24757(26-01-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  24757   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 05.  

Bogotá  D.C.,  enero veintiséis (26) de dos  mil seis (2006).   

VISTOS  

Decide la Sala sobre la admisión formal del  libelo  de  casación  presentado  por  el  defensor  de  los incriminados   OSCAR   ISAURO  ROJAS  JAIMES  y  JHON  JAIRO  LOZANO  GUTIÉRREZ, contra el fallo de segundo grado proferido  por  el  Tribunal Superior de Bogotá el 14 de abril de 2005, a través del cual  confirmó  el  dictado  por  el  Juzgado  Treinta y Uno Penal del Circuito de la  misma  ciudad  el  24  de  septiembre  de 2004, por cuyo medio los condenó como  coautores  penalmente responsables del concurso de delitos de hurto calificado y  agravado  y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal, pero aumentó la  pena     impuesta     y    revocó    el    otorgamiento    de    la    prisión  domiciliaria.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          En   la  madrugada  del  23  de  mayo  de  2002,  varios  individuos  penetraron  mediante  violencia sobre puertas y ventanas en las instalaciones de  la  Compraventa de Vehículos Automilenio ubicada en esta ciudad y se apropiaron  de  cuatro  (4)  vehículos  (Mazda  323 placa BCU912, Skoda placa CRF886, Mazda  B2000  placa  BEO699  y  Ford Ranger placa BLD290), así como de otros elementos  tales  como  un  televisor,  un  equipo  de sonido, una máquina de escribir, un  telefax,  cinco aparatos telefónicos, cuarenta radios para automotor, cincuenta  carros de juguete de colección y varios documentos.   

Horas  más tarde, la Policía Metropolitana  de  Bogotá  aprehendió  a Helmer Moreno Pulido, Edgar  Camacho    Rodríguez,    Orlando   Gómez   Escobar,  OSCAR   ISAURO  ROJAS  JAIMES  y  JHON  JAIRO  LOZANO  GUTIÉRREZ,  quienes  fueron puestos a disposición de  la Fiscalía.   

Dispuesta  la  correspondiente  apertura  de  instrucción,  se  vinculó  a los aprehendidos mediante indagatoria  y  les  fue  resuelta  su  situación  jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva sin derecho a libertad provisional como  posibles  coautores  del  concurso  de  delitos de hurto calificado y agravado y  porte ilegal de arma de fuego de defensa personal.   

Dado  que  Orlando  Gómez,  OSCAR ISAURO ROJAS y  JHON  JAIRO LOZANO, expresaron su interés en someterse  a  sentencia  anticipada, la Fiscalía llevó a cabo la respectiva diligencia de  formulación  y  aceptación  de  cargos,  en  cuyo  desarrollo  los acusó como  coautores  del  concurso  de  delitos que determinó la imposición de medida de  aseguramiento,   imputaciones   que  fueron  aceptadas  por  los  procesados  en  presencia de sus defensores.   

El  24 de julio de 2004 el Juzgado Treinta y  Uno  Penal  del  Circuito  de Bogotá profirió el fallo anticipado, mediante el  cual  condenó  a los acusados mencionados en precedencia a la pena principal de  cincuenta  y  dos (52) meses de prisión, a la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso y al pago de  la  correspondiente  indemnización  de  perjuicios,  como  coautores penalmente  responsable del concurso de delitos objeto de acusación.   

En  la  misma  providencia  concedió  a los  incriminados   la   prisión   domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  pena  de  prisión.   

Impugnado   el  fallo  por  el  Ministerio  Público,  el  Tribunal  Superior de Bogotá lo confirmó, pero aumentó la pena  principal  a cincuenta y siete (57) meses de prisión, lapso en el cual también  incrementó  la  pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos  y  funciones  públicas.  A su vez, revocó la prisión domiciliaria concedida a  los procesados y dispuso su captura.   

El defensor de OSCAR  ISAURO  ROJAS  JAIMES  y  JHON  JAIRO LOZANO GUTIÉRREZ  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación  contra  el  fallo  de segundo  grado.   

LA  DEMANDA   

Al  amparo de la causal primera de casación  cuerpo  primero,  el  censor  postula un solo cargo, por estimar que el Tribunal  incurrió  en  “VIOLACIÓN   DE  MANERA DIRECTA  (sic)  LA  LEY  SUSTANCIAL.  ARTICULO    38    CODIGO    PANAL   (sic)   FALSO  RACIOCINIO  CONTRARIO  A  LA  REALIDAD  SOCIAL”.   

Luego    de   transcribir   in   extenso  apartes  de  los  fallos  de  primera  y  segunda  instancia, así como el artículo 38 de la Ley 599 de 2000,  el  recurrente  afirma  que  OSCAR  ROJAS tiene  28  años de edad, mientras que JHON  JAIRO  LOZANO cuenta con 25 años, circunstancia que en  su  criterio  permite  suponer que “el comportamiento  de   los  condenados  de  ninguna  forma  ponen  (sic)  en  peligro  a la sociedad ni mucho menos evadirán el  cumplimiento de la pena”.   

Agrega  que  si  el  mínimo  de la sanción  dispuesta  para el delito por el que se procede no es superior a cinco (5) años  de  prisión y sus asistidos no colocan en riesgo a la comunidad ni evadirán el  cumplimiento  de  la  sanción,  se impone concederles la prisión domiciliaria,  sustitutiva de la pena de prisión.   

          También  afirma  que  no  comparte  la  decisión  del  Tribunal de  revocar  la  prisión  domiciliaria a sus procurados, pues si bien es cierto que  la  pena  de prisión pretende resocializar al delincuente, en la actualidad las  cárceles  son  universidades  de  la  delincuencia  y  por  ello,  OSCAR     ISAURO     ROJAS    JAIMES    y    JHON    JAIRO    LOZANO  GUTIÉRREZ   no   deben   ser   internados   en   un  establecimiento carcelario.   

Con  base  en  lo  anotado,  el  recurrente  solicita     que    se    otorgue    a    sus    representados    la    prisión  domiciliaria.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Estima  la  Sala  que  le asiste interés al  demandante  para  interponer  recurso  de  casación  contra el fallo de segundo  grado,  en  cuanto  su  censura se circunscribe a conseguir que se conceda a los  procesados  la  prisión  domiciliaria,  es decir, el ataque apunta a un aspecto  que  en su criterio irroga perjuicio a aquellos, sin que ello comporte de manera  alguna  retractación  respecto  de  la  aceptación  de  cargos  que les fueron  imputados en la respectiva audiencia.   

          También  se observa que el defensor señaló la causal de casación  al  amparo de la cual formula el reproche, esto es, por violación directa de la  ley  sustancial.  No obstante, el desarrollo del cargo, además de impreciso, no  es  consonante  con lo anunciado, pues de una parte, orienta su labor a señalar  su  particular  percepción  sobre  el cumplimiento de los requisitos subjetivos  necesarios  para que los acusados accedan a la prisión domiciliaria y, de otra,  ni   siquiera   demuestra  errores  de  los  falladores  sobre  la  apreciación  probatoria.   

Tiene  sentado  la  Sala  que  la violación  directa  de  la  ley sustancial sólo se refiere al yerro en el que incurren los  sentenciadores  cuando  a  partir  de  la  ponderación  de los hechos objeto de  juzgamiento  legal  y  oportunamente allegados a la actuación, dejan de aplicar  la  disposición  que  se  ocupa  de la situación en concreto, en cuanto yerran  acerca  de  su existencia (falta de aplicación o exclusión evidente), realizan  una  equívoca  adecuación de los hechos probados a los supuestos que contempla  el  precepto (aplicación indebida), o le atribuyen a la norma un sentido que no  tiene   o   le   asignan   efectos   diversos   o   contrarios  a  su  contenido  (interpretación errónea).   

Por  tanto,  cualquiera  sea la modalidad de  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el  yerro de los juzgadores recae  necesaria  e inmediatamente sobre la normatividad, circunstancia que traslada el  debate  a  un  ámbito  estrictamente  jurídico,  sea porque se deja de lado el  precepto  regulador de la situación específica demostrada, ora porque el hecho  se  adecua a un precepto estructurado con supuestos distintos a los establecidos  o  bien  porque  se desborda la intelección propia de la disposición aplicable  al  caso  concreto,  todo  lo  cual  exige  como  punto de partida, la  aceptación de la realidad fáctica definida en las instancias e  inmodificable dentro del proceso.   

También  ha  sido  puntualizado  que  si el  desacuerdo  se predica de la actividad probatoria y su ulterior ponderación por  parte  de  los funcionarios judiciales, la vía de ataque legalmente adecuada es  la  indirecta,  dado  que  la infracción a la ley sustancial se lleva a cabo de  manera  mediata,  de  conformidad con las diversas modalidades de errores en que  pueden incurrir los sentenciadores en tal materia.   

En  la  censura objeto de estudio se observa  que  si bien el casacionista plantea la violación directa de la ley sustancial,  su  queja  no  es de índole jurídico –  conceptual,  pues  una  y otra vez refiere que no está de acuerdo  con la valoración que sobre el particular efectuó el Tribunal.   

          Como  fácilmente  puede verificarse en el libelo, el censor plantea  de  manera simultánea la violación directa de la ley sustancial y el error por  falso  raciocinio,  sin  percatarse  que  éste  constituye  una  especie de los  errores  de hecho demandables al amparo de la causal primera de casación cuerpo  segundo, esto es, por violación indirecta de la ley sustancial.   

Además  de ello, tampoco procedió como era  su  deber a señalar el principio lógico, la ley de la ciencia o la regla de la  experiencia  que  fue desatendida o distorsionada por los falladores en punto de  la  temática  que  motiva su inconformidad, omisión que le impide acreditar la  trascendencia  del  error  en  el  sentido  de la decisión impugnada, es decir,  expresar  cuál  debe  ser  la  adecuada apreciación de la prueba indebidamente  ponderada,  además  de  demostrar  que  la enmienda del yerro daría lugar a un  fallo  esencialmente  diverso  y favorable a los intereses de sus representados,  circunstancia  adicional  para advertir que la demanda presenta serias falencias  y  confusiones conceptuales, cuya enmienda está vedada a la Corte en virtud del  principio   de   limitación   que  rige  esta  impugnación  extraordinaria  de  conformidad   con  lo  establecido  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   

          Las  razones  expuestas irrumpen como suficientes para que el libelo  presentado  a  nombre  de  OSCAR  ISAURO  ROJAS JAIMES  y   JHON   JAIRO   LOZANO  GUTIÉRREZ sea inadmitido.   

          Para  concluir  es  necesario  señalar  que la Sala no observa  dentro  del trámite ni en el fallo reprochado, violación  de  derechos  o  garantías  de  los procesados, como para que tal circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad  oficiosa que legalmente le asiste en  orden a asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  OSCAR     ISAURO    ROJAS    JAIMES    y JHON JAIRO LOZANO GUTIÉRREZ,   de   acuerdo   con   las   razones   expuestas  en  la  anterior  motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el artículo 187 del Código de  Procedimiento    Penal,    contra    esta    decisión    no   procede   recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÉDGAR  LOMBANA  TRUJILLO                         ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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