25170(27-06-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 25170  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  60   

Bogotá, D. C., veintisiete (27) de junio de  dos mil seis (2006).   

V    I   S   T   O  S   

Resuelve  la Corte el recurso de reposición  interpuesto   por   el   defensor   del  ciudadano  colombiano   HERNANDO  ELÍ  CARRILLO ACERO, contra la  providencia  fechada  el  pasado 23 de mayo, por medio de la cual se negaron las  pruebas solicitadas.   

SÍNTESIS  DE   LA  IMPUGNACIÓN   

El  defensor  del requerido en extradición,  luego  de  recordar  cuál ha sido la posición de la jurisprudencia frente a la  solicitud  de  pruebas  y  la necesaria relación entre éstas y el concepto que  debe  emitir  la Corte en el trámite de extradición, afirma que el traslado de  que  trata  el  artículo  518  del  Código de Procedimiento Penal es el única  oportunidad  que  se  tiene para allegar, solicitar y controvertir los medios de  convicción.   

Por ello, asevera que si la prueba solicitada  está  encaminada  a  demostrar  que su representado está siendo investigado en  Colombia  por  “algunos de los diferentes hechos por  los   cuales   es  solicitado  en  extradición  y  que  esta  investigación  y  vinculación  al  proceso penal en Colombia lo fue con anterioridad a su captura  con  fines  de  extradición…,  entonces  puede  concluirse  que  las  pruebas  solicitadas  se tornan necesarias, conducentes y pertinentes dentro del presente  trámite”,  máxime  cuando  las  incautaciones  se  realizaron  en  distintos sitios de Colombia y, por ende, le fue impuesta medida  de  aseguramiento,  siendo  los  mismos  hechos  por  los  cuales Estados Unidos  sustenta   los   dos   cargos   sobre  los  cuales  se  apoya  la  solicitud  de  extradición.   

Afirma  que  las  autoridades  colombianas  “que  se encargan de investigar hechos criminales ya  ejercieron  su  jurisdicción,  y  por lo tanto, al negar las pruebas conlleva a  señalar  que  mi  procurado  será  extraditado  a  los  Estados  Unidos por la  totalidad  de  los  cargos por los cuales es requerido en una Corte extranjera y  por  consiguiente  la  Corte Suprema de Justicia acepta de antemano que HERNANDO  ELI  CARRILLO  ACERO  sea  juzgado  dos  veces  por los mismo hechos”.   

En  consecuencia, estima que es pertinente y  conducente  establecer  si  las  incautaciones  de narcóticos por las cuales la  Fiscalía  17  de  la  Unidad  Nacional  de  Antinarcóticos  impuso  medida  de  aseguramiento  a su defendido, se refieren a las mismas incautaciones que tratan  los  cargos  uno  y dos de la acusación proferida por la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el Distrito Sur de Nueva Cork, razón por la cual insiste  en  la  práctica  de  la  prueba  que  le fue negada y, por ende, se reponga la  providencia impugnada.   

De   otra  parte,  dice  que  las  pruebas  solicitadas  en  los  numerales  5°,  6° y 7° del memorial petitorio, las que  fueron  negadas,  también  son  conducentes, pertinentes y útiles, pues están  encaminadas  a  demostrar  que  la  documentación  no  se encuentra debidamente  legalizada,  en  la  medida en que no “aparece que la  firma  de  la  Presidenta  del  Gran Jurado, señora Bettye Bradley hubiere sido  autenticada   o  certificada;  lo  mismo  ocurre  con  la  firma  del  Honorable  Magistrado   ILMO.   SR.   MICHAEL   H.  DOLINGER,  Magistrado  de  los  Estados  Unidos”, legalización de tales instrumentos que, en  su criterio, no puede ser presumida.   

En síntesis, después de recalcar sobre los  derechos  constitucionales  de  su  defendido,  en  especial  el  de la defensa,  sostiene  que  su  pretensión  está  dirigida a demostrar que en este caso los  hechos  por  los  cuales  está solicitado en extradición su procurado tuvieron  ocurrencia  en  Colombia  y  que  sobre  ellos  ya  existe  un proceso penal que  adelanta  la  Fiscalía  General  de  Colombia  y,  además,  que los documentos  allegados   por   parte   de   las   autoridades   extranjeras   “no   son   válidos  formalmente”,   motivos   por   los   cuales   depreca   la   reposición   de   la  providencia  impugnada.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Es evidente que los argumentos expuestos por  el   defensor   del   solicitado   en   extradición,   ciudadano   Hernando  Elí  Carrillo  Acero, no logran  modificar  la  decisión  adoptada  en  la  providencia  objeto  del  recurso de  reposición, por lo que la Sala no la repondrá.   

En     efecto,     los   razonamientos    plasmados    por    el   memorialista   no   son  más   que   una   breve  reiteración de los  motivos  que  sustentaron la solicitud de pruebas, limitándose a afirmar que su  representado  es  investigado  en  Colombia  por “los  mismos  hechos” que ahora apoyan el requerimiento del  país  extranjero, aspecto que pretende demostrar con las copias del proceso que  cursa  en  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  en  contra  de  Carrillo Acero.   

Ante   tal   planteamiento,   una    vez    más    dígase    que    pretender   demostrar  que   el   requerido  fue  juzgado  en   Colombia    o    que    en    su    contra   cursa  proceso    penal    por    los    mismo    hechos   que    motivan   la   extradición,   no  es   un   aspecto    que    le   corresponda   estudiar   a   la    Corte,    toda    vez    que   su    examen   corresponde      al     Gobierno     Nacional     para   decidir   si   concede  o   no  la  extradición,   dado    el   caso   en   que   el   concepto   emitido  sea favorable.   

Además,  debe recordarse que el concepto de  la  Sala acerca de la viabilidad o no de la extradición, se debe fundamentar en  las  específicas  materias  que  el  artículo 520 del Código de Procedimiento  Penal  consagra, sin que entre ellas se halle el aspecto que la defensa pretende  demostrar.   

Sobre    este   específico   tema,   la  jurisprudencia de la Sala, de manera reiterada, ha dicho:   

“La pretensión  de  determinar  que  existe  en nuestro país un proceso contra el requerido por  los  mismos  hechos que motivan la extradición ninguna relación guarda con las  materias  previstas en el artículo 520 del Código de Procedimiento Penal, pues  reiterada  ha  sido  la  jurisprudencia de la Sala en señalar que dentro de sus  facultades  que  le  permiten  emitir el concepto en casos de extradición no se  halla  la  de  establecer  si  el solicitado es investigado o no por la justicia  nacional,  o  si  los  hechos por los que en nuestro país se le procesa son los  mismos  que  fundamentan el pedido, habida cuenta que esos eventos no inciden en  el  curso  de  este  trámite  ni mucho menos determinan el sentido en que ha de  conceptuarse.   

“Es al Presidente  de  la  República,  supremo director de las relaciones internacionales, a quien  concierne  la decisión final ante la solicitud de extradición, de concederla o  negarla,   o   diferir  la  entrega  del  requerido,  según  las  conveniencias  nacionales,  luego  en  esa  misma  medida  y en tanto lo considere necesario le  atañe  igualmente  establecer si en Colombia existe el proceso a que se refiere  la  defensa y si él trata los mismos supuestos de hecho por los que se solicita  la    extradición”.1   

De  otro  lado, en cuanto que los documentos  allegados   por   la   vía  diplomática  no  cumplen  con  los  requisitos  de  autenticidad,  debe afirmarse que no es la Corte la que presume su autenticidad,  como  equivocadamente  lo  sugiere  el  impugnante,  sino  la  ley a través del  artículo  259  del  Código de Procedimiento Civil, modificado por el artículo  1°   del   decreto   2282   de   1989,  el  cual,  de  manera  clara,  consagra  que:   

“Los   documentos  públicos  otorgados  en país extranjero por funcionario de éste o  con  su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados por el  cónsul    o    agente    diplomático    de   la   República,   y  en  su  defecto  por el de una nación  amiga,  lo  cual hace presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo    y    los    de    éste    por    el   cónsul   colombiano”.   

Y es evidente que la disposición transcrita  es  aplicable  al presente caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos  23  y  513,  último  inciso,  del Código de Procedimiento  Penal.   

Además, respecto de este específico asunto,  la  Sala  ha  precisado  que  “ningún  reparo puede  merecer  dicha  documentación  frente  al  contenido  de  la referida norma del  Estatuto  Procesal  Civil,  habida cuenta que, como lo regula el artículo 10 de  la   Resolución  2201  del  1997  expedida  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,   ‘cuando  el  documento  público  y  su  respectiva  traducción sean autenticados por agente  consular,  podrán  ser  presentados  directamente a la oficina encargada de las  legalizaciones    del   Ministerio   de   relaciones   Exteriores…”.2   

Así,  como  se  indicó  en  la providencia  atacada,  no  cabe  duda  que  en  este  caso el Jefe de la Oficina de Asesoría  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 0318  del  17  de  febrero  de  2006  certificó  que la documentación del expediente  procedente  de la Embajada de los Estados Unidos de América, a través del cual  se  solicita  la extradición de Hernando Elí Carrillo  Acero,      fue     presentado     “debidamente   autenticado”.3   

Por lo tanto, como quiera que los argumentos  expuestos  por  el  memorialista  no  son  más que una extensión de su inicial  petición,    la   providencia   impugnada   no   se  repondrá.    

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.    NO  REPONER  la providencia impugnada.   

2.   En  consecuencia, cúmplase con lo  ordenado  en  los  numerales  2°  y 3° de la parte resolutiva de la mencionada  decisión.   

3.   Contra esta providencia no procede  ningún recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                          ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

Permiso  

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                           TERESA RUIZ NUÑEZ   

                                                       Secretaria   

    

1 Ver,  entre  otros,  Rad.  19963, auto del 21 de enero de 2003, Rad. 21989, auto del 9  de  junio  de  2004,  Rad. 22072, auto del 1° de septiembre de 2004, Rad.22846,  auto  del 24 de noviembre de 2004, Rad. 23708, auto del 7 de septiembre de 2005,  Rad.24071  del  21  de  febrero  de  2006  y  Rad.  24879  del  14  de  marzo de  2006.   

2 Auto  del  28  de  marzo  de  2001, rad. 17881; auto del 7 de septiembre de 2005, rad.  23708.   

3 Folio  157 de la carpeta anexa al expediente.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *