27130(16-05-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 27130  

CORTE     SUPREMA     DE   JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr.   YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

Aprobada Acta N° 073  

Bogotá,  D.  C., dieciséis (16) de mayo de  dos mil siete (2007).   

V   I   S   T   O   S  :   

          Se  pronuncia  la  Sala  en  relación  con el conflicto negativo de  competencias  provocado  por el Juez Primero Penal del Circuito Especializado de  Ibagué  al Juez Penal del Circuito de Purificación, oficina ésta que remitió  la  actuación  al  Juez Promiscuo Municipal, Reparto, de su sede, y habiéndole  correspondido  al  Segundo  fue  enviada  a  la Corte para dirimir la discusión  suscitada entre los dos primeros funcionarios mencionados.   

A N T E C E D E N T E S :  

1.            En la resolución de acusación proferida  el   25   de   abril   de  2006,  por  la  Fiscalía  Tercera  Especializada  de  Ibagué1, los hechos investigados así fueron descritos:   

“Fueron  víctimas  los  ciudadanos EGIDIO  PORTELA  y  LUIS  OMAR  OYUELA  contra  quienes  presuntos miembros de grupos de  autodefensa  y el frente 27 de las FARC mediante llamadas telefónicas, en notas  escritas  y  personalmente  ejercieron  presión  para  despojarlos de dinero en  cuantía  de  CINCO  MILLONES DE PESOS ─$5’000.000.00─ y  QUINIENTOS      MIL      PESOS     ─$500.000.00─,  respectivamente,  requerimiento indebido ante el cual hubo de acceder el segundo  de los nombrados dada la situación de apremio a que fue sometido.   

La intervención oportuna del GAULA REGIONAL  IBAGUÉ,  AVANZADA ESPINAL, como consecuencia de ese anómalo proceder dio lugar  (el  9  de  noviembre  de  2005)  inicialmente a la aprehensión del menor ELKIN  TRUJILLO  ACEVEDO  (en la residencia de Egidio Portela, ubicada en calle 8 #4-47  de  Purificación,  Tolima)  y  con  posterioridad  a  la  captura  de  los  hoy  vinculados ANDERSON MONTAÑA y YULI ALEJANDRA GUALTERO.   

La   calificación  jurídica  provisional  impartida en la citada providencia fue del siguiente tenor:   

“Se adecúan los hechos descritos en uno de  los  eventos  de  la  figura  delictiva  de  la  EXTORSIÓN  y  en  otro a la de  EXTORSIÓN  en  grado  de TENTATIVA conforme el Art. 244 C.P. en armonía con el  art.  5°  de  la Ley 733 de 2002 y el 27 del C.P. sancionado con pena privativa  de  la  libertad  consistente  en  prisión,  pues  habiéndose desplegado actos  inequívocamente  idóneos y encaminados a perpetrar el ilícito éste no se dio  a cabalidad por razones ajenas al querer de los delincuentes.”   

          2.        El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Ibagué  asumió  el juicio a partir del 6 de octubre de 2006. El 24 de enero de 2007 dio  comienzo     a    la    audiencia    preparatoria2  para  atender la solicitud de  sentencia  anticipada  elevada  por el otro procesado, Ánderson Montaña, quien  al  aceptar los cargos provocó la ruptura de la unidad procesal, la suspensión  de  dicha  diligencia  y  la  prosecución  de esta actuación exclusivamente en  contra de YULI ALEJANDRA GUALTERO.   

3.            En  dicho  estadio  procesal, la oficina  acabada  de  mencionar,  en  providencia  del 1° de febrero de 20073  estimó  que  como  en  Purificación  se  cometió  la  extorsión objeto de juzgamiento, por  disposición  del  artículo  23 de la Ley 1121 del 30 de diciembre de 2006, que  modificó  los  numerales  6° y 7° del artículo 5° transitorio de la Ley 600  de  2000,  dicha  dependencia  mantiene  la competencia para conocer entre otras  conductas  punibles,  de  la antes mencionada, pero cuando la cuantía sobrepase  los  150  salarios mínimos legales mensuales vigentes, de ahí que en virtud de  la  competencia  residual, reglada en el artículo 77, numeral 1° de la Ley 600  de  2000,  sea  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Purificación  a quien le  corresponda  continuar  conociendo de esta actuación dado que el guarismo antes  especificado no fue alcanzado en el presente caso.   

En  respaldo  del  planteamiento  invocó el  artículo  28  de la Ley 1121 en cuanto derogó no sólo las normas que incluyó  en   forma   expresa,  sino  “…todas  aquellas  disposiciones  que  le  sean  contrarias  como  lo  resulta  ser  el  artículo  14 de la Ley 733 de 2002, que  asignó  a  los  jueces  penales del circuito especializados el conocimiento del  delito  de extorsión con independencia de la cuantía…”, y dejó vigente la  pluricitada  Ley  600,  cuyo  carácter  regulador  de la competencia en materia  penal   conlleva  a  su  vigencia  desde  su  promulgación  y  sin  limitación  alguna.   

Finalmente  decidió remitir la actuación a  los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de  Purificación  y  proponer  colisión  negativa de competencias en caso de no ser acogidas sus razones.   

4.            El  proceso arribó al único juzgado de  la  mencionada  categoría  y  lugar,  oficina  que  en  auto  del 5 de marzo de  20074,  aduciendo  que la cuantía del ilícito no excede de 150 salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, estimó que debe asumir el conocimiento el  Juzgado  Promiscuo  Municipal,  Reparto,  de Purificación, por disposición del  artículo  78,  numeral  1°  de la Ley 600 de 2000, y del artículo 37, numeral  2°   de   la   Ley  906  de  2004,  y  en  consecuencia  ordenó  remitirle  la  actuación.   

5.            El Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de  Purificación  recibió el plenario y en auto del 8 de marzo de 20075,  al observar  que  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Ibagué había  advertido  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Purificación al cual le fuera  asignado  el  proceso,  que  de  no  compartir  sus  planteamientos le provocaba  conflicto  negativo de competencias, como la oficina a la cual se le asignó, en  efecto  se negó a acogerlos, lo pertinente hubiera sido remitir la actuación a  la  Corte  para que lo dirimiera, omisión que dicho funcionario decidió suplir  y por eso la envió a la Corte para lo pertinente.   

         

CONSIDERACIONES   DE  LA  SALA :   

1.            Inicialmente debe precisarse que conforme  al  artículo   95  de  la  Ley  600  de  2000,  el juez que se declara sin  competencia  para conocer de un proceso debe remitirlo a quien considera que sí  lo  es,  con  la  propuesta  del  conflicto,  éste, a su vez, debe expresar sus  argumentos  al  respecto  y  de  orientarlos al rechazo de la competencia, queda  obligado   enviar   la  actuación  al  juez  encargado  de  dirimir  la  pugna.   

          Dentro  del presente asunto dicho trámite fue impulsado por el Juez  Primero  Penal del Circuito Especializado de Ibagué al declararse incompetente,  previa  la  exposición  de  sus  razones, y enviar el expediente al funcionario  que, a su juicio, debe asumir el conocimiento.   

          Por  discrepar  de  la  posición  del  remitente, el Juez Penal del  Circuito  de  Purificación  que  recibió el plenario, después de exteriorizar  los  motivos  por  los  cuales tampoco él se considera competente, lo despachó  con  destino  a  los  Jueces  Promiscuos  Municipales  de su ciudad, habiéndole  correspondido   al  Tercero,  quien  estimó  que  conforme  al  artículo  18°  transitorio,  inciso  2°  de  la  Ley  600  de  2000, dada la jerarquía de los  funcionarios  mencionados en primer término, le corresponde a la Corte resolver  sus  divergencias  sobre  competencia,  tal  y  como lo había advertido el juez  provocador.   

Lo  anterior  indica  que  el  conflicto  de  competencias  ha sido trabado debidamente por cuanto no cabe duda que los Jueces  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Ibagué y Penal del Circuito de  Purificación  se  niegan  a  conocer  de  esta  actuación, lo cual habilita la  intervención  de  la  Corte  para dirimirlo, sin que tenga trascendencia que el  Juez  Tercero  Promiscuo Municipal de Purificación, subordinado a quien aceptó  originalmente  el  conflicto,  hubiera  sido quien remitió la actuación a esta  Corporación,   pues   al   visualizar   que   quien  debe  resolver  el  asunto  controvertido  es  la  Corte, se limitó a reorientar el trámite legal previsto  para la discusión original sobre competencia.   

2.             Establecido   que   la   facultad   de  administrar  justicia  que  tiene  el juez está dada por el cargo que asume, el  cual  contiene  un  espectro  de  competencia  por  territorio, grado, materia y  cuantía,  solo excepcionalmente podrá conocer de los asuntos no sometidos a su  competencia  y  esto  ocurre  cuando  le fuere legalmente prorrogada o delegada,  cuestión  que  en efecto aparece expresamente determinada por el legislador con  el  propósito de mantener al frente del proceso al juez natural y evitar que se  pierda  la vigencia de principios como el de inmediación, celeridad y economía  procesal.   

3.            La  prórroga  de competencia es un sano  remedio  procesal  frente a los constantes e intempestivos cambios legislativos,  con  el  que  se  permite, además, que el juez de mayor jerarquía en la escala  judicial   mantenga   la   competencia  para  continuar  el  trámite  hasta  la  terminación  del  proceso.  La  regulación de esta institución en la fase del  juicio,  indica  que  únicamente  en  dicha  etapa procesal puede ser aplicada,  según  lo  revela  la  legislación procesal penal de 2000 al respetar la regla  según  la  cual  en la ritualidad de los juicios (i) los términos que hubieren  empezado  a  correr,  y  (ii)  las  actuaciones  y diligencias que ya estuvieren  iniciadas,  se  regirán  por  la  ley  vigente  al  tiempo  de  su iniciación,  manteniendo así la coherencia del sistema jurídico.   

4.            Tales directrices prolongan su validez en  la  normatividad  que  desarrolla el sistema acusatorio colombiano, en el que es  preciso  advertir  la  regulación  de unas excepciones consagradas expresamente  por  el  legislador (art. 55 de la Ley 906 de 2004), como lo son (i) los asuntos  que  se refieren a aforados, (ii) aquellos supuestos en los cuales la actuación  corresponde  a  juez de mayor jerarquía, y, (iii) los procesos en los que luego  de  celebradas  las  audiencias de imputación o acusación sobreviene causal de  incompetencia  al  establecerse  que  el  hecho se adecúa a otro tipo penal que  compete  a  diferente servidor judicial, supuestos en los cuales inexorablemente  quien    viene    conociendo    del    proceso    debe    remitirlo    al   juez  competente.   

5.              Además,    la   solución   de   la  discusión                 planteada  impone  establecer  la  aplicabilidad  de  la  Ley  1121 de 2006 al caso examinado, pues  mientras  el  Juzgado  proponente  de  la  colisión  la supone, el provocado la  niega.   

6.            Con  tal fin resulta de gran utilidad la  revisión  de  la  legislación que a partir de la época delictual ─noviembre    de    2005─   ha  establecido  cuáles  son  las  autoridades  judiciales  competentes,  en  primera  instancia, para adelantar el  juzgamiento de la conducta punible de extorsión:   

6.1.          La  ley 733 del 29 de enero  2002, por medio  de  la cual se dictaron medidas tendientes a erradicar los delitos de secuestro,  terrorismo  y extorsión, y se expidieron otras disposiciones, en los artículos  5°   y  6°,  incrementó  las  penas  y  las  circunstancias  específicas  de  agravación  para  el  injusto  penal mencionado en último lugar,  y en el  artículo 14° dispuso:   

“El conocimiento de los delitos señalados  en   esta   ley   le   corresponde   a   los   Jueces   Penales   del   Circuito  Especializados”.   

Con  fundamento  en  dicha  preceptiva, esta  causa  ha  venido  siendo  conocida  por  el  Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado  de Ibagué, pues la cuantía de la extorsión dejó de ser factor  determinante  para  establecer la competencia, como lo había sido en la ley 600  de  2000,  que  en  el artículo 5° transitorio, numeral 7°, había asignado a  los  jueces  penales  del  circuito  especializados,  la competencia, en primera  instancia,  de  la  extorsión  en  cuantía  superior  a ciento cincuenta (150)  salarios mínimos legales mensuales.   

6.2.          La Ley 1121 del 29 de diciembre de 2006,  publicada  en  el  Diario  Oficial  N° 46497 del día siguiente, por la cual se  dictaron  normas  para  la prevención, detección, investigación y sanción de  la  financiación  del  terrorismo y otras disposiciones, modificó expresamente  el  numeral  7°  del  artículo  5° transitorio de la Ley 600 de 2000, y en su  artículo  23  asignó  a  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializados el  conocimiento, en primera instancia:   

“Del  concierto  para  cometer  delitos de  terrorismo  y  de  financiación  del  terrorismo  y administración de recursos  relacionados  con  actividades  terroristas, narcotráfico, secuestro extorsivo,  extorsión  o para conformar escuadrones de la muerte, grupo de justicia privada  o  bandas  de  sicarios,  lavado de activos u omisión de control (artículo 340  del   Código   Penal),   testaferrato   (artículo   326  del  Código  Penal);  extorsión  en  cuantía  superior  a ciento cincuenta  (150)   salarios   mínimos   mensuales   vigentes”  (Énfasis agregado).   

7.            Es decir: si bien el precepto transitorio  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000 fue modificado tácitamente por el  legislador   ordinario   mediante  el  artículo  14  de  la  Ley  733  de  2002  ─según el cual los Jueces  Penales  del  Circuito Especializados conocerían de la extorsión sin sujeción  a     límite     alguno     por     razón     de    la    cuantía─,  y  por  el extraordinario a través  del  artículo  1°,  numeral  13°  del Decreto Legislativo 2001 del mismo año  ─que  les  contrajo  la  competencia   a   dichos  funcionarios  al  asignarles  el  conocimiento  de  la  extorsión  en  cuantía  superior  a  500  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes─,   de  manera  expresa  volvió a ser modificado por el artículo 23 de la Ley 1121 de 2006, al  reasignar  a  los  Jueces Penales del Circuito Especializados el conocimiento de  la  extorsión  en  cuantía  superior a 150 salarios mínimos legales mensuales  vigentes durante el acontecer delictual.   

8.            Estando las cifras exigidas en desarrollo  del  concurso  doble  de  extorsión  investigado  dentro  de  este  juicio,  en  $5’000.000.00     y  $500.000.00,  en  cada  caso,  equivalentes  a  13,10  y  1,31 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  en el año 2005, respectivamente, época delictual  en  la cual mediante decreto estaba fijado el salario mínimo en $381.500.00, es  decir,  en  cuantía  inferior  a  150  salarios  mínimos legales mensuales, la  competencia  para  conocer  de  tal  suceso  no  le correspondería a los jueces  penales del circuito especializados.   

9.            Sin  embargo,  aún  si se dijera que la  competencia  debe  radicar  en  un  Juzgado  Penal del Circuito ordinario, es lo  cierto  que ello no implica necesariamente el envío de la actuación al Juzgado  Penal  del  Circuito de Purificación, dado que el trámite del juicio, incluida  la  audiencia  preparatoria, ha venido siendo realizado por un juzgado penal del  circuito  especializado,  razones  para  remitir por prórroga de competencia el  proceso  al  Primero  de dicha categoría de Ibagué para que prosiga la causa y  profiera el fallo respectivo.   

10.           Tal determinación apareja la aplicación  de  los  principios  de  inmediación, eficiencia y economía procesal, sin que,  desde  luego,  se  sacrifiquen axiomas jurídicos del rango del debido proceso o  del  derecho  de  defensa, porque ha sido la justicia especializada la encargada  de  tramitar  con  plenas facultades el juicio y a pesar del advenimiento de una  nueva  norma  que defiere la competencia a otro funcionario de igual categoría,  lo  cierto es que la prórroga de competencia es figura de añeja aplicación en  el  sistema procesal colombiano para casos como el sometido a estudio, vigente a  través  de los artículos 55 de la Ley 906 de 2004, 405 de la Ley 600 de 2000 y  40  de la Ley 153 de 1887, amén de la previsión constitucional derivada de los  cambios  que  se dieron con la promulgación de la nueva Carta Política de 1991  (artículo 24 transitorio).   

11.             En   conclusión:   en   aplicación  sistemática  de  las  normas  invocadas  en  precedencia,  corresponde  al juez  especializado  continuar  con el presente asunto hasta su terminación por tener  prorrogada  su  competencia,  la  cual  no  aparece afectada por las excepciones  señaladas.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  SALA  DE  CASACIÓN PENAL de la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,   

R E S U E L V E :  

1.             DIRIMIR  el  conflicto  de  competencias planteado, asignando el conocimiento de este proceso  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Ibagué, a donde se  dispone remitir la actuación.   

            

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido  al  Juzgado Penal del Circuito y al Tercero Promiscuo Municipal  de  Purificación,  mediante  remisión  de  copia  de  la  presente  decisión.  Y,   

3.             ADVERTIR  que  contra esta providencia no proceden recursos.   

CÚMPLASE.  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                                                                 ÁLVARO   O.   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                              JORGE    L.    QUINTERO  MILANÉS   

  YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                         JULIO           ENRIQUE          SOCHA  SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                 JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

Salvamento de voto  

  TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.  

         SALVAMENTO    DE  VOTO   

Con el debido respeto y acatamiento por la  decisión  de  mayoría,  me  permito  expresar  las  razones  por las cuales no  comparto   la   determinación  adoptada  en  el  sentido  de  declarar  que  la  competencia  para  conocer  del  proceso  seguido  en  contra  de YULI ALEJANDRA  GUALTERO  radica  en  el  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito Especializado de  Ibagué  y  no  en  el  Juzgado Penal del Circuito de Purificación, ambos en el  Departamento del Tolima.   

Tal  como  fue  expuesto de mi parte en el  curso  de  los debates orales, debo reiterar mi criterio en el sentido de que si  bien  comparto  la determinación de aplicar las previsiones del artículo 40 de  la  Ley  153  de  1887  para  efectos  de  prorrogar la competencia como “sano  remedio   procesal   frente   a   los   constantes   e   intempestivos   cambios  legislativos”,   no  acontece  igual  respecto  a  extender  tales  efectos  a  actuaciones    procesales   distintas   y   anteriores   a   la   audiencia   de  juzgamiento.   

Obedece  ello  a  que  desde mi particular  punto  de  vista,  cuando se ha dado inicio a la audiencia pública, o culminado  ésta,  es  porque todos los asuntos relativos a la competencia del juzgador han  sido  resueltos  definitivamente,  constituyendo, por tanto, ley del proceso, de  obligatorio cumplimiento para las partes y el juez.   

Esto no sucede, en cambio, cuando se decide  prorrogar  la  competencia,  incluso a actuaciones en las que no se ha llevado a  cabo  la  audiencia  preparatoria,  pues  se  pasa  por  alto  que  una  de  las  finalidades  de  esta es precisamente permitirle al juez y a los intervinientes,  discutir,  entre otros aspectos, la validez del trámite, y  la competencia  del órgano jurisdicente.   

Con  la  tesis  que  mayoritariamente  se  adopta,  a  mi  modo de ver, se priva a las partes de la posibilidad de discutir  la  competencia  del  juzgador,  para imponer la competencia a determinado juez,  ampliando  la  interpretación  de la norma a casos no cobijados por ésta, y en  el  presente  caso  a  asuntos  que  no  guardan  relación  con  actuaciones en  trámite.   

Por  razón  de lo expuesto, insisto en mi  criterio,  sentado y reiterado, además, por la jurisprudencia, en el sentido de  que  la  prórroga  opera si el asunto se encuentra para fallo, o al menos en la  fase de la audiencia de juzgamiento.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

MAGISTRADO  

Fecha ut supra.  

    

1  C.  orig. N° 1, fols. 185-189.   

2  C.  orig. N° 2, fols. 39-41.   

3  C.  orig. N° 3, fols. 53-55.   

4  C.  orig. N° 2, fol. 52.   

5  C.  orig. N° 2, fol. 59.     

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