25638(24-01-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25638   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.06  

          Bogotá   D.C.,   veinticuatro   (24)  de  enero  de  dos  mil  seis  (2006).   

VISTOS  

          Decide  la  Sala  acerca  de  la  solicitud  de práctica de pruebas  elevada   por   el   defensor   de   la  reclamada  en  extradición  MARÍA  CHRISTINA  MARÍN CASTRO, dentro  del  término  de  traslado  previsto  en  el  artículo  500  de  la Ley 906 de  2004.   

ANTECEDENTES   

         

MARÍA  CHRISTINA MARÍN CASTRO es requerida  para  comparecer  a  juicio “por delitos federales de  narcóticos”  ante la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el Distrito Sur de Nueva York, toda vez que el 1° de diciembre de  2005  el  Gran Jurado profirió en su contra la resolución de acusación No. 05  Cr.  1262  por  hechos  que  sucedieron “desde por lo  menos  agosto de 2005 hasta diciembre de 2005” cuando  en  compañía  de otros sujetos, “participaron en un  concierto  para  importar importar cocaína proveniente del Cartel del Norte del  Valle a los Estados Unidos”.   

El  Ministerio  del  Interior  y de Justicia  envió  a  esta  Corporación  el  expediente  relacionado  con  el  trámite de  extradición  de la requerida a quien se le capturó el 3 de abril de 2006 en la  ciudad  de  Bogotá, por miembros de la Policía Nacional, en cumplimiento de la  Resolución  de  la  misma  fecha  del  Fiscal  General de la Nación emitida en  razón  de  la  nota  verbal  N° 0777 del 28 de marzo del año en cita año que  remitió  el Gobierno de los Estados Unidos de América por medio de su embajada  en Colombia.   

La petición de extradición fue formalizada  a  través  de  la  nota  diplomática  N°  1325  del  1º  de  junio  de 2006,  acompañada  de  la documentación correspondiente y el Ministerio de Relaciones  Exteriores  conceptuó  que por no existir convenio aplicable al caso era viable  acudir a las normas del ordenamiento procesal penal colombiano.   

         

En virtud de lo previsto en el artículo 500  de  la  Ley  906  de  2004   se   corrió  traslado  a   los  intervinientes para que solicitaran   

pruebas,  oportunidad  que sólo utilizó el  defensor de la requerida.   

SOLICITUD  PROBATORIA   

Bajo  la  premisa  relacionada  con  que  no  corresponde  a  las  Cortes Norteamericanas investigar y sancionar las conductas  delictivas  acaecidas en el territorio colombiano o en el suelo mexicano, porque  de  hacerlo  estarían  abrogando el derecho de reprimir este delito al interior  de  nuestras  fronteras  o  del  territorio mexicano, en evidente desmedro de la  soberanía, solicita el defensor las siguientes pruebas:   

1.  Instar  a  las  autoridades  judiciales  penales  de  México,  por  conducto  del Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,  para  que  informen si allí cursa investigación penal por el delito  de  narcotráfico  ante  la  incautación  de un cargamento de 409 kilogramos de  cocaína   procedente  del  aeropuerto  internacional  “El  Dorado”  por  la  aerolínea  comercial AVIANCA,  realizada  el 17 de octubre de 2005, y en caso afirmativo, remitan copias de las  piezas   procesales   y   de   las   providencias   de   fondo   que   se  hayan  emitido.   

2.  Pedir a la Fiscalía General de Colombia  certificación  acerca  de  si  cursó  alguna  investigación por el punible de  tráfico  de  estupefacientes  por  la incautación el 3 y 4 de abril de 2006 de  552  y  1.200  kilogramos  de  cocaína,  en  su  orden,  en  un  almacén  y un  apartamento  en  Bogotá,  con  la  aclaración  de si tales hechos involucran a  MARIA CHRISTINA MARÍN CASTRO.   

3.  Requerir  a  la  empresa  AVIANCA  para  que informe  acerca de  la  vinculación  laboral  de  MARIA  CHRISTINA MARÍN CASTRO y remita el manual  operativo  y  de  funciones,  con  la precisión de si fue debidamente entrenada  para  realizar  la  labor  específica  de  control  de  tráfico  de sustancias  estupefacientes o narcóticos.   

Anota  el  letrado que pretende acreditar su  representada  no  es  empleada  de  AVIANCA,  como  equivocadamente se refiere en la documentación, pues sólo  es  contratista particular sin algún entrenamiento o funciones en el control de  estupefacientes,  ya  que no se puede convertir el tráfico de narcóticos en un  delito culposo.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Precisión inicial  

          En   atención    al   concepto    emitido      por      el     Ministerio    de   

Relaciones  Exteriores  relacionado  con  la  ausencia  de Convenio de extradición aplicable entre Estados Unidos y Colombia,  y  la  procedencia de obrar conforme con el ordenamiento procesal penal interno,  se  hace  necesario determinar la normatividad de tal carácter aplicable a este  trámite.   

Para  el  fin  anterior  de  acuerdo  con el  artículo  533  de  la  Ley  906  de  2004 que para su vigencia establece que se  aplicará  a  los delitos cometidos con posterioridad al 1º de enero de 2005, y  dado  que  las  conductas  atribuidas a MARIA CHRISTINA MARÍN CASTRO ocurrieron  “desde  por  lo menos agosto de 2005 hasta diciembre  de  2005”,  es  esta  normatividad la que regirá el  trámite  de  extradición,  con la debida integración de las disposiciones del  Código   de  Procedimiento  Civil  en  lo  que  atañe  a  las  notificaciones,  interposición  y  trámite  del  recurso  de  reposición,  por  mantener dicho  trámite      su      carácter      escritural.1   

Por lo tanto, el concepto que esta Sala debe  emitir  sobre  la solicitud de extradición de la ciudadana que es requerida por  el  gobierno  de  los  Estados Unidos, en virtud de lo dispuesto en el artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004,  se  limita  a comprobar la concurrencia de los  siguientes  aspectos:  (i) la  validez  formal  de  la  documentación  enviada  por el ejecutivo, (ii)   la   plena   demostración  de  la  identidad  del  solicitado y su correspondencia con la persona capturada con tal  finalidad,    (iii)   el  cumplimiento  del  principio  de la doble incriminación según el cual el   hecho  que  motiva  la  petición  debe  también  estar previsto como delito en  Colombia,  y  estar  reprimido con pena privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea   inferir   a  cuatro  años  y,  (iv)  la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero con  la resolución acusatoria regulada en el derecho procesal interno.   

La  Sala  precisa  que  para  el  decreto  y  práctica  de  pruebas  se conservan los criterios de conducencia, pertinencia y  utilidad  en  relación  con  los  aspectos  que  debe  abordar  el concepto, de  conformidad  con  las  previsiones  de los artículos 495 y 502 de la Ley 906 de  2004.   

Respuesta     a     la     solicitud  probatoria   

Hechas las anteriores precisiones normativas,  la  Sala  negará la práctica de las pruebas solicitadas porque ninguna de  ellas  guarda  relación  con  los tópicos que se deben afrontar en el concepto  acerca  de  la   validez formal de la documentación, la plena identidad de  requerido,  el  principio  de  la  doble  incriminación y la equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero, como se verá:   

El  defensor  solicita  que  se oficie a las  autoridades  judiciales tanto mexicanas, como colombianas para que se indique si  cursa  investigación  penal  en contra de MARIA CHRISTINA MARÍN CASTRO, ya que  aduce  que dos comportamientos acaecieron en Bogotá, en tanto que otro sucedió  en  los  Estados  Unidos  Mexicanos, no obstante, no resulta viable acceder a lo  solicitado  dado  que  corresponde  netamente  al  Gobierno Nacional estudiar lo  concerniente  al  ejercicio de la jurisdicción y determinar la improcedencia de  la  extradición  cuando el requerido esté siendo juzgado en Colombia o lo haya  sido  por  los  mismos  hechos,  además,  el requerimiento para la extradición  proviene   directamente  del  gobierno  de  los  Estados  Unidos,  y no del  gobierno mexicano.   

          En  efecto,  sobre  este  particular con  anterioridad  la  Sala  precisó  que:  “Tampoco  es  fundamento  del  Concepto que ha de rendir la Corte, el tema de la jurisdicción  del  Estado  requirente.  El  análisis  que  la  ley señala debe hacerse de la  documentación  es  meramente  formal,  lo  que  excluye  temas  como  el que el  requirente  pretende  que  se  pruebe.  Ese  aspecto  -el  de  la jurisdicción-  también  le  corresponde  al  Gobierno  Nacional  como  parte de su facultad de  extraditar.  Ese  precisamente  es el tema al que hacía referencia el declarado  inexequible  artículo  527  del Código de Procedimiento Penal, cuando ordenaba  que  ‘no habrá lugar a la  extradición  cuando  por  el  mismo  hecho la persona cuya entrega se solicita,  haya     sido     o     esté    siendo    juzgada    en    Colombia’.  En  tales  casos  la  jurisdicción  colombiana    ha   sido   ejercida   –   ‘ha  sido  juzgado’  –  o  se  está  ejerciendo  – ‘está   siendo   juzgada’,   y   por   ello  no  hay  lugar  a  extradición  en  cuanto  en cualquiera de esos dos supuestos de hecho, ya se ha  definido  que  la República de Colombia tiene jurisdicción sobre el hecho y la  autoridad  judicial  que  actúa  en  su nombre ha obrado de conformidad. En tal  situación   la   concesión   de  la  extradición  significaría  declinar  la  jurisdicción  nacional  en favor del Estado extranjero al que se prefiere en el  juzgamiento  del  hecho  que  ya había sido juzgado en Colombia o que lo estaba  siendo.  Pero  el  análisis  de  los  supuestos  de  hecho  que conduzcan a esa  conclusión  le  corresponde  al  Gobierno  Nacional  por  mandato expreso de la  Constitución  y  la ley, pues esa es la autoridad encargada del ejercicio de la  soberanía    exterior    y    de    la    dirección    de    las    relaciones  internacionales”.2   

Acerca  del  lugar  de  ocurrencia  de los hechos en mención resultan inconducentes e improcedentes las  pruebas  solicitadas si se tiene en cuenta que para acreditar dicho suceso no se  requiere  la incorporación al expediente de las copias de los diligenciamientos  judiciales  que  se  sigan  en  Colombia  o  en  otro  país  diferente  del que  directamente  solicita  la  extradición,  pues  para  confrontar el presupuesto  previsto  en  el  artículo  35  de  la Carta Política en relación con que los  hechos  hayan  ocurrido  en  el  exterior  para ser procedente la entrega, viene  insistiendo  la  Corporación  que  será  al  momento  de  emitir el respectivo  concepto  al analizar la información que obre en la solicitud de extradición y  sus  anexos  respecto  de las circunstancias modales, temporales y espaciales de  los  comportamientos  que la motivan, así como también si en la documentación  se  aduce  alguna  de  las  excepciones  al principio de territorialidad por ser  viable   constitucionalmente   la  extradición,  dado  que  los  principios  de  extraterritorialidad  del  derecho  internacional  han  de  ser  acatados  en el  ordenamiento  jurídico  interno  en virtud de lo normado en el artículo 9° de  la Constitución Política.   

Es bueno recordar que en  relación  con  este aspecto la Corte Constitucional precisó que su aplicación  en  el  ámbito internacional opera en doble vía, esto es, permite dinamizar la  ley  penal  colombiana  a  personas  que  hayan  realizado  total o parcialmente  conductas  delictivas  en  territorio extranjero, y a su vez, lleva a admitir la  jurisdicción  del  país extranjero para hechos acaecidos así sea parcialmente  en nuestro territorio.   

          Se  insiste  así en que la intervención de la Sala de Casación en  este  trámite  se contrae a verificar si formalmente se cumplen los fundamentos  del  concepto  con  la  documentación  aportada,  estando  vedado emitir juicio  relacionados  con la ejecución del hecho, verificación del lugar reportado por  las  autoridades  extranjeras, la participación o  grado de compromiso del  requerido  en  los delitos por los que se le acusa, la pena imponible en caso de  ser  condenado, así como la validez formal del trámite del proceso penal, pues  ello   corresponde   al  diligenciamiento  que  da  origen  a  la  solicitud  de  extradición     ante     las    autoridades    jurisdiccionales    del    país  requeriente.   

          Por  lo  tanto,  como  la  decisión  acerca  del  ejercicio  de  la  jurisdicción  le compete exclusivamente al Gobierno Nacional y la verificación  de  la  ocurrencia  del hecho se hace a partir de la información que obre en la  solicitud   de   extradición  y  sus  anexos,  no  se  decretaran  las  pruebas  referidas.   

La  misma  impertinencia  se  predica  de la  solicitud    del    defensor    de    oficiar    a   la   empresa   AVIANCA  a  fin  de establecer la clase de  vínculo  laboral  o  contractual y las funciones que desempeñaba la requerida,  porque  con  ellas  apunta  a  debatir  su responsabilidad al destacar que no es  dable   la  modalidad  comportamental  culposa  en  el  delito  de  tráfico  de  narcóticos,  cuando  anota  que  no  fue  entrenada para ejercer algún control  especifico en el control de estupefacientes.   

En  este  orden,  lo  relacionado  con  la  adecuación  típica  y  responsabilidad del reclamado en extradición no guarda  algún  nexo  con  los  precisos  tópicos  que debe acometer el concepto que le  corresponde  emitir  a la Corte, pues ello compete a los funcionarios judiciales  del  país  requirente  dentro  del  proceso  que  haya motivado la petición de  extradición.   

No  sobra  insistir  en  que  la  función  encomendada  a  la  Corte  dentro  del trámite de extradición pasiva, comporta  exclusivamente  la  emisión del concepto que se asume desde una arista objetiva  si   se  verifican  o  no  los  condicionamientos  básicos  que  viabilicen  el  otorgamiento  de  la  extradición, como los previstos en el artículo 35 inciso  2º  de  la  Constitución Política y los consagrados en el artículo 502 de la  Ley  906  de  2004,  a fin de que el Gobierno Nacional, como supremo director de  las  relaciones  internacionales,  decida  finalmente  si accede o no  a la  extradición solicitada.   

En  consecuencia, se negará la práctica de  pruebas  pedidas  por  el defensor dada su impertinencia frente al contenido del  concepto  que  involucra  la  competencia restringida de esta Corporación en el  presente asunto.   

         Dado  que  no  se  advierte  la  necesidad  de  ordenar de oficio la  realización  de  medios probatorios acerca de los temas que deben ser abordados  en  el  concepto  que  corresponde  emitir a la Sala, se impone continuar con el  trámite de extradición.   

Así  las  cosas,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo 500 de la Ley 906 de 2004 córrase traslado a los  intervinientes  para  que,  una  vez  en  firme  esta  decisión,  presenten sus  alegatos previos al referido concepto de la Corte.   

          En   mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA     DE     JUSTICIA,     SALA     DE     CASACIÓN     PENAL,   

RESUELVE  

1.             NEGAR   por  improcedente  la  práctica  de  pruebas  pedidas  por  el  defensor  de  MARÍA  CHRISTINA  MARÍN  CASTRO,  de  conformidad  con  las  razones consignadas en la  anterior motivación.   

2.            ORDENAR que por  secretaría    se    devuelvan    al    defensor    el    oficio   allegado   al  expediente.   

3.                NO      ORDENAR     pruebas de oficio.   

4.            CORRER TRASLADO  por  el  término  de  cinco  (5)  días, a la solicitada en extradición MARÍA  CHRISTINA  MARÍN  CASTRO,  a  su  defensor  y  al Procurador Delegado, para que  presenten  sus  alegatos  previos al concepto de la Corte, una vez en firme esta  decisión.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                            ALVARO   ORLANDO   PÉREZ  PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                               JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                     JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Cfr.  Auto del 4 de abril de 2.006 Radicación No. 24.187   

2 Auto  de 18 de enero de 2002. Radicación 16309     

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