26003(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 26003  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ    

Aprobado acta No.   181  

Bogotá D.C., veintiséis (26) de septiembre  de dos mil siete (2007)   

Se  pronuncia  la  Corte  en  torno  a  la  admisibilidad  de  la  demanda  con  que  se  sustenta  el  recurso de casación  excepcional  interpuesto  contra  la  sentencia  dictada  por  la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá D. C., el 17 de enero de  2006,  mediante  la  cual  confirmó  la  proferida  por  el Juzgado 27 Penal de  Circuito  de  la misma ciudad, el 8 de junio de 2005 mediante la cual condenó a  los  acusados  ORLANDO  SÁNCHEZ  UMBARILA  y FREDY RICARDO ZABALA TOVAR a las penas de 28 meses de prisión y  multa  de  105  salarios mínimos legales mensuales, así como a la accesoria de  inhabilitación  para  el ejercicio de los derechos y funciones públicas por un  período   igual  al  de  la  pena  principal  como  coautores  del  punible  de  corrupción      de     alimentos,     productos     médicos     o     material  profiláctico.   

HECHOS  

En  la sentencia impugnada la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá D. C., hizo la siguiente  síntesis:   

“La presente investigación tuvo su origen  en  el  informe  N°  2846  del  5  de junio de 2002 rendido por el investigador  judicial  LUIS HERNANDO RESTREPO del CTI Nacional, en el que comunica los hechos  detectados  por  el  laboratorio  BOEHRINGER  INGELHEIM  respecto  del  producto  ‘Atrovent  aerosol’  comprado  por  FARMANET S.A., a PROVEER por intermedio de QUINDROGAS E.U.   

Los hechos advertidos por el laboratorio, se  concretan  en  la  falsificación  de  la  etiqueta  fijada  en  el  medicamento  ‘Atrovent’  enviado  a  estudio  por  FAMANET,  conclusión  a  la  que  se  llegó  después  de  analizar  una muestra de este  producto;  determinándose  en  una  parte,  que  ésta  no correspondía en sus  características  externas  o de su presentación, así como de su contenido con  el          producto          ‘Atrovent’ y  si  con  las del ‘berudual  aerosol’  y de otra, que  en       Colombia       el       ‘Atrovent’ se  comercializaba   en   una   unidad  de  15  Ml,  siendo  la  muestra  de  10  ML  correspondiendo  al lote 151009, lote que en parte fuera hurtado en el Venezuela  en el primer trimestre del año 2000.   

Las  labores  de identificación efectuadas  por  el  investigador,  permitieron  establecer que la empresa PROVEER D. C. era  propiedad  de  la señora DORA CASTILLO TORRES y que QUINDROGAS E.U. pertenecía  a  ORLANDO SÁNCHEZ UMBARILA apareciendo en las facturas correspondientes a esta  empresa  el  señor  FREDDY  ZABALA como representante y gerente comercial de la  misma.   

Con  base  en  el  resultado  de  algunas  interceptaciones  dispuestas  a los abonados instalados en las direcciones donde  funcionaban  las  compañías mencionadas, de las que se deducía que las mismas  estaban  incursas  en la adulteración de medicamentos, se dispuso adelantar los  correspondientes  allanamientos  y  registros, los que se practicaron el día 20  de  noviembre  de  2002,  siendo  vinculados  inicialmente  mediante indagatoria  CASTILLO  TORRES,  SÁNCHEZ  UMBARILA  y  FRANZ ALEXÁNDER SÁNCHEZ HERNÁNDEZ y  posteriormente  debido al cargo formulado bajo la gravedad del juramento, por la  señora  DORA CASTILLO en contra del señor FREDDY RICARDO ZABALA TOVAR de quien  dijo   ser   se  encargaba  de  obtener  los  medicamentos  de  PROVEER  D.  C.,  comercializaba    en    unión    de    QUINDROGAS    E.U.    se    ordenó   su  vinculación.   

Cabe aclarar que los hechos aquí ventilados  se  contaen  solamente  a  lo  relacionado  con  los  medicamentos  ‘atrovent   y   berodual’ ya que los demás advertidos durante  los    otros   registros   se   investigan   por   separado   en   el   radicado  410…”   

Por  los anteriores hechos, el 13 de febrero  de  2004  la  Fiscalía  5ª  Delegada  ante los Juzgados Penales de Circuito de  Bogotá  D.  C.,  profirió  resolución de acusación en contra de ORLANDO  SÁNCHEZ UMBARILA y FREDDY RICARDO  ZABALA  TOVAR  como  probables  autores  del delito de corrupción de alimentos,  productos  médicos  y  material  profiláctico,  la  que  al  ser impugnada fue  confirmada  por  la  Unidad de Fiscalías Delegada ante el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca  mediante  resolución del 11 de octubre de  2004.   

LA     DEMANDA   

Contra la sentencia de segunda instancia, el  defensor     del    procesado    ORLANDO    SÁNCHEZ  UMBARILA     postula    un    cargo    “por  aplicación  indebida  de  error  de selección a la que se  llegó  por  vía  directa,  ya  que  la  norma aplicada para confirmar el fallo  condenatorio    de    primera    instancia    no    correspondía    al   delito  investigado…”   

Luego de transcribir apartes de la sentencia  de   segunda  instancia,  señala  que  para  llegar  a  la  conclusión  de  la  adecuación  típica,  no  lo hizo porque las pruebas analizadas por el Invima y  por  el  propio  laboratorio importador, surgiera la evidencia incontrastable de  que  el  medicamento  comercializado  por  la empresa QUINDROGAS de propiedad de  SÁNCHEZ     UMBARILA,  entendiéndose  como  medicamento el contenido que es lo que se ingiere, hubiera  resultado  envenenado,  alterado o contaminado o porque se hubiera distribuido o  suministrado  en  tales condiciones o encontrándose deteriorado, caducado o sin  cumplir  las  exigencias  técnicas  relativas  a su composición, estabilidad y  eficacia,  habiéndose  puesto  en  peligro  la salud o la vida de las personas,  sino,  porque,  el  artículo  2°  del  Decreto  677 de 1995, reglamentario del  Régimen  de  Registro y Licencias, control de calidad y vigilancia sanitaria de  los medicamentos se considera como producto farmacéutico alterado.   

Sostiene que el Tribunal, en la sentencia de  segunda  instancia,  incurrió  en el mencionado dislate porque considera que el  artículo  372  del Código Penal, es de aquellos delitos que la doctrina define  como  “tipos  en  blanco”  habida  consideración  de  que  para su correcta  interpretación  es  necesario acudir a otras disposiciones que lo complementan;  sin  embargo,  refiere  que  no se requiere análisis de ninguna naturaleza para  llegar  a la conclusión de que la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Bogotá D. C., no tiene suficiente claridad de lo que significa un  tipo  penal  en  blanco,  porque el artículo 372 del Código Penal es una norma  clara,  expresa y taxativa, que “se transgrede en el  caso  de  medicamentos   cuando se envenena que es la acción típica y que  consiste  en  mezclar  veneno  o sustancia tóxica o corrosiva que son aquéllas  que   ingeridas   en   el  organismo  producen  la  muerte  o  trastorno  en  la  salud.”   

El actor, luego de explicar como se contamina  un  medicamento,  ya  que  contaminar  es  la  acción típica sin la cual no se  configura  el reato y se altera el medicamento cuando se cambia su esencia o sea  sus  principios  activos,  su composición que se refieren a las propiedades del  medicamento.   

A juicio del actor, se incurre en violación  del  artículo  372  del  Código  Penal,  cuando  se suministre, comercialice o  distribuya,  medicamentos  envenenados,  contaminados  o  alterados  sin  que el  agente   activo   ejecute   dichas  acciones  típicas;  igualmente,  cuando  se  comercialice,  suministre o distribuya medicamentos vencidos o que incumplan las  exigencias  técnicas  relativas  a  su  composición  estabilidad  y  eficacia,  siempre que se ponga en peligro la vida o salud de las personas.   

Es obvio, agrega, que los hechos investigados  no  se  adecuan a las conductas descritas en el artículo 372 del Código Penal,  ya  que  la conclusión a la que llega el laboratorio importador de “Atrovent”  en los análisis externos  practicados  al  producto  incautado,  o  sea, al empaque e inhalador, es que el  medicamento    “Berodual   Aerosol”  que  viene  en frasco de 15 ml., para Colombia se comercializó en  empaques   de   “Atrovent   Aerosol”,  “es  decir,  que  “como se dice en  lenguaje  coloquial  se  metió gato por liebre”, sin  que  en ningún momento se hubiera incurrido por parte de quien comercializó el  producto  a  FARMANET  en  ninguna  de las acciones típicas a que se contrae el  artículo 372 del Código Penal.       

Puntualiza  que  los  hechos investigados se  adecuan,  sin  lugar  a dudas, “al artículo 373 del  Código  Penal,  ya que si en el empaque del producto ATROVENT AEROSOL se metió  el  producto  BERODUAL ARROSOL, con el inhalador de este medicamento y no con el  de  ATROVENT  simple  y  llanamente se simuló el producto ATROVENT, y si existe  prueba  en  el  expediente, que no existe, de que con tal simulación se puso en  peligro  la vida o salud de las personas, la norma infringida, sin lugar a dudas  sería   el   artículo   373  del  Código  Penal.”   

Refiere  que  de  no  haberse considerado el  artículo  372  del  Código  Penal,  como  una  norma  en  blanco,  que para su  aplicación  y  correcta  interpretación  requiere  del  auxilio  de  normas de  carácter     administrativo,     como     ocurre     con     el    delito    de  acaparamiento.   

Finalmente,  señala  que  el  recurso  de  casación,  “a pesar de eventuales fallas técnicas  que  pueda  tener  está  llamado a prosperar, bien sea por la causal invocada o  por la que de oficio acoja la Corte”   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.-   De   acuerdo   con   el   desarrollo  jurisprudencial  de  la  Sala,  es  preciso  señalar,  en  primer lugar, que la  demanda  de  sustentación  del  recurso  de casación por la vía discrecional,  debe   justificar   la   solicitud   en   la  necesidad  del  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  ya  para  su unificación, dada sus variaciones o la diversidad  de  criterios  sostenidos  por  la  Corte, ora porque existan vacíos que exijan  precisiones  o  ampliaciones  para señalarle sentido y alcance a la ley, o bien  porque  con  ocasión  al  tránsito  de  leyes  o por la concurrencia de nuevas  realidades  fácticas  o  jurídicas,  la  Sala  no  haya  tenido oportunidad de  referirse  a  un  tema sustancial específico, ante el cual la sentencia acusada  yerra  o  infiere  agravio  al  impugnante,  como  también  para  propiciar  la  ampliación  de  los  mecanismos  protectores  de las garantías de los derechos  fundamentales.1   

2.- En segundo lugar, la demanda debe reunir  los  requisitos  exigidos  por  la  ley  para  su  admisibilidad, al tenor de lo  dispuesto  por  los artículos 212 y 213 del Código de Procedimiento Penal; sin  embargo,  es  claro  que el examen del cumplimiento de tales condiciones procede  sólo  cuando se verifique y valore la fundamentación atinente al desarrollo de  la   jurisprudencia   o   a   la  garantía  de  la  vigencia  de  los  derechos  fundamentales,  de  tal manera que si ésta no se ha contemplado o lo ha sido de  manera  insatisfactoria  o deficiente no será preciso considerar el resto de la  demanda.   

Igualmente,  podría  ser  de  recibo que la  motivación  de  la  casación excepcional se realice con la formulación de los  cargos  respectivos,  para  los efectos señalados en el párrafo inmediatamente  anterior,  será  indispensable  escindir de la explicación con que se sustenta  el   cargo   o   censura,   la   justificación   de   la  discrecionalidad  del  recurso.2   

Es  evidente  que  en  el  presente caso, el  recurrente  no  acató las exigencias mínimas referidas precedentemente, habida  consideración  que  no  se  ocupó  de  justificar  la  promoción  del recurso  extraordinario   de   casación,   es   decir,  no  le  demostró  a  la  Corte,  fundadamente,  los  motivos  por  los cuales considera que se han conculcado las  garantías  fundamentales  de  su  representado  o la razón por la cual se hace  necesario  el pronunciamiento en desarrollo de la jurisprudencia, debido a que a  esas  concretas  hipótesis,  se repite, se contrae la admisibilidad del recurso  extraordinario  de  casación  por la vía discrecional, debiendo identificar de  manera   concreta  la  materia  sobre  la  cual  la  Sala  debía  pronunciarse,  determinando  si  existe jurisprudencia sobre este aspecto y, en tal caso, luego  de  precisar las decisiones proceder a relacionarlas con el asunto sub exámine,  para  establecer  su  trascendencia,  el  punto  sobre  el  cual es necesario el  pronunciamiento  de  la  Corte,  bien por existir duda, contradicción o vacío,  causadas  por  la  existencia  de  un  texto  legal  ambiguo,  un  tránsito  de  legislación  o  la  diversidad  de  criterios  jurisprudenciales sobre el mismo  asunto en los distintos Tribunales y Juzgados del país.   

Adviértase   que  en  la  postulación  y  desarrollo  del  único  cargo,  el actor al amparo de la causal primera, cuerpo  primero  discrepa  de  la  adecuación típica, porque, a su juicio, la conducta  imputada  no  corresponde  a  la  que  cometió,  eventualmente,  hubiera podido  cometer  el  procesado  SÁNCHEZ  UMBARILA  distanciándose,  de  esta  manera  de  la  técnica  que  se debe  observar   para   cuando  se  acude  al  recurso  extraordinario  de  casación,  específicamente,  cuando  sobre  la  base  de  la  violación directa de la ley  sustancial,  como lo ha sostenido la jurisprudencia de la Sala, en el sentido de  que  allí  se  plantea  un debate eminentemente jurídico y, por contera, es de  rigor   aceptar   los  hechos  como  fueron  expuestos  por  los  juzgadores  de  instancia.   

Así  mismo, es notorio que en la censura el  actor  incurre  en  el  defecto  técnico  de  desbordar  el  cauce normal de la  argumentación  para  dedicarse a afirmar a cuestionar el proceso de adecuación  típica,  porque  a  su  juicio,  el juzgador de instancia no debió concebir el  delito   de   corrupción   de   alimentos,   productos   médicos   o  material  profiláctico,  sino,  el  previsto  en  el  artículo 373 del Código Penal, en  posición  que  implica  su mayor distanciamiento de la metodología del recurso  extraordinario de casación.   

Así las cosas, el censor no logró demostrar  el  error  en que pudo incurrir el juzgador al proferir el fallo adverso, razón  por  la  cual  el  reproche  se  aleja  del  motivo  legal  de casación aludido  – violación directa de la  ley  sustancial  – y carece  necesariamente  de claridad y precisión, relevando a la Corte de la posibilidad  real de estudiar la demanda.   

Finalmente,  debe  recordar  la Corte que la  casación   no  es  una  tercera  instancia,  donde  resulta  posible  entrar  a  controvertir  las  conclusiones fácticas o jurídicas del fallo impugnado, sino  que,  el  recurso  extraordinario  comporta  la  realización  de un juicio a su  legalidad   que  impone,  como  tal,  demostrar  que  la  decisión  contraviene  ostensiblemente  el  ordenamiento  jurídico,  no se trata, pues, de una tercera  oportunidad   para   debatir   los   hechos   o   discutir  las  pruebas  de  la  responsabilidad,  sino  donde se justiprecia la juridicidad de los juzgadores de  instancia.   

Al  margen  de  los  yerros  de técnica que  presenta  la demanda, la Sala no advierte, en el proceso ostensible vulneración  de  los  derechos  fundamentales,  ni  causales  de nulidad que la obliguen a un  pronunciamiento oficioso.   

En  consecuencia,  se desestima la demanda y  contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Atendidas  las  razones  expuestas, la Corte  Suprema de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

INADMITIR  la casación interpuesta a nombre  del  procesado  ORLANDO SÁNCHEZ UMBARILLA por las razones anotadas precedentemente.   

Devolver  el  expediente  al  Tribunal  de  origen.   

CÓPIESE, COMUNÍQUESE y  CÚMPLASE   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                              JORGE     LUIS    QUINTERO  MILANÉS                

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                                   JULIO     ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA           

MAURO   SOLARTE   PORTILLA                                                                                         JAVIER         ZAPATA  ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA. Sentencias, mayo 22 de 2000,   junio 19 de 2003  y Rad. 23088  junio 22 de 2005.   

2 CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA.   Autos   noviembre   14   de  2002  y  octubre  22  de  2003.     

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