26265(02-11-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 26265  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                         Magistrado Ponente:   

                                                     Dr. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                                                         Aprobado Acta No.  125   

Bogotá,  D.C.,  dos (02) de noviembre de dos  mil seis (2.006)   

VISTOS:  

Mediante  sentencia de octubre 21 de 2.005 el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito de Barranquilla condenó a Walter Enrique  Pedraza  Cantillo  y  Fidel  Enrique  Chamorro  Villero  a  la pena privativa de  libertad,  cada  uno,  de  26  años de prisión al hallarlos responsables de la  comisión  de  los  delitos  de  homicidio  agravado  del que fue víctima David  Rivera  Rodríguez y porte ilegal de armas de fuego. Contra la misma el defensor  de  los  procesados  interpuso  el  recurso  de apelación en virtud del cual el  Tribunal  Superior  de  dicha  ciudad  la confirmó a través de la proferida en  febrero  28  del  año  en  curso,  la  que  a  su turno fue extraordinariamente  impugnada  por  la  defensa  de  los  enjuiciados  formulando  como  sustento la  correspondiente   demanda  cuya  admisibilidad  procede  la  Corte  a  examinar.   

HECHOS:  

“…el   catorce   de   octubre   del  año  2004    -resumió    el    ad   quem-   siendo  aproximadamente  las  10:30  de  la  noche,  el señor David  Rivera  Rodríguez  se  encontraba  en  la  carrera  44  con  calle  9 sector de  Barranquillita  descargando un camión de plátanos, cuando se presentaron cinco  sujetos  disparándole  indiscriminadamente  por la espalda, hechos estos que le  produjeron  la  muerte; a consecuencia de ello, fueron capturados los individuos  Walter  Enrique  Pedraza  Cantillo  y  Fidel  Enrique  Chamorro  Villero  por la  policía,  en la carrera 46 con la calle 34 en el sector de Fedecafé, a quienes  de  inmediato el hermano del occiso reconoció como autores materiales del hecho  punible”.   

LA DEMANDA:  

Acusados  y  condenados  por  los  anteriores  acontecimientos  Walter  Enrique  Pedraza  Cantillo  y  Fidel  Enrique  Chamorro  Villero,  su  defensor  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación  y  concedido  que le fue formuló demanda a través de la cual propone un cargo que  sustenta  en  la  causal  tercera toda vez que -en su concepto- la sentencia fue  proferida  en  un  juicio viciado de nulidad en la medida en que se incurrió en  una  irregularidad  que afecta el debido proceso pues los testimonios de Hernán  Rivera  Rodríguez,  hermano  de  la  víctima  y  del subintendente José Arias  Zabaleta  quien  realizó la captura y rindió el consecuente informe, no fueron  sometidos  al  principio  de contradicción, tanto que a pesar de haberse pedido  su   práctica   por   la  defensa  no  le  fue  posible  a  ésta  efectuar  el  contrainterrogatorio  pretendido  por  cuanto,  por  lo menos el del agente, fue  recepcionado  en fecha imprevista y por un fiscal que sin dejar constancia en el  acta no era el encargado de la investigación.   

Solicita  por  tanto  se  case  la  sentencia  recurrida  y  en consecuencia se declare la nulidad de lo actuado a partir de la  resolución que calificó el mérito del sumario.   

CONSIDERACIONES:  

No obstante haber identificado el casacionista  a  los  sujetos  procesales  y  la  sentencia  demandada,  sintetizar los hechos  materia  de  juzgamiento  y  la  actuación procesal y enunciar el motivo en que  sustenta  el reparo, es evidente que al exponer los fundamentos de éste resulta  manifiesto  su  desconocimiento acerca de la causal que le correspondía invocar  así  como de los requerimientos técnicos que le era imperativo observar, dados  el  principio  de  limitación  y  el  carácter  rogado  que  identifican  a la  extraordinaria impugnación.   

En efecto, siendo que el reproche expuesto lo  es  porque  en  los  testimonios  de  Hernán  Rivera  Rodríguez  y José Arias  Zabaleta   no   le   fue   posible   al   defensor   efectuar   los  respectivos  contrainterrogatorios  y  porque  la  recepción  del  segundo  se hizo en fecha  imprevista  y por funcionario que no era el titular de la fiscalía encargada de  la  instrucción, es patente que la supuesta irregularidad más allá de afectar  las  dos  pruebas  citadas  ninguna  incidencia  exhibe  sobre la estructura del  proceso,  luego  en  ese orden es incuestionable que, no tratándose de un yerro  in  procedendo  sino  in  iudicando, la senda adecuada de postulación no podía  ser  la  nulidad,  esto  es la causal tercera, sino la primera por cuanto en las  condiciones  mencionadas  por  el  demandante se habría incurrido en violación  indirecta  de  la  ley  por  error  de  derecho  derivado  de un falso juicio de  legalidad  que,  debidamente  demostrado,  conduciría  a  excluir los medios de  convicción   así   afectados,   pero   no   a   la  invalidez  del  proceso  y  consecuentemente  a  que  se  dictara  la sentencia de reemplazo con base en las  demás pruebas que se consideraren jurídicamente válidas.   

Es  que  la  valoración  de  un  medio  de  convicción   carente  de  los  requisitos  formales  que  regulan  su  decreto,  práctica  o  aporte  constituye un vicio relacionado con el juicio del fallador  acerca  de  la  legalidad de su aducción y no con la estructura del proceso, de  modo  que  su única consecuencia es la no apreciación de la prueba ilegalmente  adjuntada   según  la  cláusula  de  exclusión;  por  eso  -se  reitera-  las  irregularidades  cometidas  en  el  proceso  de  formación  de  la  prueba  por  desconocimiento  de  las  ritualidades  previstas  por  la  ley  para  poder ser  apreciadas  como  tales,  sólo  pueden  ser  planteadas  a través de la causal  primera  de casación, cuerpo segundo, pues el yerro corresponde a uno de juicio  y  no  a  uno  de  actividad  alegable  al  amparo de la causal tercera, que por  consiguiente     resulta     equivocadamente     aducida     por     el     acá  demandante.   

En tales condiciones es incuestionable que el  reproche  así  propuesto  no  puede  ser  abordado  por la Sala, de modo que no  observándose  tampoco  motivos  que  viabilicen  su  oficiosa  intervención en  términos  del  artículo  216  del  Código de Procedimiento Penal,   la  Corte  Suprema  de  Justicia  en  Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE:  

INADMITIR  la demanda de casación formulada  por  el  defensor  de  los  procesados  WALTER  ENRIQUE PEDRAZA CANTILLO Y FIDEL  ENRIQUE CHAMORRO VILLERO.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   cúmplase,   notifíquese   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                             ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

ÁLVARO       ORLANDO       PÉREZ  PINZÓN                      MARINA PULIDO DE BARÓN   

       Comisión    de  servicio   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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