14400 (22-07-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 14400  

         

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

                           Aprobado acta No. 108   

                           Magistrado Ponente:   

                           Dr. FERNANDO E. ARBOLEDA RIPOLL   

Santa  Fe  de  Bogotá,  D.C., veintidós de  julio de mil novecientos noventa y ocho.   

Sería  el  caso  que  la Corte decidiera el  conflicto   negativo  de  competencias  suscitado  entre  los  Juzgados  Primero  Promiscuo  Municipal  de  Guaduas  y  Promiscuo  Municipal  de Vianí, ambos del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  dentro  del proceso que, por el delito de  hurto  calificado  y  agravado, se tramita contra HUGO JAVIER ENCISO SALAZAR, si  no  fuera  porque  carece  de  competencia  para  ello  según  pasa a exponerse  seguidamente.   

          1. ANTECEDENTES:   

    

1.1.-  Cuando el señor CESAR RODRIGO PORRAS  TARAZONA  conducía  el  bus  de  transporte intermunicipal de matrícula SQ0099  identificado  con  el  número de orden 836 y afiliado a la empresa “Flota Santa  Fe  Ltda.”, en la ruta Santa Fe de Bogotá – San Juan de Rioseco (Cundinamarca),  en  el  sitio  denominado  “Cajitas”, cuya comprensión territorial es motivo de  controversia  entre  los jueces en conflicto, fue abordado por cuatro individuos  quienes,  portando  armas  de  fuego,  lo  obligaron  a  desviar su destino para  introducir  el  automotor  sobre  la  vía  hacia  el municipio de Chaguaní, al  tiempo  que  despojaron  de  sus  pertenencias a los pasajeros y dieron muerte a  MARIO  ANTONIO  CUSGUEN  BOHORQUEZ,  ayudante del conductor, para posteriormente  emprender la huida en un campero Nissan de colores blanco y rojo.   

1.2.-   Adelantada   la   investigación  correspondiente,  el  dieciséis de octubre de mil novecientos noventa y seis la  Fiscalía  Segunda  Delegada  ante  el Juzgado Promiscuo del Circuito de Guaduas  calificó  el  mérito del sumario con resolución acusatoria contra HUGO JAVIER  ENCISO  SALAZAR  por el delito de homicidio agravado, y dispuso compulsar copias  de  la actuación para la investigación relacionada con el delito de hurto, las  cuales  fueron  remitidas  a la Unidad de Fiscalías Delegadas ante los Juzgados  Penal y Promiscuo Municipal de San Juan de Rioseco.     

1.3.- Avocado el conocimiento del asunto por  la  Fiscalía  que  viene  de  ser  referida,  abrió  investigación y vinculó  mediante  indagatoria  a  HUGO  JAVIER  ENCISO  SALAZAR,  contra quien profirió  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por  el  delito  de hurto  calificado    y    agravado,    y,    posteriormente,    clausuró    el   ciclo  instructivo.   

1.4.- El expediente fue remitido a la Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante  los  Jueces Municipales y Promiscuos de Guaduas y  Chaguaní,  autoridad  que  calificó  el  mérito  del  sumario con resolución  acusatoria  contra HUGO JAVIER ENCISO SALAZAR por el mismo delito por el cual le  fue  resuelta  la situación jurídica, mediante decisión que causó ejecutoria  en esa instancia.   

1.5.-  Llegado  el asunto a conocimiento del  Juzgado  Primero  Promiscuo  Municipal  de  Guaduas,  dispuso  la  remisión del  diligenciamiento  al  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Vianí, al cual propuso  colisión  negativa  de  competencias,  por  considerar  que los hechos tuvieron  ocurrencia en el sitio denominado “Cajitas” de esa jurisdicción.   

EL Juzgado Promiscuo Municipal de Vianí, por  su  parte,  estimó  que  el  sitio  “Cajitas” corresponde precisamente al lugar  donde  comienza  la  comprensión territorial del Municipio San Juan de Rioseco,  motivo  por  el  cual  aceptó el conflicto planteado y ordenó la remisión del  diligenciamiento   al   reparto   de   los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de  Facatativá,  siendo sorteado al Primero de esa especialidad, el cual consideró  no  ser  competente para dirimir la controversia planteada por cuanto los jueces  enfrentados  pertenecen  a distinto circuito judicial. En consecuencia, decidió  enviar el expediente a esta Corporación para resolverla.   

   

          SE CONSIDERA:   

1.-  Naturaleza de  la controversia planteada:   

Se  trata  en  este  caso  de  un  conflicto  negativo  de competencias territoriales, suscitado entre dos Juzgados Promiscuos  Municipales  que,  perteneciendo al mismo Distrito Judicial, se hallan radicados  en distinto circuito.   

En efecto, de conformidad con el Acuerdo 087  expedido  el  nueve  de  mayo  de  mil  novecientos  noventa  y seis por la Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de la Judicatura, “Por medio del cual se  fija  la  División  del  Territorio  Nacional  para  efectos  judiciales  en la  Jurisdicción  Ordinaria y se dictan otras disposiciones”,  se tiene que el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Vianí está adscrito al Circuito Judicial de  Facatativá,  el  Juzgado  Promiscuo Municipal de Guaduas, a su turno, pertenece  al  circuito  del  mismo  nombre,  pero ambos bajo la jurisdicción del Distrito  Judicial    de   Cundinamarca   (artículo   primero,   ordinales   10   y   ss.  ejusdem).   

El   artículo   72-3   del   Código   de  Procedimiento  Penal, modificado por el 10o. de la Ley 81 de 1993, establece que  corresponde  a los Jueces del Circuito conocer “de las colisiones de competencia  que  se  susciten  entre los jueces penales municipales o promiscuos municipales  del  mismo  circuito”  (se  subraya),  coligiéndose, entonces, que en este punto asiste razón a la titular  del  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Facatativá al declarar no tener  competencia  para  dirimir el conflicto sometido a su consideración por cuanto,  como  ya  fue  expuesto,  se  trata de juzgados radicados en distintos circuitos  judiciales.   

También  es  cierto,  como se desprende del  contenido  de  la  providencia  proferida  por  el Juzgado Penal del Circuito de  Facatativá,  que  en  el  ordenamiento  vigente no existe norma específica que  atribuya   competencia  a  determinada  autoridad  judicial  para  resolver  los  conflictos   de   competencia   de   la   naturaleza   de   que  se  ocupa  este  pronunciamiento,  pues  los  artículos  68-5, y  70-5  del Código de  Procedimiento  Penal  que  regulan  la  materia  no  se  refieren  a  este  caso  particular y concreto.   

De él tampoco se ocupan los artículos 18 y  114-3  de  la  Ley  270  de 1996, Estatutaria de la Administración de Justicia,  como  del  mismo modo acontece con el artículo 69 del C. P. P. al establecer la  competencia  del  Tribunal  Nacional,  omitiendo  referirse  a las colisiones de  competencia que se presenten entre los Juzgados Regionales.   

Pero ello en manera alguna indica que el caso  en  estudio  carezca  de  solución,  o  que  no exista autoridad jurisdiccional  encargada  de  resolverlo,  para  suponer que compete a la Corte pronunciarse al  respecto  como  lo da a entender el Juzgado Penal del Circuito de Facatativá al  disponer  el  envío  del  diligenciamiento a esta Corporación, toda vez que la  competencia  residual de que trata el artículo 17-3 de la Ley Estatutaria de la  Administración  de  Justicia,  asigna  a la Corporación la función de dirimir  los  conflictos  de  la  materia  que se presenten en la jurisdicción ordinaria  “que  no correspondan a alguna de sus Salas o a otra autoridad judicial” pues no  es              precisamente              éste              el             caso  presente.          

      

La controversia al respecto resulta planteada  con  ocasión  de  la defectuosa técnica legislativa en torno al tema, debido a  la  supuesta  necesidad  de comprender casuísticamente todas las eventualidades  que  al respecto pudieren presentarse, lo cual determinó que quedaran por fuera  de  regulación  normativa  aquellas que no por ser de poca ocurrencia, ameritan  excluirlas del tratamiento legal.   

Recuérdese  que el artículo 69 del decreto  409  de  1971, en desarrollo del principio general que orienta los conflictos de  competencia,  según  el cual, deben resolverse por el superior funcional común  a  los funcionarios enfrentados, estableció que una vez propuesta la colisión,  si  el juez o magistrado destinatario de la misma no la acepta, “dará cuenta al  juez  o tribunal inmediatamente superior” para que la decida, regulación que se  mantuvo      en      el      artículo     97     del     Decreto     050     de  1987.             

               

Este   principio,   si  bien  no  ha  sido  desconocido  por  el  posterior  ordenamiento  procesal  que  ahora rige, no fue  afortunado  en  su  desarrollo  toda  vez  que  en lugar de referirse a él como  precepto  orientador,  infructuosamente  se  acudió  al expediente de tratar de  comprender    expresamente    todas    las    posibilidades    de   controversia  judicial.   

Téngase  en  cuenta,  al  respecto,  que al  establecer  la  competencia  funcional  de  la  Corte Suprema, el artículo 68-5  señaló  que  le  corresponde  conocer “de los conflictos de competencia que se  susciten  en  asuntos  de  la  jurisdicción  penal ordinaria entre tribunales o  juzgados  de  dos o más distritos judiciales; entre un tribunal y un juzgado de  otro  distrito  judicial;  entre  tribunales  ,  o  entre  un juzgado regional y  cualquier  juez  penal  de  la  República”.  Y, al señalar los asuntos de  competencia  de  los  Tribunales  Superiores, omitió considerar el punto de los  conflictos  de  que  podían presentarse entre los juzgados penales del circuito  con  los juzgados penales municipales radicados en un circuito distinto, o entre  juzgados  municipales  de  diversos  circuitos,  pero  todos  dentro  del  mismo  Distrito  Judicial,  pues  se partió de establecer que las colisiones solamente  habrían    de    suscitarse    “entre    jueces    del   circuito   del   mismo  distrito”.       

Esta  misma omisión se presentó en el tema  de  la competencia del Tribunal Nacional, ya que al señalar el artículo 69 los  asuntos  de  que  conoce  esa Corporación, no incluyó los conflictos  que  podrían ofrecerse entre juzgados regionales.      

Sin  embargo, al planteársele a la Corte la  solución  de  un  conflicto  de  competencias  presentado  entre  dos  juzgados  regionales,  se  pronunció  de  la  manera siguiente, acudiendo precisamente al  principio general de que se ha venido hablando:   

“…es  manifiesto el vacío legislativo del  cual  adolece  el  nuevo Estatuto Procesal, puesto que no atribuyó expresamente  la  solución  de los conflictos de competencia que pueden surgir entre Juzgados  Regionales,   ni   al   Tribunal   Nacional,   ni   a   la   Corte   Suprema  de  Justicia.   

“La  falencia procedimental obedece a que en  el  momento  de  crearse la jurisdicción de orden público, no se establecieron  normas  específicas  que  regularan  los conflictos de competencia, sino que la  normatividad  especial  hizo  remisión, para tales efectos, a las disposiciones  procesales  comunes.  En  consecuencia,  nunca  ha existido una disposición que  atribuya  expresamente  al  Tribunal  Nacional  (Tribunal  de Orden Público) la  solución  de  las  colisiones  de  competencia  de  los despachos que le están  subordinados.   

“No  obstante, lo anterior no implica que no  exista  una  autoridad  a  la  cual  le  corresponda  resolver un enfrentamiento  judicial  como  el  que se ha planteado en este caso. Y para determinarla, basta  recordar  el orden jerárquico y la especialidad de las llamadas jurisdicciones,  para  concluir,  como ocurre con cualquier asunto que deba resolverse en segunda  instancia,  que  el  Tribunal Nacional es la autoridad judicial jerárquicamente  superior,  común  a los juzgados regionales trabados en conflicto. Por lo tanto  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia se abstendrá de  decidir  este  incidente,  y  en  su  lugar  remitirá  la  actuación al citado  Tribunal,  para que proceda de conformidad” (Auto feb. 15/93. M. P. Dr. SAAVEDRA  ROJAS).            

Este mismo principio, fue considerado por la  Corte  al  resolver una controversia suscitada entre un Juzgado de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de Santa Fe de Bogotá, y un Juzgado Penal del  Circuito  de  Gachetá  (Cundinamarca),  al  precisar  que  no  por  carecer  de  solución  legal  expresa,  ello  significaba  que  no  quedara  cubierta por el  ordenamiento  vigente  o  hubiera  ausencia de autoridad encargada de resolverla  (Cfr. Auto marzo 26/96. M. P. Dr. ARBOLEDA RIPOLL).   

     

2.-  La solución  que el caso concreto amerita:   

No  empece  el  vacío  legislativo  que  se  advierte  en  realidad  existe,  es un despropósito sostener la ausencia de una  autoridad  jurisdiccional  llamada  a resolver el conflicto presentado, y que en  tal  medida  corresponda hacerlo a esta Corporación, como erradamente lo estima  el  Juzgado  Penal del Circuito de Facatativá. En primer lugar, por cuanto, tal  como  está  configurada  la  estructura  del  aparato  jurisdiccional,  hay una  autoridad  funcional  y  jerárquicamente superior a los dos jueces enfrentados,  que  por  razón de la naturaleza del asunto y la especialidad de sus funciones,  es  la  llamada a pronunciarse; y, en segundo término, por que esa misma razón  excluye  la  posibilidad  de  acudir al precepto que, sobre competencia residual  asignada  a  la  Corte,  contiene  el  artículo  17 de la Ley Estatutaria de la  Administración de Justicia.   

Si se parte de reconocer vigente el principio  general   que  orienta  la  materia,  el  cual  indica  que  los  conflictos  de  competencias  deben  ser  resueltos  por  el  superior común a los funcionarios  enfrentados,  y  tratándose,  en  este  caso,  de  una  controversia  sobre  el  territorio  donde  fue  cometido el ilícito -el cual determina la competencia-,  suscitada  entre  dos  juzgados  promiscuos  municipales  de  distinto  circuito  judicial,  pero  pertenecientes  al  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca, ha de  necesariamente  concluirse  que es este Tribunal, por ser la autoridad funcional  y  jerárquicamente  superior  a  los dos funcionarios trabados en conflicto, al  que  compete  dirimirlo. En esa medida, la Sala se abstendrá de pronunciarse y,  en  su  lugar,  remitirá  el  diligenciamiento  a  dicha  Corporación para que  proceda en consecuencia.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

          R E S U E L V E :   

DISPONER  la  remisión  del  presente  diligenciamiento a la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Cundinamarca,  por ser competente para resolver el conflicto planteado entre  los  Juzgados  Promiscuos  Municipales  de Guaduas y Vianí, dando aviso de esta  decisión,  con  copia  del  presente auto, a los jueces en litigio y al Juzgado  Primero Penal del Circuito de Facatativá.   

Cópiese,      comuníquese      y  cúmplase.   

         JORGE CORDOBA POVEDA   

FERNANDO       E.       ARBOLEDA  RIPOLL    RICARDO CALVETE RANGEL   

      

CARLOS       AUGUSTO       GALVEZ  ARGOTE    JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

                                                                                                      No   

EDGAR           LOMBANA  TRUJILLO            CARLOS    E.   MEJIA  ESCOBAR       

DIDIMO            PAEZ  VELANDIA           NILSON  PINILLA PINILLA            

         PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

         Secretaria.     

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