14385 (25-06-98)

1998

Asistente Jurídico Inteligente

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    ACCION   DE   REVISION-Extinción   de   la  acción   

La causal de revisión que invoca el actor en  la  demanda  se  refiere  a  los  casos  en  que  “se  hubiere dictado sentencia  condenatoria  o  que  imponga  medida  de  seguridad,  en  proceso que no podía  iniciarse  o  proseguirse por prescripción de la acción, por falta de querella  o  petición  validamente  formulada,  o por cualquier  otra     causal     de    extinción    de    la    acción    penal”.   

Esta última expresión está empleada dentro  del  mismo contexto en que la utiliza el Código Penal, esto es, refiriéndose a  causales   objetivas  de  extinción  de  la  acción,  como  la  amnistía,  la  oblación,  la  conciliación,  la indemnización integral, la retractación, el  pago, etc., en cada uno de los casos en que esas figuras proceden.   

La  causal  en estudio no puede ser utilizada  para   alegar   atipicidad   de  la  conducta  o  motivos  de  justificación  o  inculpabilidad,  pues  tratándose  de  una  decisión condenatoria ellos fueron  afirmados  en  el  fallo  que  ya hizo tránsito a cosa juzgada, y la acción de  revisión  no  es  para  darle  un debate adicional a lo que ya fue sentenciado,  pues su naturaleza no es la de ser una tercera instancia.   

Dicho  de  otra  manera,  para  que la causal  segunda  de  revisión  sea procedente se necesita que la circunstancia objetiva  de  extinción  de  la acción esté acreditada en el expediente, y sin embargo,  pese  a  ello,  el  proceso  se hubiere iniciado o proseguido terminando con una  sentencia condenatoria.   

Es  cierto  que  la  atipicidad  plenamente  comprobada  da  lugar  a que en el curso del proceso se extinga la acción penal  mediante  la preclusión, pues ese puede ser uno de los temas objeto del debate,  pero  culminada la actuación con sentencia ejecutoriada los hechos adquieren la  condición  de  cosa  juzgada, de manera que no es procedente, so pretexto de la  acción de revisión, continuar debatiendo sobre lo ya resuelto.   

La  no  responsabilidad de un condenado puede  dar  lugar  a  la acción de revisión pero por otras causales, como por ejemplo  cuando  surjan  hechos nuevos o pruebas no conocidas al tiempo de los debates, o  cuando  se  demuestre,  mediante  decisión  en  firme,  que  el fallo objeto de  revisión  fue determinado por un hecho delictivo del juez o de un tercero, o se  fundamentó  en  prueba falsa, pero no puede, contrariando la realidad procesal,  dar  por  probado  lo que por otra vía podría ser objeto de la revisión, para  alegar  que  cuando  se  dictó  el  fallo  existía  una  causal no objetiva de  extinción  de  la  acción  penal,  pues  la  sentencia  que  se  ataca dice lo  contrario,   y   está   cobijada   por   la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad.        

Sobre  situación  similar  se  pronunció la  Corte  el  8  de  junio de 1993, con ponencia del doctor Jorge Enrique Valencia,  así:   

“La confusión del profesional es indudable al  asimilar  una causal de inculpabilidad con una de extinción de la ación penal.  Aunque  ambas  tienen  los mismos efectos pues impiden que la acción del Estado  se    produzca    efectivamente,    son    por   completo   diferentes   en   su  naturaleza.   

En efecto, la causal de inculpabilidad impide  que  el  delito  se estructure al carecer de uno de sus elementos fundamentales.  El  hecho  punible,  por  tanto,  no  surgió a la vida jurídica y por ello, el  Estado debe cesar su procedimiento en contra del imputado.   

En cambio, la extinción de la acción o de la  pena   se   producen   en   presencia  de  un  hecho  punible,  cuya  tipicidad,  antijuridicidad  y  culpabilidad  han  sido demostradas. Sin embargo, razones de  política  criminal  (matrimonio  en  los  delitos contra la libertad y el pudor  sexuales  o  la  retractación  en  los  delitos contra la integridad moral), de  orden  público  (amnistías  e  indultos), temporales (prescripción), o por la  imposibilidad  misma  de  seguir  con  el  proceso (muerte del procesado), etc.,  hacen aconsejable el fenecimiento de la potestad estatal”.   

PROCESO No. 14385  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

DR. RICARDO CALVETE RANGEL  

APROBADO ACTA No. 90  

Santa Fe de Bogotá, D.C., junio veinticinco  de mil novecientos noventa y ocho.   

VISTOS  

                                   

         Decide  la  Corte  sobre  la  viabilidad de la demanda de revisión  presentada    por   el   apoderado   del   sentenciado   CARLOS   ARTURO   PARDO  HERNANDEZ.   

         ANTECEDENTES   

                                 1. JULIO CESAR VEGA CHACON   era  titular  de  la cuenta corriente número 02825586-7 del Banco de Bogotá de  la  calle  13  con Cra 30 de esta ciudad, y estaba autorizado para manejar dicha  cuenta  el  señor EFRAIN ULLOA VANEGAS. Falsificando la firma de éste último,  en  enero de 1988 se cobraron por canje los cheques C-3479396 por siete millones  trescientos  mil  pesos  ($  7.300.000),   y   el  C-3479398  por ocho  millones  doscientos cincuenta mil pesos ($8.250.000). Los dineros llegaron a la  cuenta  que CARLOS ARTURO PARDO HERNANDEZ abrió a nombre de ACSONAL en el Banco  de  Bogotá  en la plaza de Nariño, y obrando en calidad de representante legal  de  esa  corporación  retiró  cerca  de  ocho  millones de pesos, y otros seis  millones  no   pudo  sacarlos   por  haberse  negado  el  Banco a  pagarle el  cheque argumentado falta de efectivo en las arcas.   

                                  2.  El Juzgado Octavo Penal del  Circuito  de  Santa Fe de Bogotá condenó a PARDO HERNANDEZ como coautor de los  delitos  de  falsedad  en  documento privado y estafa, y a CIEBEL ORTIZ QUICENO,  JOSE  DOMINGO  VARON  RIVERA   y  CONRADO NOREÑA SALAZAR, en condición de  cómplices.  Al  primero  le impuso una pena de treinta meses de prisión y cien  mil  pesos  de  multa,  y  a  los  demás  quince  meses  de prisión y multa de  cincuenta mil pesos a cada uno.   

                                  3.  La  Sala Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Santa Fe de Bogotá, con sentencia de fecha  junio  8  de  1994, absolvió a todos los sindicados por los cargos de estafa, y  confirmó  la  sentencia  condenatoria  por  falsedad  en  documento  privado en  concurso,  rebajando  la pena impuesta a CARLOS ARTURO PARDO HERNANDEZ, a veinte  meses de prisión.   

                                LA DEMANDA   

                                  1. El actor aduce como causal de  revisión  la  prevista  en  el numeral segundo del artículo 232 del Código de  Procedimiento  Penal,  ya  que considera que se profirió sentencia condenatoria  contra  CARLOS  ARTURO  PARDO  HERNANDEZ  sin  aparecer en el proceso plenamente  comprobado  que  él  cometió  el  delito,  lo  cual  constituye  un hecho  extintivo  de  la  acción  penal,  al tenor de lo dispuesto por el artículo 36  ibidem.   

                                  2. Desarrolla la causal invocada  cuestionando  la autoridad de las decisiones y reviviendo la crítica del debate  probatorio  de  instancia. En ese orden de ideas presenta como fundamentos de su  pretensión:  a)  La atipicidad de la conducta de CARLOS ARTURO PARDO HERNANDEZ;  b  )  La  ausencia  de  prueba  sobre  la  responsabilidad  en  el hecho punible  imputado;  c)  Discrepa  de  las  reglas  de  la  sana  crítica seguidas por el  sentenciador  en la valoración de la prueba testimonial, documental y de cotejo  grafológico;  y  d)  Refuta  al  juzgador  la  interpretación  de  las  normas  jurídicas  y  la  lógica  de  los  argumentos que constituyeron la razón para  sentenciar.   

                                 3. Con el escrito aporta copia de  los  fallos  de primera y segunda instancia, certificación de ejecutoria de los  mismos y el poder.   

                                      CONSIDERACIONES   DE   LA  SALA   

                                                     1.  La  causal  de  revisión  que invoca el actor en la demanda se  refiere  a  los  casos en que “se hubiere dictado sentencia condenatoria o que  imponga  medida  de  seguridad, en proceso que no podía iniciarse o proseguirse  por  prescripción  de la acción, por falta de querella o petición validamente  formulada,  o por cualquier otra causal de extinción  de la acción penal”.   

         Esta  última  expresión  está empleada dentro del mismo contexto  en  que la utiliza el Código Penal, esto es, refiriéndose a causales objetivas  de  extinción de la acción, como la amnistía, la oblación, la conciliación,  la  indemnización integral, la retractación, el pago, etc., en cada uno de los  casos en que esas figuras proceden.   

            La  causal  en  estudio  no  puede  ser  utilizada  para  alegar atipicidad de la conducta o  motivos  de  justificación  o inculpabilidad, pues tratándose de una decisión  condenatoria  ellos  fueron  afirmados  en el fallo que ya hizo tránsito a cosa  juzgada,  y  la  acción  de revisión no es para darle un debate adicional a lo  que  ya  fue  sentenciado,  pues  su  naturaleza  no  es  la  de ser una tercera  instancia.   

                                 Dicho de otra manera, para que la  causal  segunda  de  revisión  sea  procedente se necesita que la circunstancia  objetiva  de  extinción  de la acción esté acreditada en el expediente, y sin  embargo,  pese  a  ello,  el proceso se hubiere iniciado o proseguido terminando  con una sentencia condenatoria.   

                                  2. El demandante, con un escrito  en  el  que  cuestiona la valoración probatoria y la interpretación dada a las  normas  aplicadas,  pretende  que  se le acepte que su cliente no es responsable  porque  no está probado que cometió el delito, y además porque la conducta es  atípica, lo cual daría lugar a la extinción de la acción.   

                                  Es  cierto  que  la  atipicidad  plenamente  comprobada  da  lugar  a  que  en el curso del proceso se extinga la  acción  penal  mediante  la  preclusión,  pues  ese puede ser uno de los temas  objeto  del  debate, pero culminada la actuación con sentencia ejecutoriada los  hechos  adquieren la condición de cosa juzgada, de manera que no es procedente,  so  pretexto  de  la  acción  de  revisión,  continuar  debatiendo sobre lo ya  resuelto.   

                                  La  no  responsabilidad  de  un  condenado  puede  dar  lugar  a la acción de revisión pero por otras causales,  como  por  ejemplo  cuando surjan hechos nuevos o pruebas no conocidas al tiempo  de  los  debates,  o  cuando  se  demuestre, mediante decisión en firme, que el  fallo  objeto  de revisión fue determinado por un hecho delictivo del juez o de  un  tercero,  o  se  fundamentó en prueba falsa, pero no puede, contrariando la  realidad  procesal,  dar  por probado lo que por otra vía podría ser objeto de  la  revisión,  para alegar que cuando se dictó el fallo existía una causal no  objetiva  de extinción de la acción penal, pues la sentencia que se ataca dice  lo   contrario,  y  está  cobijada  por  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad.        

                                  3.  Sobre situación similar se  pronunció  la  Corte  el  8  de  junio  de  1993, con ponencia del doctor Jorge  Enrique Valencia, así:   

“La   confusión   del  profesional  es  indudable  al  asimilar una causal de inculpabilidad con una de extinción de la  ación  penal.  Aunque  ambas  tienen  los  mismos  efectos  pues impiden que la  acción  del Estado se produzca efectivamente, son por completo diferentes en su  naturaleza.   

En  efecto,  la  causal  de  inculpabilidad  impide  que  el  delito  se  estructure  al  carecer  de  uno  de  sus elementos  fundamentales.  El  hecho  punible,  por tanto, no surgió a la vida jurídica y  por   ello,   el   Estado   debe   cesar   su   procedimiento   en   contra  del  imputado.   

En cambio, la extinción de la acción o de  la  pena  se  producen  en  presencia  de  un  hecho  punible,  cuya  tipicidad,  antijuridicidad  y  culpabilidad  han  sido demostradas. Sin embargo, razones de  política  criminal  (matrimonio  en  los  delitos contra la libertad y el pudor  sexuales  o  la  retractación  en  los  delitos contra la integridad moral), de  orden  público  (amnistías  e  indultos), temporales (prescripción), o por la  imposibilidad  misma  de  seguir  con  el  proceso (muerte del procesado), etc.,  hacen aconsejable el fenecimiento de la potestad estatal”.   

4. En armonía con lo anterior, es evidente  que  la  demanda  debe ser rechazada, pues el actor acude a una causal que dados  los argumentos que presenta es improcedente.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.  Reconocer  al   doctor JESUS MARIA  PARDO  HERNANDEZ   como  apoderado de CARLOS ARTURO PARDO HERNANDEZ, en los  términos descritos en el respectivo poder.   

2.  Rechazar  in  límine   la demanda de revisión presentada  por el apoderado del sentenciado CARLOS ARTURO PARDO HERNANDEZ .   

                     

                                          Notifíquese      y  Cúmplase           

JORGE ENRIQUE CORDOBA POVEDA  

FERNANDO  E.  ARBOLEDA  RIPOLL             RICARDO  CALVETE     RANGEL                               

CARLOS  AUGUSTO  GALVEZ  ARGOTE         JORGE ANIBAL  GOMEZ GALLEGO   

CARLOS   E.   MEJIA   ESCOBAR                        DIDIMO PAEZ VELANDIA                                             

NILSON    PINILLA   PINILLA                                          JUAN MANUEL TORRES FRESNEDA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

Secretaria    

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