27902(11-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27902  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Bogotá,  D.C., once (11) de julio de dos mil  siete (2007).   

ASUNTO  

Resuelve   el   Despacho   la  impugnación  presentada  contra  la  decisión del 23 de junio del presente año, mediante la  cual  un  Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de Sincelejo denegó  el  amparo  de hábeas corpus  formulado  mediante  apoderado por Jorge Luis Navarro Hernández, recluido en la  Cárcel de ese Distrito Judicial.   

ANTECEDENTES  

1.  En  el  curso  de  inspección  judicial  practicada  el  23  de  junio  de  2007  por  el a quo  al  proceso con radicación Nº 73.707, adelantado por  la  Fiscalía  Quinta  Delegada  ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de  Sincelejo   en  contra  de  Jorge  Luis  Navarro  Hernández  por  tentativa  de  homicidio, fueron encontrados los siguientes documentos:   

    

* El  “…informe  de  policía  judicial,  denuncia  penal N° 0591, de fecha 17 de  junio  de  2007…”,  del  Departamento de Policía de Sucre, comunicando a la  Unidad  de  Fiscalía  de  Reacción  Inmediata  los  hechos  en  los cuales fue  lesionado  con  arma de fuego Juan Ramón Villadiego Contreras a las 00:40 horas  del  mismo  día, en la vereda de Santa Cruz, en jurisdicción de San Antonio de  Palmito,  Sucre,  por un sujeto apodado “Chacarita”, según algunos testigos  presenciales  que  menciona.  También  hace  referencia al dictamen de medicina  forense  sobre  el  carácter  mortal  de  la afectación física sufrida por el  ciudadano  atacado  y  sobre  el cumplimiento anterior (7 de octubre de 2005) de  una  orden  de  captura  emitida  en  contra  del  mismo sujeto por el delito de  homicidio.     

    

* Los  testimonios  de  José Miguel Villadiego Orozco, Morena Isabel Contreras Ramos y  Tomás  Antonio  Contreras  Carmona señalando a “Chacarita” como el agresor  de Villadiego Contreras.     

    

* El  acta de derechos del capturado calendada el 18 de junio de 2007.     

    

* Los  oficios  Nº  350   y  351 del 18 mencionado, mediante los cuales el Fiscal  Trece  Local  de  San  Onofre  solicita  al Jefe de Policía Judicial SIJIN y al  Director  de  la  Cárcel  de  Sincelejo, respectivamente, mantener custodiado a  Jorge Luis Navarro Hernández, sindicado de conato de homicidio.     

    

* La  denuncia  penal  Nº  0591  formulada el 17 de junio por Ludys del Carmen Orozco  Oviedo.     

    

* La  resolución  dictada  el 18 de junio de 2007 por la Fiscalía Trece ordenando la  captura  de  Jorge Luis Navarro Hernández y el oficio Nº 345 de la misma fecha  dirigido   a   la  Jefatura  de  la  Sijin  solicitando  la  ejecución  de  tal  mandato.     

    

* Asignado  el  conocimiento  de las diligencias a la Fiscalía Quinta  Seccional  de  Sincelejo,  en  resolución  del 19 de junio de 2007, señala las  9:00  de  la  mañana  del  20  para  la  práctica  de la indagatoria y así se  cumple.     

    

* Mediante  oficio  Nº 895 del 20 de junio de 2007 la Fiscalía antes  mencionada  solicita  a  la  Dirección  de  la  Cárcel de La Vega de Sincelejo  mantener retenido a Jorge Luis Navarro Hernández.     

    

* El  21   siguiente  es  oída  en  testimonio  la  víctima  y  el  22  se  decretan  pruebas.     

2.   A   la   petición   de  hábeas   corpus  la  apoderada  allegó  fotocopia  de  la  queja  presentada  por Rafael Emiro Álvarez Olivero el 21 de  junio  de  2007,  en  la  Oficina  de Atención al Ciudadano del Departamento de  Policía   de   Sucre,  para  informar  sobre  el  ingreso  a  su  vivienda  del  Subintendente  Suárez  perteneciente  a la Estación de Policía de San Antonio  del  Palmito,  el  17 de junio, a las 2:30 a.m., en estado de embriaguez y en la  siguiente forma:   

“patiando (sic) las puertas y montando los  fusiles  en  busca  de  un  sujeto  que había apuñaleado un tipo … de nombre  Jorge  Luis  Navarro  Hernández,  quien  es  sobrino  de  mi cónyuge y este se  encontraba  durmiendo  en  mi  casa,  donde yo mismo le dije que sí estaba y yo  mismo lo acompañé hasta la Policía…”.   

FUNDAMENTOS     DE     LA     ACCIÓN  CONSTITUCIONAL   

          La  apoderada  contratada  por  Jorge  Luis  Navarro Hernández para  invocar  a  su  favor y ante la Sala Penal del Tribunal Superior de Sincelejo la  acción  de  hábeas corpus,  considera   violatoria  del  artículo  28  de  la  Constitución  Política  la  aprehensión  de  su  representado  el  17  de  junio  último, a las 2:30 de la  mañana,  sin  orden de autoridad competente, por miembros de la Policía de San  Antonio  del  Palmito,  en  razón  de los hechos ocurridos 5 o 6 horas antes, y  obtenida  previo  el ingreso arbitrario a la vivienda contigua en donde éste se  encontraba durmiendo.   

También  censura  que  su  representado  no  hubiera  sido enterado del motivo por el cual se le restringió la libertad, que  se  hubiera  adoptado  dicha medida sin existir denuncia penal en su contra y la  prolongación  de  la  misma hasta las 10:00 de la mañana de la siguiente fecha  cuando   agentes  de  la  Sijin  lo  trasladaron  a  Sincelejo  so  pretexto  de  interrogarlo  para ponerlo a disposición de la Unidad de Fiscalía de Reacción  Inmediata,  en  donde  cinco  horas  más tarde fue emitida la orden de captura,  contabilizándose  así  32  horas  privado  de  la  libertad  en  poder  de las  autoridades  policivas  sin  que tampoco mediara situación alguna de flagrancia  delictual.   

          Apoya  el amparo en los artículos 30 de la Constitución Política,  y 353, 345 y  430  del Código de Procedimiento Penal.   

Adicionalmente  reprocha que la aprehensión  hubiera  estado  fundada  en  pruebas  practicadas  por  la  Policía Judicial a  espaldas  de  su asistido generando, en consecuencia, causal de nulidad de pleno  derecho.   

Inconforme  la  libelista  con  la decisión  adversa  a su pretensión liberatoria, interpuso el recurso de apelación aunque  se abstuvo de sustentarlo.   

LA DECISIÓN IMPUGNADA  

Después    de    invocar   las   normas  constitucionales  (artículo  30)  y  legales  vigentes (artículo 1º de la Ley  1095  de  2006  y  Sentencia  C-187  del  mismo  año)  que  regulan  la acción  instaurada,  un Magistrado del Tribunal de Sincelejo resolvió desfavorablemente  la    acción   de   hábeas   corpus   por  considerar  que  si  bien la aprehensión de Jorge Luis Navarro  Hernández  no  se produjo en flagrancia por cuanto no se cumplió en el momento  de  la  comisión del delito, ni momentos después fue sorprendido con huellas o  instrumentos  de  los  que  se  pudiera  inferir  su participación criminal, no  obstante  haber  sido  visto  cuando  disparó  contra  José  Miguel Villadiego  Orozco,  conforme  indican  los testimonios rendidos por José Miguel Villadiego  Orozco, Norena (sic) Isabel Contreras y Tomás Antonio Contreras.   

Y, aunque destaca la inexistencia de denuncia  previa  a  la  privación de la libertad y de orden de captura proveniente de la  Fiscalía,   despoja  de  ilegalidad  la  aprehensión  de  Jorge  Luis  Navarro  Hernández  pues  estima  que  corresponde  a  la  captura  administrativa, cuya  consagración  en  el  artículo 28 constitucional  y su convalidación por  la  Corte  Constitucional  en  sentencia C-024 de 1994, llevaron al Magistrado a  apartarse  de  quienes  consideran que con el advenimiento de la Ley 906 de 2004  dejó de subsistir dicha figura.   

Reafirma  su existencia ante la concurrencia  de  los  siguientes  requisitos:  su  fundamentación en motivos serios pues las  autoridades  policivas  contaban con los testimonios de tres personas que vieron  a  Jorge  Luis Navarro Hernández disparando un arma de fuego contra la víctima  y  con el dictamen que daba cuenta de las lesiones producidas con dicha acción;  la  gravedad del delito cometido que aconsejaba la pronta reacción policial sin  esperar  la orden de la Fiscalía para evitar la fuga del actor y defraudar a la  sociedad  receptora  directa  de  lo sucedido; la duración de la retención sin  exceder  de  las  36  horas señaladas en el canon 28 constitucional; y que tuvo  como  única  finalidad  “verificar” si la Fiscalía con base en las pruebas  recogidas  por  la  Policía  Judicial  ordenaba la aprehensión, como en efecto  aconteció el 18 de junio.   

Finalmente,  estima  que  el ejercicio de la  presente  acción  fue  tardío  porque  la solicitud fue presentada cinco días  después  de  la  retención  de  Navarro  Hernández,  lapso durante el cual se  saneó   la   irregularidad   con  la  emisión  de  la  orden  captura  por  la  Fiscalía.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.    Naturaleza   jurídica    de   la   acción   de   hábeas    corpus:    Es   un   derecho  constitucional  fundamental (art. 30 de la Const. Pol.) de aplicación inmediata  (art.          85,         ibídem)1  no  susceptible  de  limitación durante los estados de excepción  (arts.  93  y  214-2  ídem y  art.  4°  de  la  Ley  Estatutaria  137  de  1994),  que se debe interpretar de  conformidad  con los tratados internacionales sobre derechos humanos ratificados  por   Colombia   (art.   93   de  la  Const.  Pol.)2  y  cuya  regulación debe ser  objeto  de una ley estatutaria (art. 152-a, ibídem)3,  y  también  es un mecanismo  procesal  de  protección  de  la  libertad  personal  por cuanto es una acción  pública  constitucional  y  que por medio de ella se trata de hacer efectivo el  derecho  fundamental  de  libertad  individual y, por lo tanto, se constituye en  una           garantía           procesal4,   según   lo   consagra  el  artículo primero de la Ley 1095 de 2006.   

La  Ley estatutaria invocada establece en su  artículo   1º  que  el  hábeas  corpus  tutela  la  libertad personal cuando alguien es privado de ella i)  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o legales o ii) ésta se  prolonga  ilegalmente.  Lo anterior se pudiera presentar en forma insuficiente y  debe  ser complementado con lo que ha expuesto por la Corte Constitucional, pues  en la sentencia T-260 de 1999 precisó que   

“…la  garantía  de la libertad personal  puede   ejercerse  mediante  la  acción  de  hábeas  corpus  en  alguno  de  los  siguientes  eventos:  (1)  siempre  que  la vulneración de la libertad se produzca por orden arbitraria de  autoridad  no judicial; (2) mientras la persona se encuentre ilegalmente privada  de  la  libertad  por  vencimiento  de  los  términos  legales respectivos; (3)  cuando,  pese  a  existir una providencia judicial que ampara la limitación del  derecho    a    la    libertad    personal,   la   solicitud   de   hábeas  corpus  se  formuló  durante el  período  de  prolongación  ilegal de la libertad, es decir, antes de proferida  la  decisión  judicial;  (4)  si la providencia que ordena la detención es una  auténtica vía de hecho judicial”.   

La Constitución de 1991 en un claro avance  en  relación  con  la  Carta Política anterior, estableció en su artículo 28  una  reserva  legal  y  judicial  para  la privación de la libertad, tomando en  cuenta  que la libertad personal es presupuesto de todas las demás libertades y  derechos.  Por  ello  el  constituyente  (artículo 30) quiso darle una especial  protección  ante  las  actuaciones  ilegales  de  las  autoridades,  mucho más  expedita que la de los demás derechos fundamentales.   

2.  Características  de  la  institución  comentada.    En    decisión    de    hábeas   corpus  de  segunda  instancia  emitida       en       esta       Corporación5  se  hizo  una interpretación  sistemática   y,   en  cuanto  acción  constitucional,  se  le  asignaron  las  siguientes:   

1. Cautelar. Porque  se  instrumentaliza u ordena como acción judicial sui  géneris,   en  procura  de  que  se  examinen unos hechos específicos a fin de  determinar la pertinencia o no de restablecer la libertad.   

2.  Preferente.  Si  bien  no  se dice ni por el constituyente ni por el legislador que la acción de  hábeas    corpus    es  preferente,  tal  característica  resulta  tanto (i) del término dado para que  sea  resuelta  –todas las  otras   acciones   constitucionales   y   legales   se   resuelven   en   plazos  mayores–  como de la (ii)  prevalencia  que  tiene  el hábeas corpus    por    mandato   legal   sobre   otras   acciones   –de  tutela6,  de  cumplimiento7     y  populares8–  calificadas  expresamente  como  de  trámite   preferencial9.   

«Preferente»  significa,  por  lo  tanto,  ventaja,  elección  de  la  cosa  que  la tiene respecto de las que no gozan de  ella.   Por   consiguiente,   la  preferencia  quiere  decir  que  los  órganos  jurisdiccionales  habrán  de  «elegir» respecto de cualesquiera otras, y para  dirimirlas  en primer lugar, las peticiones de hábeas  corpus10.   

La  prevalencia o preferencia es un concepto  relativo  cuya  pertinencia  viene  dada por el volumen de asuntos pendientes en  los  órganos jurisdiccionales, por el interés constitucional en la protección  de  los  derechos  fundamentales y porque las características de éstos obligan  en  muchos  casos  a una especial premura en su protección, si se quiere evitar  que  el  transcurso  del  tiempo  provoque que desaparezca el objeto mismo de la  protección  instada.  El  interés  constitucional  en  la protección de estos  derechos  es,  pues,  superior  al existente para proteger los demás derechos e  intereses,     lo     cual     justifica    que    se    otorgue    preferencia  a  la  tramitación  de  las  pretensiones encaminadas a hacer valer derechos fundamentales.   

3.   Celeridad.  Significa  que  el  trámite se inspira en el principio de celeridad11. Si bien es  cierto  que en cualquier proceso la demora injustificada no sólo es indeseable,  sino  que  de  hecho  es  sancionable  por  considerarse  violatoria  del debido  proceso,  también es cierto que en materia de hábeas  corpus  la  rapidez es un factor primordial. En primer  lugar,  por  el  derecho  fundamental  sometido  a  ofensa; en segundo término,  porque  el  efecto de su violación puede aumentar por la lentitud de la acción  judicial;  y,  en  tercer  lugar,  porque  el  hábeas  corpus  es un mecanismo que pretende resarcir el daño  que  se  está  produciendo a un ciudadano por parte de la autoridad al privarlo  de  la  libertad  ilegalmente;  por  esto,  más que en ningún otro proceso, la  dilación debe ser abolida.   

4.  Impugnable: En  aplicación  del  principio  de  la  doble  instancia, la decisión que niega la  solicitud    de   hábeas   corpus  puede ser impugnada.   

5.  Contradicción:  Puesto  que con miras a la decisión, se admite debate sobre la procedencia o no  de la garantía.   

6.     Jurisdiccionalidad:  Pues  el  trámite  y  la  decisión  sobre  la  legalidad  de la  aprehensión  y/o  de  la  prolongación  ilícita de una detención, se realiza  ante un juez.   

7.  Informalidad:  Porque  en  la  solicitud  y  trámite  lo  que  importa  es  lo  sustantivo, la  vulneración del derecho fundamental de libertad.   

(…)  

8.    Breve    y    sumaria12:  Tiene  la  acción   el   carácter   de   breve   o   sumaria13 toda vez que su tramitación  y  resolución  debe  evacuarse  en  el  término  de  36  horas.  Se muestra el  altísimo  valor  que ocupa en el régimen constitucional la libertad individual  si  se le contrasta por ejemplo con el plazo de 10 días otorgado para el amparo  de     los    demás    derechos    fundamentales14.   

(…)  

En  el  trámite  de  la  impugnación  el  funcionario  de  segunda  instancia cuenta con tres días hábiles para resolver  la petición.   

9. Sencillo: Porque  no  exige conocimientos jurídicos para su ejercicio15.   

(…)  

11.  Específico:  Porque   se  creó  como  mecanismo  especial  de  protección  de  la  libertad  individual16. Y,   

12.  Eficaz: Porque  siempre  exige  del  juez  un pronunciamiento de fondo bien para conceder o bien  para        negar        lo        solicitado17.”   

3.    Informalidad   de   la  impugnación. Si  de  acuerdo  con  esta  característica  es  dable  afirmar  que  la  acción de  hábeas  corpus  puede  ser  ejercida  verbalmente o por escrito, que su instauración es ajena a tecnicismos  formales,  que  su  admisibilidad  es  incontrovertible  y  que  los obstáculos  presentados  en  su  trámite  deben  ser  salvados en forma inmediata, la misma  flexibilidad  resulta  predicable  de  la sustentación de la impugnación de la  decisión  adversa,  al punto que puede ser omitida, como ocurrió en este caso,  razón  por  la  cual esta magistratura no encuentra reparo en desatar la alzada  (artículo 7° de la Ley 1095 de 2006).   

4.            Procedencia. El  hábeas   corpus   está  previsto para que se proteja la libertad en dos supuestos:   

– Por privación ilícita de la libertad. Se  refiere  a todos aquellos casos en que se violan las garantías constitucionales  y legales al privar a una persona de la libertad.   

– Por prolongación ilícita de la privación  de  la libertad. Esto ocurre cuando a una persona se la ha privado legalmente de  la  libertad  pero  la  limitación  del  derecho  se  prolonga más allá de lo  permitido constitucional y legalmente.   

La  salvaguarda  de  la  libertad personal de  Jorge    Luis    Navarro    Hernández    ha   sido   solicitada   alegando   la  inconstitucionalidad  e ilegalidad de su restricción por cuanto se cumplió sin  orden  de  autoridad  judicial  competente,  fuera de situaciones de flagrancia,  omitiendo  enterarle  del  motivo de la aprehensión, vulnerando el derecho a la  intimidad  del  ciudadano residente en la casa contigua a la del aprehendido por  donde  la  Policía ingresó para retenerlo y con base en pruebas recaudadas por  la policía judicial a sus espaldas.   

Estas   razones   aconsejan   enmarcar  la  discusión  en  el primer supuesto previsto para la procedencia de la acción de  hábeas corpus, es decir, en  la  privación  ilícita  de  la  libertad,  sobre  la cual la Corte Constitucional al hacer el control previo  a la Ley Estatutaria 1095 de 2006, señaló:   

“Como  hipótesis en las cuales la persona  es  privada  de  la libertad con violación de las garantías constitucionales o  legales,  se  pueden  citar  los  casos  en los cuales una autoridad priva de la  libertad  a  una persona en lugar diferente al sitio destinado de manera oficial  para      la      detención     de     personas18,  o  lo hace sin mandamiento  escrito  de  autoridad  judicial competente, o lo realiza sin el cumplimiento de  las  formalidades  previstas en la ley, o por un motivo que no esté definido en  ésta.   

También se presenta la hipótesis de que sea  la  propia  autoridad  judicial,  la  que, al disponer sobre la privación de la  libertad  de  una  persona, lo haga sin las formalidades legales o por un motivo  no definido en la ley.”   

El artículo 28 de la Constitución Política  autoriza  reducir a prisión o a arresto, detener a una persona o registrarle su  domicilio,  exclusivamente  en  los casos en que se i) respeten las formalidades  legales19,  ii)  exista  un motivo previamente definido en la ley20,  y iii) un  mandamiento escrito de autoridad judicial competente.   

Hay   que  tener  en  cuenta  que  con  el  advenimiento  de la Ley 906 de 2004, en los lugares en donde ya está implantado  el  sistema  acusatorio,  las órdenes de captura solamente pueden ser expedidas  por   los   jueces,   conforme   lo   dispone   el  artículo  297  ibídem,  que  desarrolla  el  postulado  Supremo  del  artículo  250-1  inc.  3,  convirtiéndose  así  el principio de  reserva  judicial  en  importante  garantía  de  la  libertad,  norma  aún  no  aplicable  en  el  Distrito  Judicial  de Sincelejo (artículo 351, inciso final  ídem).   

Sin  embargo,  entre  las  excepciones a las  anteriores  reglas  el  artículo  32  de  la  Carta  Fundamental  contempla  la  aprehensión  del «delincuente sorprendido en flagrancia», figura desarrollada  en  los artículos 345 de la Ley 600 de 2000 y 301 de la Ley 906 de 2004, en los  siguientes términos:   

1.  La  persona es sorprendida y aprehendida  cometiendo   un   delito   (flagrancia   propiamente  dicha);   

2.   La   persona   es   sorprendida   e  individualizada  en  el  momento  en  que  comete un delito, pero es aprehendida  inmediatamente  después como consecuencia del acatamiento de una voz de auxilio  o  de  una  persecución  (cuasiflagrancia); y   

3. La persona es sorprendida y capturada con  objetos,  instrumentos  o  huellas  a  partir  de  los  cuales  se pueda deducir  fundadamente   que   es   autora   o   partícipe  de  un  delito  (flagrancia      inferida)21.   

La  Sala,  en  su  jurisprudencia  se  ha  detenido, además, en   

“…la  necesaria relación de inmediatez  (que  debe  existir  en  las situaciones de flagrancia y) entre la comisión del  hecho  y  la aprehensión del ciudadano, o entre esta y las voces de auxilio que  piden  su  captura,  o entre la aprehensión material y los rastros o huellas de  los  cuales  fundadamente  se  deduce  ha cometido una conducta y participado en  ella (artículo 345 del C.P.P.).   

En  efecto,  tanto  es  así,  que  ante la  ilegalidad  de  ese  procedimiento  el  Constituyente  diseñó  el  recurso  de  hábeas corpus (artículo 30  de  la  Constitución Política), pero también previó la posibilidad de que el  mismo  funcionario  instructor  pudiera  restaurar  la  legalidad  quebrantada y  ordenar  la  libertad  inmediata, cuando la captura o la detención se prolonga,  con  violación  de las garantías constitucionales y legales (artículo 353 del  código      de      procedimiento     penal)”22.   

5.  Estudio  del  caso  planteado  por  la  accionante.  Revisada  el acta de inspección judicial  elaborada   por   el   Magistrado   que   conoció  en  primera  instancia  este  asunto23,  en  primer  término se detecta la ausencia de información sobre  el  contexto  temporo-espacial  en  el cual se cumplió la aprehensión de Jorge  Luis  Navarro  Hernández  y  siguiendo  el  orden  sucesivo  de  los folios que  conforman  el  expediente, llama la atención que mientras existe un acta del 18  de  junio,  sin  alusión  a  la  hora,  enterando al capturado de sus derechos,  solamente  antecede  el  informe-denuncia  del Departamento de Policía de Sucre  del  17  de  junio  de 2007, dando cuenta de los episodios investigados y de los  testimonios de tres personas que los presenciaron.   

Después obran los oficios N° 350 y 351 del  18  de  junio,  mediante los cuales el Fiscal Trece Local de San Onofre solicita  al  Jefe de Policía Judicial SIJIN y al Director de la Cárcel de Sincelejo, en  su  orden,  “…mantener  custodiado…” a Jorge Luis Navarro Hernández, y,  posteriormente,  la resolución dictada de la misma Fiscalía en la citada fecha  “…ordenando   la   captura…”   y   el  oficio  N°  345  disponiendo  su  ejecución.   

Lo  anterior  permite  inferir  que para la  aprehensión  de  Jorge Luis Navarro Hernández no medió orden escrita expedida  por  autoridad  judicial  competente,  ilicitud que se reafirma al repararse que  los  hechos  presuntamente  constitutivos  de  homicidio  en  grado de tentativa  sucedieron  a  las  00:40 horas del 17 de junio de 2007, en la vereda Santa Cruz  de  San  Antonio  del  Palmito,  y  conforme al único documento que alude a las  circunstancias   modales  de  la  aprehensión  censurada,  esto  es,  la  queja  formulada   ante   la   Oficina   de  Atención  al  Ciudadano  de  la  Policía  Judicial24,    por    Rafael   Emiro   Álvarez   Olivero    ─esposo  de  una  tía  de  la  persona  apodada      “Chacarita”,     nótese     que     ni     siquiera     estaba  identificada─,  en contra  del  Subintendente  Suárez,  se  establece  la  arbitrariedad del procedimiento  realizado  por dicho funcionario a las 2:30 de la mañana del 17 anterior, en la  residencia  del  quejoso  ubicada frente al matadero de San Antonio del Palmito,  en  donde  se encontraba durmiendo Navarro Hernández cuando fue retenido, lugar  al  cual se asegura ingresó el uniformado sin contar con autorización judicial  y  en  estado de embriaguez, y en el interior estuvo “… patiando las puertas  y montando los fusiles…” (sic).   

En  el  anterior  contexto  fáctico,  el  allanamiento  domiciliario  antes  descrito  resulta  igualmente  violatorio del  principio  de  reserva  judicial  que  ampara  el  derecho  a la intimidad en el  artículo  28 constitucional antes invocado, y constituye una injerencia estatal  ilícita  dada la forma violenta y arbitraria como asegura Rafael Emiro Álvarez  Olivero  que  se  desarrolló,  y  desproporcionado  en  relación con los fines  perseguidos  por  la investigación penal, si se tiene en cuenta que el presunto  actor   delictual  era  perfectamente  conocido  en  el  poblado,  y  antes  que  abandonarlo, se dirigió a casa de su pariente.   

La  captura  realizada  por  unidades  del  Departamento  de  Policía  de  Sucre, en el perímetro urbano de San Antonio de  Palmito,  a  las  2:30  de  la mañana, es decir, en lugar distante de la escena  criminal  desarrollada  en el sector rural y aproximadamente dos horas después,  constituye  ilícita  vulneración  de  la  libertad  individual  de  Jorge Luis  Navarro   Hernández   por  no  haberse  realizado  dentro  de  ninguna  de  las  circunstancias  de  flagrancia  previamente descritas, pues no tuvo lugar cuando  estaba  cometiendo el delito, tampoco fue aprehendido inmediatamente después en  respuesta  a  voces  de  auxilio  o  como  reacción  a una persecución, ni fue  sorprendido  ni  capturado  con  objetos, instrumentos o huellas a partir de los  cuales se pudiera deducir fundadamente su autoría penal.   

No se vislumbra a través de los documentos  integrantes  de  esta  actuación la existencia de relación de inmediatez entre  la  comisión  del  hecho y la aprehensión de Jorge Luis Navarro Hernández, ni  con ningún otro de los eventos de flagrancia descritos.   

Por  el  contrario,  evidencia  la presente  actuación  que  la  limitación  de la libertad padecida por Jorge Luis Navarro  Hernández  se  produjo  por  orden arbitraria de autoridad no judicial, lo cual  torna     próspera    la    acción    constitucional    entablada    por    su  apoderada.   

Adicionalmente adujo el Tribunal al enervar  el  amparo,  el  hecho  de  que  la acción de hábeas  corpus  hubiera sido promovida el 23 de junio de 2007,  cuando  ya  el  Fiscal  Trece  Local de San Onofre había ordenado la captura de  Jorge  Luis  Navarro  Hernández;  sin embargo, no resulta atendible esta razón  pues  lo  cierto  es  que aún no se había resuelto la situación jurídica del  aprehendido      ilícitamente     –según  indica  la  inspección  judicial  existente  dentro de esta  actuación–,   único  momento  a  partir  del cual el capturado pasa a una situación nueva que impide  la  prosperidad  de  la acción, sin que ello lleve a que las autoridades que le  capturaron  ilícitamente  sean exoneradas del delito o falta que pudieran haber  cometido,   conforme   a   criterio  sentado  por  la  Sala  en  los  siguientes  términos:   

“En  lo  atinente  a  la ilegalidad de la  captura,  resulta  evidente  que  el actor disponía en su momento de la acción  pública  de  arraigo constitucional concebida expresamente para controvertirla,  esto  es, del hábeas corpus,  de  cuyo  ejercicio  prescindió sin que pueda pretender ahora el amparo para su  derecho  a  la  libertad  por  dicha  circunstancia, pues el encarcelamiento que  actualmente  afronta  es  consecuencia,  no de la aprehensión efectuada por las  autoridades  policiales  para  los fines de la investigación, sino del fallo de  condena  proferido  en  su  contra  como  autor  de  los delitos imputados en la  resolución      acusatoria.”      25   

Lo  dicho  significa que a diferencia de lo  que  ocurre  en  la  acción  de tutela la necesaria inmediatez que debe existir  entre  la  captura  ilegal  o  la  prolongación ilícita de la privación de la  libertad    y    la    presentación    de    la   petición   de   hábeas  corpus  no  tiene relevancia, en  principio,  salvo que la autoridad haya proferido alguna decisión que ubique el  asunto  en  un nuevo estadio procesal, como cuando se produce una captura ilegal  pero   oportunamente   se   profiere   una   providencia  imponiendo  medida  de  aseguramiento privativa de la libertad.   

Recuérdese,  por  último, que la orden de  mantener  bajo  custodia  a  un  ciudadano  constituye fáctica y jurídicamente  privación    de    la    libertad   –así  el  imputado  esté  en  un  centro hospitalario, estación de  policía   o   unidad   militar,  etc.–,  pues  el  control  y  vigilancia que sobre el mismo se ejerce por  parte  de  las  autoridades  en  forma  evidente denota por voluntad estatal una  restricción   de   su   derecho   de   locomoción26,  de  donde  se tiene que si  dicha  orden  no  reúne  los  requisitos  constitucionales  y  legales para tal  propósito  será  ilegal  y  la  procedencia  de  la  acción  de  hábeas         corpus        será  incuestionable.   

De otro extremo: cuando una persona sale del  lugar  en  donde  se  le  mantiene  privada ilícitamente de la misma por simple  liberalidad de la autoridad  y  ésta  procede  a  capturarla  nuevamente  cuando da unos pasos por fuera del  centro      de      reclusión     –cualquiera  que  éste  sea–  tampoco  deja  de ser ilegal ésta nueva captura, pues como ocurre  en  el  presente  asunto  y  de  acuerdo a lo relatado por Rafael Emiro Álvarez  Olivero27,  con tal artimaña se busca ocultar la inicial arbitrariedad y, en  últimas,  hacer  inejecutable una decisión judicial  que  concede  un recurso de hábeas corpus,  de  donde  se tiene que se desconoce el núcleo esencial de este  derecho   fundamental  pues  la  consecuencia  es  que  la  garantía  se  torne  impracticable           e          ineficaz28.   

6.  Inconstitucionalidad  de  la  captura  administrativa:  Llama  la atención que a pesar de no  estar  respaldada  la  aprehensión  de  Jorge  Luis  Navarro  Hernández  en el  necesario  mandamiento  judicial,  como  lo admite el Magistrado sustanciador de  primer  grado,  éste  haya  negado  el  amparo  demandado por considerar que la  retención  ocurrida  en  las  circunstancias  mencionadas  es  equiparable a la  «captura  administrativa»  prevista  en  el  artículo  28 de la Constitución  Política  y  prohijada  en  sentencia C-024 de 1994 de la Corte Constitucional,  como  quiera  que revela el desconocimiento del último pronunciamiento de dicha  Corporación  sobre el tema, contenido en la sentencia C-176 de 2007, cuya parte  pertinente se pasa a transcribir:   

“…la voluntad del constituyente estuvo  claramente  dirigida,  en  primer  lugar,  a  señalar  el  mandato de autoridad  judicial  competente  como  elemento  previo  y  esencial dentro del conjunto de requisitos exigidos para la  privación  legítima  de  la  libertad  y,  en  segundo  lugar,  a  suprimir la  posibilidad  de  que  el  ejecutivo ordene la retención de las personas, con lo  que,  en principio, se deja sin piso la captura dispuesta por orden de autoridad  administrativa.  De esta forma, se concluye que, por regla general, ninguna  autoridad  administrativa  podría disponer de la libertad  del  individuo,  sin  que  previamente  se  hubiere  proferido  orden  del  juez  competente (Negrillas agregadas).   

27.  Sin  embargo, la propia Constitución  consagró  dos  excepciones  a  esa  regla general, de tal suerte que procede la  captura  aún  sin  orden  judicial  previa  cuando se presenta la situación de  flagrancia  (artículo  32 superior) y en las situaciones autorizadas por la ley  para   que   la   Fiscalía   ordene   la  captura  excepcional  (artículo  250  constitucional).  En  esos  dos  casos,  de  todas  maneras,  se  requerirá  la  valoración judicial para legalizar la captura.   

(…)  

En  consecuencia,  de  acuerdo  con  los  argumentos  expuestos,  la  autorización  legal a la  Policía  para  que  prive de la libertad a una persona cuando ésta proviene de  orden  administrativa  resulta  inconstitucional, pues  quedó   erradicada  desde  la  expedición  de  la  Constitución  de  1991  y,  recientemente,  fue  reiterada por el Constituyente mediante el Acto Legislativo  número 3 de 2002 (Negrillas agregadas).   

(…)  

De  hecho, como se dijo en precedencia, la  naturaleza  esencial  de  la  actividad  de  policía  está dirigida a prevenir  conductas  que  buscan  evitar el abuso de los propios derechos o la afectación  de  los  derechos  de  las  demás  personas.  Por  ese  hecho, es evidente que,  aquellos  casos  en  los que las autoridades de policía limitan el derecho a la  libertad  o  la  libre  circulación  por  períodos  muy cortos de tiempo, para  prevenir  la  ocurrencia  de  delitos  o  de  conductas  que afecten derechos de  terceros,  no  se  está en presencia de la captura por orden administrativa que  regula  la  norma  acusada, sino de la restricción momentánea del derecho a la  libertad    que    reglamentan    otras    disposiciones,    cuyo   control   de  constitucionalidad  no  corresponde a la Corte en esta oportunidad porque no han  sido objeto de demanda ciudadana.”   

(…)  

En  consecuencia,  la  captura  por  orden  administrativa  consagrada  en el segundo inciso del artículo 62 del Código de  Policía  es  contraria  a  los  artículos  28  y 250 de la Constitución, este  último  tal  y  como  fue modificado por el Acto Legislativo número 3 de 2002,  esa disposición será declarada inexequible.   

32.  Finalmente,  la  Sala  recuerda que a  pesar  de  que inicialmente fue demandado el inciso tercero del artículo 62 del  Código  de  Policía,  mediante auto del 7 de septiembre de 2006, el Magistrado  Ponente   la  rechazó  por  ineptitud  de  los  cargos  formulados  contra  esa  disposición,  por lo que, en esta oportunidad, la Corte no entra a pronunciarse  al  respecto.  No  obstante,  se considera necesario advertir que esa norma debe  entenderse  en  el  contexto general de la garantía al derecho a la libertad de  las  personas  a  que se ha venido refiriendo la Sala, esto es, que la  privación de la libertad para obtener la plena identificación  del  aprehendido  y  la  comprobación  de  la  existencia  de otras órdenes de  captura  debe  regirse  por  las  condiciones  establecidas  en  la previa orden  judicial  de  captura, pues, en todo caso, el  principio general de reserva  judicial  a  la  privación de la libertad de las personas se impone” (Negrillas agregadas).   

7.               Conclusión   final:   Las  consideraciones anteriores permiten inferir con claridad que la  acción  de  hábeas  corpus  promovida  por  la  defensora  de  Jorge  Luis  Navarro  Hernández  debió  ser  concedida,  pues  se  presentó  una  situación que encaja en el supuesto de la  captura    ilegal,    razón    suficiente    para    revocar   la   providencia  impugnada.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  el  Suscrito  Magistrado  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1. REVOCAR el auto  proferido  por  el  Magistrado  Leandro  Castillo  Ruiz, el 23 de junio de 2007,  mediante  el cual se negó la acción de hábeas  corpus  presentada  a nombre de  Jorge     Luis    Navarro    Hernández,  y, en su lugar, CONCEDERLO   para  amparar  el  derecho  de  libertad  personal  vulnerado  a  consecuencia de captura ilegal.   

2.    Como  consecuencia  de  lo  anterior,  ORDENAR  la  libertad  inmediata  de Jorge Luis Navarro Hernández, procesado  por el delito de homicidio en grado de tentativa.   

3. COMPULSAR copias  con  destino  a  la  autoridad  judicial y disciplinaria competente, para que en  ejercicio  de  sus  atribuciones  determinen  la responsabilidad en que pudieron  haber  incurrido  los policiales que en forma ilegal dieron captura al ciudadano  Jorge Luis Navarro Hernández.   

4.  ADVERTIR  que  contra el presente auto no procede recurso alguno. Y,   

5.  DISPONER  la  devolución del expediente al Tribunal de origen.   

Notifíquese y cúmplase  

YESID RAMÍREZ BASTIDAS  

Magistrado  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1 Corte  Constitucional,    Sent.  C-620/01, M.P. Araújo Rentería.   

2 Corte  Constitucional,    Sent.    C-496/94,   M.P.   Martínez   Caballero.   

3 Corte  Constitucional,    Sent.  C-301/93,    M.P.    Cifuentes    Muñoz     y    C-620/01   M.P.   Araújo  Rentería.   

4 Corte  Constitucional,    Sent.  C-557/92,  salvamento  de  voto  de  los Magistrados Angarita Barón y Martínez  Caballero.   

5 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    Auto  del 2 de  mayo de 2007, rad. N° 27.417.   

6  Decreto  2591  de  1991,  artículo 15.  Trámite  preferencial.  La tramitación de la tutela estará a  cargo  del  juez,  del  presidente  de  la  sala  o del magistrado a quien éste  designe,  en  turno riguroso, y será sustanciada con prelación para lo cual se  pospondrá  cualquier  asunto  de naturaleza diferente, salvo el de hábeas corpus.   

7 Ley  393     de     1997,    artículo    11.    Tramite  preferencial.  La  tramitación  de  la  acción  de  cumplimiento  estará  a  cargo del juez, en turno riguroso, y será sustanciada  con   prelación,  para  lo  cual  pospondrá  cualquier  asunto  de  naturaleza  diferente, salvo la acción de tutela.   

8 Ley  472     de    1998,    articulo    6°.    Trámite  preferencial.  Las  acciones populares preventivas se  tramitarán  con  preferencia  a  las  demás  que  conozca  el juez competente,  excepto  el  recurso  de  hábeas  Corpus, la acción de tutela y la acción de cumplimiento.   

9 En el  ordenamiento  jurídico  colombiano  existen  otros  trámites  a los que se les  asigna  la característica de preferencial,  como  ocurre  con las solicitudes de cesación de procedimiento,  de  preclusión  de  la  investigación  y de resolución inhibitoria, reguladas  mediante el artículo 24 de la Ley 782 de 2002.   

10 En  lo  dicho  y  en  lo que sigue se contextualiza la opinión vertida por Joaquín  García  Morillo,  La  protección  judicial  de  los  derechos   fundamentales,  Valencia,  Ed.  Tirant  lo  Blanch, 1994, p. 85-86.   

11  Corte  Constitucional, Sent.  T-162/97.   

12 La  acción     solamente     podrá     ser     calificada     como    sumaria   siempre   y  cuando  que  tal  expresión se utilice como sinónimo de trámite breve.   

13  Genaro   R.   Carrió,  Los  derechos  humanos  y  su  protección,  Buenos  Aires, Abeledo Perrot, 1990, p.  34,   explica   que   el  hábeas  corpus es un procedimiento sumario.   

14  Corte  Constitucional, Sent.  C-010/94 (con referencia a la acción de tutela).   

15  Corte  Constitucional,  A-053/02  (con  referencia  a  la  acción  de  tutela).   

16  Corte       Constitucional,      Auto-053/02 (con referencia a la acción de tutela).   

17  Corte  Constitucional,  auto  A-053/02  (con referencia a la acción de tutela).   

18 En  el  informe  de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos del año de 1979  sobre  el  caso  argentino,  para  evitar  que  se  produzcan  nuevos  casos  de  desaparición,  se recomendó crear un registro central de detenidos que permita  a  los  familiares  de éstos y a otros interesados conocer, en breve plazo, las  detenciones  practicadas;  ordenar  que  éstas detenciones sean llevadas a cabo  por  agentes debidamente identificados e impartir instrucciones a fin de que los  detenidos  sean  trasladados sin demora a lugares específicamente destinados al  objeto.   

19 La  legalidad  debe  observarse tanto en la expedición de una orden de allanamiento  o  de  privación  de  la  libertad  como  en  su  ejecución, para que se pueda  considerar ceñida al debido proceso.   

20 La  existencia  de  un  motivo  previamente  definido  en  la  ley  hace alusión al  principio  universal  de  legalidad, es decir que sólo la ley puede definir las  circunstancias   en  que  la  naturaleza  de  la  conducta  punible  amerita  la  privación  de  la  libertad  a  una persona. Igualmente que sólo la ley podrá  establecer   los  casos  en  los  cuales  puede  un  juez  ordenar  un  registro  domiciliario.  En  consecuencia,  es posible afirmar, que en materia de libertad  personal  la  Constitución  estableció  una estricta reserva legal, por lo que  este  derecho  no  puede  ser  limitado  sino  por  la  ley.  Cfr.  Danilo Rojas  Betancourt,  Derechos humanos y derecho internacional  humanitario,   Bogotá,   Consejo   Superior  de  la  Judicatura, 2003, p. 49.   

21  Véase:  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, Sents.  del  19  de agosto de 1997, rad.  N°   9.602;   del 17 de agosto de 1999, rad. N°  10.567; del 31  de  enero  de  2002,  rad. N° 11.199; del 14 de febrero de 2002, rad. N°   12.073;   y  Sent. de  Segunda Instancia, del 17 de febrero de 2007, rad. N° 25.568.   

22  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   Sent.  del 19 de junio de 2006, rad. N°  21.315.   

23 C.  o. folios 13-14.   

24 C.  orig. N° 1, folios 9-10.   

25  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   Sent.  de  tutela  de  17  de octubre de  2001, rad. N° 10.154.   

26  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   Autos del 9 de  mayo y 30 de junio de 1988.   

27 C.  orig. N° 1, folios 9-10.   

28 En  el       mismo       sentido       Corte       Constitucional,      Sent.    C-046/93,    M.P.   Cifuentes  Muñoz.     

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