26918(21-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26918  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN   

Aprobado Acta N° 025.  

                               

          Bogotá,  D.  C.,  febrero  veintiuno  (21) de dos mil siete (2007).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  el  conflicto negativo de  competencias  surgido entre el Juzgado Sexto Penal del Circuito Especializado de  Bogotá  y  el  Primero Penal del Circuito Especializado de Florencia, en virtud  del   cual   rehúsan   resolver  el  control  de  legalidad  de  la  medida  de  aseguramiento  solicitado  por  los  defensores  de  los procesados CARLOS   ALBERTO   BUSTOS   RODRÍGUEZ  y  LUIS    ENRIQUE    RAMÍREZ    MURILLO,  dentro  del  proceso  que  se les sigue por los delitos de concierto para delinquir, peculado  por  apropiación,  falsedad  en documento público, fraude procesal y lavado de  activos.   

ANTECEDENTES   

1. A través de la resolución de fecha marzo  23  de  2006, por cuyo medio la Fiscalía 14 Especializada de la Unidad Nacional  para  la  Extinción  del  Derecho  de  Dominio  y  contra  el Lavado de Activos  decretó   medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  contra  de  CARLOS   ALBERTO   BUSTOS   RODRÍGUEZ  y   modificó  la  impuesta  contra  LUIS  ENRIQUE   RAMÍREZ   MURILLO,   se   consignaron  los  siguientes hechos:   

“Fueron  puestos  en  conocimiento  de la  Fiscalía   la   presunta   existencia   de   irregularidades  constitutivas  de  infracciones  a  la  ley  penal,  presentados  con  ocasión del otorgamiento de  créditos  por  parte de la entidad financiera BANCAFE, a través de colocación  de  cartera  agropecuaria  con  recursos  de redescuento FINAGRO, para pequeños  ganaderos,  cuya  presentación  del  negocio ante el Banco la hizo Diego Manuel  Camacho  Mora, gerente de cuenta Banca Empresarial, en asocio con el gerente del  FONDO  DE  GANADEROS DEL CAQUETÁ, CARLOS ALBERTO  BUSTOS RODRÍGUEZ, en la  oficina  principal  del Banco en la ciudad de Bogotá.  Los recursos fueron  desembolsados  en  la  oficina de Florencia, Departamento del Caquetá, en donde  se desempeñó como gerente Luz Neila Bermúdez Pavia.   

La  línea  de  crédito  fue  aprobada por  BANCAFE,  actuando   como  intermediario  financiero,  y  consistía  en la  aprobación   de   1000   créditos   para   pequeños  ganaderos,  que  serían  beneficiarios,  cada  uno  de un crédito por la suma de veintinueve millones de  pesos ($ 29.000.000).   

El  objetivo  de los créditos era vincular  pequeños  ganaderos  al Fondo de Ganaderos del Caquetá, a través del programa  de    Desarrollo    Agropecuario    –IMPLANTE   DE  EMBRIONES  RAZAS  MEJORADAS-  cuya  explotación  se  adelantaría  en  los  municipios  del  Departamento del Caquetá, con plazo a 8  años, y 3 años de gracia para capital.   

(…)  

De  los 855 beneficiarios se detectaron 500  inconsistencias  en  documentos de identidad, que fueron puestos en conocimiento  de  la  Gerente del Banco Oficina de Florencia, como funcionaria responsable del  conocimiento  de  los  clientes,  sin  que  tomara cartas en el asunto, habiendo  trasladado  esta  responsabilidad  al  Gerente  del Fondo Ganadero del Caquetá,  quien  certificó y autenticó los nombres de las personas cuyas inconsistencias  se detectaron.   

La  empresa  AGROLIFE,  fue creada por LUIS  ENRIQUE  RAMÍREZ,  alias MIKE, inicialmente como empresa unipersonal y luego la  transforma  en  sociedad  anónima,  colocando  como  socios  a  varios  de  sus  escoltas,  antiguos  testaferros  de las empresas que fueron intervenidas dentro  del proceso de extinción de dominio que le adelantó la Fiscalía.   

Sobre los beneficiarios de los créditos, ha  podido  establecer la Fiscalía, no tienen la calidad de pequeños ganaderos, ni  se  encuentran vinculados al plan de desarrollo pecuario, se sabe que gran parte  de  ellos fueron reclutados por un escolta, según información obtenida a estas  mismas  personas,  se  trata  de amas de casa, trabajadores de la construcción,  empleadas    de    servicio      doméstico    y   vigilantes,   entre  otros”.   

2.  Con  base  en  los hechos anteriores, se  decretó  la  apertura  de investigación penal, en cuyo marco fueron vinculados  mediante  diligencia de indagatoria, entre otros, LUIS  ENRIQUE     RAMÍREZ    MURILLO    y    CARLOS   ALBERTO  BUSTOS  RODRÍGUEZ.  Al  primero  de  los  mencionados  se  le resolvió su situación jurídica el 16 de  marzo  de  2006  con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva como  presunto  autor  del  delito  de  concierto para delinquir y lavado de activos y  como  determinador  de  los  ilícitos   de peculado, falsedad en documento  privado  (posteriormente  se  modificó  por  falsedad  en documento público) y  fraude  procesal.   Por  su  parte,  contra el segundo en referencia, se lo  afectó  con  igual  medida  el   23  de  marzo, como presunto autor de las  conductas  punibles  de concierto para delinquir, falsedad en documento público  y fraude procesal.      

   

3.   Contra  la  anterior  decisión,  los  defensores   de  los  sindicados  aludidos  propusieron  control  de  legalidad,  mediante  peticiones independientes que se remitieron al Juzgado Sexto Penal del  Circuito  Especializado  de  Bogotá  despacho  que,  por  auto del pasado 15 de  enero,    se   abstuvo   de   conocerlas,   al   encontrar   que   carecía   de  competencia.     

Al  respecto, escuetamente señaló en dicha  decisión    que    “los    hechos   materia   de  investigación,  tuvieron  ocurrencia  en  el Circuito de la ciudad de Florencia  –Caquetá,  entre  los  meses  de  noviembre  de  2004  y  octubre  de  2005,  cuando en aplicación del  programa  de  desarrollo  agropecuario ‘Implante    de    Embriones    de    Razas    Mejoradas’,   para   los  municipios  de  esos  departamentos,  se  aprobaron  855 créditos por valor de $ 29.000.0000 c/u., de  los  cuales  se  detectaron  que  gran  cantidad  de  los  beneficiarios  de los  créditos   otorgados   no  cumplían  con  los  requisitos  establecidos  y  la  existencia   de   500   inconsistencias   en   los   documentos   de   identidad  presentados”.   

Como   los   hechos,   a  juicio  de  este  funcionario,  acontecieron  en  jurisdicción  del municipio de Florencia, en el  departamento  de  Caquetá, “este despacho carece de  competencia     territorial     para     conocer    del    asunto”.   

Por  consiguiente,  ordenó  el  envío  del  expediente  a  los  Jueces  Penales  Especializados  del  Circuito de Florencia,  “provocándole    colisión  de  competencias  negativas  en  caso  de no compartir el criterio de este despacho”.      

4.   Efectuado el reparto del asunto en  los  Juzgados Penales del Circuito Especializados de Florencia, correspondió al  Primero  de  esa  ciudad despacho que, mediante auto del 2 de febrero siguiente,  se sustrajo de conocer del control de legalidad propuesto.   

Luego  de  señalar  que  no  es  objeto  de  discusión   que   “se   está   investigando  una  multiplicidad  de  conductas  punibles  cometidas  dentro  de un común designio  criminal”,  precisa  que  ellas  son  autónomas  y  contienen una estructura independiente entre sí.   

De esa forma, indica que el delito de lavado  de   activos,   cuyo   fundamento  radicó  en  que  el  procesado  RAMÍREZ    MURILLO,   constituyó   las  sociedades        comerciales        “Agrolife  E.U.”  posteriormente  transformada  en “Agrolife  S.A.” “con el fin de dar apariencia de legalidad a  dineros  obtenidos  del  narcotráfico”, se llevó a  cabo  en  Bogotá,  en  tanto  fue  el  lugar  en  donde  se constituyeron tales  sociedades.   

A igual conclusión llega en relación con el  delito  de  concierto  para delinquir, por cuanto el acuerdo o sociedad criminal  tuvo  lugar  en Bogotá “donde tiene su domicilio el  promotor   y   gestor  del  ilícito  LUIS  ENRIQUE  RAMÍREZ  M.”;   además,  agrega,  ya  que  fue  en la oficina principal de  BANCAFÉ   de   esta  misma  ciudad  en  donde  se  hizo  la  presentación  del  negocio.   

Las anteriores conductas delictivas, añade,  son   de   competencia   de  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados  “y  si  fueron perpetradas en Bogotá obviamente el  juez  competente es el de esta categoría con sede en esta ciudad”.   

En  cuanto  a  los  delitos  de  falsedad en  documento  y  peculado  por  apropiación,  señala  que  son de competencia del  Juzgado  Penal  del  Circuito  “que  por  el factor  territorial     le     correspondería     al     de    Florencia”.   

Luego de referir a los criterios previstos en  el  artículo  91  del  estatuto  procesal  penal para determinar la competencia  cuando  se trata de conductas punibles que deban investigarse conjuntamente y al  artículo  7°  transitorio  que  prevé  que  para  los  efectos de la anterior  disposición  el  Juzgado Penal del Circuito Especializado es superior funcional  respecto  de cualquier otro funcionario judicial, colige que como los delitos de  concierto  para  delinquir y lavado de activos “cuya  competencia  está  adscrita  al Juzgado Penal del Circuito Especializado fueron  consumados  en  Bogotá, por consiguiente corresponde el conocimiento al juez de  esta categoría de esa ciudad”.   

A lo anterior, sostiene, se aúna el hecho de  que   ninguno  de  dichos  delitos  fue  cometido  en  Florencia,  por  lo  cual  “el  competente  para  conocer  del  proceso  es el  Juzgado   Sexto  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Bogotá”.   

Finalmente,  destaca que aun si se tomara el  delito   de   concierto   para  delinquir  como  referente  para  determinar  la  competencia,  en  razón  a  que sus miembros cometieron actos de asociación en  las   dos   ciudades,   también  sería  competente  el  de  la  misma  ciudad,  “al  tenor  del artículo 83 ibídem, porque fue en  esa  ciudad  concretamente por parte de la Fiscalía Catorce Especializada de la  Unidad  para la Extinción del Derecho de Dominio y contra el Lavado de Activos,  donde   se   avocó   primero   la  investigación”.   

Con sustento en lo anterior, concluye que no  es  competente  para  conocer  del  control  de  legalidad  instaurado  por  los  defensores  de los procesados, razón por lo cual ordena remitir el expediente a  esta            Sala            para           que           dirima           el  conflicto.                

5.    El   defensor   del   sindicado  CARLOS   ALBERTO   BUSTOS   RODRÍGUEZ  presenta  escrito dirigido a la Sala, a través del cual solicita se  asigne  la  competencia  para conocer del asunto en el Juzgado Primero Penal del  Circuito Especializado de Florencia.   

A  ese respecto, sostiene que de acuerdo con  el  factor  funcional  es  claro que la competencia radica en los Juzgados   Penales  del Circuito Especializados, en tanto algunos de los delitos vinculados  por el factor conexidad son del conocimiento de estos funcionarios.   

Alude,  igualmente,  que  para  dirimir  el  presente  conflicto  ninguna  incidencia  tiene el factor subjetivo “dado  que  ninguno  de  los  sujetos pasivos de la acción penal  goza de un fuero especial”.   

De suerte que, prosigue, es necesario acudir  a  los  criterios  establecidos  en  el artículo 91 del estatuto procesal penal  “una    ves    (sic)  se  define  que  por  los  delitos  de concierto para  delinquir  agravado,  lavado  de  activos  y  testaferrato,  funcionalmente debe  conocer    un    Juez    Penal    del    Circuito   Especializado”.           

El  delito  más  grave  de  los enunciados,  destaca,  es  el  concierto  para  delinquir  agravado,  puesto  que  la pena de  prisión   oscila  entre  6  y  12  años  “con  la  connotación  de  aumentarse  en  la  mitad  para  quienes  organicen, fomenten,  promuevan,  dirijan,  encabecen,  constituyan  o  financien  el  concierto  para  delinquir,  resultando  entonces un guarismo final en el mínimo de seis y en el  máximo de 18 años de prisión”.   

Dicha  conducta punible, dada su naturaleza,  según  el  defensor,  tuvo  lugar  en la ciudad de Florencia, pues fue allí en  donde  se  concibió  y  elaboró  el proyecto de desarrollo agropecuario con el  objeto  de  ser  presentado  en  Bogotá, lo que ocurrió el 2 de agosto de 2004  cuando  se  radicaron  los documentos remitidos desde la primera ciudad en cita.   

Lo  anterior se reafirma por el hecho de que  también  fue  en  esta ciudad en donde los potenciales delincuentes se pusieron  de  acuerdo  para  elaborar  el  proyecto  y  en donde el mismo se confeccionó,  además  de  haber  sido  el  lugar  en  el  cual  su  defendido otorgó poder a  Alberto     Guillermo     Cadena     para que lo presentara en Bogotá.   

Por otro lado, manifiesta no estar de acuerdo  con  la  tesis según la cual el delito que marcó el propósito criminal fue el  de  lavado  de activos, porque para la fecha de la creación de AGROLIFE E.U, el  6  de julio de 2002, no está demostrado que los procesados tuvieron propósitos  criminales.   

Adicionalmente,  porque  en  sustento  de su  postura  obran  pruebas  consignadas tanto en las medidas de aseguramiento, como  en  la  resolución de acusación, proferida el 8 de febrero de la anualidad que  transcurre,  de  las  cuales  se  desprende  que  la  conducta  se  realizó  en  Florencia.   

Por  lo  expuesto, reitera su criterio en el  sentido  de  que  el  competente  para conocer del presente asunto es el Juzgado  Primero Penal del Circuito Especializado de dicha ciudad.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1. Habida cuenta que la presente colisión de  competencias   surgió   entre  Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados  pertenecientes  a  diferentes distritos judiciales, esta Sala es competente para  dirimirlo,  tal como lo dispone el numeral 4° del artículo 75 de la Ley 600 de  2000, que regula el presente trámite.   

2.  En procura de dar solución al conflicto  que   se   suscita,   resulta  oportuno  señalar  ab  initio, que la competencia para resolver el control de  legalidad  de  la  medida de aseguramiento      -asunto  sobre   el   cual   gravita  la  presente  discusión-  radica  en  el  juez  de  conocimiento,    según    lo    dispone    el    artículo   392   ibídem,  al  señalar  que  “la  medida  de  aseguramiento  y las decisiones que afecten a la  propiedad,  posesión,  tenencia  o  custodia  de  bienes  muebles  o inmuebles,  proferidas  por  el  Fiscal  General  de  la  Nación o su delegado podrán  ser  revisadas  en  su  legalidad formal y material por el  correspondiente  juez  de conocimiento” (negrillas fuera de texto).   

Por  consiguiente,  entonces,  inicialmente  procede  determinar  cuál  sería  el  juez  de  conocimiento  competente  para  adelantar  el  eventual  trámite  del  juicio  dentro del proceso que se sigue,  entre  otros,  contra CARLOS ALBERTO BUSTOS RODRÍGUEZ  y  LUIS  ENRIQUE  RAMÍREZ  MURILLO,   por   los   delitos   de  concierto  para  delinquir,  peculado  por  apropiación,  falsedad  en  documento  público,  fraude  procesal  y lavado de  activos,  quien  a  su  vez será al que corresponda en este momento resolver el  control de legalidad de la medida de aseguramiento que los afecta.   

Para  tal  efecto,  importa  precisar que en  virtud  a  que  existe  conexidad  entre  las conductas punibles imputadas a los  procesados  de  acuerdo  con  las  decisiones  referidas  contra  las  cuales se  promueve  el control de legalidad, es necesario acudir a las pautas establecidas  en el artículo 91 del estatuto procesal penal, según el cual:   

“Cuando  deban  investigarse  conductas  conexas  conocerá de ellas el funcionario de mayor jerarquía de acuerdo con la  competencia  por  razón  del  fuero  legal  o  la  naturaleza  del  asunto;  si  corresponden  a  la  misma jerarquía será factor de competencia el territorio,  en  forma  excluyente y preferente en el siguiente orden: donde se haya cometido  el  delito  más  grave;  donde  se  haya realizado el menor número de delitos;  donde  se  haya  producido  la  primera  aprehensión  o donde se haya proferido  primero apertura de instrucción”   

Pues bien, a tenor de la preceptiva anterior  se  tiene  que el primer aspecto que determina la competencia frente a conductas  conexas  es  el  de  que  su conocimiento corresponderá al funcionario de mayor  jerarquía  atendida  la  naturaleza del asunto, para lo cual deviene imperativo  reiterar  que,  de conformidad con los proveídos por cuyo medio se impuso a los  sindicados  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva, ésta procedió  estrictamente  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir,  peculado  por  apropiación,  falsedad  en  documento  público,  fraude  procesal  y lavado de  activos.   

Las  conductas de peculado por apropiación,  falsedad  en  documento  público  y  fraude  procesal son de competencia de los  Jueces  Penales  del  Circuito,  mientras  que las de concierto para delinquir y  lavado   de  activos,  están  asignadas  a  los  Jueces  Penales  del  Circuito  Especializados.   

Como  el conflicto que concita la atención  de  la  Sala  surge  entre dos autoridades de la última especialidad, sólo que  pertenecientes  a diferentes distritos judiciales, se infiere razonablemente que  tienen  la  misma  jerarquía y que, por ende, este aspecto es insuficiente para  resolverlo1.   

Por  consiguiente,  es  preciso  acudir  al  segundo  presupuesto  contenido  en  la  norma  transcrita, en el sentido de que  cuando  los  funcionarios  tengan  la misma jerarquía habrá de considerarse el  factor  territorial,  teniendo  en  cuenta “en orden  excluyente   y  preferente”  el  lugar  “donde  se  haya  cometido  el  delito  más grave”.   

En  tal  sentido,  no se remite a duda que,  contrario  sensu  a  lo que  sostiene  el  defensor  del  procesado CARLOS ALBERTO  BUSTOS  RODRÍGUEZ, con fundamento en las imputaciones  concretas  contenidas en las decisiones contra las cuales se promueve el control  de  legalidad,  el  delito  más  grave  es  el  de lavado de activos y no el de  concierto para delinquir.   

En efecto, mientras el delito de concierto  para  delinquir,  según lo normado en el inciso primero del artículo 340 de la  Ley  599  de  2000,  se  reprime  con  una  pena de tres (3) a seis (6) años de  prisión,  el  de  lavado de activos, a su vez sancionado en el 323 ibídem,  tiene  una  pena  de seis (6) a  quince  (15) años de prisión, por lo que resulta evidente que para los efectos  de  la  colisión  que  se  dirime  es  preciso  establecer el lugar en donde se  cometió esta última conducta.     

          Con  tal  objetivo,  oportuno  se ofrece reseñar que la atribución  de   este  delito  en la resolución de fecha marzo 16 de 2006, mediante la  cual  se  dictó  medida  de  aseguramiento en contra del procesado LUIS   ENRIQUE   RAMÍREZ  MURILLO,  tuvo  sustento en la siguiente imputación:   

          “4)  Lavado  de  activos, por la cantidad de trescientos millones  de  pesos,  dinero con el cual constituyó la empresa  AGROLIFE,  una  vez  salió  de  la  cárcel,  en  el  año  de 2002.   pues como se sabe y lo ha reconocido el sindicado realizó  conductas  transgresoras  de  la  Ley  30  de  1986,  de  las cuales se declaró  confesó   (sic),  cuando  reconoció  haber  hecho  parte  del  denominado  Cartel  de  Medellín, además  condenado  por  el  delito  de  enriquecimiento ilícito proveniente de  la  actividad  del  narcotráfico,  según  su  propia  versión  en  cuantía  de $  400.000.000,  aduciendo  además  el  Estado  nunca  lo interrogó cuál capital  poseía proveniente de tales actividades.   

         El  delito  de  lavado  de  activos  consiste  en dar apariencia de  legalidad,  mediante  cualquier  acto,  a  los recursos procedentes de actividad  delictivas,  como el narcotráfico, enriquecimiento ilícito, tráfico de armas,  concierto  para  delinquir,  entre  otros.  Y las  acciones      realizada     (sic)     por  RAMÍREZ  MURILLO  al  constituir  la  empresa  necesariamente  dieron  apariencia  de  legalidad  a  un patrimonio que el procesado obtuvo como  producto   de  esas  actividades   delictivas”  (subrayas  fuera  de  texto).      

   

         Entonces,  si  con  sujeción  al  marco jurídico de la resolución  aludida  el  reproche por el delito de lavado de activos en contra del procesado  LUIS    ENRIQUE    RAMÍREZ    MURILLO  devino por razón de haber constituido la firma AGROLIFE, dado que  ese  acto  tenía  como objetivo ocultar el origen de dineros provenientes de la  actividad  de  narcotráfico  y  si  el  mismo,  como  aparece  demostrado en el  proceso,  tuvo lugar en la ciudad de Bogotá, no otra conclusión se extrae a la  de  que  dicha  conducta  se realizó en esta última ciudad y, por tanto, es al  funcionario  judicial  con sede en la misma, esto es, al Juzgado Sexto Penal del  Circuito  Especializado  de  Bogotá,  al  que  corresponde  el conocimiento del  presente asunto.   

Así  las  cosas,  al despacho señalado se  remitirá  el  expediente,  para  el  trámite del referido control, enviándole  copia  de  esta  providencia al Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado  de Florencia, para su información.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.-   DIRIMIR  el  conflicto  de  competencias  planteado,  asignando  el  conocimiento de este  proceso  al  Juzgado  Sexto Penal del Circuito Especializado de Bogotá, a donde  se remitirá la actuación para lo de su cargo.   

          2.- COMUNICAR lo  aquí   decidido   al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Florencia, remitiéndole copia de la presente decisión.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN            

MARINA   PULIDO   DE  BARÓN                                               JORGE       LUIS      QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                               JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA     

MAURO           SOLARTE  PORTILLA              JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   Secretaria   

    

1 Auto  de fecha febrero 23 de 2005, Rad. 23199.      

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