12804 (24-03-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    DEMANDA DE CASACION-Requisitos  

1.  El  recurso  de  casación  es  un  medio  de  impugnación  extraordinario regulado por la ley y  sujeto  a  una  serie mínima de requisitos para su procedencia y sustentación,  en  cuanto  implica  elevar  cargos contra la legalidad de los fallos de segunda  instancia  proferidos por los Tribunales con jurisdicción penal. Por ello, cada  una  de  las  causales  de  casación  previstas  en el artículo 220 del C.P.P.  tienen  un  fundamento  teórico que debe respetarse a la hora de invocarse como  sustento  de  los  reproches  a  las  sentencias  objeto  de este extraordinario  recurso.   

2. En este sentido,  resulta  de  especial  importancia  el requisito contenido en el numeral 3o. del  artículo  225 del C.P.P. que impone señalar en la demanda de casación, “…la  causal  que  se  aduzca  para pedir la revocación del fallo, indicando en forma  clara  y  precisa los fundamentos de ella y citando las normas que el recurrente  estime infringidas”.   

3.  Lo anterior, implica entonces, como lo ha  sostenido  la  Sala  en  abundante  jurisprudencia,  que  si  se acude al cuerpo  segundo  de  la  causal  primera  de  casación,  es  obligación del demandante  indicar  de  manera  inequívoca si se trata de errores de hecho o de derecho, y  en  cada  caso,  concretar si tal yerro obedece a falsos juicios de existencia o  de identidad o bien de legalidad o de convicción, respectivamente.   

PROCESO No. 12804  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA DE CASACION PENAL   

         Magistrado Ponente:   

         Dr. CARLOS AUGUSTO GALVEZ ARGOTE   

         Aprobado Acta No. 41   

     Santafé de Bogotá  D.C.,   veinticuatro   (24)   de   marzo  de  mil  novecientos  noventa  y  ocho  (1998).   

         VISTOS:   

      Se  pronuncia  la  Corte  sobre  los  requisitos  formales  a  que  se contrae el artículo 225 del  C.P.P.,   respecto   de  la  demanda  sustentatoria  del  recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  PEDRO  ANTONIO  CAMPO,  contra  la sentencia  proferida  el  16  de  septiembre de 1996 por el Tribunal Superior de Neiva, que  confirmó  la  dictada el 24 de mayo del mismo año por el Juzgado 4�  Penal  del  Circuito  de Garzón, por  medio  de  la  cual  se condenó al procesado a la pena principal de 25 años de  prisión,  la  accesoria  de interdicción de derechos y funciones públicas por  10  años  y  al  pago  de  los  perjuicios ocasionados como autor del delito de  homicidio.   

         HECHOS:   

     Sucedieron en horas  de  la tarde del 6 de abril de 1993, en el municipio de Garzón en la heladería  “La  Cascada”, en donde PEDRO ANTONIO CAMPO lesionó con un arma cortopunzante a  Arnulfo Méndez Perdomo, a causa de lo cual murió días después.   

         LA DEMANDA:   

      Con fundamento en  el  cuerpo  segundo  de  la  causal  primera de casación, dos cargos formula el  demandante, así:   

       Primer Cargo   

     Acusa el censor el  fallo  de segunda instancia de violar indirectamente el artículo 29 de la Carta  Política  “POR  ERROR  DE  HECHO  EN  LA  APRECIACION  DE LA PRUEBA ILEGALMENTE  PRODUCIDA EN EL PROCESO”.   

      A  continuación  reproduce  el  contenido  de  la  norma citada y apartes de las declaraciones de  Judith  Tierradentro  Dussán, Gabriel Chaux, Carmen Vargas Mora, Alfonso Torres  Ariza  y del análisis que sobre los mismos se hizo en la sentencia, advirtiendo  que  en  la demostración de la causal pretende “probar que lo aquí expuesto NO  ES CIERTO, ni consonante con la realidad probatoria”.   

       Así,   en  la  fundamentación  de  la  censura,  aduce  el  demandante  que  el fallo parte de  supuestos  equivocados  para  valorar  la  prueba de cargo, habida cuenta que se  creó  en la conciencia del declarante una afirmación de la cual a la postre no  estaba  seguro, pasando entonces a demostrarlo con un análisis particular de la  forma  como deben entenderse las respuestas de los testigos, pues “Hacer surgir,  la  prueba  testimonial,  entresacando  de  decires,  pareceres  o suposiciones,  hechos  con  visos  de  certeza es una forma de acceder a una prueba ilegalmente  producida”.   

      Enfatiza también  en  la  forma,  como  en  su  criterio, se condujo por parte del investigador la  declaración  de Gabriel Chaux, convenciéndolo de que PEDRO CAMPO se encontraba  en  compañía  suya cuando sucedieron los hechos, pese a que de conformidad con  la  declaración  de  Carmen  Vargas  Mora,  dicha  versión  había  sido  así  suministrada  por  el  dragoneante  Torres  Ariza, cuya versión “difiere” de la  aquellos.   

      Más  adelante,  considera  que  si  bien  hay “nulidad en la obtención de dichas pruebas”, a su  modo  de  ver, resulta “más prudente, en el presente análisis plantear que fue  el  INSTRUCTOR  y  el JUZGADOR, quienes dieron lugar al nacimiento de una PRUEBA  que  es  incompleta  y que la hicieron surgir como PRUEBA ACUSATORIA, para darle  valor  total  y respaldo legal, como si se tratara de una FORMA CLARA, PRECISA Y  DEBIDAMENTE  CREADA  A  LA  LUZ  DE  LAS  PRUEBAS  JUDICIALES…”,  lo cual más  adelante califica como violatorio del debido proceso.   

       Segundo Cargo   

     En esta oportunidad  el  reproche  lo  hace  consistir en la violación indirecta de la ley porque el  sentenciador  “TERGIVERSO O DISTORSIONO EL SENTIDO DE LA PRUEBA, YA QUE SE HACEN  PRODUCIR  EFECTOS  PROBATORIOS  QUE  NO  SE  DERIVAN DE SU CONTEXTO”, pasando de  inmediato  a reproducir los artículos 29 de la Carta Política y 1o, 2o., 3o. y  24   del  C.P.  y  los  apartes  pertinentes  de  las  declaraciones  de  Judith  Tierradentro  Dussán, Gabriel Chaux, Carmen Vargas Mora, Alfonso Torres Ariza y  del fallo del Tribunal.   

        En la  sustentación   del  ataque,  cuestiona  el  casacionista  la  credibilidad  que  mereció  para  los  juzgadores la declaración de Gabriel Chaux no obstante que  éste  manifestó  en  varias  oportunidades  que  no  se  dio  cuenta de lo que  sucedió  por  encontrarse  demasiado  borracho,  pues,  por  el contrario, esta  versión  y  las  de  los  otros dos testigos, demuestran que el señalamiento a  CAMPO como autor del delito surgió con posterioridad a los hechos.   

      Igualmente  hace  referencia  al  hecho de que Aldemar Méndez hubiera sido llevado a la Estación  de  Policía  por  su  comportamiento  agresivo  y  Gabriel  Chaux  por su parte  conducido  al  hospital,  por  considerar  que  el  muerto  era éste, aunque al  percatarse  de  la  herida  de  aquél también fue llevado al hospital en donde  sobre  su  agresor nada le comentó a su esposa, concluyendo que fue el proceder  de  la  policía  y  el  descuido  de  los  médicos lo que finalmente causó su  muerte.   

       Nuevamente  analiza  los  testimonios  aludidos y concluye que el Tribunal los distorsionó,  pues  Gabriel  Chaux  no  afirmó  con  certeza  que PEDRO CAMPO estuviera en su  compañía,  ni  el  agente Torres Ariza se refirió a éste como la persona que  tomó  un  taxi  y  huyó, ya que quien lo hizo fue él para llevar al herido al  hospital,  ni  tampoco  Carmen Vargas afirmó que la persona de nombre PEDRO que  ella  vio  se trate del procesado, debiendo entonces, en su concepto, imperar la  duda en favor de éste.   

      De  otro  lado,  destaca   cómo   con  la  prueba  documental  allegada  al  proceso  sobre  una  compraventa  de  ganado que había efectuado ANTONIO CAMPO en la ciudad de Neiva  el  mismo  día  en que sucedieron los hechos, se demuestra su inocencia, pese a  que  se  le dio un valor probatorio diferente al que allí se contiene, y con el  cual  no  está  de  acuerdo,  incurriendo  así  en  “los yerros de derecho que  afectan     la     legalidad    del    veredicto    proferido    en    sentencia  condenatoria”.   

        Finalmente,  solicita  se case la sentencia impugnada para que en la de reemplazo se absuelva  al procesado.   

         CONSIDERACIONES:   

      1o. El recurso de  casación  es  un  medio  de  impugnación  extraordinario regulado por la ley y  sujeto  a  una  serie mínima de requisitos para su procedencia y sustentación,  en  cuanto  implica  elevar  cargos contra la legalidad de los fallos de segunda  instancia  proferidos por los Tribunales con jurisdicción penal. Por ello, cada  una  de  las  causales  de  casación  previstas  en el artículo 220 del C.P.P.  tienen  un  fundamento  teórico que debe respetarse a la hora de invocarse como  sustento  de  los  reproches  a  las  sentencias  objeto  de este extraordinario  recurso.   

       2o.   En  este  sentido,  resulta  de  especial importancia el requisito contenido en el numeral  3o.  del  artículo  225  del  C.P.P.  que  impone  señalar  en  la  demanda de  casación,  “…la  causal  que  se  aduzca para pedir la revocación del fallo,  indicando  en forma clara y precisa los fundamentos de ella y citando las normas  que el recurrente estime infringidas”.   

      3o.  Lo anterior,  implica  entonces, como lo ha sostenido la Sala en abundante jurisprudencia, que  si  se acude al cuerpo segundo de la causal primera de casación, es obligación  del  demandante  indicar de manera inequívoca si se trata de errores de hecho o  de  derecho,  y en cada caso, concretar si tal yerro obedece a falsos juicios de  existencia   o   de   identidad   o   bien   de   legalidad  o  de  convicción,  respectivamente.   

      4o.  Ninguno  de  estos  presupuestos  cumplió  el  demandante,  pues  incurriendo  en  un  doble  desatino  sustancial,  acusa  la sentencia del Tribunal de violar indirectamente  la   ley   debido   a  errores  de  hecho  derivados de la ilegalidad de  la  prueba  obrante  en  el  proceso, para pasar de inmediato a  demostrarlo  con  su  particular  forma  de  apreciar  los  hechos y las pruebas  oponiéndose desde luego a las conclusiones del fallo.   

      Como  se ve en la  proposición  de  cargo que hace el censor, inexcusablemente aduce como error de  hecho  la  ilegalidad de las pruebas, aspecto, que como se anotó corresponde en  estricto  sentido al error de derecho por falso juicio de legalidad, no obstante  que  la pretendida fundamentación la hace bajo los parámetros del falso juicio  de   convicción   habida  cuenta  que  son  las  apreciaciones  personales  del  recurrente  las  que  le sirven de sustento para demostrar que la afirmación de  los  testigos sobre la presencia del procesado en el lugar de los hechos obedece  a  la  forma  como se elaboraron las preguntas tanto por los investigadores como  por el juzgador.   

      5o.  Asimismo, la  inseguridad  del  casacionista  resulta  palmaria cuando hace expresa su duda en  cuanto  si  el  motivo  de  violación  es  el  de  nulidad o el escogido con la  pretensión  de  demostrar que no son ciertas las afirmaciones del Tribunal. Sin  embargo,  también abandona dicho enunciado, como quiera que no concreta cuáles  presupuestos  legales  sobre  la  producción  y  aducción  del  testimonio  se  quebrantaron,  aspectos que el principio de limitación impide a la Corte entrar  a corregir o subsanar.   

      6o. En lo que  tiene  que  ver  con el segundo ataque, si bien en principio la formulación del  reproche  aparenta  concresión,  su  claridad  queda  en el caos en la supuesta  demostración,  en  donde  el  censor  acude  a  una  serie de enunciados que no  desarrolla  ni fundamenta, como que propende por la duda en favor del procesado;  la  inocencia  total por considerar demostrado que no es él la persona a la que  se  refieren  los  testigos;  que  no  fue  CAMPO,  porque el día de los hechos  demostró  haber estado en un sitio diferente o que la muerte de Arnulfo Méndez  se  produjo  por  circunstancias  ajenas  a  la  herida  de  la  que había sido  víctima.   

      En  efecto,  no  obstante  que el casacionista insiste en que se tergiversaron los testimonios de  Gabriel  Chaux, Carmen Vargas y Torres Ariza porque el Tribunal concluyó de sus  versiones  que la persona a la que señalaban como autor del homicidio, era LUIS  ANTONIO  CAMPO,  tal  forma  de  argumentar  no demuestra por parte del fallador  falseamiento  alguno  de  la  prueba,  sino  las  conclusiones a las que arribó  después  de  sopesar  cada  una  de  tales versiones, quedando así reducido el  argumento  del casacionista una mera confrontación de criterios, inaceptable en  esta  sede  en  donde  los  fallos  judiciales permanecen amparados por la doble  presunción de acierto y legalidad.   

      Por lo anterior,  forzoso  resulta rechazar in limine la demanda presentada a nombre del procesado  y en consecuencia declarar desierto el recurso.   

      En mérito de lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

        RESUELVE:   

      1o.  Rechazar in  limine  la  demanda  sustentatoria  del  recurso de casación, presentada por el  defensor del procesado PEDRO ANTONIO CAMPO.   

       2o.  Declarar  desierto  el  recurso  de  casación  interpuesto  contra  el  fallo  de segunda  instancia proferido por el Tribunal Superior de Neiva.   

      3o.  Contra esta  decisión   no   procede   recurso   alguno,   según   el   artículo  197  del  C.P.P..   

     4o. Devuélvase al  Tribunal de Origen.   

        Comuníquese y cúmplase   

        JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDFA   

FERNANDO          ARBOLEDA  RIPOLL                RICARDO CALVETE RANGEL   

CARLOS       AUGUSTO      GALVEZ  ARGOTE    JORGE ANIBAL GOMEZ GALLEGO   

CARLOS       EDUARDO       MEJIA  ESCOBAR             DIDIMO PAEZ VELANDIA   

                                                                                  NO   

NILSON           PINILLA  PINILLA            JUAN  MANUEL TORRES FRESNEDA   

        PATRICIA SALAZAR CUELLAR   

        Secretaria   

     

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