24129(22-09-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 24129  

CORTE SUPREMA DE JUTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                               Aprobado acta  No. 71   

                                                 Magistrado  Ponente:   

                                                 Dr.  MAURO  SOLARTE PORTILLA   

Bogotá D. C., veintidós de septiembre de dos  mil cinco.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  discrecional  presentada  por  el Procurador 148  Judicial  II  Penal de Villavicencio, contra la sentencia anticipada dictada por  el  Tribunal Superior de ese Distrito Judicial dentro del proceso seguido contra  Luis  Parmenio  Palacios  Correa  y  Aquilino  Cuero,  por      el      delito     de     tráfico     de  estupefacientes.      

Antecedentes.   

1. El 27 de abril de 2003, en las horas de la  mañana,  en  un  retén militar apostado a la altura de la Vereda Puente Tabla,  Jurisdicción  del  Municipio  de  El Retorno (Guaviare), Unidades del Batallón  Contraguerrilla  No.  62,  Brigada  Móvil  No.7,  de  la  Cuarta  División del  Ejército,  sorprendieron  a  Luis  Parmenio  Palacios  Correa  y  Aquilino Cuero en posesión de 499 gramos de  una  sustancia  pulverulenta  que  al  ser  sometida a pruebas técnicas arrojó  resultado positivo para cocaína (fls.5, 14/1).   

2. A instancia de los implicados, la Fiscalía  formuló   anticipadamente    cargos   por   el   delito   de  tráfico  de  estupefacientes  (artículo 376 del Código Penal), en diligencia llevada a cabo  el  3  de julio de 2003, y remitió la actuación al Juzgado Unico Promiscuo del  Circuito  de  San  José del Guaviare, que mediante sentencia de 1° de abril de  2004  los condenó a la pena privativa de la libertad de 48 meses de prisión, y  les  concedió  el  sustituto  de  la  detención  domiciliaria  por  considerar  cumplidas  los  exigencias  requeridas por la ley 750 de 2002 para tales efectos  (fls.44/1 y 20/2).   

3.   Contra  esta  decisión  se  alzó  en  apelación  el  Procurador  148  Judicial  II,  en  la  pretensión de que fuera  revocado  el  otorgamiento  del  instituto  de  la  prisión  domiciliaria, y se  ordenara  que  los procesados regresaran al centro de reclusión, por considerar  que  no  se  cumplían  las  condiciones exigidas por la ley 750 de 2002 para su  otorgamiento,   porque   del   proceso  surgía  que  ambos  implicados  tenían  conformado  un  núcleo familiar, y que el estatus de padre cabeza de familia no  podía  hacerse  depender  del  aspecto económico, sino del cumplimiento de las  condiciones exigidas en el artículo 2° de la ley 2ª de 1982.   

4.  En  fallo  de 18 de noviembre de 2004, el  Tribunal  Superior  de  Villavicencio confirmó la decisión impugnada. Destacó  que  los  derechos  de  los  niños  son  prevalentes,  y que para que opere del  instituto  de  la  prisión domiciliaria basta la evidencia de que su situación  se  torna apremiante por la ausencia del padre del hogar. Agregó que en el caso  del    implicado    Aquilino    Cuero   existe  evidencia  de  que  su  hija  menor padece de una enfermedad  cerebral,  que  impone  el  cuidado  y  afecto permanente de ambos padres, y que  igual  cuidado  y  afecto  demandan los menores hijos del procesado Luis       Parmenio       Palacios       Córdoba       (fls.4-11/3).   Contra   esta   decisión   recurre   en   casación  excepcional el Procurador Delegado.   

La         demanda.   

Inicia  el  actor  su  escrito precisando que  acude  a  la  vía  excepcional prevista en el numeral 3° del artículo 205 del  estatuto  procesal  penal, con el fin de que la Corte unifique la jurisprudencia  en   torno  al  alcance  de  los    presupuestos  requeridos  para  la  procedencia  de  la  prisión  domiciliaria para los hombres y mujeres cabeza de  familia,   que   contempla   el   artículo  1°  de  la  ley  750  de  2002,  y  consecuencialmente  “se  haga  efectivo  el  derecho material y las garantías  debidas  a  las  personas  que  intervienen  en  el  proceso”, para el caso la  sociedad, a la cual representa.      

A renglón seguido anuncia un cargo contra la  sentencia,  al amparo de la causal primera, cuerpo primero (violación directa),  por  aplicación  indebida  del artículo 1° de la ley 750 de 2002, debido a un  juicio  equivocado  en  el  entendimiento  del referido precepto. Los argumentos  principales  en  los  cuales  sustenta  el  ataque  pueden ser sintetizados como  sigue:   

1.  El Código Penal (ley 599 de 2000), en su  artículo  38, estableció el instituto de la prisión domiciliaria bajo ciertos  condicionamientos,  entre ellos que la sentencia se imponga por conducta punible  cuya  pena  mínima prevista en la ley sea de 5 años o menos, situación que no  se  cumple en el presente caso, como quiera que el delito imputado tiene pena de  6 a 8 años.   

2. La ley 750 de 2002 extendió la posibilidad  de  otorgar  la  prisión  domiciliaria  a  las  mujeres  cabeza de familia, sin  atención  al  requisito punitivo previsto en el artículo 38 del Código Penal,  aunque  con  exclusión  de algunas conductas como el genocidio, la extorsión y  el  secuestro.  Esta  norma fue revisada por la Corte Constitucional y declarada  exequible  con  la  aclaración de que los hombres que se hallaran en las mismas  circunstancias  de  la  mujer cabeza de familia, gozaban del mismo beneficio, en  los  términos  establecidos  en la ley (Sentencia C-184 de 4 de marzo de 2003).   

3. La Sala de Casación Penal de la Corte, en  decisión  de  16  de  julio  de 2003, con ponencia del Magistrado Edgar Lombana  Trujillo,  abordó el tema de la prisión domiciliaria en relación con el padre  cabeza  de  familia,  para  señalar  que  no  era  un  derecho  suyo,  sino  el  reconocimiento  de  un  derecho  superior  de  los  niños, y que el hombre solo  podía  acceder  a  ella  “cuando  se  demuestre  que  él  solo  sin  el  apoyo  de  una  pareja, estaba al  cuidado  de sus hijos o sus dependientes antes de ser detenido, de suerte que la  privación  de  la  libertad trajo como secuela el abandono, la exposición y el  riesgo  inminente  para  aquellos”,  exigiéndose,  por  tanto, como requisito  infranqueable,  que  la  situación  familiar  encuadre dentro de la definición  contenida en el artículo 2° de la ley 2ª de 1982.   

4.  La  ley  750  de  2000 busca proteger los  derechos  de  los  menores que se encuentran bajo el cuidado de un padre o madre  cabeza  de  familia,  y  que  son  colocados  en  riesgo por la privación de la  libertad  de  su  tutor,  no  de  aquellos  que tienen ambos padres y forman una  unidad  familiar.  Una  interpretación  de  la  norma  como  la planteada en la  sentencia  impugnada,  donde  la procedencia del beneficio se hace derivar de la  simple  dependencia  económica,  no  solo  convierte  en  regla  lo  que es una  excepción,  sino  que  colocaría  a la mayoría de la población carcelaria en  situación  de acceder al beneficio, dado que las familias dependen generalmente  del padre.   

5.  Reitera  que  los  fallos  de  instancia  desconocieron  el  contenido  de  los  artículos 2° de la ley 2ª de 1982 y el  artículo  1°  de  la ley 750 de 2002, este último por aplicación indebida, y  solicita  a  la  Corte,  por  tanto,  fijar  derroteros  sobre  el tema, y casar  parcialmente,  en  consecuencia,  la  sentencia  impugnada, para ordenar que los  procesados  Luis  Parmenio  Palacios Correa y Aquilino  Cuero     purguen     la     pena    en    prisión  carcelaria.   

SE CONSIDERA:  

1.  La  admisión de la casación excepcional  está  supeditada  al  cumplimiento  de  cuatro condiciones básicas: (1) que se  trate  de una sentencia de segunda instancia, (2) que el caso no tenga casación  común  por ausencia de uno cualquiera de los presupuestos legalmente requeridos  para  su procedencia, (3) que el impugnante demuestre la necesidad de su estudio  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos  fundamentales,  y  (4) que la demanda reúna los requisitos de forma y contenido  mínimos para su estudio.     

2.  Los condicionamientos relacionados con la  naturaleza  de  la  decisión  impugnada  y  la  imposibilidad  de  acudir  a la  casación  común  aparecen claramente establecidos en el presente caso, pues la  casación  se  dirige  contra una sentencia de segunda instancia, y la vía para  acudir  en casación ordinaria se encuentra cerrada por el factor punitivo, dado  que   la  pena máxima imponible para el delito por el que se procede es de  ocho   años1,   y   la   casación  común  requiere  para  su  procedencia  que  supere  dicho quantum.     

3.  No  ocurre  lo  mismo  con  los otros dos  presupuestos.  La  invocación del motivo relacionado con la necesidad de que la  Corte  se  pronuncie  sobre los alcances del artículo 1° de la ley 750 de 2002  para  la  realización  de  los  fines  de unificación de la jurisprudencia, no  resulta  atendible,  pues reiterados han sido los pronunciamientos en los que ha  examinado  el  tema,  y donde ha fijado su criterio en torno a los contenidos de  los    requisitos   exigidos   para   que   la   figura   opere2, cuestión que  es  reconocida  por  el  propio  demandante,  quien  para  demostrar por qué la  interpretación  que  los   juzgadores de instancia hicieron de la norma es  equivocada, cita y transcribe uno de sus pronunciamientos.    

4. La demanda tampoco permite abrir paso a la  casación  excepcional,  por  motivación  insuficiente.  No  se  discute que el  demandante  acierta  en  el  planteamiento  lógico jurídico del cargo, y en la  selección  de  la causal, pero sus argumentaciones se quedan en ese plano, para  de  allí  saltar  a  la  conclusión,  incurriendo  en  lo que la lógica suele  denominar  falacia  de  falta de premisas, o de saltus in concluyendo, en cuanto  omite  confrontar  el juicio jurídico con la realidad fáctica, esto es, con la  situación  de  cada  uno de los procesados, para demostrar que ninguno de ellos  cumplía los requerimientos de la norma.   

5.  La  interpretación que los juzgadores de  instancia  hicieron  del artículo 1° de la ley 750 de 2002, puede no coincidir  con  los  criterios  hermenéuticos fijados en las decisiones que se citan de la  Corte,  pero  esto,  de  suyo, no constituye motivo suficiente para acceder a la  casación  excepcional. Es necesario acreditar una cualquiera de las condiciones  de  procedibilidad  que  la  norma  establece, y en el presente caso, como ya se  dijo,  no se advierte la necesidad de que la Corte se pronuncie sobre el tema de  la  prisión  domiciliaria para hombres y mujeres cabeza de familia con fines de  desarrollo  de  la  jurisprudencia,  por  tratarse  de  un  tema suficientemente  desarrollado,  y  del contenido de la demanda, como del proceso, no surge que se  esté  en  presencia  de  la  violación  de  una  garantía   fundamental.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

INADMITIR   la  casación  que  por  vía  discrecional  presenta  el Procurador 148 Judicial II  Penal,  en  el  proceso  seguido  contra  Luis Parmenio  Palacios  Correa  y  Aquilino  Cuero.   

Contra   esta   decisión   no   proceden  recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE  

   

MARINA  PULIDO  DE BARON   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PEREZ                   ALFREDO GOMEZ QUINTERO   

EDGAR            LOMBANA  TRUJILLO                  ALVARO ORLANDO PEREZ PINZON   

Impedido  

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANES           YESID    RAMIREZ   BASTIDAS   

MAURO            SOLARTE  PORTILLA                  JAVIER DE J. ZAPATA ORTIZ   

Teresa  Ruiz  Núñez   

Secretaria  

   

    

1  Tráfico  de  estupefacientes.  Artículo  376 del Código Penal inciso tercero.   

2 Unica  Instancia  17089,  Auto  de  16  de  julio de 2003, Magistrado Ponente Dr. Edgar  Lombana  Trujillo;  Segunda  Instancia  22638,  Auto  de  25  de agosto de 2004,  Magistrado   Ponente   Dr.  Alvaro  Orlando  Pérez  Pinzón;  Casación  21734,  Sentencia  de  13  de  abril  de  20005,  Magistrado  Ponente  Dr. Mauro Solarte  Portilla.     

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