23046(25-05-06)

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23046  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

MAURO    SOLARTE  PORTILLA   

Aprobado  acta número 51   

Bogotá  D.C., veinticinco de mayo de dos mil  seis.   

          Decide  la  Corte  el  recurso de casación discrecional interpuesto  por    el    defensor    de   Luis   Darío   Santana  Salazar en contra de la sentencia proferida el día 25  de  junio  de 2004 por el Juzgado promiscuo del circuito de Los Patios, mediante  la  cual confirmó la del Juzgado penal municipal de la misma sede, que condenó  al    recurrente    como    autor    del    delito    de   lesiones   personales  culposas.   

Hechos  

          Así    pueden    narrarse    los    hechos    juzgados    en    las  instancias:   

          A  las  once   y  cuarenta  y  cinco  de la mañana, Orlando de  Jesús  Amariles  se  dirigía  en  su  vehículo  marca Renault por la vía Los  Patios  Cúcuta,  tomando  el sentido contrario en razón a que se informaba que  había  que  tener  esa  precaución  por  las obras que allí se realizaban. Al  avanzar  en  esa  dirección y pese a que frenó y encendió las luces en señal  de   precaución,   no   logró   evitar  que  el  tractocamión  que  conducía  Luis  Darío  Santana Salazar  se  avalanzara  contra  él,  causándole  lesiones  personales  y  daños  a su  vehículo.   

Actuación  Procesal   

          Con  base  en  la  denuncia  presentada por Orlando de Jesús Mejía  Amariles   (fs.,  13),  la  fiscalía   delegada   ante   el   Juzgado   municipal  de  Los  Patios,  abrió  investigación    previa    el    30   de   noviembre   de   2000   (fs., 21).   

          Luego  de practicar las diligencias ordenadas, abrió investigación  penal  el 12 de diciembre de 2000 (fs., 33),  mediante  providencia  en la cual dispuso vincular a Luis  Darío  Santana  Salazar,  persona a  quien  escuchó  en  diligencia  de  indagatoria  el  19  de diciembre siguiente  (fs., 47).   

          El   17   de   diciembre  de  2001  la  fiscalía  local  cerró  la  investigación  (fs., 122) y  el  20  de  agosto de 2002 acusó al sindicado como autor del delito de lesiones  personales culposas (fs., 126).   

La decisión quedó en firme el 22 de enero de  2003,  cuando  la  fiscalía  delegada  ante  el  Tribunal  superior  de Cúcuta  confirmó  la  providencia  que  fue  apelada  por  el  defensor  del  sindicado  (fs., 163).   

Tramitado  el  juicio,  el  Juzgado  penal  municipal   de  Los  Patios  condenó  a  Luis  Darío  Quintana  Salazar  a  las  penas  de seis (6)    meses    y   doce   (12)  días  de  prisión, multa de 4.000  pesos,  a la accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas y a la  suspensión  de la profesión por seis (6)  meses,  como  autor  del  delito  de  lesiones personales culposas  (fs., 222).   

El 25 de julio de 2004, el Juzgado Promiscuo  del  Circuito  de  Los  Patios, al resolver el recurso de apelación interpuesto  por   la   defensa,   confirmó  la  decisión  (fs.,  285).   

          Contra   esta  determinación,  el  defensor  interpuso  el  recurso  extraordinario de casación.   

          El  16  de  febrero  del 2005, la Sala admitió discrecionalmente el  recurso  con  ocasión  de  la  posible  vulneración  del  derecho  de  defensa  (fs., 6 Corte).   

DEMANDA     DE  CASACION   

          Después  de  señalar  que  acude  en  defensa  de  las  garantías  fundamentales  del procesado, el demandante postula un cargo contra la sentencia  de segunda instancia, con apoyo en la causal tercera de casación.   

          Indica   que  la  defensa,  al  impugnar  la  decisión  de  primera  instancia,  le  planteó  al  juez  de segundo grado que las lesiones personales  fueron  consecuencia  de  la culpa exclusiva de la víctima, pues esta no tenía  licencia  para conducir y transitaba en contravía, ocasionando el accidente por  una  acción  a  propio  riesgo,  pese  a  lo  cual el juez de segunda instancia  guardó silenció al respecto.   

          Por  lo tanto, dice, el juez desconoció los artículos 55 de la ley  270  de  1996  (Estatutaria  de la Administración de  Justicia)  y  170  de  la ley 600 de 2000 (Código  de  procedimiento  penal),  que  disponen  que en las sentencias judiciales el juez debe referirse a los hechos y  asuntos  planteados  por  los  sujetos  procesales,  y  analizar  los alegatos y  pruebas  en  las  que ha de fundarse su decisión, como garantía del derecho de  contradicción y de defensa.   

          En  ese orden de ideas y con el objeto de demostrar la trascendencia  de  ese aspecto, señala que el Código de tránsito dispone que ninguna persona  podrá  conducir  vehículos  automotores  sin llevar la licencia de conducción  correspondiente   (Artículo   17   del  Código  de  Tránsito,   modificado   por   el  1  del  decreto  1809  de  1990),  de  lo  cual  a su juicio se infiere que la víctima no tenía la  aptitud  para  conducir,  pues  no  tenía  licencia, creando así una acción a  propio  riesgo  que  de  haberse reconocido excluía la responsabilidad, como lo  expone la mas autorizada doctrina de la imputación objetiva.   

          Pide,  por  lo tanto, casar la sentencia y se ordene al juez ad quem  que se pronuncie sobre esa temática que favorece al procesado.   

ALEGATO    DE    NO  RECURRENTE   

          La  apoderada  de  la  parte  civil solicita de la Corte no casar la  sentencia  recurrida,  tras  considerar  que la demanda no reúne los requisitos  del  artículo  212 del código de procedimiento penal, sin mencionar cuáles se  encuentran ausentes.   

          Solicita,  así  mismo,  que  se  vincule  a la empresa Travesa como  tercero  civilmente responsable, y que se tengan como pruebas los documentos que  se adjunta a su escrito.   

CONCEPTO  DEL  PROCURADOR  PRIMERO DELEGADO EN LO PENAL   

         

         

En su criterio el cargo fue propuesto por la  vía  adecuada,  en  cuanto  plantea  la  posibilidad de que con la sentencia se  vulnere  el derecho de defensa por falta de motivación. Sin embargo, estima que  el  demandante  ha  debido  explicar  si  se  trata  de una ausencia absoluta de  motivación, o si fue incompleta, dilógica, o sofística.   

La importancia de esta precisión, aparte de  que   la  motivación  sofística  corresponde  a  una  modalidad  de  error  in  iudicando,  radica en que cada una de ellas puede conducir a la anulación de la  sentencia, pero por diferente vía, dado que   

“en  la  primera el fallador no expone la  razones  de  orden  probatorio  ni  los  fundamentos  jurídicos  en  los cuales  sustenta  su  decisión;  en  la segunda, omite señalar uno de los dos aspectos  señalados  o los motivos aducidos son insuficientes para identificar las causas  en  las  que  se  sustenta;  en  la  tercera las contradicciones que contiene la  motivación  impiden  desentrañar  su verdadero sentido o las razones expuestas  en   ella  son  contrarias  a  la  determinación  finalmente  adoptadas  en  la  resolutiva,  y  en  la  cuarta,  la motivación del fallo se aparta de la verdad  probada.” 1   

Desde  ese  punto  de partida explica que si  bien  los  jueces  deben indicar las pruebas en las cuales fundan su decisión y  realizar  el  análisis de las mismas, por virtud del principio de trascendencia  de  las  nulidades,  al  casacionista  le  corresponde demostrar que el fallo no  permite  comprender  las  razones  en  que  se fundamenta, tanto en sus aspectos  fácticos y jurídicos, que son la base de su estructura.   

En  ese  orden  de  ideas,  resalta  que  el  demandante  no  logra demostrar el vicio denunciado, dado que en la decisión de  segundo   grado,  que  conforma  una  unidad  inescindible  con  la  de  primera  instancia,   se   descartó   la   culpa   de   la  víctima  como  eximente  de  responsabilidad,  y  se  consideró  la violación del deber objetivo de cuidado  por parte del procesado como causa determinante del suceso típico.   

          Indica  apartes  de  la decisión y resalta la respuesta que el juez  penal  del  circuito  dio  a los argumentos del defensor, destacando de ese modo  que  el  juez motivó la sentencia de acuerdo a lo probado y alegado, como igual  el   juez   de   primera   instancia,   de   manera   que   el  cargo  no  puede  prosperar.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Unico    cargo.    Nulidad    por    violación   del   derecho   de  defensa.   

          El  cargo  es  infundado.  En  consecuencia,  la Corte no casará la  sentencia por las siguientes razones:   

          Primero.  Es  cierto,  los  artículos  55 de la ley 270 de 1996  (Estatutaria  de  la  Administración  de  Justicia)  y   170   de   la   ley   600  de  2000  (Código    de   procedimiento   penal),  disponen  que  toda  sentencia debe contener, entre otros requisitos, los hechos  que  se  juzgan  (numeral 1),  el  análisis  de  los  alegatos  y  la  valoración de las pruebas en que ha de  fundarse   la   decisión   (numeral  4),  no por supuesto como una exigencia formal para conferirle orden a  la  providencia,  sino como medio para garantizar que es sobre el conocimiento y  no  sobre  la  autoridad  que  se  realizan  los  procesos  de  imputación y de  imposición     de     sanciones     penales.    2   Así,  se  garantiza el  derecho de contradicción y de defensa.   

          No por otras razones la Corte ha señalado que,   

          “El  mandato  constitucional  impone que la fundamentación de la  sentencia   debe  comprender  el  correspondiente  juicio  sobre  los  elementos  probatorios  y  que  el  mismo sea expreso y asertivo y no hipotético, toda vez  que  si  el  fallo  no  es  explícito  o determinante sino que se manifiesta de  manera  imprecisa,  remisa o contradictoria, o se limita a enunciar las pruebas,  omitiendo  su  debida  evaluación  y  discusión y, por ende, el debido mérito  persuasivo  o conclusivo, necesariamente el acto jurisdiccional es defectuoso en  cuanto   no   es   posible   su   contradicción   por   parte  de  los  sujetos  procesales.   

“Precisados  los  hechos  prosiguen  las  consecuencias  jurídicas,  escenario en el que igualmente la fundamentación se  constituye  en  una exigencia de orden constitucional, pues al juez se le impone  el  deber  de  expresar  sin  ambigüedad tanto los argumentos jurídicos de sus  conclusiones  como  la obligación de responder de manera clara, expresa  y  suficiente     los     planteamientos     presentados     por     los    sujetos  procesales.”   

De allí que,  

“una  propuesta de nulidad en casación por  falta   de   motivación  de  la  sentencia  debe  encontrarse  vinculada  a  la  insuficiente  o nula fundamentación del supuesto fáctico que concluyó probado  el  juez  o de su encuadramiento jurídico, que son los aspectos que estructuran  la   sustancialidad  de  la  sentencia”.  3   

          Segundo.  Si  se  atacó  la sentencia por  falta  de motivación, sobre  la  base  de  que  el juez no consideró la importancia de las acciones a propio  riesgo  de  la  víctima  en  la  producción del resultado, la censura no puede  prosperar,  pues  la  Corte entiende que el tema si fue tratado en la decisión.   

En efecto, el Juez manifestó al respecto lo  siguiente:   

          “Corresponde  entonces  centrarnos  en  el  aspecto atinente a la  responsabilidad  del  procesado,  pues  este  es el motivo principal del recurso  vertical  incoado  por  el  defensor del acusado, quien considera que los hechos  obedecieron  a  la  imprudencia  de  la  víctima,  es decir, para la defensa se  presenta  una causal de ausencia de responsabilidad que debe reconocerse a favor  de su pupilo.”   

          Y   luego,   al   tratar   la   influencia  que  habría  tenido  el  comportamiento de la víctima al transitar en contravía, expresó:   

          “En  el  testimonio  rendido  por  el  agente Luis Francisco Vaca  Clavijo,  policía  de  carreteras  y  quien  levantó  el croquis, vemos que se  manifiesta  que  en  la  calzada que va de Los Patios hacia Cúcuta, si existía  una  señal  que informaba trabajadores en la vía, obligando a los vehículos a  tomar la calzada contraria que va de Cúcuta a Los Patios…   

          “Afirma  el  agente que recogió versiones de dos conductores que  también  conducían  tractocamiones o niñeras los cuales afirmaron que venían  dos  vehículos adelante y el procesado venía detrás de ellos, los de adelante  se  dieron  cuenta que el Renault conducido por la víctima venía en contravía  y  tomaron  el  carril  derecho, de uno en uno dejando comprometido el vehículo  número   2   donde   probablemente  pudo  haber  frenado  con  tiempo  para  no  impactar,   pues  tuvo  tiempo para hacerlo, o tomar el carril derecho como  lo hicieron los dos que venía delante de él.   

          “El  testimonio  del  señor  Andulfo  Cáceres  Sánchez,  quien  laboraba  en ese tiempo para el acueducto, el cual manifiesta que observó desde  unos  40  metros  como  el  Renault  iba  tranquilo  porque  por  su ruta había  señalización  y  subían  tres tractocamiones, que dos iban por el orillo, que  la  otra que venía atrás venía ocupando el otro carril y señala textualmente  y  vi,  cuando  el  señor del Renault le prendió las luces desde bien arriba y  siguió  con  las  luces prendidas y cuando vio que la mula venía encima lo que  hizo  fue parar el carro y llegó la mula y le dio. Manifestó además que no se  explica  porque el conductor del tractocamión no paró, pues es una recta larga  y era imposible no ver el carro.”   

          De  todo ello concluye que no fue la víctima, sino el conductor del  tractocamión,  al  infringir  el  deber objetivo de cuidado, el que originó el  resultado,  tal y como además lo señaló, en decisión que conforma una unidad  temática,    el    juez    de    primera    instancia,    al    manifestar   lo  siguiente:   

          “Con  base  en  lo anterior, Mejía Amariles tuvo que conducir su  vehículo  en  contravía  en  razón  de  que  la  vía que le correspondía se  encontraba  cerrada  y  que  la  colisión  se  debía  que  el  conductor de la  tractomula infringió el deber objetivo de cuidado…   

          “Por  lo  anterior,  el  despacho  da  credibilidad  al  testimonio de Andulfo Cáceres, obrero que se encontraba cerca  al  lugar  de  los  hechos  realizando una obra para el acueducto de Los Patios,  presencia  que  encuentra  respaldo  en el testimonio del Ingeniero José Alvaro  Cárdenas  que  adelantaba la obra, aunadas a las tomas fotográficas realizadas  en  la  Inspección  Judicial  en  el sentido de que en efecto el accidente tuvo  ocurrencia  por  la falta del deber objetivo de cuidado por parte del sindicado,  pues  el  sitio  en  donde  ocurrió  el hecho es una recta donde fácilmente el  sindicado  pudo  observar,  como  lo  hicieron  sus  otros  dos  compañeros, la  presencia  en contravía del vehículo de la víctima y evitar la colisión ante  el cambio de luces que le hacía la víctima.”   

Como  se  comprende,  la  sentencia tiene la  suficiente  motivación  para  entender  que  verificado  el  supuesto  de hecho  (el  injusto  culposo),  se  adjudicaron  las  consecuencias  que  corresponden. Cuestión distinta es que al  tratar  la  culpa  de la víctima como excluyente de la tipicidad, no se hubiese  referido  a  ella  utilizando  el  lenguaje  de  la  teoría  de  la imputación  objetiva.  Mas no queda duda que al abordar el punto, las instancias se ocuparon  de  ese  tema  y encontraron que fue el deber objetivo de cuidado que infringió  el  procesado el que se concretó en el resultado y no los actos atribuidos a la  víctima.   

Tercero: Si lo que  el  demandante pretendía era buscar a través de la causal tercera, en armonía  con   los  propósitos  específicos  del  recurso  de  casación  por  la  vía  discrecional,  preservar  garantías  fundamentales, ese propósito no se logra,  pues  mas  que  ilustrar  a  la  Corte  sobre  la  ausencia de motivación de la  sentencia,  lo  que  el  demandante  expone es su personal criterio acerca de la  relevancia  del  comportamiento  de  la  víctima  y porqué ese aspecto y no la  violación  del  deber objetivo de cuidado imputable al procesado, fue el que se  concretó en la producción del resultado antijurídico.   

Precisamente  por  eso,  como  lo  explica  atinadamente  el  Ministerio  Público, el demandante no supo explicar el origen  del  vicio  de  motivación,  pues  al  cuestionar apartes de los argumentos del  juzgado  en  punto de la imputación jurídica del resultado, dejó en claro que  él  no  tuvo  origen  en la ausencia de motivación de la sentencia, sino en su  desacuerdo  con  ella,  fines  para  los  cuales la causal seleccionada no es la  apropiada.   

Cuarto: Por último,  aún  en  el  evento  de aceptar que el juzgado no hizo mayores comentarios a la  falta  de licencia de conducción de la víctima, ese supuesto no deslegitima la  decisión,  pues  si  se  tratase  el  tema  como  un  problema  de  motivación  incompleta,  habría  que  concluir que el punto resulta intrascendente frente a  la  argumentación  del  juzgado  que apoyó la imputación en la violación del  deber  objetivo  de cuidado del actor y que encontró explicable que la víctima  transitara,  por  fuerza  de reconocidas circunstancias, en sentido contrario al  que le correspondía.   

En  consecuencia,  el  cargo  no  prospera.   

Por lo expuesto, La  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala     de     Casación     Penal,    administrando  justicia  en  nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

Resuelve  

          No casar la sentencia de fecha y origen impugnada.   

Notifíquese,  cúmplase   y      devuélvase     al     tribunal     de     origen.   

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ              ALFREDO    GOMEZ  QUINTERO         

Permiso  

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO             ALVARO  O  PEREZ  PINZON                

MARINA         PULIDO        DE  BARON             JORGE  QUINTERO  MILANES              

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria   

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sentencia  del  12 de diciembre de 2005, radicado 24011.   

2 Cfr.,  en    ese    sentido,    Ferrajoli,   Luigi,   derecho   y   Razón,   Editorial  Trotta.   

3  Sentencia de Casación 14647 del 25 de octubre de 2001.   

    

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