23640(27-07-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23640   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

Aprobado Acta No. 077  

          Bogotá,   D.C.,   julio   veintisiete   (27)   de   dos   mil  seis  (2006)   

VISTOS  

Se  pronuncia  de  fondo  la  Sala  sobre la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado EMILIO  SALAMANCA  GUERRA, contra el fallo  de  segundo  grado  proferido por el Tribunal Superior de Bogotá el 16 de marzo  de   2004,  confirmatorio,  con  algunas  modificaciones  respecto  del  quantum  punitivo,  del dictado por el Juzgado Quinto Penal del Circuito Especializado de  la  misma  ciudad el 29 de agosto de 2003, por cuyo medio lo condenó como autor  penalmente    responsable    del    delito    de    tentativa    de   extorsión  agravada.   

La  Procuradora  Segunda  Delegada  para  la  Casación  Penal  solicita en su concepto casar oficiosa y parcialmente el fallo  atacado,  para  que  la  Sala  dosifique la pena impuesta con marginación de la  circunstancia     de     agravación     genérica    no    imputada    en    la  acusación.   

HECHOS  

Los    hechos    que   motivaron   este  diligenciamiento   fueron   resumidos   por   el   ad  quem en los siguientes términos:   

“Se contraen a  las  llamadas  telefónicas  efectuadas  para  el  mes  de  febrero de 1999 a la  residencia  de  Edilson  Salamanca  Guerra  de  la calle 144 No. 93 – 17, expresándole amenazas de muerte  a  él  y  a  su  familia  si  no  cancelaba  la  suma de $60.000.000 que debía  consignar     en     una     cuenta     del     banco     Davivienda”.   

“Al  pedirse  protección  al  DAS,  se  rastrearon las llamadas y fue así como el día 11 de  ese  mes  y  año,  fueron  capturados  en  la  calle  42  No.  78  – 09, Efraín Fonseca Mendoza y Emilio  Salamanca  Guerra,  hermano de la víctima, cuando efectuaban la última llamada  extorsiva”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con fundamento en la denuncia presentada por  Luz  Marina  Acosta Ardila,  la   Fiscalía  Regional  de  Bogotá  ordenó  la  correspondiente  indagación  preliminar  y  luego  de  practicadas  algunas  diligencias  declaró abierta la  instrucción,  en  cuyo  desarrollo vinculó mediante indagatoria a Efraín  Fonseca  Mendoza y EMILIO  SALAMANCA  GUERRA, definiéndoles  su  situación  jurídica, al primero, con medida de aseguramiento de detención  preventiva  sin  derecho a libertad provisional como posible autor del delito de  tentativa  de  extorsión  agravada  en  razón  de  la  cuantía  y  al segundo  absteniéndose de afectarlo con medida de similar naturaleza.   

         Dado   que  Efraín  Fonseca  se  acogió a sentencia anticipada, se dispuso la correspondiente  ruptura  de  la  unidad  procesal  y  continuó  el diligenciamiento respecto de  EMILIO       SALAMANCA       GUERRA.   

          Cerrada  la  fase instructiva, la Fiscalía calificó el mérito del  sumario  el  19  de  octubre  de  1999  con  preclusión  de  la  investigación  adelantada  contra  el  mencionado  ciudadano,  providencia que al ser objeto de  consulta  ante  la  Unidad  de  Fiscalía  Delegada ante el Tribunal Superior de  Bogotá,  fue  revocada  para,  en  su  lugar,  acusar  al  incriminado mediante  decisión  del  1º  de  febrero  de  2001  como  presunto  autor  del delito de  tentativa  de  extorsión  agravada  e  imponerle  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  derecho  a  libertad  provisional,  la  cual cobró  ejecutoria el 9 de marzo siguiente.   

La  etapa  del  juicio fue adelantada por el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  Especializado  de Bogotá, despacho que a  través  de  auto  del 11 de diciembre de 2001 concedió la libertad provisional  al  acusado  por  haber reparado integralmente los perjuicios ocasionados con el  delito.   

Una  vez  surtido  el  rito dispuesto por el  legislador  se  profirió  fallo  el  29  de  agosto  de  2003,  por  cuyo medio  EMILIO  SALAMANCA  GUERRA fue  condenado  a  la  pena principal de setenta y cinco (75) meses de prisión, a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  y  al pago de la  correspondiente   indemnización   de   perjuicios  en  favor  de  la  víctima,  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  de  tentativa de extorsión agravada por la cuantía.   

En la misma providencia le negó el subrogado  penal de la condena de ejecución condicional y ordenó su captura.   

La  defensa  interpuso recurso de apelación  contra  el  fallo de primer grado y el Tribunal Superior de Bogotá lo confirmó  mediante  sentencia  del  16 de marzo de 2004, pero rebajó la pena principal de  prisión  a  sesenta (60) meses; dicha providencia fue impugnada por el defensor  del  procesado  mediante  el recurso extraordinario de  casación que ahora se decide.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera de casación,  cuerpo  primero, el recurrente formula un cargo contra el fallo de segundo grado  por  violación directa del artículo 374 del derogado estatuto penal, en cuanto  considera    que    no    fue    aplicado   al   dosificar   la   pena   de   su  representado.   

En  punto  de la demostración de la censura  aduce  que  ante  la  presencia  de  circunstancias  genéricas de agravación y  atenuación  de  la  pena,  los falladores manifestaron que debían partir de 70  meses  de  prisión,  rubro que corresponde a menos de la mitad de la diferencia  entre  24 y 180 meses; no obstante, al incrementar dicho quantum en razón de la  circunstancia  de  agravación  por  la  cuantía,  aumentaron  50 meses, que no  corresponden  a  la tercera parte, pues ésta equivale a 23 meses y 10 días, lo  que hubiera permitido obtener una pena de 93 meses y 10 días.   

Agrega que el último resultado anotado debe  reducirse  “en  las  2,5 cuartas partes, conforme al  art.  374  del  C.P. de 1980”, término en el cual se  ubicaron  los  sentenciadores  para  establecer la pena base, lo que dejaría la  sanción    a    imponer    a    EMILIO    SALAMANCA  GUERRA en 35 meses de prisión.   

Con  base  en  lo  anterior,  el  demandante  solicita  a  la  Corte  casar el fallo impugnado, para que mediante sentencia de  reemplazo  proceda  a  enmendar el yerro acaecido en la dosificación de la pena  impuesta a su procurado.   

CONCEPTO  DEL MINISTERIO  PÚBLICO   

Afirma  la Procuradora Segunda Delegada para  la  Casación Penal que el reclamo del censor resulta legítimo, pues si bien el  Tribunal  Superior consultó los criterios legales para establecer la pena de la  cual  debía  partir, misma que incrementó en una tercera parte en razón de la  agravación  por  la  cuantía, no efectuó el mismo procedimiento al momento de  rebajar  la  sanción por presentarse la reparación integral de los perjuicios,  pues  “sin ninguna otra razón, optó por escoger el  mínimo   de  reducción  a  la  que  el  procesado  tenía  derecho”.   

Añade   que  también  asiste  razón  al  demandante  al  referir  que el aumento de una tercera parte de la pena, dada la  concurrencia  de  la  circunstancia  de  agravación punitiva determinada por la  cuantía, no corresponde a 50 meses, sino a 23 meses y 3 días.   

          Por  tanto,  estima la Delegada que el cargo propuesto está llamado  a prosperar.   

          Además  de  lo  anterior,  refiere  que el sentenciador vulneró el  principio  de  congruencia  entre  acusación  y  fallo, pues dedujo en éste la  circunstancia  genérica  de  agravación punitiva establecida en el numeral 2º  del  artículo  66  del  derogado Código Penal, con evidente sorprendimiento al  procesado  y  desequilibrio  de su derecho de defensa, según lo ha reiterado la  Sala,  amén  de que por tal yerro no se partió del mínimo de pena, sino de un  quantum cercano a la mitad.   

Por  lo expuesto, concluye que la pena de 60  meses  de  prisión  impuesta  por  el  Tribunal  Superior  excede  los límites  legales,  en  atención  a  que  le  correspondía  tasar la sanción dentro del  primer  cuarto  de  movilidad  punitiva.  Por  ello, solicita a la Sala casar el  fallo  para  redosificar  la pena de prisión y la accesoria de interdicción de  derechos y funciones públicas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Impera  precisar  que  si  bien inicialmente  correspondería  analizar  el reproche formulado por el recurrente, encuentra la  Sala  que por razones de método es necesario pronunciarse previamente acerca de  la  violación del principio de congruencia entre acusación y fallo que señala  la  Procuradora Delegada, en la medida en que ello va a tener injerencia directa  en  la  individualización  de  la  pena  y, desde luego, en la queja del censor  sobre el particular.   

          Pues  bien,  en  la  sentencia proferida por el Tribunal Superior de  Bogotá  en  relación con la temática propuesta por la defensa y precisada por  el  Ministerio  Público,  esto  es,  sobre  la  dosificación  de  la  pena que  corresponde  purgar al procesado por su deducida responsabilidad penal frente al  delito  de  tentativa  de extorsión agravada, se puntualiza que “como  el  punible  se  enmarcó  en el grado de tentativa que según  términos  del  art.  22  la  pena  se  reduce en la proporción allí indicada,  quedando  los  extremos  punitivos reducidos a 24 meses el mínimo y a 180 meses  el máximo”.   

          “Según  el  precepto del art. 61 de ese  estatuto  (Decreto 100 de 1980, se aclara),  dentro  de  los  límites  señalados por la ley y atendiendo las  directrices  allí  señaladas  se  individualizará  la  pena.  En el sub lite,  considerado  el axioma de la gravedad que reviste la conducta desplegada, por la  forma  reiterada  y  agresiva  en  que  se  hicieron las amenazas de muerte para  algún  miembro  de  la  familia  de  la  víctima,  la intensidad del dolo y la  concurrencia  de  la  causal  genérica  de  agravación  punitiva del art. 66-2  ibídem,  son  circunstancias  fácticas  que impiden aplicar el mínimo de pena  previsto  en  la  norma infringida y por ello la dosificación debe partir de 70  meses de prisión”.   

“Cabe precisar que  si  bien  la  causal  de  agravación anotada, no fue  imputada  expresamente  en  la  resolución  de  acusación, ello es indiferente  considerado   su   carácter   objetivo:  ‘Los   deberes   que   las  relaciones  sociales  o  de  parentesco  impongan  al  delincuente  respecto  del ofendido o  perjudicado  o  de  la familia de estos’.   Igualmente,   por  concurrir  la  circunstancia  de  atenuación  punitiva  prevista  en  el  art.  64-1  ejúsdem  atinente  a  la buena conducta  anterior  del  procesado,  es por lo que atendiendo las voces del art. 67 de ese  mismo  cuerpo  normativo,  no  se  aplica  el máximo de la sanción” (subrayas fuera de texto).   

“La pena anotada  se  debe incrementar en una tercera parte por razón de la cuantía del ilícito  (art.  372-1),  para  un subtotal de 120 meses, pero como el acusado reparó los  perjuicios  causados  con  la  infracción  haciéndose  merecedor  a  que se le  reduzca  la  pena  en  la  mitad (art. 374), y serán sesenta (60) meses los que  definitiva    debe    purgar    como   autor   de   la   infracción”.   

          Ahora,  tiene  dicho  la  Sala que “en el  campo  punitivo  dentro  del código actual (Ley 599 de  2000,  se  aclara),  las  circunstancias genéricas de  agravación,  tienen  una  repercusión importante,  tanto cualitativa como  cuantitativa  en  la pena, que en el régimen anterior podría no tener la misma  connotación,  dada  la discrecionalidad concedida al juez para aumentar la pena  dentro  de los límites de la norma que tipificaba el tipo y la pena aplicables.  Empero,  conforme  al  artículo  61  actual,  el ámbito punitivo puede moverse  hasta  los  cuartos  medios  y  aun  al  cuarto  máximo, cuando sólo concurran  circunstancias  de  mayor  punibilidad,  lo cual eleva considerablemente la pena  cuando  por  la  naturaleza  de  la  conducta  punible,  la  pena  principal  es  significativamente   alta.   Por   esta   razón,  la  acusación     debe     ser     lo     suficientemente    explícita”1  (subrayas  fuera  de  texto),  es  decir,  las  circunstancias  de  agravación  punitiva,  o  de  mayor  punibilidad como ahora se denominan, deben  estar  atribuidas en la resolución acusatoria de manera expresa, tanto fáctica  como  jurídicamente,  para  que puedan ser consideradas en el fallo, pues de lo  contrario  se  atentaría  contra el principio de congruencia entre acusación y  fallo2.   

En  el asunto que concita la atención de la  Sala  se  observa  que  la circunstancia de agravación punitiva determinada por  las  relaciones de parentesco entre el sujeto activo y el ofendido o perjudicado  (numeral  2º  del  artículo 66 del Decreto 100 de 1980, el cual corresponde al  numeral  7º  del artículo 58 de la Ley 599 de 2000) que fuera tenida en cuenta  en  el  momento  de  individualización  de  la  pena, no fue imputada de manera  explícita  en  la  resolución de acusación, motivo por el cual determinó que  en  el fallo la pena no partiera del límite mínimo, sino de un quantum cercano  a  la  mitad entre los extremos punitivos mínimo y máximo, situación que como  atrás  se  dijo,  quebranta  el  principio  de  congruencia  entre acusación y  sentencia  y  deriva un perjuicio para el incriminado, por cuanto la pena que le  corresponde es menor a la que finalmente le fue impuesta.   

Así  las  cosas,  no queda a la Sala camino  diverso  a  seguir  que el de casar parcialmente el fallo objeto de impugnación  sólo  en  relación  a  la  dosificación  de  la pena, a fin de marginar dicha  circunstancia  de  mayor punibilidad y corregir los yerros que por tal razón se  cometieron  en  la  individualización  de  la  sanción impuesta a EMILIO  SALAMANCA  GUERRA,  a  lo  cual se  procede de inmediato.   

          Fallo parcial de reemplazo.   

          El  artículo  355  del  Decreto  100  de  1980,  modificado  por el  artículo  32  de  la  Ley  40  de  1993,  vigente  para  cuando  se cometió el  comportamiento  investigado,  dispone  una  sanción  de  48 a 240 meses para el  delito  de  extorsión,  mientras  que  el  artículo  244 de la Ley 599 de 2000  sanciona  tal  conducta  con  pena  de  96  a 180 meses de prisión, de donde se  desprende  que  la  primera de las normas mencionadas resulta más favorable, si  de   imponer   el  mínimo  de  la  sanción  se  trata,  como  ocurre  en  este  asunto.   

Ahora,   dada   la   concurrencia   de  la  circunstancia  de agravación punitiva determinada por la cuantía, la pena debe  incrementarse  de una tercera parte a la mitad, es decir, puede oscilar entre 64  y  360 meses de prisión, pena que por tratarse de un comportamiento en grado de  tentativa  no  podrá  ser  menor  de  la mitad del mínimo ni mayor de las tres  cuartas  partes  del  máximo,  es  decir,  se  ubica  entre  32  y 270 meses de  prisión.   

          Dada  la  marginación  de la causal de agravación que fue deducida  en  la sentencia sin haber sido imputada explícitamente en la acusación y ante  la  presencia  de la circunstancia de menor punibilidad determinada por la buena  conducta  anterior,  se  partirá  del  límite  punitivo  mínimo,  32 meses de  prisión.   

          Ahora,   teniendo   en   cuenta  lo  expuesto  por  el  ad   quem,   referido  a  “la  gravedad  que reviste la conducta desplegada, la forma reiterada  y  agresiva  en que se hicieron las amenazas de muerte para algún miembro de la  familia  de la víctima y la intensidad del dolo”, el  mencionado  extremo  punitivo  debe incrementarse en la mitad, 16 meses, para un  subtotal de 48 meses de prisión.   

Como  dicho  quantum  debe  disminuirse  de  “la  mitad  a  las  tres  cuartas partes”,  es  decir,  entre 24 y 36 meses por presentarse la reparación  integral  de  los  perjuicios ocasionados, deben tenerse en cuenta para ello los  factores  indicados en el párrafo anterior, como con razón lo ha solicitado la  defensa  y  el Ministerio Público y en consecuencia, resulta proporcional tasar  la  disminución  en  30  meses,  todo  lo  cual  arroja  un guarismo definitivo  de  18  meses de prisión. En  igual  término  se  dosifica  la  pena  accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio de derechos y funciones públicas que le fue impuesta.   

          Por  lo  expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL DE LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de  la ley,   

RESUELVE  

1.              CASAR   la  sentencia  recurrida,  exclusivamente en cuanto se refiere a la dosificación de  la    pena    impuesta,    por    las   razones   expuestas   en   la   anterior  motivación.   

          2.        SEÑALAR,    en    consecuencia,    que  EMILIO SALAMANCA GUERRA en su  condición  de autor penalmente responsable del delito de extorsión agravada en  grado  de tentativa queda condenado a purgar la pena principal de dieciocho (18)  meses  de  prisión  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos y funciones públicas por el mismo término.   

          3.        En lo demás el fallo impugnado se mantiene incólume.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Sentencia del 23 de septiembre de 2003. Rad. 16320.   

2 Ver  sentencias  del  15  de  septiembre  de  2004. Rad. 14128 y del 27 de octubre de  2004. Rad. 19777, entre otras.     

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