27948(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27948  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

DR. MAURO SOLARTE PORTILLA  

Aprobado Acta No 181  

Bogotá,   D.   C.,  veintiséis  (26)  de  septiembre de dos mil siete (2007)   

          Conforme  a  lo  establecido  en  el  artículo 213 de la Ley 600 de  2000,  califica  la Sala la demanda de casación que el defensor de RAFAEL  AUGUSTO  BLANCO GONZÁLEZ presentó  contra  la  sentencia  de  segundo  grado  proferida por el TRIBUNAL SUPERIOR DE  BUCARAMANGA  el  22  de  febrero  del año 2007, por cuyo medio confirmó la del  JUZGADO  DÉCIMO  PENAL  DEL  CIRCUITO de la misma ciudad del 16 de mayo de 2005  modificando  la  sanción  impuesta,  la  cual  fijó  en  52 meses y 3 días de  prisión,  tras  hallarlo  responsable,  en  calidad  de autor, de las conductas  punibles  de  estafa  y  falsedad en documento privado y, como determinador, del  delito de obtención de documento público falso.   

HECHOS  

          Fueron    sintetizados    por   el   Tribunal,   en   la   siguiente  forma:   

“1. El 8 de agosto de 2002 Álvaro Eduardo  Amaya  Contreras  vendió  a Jorge Alberto Blanco González el vehículo Hyundai  de   servicio  público  identificado  con  placas  XVL  603,  por  la  suma  de  $47.250.000,  comprometiéndose  el comprador a cancelar el precio pactado en 46  cuotas  mensuales,  aunque  incurrió  en mora a partir de la cuota 17. Entonces  como  el  24 de agosto de 2004 el referido señor Amaya Contreras se enteró por  intermedio  de  la  empresa  de  taxis  Cádiz  que  la  propiedad  del referido  automotor  figuraba  a  nombre  de  Rafael  Augusto  Blanco González, cuando no  había  formalizado  traspaso  alguno,  formuló  inmediata  denuncia  penal que  permitió  establecer en la Dirección de Tránsito de Floridablanca que el 4 de  diciembre  de  2003  se registró el aludido traspaso a nombre de Rafael Augusto  Blanco  González,  quien  a su vez lo pignoró el 23 de febrero de 2004 a favor  de  Lidia Amparo Ballesteros Tasco, por la suma de $13.000.000, y el 20 de abril  siguiente  recibió  el  préstamo  de  Reynaldo  Gómez  Núñez la cantidad de  $12.000.000,  entregando  el  vehículo  en  garantía, el cual tuvo en su poder  este  último durante sólo cuatro meses porque fue desposeído del mismo cuando  lo trabajaba su conductor.”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

El  día  25  de  agosto  de  2004 el señor  Álvaro   Eduardo   Amaya   Contreras  denunció  ante  el  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  de Bucaramanga a Rafael Augusto Blanco González y Jorge Alberto  Blanco  González  por los delitos de falsedad ideológica en documento público  y  falsedad  personal. La Fiscalía General de la Nación, por intermedio de una  de  sus  delegadas de la citada ciudad abrió instrucción en contra del primero  de  los  mentados  el  20  de  septiembre  de  la  mencionada  anualidad por las  conductas punibles de estafa y falsedad en documento privado.   

Previo ser escuchado en indagatoria, el 8 de  marzo  de  ese mismo año fue cobijado con medida de aseguramiento de detención  preventiva  y  posteriormente  se  acogió a sentencia anticipada que el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  la  misma  localidad  aprobó  el  16 de mayo de 2005,  imponiéndole  una pena de 4 años y 8 meses de prisión por los delitos estafa,  falsedad  en  documento  privado y obtención de documento público falso, éste  último en calidad de determinador.   

Apelada  la  decisión  de  instancia por el  defensor  del  sindicado,  correspondió resolver el recurso a la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga, la cual a través de la suya de fecha 22 de  febrero  de  2007  la  confirmó,  modificándola  en lo referente a la sanción  definitiva, la cual estableció en 52 meses y 3 días de prisión.   

La  defensa  interpuso oportunamente recurso  extraordinario de casación   

LA DEMANDA  

Dos  cargos  plantea  el  casacionista en su  demanda,  sustentados  en  el cuerpo primero de casación y dentro de éste, por  la  violación  directa  de la ley sustancial, mismos que expone de la siguiente  manera:   

CARGO  PRIMERO:  VIOLACIÓN  DIRECTA  DE LEY  SUSTANCIAL POR ERROR DE EXISTENCIA:   

Afirma   que  el  juez  de  segundo  grado  desconoció  el  contenido  del  artículo 40 de la ley 600 de 2000, en donde se  establece  que  cualquier reparo integral del daño cometido extingue la acción  penal,   aunque   no   se   participe   del   acto  que  resarce  el  perjuicio.  Adicionalmente,  expresa  que  la  ley  no exige un monto especial o un cálculo  matemático  de  reparación,  simplemente  que la víctima se sienta satisfecha  con la suma entregada a su favor.   

En  este  mismo  ataque, sostiene que no fue  dosificada  correctamente  la pena, violándose las previsiones del artículo 31  de la ley 599 de 2000.   

CARGO  SEGUNDO: VIOLACIÓN DIRECTA DE LA LEY  SUSTANCIAL POR INTERPRETACIÓN ERRÓNEA:   

Según esta censura, el Tribunal interpretó  erróneamente  el  artículo  351  de  la ley 906 de 2004,  pues impone una  serie  de  requisitos subjetivos que la norma no establece con los cuales impide  a  su  representado  obtener  plenamente  los  beneficios  que  tal disposición  prevé.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La Corte inadmitirá la demanda de casación,  pues  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  205 del Código de  Procedimiento  Penal (Ley 600 de 2000), vigente para la época de los hechos, el  recurso   extraordinario   de   casación   es  viable  respecto  de  sentencias  “…   proferidas  en  segunda  instancia  por  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito Judicial y el Tribunal Penal Militar en los  procesos  que  se  hubieren adelantado por los delitos que tengan señalada pena  privativa  de  la  libertad  cuyo máximo exceda    de   ocho   años”   (negrillas  y  subrayado  fuera  de  texto).   

También  establece el citado precepto en su  inciso  tercero  que  la  Sala,  de  manera excepcional y en forma discrecional,  “…  puede  admitir  la demanda de casación contra  sentencias  distintas a las arriba mencionadas, a solicitud de cualquiera de los  sujetos  procesales,  cuando  lo  considere  necesario  para el desarrollo de la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los  derechos  fundamentales,  siempre que  reúnan los demás requisitos exigidos por la ley”.   

En  el  caso  examinado  se  observa  que el  defensor   del   procesado   acudió   al   recurso   extraordinario  impugnando  oportunamente  el fallo de segunda instancia respecto de delitos que, de acuerdo  con  la  previsión  normativa  aludida,  no cumplen con el requisito de la pena  máxima  privativa  de la libertad, toda vez que Rafael Augusto Blanco González  fue  condenado  por  las  conductas  punibles  de  estafa, falsedad en documento  privado  y  obtención  de  documento  público  falso,  para  las cuales están  previstas  penas  máximas  de  ocho  (8)  y  seis (6)  años   de  prisión, respectivamente, de acuerdo  con  los  artículos  246,  288  y  289  de  la  Ley  599  de  2000 –norma también aplicable por la época  de  los  hechos  (2003)- cuantías punitivas inferiores  al  quantum  que  se  exige  para  acceder  al  recurso de casación por la vía  ordinaria  o  común,  tal  y  como  lo  reclama  la  disposición  inicialmente  citada.   

Además,  en  el escrito de sustentación el  censor  no  hizo  manifestación expresa de acudir al recurso extraordinario por  la  vía  excepcional, esto es, para buscar el desarrollo de la jurisprudencia o  la  protección  de  garantías fundamentales, en donde era menester puntualizar  el  tema  jurídico que requiere definición o precisión, sea porque es nuevo o  porque  existen posiciones opuestas que deben ser unificadas, para el primero de  los  casos o los derechos que fueron desconocidos, las normas constitucionales y  legales  que  los  protegen  y  la  determinación  que  debe  adoptarse para su  salvaguarda, si el motivo invocado era el segundo.   

Lo  anterior  es suficiente para concluir el  rechazo  del  libelo,  sin  que sobre puntualizar que la Sala no observa que con  ocasión  del  trámite  procesal o en el fallo impugnado, se haya materializado  violación  de  derechos  o  garantías  del  procesado  Rafael  Augusto  Blanco  González,  como  para  que  se haga necesario el ejercicio de la facultad legal  oficiosa que le asiste a fin de asegurar su protección.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  a  nombre  del  procesado   RAFAEL    AUGUSTO    BLANCO    GONZÁLEZ  conforme  con las motivaciones plasmadas en el cuerpo  de este proveído.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

                                            

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ                                MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMUS                   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE    L.   QUINTERO   MILANÉS                                                                       

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                                        JULIO SOCHA  SALAMANCA   

           No  hay  firma                                                                               

MAURO  SOLARTE   PORTILLA                                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                               TERESA RUIZ NÚÑEZ   

                                                      Secretaria     

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