9882 (27-08-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    PROCESO No. 9882  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

          Magistrado Ponente   

          Dr.     CARLOS     AUGUSTO     GALVEZ  ARGOTE   

          Aprobado Acta No.127   

     Santafé de Bogotá,  D.C.,   veintisiete   (27)   de   agosto  de  mil  novecientos  noventa  y  ocho  (1.998).   

          VISTOS:   

      En  virtud  del  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  y sustentado oportunamente,  conoce  la  Corte de la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Ibagué  el  9  de junio de 1.994, que confirmó la emitida por el  Juzgado  Tercero Penal del Circuito de esa ciudad el 14 de marzo del mismo año,  mediante  la  cual  se  condenó  a  LUIS  FERNANDO GAHONA TORO por el delito de  homicidio agravado en la modalidad de tentativa.   

         HECHOS:   

     Ocurrieron pasadas  las  diez  y  treinta  minutos  de  la noche del día 29 de marzo de 1.993 en la  taberna  “Los  Chamos” ubicada en la calle 20 No. 10-76 de la ciudad de Ibagué,  cuando   encontrándose   el   joven  Alfonso  González  Prada  departiendo  en  compañía  de  su  novia Esther Martínez Díaz, fue atacado por la espalda por  LUIS  FERNANDO GAHONA TORO quien procedió a hacerle varios disparos con el arma  de   fuego   que   legalmente   portaba,  los  que  le  interesaron  la  región  paraescapular   externa  izquierda  y  la  pierna  derecha,  que  impusieron  su  inmediata  atención  en  el  Hospital  Federico  LLeras  Acosta,  en  donde  la  intervención de los galenos permitió salvar su vida.   

         ACTUACION PROCESAL:   

     Estos hechos fueron  puestos  en  conocimiento  de  la  Fiscalía Primera Permanente Delegada ante el  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  por la hermana de la víctima Gloria Ligia  González  Prada,  escuchándose  igualmente la declaración de Esther Martínez  Díaz  y  del  radio  operador  de  la  Asociación  de Oncometristas del Tolima  “Aontol”,  Alfredo  Acosta  Conde  quien  enterado  de  los  hechos  apenas unos  instantes  después  de  ocurridos,  logró  comunicación  radial  con  algunos  taxistas  agremiados  y seguimiento al vehículo de servicio público en el cual  habría  huído  el  agresor  de  acuerdo  con  las  informaciones  inicialmente  divulgadas,   pudiéndose   establecer   de   este   modo  sus  características  particulares  y posteriormente la aprehensión de quien lo conducía en la noche  de   autos,   esto   es   LUIS   FERNANDO  GAHONA  TORO,  antiguo  amigo  de  la  víctima.   

      Con base en estos  elementos  de  juicio,  el  30  de  marzo  de  1.993 se profirió resolución de  apertura  de instrucción, vinculándose mediante indagatoria a Edison Leal Cruz  y  LUIS  FERNANDO  GAHONA  TORO,  quienes  se  mostraron en esta oportunidad por  completo  ajenos  a la imputación delictiva que se les hiciera, siendo resuelta  su  situación  jurídica el 6 de abril posterior, con resolución detentiva por  el delito de homicidio en grado de tentativa.   

      Practicada  con  resultados  positivos  la  diligencia  de  reconocimiento en fila de personas de  GAHONA  TORO  por  parte  de Esther Martínez Díaz, como también establecido a  través   del   cotejo   balístico   sobre   el   proyectil  recuperado  en  el  establecimiento  público donde ocurrieron los hechos, que el disparo se produjo  con  el  arma  encontrada en poder de aquél al momento de su captura y ampliada  la  indagatoria  del procesado, dentro de la cual reconoció haber sido el autor  del  hecho pero aduciendo una justificante putativa, la Fiscalía Séptima de la  Unidad  Primera  de Vida cerró la investigación profiriendo en su contra el 16  de  julio de 1.993 resolución acusatoria por el delito de homicidio en grado de  tentativa,  al  tiempo que dictó preclusión en favor de Leal Cruz, siendo esta  determinación  confirmada  por  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior  de  Ibagué  el  27  de  agosto  posterior,  al desatar el recurso de apelación  interpuesto,   con  la  única  modificación  consistente  en  aclarar  que  el  homicidio  tentado  lo  era  con  la  agravante contemplada en el art. 324.7 del  Código Penal.   

      Una vez celebrada  la  audiencia  pública,  se  profirieron  las  sentencias  de primera y segunda  instancias en los términos precedentemente expuestos.   

         DEMANDA:   

     Un cargo propone el  defensor  de  LUIS  FERNANDO  GAHONA  TORO  contra  la  sentencia impugnada, con  fundamento  en  la  causal  primera, cuerpo primero, del art. 220 del Código de  Procedimiento   Penal   por  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  “por  exclusión   evidente  (sentido  de  la  violación)  de  los  artículos  369A-  literales   C)   y   E)  y  parágrafo;  y 369D” ibidem, en   concordancia  con los artículos 61 y 67 del Código Penal.   

       Previo   este  enunciado,  como  sustento  fundamentador  aduce  el  actor  que no obstante los  benéficos  efectos  que  estos  preceptos  introducidos  por la Ley 81 de 1.993  habrían   tenido  sobre  la  pena  que  le  fuera  irrogada  al  procesado,  el  sentenciador  dejó  de  aplicarlos,  pese  a que atendiendo a los principios de  igualdad,  favorabilidad  y prevalencia del derecho sustancial sobre el adjetivo  se  imponían,  independientemente  de  que  se  afirme  estar  condicionada  su  aplicación  al  previo  acuerdo  con  la Fiscalía, pues en su criterio resulta  plenamente  viable  prescindir de esta exigencia y atendiendo a la colaboración  prestada  por  GAHONA  TORO  para  la  eficacia  de  la administración  de  justicia  y  el  hecho  de  haber  indemnizado  a la víctima, ser acreedor a la  diminuente punitiva correspondiente.   

      Sobre  esta base,  solicita  a  la  Corte  casar  parcialmente  el  fallo  procediendo  a dosificar  nuevamente  la  pena, para que se imponga a GAHONA TORO la principal de 50 meses  de  prisión  de acuerdo con el cálculo que el actor hace después de atender a  la  disminución  de  las dos terceras partes de la impuesta en la sentencia, de  conformidad con el art. 369A del estatuto procesal penal.   

         CONCEPTO  DEL  PROCURADOR  PRIMERO DELEGADO EN LO PENAL:   

      Infundado es para  el  Ministerio  Público el cargo que contra la sentencia propone el demandante,  habida  cuenta de que en ningún momento obra dentro del proceso acta alguna que  contenga  un  acuerdo  que  se  haya  “ventilado ante la Fiscalía General de la  Nación,   el   imputado   y   su   defensor,  con  el  concepto  previo  de  la  Procuraduría”,  circunstancia  que  obviamente  impide  que  se  pretenda hacer  producir  de  un  hecho inexistente cualquier efecto procesal y muchísimo menos  la  falta  de este presupuesto puede propiciar la posibilidad de el sentenciador  se pronuncie sobre los beneficios consagrados en la ley.   

      En  consecuencia,  solicita el Procurador Delegado no casar el fallo impugnado.   

         CONSIDERACIONES:   

       1.  Sujeto  como  está  en  la ley a un  específico  y reglado trámite de actos concatenados, el proceso que da lugar a  la   obtención   de  beneficios  por  colaboración  para  la  eficacia  de  la  administración  de  justicia adoptados en la Ley 81 de 1.993, mal puede tenerse  cualquier  expectativa  de  lograr alguno de ellos si el acto complejo a través  del  cual se crean las condiciones procesales para que opere, en ningún momento  se  llevó  a efecto dentro del proceso, pues ni siquiera existió una petición  con  miras a esa concreta finalidad que permitiera adelantar conversaciones para  su  consecución  en  ninguna  de  las etapas de la actuación ya agotada en las  instancias.   

       2.  Es  bien  sabido  además,  que para  acceder  a alguno de los beneficios por colaboración consagrados en la referida  Ley  81, es inexorable presupuesto que medie un acuerdo con el Fiscal General de  la  Nación  o  el  fiscal  que  este  designe,  como también que exista previo  concepto   del   Procurador   General   de   la  Nación  o  su  delegado,   estando    sujeto   el  mismo  a   la   aprobación  de  la   autoridad  judicial   competente   (artículo   369A  del Decreto  2700 de 1.991, adicionado por el artículo 44 de la citada Ley).   

       3.   En   este  caso,  el  casacionista  pretende  bajo  un equivocado concepto y alcance del principio constitucional de  la  prevalencia  de  lo  sustancial  sobre lo formal, que la Corte desconozca el  procedimiento  legal  para  que  operen  esta clase de beneficios y proceda, sin  competencia  alguna,  a  pronunciarse sobre ellos, cuando evidentemente se trata  de  un  trámite que le resulta ajeno por completo al conocimiento de los fallos  por vía de la impugnación extraordinaria.   

       4.   Además,  es  claro  que  una  vez  proferidas  las  sentencias  de primera y segunda instancia, sólo sería viable  esta  clase de beneficios dentro de la hipótesis contenida en el artículo 369D  del  Código de Procedimiento Penal (adicionado por el artículo 47 de la Ley 81  de  1.993),  eventualidad  esta  respecto de la cual ya la Sala ha precisado que  carece  por  completo  de  competencia  funcional  para  pronunciarse  sobre  la  legalidad   de  los  mismos  y  mucho  menos  para  acceder  directamente  a  su  reconocimiento.  Así,  mediante auto del 19 de marzo de 1.996, con ponencia del  Magistrado Doctor Fernando Arboleda Ripoll, señaló:   

         “Otra  de  las  razones  para predicar la imposibilidad de la Corte  para  pronunciarse  en  torno  a pedimentos de esta naturaleza, la constituye la  limitada  competencia  funcional  de  la  Corporación  durante  el trámite del  recurso  extraordinario,  que  la  habilita únicamente para resolver cuestiones  inherentes  al  mismo  recurso  y las peticiones de libertad que se formulen con  fundamento    en    el    numeral    2�  del  Art.  415 del C. de P.P. (modificado por el artículo 55 de  la  Ley  81  de  1.993)  -cumplimiento  de  la  totalidad  de  la pena, o de los  presupuestos   fácticos   del  art.  72  del  C.P.  para  obtener  la  libertad  condicional-.   

        Y  aún  en  el evento en que el acuerdo por ‘colaboración eficaz  con  la  Justicia’, se perfeccione estando en trámite el recurso extraordinario  de  casación,  el  funcionario  competente  para hacer el respectivo control de  legalidad  y reconocer los beneficios respectivos, sería un juez de instancia y  no  la  Corte,  pues  ha  de  tenerse  presente  que,  además  de  la  limitada  competencia  a  que  se hizo mención, la providencia que niega la legalidad del  acuerdo  debe ser ‘susceptible de los recursos ordinarios’, según la previsión  del  artículo  369D  que  regula  la ‘Colaboración concomitante o posterior al  juzgamiento’.  Imperativo  éste  que  resultaría  vulnerado al ser la Corte la  encargada de tal pronunciamiento.   

        Con  base  en  ese  misma  previsión  normativa, si el acuerdo se  materializa   cuando  ya  la  sentencia  condenatoria  ha  cobrado  firmeza,  el  funcionario  competente  para  evaluar  la  legalidad del convenio y aplicar los  beneficios,   será   el   juez   de  ejecución  de  penas  o  quien  haga  sus  veces”.   

       Siendo,   en  consecuencia, infundado el cargo, debe desecharse.   

      En  mérito de lo  expuesto,   la   CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,  en  Sala  de  Casación  Penal,  Administrando  Justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

        RESUELVE:   

        NO CASAR la sentencia impugnada.   

     Cúmplase y devuélvase  al Tribunal de origen.   

        JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA   

         

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL      RICARDO CALVETE RANGEL   

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE     JORGE   ANIBAL   GOMEZ  GALLEGO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                       CARLOS  EDUARDO  MEJIA ESCOBAR   

DIDIMO    PAEZ    VELANDIA                               NILSON     PINILLA  PINILLA       

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria     

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