22976(04-05-06)-1

2006

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 22976  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°   042  

         

Bogotá,  D.  C., cuatro (4) de mayo de dos  mil seis (2006).   

V   I   S   T   O  S   

Se  pronuncia  la  Corte  respecto  de  la  admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor  de   VICTORIO   BOMBELLO.   

  H   E   C   H   O  S   

El  juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“El   señor   JUAN   CARLOS   PÉREZ   MARTÍNEZ,  fue   capturado  por   agentes   investigadores   del   DAS,   en    momentos    en    que   éstos  se  encontraban  realizando  procedimiento   en  el  establecimiento   comercial   denominado   Bar   Simpson,   y al requerir documentos de identidad a las empleadas  que  se  encontraban como trabajadoras sexuales, se hallaron jóvenes menores de  edad.   

“Posteriormente, se pudo establecer que el  propietario  del  establecimiento  de  comercio es el señor VICTORIO BOMBELLO y  como   administrador   el  señor  ÁLVARO  ALEXANDER  GAMEZ  VARELA”.   

Por los anteriores hechos, la Fiscal Quinta  Seccional,  Grupo  de  Vida,  Delegada ante los Juzgados Penales del Circuito de  Santa  Marta,  el  13  de  enero  de 2003,  calificó  el  mérito del sumario con resolución de acusación  contra,  entre  otros,  Victorio  Bombello, por el delito de estímulo a la  prostitución de menores.   

El  Juzgado  Tercero  Penal del Circuito de  Santa  Marta, el 16 de julio de 2003, condenó, entre otros, a Victorio Bombello  a  las penas principales de 75 meses de prisión y multa de 50 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  a  la  accesoria  de  expulsión del territorio  nacional  y  al  pago  de  perjuicios,  como  autor  de  la  conducta punible de  estímulo a la prostitución.   

Apelado  el  fallo  por  el  defensor,  el  Tribunal  Superior  de  Santa  Marta,  el  23  de febrero de 2004,  lo  confirmó en su integridad.   

L  A      D  E  M A N D  A   

El   defensor   del   procesado,   basado  en  la  causal  tercera  de  casación,  acusa que el  sentenciador  dictó  sentencia  en un juicio viciado de nulidad, por violación  del  debido  proceso,  pues  se  incurrieron en irregularidades sustanciales que  afectan la validez de la actuación.   

Considera  que la casación excepcional  opera  cuando  se comprueba violación de garantías de derechos fundamentales o  se considere necesario para el desarrollo de la jurisprudencia.   

Estipula  que  la  comprobada existencia de  irregularidades  sustanciales   que afectan el proceso constituye causal de  nulidad  y  que  en  la  resolución  de  acusación frecuentemente se presentan  vicios  relacionados  con  el  desconocimiento  de  los  requisitos  formales  y  sustanciales,  tal como esta establecido en los artículos 397 y 398 del Código  de Procedimiento Penal.   

Así,   continúa,   la   resolución  de  acusación  es  la  pieza  central  del juicio en la que se determina el ámbito  jurisdiccional  dentro  del  cual  ha  de  moverse  el  juzgador  al proferir la  sentencia;  por  ello, se debe imputar de manera concreta los cargos para que el  procesado   pueda defenderse y no se le sorprenda con una condena  por  hechos  o  situaciones  jurídicas  no controvertidas, siendo, por tanto, dichos  requisitos garantía para el juzgamiento.   

Luego  de  transcribir    una  decisión  de la Corte, en extenso, acota que en el presente caso se llamó  a   juicio  a  su  defendido  por  la  conducta  de  estimulo   a   la  prostitución  de menores que señala el articulo 217 del Código Penal. Empero,  de   acuerdo   con  el  certificado de  la  Cámara  de  Comercio,    su    defendido    no   tenía   que   ver   con  el  establecimiento  Bar  Show   Simpson,   pues   no   es   arrendatario,   ni   lo  administra  ni  financia   casa   o  establecimiento  para  comercio  sexual   de  menores,  solamente era  un  cliente.   

Acota  que  esa  omisión  probatoria   afecta   las   garantías   constitucionales   de  su  defendido,”  como  hombre  soltero  de la época”.   

También  estima  que con esta decisión se  afectan  los  derechos  fundamentales  de su representado cuando se tipifica ese  comercio  con  menores de edad y se hace referencia  a menores de 14 años,  según  los  artículos  208 y 209 del Código Penal señalan que la conducta es  punible  cuando  el  acceso carnal o el acto sexual se realiza con persona menor  de  la  citada  edad. De esa manera, para que sea punible se requiere violencia,  abuso  o  estado  de indefensión para resistir, motivo por el cual la ley   penal  es  clara  en establecer dicha edad  como límite, erigiéndose como  imperativo  que el intérprete no pueda variar  esta consideración  y  darle   un  carácter  civilista  como  lo hizo el sentenciador, pues en el  multicitado bar fueron encontradas dos mujeres de 17 años de edad.   

Concluye que su defendido visitaba de manera  frecuente  dicho establecimiento,  pero tal circunstancia no lo vincula con  la conducta punible.   

Acota que el yerro arranca de la resolución  de  acusación,  razón  por  la  cual  la  nulidad  debe  declararse  a partir,  inclusive,  de  esta  pieza  procesal,  para  que  el  instructor lo tramite con  estrictez al debido proceso.   

En  otro  acápite,  dice  que la casación  excepcional  también propende para el desarrollo de la jurisprudencia. Además,  su  defendido  “es un extranjero mayor de cincuenta  años  que  por  estadía  corta  en este país no conoce las leyes nacionales y  tampoco  ha  cometido  la  conducta que se le endilga, en razón de las vías de  hecho  que  se  dan  como  irregularidades  sustanciales que ameritan nulitar la  resolución  acusatoria  y  volver  la  actuación a la instrucción”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Debe decirse que teniendo en cuenta  el  quantum  de  pena de estímulo a la prostitución de menores y lo reglado en  el  artículo  205  de  la  Ley 600 de 2000, en este evento procede la casación  excepcional  y  no  la  ordinaria  como postuló el casacionista, por el quantum  punitivo,  pues  dicha  conducta punible no tiene prevista una pena superior a 8  años.   

En efecto, la conducta punible de estímulo  a  la  prostitución  de  menores  tiene  una  pena privativa de la libertad que  oscila entre seis (6) a ocho (8) años.   

Ahora   bien,   recuérdese   que    cuando    la    casación    se    intenta   por   vía  excepcional,  requiere  no  solo  que   se   trate  de  una  sentencia  de  segundo   grado  y que la conducta  punible  sea sancionada con pena distinta  a la privación de la libertad o  que   ésta   sea   inferior   a   la  pena  exigida   para   la   casación   ordinaria,   esto  es,  cuyo  máximo   exceda    de   8   años,   sino   que   también   es   preciso    que    el    actor    cumpla   con   la  carga   de   fundamentar   los  motivos  por los cuales  considera  se  ha violado  una  garantía fundamental o porque se hace  necesario  el  desarrollo   de   la    jurisprudencia,   pues      sólo     a     esos     eventos     se   restringe      la      admisibilidad      de      esta   modalidad  casacional.   

Respecto  del  citado  presupuesto  de  la  fundamentación,  la  jurisprudencia  de  la Corte ha sido reiterada y clara que  cuando  se  trata  de  la  violación de un derecho fundamental, el casacionista  está  obligado  a  desarrollar una argumentación lógica dirigida a evidenciar  el  desacierto,  siendo  imperioso  que  demuestre  el  desconocimiento  de  una  garantía  por  quebrantamiento  de  la  estructura  básica  del  proceso o por  violación  de un derecho fundamental, e indicar las normas constitucionales que  protegen   el   derecho   invocado   y   su   concreto   conculcamiento  con  la  sentencia.   

Y, finalmente, en lo atinente del desarrollo  de  la jurisprudencia, el actor debe precisar que ese aspecto no ha sido tratado  o,  en  caso  de  que sí haya sido materia de estudio por la Corte, probar que,  por  existir  posiciones encontradas sobre el particular, se impone la necesidad  de  unificar  criterios o actualizar los que existen alrededor de la materia, no  sólo  como contribución al adelanto de la jurisprudencia sino para resolver el  asunto objeto de debate.   

Cumplido lo anterior, dado que la casación  es   de  naturaleza  extraordinaria  y  rogada,  se  debe  elaborar  la  demanda  respetando  las  reglas  de  formulación, desarrollo y demostración del cargo,  según  la  causal  invocada  y  el  modo  de  violación  de  la ley sustancial  señalado.   

Sin  embargo, en todo caso, será la Corte,  en  ejercicio  de  su  discrecionalidad,  a  la  que  le corresponde ponderar la  fundamentación  expuesta  por  el libelista, a efecto de decidir si admite o no  el trámite de la casación excepcional.   

2.   En    el    supuesto   que      ocupa     la     atención     de     la   Corte,     es   claro   que  el   actor   no   cumplió    con   la   anterior   carga,   puesto   que    en    lo    atinente  a   la   protección   de     una     garantía     de     un    derecho   fundamental,    el   actor  no   indicó   a   la   Corte   en  qué  consistió  el  vicio  que   denuncia   a   través  de  la  causal  tercera  de casación,, habida  cuenta   que   informa   que   la  resolución   de   acusación   contiene   irregularidades  sustanciales;  pero  en lo   que   se   podría   entender   la  sustentación   de    la    impugnación,   dice  que  su  defendido  no  era  el  propietario del bar en donde fueron se encontraron a las menores.   

En otras palabras, el actor trata de mostrar  a  ajeno  a  los hechos a su representado, sin que en modo alguno señale en que  consistió  el  error  in  procedendo.  De  igual manera, presentando personales  opiniones  pretende  igualmente  enervar   el   juicio  de derecho del  juzgador  en  donde  se  concluyó   en   la tipicidad  del   comportamiento.   

Así,   el  censor  no   cumplió   con  la carga de dar las razones por  las cuales   considera    que    en    el    presente   evento   se   quebrantó   la   garantía  del debido proceso, aspecto que  condujo   a  quebrantamiento  de  la  estructura   básica   del   proceso   y   como   tal   yerro  tuvo  real   incidencia  en  el  fallo  impugnado.   

La    misma    situación   aconteció    con    el    desarrollo    de    la   jurisprudencia,  toda  vez  que  el  discurso  lo   limitó   en   reseñar   que   también  procede   la   impugnación,   en   punto  de  lo  que   debe   entenderse  como  menor  de  edad  en   materia  penal.   

En síntesis, el casacionista no precisó si  dicho  aspecto  no  ha sido tratado o por la Corte, si se hace indispensable que  la  Corporación  se  pronuncie  al respecto y cómo dicha definición incide el  proceso.   

En esas condiciones, como se advierte que el  demandante   no   cumplió   con   el   citado   presupuesto,   la   demanda  se  inadmitirá.   

Finalmente,  cabe  señalar  que el estudio  detenido  del  expediente permite a la Sala concluir que no procede la casación  oficiosa,  por cuanto no se percibe ninguna causal de nulidad ni vulneración de  derechos fundamentales.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   VICTORIO  BOMBELLO.  En consecuencia, se  declara      desierto     el     recurso     extraordinario     de     casación  interpuesto.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

MAURO SOLARTE PORTILLA  

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                                        ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

EDGAR    LOMBANA   TRUJILLO                                          ÁLVARO ORLANDO PÉREZ PINZÓN   

MARINA   PULIDO   DE   BARÓN                                          JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                           JAVIER   ZAPATA  ORTÍZ   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

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