,  toda  vez  que la disquisición defensiva hace referencia, no a la  punibilidad,  sino  al “elemento normativo”, que no trae el Código Penal de  1980,   pero   sí  está  previsto  en  el  vigente,  relacionado  con  que  la  destinación  diversa  debe  darse  “en perjuicio de la inversión social o de  los  salarios  o  prestaciones  sociales”,  conforme con lo cual el demandante  dice  que  al  no  haberse  probado,  se impone la aplicación retroactiva de la  nueva disposición, tornando en atípica la conducta de su acudido.   

Sobre los requisitos lógicos  

y argumentativos de la demanda.  

1.   El   artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  del  2000  dispone  que  la  casación  procede contra las  sentencias   

“proferidas  en  segunda  instancia  por los tribunales superiores de distrito judicial… en los  procesos  que  se  hubieren adelantado por los delitos que tengan señalada pena  privativa   de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda  de  ocho  años”.   

La   resolución   acusatoria  adecuó  el  comportamiento    investigado    a   la   conducta   punible   de   peculado     por    aplicación    oficial    diferente,  prevista  en  el  artículo  399  del Código Penal del 2000, que  señala una pena de prisión de 1 a 3 años.   

El  artículo  136  del Decreto 100 de 1980,  escogido  por los jueces y vigente en la época de los hechos, fija de 6 meses a  3 años.   

De  tal  manera  que  con ninguno de los dos  estatutos   era   admisible   la   llamada  casación  común.   

2. La única posibilidad de acudir al recurso  extraordinario     era     a     través     del     denominado     discrecional      o      excepcional,  como  acertadamente hizo el  defensor.   

Esa institución se encuentra regulada en el  inciso    2°   del   artículo   205   procesal   citado,   de   la   siguiente  forma:   

“De   manera  excepcional,  la  Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, discrecionalmente,  puede  admitir  la  demanda  de casación contra sentencias de segunda instancia  distintas  a las arriba mencionadas, a la solicitud de cualquiera de los sujetos  procesales,   cuando   lo   considere   necesario   para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia   o   la  garantía  de  los  derechos  fundamentales”.   

Del  mandato  legal  deriva  que para que la  Corte  pueda admitir la impugnación se impone que el sujeto procesal inconforme  presente  los  argumentos  jurídicos  a  través  de  los  cuales demuestre que  acceder  a su pedido sirve para que la Corporación se pronuncie sobre uno o los  dos  presupuestos  allí reglados: para desarrollar la  jurisprudencia      nacional     o     para     garantizar    los    derechos    fundamentales.   

3. En su demanda, el apoderado hace alusión  a  esa especie del medio de gravamen y afirma la necesidad de un pronunciamiento  de  la  Corte  que  se ocupe de la estructura típica de la conducta de peculado  por  aplicación  oficial  diferente en la Ley 599 del 2000 (específicamente de  su  novedoso  elemento  que  exige  un  daño real y efectivo para la inversión  social),  su  comparación  con  la  definición  del  Decreto  100 de 1980 y su  incidencia  frente a los principios de legalidad y favorabilidad cuando un hecho  fue  cometido  en  vigencia  del  último,  pero  juzgado  bajo  el  imperio del  primero.   

Por  oposición  a  las  afirmaciones  del  casacionista,  un  somero  recuento de algunas decisiones de la Sala, proferidas  antes  de  la  emisión  de  los  fallos  de instancia y de la presentación del  recurso,  demuestran que se ha ocupado, con detenimiento y a espacio, sobre esos  temas.   

Obsérvese:  

(i)  En sentencia de única instancia del 21  de          marzo          de          20021  se  concluyó que la norma de  1980  sancionaba  la conducta por la sola circunstancia de destinar los recursos  oficiales  a una finalidad diversa, sin importar cuál fuera ésta, en tanto que  la  del  2000  condicionó  la tipicidad a que la afectación del presupuesto se  hiciera  en  perjuicio  de  la  inversión  social  (agua  potable,  saneamiento  básico,  cultura,  recreación,  deporte,  juventud,  educación, empleo, gasto  social  rural,  salud,  niñez, vivienda social y/o demás aspectos reglados por  la  ley  anual  de  presupuesto),  o los salarios o prestaciones sociales de los  servidores públicos.   

Seguidamente,  en  el  caso  concreto  allí  juzgado  (por hechos acaecidos en vigencia del Decreto 100 de 1980), la Corte se  ocupó  de  establecer  cuáles  rubros  del presupuesto asignados indebidamente  afectaron  la  inversión  social  o  los  sueldos,  porque,  en  acatamiento al  principio   de   favorabilidad,   se   imponía   aplicar   retroactivamente  la  disposición  del  2000  que  sólo  castiga  el  acto  cuando  obedezca  a esas  razones.   

En consecuencia, desde ese entonces, la Sala  de  Casación  Penal discurrió en los términos reclamados por el casacionista,  pues,  dado  el  tránsito  de  estatutos  penales,  concluyó  que  el del 2000  resultaba  benéfico frente al de 1980, como que éste sancionaba cualquier tipo  de  destinación  diversa  de  la  oficial,  en  tanto que aquel sólo tiene por  típicas algunas específicas.   

Diferente   es   que,   en  punto  de  la  punibilidad,  de  nuevo  en  búsqueda  de  lo provechoso al sujeto pasivo de la  acción, se hubiese escogido el Decreto 100 de 1980.   

(ii)   Los  anteriores  criterios  fueron  reiterados  en sentencia del 14 de noviembre de 20022, en auto del  11 de marzo  de    20033,  en  fallo  del  16 de febrero de 20054,  que  insistió  en  que  el  ámbito  de  afectación  restringido  del  artículo 399 la Ley 599 del 2000 lo  tornaba  benigno  frente  al 136 del Decreto 100 de 1980, pues desde entonces la  especie  de  peculado  de  que  se  trata  sólo  será  imputable  en cuanto la  desviación    de   los   recursos   afecte   la   inversión   social   o   los  salarios.   

(iii)  En  el  último aspecto insistió la  Corte    en   los   autos   del   31   de   agosto5     y     del     18     de  octubre6  de  2005,  así  como  en  sentencia del 12 de diciembre del mismo  año7.  En  ésta,  sobre  el  punto,  en  forma  conteste  con la línea  jurisprudencial traída, expresamente afirmó:   

“Aunque  los  hechos  ocurrieron  en vigencia del Código Penal de 1980, la ley 599 de 2000 se  encontraba  vigente  para  el  momento  en  el  que  se  dictaron  los fallos de  instancia  y obviamente que sus disposiciones, en cuanto favorables, tenían que  ser aplicadas.   

Es  lo  que  debió  haber sucedido con el  artículo  399  de esa normatividad, a través del cual se limitó el ámbito de  protección penal del presupuesto.   

Antes  (artículo 136 del Código Penal de  1980,  con las modificaciones introducidas por la ley 190 de 1995), era absoluta  la   tutela  de  la  planificada  ejecución  del  gasto  público  y  cualquier  destinación  de un rubro a un fin distinto al definido en la ley de presupuesto  o  el  compromiso de sumas superiores a las allí establecidas o su inversión o  utilización   en  forma  distinta  a  la  prevista,  configuraba  peculado  por  aplicación  oficial  diferente.  El  nuevo  tipo  penal,  a  diferencia, pese a  consagrar  las  mismas  conductas que el derogado, supeditó la ocurrencia de la  conducta  punible a que la afectación del presupuesto sea “en perjuicio de la  inversión   social   o   de   los  salarios  o  prestaciones  sociales  de  los  servidores””.   

(iv)  Sobre  la  misma  tesis,  la Corte ha  insistido    en   fallos   del   23   de   febrero8  y  del 6 de marzo9     de  2006.   

La  reseña muestra que la Sala no sólo se  ha  ocupado  sobre  los  temas que causan inconformidad en el casacionista, sino  que,  además,  lo ha hecho en los mismos términos por él planteados, de donde  surge  que  ni  se  demuestra  ni  existe  necesidad alguna de “desarrollar la  jurisprudencia” en ese sentido.   

4.  El  demandante  formula  dos   cargos  al  amparo  de  la  causal  primera,      segunda      parte,      violación  indirecta   de   la   ley   sustancial,  causada  por  errores    de    hecho,  consecuencia,   a   su  vez,  de  falsos  juicios  de  existencia   por   omisión.  El  primero,  porque  el  Ad    quem   supuso   el  “elemento  normativo”  referido  al daño causado a la inversión social, y,  el   segundo,   porque   hizo   lo   mismo   en  punto  de  la  tipicidad  y  la  antijuridicidad.   

En  el  desarrollo  de  las  censuras,  el  impugnante  igualmente falta a las mínimas exigencias de claridad y concisión.  Véase:   

(i)  Lo que hace es dedicar sus esfuerzos a  presentar  su  personal  inteligencia sobre el alcance que ha debido darse a las  pruebas,  oponiéndola  a la del juez de segunda instancia, con el anhelo de que  la  Corte  haga prevalecer la suya sobre la del tribunal, que llega precedida de  la doble presunción de acierto y legalidad.   

Ese  análisis,  que  eventualmente  puede  resultar  válido  en  las  dos  instancias  que  conforman  la estructura de un  proceso  como  es  debido,  es  inadmisible  en  sede  de  casación,  porque no  demuestra   que   el   fallo   acusado   hubiera   contrariado  frontalmente  la  Constitución  o  la ley, que era lo que le correspondía verificar, porque debe  insistirse  que  la  casación  no  es  una tercera instancia, ni la Corte puede  cumplir  como superior de los jueces llamados a dirimir los conflictos entre los  asociados,   al   punto   tal   que   pueda  reabrir  un  debate  probatorio  ya  superado.   

(ii)  El  recurrente  infringe  el  mandato  legal,  según  el  cual no es permitido formular cargos que se excluyan. En esa  falencia  incurre  desde  la misma presentación de la “CAUSAL” y la reitera  en  el  desarrollo de los dos reproches, como que argumenta violación indirecta  de  la  ley sustantiva, pero cita como infringidas disposiciones que regulan las  formas propias de un proceso como es debido.   

Las  faltas  al  debido  proceso  se  deben  postular   por  vía  del  motivo  tercero,  nulidad,  cuya  solución  comporta  retrotraer  el  trámite,  esto  es,  que repele el proferimiento de un fallo de  fondo,  en  tanto  que  la  causal  primera,  que  es  la invocada, apunta a una  sentencia  definitiva,  que,  por  tanto,  parte  del  supuesto  necesario de la  inexistencia de nulidades.   

(iii)  En  ninguna  de  las dos censuras el  censor   señala   el  elemento  probatorio  que  los  jueces  “inventaron”,  supusieron.   

(iv) La pretendida especulación probatoria  achacada  a los jueces, no solamente no existió, sino que la misma obedece a la  presentación  parcial  que  de  los  argumentos  del fallo del tribunal hace el  recurrente.   

Véase   el   siguiente  párrafo  de  la  sentencia, citado por el demandante:   

“Revisada  la  prueba              de             cargo10  y  leída a la luz del  citado  artículo  15  de  la  Ley  141 de 1994, queda  claro  que  mientras  el  señor  CASTAÑO  CASANOVA se desempeñó como alcalde  municipal  de  Palermo,  en  los años 1998 a 2000, los dineros recibidos en las  arcas  de  este  ente territorial a título de regalías petrolíferas, al menos  momentánea  y  parcialmente,  no fueron destinados a la ejecución de programas  contenidos  en  el  respectivo  plan  de  desarrollo,  incumpliéndose  así  la  finalidad     social     de     dichos     recursos     oficiales…”.   

El aparte y la nota al pie de página que la  Sala  ha  resaltado fueron excluidos por el casacionista en la trascripción que  hizo,  en  el  entendido  evidente  de  que,  de  haber  hecho la cita completa,  negaría  la  razón  a  su  cargo,  pues  expresamente allí son señaladas las  pruebas   -con   los  folios  del  expediente  donde  obran-  que  sustentan  la  conclusión   judicial,   esto   es,   que   no   hubo   suposición  probatoria  alguna.   

Aún  más,  la  segunda parte del párrafo  traído  por  la  defensa  (que  igualmente  dejó  de  lado)  insiste en que un  testimonio   e   incluso  las  intervenciones  del  acusado  dan  cuenta  de  la  utilización de las regalías para préstamos de tesorería.   

En  otras  dos citas que de la sentencia de  segunda  instancia  hace  el  defensor, para demostrar que los jueces supusieron  pruebas,  de  nuevo  “olvida”  relacionar las notas al pie de página que en  aquella  obran  a  los  números  4  y  5,  que  con  claridad enseñan que esas  inferencias  se  soportaron  en los documentos sobre las cuentas corrientes y en  el  informe  del Cuerpo Técnico de Investigaciones, número 3554. Por modo que,  de  nuevo,  no  hubo  presunción  probatoria  por parte de los juzgadores, sino  citas  tergiversadas  del  casacionista,  pues  cercenó  los  argumentos  de la  sentencia  que  precisamente  daban  cuenta  de  las  pruebas  que, allegadas al  proceso, avalaban las conclusiones de los jueces.   

(v) La mención que hace el demandante sobre  que  el  plan  de  desarrollo  municipal  era  una  prueba  “que de haber sido  considerada,  hubiese  variado  el  razonamiento  que  no  se  cumplió  con  la  inversión    programada”,    rechaza    el   cargo   propuesto   –falso   juicio   de   existencia  por  suposición-    pues    en    esa   hipótesis   se   habría   presentado   una  exclusión.   

Pero,  además,  en  los  apartados  que el  censor  trae  del  fallo  del  tribunal queda claro que la imputación se hizo a  partir  de  la afectación de las regalías para fines diversos, conducta que no  se  desdibujaba  porque  con  posterioridad  se  hubiesen  hecho  los reintegros  respectivos,  pues,  se  dijo,  al  menos temporalmente se había perjudicado la  inversión  social,  máxime  que  algunos de esos dineros nunca retornaron a la  cuenta por las regalías.   

5. La Sala inadmitirá la demanda porque la  revisión  del  proceso  tampoco  muestra  que se hubiera incurrido en causal de  nulidad  o  vulnerado  alguna  garantía  fundamental,  de tal manera que no hay  lugar a su intervención de oficio.   

Consecuente  con  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

         

Inadmitir   la  demanda de casación presentada.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

Cita medica  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ           MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE  LEMOS                

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN             JORGE       LUIS      QUINTERO  MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA           JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Radicado 14.124.   

2  Radicado 17.135.   

3  Radicado 14.913.   

4  Radicado 15.212.   

5  Radicado 19.826.   

6  Radicado 24.399.   

7  Radicado 22.182.   

8  Radicado 20.740.   

9  Radicados 22.115 y 23.084.   

10  Declaración  rendida  por  la  señora  MARÍA JUDITH VANEGAS VEGA –f.   73,  C.  3-  y  las  diferentes  intervenciones del acusado.     

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