23225(28-09-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  23225   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.107  

Bogotá  D.C., veintiocho (28) de septiembre  de dos mil seis (2006).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca de la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado  JORGE  ELIÉCER  PATIÑO CÓRDOBA, contra el fallo de segundo grado que el 27 de  agosto  de  2004  profirió  el  Tribunal  Superior  Militar,  mediante  el cual  confirmó  el  emitido por el Juzgado Ciento Cuarenta y Uno de Primera Instancia  adscrito  a  la  Policía  Metropolitana  de  Bogotá que lo condenó como autor  penalmente responsable del delito de peculado culposo.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  31 de diciembre de 1999 el Patrullero de  la  Policía  Nacional  JORGE ELIÉCER PATIÑO CÓRDOBA, asignado a la Estación  Metropolitana  de  Tránsito  reclamó  el  revólver de dotación oficial marca  Smith Wesson calibre 38 largo  N°  8D12622,  con  seis  cartuchos  para  el mismo y a la primera hora del 2 de  enero  de 2000 luego concluir su vigilancia cuando se desplazaba a la casa de su  progenitora extravió dicha arma.   

La denuncia que por la pérdida del elemento  de  dotación  formuló PATIÑO CÓRDOBA y el informe de su superior llevó  a  que el Juzgado Setenta y Ocho de Instrucción Penal Militar mediante auto del  24  de  abril  de  2000  dictara auto cabeza de proceso y una vez se lo vinculó  mediante   indagatoria,   su  situación  jurídica  se  resolvió  con  medida de aseguramiento de conminación como presunto autor del  delito  de  peculado  culposo  previsto  en  el  artículo 195 del Código Penal  Militar (Decreto 2550 de 1988).   

Clausurado el ciclo instructivo, el sumario  se  calificó  el  28  de noviembre de 2001 con resolución de acusación por el  mismo  ilícito, decisión que adquirió firmeza el 11 de diciembre siguiente en  esa instancia al no ser objeto de impugnación.   

La  fase del juicio correspondió al Juzgado  Ciento  Cuarenta  y  Uno  de Primera Instancia de la Policía Nacional, despacho  que  tras  celebrar  la  respectiva  corte  marcial,  mediante  fallo  del 15 de  noviembre  de  2002  condenó a JORGE ELIÉCER PATIÑO CÓRDOBA como autor de la  conducta  punible  objeto  de  acusación,  a  las penas principales de seis (6)  meses de arresto y multa de mil ($1.000) pesos.   

Impugnado el fallo por el defensor y ante la  decisión  del  Tribunal  Superior Militar que el 14 de julio de 2003 se abstuvo  de  resolver el recurso al considerar extemporánea su interposición, a través  de  la  acción  de  Tutela  promovida  por  el mismo sujeto procesal esta Corte  mediante  proveído del 28 de enero de 2004 protegió el derecho fundamental del  debido  proceso  y ordenó a la Corporación judicial accionada dejar sin efecto  la    decisión    de   abstención   y   pronunciarse   sobre   la   apelación  elevada.   

Por lo anterior, el Tribunal Superior Militar  a  través  del  fallo  del  27  de agosto de 2004 confirmó en su integridad la  sentencia  de  primer  grado,  e  insiste  el  defensor  con la formulación del  recurso extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

Tras  advertir  que  acude  a  la  casación  discrecional  ya que el quantum punitivo para el caso de la especie no supera lo  previsto  en  el  artículo  368  de  la Ley 522 de 1999, formula el defensor un  cargo  al amparo de la causal tercera por considerar que el fallo es producto de  un juicio viciado de nulidad.   

Funda  el  reparo  en  la  pretermisión del  derecho  de  defensa  por cuanto al procesado le fue recepcionada la indagatoria  mediante  la exhortación a decir la verdad,  advertencia que fue declarada  inexequible  por  la  Corte  Constitucional  mediante  sentencia  C-621 del 4 de  noviembre de 1998.   

Para   evidenciar  que  la  diligencia  de  indagatoria   debe  ser  libre  de  juramento  y  de  todo  apremio,  transcribe  fragmentos  del  fallo  de  constitucionalidad y agrega que tal decisión debió  ser  acatada  por  los  juzgadores  toda  vez  que  tiene  efectos  erga omnes.   

Refuta el argumento del Tribunal relacionado  con  el  uso  de unos formatos para recepcionar la injurada y que tal diligencia  cumplió  la  finalidad  para  la  que  estaba  destinada  al estar el procesado  acompañado  de  su  defensor, porque en criterio del censor no podía aplicarse  una norma inexequible.   

En  criterio del casacionista las decisiones  adoptadas   en   contra  de  su  defendido  están  soportadas  en  las  razones  exculpatorias  que dio, las cuales no podían tenerse como elementos probatorios  con  la  fuerza suficiente para proferir una sentencia de condena por haber sido  recepcionadas en contravía del derecho de defensa.   

Aduce  que  no  se  puede afirmar que con la  exhortación  o sin ella su defendido hubiese expresado lo mismo, pues para ello  se  hacia necesario que la prueba se practicara sin violación de las garantías  constitucionales o legales.   

Por  último  señala  que  el  silencio del  defensor  a  lo  largo  del proceso, ya que fue sólo a petición del Ministerio  Público  que se ventiló la situación ante el Tribunal, no puede convalidar la  irregularidad advertida.   

En  consecuencia solicita a la Sala casar el  fallo  y declarar la nulidad a partir de la indagatoria, a fin de que el Juzgado  Setenta y Ocho de Instrucción Penal Militar subsane la anomalía.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Según lo previsto en el artículo 205 de la  Ley  600  de  2000,  el recurso extraordinario de casación es viable contra las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los tribunales superiores de  distrito  judicial  y  por  el  Tribunal  Penal  Militar,  cuando se proceda por  delitos  que  tengan señalada pena privativa de la libertad cuyo máximo exceda  de ocho años.   

En los casos en que el fallo de segundo grado  no  es proferido por los mencionados tribunales o que el ilícito por el cual se  procede  tiene  pena  privativa  de  la  libertad  inferior al quantum señalado  anteriormente  o  sanción  no  restrictiva  de  la  libertad, el inciso 3º del  artículo  citado  faculta  a  esta  Sala  para  admitir  discrecionalmente  las  demandas   de   casación  presentadas,  cuando  lo  estime  necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que el libelo reúna los demás requisitos legales.   

          Para  la  casación  discrecional es deber ineludible del demandante  exponer   con   claridad   y  precisión  los  motivos  por  los  cuales debe intervenir la Corte en aras de  obtener  un  pronunciamiento  con  criterio  de  autoridad acerca de determinada  figura  jurídica o para unificar posturas conceptuales, actualizar la doctrina,  abordar  un  tema  aún no desarrollado, con la carga además de indicar de qué  manera  la  decisión solicitada tiene la doble utilidad de brindar solución al  asunto y servir de norte de la actividad judicial.   

          Si  la  pretensión  del  censor  concierne  a la protección de las  garantías  fundamentales  del  procesado,  tiene  el  cometido de demostrar tal  violación  e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el derecho  invocado,    así    como    evidenciar   su   desconocimiento   en   el   fallo  recurrido.   

         Bajo  las  anteriores  precisiones,  es  claro que en el caso de la  especie  por  tratarse  del  delito de peculado culposo previsto en el artículo  195  del  Decreto 2550 de 1988 que tiene establecida una pena de arresto de seis  (6)  meses a dos (2) años, al no superar su  máximo punitivo los ocho (8)  años,    se    impone    plantear   el   recurso   a   través   de   la   vía  discrecional.   

         La   Corte  ha  puntualizado  que  es  aconsejable  que  cuando  el  recurrente   en  casación  acude  a  la  casación  excepcional  ha  de  aducir  inicialmente  el  motivo  por  el  cual  debe  ser  admitida la demanda, ya para  unificar   o  desarrollar  la  jurisprudencia  o  bien  en  protección  de  las  garantías  fundamentales,  aunque  en determinadas ocasiones del contexto mismo  del   libelo   puede   deducirse   con   facilidad  tal  pretensión1, no obstante,  en  este  concreto  particular pese a que el libelista anuncia la interposición  de  la  casación  discrecional  no  dedica  espacio para fundamentarla, sin que  tampoco  del  contenido  del  cargo  se  desprenda la  vertiente que demandaría la atención de la Corte.   

          En  efecto,  pese  a  que escoge la causal tercera de casación para  apoyar  la  nulidad  por la violación del derecho de defensa ante la recepción  de  la  indagatoria  de su defendido mediante la exhortación a decir la verdad,  la  precariedad  demostrativa de la irregularidad denunciada le impide presentar  argumentos   encaminados  a  demostrar  alguna  de  las  posibilidades  para  la  admisión discrecional del libelo.   

No  explica  el censor la posible presión o  coacción  que recibió el procesado por parte del funcionario judicial receptor  de  la  injurada, pues simplemente resalta la anotación que aparece en el texto  de  la diligencia, para de ella sobredimensionar que las exculpaciones no fueron  rendidas de manera libre y voluntaria.   

Además  de  lo anterior no se detiene en el  análisis  y  acreditación  correspondiente  de  la  trascendencia  que tuvo el  desafuero  procesal  en  el  fallo,  con  lo  cual  olvida que la postulación y  desarrollo  de  la  causal  tercera  de casación debe acatar los principios que  orientan  la  declaración  y  convalidación  de  las  nulidades, en ese orden,  además  de  advertir  la  entidad  del  vicio  procesal,  las normas que estima  conculcadas,  especificar el momento de la actuación en que se produjo a fin de  demarcar  su radio invalidante, se debe acreditar la injerencia desfavorable que  tuvo  tal anomalía en el fallo para demostrar cabalmente que al no existir otra  manera    diversa   de   restaurar   el   derecho   afectado,   se   impone   la  anulación.   

Lo  expuesto  permite  establecer  que  el  recurrente  no  cumple  con  los  postulados  requeridos para que resulte viable  admitir  discrecionalmente  el  estudio  del  recurso  de casación interpuesto,  además  de  que  tampoco  la  Sala  advierte  violación alguna de los derechos  fundamentales  o  garantías  del  procesado PATIÑO CÓRDOBA, como para que tal  circunstancia  impusiera  el  ejercicio  de  la  facultad oficiosa de naturaleza  legal que le asiste a esta Corporación sobre el particular.   

          En  este orden las falencias destacadas no pueden en modo alguno ser  enmendadas  por  la  Corte  en  virtud  del principio de limitación que rige el  trámite  casacional,  por  lo  tanto  se  impone  de  plano  su  inadmisión de  conformidad   con   lo   dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor  de  JORGE ELIECER PATIÑO  CÓRDOBA, por las razones expuestas en la anterior motivación.   

         Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase  

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

ÁLVARO  ORLANDO PÉREZ PINZÓN                              MARINA    PULIDO    DE  BARÓN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES               YESID  RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Cfr.  Providencia del 26 de abril de 2006. Rad. 25175     

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