25404(22-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  25404   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 059.  

          Bogotá    D.C.,   junio   veintidós   (22)   de   dos   mil   seis  (2006)   

VISTOS  

Decide la Sala lo que en derecho corresponda  en  punto  del  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto a través de  apoderado  por  Jeanneth  Gómez de Muñoz,  reconocida  como parte civil dentro de esta actuación, contra la  sentencia  de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá el  21  de  febrero  de  2005,  confirmatoria de la dictada por el Juzgado Treinta y  Cinco  Penal  del Circuito de la misma ciudad el 17 de febrero de 2004, por cuyo  medio   absolvió   a  JOSÉ  JAVIER  BARAHONA  ESPINO  y    a   PEDRO   CÁCERES  ZAMBRANO  del  cargo  por el cual fueron acusados como  presuntos coautores del delito de hurto agravado.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Según lo refiere la denunciante Myriam  Jeanneth  Gómez de Muñoz, a raíz  del   fallecimiento   de  su  esposo  Hernando  Muñoz  Ospina,  asumió la administración de Talleres Muñoz  Ospina,   establecimiento   dedicado   a  la  mecánica  industrial,  situación  aprovechada  por  los  torneros  JOSÉ JAVIER BARAHONA  ESPINO   y  PEDRO  CÁCERES  ZAMBRANO,  quienes  realizaron  trabajos  tales  como  elaborar  bujes o rellenar bocines, sin informar de ello a la administrador y se  apropiaron  del  dinero  que  recibían  por  dichas  labores, durante el tiempo  comprendido  entre  enero  de 1994 y agosto de 1996 cuando se marcharon. Estimó  el   monto   de   lo   apropiado   en   cuarenta   y   ocho  millones  de  pesos  ($48.000.000.oo).   

La  Fiscalía  Local  de  Bogotá dispuso la  correspondiente   indagación   preliminar   y   luego  de  practicadas  algunas  diligencias  declaró  abierta  la instrucción, en cuyo marco vinculó mediante  indagatoria    a   JOSÉ   JAVIER   BARAHONA   ESPINO  y    a   PEDRO   CÁCERES  ZAMBRANO,  resolviéndoles su situación jurídica con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  con  derecho  a  libertad  provisional como posibles autores del delito de hurto agravado.   

Clausurado  el ciclo instructivo, el mérito  del  sumario  fue calificado el 13 de mayo de 1998 con resolución de acusación  en  contra  de los procesados como presuntos autores del delito que sustentó la  medida  de  aseguramiento,  providencia  contra la cual la defensa interpuso sin  éxito     recurso     principal     de    reposición    y    subsidiario    de  apelación.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Sesenta  y  Nueve  Penal Municipal de Bogotá, despacho que una vez  realizada  la  correspondiente  audiencia pública declaró mediante auto del 22  de  julio  de  1999  que  en  atención  a  la  cuantía  del asunto carecía de  competencia   para   conocer  del  proceso  y  por  tanto,  dispuso  rehacer  la  actuación.   

Entonces,  la Fiscalía Seccional de Bogotá  practicó   algunas   diligencias   y   cerró   nuevamente   la   instrucción,  calificándola  el  1º  de  febrero  de  2000  con resolución de acusación en  contra  de  JOSÉ  JAVIER BARAHONA ESPINO y   PEDRO  CÁCERES  ZAMBRANO,  providencia  contra  la  cual  la  defensa  interpuso  recurso de  apelación de manera extemporánea.   

          La  etapa  de  juzgamiento  correspondió al Juzgado Treinta y Cinco  Penal   del   Circuito  de  Bogotá,  despacho  que  una  vez  surtido  el  rito  correspondiente  profirió  fallo  el  17  de  febrero  de  2004, por cuyo medio  absolvió   a   JOSÉ  JAVIER  BARAHONA  y    a    PEDRO   CÁCERES   de los cargos objeto de acusación.   

          Impugnada  la  sentencia  por  el  apoderado  de  la parte civil, el  Tribunal  Superior  de  Bogotá la confirmó mediante fallo del 21 de febrero de  2005,  mismo  que  es  ahora  objeto  de  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto  por  el  mismo sujeto procesal que recurrió la sentencia de primer  grado.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  segundo,  el  censor  presenta  un  solo  cargo  contra la sentencia del  ad  quem, por haber incurrido  en errores de hecho por falso raciocinio.   

          En  cuanto  comporta  la  demostración de la censura, afirma que el  Tribunal  Superior  violó  las  reglas  de la sana crítica pues pese a que los  testigos  Carlos  Muñoz Gómez, John Alexander Silva,  Pedro  Julio  Pedraza,  Adán  Sarmiento,  Guillermo  Guerrero  y  Gloria Stella  Melo  señalan  a  los  acusados como responsables del  delito  de  hurto  e indican de qué manera defraudaron el patrimonio del taller  en   el   cual   trabajaban,  el  ad  quem  plantea una duda respecto de las anotaciones que aparecían en las  planillas  del  referido  establecimiento  y  los  registros  que  en  una  hoja  cuadriculada  efectuaba  la  ofendida, hallando una diferencia importante en las  cantidades que en tales documentos se registraron.   

          También  aduce  que erró el Tribunal al advertir que existía duda  en  la  materialidad del delito en atención a que la perjudicada se percató de  la  notable disminución de sus ingresos y de que PEDRO  CACERES  compró  un vehículo en 1994 sin que tuviera  dinero  para  ello,  pero  no  adelantó  ninguna  labor  encaminada a evitar la  defraudación.   

          Así  mismo,  refiere  que  erró  el  Tribunal  al asumir que si la  perjudicada  no  denunció  a  los  procesados cuando por diversas informaciones  tuvo  conocimiento  del  irregular  proceder  de  aquellos y sólo actuó de tal  manera  ante  la  reclamación laboral que aquellos le formularon, existía duda  sobre la existencia del comportamiento investigado.   

          Considera  el recurrente que si el fallador de segundo grado aceptó  que  los  acusados  defraudaron el patrimonio económico de la denunciante, pero  que  ello  no se produjo en la cuantía que esta afirma, incurrió en violación  a  las reglas de la sana crítica al beneficiar a JOSÉ  JAVIER    BARAHONA    ESPINO    y   a   PEDRO   CÁCERES  ZAMBRANO  con  una  duda  inexistente,   dado  que  se  ha  acreditado  en  grado  de  certeza,  tanto  la  materialidad del delito como la responsabilidad de los acusados.   

          Puntualiza  que  si  la  perjudicada no denunció inicialmente a los  procesados  dada  la  confianza  que  en  ellos  depositó,  no  por  ello puede  afirmarse  que  no  se  apropiaron  de  manera  sucesiva  de sumas de dinero que  debían    ingresar   al   taller   por   concepto   de   ventas   y   servicios  prestados.   

          Con  fundamento  en  lo  expuesto,  el  demandante  considera que se  violaron  de manera indirecta por falta de aplicación, los artículos 349 y 351  del  derogado  estatuto  punitivo y por tanto, solicita a la Sala casar el fallo  atacado,  para  en  su  lugar  proferir  sentencia  por  cuyo  medio  se condene  JOSÉ    JAVIER    BARAHONA    ESPINO   y  a  PEDRO  CÁCERES ZAMBRANO   como  coautores  penalmente  responsables  del  delito  de  hurto  agravado.   

ALEGATO DE LOS NO RECURRENTES  

          Dentro  del traslado surtido a los no recurrentes para que allegaran  sus  alegaciones,  la  defensora  de  los procesados aportó un escrito por cuyo  medio  solicita  que  no  se  case  la  sentencia  impugnada,  pues Myriam  Yaneh  Gómez de Muñoz denunció a  sus  asistidos  para  oponerse a las demandas laborales que estos promovieron en  su contra.   

Añade  que  la  ilícita  apropiación  de  dineros  pertenecientes  al  taller  administrado  por la perjudicada debió ser  probada  con  medios  documentales  idóneos, pese a lo cual sólo se pretendió  demostrar  con  testimonios que carecían de credibilidad por tener vínculos de  parentesco  o  de amistad con la denunciante, más aún si en su momento esta no  adelantó  ninguna  actuación  para conjurar la actuación irregular de la cual  sindica  a  JOSÉ  JAVIER BARAHONA ESPINO y  a  PEDRO  CÁCERES ZAMBRANO desde 1995.   

          También   señala   que   la   ofendida  fue  muy  general  en  sus  afirmaciones  y no precisó los montos hurtados o las herramientas sustraídas y  adicional  a  ello,  los  documentos  que  por  su  conducto se aportaron fueron  adulterados en perjuicio de los incriminados.   

          En  conclusión,  manifiesta  que  dentro  de  la  actuación  no se  arribó a la certeza necesaria para condenar a sus representados.   

          Finalmente  expresa  que  de  conformidad  con  lo establecido en el  artículo  83  del derogado estatuto penal, la acción penal derivada del delito  por    el    cual    se   acusó   a   JOSÉ   JAVIER  BARAHONA     y    PEDRO  CÁCERES se encuentra prescrita.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          En  atención  a  que la defensora de JOSÉ  JAVIER     BARAHONA     ESPINO     y    PEDRO  CÁCERES  ZAMBRANO  afirma  que  se  encuentra  prescrita  la  acción penal producto del delito contra el patrimonio  objeto    de    investigación,    se    impone    ab  initio  resolver  tal  planteamiento,  pues en caso de  prosperar  tornaría  inane  cualquier  estudio  sobre la admisión formal de la  demanda de casación presentada por el apoderado de la parte civil.   

Sobre   el   particular   se  tiene  quede  conformidad  con  la  preceptiva  contenida  en el artículo 83 de la Ley 599 de  2000  (que  corresponde al artículo 80 del anterior estatuto penal), durante la  etapa  instructiva la acción penal prescribe en un término igual al máximo de  la  pena  establecida  en la ley, pero en ningún caso en un término inferior a  cinco  (5)  años.  Durante  la  fase  de  juzgamiento  tal  término comienza a  contarse  de nuevo a partir de la ejecutoria de la resolución de acusación por  un  tiempo  igual  a la mitad del establecido para la etapa de instrucción, sin  que pueda tampoco ser inferior a cinco (5) años.   

          Los  procesados fueron acusados como presuntos autores del delito de  hurto  (artículo  349  del  Decreto  100  de  1980)  agravado  por la confianza  (numeral   2º  del  artículo  351  ídem)  y por haber tratarse de dos personas que se reunieron y acordaron  para     cometerlo    (numeral    2º    del    artículo    351    ejusdem),  concurriendo  adicionalmente la  circunstancia  de  agravación  punitiva  determinada por la cuantía (artículo  372 del ordenamiento citado).   

De  conformidad  con  lo  expuesto  por  la  denunciante,  la  conducta  imputada  a los procesados tuvo lugar entre enero de  1994  y agosto de 1996, época esta última a partir de la cual debe contarse el  término  prescriptivo  de la acción penal por tratarse del último acto de una  sucesión de hechos dentro de la noción de unidad de acción.   

La referida conducta ocurrió en vigencia del  Decreto  100  de  1980,  el  cual preveía en su artículo 349 para el delito de  hurto  una  sanción  máxima  de  sesenta  (60)  meses  de prisión, la cual se  incrementa  en  la  mitad, esto es, en treinta (30) meses por la concurrencia de  circunstancias  de  agravación  punitiva  establecidas  en  su  artículo  351.  Además,  el  resultado  debe  adicionarse  en la mitad, es decir, en cuarenta y  cinco  (45)  meses  de  conformidad  con  lo  establecido  en el numeral 1º del  artículo  372  de la mencionada legislación, para un total de ciento treinta y  cinco  (135)  meses,  que  corresponden a once (11) años y tres (3) meses, como  término    de    prescripción    de    la    acción   dentro   de   la   fase  instructiva.   

En  el  juicio dicho término se reduce a la  mitad  y  por  tanto  equivale  a cinco (5) años, siete (7) meses y quince (15)  días.   

Precisado  lo  anterior  se  tiene que si la  resolución  de  acusación  quedó  ejecutoriada  el  7  de  marzo  de 2000, es  evidente  que  el  22  de  octubre  de  2005  se cumplió el referido periodo de  prescripción  de  la  acción penal derivada del delito por el cual se acusó a  los  procesados,  hecho que ocurrió con posterioridad al fallo de segundo grado  proferido  el  21  de  febrero de 2005, pero mucho tiempo antes de que el asunto  ingresara   al   despacho   de   la   Magistrada   Ponente   (20   de  abril  de  2006).   

          Resulta  oportuno  advertir  que  las  mencionadas disposiciones del  derogado  estatuto  procesal,  en  cuya  vigencia ocurrió la conducta objeto de  investigación,  resultan  más favorables que las establecidas en la Ley 599 de  2000,  artículos  239  (hurto),  241 (circunstancias de agravación punitiva) y  267  numeral  1º  (  circunstancia  de  agravación  por  el  valor  del objeto  material),  pues  si bien en ambas legislaciones los incrementos derivados de la  concurrencia  de  las  referidas  circunstancias  de agravación son los mismos,  difieren  en  el  extremo  punitivo  superior dispuesto para el delito de hurto,  pues  en  esta legislación es de seis (6) años de prisión, mientras que en el  Decreto  100  de  1980  es  de  cinco  (5)  años, motivo por el cual, se impone  aplicar  ultraactivamente el derogado estatuto punitivo por ser más beneficioso  a los procesados.   

Así las cosas, es evidente que a la Sala no  le  queda  camino  jurídico  diverso a seguir que declarar prescrita la acción  penal  derivada  del  delito  por  el cual se acusó a  JOSÉ   JAVIER   BARAHONA  ESPINO  y  a  PEDRO  CÁCERES  ZAMBRANO  y ordenar, en  consecuencia,   la   cesación   del  procedimiento  adelantado  en  su  contra,  circunstancia  que  como  al  comienzo  de  estas consideraciones se dijo, torna  innecesario  el  estudio  formal  de  la  demanda de casación presentada por el  apoderado de la parte civil.   

         Como  consecuencia de lo anterior, también se ordenará devolver a  JOSÉ  JAVIER  BARAHONA y PEDRO CÁCERES las  cauciones  que  prestaron por la suma de un millón diecinueve  mil  treinta  pesos  ($1.019.030.oo),  cada uno, para acceder al beneficio de la  libertad provisional.   

CUESTIÓN FINAL  

          En  atención  a  que  la  Sala  advierte  la  eventual presencia de  dilaciones  injustificadas,  especialmente  en la fase del juicio, se dispondrá  compulsar  copias  para  que  las autoridades competentes establezcan la posible  comisión   de   falta   disciplinaria   y   decidan   lo  pertinente  sobre  el  particular.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      DECLARAR prescrita la  acción  penal derivada del delito de hurto agravado por el cual se acusó a los  procesados   JOSE  JAVIER  BARAHONA  ESPINO  y  PEDRO  CÁCERES  ZAMBRANO,  de  conformidad  con las razones  consignadas en la anterior motivación.   

2.          ORDENAR,  en  consecuencia,  la  cesación  del  procedimiento adelantado contra los referidos  ciudadanos.   

3.          DEVOLVER las  cauciones  prestadas  por JOSE JAVIER BARAHONA y PEDRO  CÁCERES,    según    se    ordenó    en    esta  providencia.   

4.             PRECISAR  que  corresponde  al  juez  de  primera  instancia  proceder a la cancelación de los  compromisos    adquiridos    por    los    procesados    en   razón   de   este  diligenciamiento.   

5.            COMPULSAR  las  copias ordenadas en la parte motiva de esta providencia.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

        Comisión      de  servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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