27346(27-06-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  27346   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 109  

Bogotá, D.C., veintisiete de junio de dos mil  siete.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de la demanda de casación que por vía excepcional presenta el defensor  del  procesado  JUAN  CARLOS  RADA  GUALTERO,   contra  el fallo de segunda  instancia  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué, fechado el 31 de  agosto  de  2006,  mediante  el cual confirmó, con modificaciones, la sentencia  proferida  por  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito de El Espinal, dentro del  procedimiento  abreviado de la sentencia anticipada, condenando a RADA GUALTERO,  en  calidad  de  autor de los delitos de abuso de confianza calificado-agravado,  falsedad  material  en  documento público y falsedad en documento privado, a la  pena  principal   de  48 meses de prisión, negándole los subrogados de la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de   la   pena   y   prisión  domiciliaria.   

LOS HECHOS  

Fueron  narrados  en la sentencia de primera  instancia, del siguiente tenor:   

“El representante legal del Banco Cafetero  del  Espinal, como empresa de economía mixta, formuló denuncia penal contra el  señor  JUAN  CARLOS  RADA  GUALTERO  teniendo  en  cuenta que  le (sic) en  calidad  de  empleado de esa entidad financiera y que laboró dentro del periodo  comprendido  entre  el  12  de  enero  de  1995  y  3  de enero de 2005 realizó  procedimientos   irregulares  y  delictivos  al  efectuar  en  beneficio  propio  transferencias  entre  cuentas  de  ahorradores,  mediante  retiros con tarjetas  débitos,  recibir  sumas  de  dinero  para  título  de  depósito  a término,  expidiendo  C.D.T.  sin  soporte  económico,  colocando  el dinero en cuenta de  ahorros,  para  luego  apropiarse en beneficio suyo y realizar toda una serie de  atentados contra la fe pública y el patrimonio económico”.   

DECURSO PROCESAL  

Se  dio  comienzo  a  la investigación, con  ocasión  de  la  denuncia  penal  presentada  el  20  de  enero de 2005, por el  representante  legal  del  Banco  Cafetero  en  El  Espinal,  Tolima,  a la cual  acompañó documentación de respaldo.   

De  inmediato,  el  21  de enero de 2002, se  abrió  formal  instrucción,  a  cargo  de  la  Fiscalía  Seccional  35 de esa  localidad,  en  la  cual  se  ordenó  vincular  a través de indagatoria a JUAN  CARLOS    RADA    GUALTERO,   por   el   supuesto   delito   de   peculado   por  apropiación.   

El día ocho de abril de 2005, se recepcionó  en  indagatoria  al  procesado,  ampliándose  la diligencia el once de abril de  2005.  En  curso  de  esta  segunda  diligencia,  el  procesado confesó  y  manifestó  “A  LA  SEÑORA  FISCAL MI DECISIÓN DE  SOMETERME  A  SENTENCIA ANTICIPADA”, en decisión que  expresamente  coadyuvó el defensor.   

Por  ello,  para  finalizar  el trámite, la  fiscal  interrogó al procesado: “teniendo en cuenta  su   confesión   libre   y   espontánea  en  esta  continuación   de  la  indagatoria,  y  las pruebas aportadas  a la investigación la Fiscalía lo  vincula  como  presunto  autor  responsable  de  los  delitos  de  PECULADO  POR  APROPIACIÓN  en  concurso  homogéneo  y  heterogéneo  con  los de FALSEDAD EN  DOCUMENTO  PÚBLICO  Y  PRIVADO,  de  los  que  fuera  sujeto  pasivo  el  banco  CAFETERO   sucursal  del  Espinal,  en  las circunstancias de tiempo y modo  como   han (sic) quedado plasmado en estas diligencias. Que nos puede decir  acerca  de  estos  cargos? CONTESTO: “Acepto los hechos tal como los describí  en mi confesión”.    

Con  fecha  del  14  de  abril  de  2005, la  Fiscalía   Seccional,   resolvió   la   situación  jurídica  del  procesado,  imponiendo  en  su  contra  medida de aseguramiento de detención preventiva sin  beneficio  excarcelatorio,  por  considerarlo  autor  de los delitos de peculado  por    apropiación,   en  concurso  homogéneo  sucesivo,  y  falsedad  en  documento público.   

Como  quiera  que  fuese  interpuesto por la  defensa,  oportunamente, el recurso de reposición, en decisión datada el 16 de  mayo de 2005, la misma funcionaria decidió no reponer su auto.   

Como  quiera que previo a la realización de  la  audiencia   de  elevación  de  cargos  para  sentencia  anticipada, el  defensor  del  procesado  envió  escrito  en el cual pone en duda la naturaleza  típica  de  la  conducta  de peculado por apropiación endilgada a su prohijado  legal,  el  23  de  junio  de  2005,  la  Fiscalía  35  Seccional, resolvió lo  deprecado,  negándose   a  variar la calificación jurídica del delito de  peculado,  por  uno  de  aquellos  que atentan directamente contra el patrimonio  económico.   

Esa  decisión  fue apelada por el defensor,  razón  por  la  cual, en providencia del nueve de agosto de 2005, se pronunció  la  segunda  instancia,  Fiscalía  Sexta  Delegada ante el tribunal Superior de  Ibagué,   aceptando  los  argumentos  del  impugnante  y  en  consecuencia  modificando  “…EL  JUICIO  DE TIPICIDAD REALIZADO  POR  LA  FISCALÍA  TREINTA Y CINCO DELEGADA ANTE LOS JUZGADOS PENALES DEL   CIRCUITO  DE  EL  ESPINAL,  TOLIMA, RESPECTO DEL  ACTUAR DESPLEGADOP POR EL  ACTOR  JUAN  CARLOS  RADA  GUALTERO,  EN EL ESTRICTO SENTIDO QUE, EN EL PRESENTE  PROCESO  SE LE IMPUTA LA AUTORÍA EN LA MODALIDAD DE DOLO DE LA CONDUCTA PUNIBLE  DE  ABUSO DE CONFIANZA CALIFICADO….”. Más adelante  se  precisa,  en  punto  del  auto  de  resolución  de situación jurídica del  procesado,  que  este  se  modifica  “EN EL ESTRICTO  SENTIDO  DE  QUE, SE DECRETA MEDIDA DE ASEGURAMIENTO DE DETENCIÓN PREVENTIVA EN  SU  CONTRA,  COMO  PRESUNTO  AUTOR  RESPONSABLE  DE LA CONDUCTA PUNIBLE DE   ABUSO  DE CONFIANZA CALIFICADO, EN CONCURSO REAL HETEROGÉNEO CON LOS DELITOS DE  FALSEDAD  MATERIAL  EN DOCUMENTO PÚBLICO Y PRIVADO”.  Allí   mismo   se  sustituyó  la  medida  de  aseguramiento,  otorgándose  la  detención domiciliaria al procesado.   

          

Previo a conocerse la decisión de la segunda  instancia,  el  6  de  julio  de  2005,  se  elaboró la primera de las actas de  formulación  de  cargos para sentencia anticipada, que resultó fallida ante el  condicionamiento  que  hicieran  el  procesado  y  su  defensor, de esperarse la  respuesta del Ad quem.   

Dado  que  el defensor solicitó la libertad  provisional  de  su  protegido  legal,  el  17  de  agosto de 2005, la Fiscalía  Seccional, resolvió lo deprecado, negando el beneficio.   

El 29 de agosto de 2005, de nuevo se realizó  el   acta  de  elevación  de  cargos  para  sentencia  anticipada,  a  la  cual  concurrieron  la  fiscal,  el  procesado, su defensor y el agente del Ministerio  Público.   En  ella,  después  de realizarse un minucioso recuento de los  hechos  y  las  pruebas  recabadas,  se  endilgaron  al  procesado las conductas  punibles  de  abuso  de  confianza calificado, dispuesta en los artículos 249 y  267  del  Código  Penal;  falsedad  material en documento público, que se hizo  radicar  en  “…el  comprobante universal ficticio  que  aparece  con  su inicial, visible a folios 12, y 88 del cuaderno de anexos,  los  que  reconoce  el  encartado  como  diligenciados  y  haberles  colocado su  inicial.”,  dispuesta en el artículo 287 ibídem; y  falsedad    en    documento   privado,   establecida   en   el   artículo   289  ejusdem.   

Enterado de los cargos y consultado sobre el  particular, el procesado manifestó:   

“MI  DESEO ES Y HA SIDO EL SOMETERME A LA  SENTENCIA  ANTICIPADA,  POR  ESTA  RAZÓN  DE  MANERA  CLARA,  PRECISA  Y  LIBRE  MANIFIESTO  QUE  ACEPTO  LOS CARGOS Y LA RESPONSABILIDAD QUE SE ME HA FORMULADO.  SOLICITO  DEL  SEÑOR  JUEZ  QUE   POR  REPARTO  LE  CORRESPONDA MI CASO EL  EJERCICIO  D ELA LEGALIDAD Y SE ME CONCEDA LAS REBAJAS A QUE TENGO  DERECHO  POR      SENTENCIA      ANTICIPADA      Y      LA      CONFESIÓN”.   

Aceptada la voluntad del procesado, se envió  el  expediente  a  reparto  de  los  Jueces  Penales del Circuito de El Espinal,  correspondiéndole  el  asunto  al  Titular  del  Juzgado Segundo, quien asumió  competencia  el  uno de septiembre de 2005, y el 19 de septiembre del mismo año  profirió  la  correspondiente  sentencia  anticipada,  en  la  cual condenó al  procesado,  como  autor  de  los  delitos despejados por la fiscalía, a la pena  principal  de   64 meses de prisión e inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso. Además, se condenó al  acusado  al  pago de la suma de $89.858.090, en calidad de perjuicios Civiles, a  favor  del  Banco  Cafetero,  sucursal El Espinal, y se negó el beneficio de la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

Apelada  la  sentencia por el procesado y su  defensor,  el  31  de  agosto  de  2006 se pronunció la Sala de decisión Penal  del   Tribunal  Superior  de  Ibagué,   confirmando  la  sentencia  y  modificándola  en  lo  que toca con el monto de la pena de prisión, rebajado a  48 meses.   

    

LA DEMANDA  

          Por  estimar ajena  a  la  casación  ordinaria, la vía impugnatoria pretendida, el censor delimita  los  factores que habilitan se acepte la demanda dentro del camino discrecional,  acudiendo  a lo que sobre el particular estipula “el  inciso   3   del   artículo   206   de   la   ley  600  de  2000”.   

             Para  el  efecto, advierte fundamental la intervención de fondo de la Corte, en  aras  de  que  se  protejan garantías fundamentales presuntamente violadas a su  protegido   legal   en   el   trámite   del   asunto  durante  las  instancias,  particularmente  la  consagrada  en  el  artículo  29  de  la  Carta  Política  Colombiana, referida al debido proceso.   

Sin  mayores precisiones sobre el tema de la  casación   excepcional,  pues,  se  limitó  el  recurrente  a  relacionar  las  solicitudes  que  se  hicieron  ante  la segunda instancia dentro del recurso de  apelación   presentado  en  contra  del  fallo  anticipado  dictado  por  el  A  quo,   pasa  de  inmediato a sustentar el cargo que habilita su pretensión  de que se modifique lo decidido.   

CARGO ÚNICO  

Acude  el  casacionista a la causal primera,  cuerpo  primero,  dispuesta en el artículo 207 del C. de P.P., por entender que  la sentencia viola una norma sustancial.   

En  desarrollo de ello, cita en primer lugar  el  contenido  del artículo 40 de La ley 600 de 2000, regulatorio del instituto  de  la  sentencia  anticipada,  advirtiendo que su representado legal confesó y  aceptó  responsabilidad  penal por los delitos de abuso de confianza calificado  y  agravado,  falsedad  material  en  documento público y falsedad en documento  privado.   

Sin  embargo,  anota, la Corte en múltiples  ocasiones  ha  significado  que  debe  existir  correspondencia entre los cargos  aceptados y el material probatorio que los soporta.   

Para  el  caso  concreto,  agrega, aunque es  posible  definir  ejecutados  los  ilícitos  de abuso de confianza calificado y  agravado,   y  falsedad  en  documento  privado,  no  ocurre  igual  con la  conducta  punible  de  falsedad  material  en  documento  público,  dado que el  sustento  ofrecido  por  la fiscalía para el efecto, remite a que se alteró la  contabilidad  del Banco Cafetero, “pero se carece de  la    prueba    que    indique    que    la   contabilidad   es   un   documento  público”,  y  a  cambio  obran  normas  que indican  corresponde ella a un documento privado.   

   Señala el recurrente, de otro lado,  conocer  la posición de la Corte acerca de la irretractabilidad de la asunción  de  responsabilidad  en  sede  de  sentencia anticipada, pero estima que en este  caso  no  se trata de ello, sino de controvertir la posición de los despachos A  quo  y Ad quem, de  “no acceder al ejercicio de  “supremo  garante  de la legalidad”, y en consecuencia cesar procedimiento a  favor   del   procesado   por  el  delito  de  falsedad  material  en  documento  público”.   

Estimando  el  impugnante  que  la sentencia  atacada  viola  los  artículos  29  de  la  Constitución  Colombiana, y 6° de  los   Códigos  Penal  y  de  Procedimiento  Penal, depreca se modifique el  fallo  de segunda instancia, emitiéndose cesación de procedimiento a favor del  procesado,  en  lo  que  atiende  al  delito  de  falsedad material en documento  público, redosificándose la sanción.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         Un  primer   aspecto  a  dilucidar,  dice  relación  con  el  cumplimiento  de  los  presupuestos  que se consagran para facultar la casación discrecional, pues, el  demandante  advierte  que  se  hace  necesario el examen de la impugnación para  efectos  de  que  se protejan garantías fundamentales, entendiendo que el monto  de  pena  dispuesto  por  la  ley  para las conductas punibles por las cuales se  emitió   fallo   de   condena,   no   habilita   el   estudio   ordinario   del  asunto.   

       Empero,  concepto  diferente  tiene  la  Sala  acerca del tópico, pues, si se mira bien,  claramente  asoma  que   se  cumplen  los  presupuestos  que se exigen para  solicitar  examinar la cuestión planteada, sin que se haga menester cumplir con  la  exigencia  accesoria de determinar la violación de garantías fundamentales  o pretender se desarrolle la jurisprudencia nacional.   

         Sobre  el  particular,  importa destacar cómo la sentencia anticipada proferida  en  contra  de  JUAN  CARLOS  RADA  GUALTERO,  lo reputa autor de los delitos de  falsedad  material  en documento público, falsedad en documento privado y abuso  de  confianza  calificado  y  agravado,  y  si bien, puede admitirse que las dos  primeras  conductas  no  cumplen  la  exigencia  que habilita acceder al recurso  extraordinario,   cosa  diferente  ocurre  con  el  delito  cometido  contra  el  patrimonio  económico,  dado que la sanción establecida para el mismo, una vez  incrementada  ella  con  ocasión  de las agravantes consagradas en el artículo  267  del C.P., que aquí operan indiscutiblemente como fundamentos modificadores  de   los   límites   de   pena,   oscila   entre   cuatro   y  nueve  años  de  prisión.   

       Así las  cosas,  es  claro  que  se  cumple  con  la  exigencia  temporal dispuesta en el  artículo  205  del  C.  de  P.P.,  esto  es, la pena máxima es superior a ocho  años.     

           Y   si  bien,  se  asume  que los cargos no se enfilan atacar la aceptación de responsabilidad por  esta  conducta,  ello  no obsta para que se admita en sede ordinaria la demanda,  pues,      desde      antaño      la      Sala1  ha  establecido  que el sólo  hecho  de  que  uno  de  los  varios  punibles  conexos  cumpla con el requisito  objetivo   en   cuestión,   faculta   que   se   pueda   atacar  la  sentencia,  independientemente  de que los cargos operen sobre los otros ilícitos que no lo  cubren.   

          Se abstendrá, por  ello,  la  Sala,  de  abordar  el  aspecto  propio  de la casación discrecional  contenido  en  la  demanda,  ante  la inconsecuencia de la exigencia, y de lleno  analizará  el  cargo  propuesto  por  el recurrente, a efectos de determinar si  cumple  su  exposición con los preceptos legales que regulan  el mecanismo  extraordinario  de  controversia y el mínimo lógico argumental que se exige de  este medio especial de impugnación.      

       De  entrada,  sobre   el   particular,  es  necesario  significar  que  ninguna  vocación  de  prosperidad  tiene  la  demanda  presentada  por  el  defensor  del acusado, por  devenir ostensible la absoluta falta de interés para el efecto.   

     Ya  la  Corte, de manera  pacífica  y  reiterada,  ha  destacado  el carácter de irretractable que   comporta  la  aceptación  de  cargos  por vía de la sentencia anticipada, cuyo  efecto  procesal  inmediato, como se postula en el numeral 10° del artículo 40  del  C.  de  P.P.,  es  precisamente la limitación respecto de los aspectos que  pueden   ser   controvertidos  a  través  del  recurso  de  apelación,  ajenos  completamente  a  cualquier  discusión  que diga relación con la naturaleza de  los  delitos  aceptados  y la responsabilidad que en ellos cabe a quien de forma  voluntaria,  plenamente informado y consciente de las consecuencias, aceptó los  cargos presentados por la fiscalía.     

        Y  esa  limitación,   como   también   lo   ha  dejado  sentado  la  Corte2,    opera  también    para    la    eventualidad    del    recurso    extraordinario    de  Casación:   

         “En  la  temática atrás propuesta, sea lo primero  advertir,  que  frente  a  los  fallos proferidos en desarrollo de las formas de  terminación  anticipada  del  proceso  otrora  previstas  en el Decreto 2700 de  1991,  modificado  por  la  Ley  81  de  1993,  al  igual que acontece frente al  instituto  contemplado  en  el artículo 40 de la Ley 600 de 2000 actualmente en  vigencia,  la  legitimidad  para  atacarlos  a través de la alzada se encuentra  restringida  para  el procesado o su defensor, a quienes les está vedado apelar  aquellos  aspectos  que  integran la aceptación de la responsabilidad penal que  abre  compuerta  a  la  conclusión  del trámite sin agotar la totalidad de sus  fases;  reserva  que encuentra sustento en la imposibilidad de retractarse de lo  admitido  en  virtud  de  los  principios  de eventualidad o preclusión y de la  seguridad jurídica.   

          “En  efecto,  al  tenor del numeral 4º  del  artículo  37B  del  estatuto  procesal  penal, subrogado por la Ley 365 de  1997,  bajo  cuya  existencia  jurídica  se  adelantó la presente actuación –  coincidente  en  esencia  con  el  inciso 10º del artículo 40 de la Ley 600 de  2000  -,   mediante  el  cual  se  desarrollaba  normativamente  la aludida  comprensión   de  tales  institutos,  el  interés  jurídico  para  apelar  la  sentencia   anticipada,   tratándose   del   sindicado   o   su   defensor,  se  circunscribía  a  los  tópicos establecidos en dichos preceptos, esto es, a la  dosificación  de  la pena, al subrogado de la condena de ejecución condicional  y  a  la  extinción  del  dominio  sobre  bienes,  dentro  de los cuales cabía  predicar  también la temática de la condena al pago de perjuicios con ocasión  de  la declaratoria de inexequibilidad del numeral 5º ibídem, subrogado por el  artículo  12  de  la  Ley  365  de  1997,  que  sustraía  la definición de la  responsabilidad   civil   en  los  fallos  de  carácter  anticipado  (sentencia  C–277 de junio 3 de 1998,  M.P. Dr. Vladimiro Naranjo Mesa).   

          “Ahora  bien,  estas  restricciones  establecidas  en forma explícita para la alzada se pregonan también en sede de  casación,  como  ha  precisado  de  antaño  la  Sala y recuerda la Procuradora  Delegada,  pues  un  criterio distinto “conllevaría al desconocimiento de las  finalidades   del  proceso  especial  –fundadas  en razones de una política criminal enderezada a brindar  el  doble  beneficio  de disminuir costos con la administración de una justicia  pronta  y  eficaz,  que  comporte  al tiempo un resultado punitivo menos gravoso  para  el  procesado-  mediante la introducción a destiempo de la posibilidad de  arrepentirse  de  la manifestación de conformidad con los cargos y la prueba de  ellos,  expresada  en  la  diligencia previa a la sentencia (autos de julio 3 de  1997  y  marzo 4 de 2000, M.P. Dr. Arboleda Ripoll, entre otros).”.   

        No  es  posible, entonces,  como  también  indebidamente  se  buscó plantear ante la segunda instancia por  virtud  del  recurso  de apelación presentado en contra del fallo proferido por  el   A   quo,   buscar  una  evidente  retractación  de  los  cargos  aceptados  válidamente,      pretextando      la     supuesta     violación     de     derechos    o    garantías  fundamentales,   que  se  soporta  únicamente en la  muy particular interpretación que, en punto de  adecuación  típica,  hace  el  defensor  de  una  de  las conductas cabalmente  aceptadas  por  su  representado  legal,  precisamente coadyuvado por la defensa  para ese efecto.   

     No observa la Sala  que  de  verdad  se  materializase  algún  tipo de vulneración del tenor de la  propuesta  por  el  demandante,  cuando  él  mismo  acepta que la diligencia de  elevación  de cargos discurrió adecuadamente, sin que siquiera se cuestione el  conocimiento  que  tenía su representado legal acerca de los delitos atribuidos  y  sus  efectos  punitivos,  para  no hablar de las consecuencias de la renuncia a controvertir lo presentado  por la fiscalía.   

      Por lo demás, si  ya  la  propuesta  casacional,  por  ocasión  del tema de discusión planteado,  carece   de   legitimidad,   mayor  asoma  la  impropiedad  de  lo  argumentado,  cuando  en la controversia  se  limita  a  significar  el  demandante  que no se ha probado constituir   documento  público  el  o  los  cartularios  que  se  determinó  falsificó el  procesado,  sin  siquiera  delimitar  cuáles  fueron  esos elementos y cómo la  norma citada, sin ningún desarrollo, aplica respecto de ellos.   

             No    son  necesarias  mayores  consideraciones,  evidente  la  impropiedad  de  los cargos  formulados  por  el  censor, para determinar inconcusa la necesidad de inadmitir  la  demanda,  ya  que  tampoco  la Sala advierte la existencia de algún tipo de  vulneración  a  garantías fundamentales, que impliquen necesario recurrir  a la facultad oficiosa que le es aneja en esos eventos.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE  

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por el   defensor   del  procesado  JUAN  CARLOS RADA GUALTERO.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                              JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                               JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Entre  otros, Auto del 5 de septiembre de 1994, radicado 8477.   

2  Sentencia del 21 de febrero de 2002, radicado 14330     

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