22197(14-02-07)

2007

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  22197   

          CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente   

                JORGE     LUIS    QUINTERO  MILANÉS   

          Aprobado acta N° 017   

Bogotá  D.  C., catorce (14) de febrero de  dos mil siete (2007).   

         V I S T O S   

Se  pronuncia  la  Corte  respecto  de  la  prescripción  de  la  acción penal en el proceso que cursa contra JORGE   JAIME   CASTRO   ARIAS  por  las  conductas  punibles  de  falsedad material en documento público y destrucción,  supresión  y ocultamiento de documento público.   

                                  

A  N  T E C E D E N T E  S   

1.-   Los  hechos fueron sintetizados por el juzgador de segundo grado, así:   

“Ante la queja  presentada  por el doctor JOSÉ MESA DOTTO  en la División de Vigilancia y  Registro  de  Instrumentos  Públicos  de  la  Superintendencia  de  Notariado y  Registro  se  inicia investigación administrativa que lleva a la determinación  de  que  sobre  el  predio  de mil veintisiete fanegadas conocido como La Laguna  ubicado   en   el   Municipio   de   Usme,  existen  dos  folios  de  matrícula  inmobiliaria   respectivos  a  los  números  050-1095017  y 050-0489182 en  franca  contradicción con el principio de que cada bien inmueble debe poseer un  sólo folio de matrícula inmobiliaria.   

“Esos  dos  folios  surgen  de  la  misma  escritura  pública  inicial,  esta  es, aquélla  por  medio  de  la  cual  BENITO  GAITÁN  transfiere  la  propiedad  del  predio a FELIPE ZAPATA, identificada el número 710 de noviembre  22   de   1881.   Los   instrumentos  posteriores  contentivos  de  la  supuesta  transferencia  de  dominio  por  parte  de  ZAPATA hasta los últimos según los  cuales  el predio queda en cabeza de LUIS ALEJANDRO MARTÍNEZ GUÍO –folio  de matrícula inmobiliaria 050  –  1095017  –  o  de  GUSTAVO  RAMÍREZ  RAMÍREZ  –folio  de  matrícula  inmobiliaria   050   –  0489182   –  resultaron  falsos,  habiendo  sido  sustraídas  de  la  Notaría  Segunda  del Círculo de  Santafé  de  Bogotá las escrituras públicas cuyos números fueron asignados a  las falseada.   

“En  cuanto  a  los  folios de matrícula  inmobiliaria  ya  señalados,  el  originalmente existente para el predio era el  050  – 1095017, mismo que  fue  sustituido  por  el  encontrado  en  la oficina de Registro de Instrumentos  Públicos   –Zona  Sur  desapareciendo  el  registro  de  la  demanda  de  pertenencia  adelantada en el  Juzgado  32  Civil del Circuito a favor de ENRIQUE SANPEDRO BORDA y en contra de  FELIPE  ZAPATA  cuyo  registro  había sido ordenado por dicho despacho y que si  figuraba en la microficha correspondiente al mencionado folio.   

“En  cuanto  al  folio  de  registro  de  matrícula  inmobiliaria  050- 0489182 comprende la venta del predio por lotes a  un  número  de  personas superior al ciento, transacciones estas registradas en  la  Oficina  de  Instrumentos Público –  Zona  sur, que fueron realizadas por el señor JAIME CASTRO ARIAS  obrando según poder conferido por GUSTAVO RAMÍREZ RAMÍREZ.   

2.   Por  los  anteriores  hechos,  la  Fiscalía  183 de Bogotá, mediante resolución del 4 de mayo de 1996, profirió  resolución  de  acusación  en contra de Jorge Jaime Castro Arias por el delito  de   falsedad  de  particular  en  documento  público,  agravada  por  el  uso;  contra   Luis  Alejandro  Martínez  Guío  como  cómplice  del  delito de  falsedad  de  particular  de  documento  público y precluye la investigación a  favor de Pedro Antonio Blanco.   

Apelada  la  anterior  decisión  por  el  defensor  de  Jorge  Jaime Castro Arias, la Unidad de Fiscalía Delegada ante el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  el  12  de  marzo  de 1997, la modificó de la  siguiente manera:   

a)  Acusó  a  Jaime  Castro  Arias  de las  conductas  punibles  de  falsedad  material, agravada por el uso y destrucción,  supresión  y  ocultamiento  de  documento  público,  estafa  agravada y fraude  procesal.   

b) Acusó a Luis Alejandro Martínez por los  delitos  de  falsedad  material de particular en documento público agravada por  el uso y destrucción y supresión de documento público.   

c) En lo demás lo confirmó.  

3. Celebrada la audiencia de juzgamiento, el  Juzgado  Doce  Penal  del  Circuito  de  Bogotá  dictó  sentencia  de  primera  instancia,  el  2  de  marzo de 2000, condenando a Jorge Jaime Castro Arias a la  pena  principal 96 meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones por el mismo lapso como determinador de los  delitos  de  falsedad  material  de  empleado  oficial  en  documento  público,  agravada  por  el  uso,  destrucción y supresión de documento público, estafa  agravada  y  fraude  procesal;  así  mismo, condenó a Luis Alejandro Martínez  Guío    a   la  pena  de  60  meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación   para   el   ejercicio    de   derecho  y  funciones  como  determinador   de  los  delitos  de  falsedad  material  de  particular  en  documento   público   agravada   por  el  uso,  destrucción  y  supresión  de  documento.   

Apelado  el  fallo  por  los defensores, el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  el  26  de  septiembre  de 2003, al desatar el  recurso, adoptó las siguientes determinaciones:   

1)  Declaró  la  extinción  de la acción  penal   por razón de la prescripción respecto de Jaime Castro Arias   de  los  delitos  de  fraude  procesal  y  estafa  agravada. En consecuencia, lo  condenó  a  la  pena  principal  de  78  meses  de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  como autor de la conducta punible de falsedad material de empleado  oficial en documento público.   

2)  Declaró  la  extinción  de la acción  penal  por  razón de la prescripción en lo atinente a Luis Alejandro Martínez  Guío  por  las  conductas  punibles  de  falsedad  material  de particulares en  documento  público  y  destrucción,  supresión  y  ocultamiento  de documento  público.  En  consecuencia,  revocó  la condena impuesta y, en su lugar, cesó  todo procedimiento a su favor.   

Contra la anterior decisión el defensor de  Jorge    Jaime   Castro   Arias   interpuso   el   recurso   extraordinario   de  casación.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

1.  Sería  del  caso  que  la  Corte  se  pronunciara  sobre la admisibilidad formal de la demanda, sino advirtiera que la  acción  penal  de  las  conductas  punibles  de  falsedad  material de empleado  oficial  en  documento público agravada por el uso y destrucción, supresión y  ocultamiento   de   documento   público   se   extinguió   por  razón  de  la  prescripción,   

En primer lugar, destacase que el procesado  Jorge  Jaime  Castro  Arias  no  era  servidor  público  al momento cometer las  citadas  conductas  punibles,  sino que su participación ocurrió en calidad de  abogado   litigante,   al  punto  que  los  sentenciadores  concluyeron  que  su  comportamiento   consistió   en  registrar  ante  la  Oficina  de  Instrumentos  Públicos,   zona  Sur,   las  transacciones  corridas  sobre  el  inmueble  identificado   con el folio de matrícula inmobiliaria N° 050 –  048912,  siendo  precisamente  los  servidores públicos los que ejecutaron dichos punible.   

De  esa  manera,  en  orden a dilucidar los  parámetros  que  se  deben  tener  en  cuenta  para  calcular  el  término  de  prescripción  se  hace  necesario  dilucidar si la conducta punible es cometida  por  servidor  público  en  ejercicio  de  sus funciones, caso en el cual   dicho  lapso  será  el  correspondiente al máximo de pena señalado en la ley,  incrementado  en  una  tercera  parte, sin que durante la instrucción pueda ser  superior  a 20 años o 10 en la fase del juicio, ni inferior a 6 años y 8 meses  en cualquiera de esas dos etapas.   

Ahora bien, si se trata de un particular que  de  cualquier  forma participa en la ejecución de un delito especial, será, en  la  instrucción  equivalente  al  máximo de la pena legal y nunca inferior a 5  años.  Igualmente,  en  el  juicio,  el  cómputo corresponderá a la mitad del  máximo,   y   en   ningún   evento   menor   de    5   años.1   

Finalmente,  cabe destacar que, como lo ha  dicho  la  Corte,  la  reducción de la cuarta parte de la pena prevista para el  interviniente   “que  no  teniendo  las  calidades  exigidas   en   el   tipo   penal  concurra  a  en  su  realización”,  sólo  es aplicable al “coautor  de  delito  especial  sin  cualificación”, en este  caso  no hay lugar a su consideración con miras a la determinación del máximo  punitivo  previsto  en  la  ley para el delito especial imputado a particulares,  toda  vez  que  Castro  Arias  se  le  atribuyó la comisión de las conductas a  título de determinador.   

La  anterior  aclaración  por cuanto  con  vigencia  de la Ley 599 de 2000, la interpretación normativa en materia de  prescripción  no  permite  hacer  extensivo a los particulares el incremento de  tercera  parte  que se aplica a los servidores públicos que en ejercicio de sus  funciones  o de su cargo delinquen, cuando en la comisión de un delito especial  concurren unos y otros.   

2.  Por consiguiente, para estos efectos a  Jorge  Jaime  Castro  Arias  se  le  debe  considerar  como particular y no como  servidor  público,  como  erradamente  lo  hizo  el  tribunal cuando desató el  recurso de apelación interpuesto contra el fallo de primer grado.   

Ahora  bien,  con base en lo anteriormente  expuesto,  se  sabe  que el delito de falsedad material en documento público de  acuerdo  con  lo  reglado  en el artículo 287 de la Ley 599 de 2000, norma más  favorable2,  contempla  una pena de prisión que oscila entre 3 y 6 años de  prisión,  motivo por el cual, el término de prescripción de la acción penal,  en  la  etapa  del juicio, no puede ser inferior a 5 años.  En lo relativo  al  tipo penal de destrucción, supresión y ocultamiento de documento público,  cualquiera   de  las  dos  normatividades  que  se  aplique  no  implicaría  un  detrimento  a  los  derechos  del procesado, toda vez que el artículo 292 de la  Ley  599  de  2000 o el artículo 223 del Decreto 100 de 1980, estatuye una pena  máxima  de 8 años de prisión, situación que también lleva a concluir que el  lapso  de   prescripción  de  la  acción  penal no puede ser inferior a 5  años.   

En consecuencia, teniendo en cuenta que la  resolución  de acusación cobró ejecutoria el 12 de marzo de 1997, fecha en la  que  la  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal de Bogotá, desató el recurso de  apelación  interpuesto  contra  la  resolución  de  acusación, resulta fácil  concluir  que  en  este  evento  la acción penal se extinguió por razón de la  prescripción,  es  decir,  antes  de  que  se desatara el recurso de apelación  interpuesto contra el fallo de primera instancia.   

Así,  la  Corte  declarará extinguida la  acción  penal y, por lo mismo, ordenará  cesar todo procedimiento a favor  de Jorge Jaime Castro Arias.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACION PENAL,   

R E S U E L V E  

DECLARAR  la prescripción de la  acción  penal  dentro  del presente proceso, esto es, por las  conductas  punibles  de  falsedad material en documento público y destrucción,  supresión  y  ocultamiento de documento público y, en consecuencia, se dispone  la   cesación   de   la   actuación   procesal   a   favor   de   Jorge Jaime Castro Arias.   

Notifíquese,  cúmplase  y devuélvase al  Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                     ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN                                        MARINA PULIDO DE BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                              JAVIER     ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Sentencia del 15 de junio de 2005.   

2  El  artículo  220.  del  Decreto  100  de 1980 estatuye:  Falsedad   material   de  particular  en  documento  público.  El  que  falsifique documento público que  pueda   servir  de  prueba  incurrirá  en  prisión  de  dos  (2)  a  ocho  (8)  años”.     

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