27347(30-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27347  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

  Magistrado  ponente   

JAVIER ZAPATA ORTIZ    

Aprobado acta No. 83   

Bogotá  D.  C., treinta (30) de mayo de dos  mil siete (2007)    

Decide la Corte la colisión de competencia  suscitada    entre    el    Juzgado    5°  Penal  de Circuito Especializado con  sede  en Bogotá D. C., y el  Juzgado    38    Penal  de Circuito de la    misma    ciudad,    dentro   del   proceso   que   se   adelanta   contra  GUSTAVO   ANTONIO   MEDINA  y  JAIRO  CUÉLLAR  CHÁVEZ   por el  delito de extorsión.   

HECHOS  

En   la  resolución  de  acusación,  la  Fiscalía  12 Delegada ante  los  Juzgados  Penales  de  Circuito Especializados de  Bogotá  D.  C.,  hizo  la  siguiente síntesis:   

“Mediante  denuncia  el  señor  JOSÉ  EDUARDO  DELGADO  GÓMEZ,  manifiesta  que  el día  seis  (6)  de  septiembre  de  2004,  en la ciudad de  Bogotá,  recibió  una llamada telefónica a su celular 315-3848062, en la cual  un  hombre quien se identificó como comandante de las  milicias  urbanas  Antonio  Nariño  de  las  F.A.R.C,  le exigió la suma de de  treinta millones de pesos ($30.000.000).   

Luego de una serie  de  negociaciones  por  el  medio  telefónico  logró  reducir  el  monto de la  exigencia  a  tres  millones  de  pesos  y la entrega  debía  haberse  enviado el  dinero   por  encomienda  a  través  de  la  empresa  Servi-entrega  a  nombre  de  LIDY MAGNOLIA BRAVO, con  destino a la ciudad de Popayán Cauca.”   

ANTECEDENTES  

1.- Con base en las diligencias adelantadas  por   el   Gaula   Rural   del  Valle,  la      Fiscalía      21ª    Delegada    ante    los   Juzgados   Penales   de   Circuito  Especializados   de   Bogotá  D.  C.,  el   17  de  septiembre          de          2004    profirió  resolución  de  apertura   de   instrucción   (fl.   46   c  #  1),  ordenando,  la  recepción  de  las  indagatorias  de  GUSTAVO    ANTONIO   MEDINA   ÁVILA   (fl.    112   c   #   1)   y   JAIRO   CUÉLLAR   CHÁVEZ  (fl.  54  c   #   1),  a  quienes  mediante  resolución del  13   de   mayo   de   2005   (fl.   224  c  #  1)  se  les  dictó resolución  de  acusación  como probables autores del  delito  de  extorsión  en la modalidad de tentativa.   

2.- Al       Juzgado       2°  Penal  de  Circuito   Especializado   de   Bogotá  D.  C.,  de  descongestión,  le  correspondió el conocimiento del  proceso;  empero,  una vez  concluida  la  función  de descongestión fue remitido al Juzgado 5° Penal del  Circuito  Especializado,  el que imprimió el trámite  correspondiente  y  cuando  se  encontraba  a  la  altura  de  la  diligencia de  audiencia   pública   de  juzgamiento,  declinó  la  competencia  para  continuar con la actuación de conformidad con lo previsto en  el   artículo   23   de  la  Ley  1121  de  2006  que modificó los numerales 6  y  7  del  artículo  5°  transitorio  de  la  Ley  600  de  2000  que   otorga  la  competencia,  en  primera  instancia   del   delito   de  extorsión,  cuando  la  cuantía  excediere  los   150   salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes,  situación  que  no  se  presenta  en  este asunto, pues la exigencia  ilícita es inferior a la  establecida en la Ley 1121 de 2006.   

Por  lo anterior, ordenó la remisión del  proceso  al  Juzgado  Penal  de  Circuito  – Reparto  –    de Bogotá D. C.   

3.-  Por su parte, el Juzgado 38  Penal  de  Circuito de  Bogotá  D. C., al que le correspondió el proceso, no   aceptó   la   competencia   que   le   derivó   el  Juzgado  colisionante.   

En orden a sustentar su renuencia a conocer  del           proceso,          sostuvo,  so  pretexto de consultar el  espíritu  del  Legislador,  que la Ley   1121  de  2006  “no está  encaminada  a  varia  (sic)  la  competencia  de  la  conducta   punible   de   éxtorsión’  en  razón a su cuantía, ni mucho menos conlleva a realizar una  escisión  en  el juzgamiento del citado injusto. Una  interpretación  en  tal  sentido    resulta    equivocada”,   toda    vez   que   el   artículo    345    de    la    referida   ley,   varió  el  nombre  del delito;  en  consecuencia, la pretensión del legislador fue la de hacer  algunos ajustes en la normatividad procesal.   

Por  lo  anterior, aceptó la colisión de  competencia  negativa  y  dispuso remitir el expediente a esta Corporación para  que    dirimiera   el  conflicto.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.-  Suscitado  el  conflicto  negativo de  competencia    entre   el   Juzgado   5°    Penal    de    Circuito    Especializado   de   Bogotá   D.   C.,   y   el   Juzgado  38  Penal de     Circuito     de    la    misma   ciudad,   corresponde  a  esta  Sala  de la Corte dirimirlo con arreglo a lo  dispuesto  en  el  inciso  2°  del  artículo  18  transitorio  del  Código de  Procedimiento Penal.   

2.-  Debe  señalarse,  inicialmente, que la  colisión  de  competencias  fue  trabada  debidamente,  por cuanto los juzgados  colisionantes  observaron  a  cabalidad los requisitos previstos en el artículo  93  del  Código  de  Procedimiento Penal, exponiendo los motivos por los cuales  cada  uno  de  ellos  se  niega  a  conocer de la actuación que se sigue contra  ARCESIO  LEMUS  y otros por  el concurso de delitos de extorsión en grado de tentativa.   

Es  claro,  entonces,  que  el  motivo  de  divergencia  en  este  caso  se  concreta en la común negativa de los jueces en  adelantar   la   causa   por  el  delito  de  extorsión,  pues,  a  juicio  del  colisionante,  de  la  interpretación de la Ley 1121 de 2006, se infiere que el  competente  para  seguir  conociendo  de  la  actuación es el Juzgado Penal del  Circuito  de  Bogotá  D.  C.,  dado que, el conocimiento de la extorsión está  sujeta  a  la  cuantía;  en  tanto  que  para  la  autoridad colisionada, en un  planteamiento  diverso, ubica la discusión en torno al espíritu del legislador  en  una  supuesta  variación  del  nomen iuris, considerando que la competencia  continúa en el Juzgado Penal de Circuito Especializado   

Con el objeto de resolver el conflicto, debe  señalar  la  Sala  que  a partir de la Ley 1121 de 2006, se ha suscitado en los  diversos   despachos   judiciales   del   país   diferentes   interpretaciones,  planteándose  conflictos de competencia, los cuales han sido resueltos por esta  Corporación1,  entre  otros,  en  relación con el delito de extorsión, así se  expresó la Sala:   

“3.  La  prórroga  de competencia es un  sano   remedio   procesal  frente  a  los  constantes  e  intempestivos  cambios  legislativos,  con  el  que se permite, además, que el juez de mayor jerarquía  en  la  escala judicial mantenga la competencia para continuar el trámite hasta  la  terminación del proceso. La regulación de esta institución en la fase del  juicio,  indica  que  únicamente  en  dicha  etapa procesal puede ser aplicada,  según  lo  revela  la  legislación procesal penal de 2000 al respetar la regla  según  la  cual  en la ritualidad de los juicios (i) los términos que hubieren  empezado  a  correr,  y  (ii)  las  actuaciones  y diligencias que ya estuvieren  iniciadas,  se  regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su iniciación,  manteniendo así la coherencia del sistema jurídico.   

4.  Tales directrices prolongan su validez  en  la  normatividad  que desarrolla el sistema acusatorio colombiano, en el que  es  preciso advertir la regulación de unas excepciones consagradas expresamente  por  el  legislador (art. 55 de la Ley 906 de 2004), como lo son (i) los asuntos  que  se refieren a aforados, (ii) aquellos supuestos en los cuales la actuación  corresponde  a  juez de mayor jerarquía, y, (iii) los procesos en los que luego  de  celebradas  las  audiencias de imputación o acusación sobreviene causal de  incompetencia  al  establecerse  que  el  hecho se adecúa a otro tipo penal que  compete  a  diferente servidor judicial, supuestos en los cuales inexorablemente  quien    viene    conociendo    del    proceso    debe    remitirlo    al   juez  competente.   

5.   Además,   la   solución   de   la  discusión                planteada         impone  establecer la aplicabilidad de la Ley 1121 de 2006 al caso  examinado,  pues  mientras  el  Juzgado proponente de la colisión la supone, el  provocado la niega.   

6. Con tal fin resulta de gran utilidad la  revisión  de  la legislación que a partir de la época delictual -noviembre de  2005-  ha  establecido  cuáles  son  las autoridades judiciales competentes, en  primera  instancia,  para  adelantar  el  juzgamiento  de la conducta punible de  extorsión:   

6.1. La ley 733 del 29  de  enero   2002,  por  medio  de  la cual se dictaron medidas tendientes a  erradicar  los  delitos  de  secuestro, terrorismo y extorsión, y se expidieron  otras  disposiciones,  en  los artículos 5° y 6°, incrementó las penas y las  circunstancias  específicas  de agravación para el injusto penal mencionado en  último lugar,  y en el artículo 14° dispuso:   

“El   conocimiento   de   los  delitos  señalados  en  esta  ley  le  corresponde  a  los  Jueces  Penales del Circuito  Especializados”.   

Con  fundamento  en dicha preceptiva, esta  causa  ha  venido  siendo  conocida  por  el  Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  de Ibagué, pues la cuantía de la extorsión dejó de ser factor  determinante  para  establecer la competencia, como lo había sido en la ley 600  de  2000,  que  en  el artículo 5° transitorio, numeral 7°, había asignado a  los  jueces  penales  del  circuito  especializados,  la competencia, en primera  instancia,  de  la  extorsión  en  cuantía  superior  a ciento cincuenta (150)  salarios mínimos legales mensuales.   

6.2.  La  Ley  1121 del 29 de diciembre de  2006,  publicada  en el Diario Oficial N° 46497 del día siguiente, por la cual  se  dictaron  normas  para la prevención, detección, investigación y sanción  de   la   financiación   del   terrorismo   y  otras  disposiciones,  modificó  expresamente  el  numeral  7°  del  artículo  5° transitorio de la Ley 600 de  2000,  y  en  su  artículo  23  asignó  a  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados el conocimiento, en primera instancia:   

“Del  concierto  para cometer delitos de  terrorismo  y  de  financiación  del  terrorismo  y administración de recursos  relacionados  con  actividades  terroristas, narcotráfico, secuestro extorsivo,  extorsión  o para conformar escuadrones de la muerte, grupo de justicia privada  o  bandas  de  sicarios,  lavado de activos u omisión de control (artículo 340  del   Código   Penal),   testaferrato   (artículo   326  del  Código  Penal);  extorsión  en  cuantía superior a ciento cincuenta  (150)   salarios   mínimos   mensuales  vigentes”  (Énfasis agregado).   

7.   Es   decir:  si  bien  el  precepto  transitorio   del   Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000  fue  modificado  tácitamente  por el legislador ordinario mediante el artículo 14 de la Ley 733  de  2002  -según  el  cual  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados  conocerían  de  la  extorsión  sin sujeción a límite alguno por razón de la  cuantía  –  y  por  el extraordinario a través del artículo 1°, numeral 13°  del  Decreto  Legislativo 2001 del mismo año -que les contrajo la competencia a  dichos  funcionarios  al asignarles el conocimiento de la extorsión en cuantía  superior  a 500 salarios mínimos legales mensuales vigentes-, de manera expresa  volvió  a  ser  modificado  por  el  artículo  23  de  la Ley 1121 de 2006, al  reasignar  a  los  Jueces Penales del Circuito Especializados el conocimiento de  la  extorsión  en  cuantía  superior a 150 salarios mínimos legales mensuales  vigentes durante el acontecer delictual.   

8.   Estando   las  cifras  exigidas  en  desarrollo  del  concurso doble de extorsión investigado dentro de este juicio,  en   $5’000.000.00  y  $500.000.00,  en  cada  caso,  equivalentes  a  13,10  y  1,31 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  en el año 2005, respectivamente, época delictual  en  la cual mediante decreto estaba fijado el salario mínimo en $381.500.00, es  decir,  en  cuantía  inferior  a  150  salarios  mínimos legales mensuales, la  competencia  para  conocer  de  tal  suceso  no  le correspondería a los jueces  penales del circuito especializados.   

9.  Sin  embargo, aún si se dijera que la  competencia  debe  radicar  en  un  Juzgado  Penal del Circuito ordinario, es lo  cierto  que ello no implica necesariamente el envío de la actuación al Juzgado  Penal  del  Circuito de Purificación, dado que el trámite del juicio, incluida  la  audiencia  preparatoria, ha venido siendo realizado por un juzgado penal del  circuito  especializado,  razones  para  remitir por prórroga de competencia el  proceso  al  Primero  de dicha categoría de Ibagué para que prosiga la causa y  profiera el fallo respectivo.   

10.   Tal   determinación   apareja  la  aplicación  de los principios de inmediación, eficiencia y economía procesal,  sin  que,  desde  luego,  se sacrifiquen axiomas jurídicos del rango del debido  proceso  o  del  derecho de defensa, porque ha sido la justicia especializada la  encargada   de   tramitar  con  plenas  facultades  el  juicio  y  a  pesar  del  advenimiento  de  una  nueva norma que defiere la competencia a otro funcionario  de  igual  categoría, lo cierto es que la prórroga de competencia es figura de  añeja  aplicación  en  el  sistema  procesal  colombiano  para  casos  como el  sometido  a  estudio,  vigente  a  través de los artículos 55 de la Ley 906 de  2004,  405  de  la  Ley  600  de  2000  y  40 de la Ley 153 de 1887, amén de la  previsión  constitucional  derivada  de  los  cambios  que  se  dieron  con  la  promulgación   de   la   nueva   Carta   Política   de   1991   (artículo  24  transitorio).   

11.   En   conclusión:  en  aplicación  sistemática  de  las  normas  invocadas  en  precedencia,  corresponde  al juez  especializado  continuar  con el presente asunto hasta su terminación por tener  prorrogada  su  competencia,  la  cual  no  aparece afectada por las excepciones  señaladas.   

En  tales  condiciones,  la competencia para  conocer  de  la  actuación  que  se  adelanta contra  GUSTAVO  ANTONIO MEDINA y JAIRO CUÉLLAR CHÁVEZ por el  delito  de extorsión en grado de tentativa, corresponde al Juzgado 5° Penal de  Circuito  Especializado  con  sede  en  Bogotá D. C., a donde se remitirán las  dirigencia.   

   

Esta  decisión  es  proferida de plano y no  admite recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO:  DECLARAR  que  la competencia para conocer de la causa que se adelanta contra GUSTAVO   ANTONIO  MEDINA  y  JAIRO  CUÉLLAR  CHÁVEZ, corresponde  al  Juzgado  5°  Penal de Circuito Especializado de Bogotá D. C., al que se le  remitirá el expediente para lo de su cargo.   

SEGUNDO:  Copia de  esta  decisión  envíese  al Juzgado 38 Penal de Circuito de esta capital, para  su conocimiento.   

Cópiese y cúmplase.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                        ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ PINZÓN   

MARINA PULIDO DE  BARÓN                                             JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ  BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ    

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA.  Auto,  27130,       mayo      16 de 2007.     

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