24093(18-07-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24093  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado  acta N°   124   

Bogotá,  D.  C., dieciocho (18) de julio de  dos mil siete (2007).   

V    I   S   T   O  S   

Corresponde  a  la Corte conceptuar sobre la  solicitud   de   extradición   del    ciudadano   colombiano  JUAN  VICENTE  GÓMEZ  CASTRELLÓN, elevada  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U D   

El  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América,  mediante  Nota Verbal número 1810 del 9 de agosto de 2005, solicitó  la  extradición  del ciudadano colombiano Juan Vicente  Gómez  Castrellón, a quien requiere con el fin de que  comparezca  en  juicio  por  delitos  federales  de  narcóticos  y de lavado de  dinero,  conforme  a  la  acusación  número  S1 05 Cr. 156 proferida, el 14 de  abril  de  2005,  por  el  Tribunal  de Distrito de los Estados Unidos, Distrito  Meridional de Nueva York.   

1.    La  acusación dictada en contra del solicitado   

1.1.  El Gran Jurado Federal con asiento  en  el  Distrito  Meridional  de  Nueva  York, el 14 de abril de 2005, dictó la  acusación   N°   S1  05 Cr. 156,  a través de la cual formuló  en  contra  del  solicitado  en  extradición, ciudadano colombiano Juan   Vicente   Gómez  Castrellón,  los  siguientes cargos:   

“CARGO   UNO   

“Comenzando en el  año  de  2001 o alrededor de esa época, con continuación hasta e inclusive el  año  2005, o alrededor de esa época, en el Distrito Meridional de Nueva York y  en    otras    partes,    JUAN    VICENTE    GÓMEZ  CASTRILLÓN,         alias        ‘Juanvi’….,  los  acusados,    y   otros   tanto   conocidos   como   desconocidos,   ilícita   e  intencionadamente   y   con   conocimiento  de  causa  combinaron,  concertaron,  confederaron  y  concordaron  conjuntamente  y el uno con el otro para infringir  las      leyes      antidroga      de     los     Estados     Unidos.   

“Como  parte  y  objetivo   del   concierto,   JUAN   VICENTE  GÓMEZ  CASTRILLÓN,         alias        ‘Juanvi’….,  los  acusados,  y  otros  tanto  conocidos como desconocidos, distribuían y de hecho  distribuyeron      una     sustancia     controlada,     a     saber:   cinco  kilogramos  y  más  de  una  sustancia  que contenía una cantidad perceptible de cocaína, con la intención  y  el conocimiento de que dicha sustancia sería importada ilegalmente hacia los  Estados  Unidos  desde  un  lugar  fuera  del país, lo cual sería un delito en  violación  a  las  secciones  959, 960(a)(3) y 960 (b)(1)(B)(ii) del Título 21  del Código de los Estados Unidos.   

“Como  parte  y  objetivo  adicionales  del  concierto,  JUAN  VICENTE  GÓMEZ     CASTRILLÓN,     alias     ‘Juanvi’….,  los  acusados,  y  otros  tanto  conocidos  como  desconocidos, importaban y de hecho  importaron  hacia  los  Estados  Unidos  desde  un  lugar  fuera  del  país una  sustancia    controlada,    a    saber:  cinco  kilogramos  y  más  de  una  sustancia  que contenía una  cantidad  perceptible  de cocaína, lo cual sería un delito en violación a las  secciones  812,  952(a)  y  960(b)(1)(B)(ii)  del  Título 21 del Código de los  Estados Unidos.   

CARGO   CUATRO   

“CONCIERTO  PARA  LAVADO DE ACCIONES   

“Desde  el  año  2001  o alrededor de esa época, con continuación  hasta  e  inclusive  el  año  2005  o  alrededor  de esa época, en el Distrito  Meridional  de  Nueva  York  y  en  otras partes, JUAN  VICENTE   GÓMEZ   CASTRILLÓN,  alias  ‘Juanvi’….,  los  acusados,   y   otros   tanto   conocidos   como   desconocidos   ,  ilícita  e  intencionadamente   y   con   conocimiento   de  causa  combinaron,  concertaron  confederaron  y concordaron conjuntamente y el uno con el otro para infringir la  Sección   1956(a   (1)(B)(i)   del  Título  18  del  Código  de  los  Estados  Unidos.   

Como  parte  y  objetivo  del  concierto,  JUAN    VICENTE    GÓMEZ   CASTRILLÓN,       alias       ‘Juanvi’….,   los  acusados,  y  otros  tanto  conocidos  como  desconocidos,  en  un  delito  que  involucraba  y  afectaba el  comercio  interestatal  y  con el exterior, con conocimiento de que la propiedad  involucrada  en  ciertas  transacciones financieras, a saber, la transmisión de  centenares  de  millares  de dólares en efectivo, representaba las ganancias de  alguna  forma de actividad ilícita, y dolosamente, y con conocimiento de causa,  realizaban  y  de  hecho  realizaron  dichas  transacciones  las  que  de  hecho  involucraban  las  ganancias  de  actividad  ilícita especificada, a saber, las  ganancias  de  transacciones ilícitas de narcotráfico, con conocimiento de que  las  transacciones  estaban  pensadas  completa  o  parcialmente  para ocultar y  disfrazar  la  naturaleza, la ubicación, el origen, la titularidad y el control  de  las  ganancias  de actividad ilícita especificada, lo cual sería un delito  en  violación  a la sección 1956(a)(1)(B)(i) del Título 18 del Código de los  Estados    Unidos.    

Los  acontecimientos  fácticos  objeto  de  investigación  e  imputación  de  los  citados cargos formulados en su contra,  motivo de la solicitud de extradición, son los siguientes:   

“Los hechos del  caso  indican  que,  aproximadamente  entre  el año 2001 y continuando hasta el  año   2005,   los   acusados   JUAN  VICENTE  GÓMEZ  CASTRILLÓN….,  fueron  miembros   de  una  gran  organización  de  tráfico  de  narcóticos  y  lavado  de  dinero  con  sede  en  Barranquilla,  Colombia,  la  cual  importó  millones  de dólares en cocaína,  heroína,  y  marihuana desde Colombia hasta los Estados Unidos y otros países.  Además,   la  organización  lavó  millones  de  dólares  de  las  utilidades  provenientes  de  la venta de narcóticos en los Estados Unidos y Canadá, entre  otros  lugares.  Los  acusados  trabajaron con otros co-asociados en los Estados  Unidos  y  Canadá  para  coordinar  la  recolección de millones de dólares de  utilidades  provenientes de la venta de narcóticos y luego lavar el dinero para  los  propietarios  de  los  narcóticos en Colombia. Los acusados utilizaron una  sofisticada  red  de  cuentas  bancarias  y  compañías  en todo el mundo. Para  llevar  a  cabo este objetivo delictivo, los acusados utilizaron el ‘Black        Market        Peso  Exchange’  (‘Cambio   de   pesos  en  el  mercado  Negro’,  el ‘BMPE’),  proceso  sofisticado de lavado de  dinero  apoyado  por  una  red internacional de cuentas bancarias y compañías,  para  lavar dinero colombiano de la venta de narcóticos en los Estados Unidos y  cambiar  pesos colombianos por dólares de los Estados Unidos, evadiendo de esta  manera  tanto  el  mercado  cambiario  de los Estados Unidos como de Colombia, e  igualmente    evadiendo    los    requisitos    de    presentar    reportes   de  ingresos”.   

2.    Los  documentos allegados   

La documentación remitida por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América que sustenta la solicitud de extradición del  ciudadano    colombiano    Juan    Vicente    Gómez  Castrellón, es la siguiente:   

2.1.  Copia de la acusación número S1  05  Cr.  156  del  14 de abril de 2005, por medio de la cual el Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito Meridional de Nueva York, acusó a  “Juan    Vicente   Gómez-Castrillón”.   

2.2.  Copia de las declaraciones juradas  de  Boyd  M.  Johnson III, Asistente  del Fiscal de los Estados Unidos para  el  Distrito  Meridional  de  Nueva York, y Arthur Thambounaris, Agente Especial  adscrito  a  la Administración Antinarcóticos de los Estados Unidos (DEA), las  que  respaldan  la  acusación  en  contra Juan Vicente  Gómez Castrellón.   

El primero de los nombrados, esto es, señor  Boyd  M. Johnson III, incorpora en su declaración la descripción y vigencia de  los  tipos  penales imputados en el pliego acusatorio y realiza una síntesis de  los  hechos,  de la actuación procesal y de los cargos atribuidos al solicitado  en extradición.   

Por  su  parte,  el  Agente  Especial Arthur  Thambounaris,  relata,  de  manera  pormenorizada,   los  hechos  objeto de  investigación   y   juzgamiento   ante   el   citado  Tribunal  y  la  participación  en  los mismos por parte del requerido en extradición, respecto  de  quien suministra la información sobre su identidad y aporta una fotografía  de su rostro.   

2.3.    Copia   del   texto   de  las  disposiciones  del  Código de los Estados Unidos que se afirman fueron violadas  por  el  solicitado en extradición y que se encontraban vigentes para la época  de los hechos.   

2.4.   Copia  de  la  orden  de captura  proferida  en  contra del requerido en extradición y dictada por el Tribunal de  Distrito de los Estados Unidos, Distrito Meridional de Nueva York.   

2.5.  En cuanto a la identificación del  ciudadano  requerido,  en  la  Nota Verbal número 1810 del 9 de agosto de 2005,  mediante   la   cual   se  formalizó   la   solicitud   de   extradición,     se     informó     que    “Juan     Vicente    Gómez-Castrillón,  también      conocido      como     ‘Juanvi’, es ciudadano de Colombia, nacido el  14  de  agosto  de  1957,  en Colombia. Es portador de la cédula colombiana N°  5.146.004”.   

2.6.  La Embajada de los Estados Unidos  de  América,  mediante Nota Verbal N° 1134 del 31 de mayo de 2005 solicitó la  captura  con  fines  de  extradición  de “Juan        Vicente       Gómez  Castrillón”,   documento   que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  remitió al Fiscal General de la Nación, cuyo Despacho,  mediante    resolución    del    10    de    junio    siguiente,   ordenó   su  aprehensión.   

Según  información  suministrada  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  la  resolución  que  dispuso  la  captura  de     “Juan   Vicente   Gómez   Castrillón”,  identificado  con  la  cédula  de ciudadanía número 5.146.004 de Riohacha, le  fue  notificada  personalmente  el  12  de  junio  de 2005, fecha en la cual fue  capturado.   

2.7.   La   solicitud   de   extradición     fue     formalizada    mediante    la   Nota   Verbal   número   1810   del   9  de   agosto     de     2005,     emitida     por    la   Embajada     de    los    Estados    Unidos    de   América     y     dirigida     al     Ministerio   de   Relaciones   Exteriores   de   Colombia,  con  la   que   se   adjuntó   la  documentación  que  apoya el pedido de  extradición          de          “Juan        Vicente       Gómez  Castrillón”.   

2.8.   Ahora último, la  Embajada  de  los  Estados  Unidos de América, a través de los Ministerios de Relaciones  Exteriores  y  del  Interior  y  de  Justicia, respectivamente, hizo llegar a la  Corte  la Nota Verbal número 0890 del 2 de abril del año en curso, mediante la  cual  hace  las  siguientes  precisiones  correctivas  en  cuanto  al  nombre  y  descripción del solicitado en extradición:   

“La Embajada de  los  Estados  Unidos  de América saluda muy atentamente al Honorable Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  la  República  de  Colombia y tiene el honor de  referirse  a  la  Nota  diplomática  de  esta  Embajada N° 1810, de fecha 9 de  agosto  de  2005,  mediante  la  cual se solicitó la extradición del ciudadano  colombiano           Juan         Vicente  Gómez-Castrillón.   

“El Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos le ha solicitado a esta Embajada transmitir  al Ministerio la siguiente información:   

“La ortografía  del   nombre   del  acusado  tal  como  aparece  en  su  cédula  colombiana  es  ‘Juan  Vicente  Gómez  Castrellón’. El hecho de  que  el nombre del acusado aparezca en la acusación y en la orden de captura en  este   caso  como  ‘Juan  Vicente        Gómez-Castrillón’  no  afecta  la  validez legal de tales documentos. La ortografía  del  nombre  del  acusado  es un factor técnico, el cual puede ser corregido en  cualquier  momento,  incluso  luego  de  que el acusado comparezca ante la Corte  Distrital  de  los  Estado  Unidos  para  el  Distrito de Nueva York.   

“La  fecha  de  nacimiento  correcta  del acusado es el 5 de enero de 1936. La fecha que aparece  en  las  declaraciones  juramentadas  del  fiscal  y  del  Agente Especial de la  Oficina  para  el Control de las Drogas Arthur Thambournaris en este caso es una  fecha  erróneamente  transcrita,  la cual corresponde a la fecha de expedición  de   la   cédula   colombiana.  El  número  de  cédula  que  aparece  en  las  declaraciones  juramentadas  está  correcto  y  la  fotografía  adjunta  a  la  declaración  juramentada  de  Arthur  Thambournaris  es  la  fotografía  de la  persona   identificada   en  la  declaración  juramentada  del  agente  y  cuya  extradición se solicita en este caso.   

“El párrafo 45  de  la  declaración  juramentada de Arthur Thambournaris incorrectamente afirma  que  la  descripción  del  acusado  corresponde  a  la  de  un  hombre  de raza  caucásica.  Con  base  en  una revisión adicional, Estados Unidos no considera  que   la   descripción   del   acusado   corresponda   a   la   de   un  hombre  caucásico.   

“De conformidad,  la  Embajada  solicita que el Ministerio se sirva transmitir esta correcciones a  la  Sala  Penal  de la Honorable Corte Suprema de Justicia para ser incorporadas  dentro  del  trámite  de extradición del señor Juan  Vicente Gómez-Castrellón”.   

3.    La  normatividad aplicable   

La    normatividad    que   rige     al     presente     trámite    es    la   contemplada     en     el     Libro    V,    Capítulo   Segundo   del   Código  de  Procedimiento  Penal   (Ley   906   de   2004),   en   la   medida   que   no   existe   en  el  momento  convenio  aplicable  que  regule     el     asunto,     como     así    lo   conceptuó   la   Jefe   de  la  Oficina  de   Asesoría      Jurídica     del     Ministerio     de   Relaciones     Exteriores,     según     oficio    número   OAJ.E.   0993  del  10  de  agosto de  2005,   quien    además   certificó  que   la   documentación  del  expediente   procedente   de   la  Embajada  de los Estados Unidos de América, fue  presentada      “debidamente     traducida     y  legalizada”.   

PERÍODO    PROBATORIO   

1.   La  Sala negó la práctica de las  pruebas solicitadas por la defensora del requerido en extradición.   

2.  No obstante, por razón del recurso  de  reposición  interpuesto  por  la  citada  profesional  del  derecho,  quien  insistió  en  la  práctica  de  las  pruebas  tendientes a establecer la plena  identidad  del  requerido  en extradición y a precisar los rasgos morfológicos  del  mismo,  la  Corte,  el  21 de marzo de 2007, dispuso que se solicitara a la  Registraduría    Nacional    del   Estado   Civil   la   tarjeta   decadactilar  correspondiente  a  la  cédula número 5.146.004 de Riohacha y, además, que el  Departamento   Administrativo  de  Seguridad,  luego  de  tomar  a  Juan   Vicente   Gómez   Castrellón  sus  impresiones  dactilares,  realizara  el  cotejo  de  huellas  y  su descripción  morfológica.    

3.  El resultado de las pruebas ordenas  fue el siguiente:   

3.1.   El  Coordinador  de  Archivos de  Identificación  de la Registraduría Nacional del Estado Civil, mediante oficio  DNI-CGA-0632  del  pasado  28 de marzo, remitió fotocopia de la “Tarjeta  Decadactilar  perteneciente  al  cupo  numérico 5.146.004  expedido      en      La      Palma–Riohacha  a nombre de GOMEZ CASTRELLON JUAN VICENTE con fecha 14 de  agosto de 1959”.   

Dicha  tarjeta  decadactilar  contiene  los  siguientes datos:   

“CEDULA   DE  CIUDADANIA No. :   5.146.004   

“DE :    La                 Palma–Riohacha   

“APELLIDOS  :   GOMEZ CASTRELLON   

“NOMBRES  :      Juan  Vicente.   

“NACIDO  :        5-Enr-1936      – Riohacha.   

“ESTATURA  :               1–62      COLOR:    Moreno   

“SEÑALES  :   Ninguna   

“FECHA   DE  EXPEDICION     :       14–Agt–59”.   

3.2.   Por  su  parte,  el  Detective  Dactiloscopista   Alberto   López   Fúquene,   perteneciente  al  Departamento  Administrativo  de Seguridad (DAS), mediante oficio DGOP-SIES-CIDE-RAD-222777/07  del  2  de  abril  del  año  en  curso, informó a la Corte que se trasladó al  Establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario  de  Alta  y  Mediana Seguridad de  Cómbita,  donde  ubicó al interno Juan Vicente Gómez  Castrellón,  a  quien tomó las huellas dactilares y,  consecuentemente,  procedió a realizar el correspondiente cotejo de las mismas,  concluyendo en lo siguiente:   

“Se realizó el  cotejo  dactiloscópico  del  registro  decadactilar obrante en el formato de la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  a  nombre  de  JUAN  VICENTE GOMEZ  CASTRELLON,  C.  C.  N° 5.146.004, con las impresiones dactilares tomadas en el  establecimiento  Penitenciario  y  Carcelario  de  Alta  y  Mediana Seguridad de  Cómbita  Boyacá  en formato DAS., quien manifestó llamarse JUAN VICENTE GOMEZ  CASTRELLON,  identificado  con C. C. N° 5.146.004, se establece que corresponde  ente  sí,  es  decir,  que  por  su morfología, topografía y conformación de  puntos   característicos  son  procedentes  de  una  misma  persona.   

“Finalmente, se  consultó  en  el  sistema  automatizado de identificación dactilar AFIS-DAS el  registro  decadactilar  a  nombre  de  JUAN  VICENTE GOMEZ CASTRELLON, C. C. N°  5.146.004,  relacionado  en  el material de estudio, encontrándose con el mismo  nombre”.   

3.3.    Por  último,  según  oficio  DGOP.SIES.GCRI.222777  del  2  de abril de la presente anualidad, la funcionaria  Carolina  Bonett,  adscrita  a  la División de Criminalística del Departamento  Administrativo  de  Seguridad  (DAS),  realizó  a Juan  Vicente  Gómez  Castrellón  el estudio morfológico,  facial y odontológico, así:   

“El  análisis  morfológico  de  los  rasgos  faciales  observados  en  las imágenes obtenidas  durante  la  diligencia,  permitieron describir características a nivel facial,  las  cuales corresponden a un individuo adulto, masculino, mestizo, piel morena,  con   una  edad  de  71  años,  con  una  estatura  baja,  somatotipo  robusto,  adiposo”.   

ACTUACIÓN      PROCESAL   POSTERIOR   

1.   Aportados los anteriores medios de  convicción,  se  dispuso  correr traslado a las partes para que presentaran sus  alegaciones,    pronunciándose    tanto    la    defensora    de   Juan  Vicente  Gómez  Castrellón como el  Ministerio  Público,  sujetos  procesales  que, en ese instante procesal,   solicitaron  a  la  Sala  concepto desfavorable, toda vez que el requisito de la  plena identidad no se encontraba satisfecho.   

2.   Sin  embargo,  encontrándose  el  expediente  para  emitir  el  respectivo concepto, los Ministerios de Relaciones  Exteriores  y  del Interior y de Justicia, mediante oficios números OAJ.E. 0682  y  OF107-9787 del 11 y de 19 de abril pasado, respectivamente, remitieron a esta  Corporación  la  Nota Verbal número 0890 del 2 de abril anterior, a través de  la  cual  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos de América, como se indicó en  precedencia,  hizo  unas  precisiones  correctivas  en  cuanto  al  nombre  y la  descripción del solicitado en extradición.   

Con  el  fin  de  preservar  los derechos de  defensa  y  contradicción,  por auto del 26 de abril siguiente, la Sala dispuso  correr  traslado  a  las  partes  de  dicho  documento,  quienes  nuevamente  se  pronunciaron, así:   

ALEGATO       DE    LA   DEFENSA   

La  defensora del solicitado en extradición  es  enfática  en  afirmar  que  Juan  Vicente  Gómez  Castrellón   no   es  la  persona  que  requiere  en  extradición  los  Estados  Unidos de América, pues su defendido es una persona  de  raza  negra,  con  71  años  de edad, nacido en el año de 1936, contextura  grande, de 1,60 de estatura, ojos negros y cabello blanco.   

Recuerda que el concepto de la Corte se debe  fundamentar,  entre  otros  aspectos,  en  la  plena  identidad  del solicitado,  requisito  legal  que  en  este  caso  no  se  satisface,  toda  vez que existen  diferencias  entre  el  detenido,  quien es su procurado, y la persona pedida en  extradición.   

Precisa que, de acuerdo con la documentación  allegada  al  trámite,  la  persona  solicitada  por el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América  nació en el año de 1957 y, por lo mismo, debe contar con  45  años de edad, con “1.80 de estatura”,             de             apellido             “Castrillón”  y  físicamente  descrito  como      un      hombre      caucásico,      es     decir,     “blanco”,         “con  ojos  y cabello de color castaño”.   

Dice  que  en  este caso no puede tenerse en  cuenta   la   “doctrina  constituida  en     los     fundamentos     prediseñados     de    todas    las  extradiciones”.  Así  mismo,  censura que entidades  como  la  Fiscalía,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  el  DAS  y el  Ministerio  de  Justicia  no  se  ocuparon  de establecer la plena identidad, es  decir,   no   hicieron   “la  comparación  de  las  características    de    Juan    Vicente    Gómez  Castrellón,   actuales   o   anteriores”.   

Por  ello,  estima  que  no existe identidad  plena  del  requerido  y,  además,  “nunca se   determinó  su  responsabilidad  penal”, razones por  las  cuales  solicita  a la Corte emita en este caso concepto desfavorable y, al  mismo  tiempo,  ordene  al  Gobierno  se  abstenga de extraditar a su defendido,  ciudadano    colombiano    Juan    Vicente    Gómez  Castellón,         disponiéndose,    en   consecuencia,  su  libertad  inmediata.   

En cuanto a la Nota Verbal N° 0890 del 2 de  abril  de  2007 remitida por la Embajada de los Estados Unidos de América, dice  la  memorialista  que  no  aporta  nada nuevo respecto de la plena identidad del  solicitado,  pues  la  información  allí  contenida es la misma que la defensa  puso  en  conocimiento  de  las  autoridades  americanas  desde  la  fecha de la  solicitud  de  extradición,  máxime cuando no se hace una descripción física  del  requerido,  como  sí  sucede  con  la  realizada  a  su  procurado en este  expediente,  información  que  lleva  a  colegir  que  el detenido Gómez  Castellón  no  es el que refieren  las autoridades de los Estados Unidos.   

Recuerda que dentro del ámbito del respeto a  los  derechos  y  garantías  fundamentales,  resulta  imperioso  que la persona  acusada  debe  estar plenamente identificada e individualizada, exigencia que en  este caso no se cumple.   

Luego  de citar y transcribir jurisprudencia  de  esta  Corporación,  finaliza  reiterándole  a  la  Corte que emita en este  asunto concepto desfavorable.       

ALEGATO   DEL   PROCURADOR  CUARTO   

DELEGADO   PARA  LA  CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  luego  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes, el  trámite  adelantado  y  los instrumentos allegados a este diligenciamiento y de  mencionar   las   normas   aplicables   al   caso,  sostiene  que,   en  lo  relacionado   con la validez formal de los documentos, el Estado requirente  aportó,  debidamente  traducidas  y autenticadas, la providencia acusatoria, en  la  cual  se  reseñan  el  lugar y las fechas donde ocurrieron los hechos y los  delitos  imputados,  las  distintas normas penales, las declaraciones de apoyo a  la  solicitud  de  extradición  y  la  orden  de captura, motivo por el cual se  cumple con esta exigencia legal.   

En  lo atinente con el principio de la doble  incriminación,  sostiene  que  los  cargos imputados a  Juan    Vicente    Gómez    Castrellón,  encuentra  adecuación  típica  en  el  artículo  340  de la Ley 599 de 2000, modificado por el artículo 8° de la Ley  733  de  2002  y por el artículo 19 de la Ley 1121 de 2006, en concordancia con  los  artículos  376 y 323 de la misma codificación, el cual consagra el delito  de  concierto  para  delinquir  relacionado con el tráfico de estupefacientes y  con  el lavado de activos, cuya pena privativa de la libertad no es inferior a 4  años,  lo  que  le  permite  concluir  que  este  postulado también se cumple.   

Así   mismo,   en   lo   que   respecta   a  la  equivalencia  de  la   providencia   dictada   en  el  país  solicitante,  manifiesta  que  se  cumple  satisfactoriamente,      por     cuanto     que     la   acusación    dictada   en   el   extranjero  contiene   los   cargos   de   los   cuales   se   debe   defender   el  acusado  en  el  juicio,  sin   olvidar       que       dicha      pieza      se      constituye     en   presupuesto   procesal    para   la   iniciación   de   la   etapa   de   juzgamiento,   que  culmina con   la   respectiva   sentencia,   además   de   que   contiene    una   relación    detallada     de    los    hechos,    con   especificación   de   las  circunstancias  de tiempo,   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron.   

Ahora bien, respecto a la demostración plena  de  la  identidad  del  requerido, en un primer concepto, aseveró que los datos  suministrados  por  las  autoridades  de  dicho  país  diferían  con los de la  persona  que  fue notificada de la resolución expedida por la Fiscalía General  de  la Nación, por medio de la cual se ordenó su captura y que en este momento  se  encuentra  detenida  con  fines  de  extradición, razón por la cual no era  posible,  en  ese  instante,  establecer  el  requisito  de  la  plena identidad  demandada para este trámite.   

Sin embargo, el Procurador Delegado, después  de  conocer  y  estudiar  el  contenido  de la Nota Verbal número 0890 del 2 de  abril  de  2007,  enviada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América,  manifestó  que,  al  confrontar  los argumentos anteriores con el contenido del  documento recién conocido, revalúa la postura inicial.   

“En  efecto,  aclarado  el  nombre del reclamado en extradición, su fecha de nacimiento, edad  y  raza,  como  también  que la fotografía allegada sí se corresponde con sus  rasgos,  pero además, que el número del documento de identidad aportado por el  Gobierno  requirente  por medio de la Nota Diplomática N° 1810 del 9 de agosto  de  2005, con la cual se formalizó la petición de extradición, se corresponde  con  el de Juan Vicente Gómez Castrellón, por cuanto éste es el titular de la  cédula  de  ciudadanía 5.146.004 expedida en Riohacha el 14 de agosto de 1959,  es claro que se trata de la misma persona.   

Ahora, a pesar de subsistir diferencia entre  la  fecha  de expedición de la cédula de ciudadanía del reclamado (año 1959)  y  la  que  se  deduce  de  la nota verbal aclaratoria (año 1957), este dato no  desvirtúa  la  información  restante  y  en consecuencia se estima que ha sido  acreditada  la  plena  identidad  del  solicitado,  por  lo  cual  se  entienden  cumplidos   todos   los  requisitos  para  que  proceda  su  entrega”.   

En  consecuencia,  solicita  a  la Corte se  pronuncie   favorablemente  respecto  de  la  petición de extradición del  ciudadano    colombiano    Juan    Vicente    Gómez  Castrellón.   

Finalmente,    con    el   fin       de       garantizar       los       derechos   fundamentales   del  ciudadano   colombiano   requerido   en  extradición,   el   Procurador   Delegado   sugiere   a  la  Corte  exhorte  al  Gobierno    Nacional    para    que,    en   caso   de   que   se   conceda   la  extradición, se condicione la  misma  en  el  sentido de que el solicitado no sea juzgado por hechos anteriores  ni  distintos  a  los  que  motivan  la  extradición,  ni  sometido  a prisión  perpetua, ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes.   

CONCEPTO    DE   LA   CORTE   

I.   Acotación previa   

1.    Como  el  argumento  principal  planteado  por  la  defensa atañe a la identidad del requerido en extradición,  la  Sala  dará  contestación  al  mismo  dentro  del  estudio atinente a dicho  tema.   

2.   En  cuanto al otro breve argumento  expuesto    por    la    memorialista,    según    el   cual,   “nunca  se   determinó  la  responsabilidad  penal”  de  su  procurado, se hace necesario recordarle que el concepto  que  debe  emitir la Corte se circunscribe a los precisos aspectos señalados en  el  artículo 502 del Código de Procedimiento Penal, dentro de los cuales no se  contempla   lo  relacionado  con  la  responsabilidad  penal  del  requerido  en  extradición.   

Así, entonces, como lo ha indicado de manera  reiterada  la jurisprudencia, no corresponde a la Sala establecer dentro de este  procedimiento  si  el  solicitado  en  extradición  es  o no responsable de las  imputaciones  que le hace el Tribunal de Distrito Meridional de Nueva York, pues  tal  circunstancia desborda el ámbito establecido por el legislador para emitir  concepto,  toda  vez  que  es un aspecto que compete a la autoridad judicial del  país  requirente  al interior del proceso adelantado por el mencionado Tribunal  extranjero.   

Por  consiguiente,  al  no ser de recibo el  argumento   de  la  defensa,  el  mismo  no  tiene  vocación  de  éxito.    

II. Cumplimiento de  los requisitos legales   

Como  se  indicó,  el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento Penal 2004 estatuye que el concepto que emite la Sala  debe  estar  centrado  en  establecer  la  validez  formal  de la documentación  presentada,  en  la demostración plena de la  identidad del solicitado, en  el  principio  de  la  doble  incriminación,  en  la   equivalencia  de la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso,  en  el  cumplimiento de los previstos en los tratados públicos.   

En esas condiciones, se procederá a emitir  el concepto en los siguientes términos:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Juan  Vicente  Gómez Castrellón, cumple  con  las  exigencias legales contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal  y  Civil  para  tenerla  como  apta  para  fundar el concepto que debe emitir la  Sala.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro de los cuales obra la copia de la acusación número   S1  05  Cr.  156  del  14 de abril de 2005, dictada por el Tribunal de  Distrito  de  los Estados Unidos, Distrito Meridional de Nueva York, la cual fue  firmada  por  el  Presidente  del  Gran  Jurado  y  por el Fiscal de los Estados  Unidos,  documentos  cuya  autenticidad  de su contenido fue certificada con las  firmas y el sello pertenecientes al Secretario de dicho Tribunal.   

A su vez, obran las declaraciones juradas de  Boyd  M.  Johnson  III,  Asistente  del  Fiscal  de  los  Estados Unidos para el  Distrito  Meridional  de  Nueva  York, y de Arthur Thambounaris, Agente Especial  adscrito  a  la  Administración  Antinarcóticos  de  los Estados Unidos (DEA),  cuyos   contenidos  y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la  documentación  que  las acompaña, fueron certificados, el 4  de agosto de  2005,  por  Jason  E.  Carter,  Director  Asociado  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los  Estados Unidos.   

Así  mismo,  aparece  que la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  penales  aplicables  al  caso,  esto  es, Título 21, Secciones 812  (lista   de   sustancias   controladas),   952   (importación   de   sustancias  controladas),   959  (posesión,  fabricación  o  distribución  de  sustancias  controladas),  960  (actos  prohibidos y penas) y 963 (tentativa y concierto), y  Título  18,  Secciones  1956 (lavado de recursos monetarios) y 3282 (delitos no  conminados con pena de muerte) del Código de los Estados Unidos.   

A  su  vez,  la  firma y el cargo del señor  Jason  E.  Carter  fueron  certificados  por  el  señor  Alberto  R. González,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de  Estado  fue  ordenado  por  la  Secretaria  de Estado, señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo  nombre dio fe el Auxiliar de Autenticaciones de la  misma oficina.   

Finalmente,   dichos   documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante la Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señora  María de los Ángeles Barraza, como así lo constató y lo avaló  la   Oficina   de   Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  cumpliéndose  con  lo  establecido  por  el  artículo  259 del C. de P. Civil,  modificado  por  el  artículo  1°,  numeral  118, del Decreto 2282 de 1989 que  dice:   “Los   documentos  públicos  otorgados       en      país      extranjero      por   funcionario       de      éste      o      con      su  intervención,   deberán  presentarse debidamente autenticados por el  cónsul    o    agente    diplomático    de   la   República,   y  en  su  defecto  por  el de   una     nación     amiga,     lo    cual    hace   presumir   que   se   otorgaron  conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos  25  y  495,  último  inciso,  del Código de Procedimiento  Penal.   

Además, la Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores  certificó  que  la  documentación  del  expediente  procedente de la Embajada de los Estados Unidos  de   América,   fue   presentada   “traducida   y  legalizada”.   

Por  lo tanto, teniendo en cuenta  que  la  solicitud  de  extradición  de Juan Vicente Gómez  Castrillón  se hizo por la vía diplomática y que en  la  expedición  y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así como en su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.   La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

1.    Sobre  este  puntual  aspecto,  sostiene  la  defensora  que el concepto debe ser desfavorable a la extradición  de  su  procurado, toda vez que no está plenamente establecido que Juan  Vicente  Gómez  Castrellón  sea la  persona  referida  por  las autoridades judiciales de los Estados Unidos como el  acusado de los delitos de narcotráfico y lavado de activos.   

Apoya  su  argumentación  diciendo que los  documentos  enviados  por  el  Estado solicitante señalan al requerido como una  persona  nacida el “14 de agosto de 1957”,      cuyo      segundo      apellido     es     “Castrillón”  y descrito como un hombre  “caucásico”,   con  cabello   negro  y  “ojos  color  café”,  mientras  que  su procurado, hoy privado de la libertad, es un  hombre  de  raza  negra,  con cabello blanco y “ojos  negros”,  nacido  el 5 de enero de 1936 y su segundo  apellido          es“Castrellón”.   

2.  Frente a la postura de la defensa y  teniendo  en  cuenta todos los datos consignados en la documentación allegada a  este trámite, debe la Sala hacer las siguientes precisiones:   

En  primer  lugar,  recuérdese que la plena  identidad  que  exige  el  artículo  502 de la Ley 906 de 2004, se refiere a la  coincidencia  entre  la  persona  procesada  en  el  extranjero y la reclamada o  capturada  con  fines  de extradición, no a la verdadera identidad de aquella o  de  ésta,  pues para los efectos propios de este trámite, basta que el acusado  o  sentenciado  en  el  país requirente sea el mismo individuo que se encuentra  sometido al trámite de extradición.   

En  otros términos, como lo ha precisado la  jurisprudencia  de  la  Corte,  “por  demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado  debe  entenderse la existencia de una  relación  de  correspondencia  absoluta  entre  la  persona que la justicia del  país  requirente  solicita  y  la  que  es  objeto  de extradición”,  pues  el  ámbito de protección de la citada preceptiva está  orientado  a evitar que se disponga la extradición de una persona diversa de la  reclamada.1   

Así  entonces,  partiendo  de  la  anterior  conceptualización  y  analizados  y  cotejados todos los datos allegados a este  diligenciamiento,  para  la  Sala  resulta  claro que el colombiano Juan   Vicente   Gómez  Castrellón,  hoy  detenido   por  razón  del  presente  trámite,  es  la  persona  requerida  en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

En efecto, cierto es que, como lo refiere la  señora  defensora,  en la Nota Diplomática numero 1810 del 9 de agosto de 2005  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos de América solicitó la extradición del  ciudadano  colombiano  Juan Vicente Gómez “Castrillón”,   “nacido  el  14  de  agosto  de  1957”,  como  también  es  cierto que tanto Boyd M.  Johnson  III,  Asistente  del  Fiscal para el Distrito Meridional de Nueva York,  como   Arthur  Thambounaris,  Agente  Especial  adscrito  a  la  Administración  Antinarcóticos  de  los Estados Unidos (DEA), en sus declaraciones juramentadas  indicaron  que  “JUAN VICENTE GÓMEZ CASTRILLÓN es  ciudadano    colombiano   nacido   el   14   de   agosto   de   1957”,  y  que  corresponde  en  su  descripción a un “hombre   caucásico   con   cabello   negro   y   ojos   de   color  café”.     

Sin  embargo,  también  es evidente que esa  información  relacionada  con  la  identidad del solicitado en extradición fue  corregida  y  aclarada  por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de  América,  según  Nota  Verbal  N°  0890 del pasado 2 de abril suscrita por su  Embajada,  documento  mediante  el  cual  precisa  que  el  segundo apellido del  requerido      es      “Castrellón”   y   no   “Castrillón”,   que   la   fecha  de  su  nacimiento  es  el  “5  de  enero  de  1936”, pues la que se  suministró    inicialmente,    la    cual    es    errónea,    “corresponde   a   la   fecha   de   expedición   de   la   cédula  colombiana”   y,  finalmente,  que  “no  considera  que  la descripción del acusado corresponde a la de  un hombre caucásico”.   

Como  puede  apreciarse,  los  nuevos datos  suministrados  en  la  mencionada  Nota Verbal terminan despejando las dudas que  inicialmente  se  presentaron  respecto de la identidad de la persona que hoy se  encuentra  privada  de  la  libertad  por razón de este trámite, pues cotejada  aquella  información  con  todos  los  datos  que  aparecen  consignados  en el  expediente,   surge  claro  que  Juan  Vicente  Gómez  Castrellón  es el ciudadano requerido en extradición  por el Gobierno de los Estados Unidos.   

Así,  por ejemplo, no cabe duda alguna que  el  Estado  requirente  ha  solicitado  en  extradición al ciudadano colombiano  Juan    Vicente    Gómez    Castrellón,    identificado    con   la   cédula   de   ciudadanía   número  “5.146.004”,   cupo  numérico  que,  según información suministrada por el Coordinador de Archivos  de  Identificación de la Registraduría Nacional del Estado Civil, fue asignado  a   “GÓMEZ  CASTRELLÓN  JUAN  VICENTE”,  es  decir,  la misma persona que en la actualidad se encuentra  detenido  con  fines  de extradición, dato que puede observarse en la fotocopia  de la tarjeta decadactilar allegada al expediente.   

La anterior afirmación se corrobora con los  resultados  de  la  comparación dactiloscópica que realizó el dactiloscopista  del  Departamento  Administrativo  de  Seguridad (DAS), funcionario que luego de  obtener  la  respectiva  reseña  dactilar  de  quien dijo llamarse Juan   Vicente  Gómez  Castrellón  y  de  llevar  a  cabo  el mencionado cotejo, concluyó que, efectivamente, se trata de  “JUAN   VICENTE   GÓMEZ   CASTRELLON,   titular  de  la  C.  C.  N°  5.146.004  expedida  en  Riohacha  (Guajira),   nacido   el   5   de  enero  de  1936”.   

Así  mismo, observa la Sala que el número  de  cédula  de ciudadanía que suministró la Embajada de los Estados Unidos de  América  (“5.146.004”)  concuerda   con   aquél   que   Juan  Vicente  Gómez  Castrellón  plasmó tanto en el acta de notificación  personal  de  la providencia por medio de la cual se dispuso su captura, como en  aquellas  referidas  al  buen trato y a sus derechos en condición de capturado,  número   de   cédula  que,  como  quedó  visto,  corresponde  a  Juan  Vicente  Gómez Castrellón, el mismo  que  consignó   en   el   memorial   por   medio   del    cual    otorgó    poder    a    su   defensora.   

De  otra parte, la experiencia ha enseñado  que  en  la  documentación  remitida  por el país requirente, algunas veces se  consigna  de  manera equivocada como fecha de nacimiento aquella correspondiente  a  la  fecha  de expedición de la cédula de ciudadanía, yerro que no posee la  potencialidad  suficiente  y  sustancial  como  para  poner  en  duda  la  plena  identidad del solicitado en extradición.   

Precisamente ello fue lo que aquí sucedió,  como  así  lo  aclaró  el  Departamento  de  Justicia de los Estados Unidos de  América  en  la  última Nota Diplomática que remitió su Embajada, pues en un  inició  señaló  como  fecha  de  nacimiento  de Juan  Vicente  Gómez  Castrellón   el “14   de  agosto  de  1957”,  data  que,  efectivamente,  corresponde  a la expedición de su cédula de ciudadanía, como  así   se   puede   detectar   en   la   tarjeta  decadactilar  de  Gómez       Castrellón,  sin  dejar  pasar  por  alto que hubo un  error  de  transcripción respecto del año, según así también lo precisó la  mencionada   Nota   Verbal,   en   la   que   se   indicó  que  “es  una  fecha  erróneamente  transcrita, la cual corresponde a la  fecha     de     expedición     de     la     cédula    colombiana”.       

En cuanto al segundo apellido del solicitado  en  extradición  es otro asunto que quedó aclarado, pues como quedó precisado  en  la  última  Nota  Diplomática  aclaratoria, surge evidente que se trata de  “Castrellón”  y  no de  “Castrillón”.   

No hay duda al respecto, toda vez que en la  tarjeta  decadactilar,  en el informe de consulta AFIS, documentos expedidos por  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  y  en  la Tarjeta Alfabética  preparada  por  el Departamento Administrativo de Seguridad, se halla consignado  como         segundo         apellido        el        de        “Castrellón”,    instrumentos    que  confirman  que  la  persona  privada  de  la  libertad,  es  decir, Juan   Vicente   Gómez   “Castrellón”, es la persona solicita en  extradición por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

Ahora bien, resulta entendible la confusión  que  se  presentó  alrededor  del  mencionado segundo apellido, pues si bien es  cierto  que  en  la  cédula  de  ciudadanía  y en los documentos anteriormente  mencionados    aparece    como    segundo   apellido   el   de   “Castrellón”,  también lo es que en la  “PARTIDA  DE  BAUTISMO”  expedida  por  el  Párroco  de  Nuestra Señora de los Remedios de Riohacha, la  cual  fue  allegada  a  este trámite por la defensora del requerido (folio 31),  aparece que:   

“EL  SUSCRITO  CERTIFICA  QUE  EN  EL  LIBRO  021,  FOLIO  400  Y  NUMERO  1177 SE ENCUENTRA LA  SIGUIENTE PARTIDA:    

“Nombre:   GOMEZ    CASTRILLON    JUAN    VICENTE…”.   

Significa   lo   anterior  que  el  haber  mencionado      a      “Castrillón”           en          lugar          de          “Castrellón”  es  un  simple error que,  como  se  ha  visto, en manera alguna distorsiona la plena identidad de quien es  solicitado  en  extradición,  es  decir,  Juan Vicente  Gómez   Castrellón,  detenido  por  razón  de  este  trámite.   

De  otro lado, debe destacar la Sala que en  la  Tarjeta  Alfabética  elaborada  por  el  dactiloscopista  del  Departamento  Administrativo  de Seguridad (DAS) al momento de realizar la toma de las huellas  dactilares  y  el correspondiente cotejo dactiloscópico, prueba ordenada por la  Corte,  consignó,  entre otros datos, que Juan Vicente  Gómez     Castrellón     posee    “iris  de  color: CASTAÑO”, información  coincidente  con  la  que  suministraron en su declaraciones juradas  tanto  Boyd  M.  Johnson III, Asistente del Fiscal para el Distrito Meridional de Nueva  York,  como  Arthur  Thambounaris, Agente Especial adscrito a la Administración  Antinarcóticos   de   los  Estados  Unidos  (DEA),  quienes  indicaron  que  el  solicitado   en   extradición  tiene  “ojos  color  café”        y       no       “negros”  como  equivocadamente  lo  ha  predicado su defensora.   

Por  último, en cuanto a la afirmación de  la  defensa,  según  la  cual,  Juan  Vicente  Gómez  Castrellón   es   un  hombre  de  raza  negra  y  no  “caucásico”  como  lo  describían  inicialmente  las autoridades de los Estados Unidos de América, es  un  aspecto  también  superado, pues en la multicitada Nota Verbal aclaratoria,  los  Estados  Unidos,  “con  base  en una revisión  adicional”,    concluyó    que    “no  considera  que  la descripción del acusado corresponda a la de  un hombre caucásico”.   

De  todos modos, no sobra indicar que, ante  las   dificultades  y  dudas  que  ha  ofrecido  dicho  término  antropológico  (“caucásico”) frente al  tema  de  la  identidad de las personas solicitadas en extradición, la Corte se  ha pronunciado al respecto, así:   

“A   esa  conclusión  se  puede  llegar  a  partir  del  texto del documento transcrito y  resaltado   por   la   propia  petente,  en  donde  se  precisa  que   ‘en  un  país   como   Colombia   en  donde  el  proceso  de  hibridización  entre  los  descendientes  indígenas,  los  conquistadores europeos y .los negros africanos  produjo  un  país  altamente  mestizo; la delimitación racial en nuestro país  constituye  un procedimiento de aproximación, el cual nos lleva a identificar a  un  mestizo  con  rasgos mongoloides y caucasoides aproximados acentuados según  la  combinación  que  exprese  el  protagonismo  dentoalveolar  …’.   

“Adicional a lo  anterior,   la   expresión  caucásico,  hispano,  mestizo,  latino,  negroide,  afroamericano,  etc.  utilizadas  en  lenguaje  vulgar pueden tener significados  diferentes   de   un  país  a  otro,  en  cuanto  apuntan  a  señalar  algunas  características  que  pueden  o  no corresponder de manera exclusiva a un grupo  étnico  en  particular,  o  de  determinada  ubicación geográfica.   

“En   este  sentido,  obsérvese  que  ni  siquiera en la ciencia de la antropología existe  unanimidad  de  criterios  para  diferenciar  con rasgos definidos y únicos una  raza  de  otra,  y  menos para establecer el número de las que se derivan de la  especie  humana,  y todo ello tiene su razón de ser en que en la actualidad, la  evolución  biológica  del hombre no permite hacer clasificaciones específicas  dado  que  se  ha dado en constante mezcla de los diferentes grupos humanos. Por  eso,  algunos  antropólogos  prefieren  hablar de una gradual variación,   pues  a   su    juicio, ‘no   se  puede  poner  una  raya  que  diga    donde    empieza    una    raza    y    donde   acaba   otra’…            ‘el   hombre   moderno   tiene   una  antigüedad   de   unos   100.000   años   y   después  se  dispersó  por  la  tierra…’,  por  lo que en últimas, ‘el   término  raza  no  resulta  lo  suficientemente         preciso’.2   

“En esa medida,  sostener  que un hombre caucásico sólo puede ser de piel blanca, ojos claros y  alta  estatura,  no  es  más  que  una  falacia,  pues  desde el punto de vista  histórico,   caucásico   tenía   un   significado  puramente  geográfico;  y  terminológicamente,  en  la  actualidad se ha utilizado de preferencia a los de  ‘raza   aria   y  raza  blanca’,  que  venían siendo objeto de abuso por parte de grupos racistas.  Así,    por    ejemplo,    la    enciclopedia   virtual   Wikipedia3, señala como  algunas   características   de  los  caucásoides,  las  siguientes:   

“Esqueleto  ancho.   

“Complexión  mediana.   

“Tendencia a la  mesocefalia.   

“Ángulo facial  poco pronunciado.   

“Paredes  del  cráneo ligeras.   

“Suturas  craneanas tardías.   

“Nariz larga y  estrecha.   

“Ojos y cabello  de todas las tonalidades.   

“Labios  entre  medianos y estrechos.   

“Pie  ancho  aplanado, arco bajo.   

“Piel  fina,  generalmente de abundante vello.   

“Tez de marrón  claro a casi blanca.   

“Pelo entre liso  y ondulado.   

“Espalda  vertical        cabeza        proyectada        hacia        delante”.4   

En   conclusión,   la   descripción  de  Juan    Vicente    Gómez    Castrellón  como  un  hombre caucásico no constituye diferencia que determine  colegir,  como  lo  pretende  la  defensa,  que no es la persona que requiere el  Gobierno de los Estado Unidos de América.   

De todos modos, del estudio morfológico de  los  rasgos  faciales  y  del  registro  fotográfico  realizado  a Juan  Vicente  Gómez  Castrellón  por una  funcionaria  de  la División de Criminalística del Departamento Administrativo  de  Seguridad  (DAS),  prueba  también  ordenada  por  la  Corte, se colige con  meridiana  claridad  que sus características no difieren de las que aparecen en  la  fotografía de su rostro enviada, junto con la demás documentación, por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  esto es, que se trata de un “individuo   adulto”,   “masculino”,       “mestizo”    y    de   “piel morena”.   

En  esas  condiciones  y  sin  que le asista  razón  a  la  defensa,  surge  claro  que  la  persona detenida es Juan   Vicente   Gómez   Castrellón,  de  nacionalidad  colombiana  y  es  el  ciudadano  requerido en extradición por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en cuenta la acusación número S1  05  Cr.  156   del 14 de abril de 2005, dictada por el Tribunal de Distrito  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  Meridional  de  Nueva  York,  se sabe que a  Juan    Vicente    Gómez    Castrellón         se        le        acusó        de        “concertarse”   para   “distribuir          cinco             kilogramos  y  más  de  una  sustancia  que contenía una cantidad  perceptible     de     cocaína”    (CARGO    UNO)   y   de   “concertarse”   para   “cometer  el  delito de lavado de dinero”  y   efectuar   “transferencias  de  centenares  de  millares   de  dólares  en  efectivo”,  las  cuales  representaban  “las  ganancias  de  alguna forma de  actividad    ilícita    e    ilegal,   y   premeditadamente   condujeron   e  intentaron  conducir  dichas  transacciones  financieras  las  cuales  de  hecho  involucraron  las  ganancias  derivadas  de una actividad ilegal específica, a saber, las ganancias derivadas  de    transacciones    ilegales   de   narcóticos”  (CARGO  CUATRO),  según las  normas penales del país requirente en precedencia citadas.   

En  esas  condiciones,  advierte la Sala que  dichos  cargos, de acuerdo con los hechos que se imputan y las normas allegadas,  encuentran  adecuación  típica  en  nuestro sistema penal en lo reglado por el  artículo  340,  inciso  segundo,  modificado por el artículo 8° de la Ley 733  del  29  de  enero  de  2002  y  por  el  artículo  19 de la Ley 1121 del 29 de  diciembre  de  2006,  el cual prevé el concierto para delinquir relacionado con  el  tráfico de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias sicotrópicas y el  lavado   de   activos,  habida  cuenta  que,  como  quedó  visto,  Juan   Vicente   Gómez  Castrellón,  con  conocimiento   de   causa   se   concertó  para  distribuir sustancias que contenía una cantidad perceptible  de  cocaína  y para “cometer el delito de lavado de  dinero”,   el   cual   involucraba   el   comercio  interestatal  y  la  transmisión  de  centenares  de  millares  de  dólares en  efectivo.   

Cabe  agregar  que  el  citado  delito  de  concierto  para  delinquir  (relacionado con el tráfico de estupefacientes y el  lavado  de  activos),  de  acuerdo  con  la  legislación nacional anteriormente  citada,  contempla  una  pena  privativa  de  la   libertad  que   oscila   entre   ocho   (8)   y   dieciocho   (18)  años de prisión.   

Así las cosas, claro es que se cumple con el  principio de la doble incriminación.   

4.    Equivalencia   de   la   providencia            proferida            en           el   extranjero   

Advierte  la Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En  efecto, el Tribunal de Distrito de  los   Estados   Unidos,  Distrito  Meridional  de  Nueva  York,  “acusó” a Juan  Vicente  Gómez  Castrellón por las conductas punibles  señaladas  en  precedencia,  mediante acto procesal que en nuestra legislación  equivale  a  la  acusación,  equivalencia  que  emerge  de las  siguientes  similitudes:   

     

a. Es  un  escrito  de acusación en el cual se atribuyen los cargos en  contra de la acusada para que se defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la  acusación  se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se     señalan     los     hechos,    con   especificación     de     las    circunstancias    de   tiempo   modo  y  lugar  en  que  ocurrieron   y    la    calificación    jurídica   de   las  conductas,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  de  la  acusación  propia  de nuestro sistema judicial, pudiéndose  concluir que esta exigencia legal también se satisface.   

ACOTACIÓN    FINAL   

Como lo resaltó el Ministerio Público, se  pone   de   presente   al  Gobierno  Nacional  que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la  entrega  en  el sentido de que  Juan  Vicente Gómez Castrellón no será  juzgado  por  hechos distintos a los que originaron la reclamación, ni sometido  a  tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le impondrá la pena capital o  perpetua,  al  tenor  del  artículo  494  del  Código  de Procedimiento Penal.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Carta Política.   

Finalmente, se pide al ejecutivo recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como parte de la  pena  el  tiempo  que el solicitado haya podido estar privado de la libertad con  motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  JUAN  VICENTE  GÓMEZ  CASTRELLÓN, en cuanto tiene que  ver   con   los   CARGOS   UNO  Y  CUATRO  que le fueron imputados en la Acusación número S1 05 Cr. 156 del  14  de abril de 2005, dictada por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos,  Distrito Meridional de Nueva York.   

Comuníquese       esta   determinación      al      requerido,      ciudadano    Juan   Vicente   Gómez   Castrellón,     quien    se    encuentra    recluido   en    el    Centro   Penitenciario   de   Máxima   Seguridad   de   Cómbita,   a  su  defensora,  al  Ministerio   Público   y   al   Fiscal   General   de     la     Nación,     para     lo    de    su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

Aclaración De voto  

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS                                  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                MAURO  SOLARTE    PORTILLA                                     

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

         Secretaria   

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes5 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”6   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce7,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Ver  extradiciones:  20588  del 25 de septiembre de 2003,  24124 del 17 de enero  de  2006,   25512  del  12  de  septiembre  de  2006,   25336 del 9 de  noviembre de 2006, 26549 del 28 de febrero de 2007, entre otras.   

2 Citas  hechas en la revista Milenium. ¿Por qué existen tantas razas?.   

3  Principales   orígenes  étnicos  de  la  especie  humana.  Caucásico.  Negro.  Australoide. Mongoloide.   

4 Auto  de extradición N° 24090 del 18 de abril de 2006.   

5 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

6  Sentencia C-1106/00.   

7 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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