22702(26-09-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22702   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.181  

Bogotá D.C., veintiséis (26) de septiembre  de dos mil siete (2007).   

VISTOS  

La  Sala  se  pronuncia  de fondo en sede de  casación  acerca  de la eventual violación de garantías de LADY DIANA DELGADO  MEDINA  con  ocasión  de  la  dosificación de las penas principales de noventa  cinco  (95)  meses  prisión  y  multa  de  14.5  salarios  mínimos  mensuales,  impuestas  por  el  Tribunal  Superior  de  Villavicencio  al confirmar el fallo  emitido  por  el Juzgado Penal del Circuito de Acacías, Meta, por cuyo medio la  condenó   como   coautora  penalmente  responsable  de  los  delitos  de  hurto  calificado  y agravado, lesiones personales y lesiones personales con deformidad  física permanente, en concurso heterogéneo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Da  cuenta  el  proceso  que en horas de la  madrugada  del  7  de  febrero  de 2003, tres personas  encapuchadas   penetraron  en  la  residencia  de  la  señora  Herema  Agudelo  de  Rodríguez, localizada en el barrio Ciudad Jardín  del  municipio  de  Acacías,  Meta,  y  después  de  que mediante el empleo de  violencia  la inmovilizaron junto a su hija, Edna Madeline Rodríguez,   y  la  empleada  doméstica,  Vilma  Quevedo    Florido,   la   constriñeron,  causándole  lesiones  en  su humanidad,  para    que    abriera    la    caja   fuerte   de   la   cual   se   llevaron  las  joyas  y dinero allí  guardados.   

Con  fundamento en la información  suministrada  por la señora Agudelo de Rodríguez,     la     Policía    individualizó  a  LADY DIANA DELGADO MEDINA, quien había laborado  en    su    residencia    como    empleada   doméstica,   como   una   de   las  copartícipes  en los hechos delictivos, y  la capturada  a  escasas  horas de haber ocurrido estos,  en  compañía  del  menor  G.  A.  D.  V.  en  posesión  de  un  maletín   que   contenía   parte   de  los  bienes  hurtados. Momentos después  también  se  logró  la  aprehensión de      WILSON     LIBARDO     TUNJANO  LARA, otro partícipe.   

Abierta la investigación, fueron vinculados  a  través  de  indagatoria  LADY  DIANA DELGADO MEDINA y WILSON LIBARDO TUNJANO  LARA,  a  quienes la Fiscalía 23 Delegada ante el Juzgado Penal del Circuito de  Acacías,  Meta, les resolvió situación jurídica provisional el 11 de febrero  de  2003  con  medida  de  aseguramiento de detención preventiva como presuntos  coautores  del  delito  de  hurto  calificado y agravado, la cual, por decisión  posterior,  dictada  el  11  de  abril  siguiente,  hizo  extensiva al delito de  lesiones  personales  con  deformidad  física de carácter permanente, del cual  fue víctima la señora Herema Agudelo de Rodríguez.   

El  5 y 9 de junio de 2003, por solicitud de  los   procesados   coadyuvada   por  su  defensor,  se  realizó  diligencia  de  imputación  de  cargos  con  fines  de  sentencia  anticipada,  en  la  cual la  Fiscalía  les  imputó  los  delitos  de  hurto calificado por la circunstancia  descrita  en  el numeral 4 del artículo 240, inciso 1 y agravado, a su vez, por  el  numeral  4  del  artículo  241 de la Ley 599 de 2000, en concurso con el de  lesiones  personales  con  deformidad física de carácter permanente sancionado  en  el  artículo  113  ibídem,  causadas  a  Herema  Agudelo  de  Rodríguez y  Madeleine  Rodríguez Agudelo, cuya comisión fue aceptada por aquellos, con los  favores  legales  que  aludió  la  Fiscalía  en  esa  diligencia, es decir, la  disminución  punitiva de la sexta parte de la pena por haber confesado el hecho  en  la primera versión y la tercera parte por haberse acogido a la figura de la  sentencia anticipada.   

El  Juzgado  Penal del Circuito de Acacías,  Meta,  el  8  de  julio de 2003, condenó a los procesados, previa deducción de  las  diminuentes  punitivas  a  noventa  y  cinco  (95)  meses  de  prisión  en  condición  de  autores  materiales responsables a título doloso de los delitos  de  hurto  calificado  y  agravado  en concurso con los de lesiones personales y  lesiones  personales con deformidad física permanente, respectivamente, y multa  para  cada  uno de 14.5 salarios mínimos mensuales. Sentencia que recurrida por  el     defensor     fue    confirmada    por    el    Tribunal    Superior    de  Villavicencio.   

Para  individualizar la sanción, dedujo las  circunstancias  de  mayor punibilidad de los numerales 6 y 7 del artículo 58 de  la  599  de  2000,  que  no  les fueron imputadas por la Fiscalía en el acta de  aceptación  de cargos, con incidencia en la pena porque con fundamento en ellas  se   acomodó   en   el   segundo   cuarto   medio   del  ámbito  de  movilidad  punitiva,   

En   virtud  del  recurso  extraordinario  interpuesto  por el defensor  de    LADY    DIANA    DELGADO   MEDINA,  esta  Sala  mediante   providencia   del   pasado   6   de  junio,  decidió  inadmitir  el  libelo  de  casación,  pero ordenó surtir el traslado  establecido   en   la   ley  al  Ministerio  Público  con  el  propósito  de  que conceptuara en    relación    con   la   eventual  vulneración    de    garantías    fundamentales    del   procesado,  por deducir  en   la   dosificación   de   la   pena  de  prisión,  circunstancias     de  mayor   punibilidad   no  contempladas  en el acta de aceptación de cargos que  incidieron en la determinación del quantum punitivo.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  en  relación  con  el tema propuesto, señala que el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Acacías,  estimó  procedente  tener  en  cuenta  las  agravantes  genéricas que surgen del contexto general de la investigación, con  apoyo  en varias decisiones de esta Sala de la Corte en las que se ha sostenido,  que  el  juez  en  la  sentencia,  puede  deducir  las  agravantes genéricas no  contenidas  en  la  resolución  acusatoria,  en  este  caso en la diligencia de  formulación de cargos.   

Sin  embargo,  un  estudio  juicioso  de  la  evolución  jurisprudencial de la Sala, permite concluir que no le asiste razón  al  juez  de  primer  grado  porque  de manera reiterada se ha sostenido que las  circunstancias  de  agravación punitiva deben ser consignadas de manera expresa  en  la  resolución  de  acusación,  como se ha expresado en varias sentencias,  entre  las  cuales destaca la de 31 de agosto de 2005, radicación 23.678, en la  cual  puntualmente  se  señala  que  las circunstancias de mayor punibilidad se  deben  atribuir  en  la resolución acusatoria de manera expresa, tanto fáctica  como  jurídicamente,  para que puedan ser consideradas en el fallo, pues, de lo  contrario, se atentaría contra el principio de congruencia.   

En  consecuencia,  como  en este asunto las  circunstancias  de  mayor punibilidad no fueron objeto  de  imputación  en  la  diligencia  de  formulación  de cargos, no podían ser  consideradas   en   la   sentencia  al  momento  de  individualizar  la  pena  a  imponer.   

Por dichas razones  procede  la  casación  parcial de la sentencia para dosificar la pena de manera  correcta,   con   la  exclusión  de  las   aludidas   circunstancias  de  mayor punibilidad incluidas y así restablecer las garantías  fundamentales lesionadas a los implicados.   

Finalmente,  con fundamento en el artículo  229  del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2000, los efectos de la decisión  deben extenderse a WILSON LIBARDO TUNJANO LARA, no recurrente.   

CONSIDERACIONES  DE LA CORTE   

De  acuerdo  con  el  artículo  29  de la  Constitución  Política,  la preexistencia normativa del delito y de la pena se  constituye  en  garantía  fundamental y límite al poder punitivo estatal.   

En efecto, los ciudadanos deben conocer los  comportamientos  prohibidos  y  por  lo  mismo  elevados  por el legislador a la  categoría  de  delitos,  así  como  la  correspondiente sanción previamente establecida a fin de contar  con  la  certeza  de que sólo podrán ser sancionados en razón de la comisión  de  una  conducta  punible  dentro  de los límites cuantitativos y cualitativos  consagrados  con  antelación  en  la  ley,  sin que  éstos  puedan  desbordarse a discreción o capricho  de los funcionarios judiciales.   

El principio de congruencia, como lo destaca  el  Procurador  Delegado  y  lo ha reiterado la jurisprudencia de la Corte, como  garantía  y  postulado  estructural  del proceso, implica que la sentencia debe  guardar  armonía  con la resolución de acusación o el acta de formulación de  cargos,  en  lo  fáctico como en lo jurídico; es decir, debe existir identidad  entre  los  hechos y circunstancias plasmadas en la acusación y los fundamentos  del  fallo,  de  una  parte,  y  de otra, correspondencia entre la calificación  jurídica   dada   a  los  hechos  en  la  acusación  y  la  consignada  en  la  sentencia.   

Lo  anterior porque dada su similitud con la  resolución  de  acusación  el acta de aceptación de cargos, es pieza procesal  fundamental,  que  señala  las fronteras dentro de las cuales se debe dictar el  fallo  anticipado.  En  ella  el  Estado  precisa  y  delimita los cargos que le  atribuye  a  una  persona  investigada  penalmente, con miras a que a través de  dicha  concreción  jurídica  se  le  permita  conocer  el ámbito y el alcance  exacto  de  la  acusación,  y en tal medida planear el ejercicio del derecho de  defensa,   dentro   del   marco  de  legitimidad  restringido  de  la  sentencia  anticipada,   la  cual  únicamente  puede  ser  controvertida  respecto  de  la  dosificación  de  la  pena, de los mecanismos sustitutivos de la pena privativa  de la libertad y la extinción del dominio sobre bienes   

En otras palabras, en el acta de aceptación  de  los  cargos deben quedar sentadas las premisas que sirven de fundamento a la  sentencia,  razón por la cual en observancia del principio de congruencia no es  factible  en  ésta  deducir o inferir a partir de aspectos no tenidos en cuenta  al momento de hacer la imputación de los cargos al procesado.   

En  el  asunto  que ocupa la atención de la  Corte  resulta claro que al procesado no se les dedujo en el acta de aceptación  de  cargos  para  sentencia  anticipada, las circunstancias de mayor punibilidad  contempladas  en  los  numerales  6  y 7 del artículo 58 de la Ley 600 de 2000,  acerca de las cuales el juzgador de primera instancia acotó:   

“El  juzgador encuentra procedente tener  en  cuenta  las  agravantes  genéricas  que  surgen  del contexto general de la  investigación  toda  vez  que  la  Honorable  Corte Suprema de Justicia Sala de  Casación  Penal  en  varias sentencias de casación reiteradamente ha dicho que  el  juez  en  la sentencia puede deducir las agravantes genéricas no contenidas  en  la  resolución acusatoria, en este caso en la diligencia de formulación de  cargos…”   

Y  para  afianzar  su  argumento  citó  las  sentencias  dictadas  por  esta  Sala  de la Corte el 15 de abril de 1994, 25 de  febrero de 1998 y 17 de mayo de 1995. y seguidamente dijo   

“De   las  circunstancias  puramente  objetivas  inmersas en la realización de la conducta  punible   resultan  plenamente  acreditadas  las  circunstancias  genéricas  de  agravación  contenidas en el artículo 58 numeral (sic) 6 y 7del Código Penal,  la   primera   señala:   Hacer  más  nocivas  las  consecuencias  de la conducta punible. Esta agravante  aflora  con  nitidez  de  la  investigación, vemos que una vez los delincuentes  agreden  físicamente  causando lesiones a las victimas las amarran, amordazan y  las  cubren  con  una cobija sin otra considerar que la de lograr la impunidad y  asegurar  el  producto  del ilícito, sin importar que la señora HEREMA AGUDELO  DE  RODRÍGUEZ  estaba herida manando sangre, agregando que fueron cubiertas con  una  cobija  situación  que  sin duda hacía más nocivas las consecuencias del  hecho  punible  llegando a poner en riesgo sus propias vidas debido al estado de  sometimiento.   

Así mismo está probado que los procesados  actuaron  en coparticipación criminal, afirmación plenamente demostrada dentro  de  la investigación dándose un iter criminis perfecto, tal y como se predicó  cuando  se  habló  de la coautoría impropia, por esta razón en la dosimetría  punitiva  se tendrá en cuenta estos agravantes genéricos. También concurre la  circunstancia    genérica    de    atenuación    punitiva    de   ausencia   de   antecedentes  penales,  aspectos  que  se  tendrán  en  cuenta  igualmente  en  la  dosificación de la  pena”.    (Negrillas    originales).   

Tal   y   como   lo   tiene  decantado  la  jurisprudencia,  y  lo resalta el Agente del Ministerio Público, en cuanto hace  a  las  causales genéricas de mayor punibilidad contempladas en el artículo 58  de  la  Ley  599  de  2000,  superado  como  se  encuentra el criterio de que su  valoración  es  del  resorte  exclusivo  del  fallador al dosificar la pena, lo  mismo      que      la      distinción     doctrinal     entre     “objetivas”  y  “subjetivas”1, actualmente hay consenso, que  aquellas  deben  ser  atribuidas en la resolución acusatoria de manera expresa,  tanto  fáctica  como  jurídicamente  sin que ésto se traduzca en convertir en  presupuesto  de  la  imputación la enunciación numérica del texto legal, como  quiera  que  para  ello  es suficiente la valoración objetiva y subjetiva de la  circunstancia  de mayor intensidad punitiva mediante raciocinios que no permitan  la  duda acerca de su atribución a efectos de que puedan ser consideradas en el  fallo,  ya que, de lo contrario, al computarlas el juzgador atentaría contra el  principio          de          congruencia2.   

De    lo  expuesto resulta evidente  que   a   los        procesados,   en  el  acta de imputación y aceptación de cargos para  sentencia  anticipada, la  Fiscalía   no   les  dedujo  ninguna  circunstancia  genérica    de    mayor   punibilidad.     Por    lo    tanto, no podía  imputarse válidamente  en  los  fallos  de  primera  y  segunda  instancia  la  concurrencia     de  las   previstas   en   los   numerales  6  y 7 del  artículo  58  de  la  Ley  599  de 2000.   

En      consecuencia,  corresponde  a  la  Sala  restaurar  las garantías   de   congruencia,   prohibición   de  reforma  en   peor,   legalidad  de  la  pena  y  favorabilidad, y por ello  se  dispondrá  casar  de  oficio  y  parcialmente  el  fallo  en  cuanto  a  la  pena    principal    de    prisión   impuesta   a   LADY   DIANA   DELGADO  MEDINA,     cuya    cuantificación    es    como  sigue:   

Para la fecha del hecho el delito de hurto  calificado  por  la  violencia  sobre  las  personas,  regulado  en  el  artículo  240,  numeral  4 de la Ley 599 de 2000,  estaba  sancionado  con  pena de prisión que oscila de 48 a 120  meses   de   prisión,   extremos   punitivos  que  por  concurrir  la  circunstancia  agravante  señalada en numeral 4 del artículo  241  ibídem, se aumentan de una sexta parte a la mitad, quedando, de esta forma  el  mínimo  en  56  y  el  máximo  en  180  meses,  constituyéndose, frente  a   los   delitos   de   lesiones   personales   imputados,  en  el  hecho  más  grave.   

Como en el acta  de  formulación  de cargos para sentencia anticipada  la   Fiscalía   no  le  imputó    a    los  procesados ninguna de las  circunstancias  de  mayor punibilidad descritas en el artículo 58 de la Ley 599  de  2000 que permita trascender más allá del cuarto  mínimo,  forzosamente  debe  aplicarse éste,  el  cual va de 56 a 87 meses de  prisión.   

Así,   teniendo   en   cuenta  que  en  la  ejecución del hecho  delictivo          contra         el         patrimonio         económico   los   procesados   mostraron   un  elevado  grado  de  insensibilidad  hacía  sus  víctimas,  pues  mostraron  que  para  alcanzar  su  propósito  no estaban dispuestos a escatimar ningún  esfuerzo        para        causarles estremecimiento, se partirá de 87  meses  de  prisión  que corresponde al máximo del cuarto mínimo, guarismo que  se   aumentará   en   24   meses  por  el  concurso  homogéneo  de  delitos  de lesiones personales, arrojando un total de 111 meses  de  prisión, los cuales, con base en el artículo 40  de  la  Ley  600  de  2000  se disminuirán en una tercera parte, quedando en 74  meses,  los  que,  a  su  vez,  se  disminuirán  en  una  sexta parte por haber  confesado  el  hecho en la primera versión, hecho respecto del cual,   por   expresa   prohibición  del  artículo  31 de la Constitución Política, no puede  realizarse  reforma  en disfavor de los sentenciados,  motivo  por  el  que la pena por imponer es de 61 meses y 21 días.   

Tal  como  lo  precisara  el  Ministerio  Público,     los  efectos   de   la   presente  sentencia   con   fundamento   en  el  artículo  229  de  la  Ley  600  de  2000,    se   harán  extensivos al procesado WILSON LIBARDO TUNJANO LARA, no recurrente.   

En  mérito  de  lo expuesto, LA   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,  administrando  justicia  en  nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

1.  CASAR  DE  OFICIO  PARCIALMENTE  el  fallo  de  segundo  grado  emitido  el 1 de abril de  2004  por  el  Tribunal  Superior      de      Villavicencio,  contra  LADY  DIANA DELGADO MEDINA y  WILSON     LIBARDO    TUNJANO    LARA,  por  los delitos de hurto callificado  y  agravado  en  concurso  heterogéneo  con  los  de  lesiones  personales  con  deformidad  física  de  carácter  permanente y lesiones personales en concurso  homogéneo,  para reducir  la   pena   principal   de   prisión  a  61  meses  y  21 días, de conformidad con la argumentación precedente.   

2. PRECISAR que los  restantes    ordenamientos    de    la    sentencia   impugnada   se   mantienen  incólumes.   

Contra esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase     al  Despacho      de  origen.   

ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO   

Cita medica  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                                                MARÍA DEL  R. GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                           JORGE LUÍS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                              JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA                                                      JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Corte  Suprema  de Justicia. Sala Penal. Sentencia de Única Instancia del 23 de  septiembre de 2003.. Rad. 16.320.   

2  Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  Penal.  Sentencias del 30 de junio de 2004.  Rad.18.874;  20  de  abril  de  2005,.  Rad.  21.576; 31 de agosto de 2005, Rad.  23.678; y 9 de febrero de 2006, Rad. 23.750, entre otras.     

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