23951(10-08-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23951  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta N°  061  

Bogotá, D.C., diez (10) de agosto de dos mil  cinco (2005).   

V I S T O S  

Resuelve  la Corte acerca de la impugnación  presentada  por  la  doctora  MARÍA ELIZABETH GUERRERO  GUTIÉRREZ, ex Fiscal 142 Seccional de Palmira (Valle)  y  su  defensor, contra la decisión del Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Buga,  adoptada  en  audiencia  preparatoria  llevada  a cabo el pasado 6 de  julio,  en  la causa que se adelanta en su contra por los delitos de concusión,  falsedad   ideológica  en  documento  público  y  falsedad  por  destrucción,  supresión u ocultamiento de documento público.   

H E C H O S  

Fueron  sintetizados  en  la  resolución de  acusación de segunda instancia así:   

“El  2   de   junio   de   2004,   siendo  aproximadamente   las    seis    de    la   mañana  (6:00   a.m.),   MARÍA      ELIZABETH      GUERRERO   GUTIÉRREZ,    en    su    condición  de    Fiscal    142    Seccional    de   Palmira,   acompañada   de  dos  miembros  del C.T.I.,  dos   agentes   de   la  Policía  Nacional  y  un   particular,   practicó   diligencia  de  allanamiento   en   la   residencia   de   los   esposos  Pachón  Peñalosa,    ubicada    en    la    avenida   2E   Norte    N°    50-12   del   barrio   La   Merced  de    Cali,    en    cuyo   desarrollo   incautó   la   suma   de   170.000   dólares  que  no   fue  relacionada  en  el  acta  respectiva  ni  reportada  posteriormente por la  funcionaria.   

“El  5   de   junio   siguiente   Danget   Pachón   Díaz   presentó   ante   el   D.A.S.  de Cali  denuncia   penal      contra      la      Fiscal      mencionada,   cuestionando    la    legalidad  del   operativo,   la   que     puesta     en    conocimiento    de    la   fiscalía   y   tras  la práctica de varias pruebas dio origen a  la     vinculación    legal    de    la    citada    funcionaria…”.   

A N T E C E D E N T E S  

1. La Fiscalía 6ª Delegada ante el Tribunal  Superior  de  Cali,  el 9 de noviembre de 2004, calificó el mérito del sumario  con  resolución  de  acusación en contra de la procesada, doctora María  Elizabeth  Guerrero Gutiérrez, por  los  delitos  de  concusión  y  falsedad  ideológica  en  documento  público,  decisión   que  por  virtud  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  Ministerio  Público,  fue  adicionada  por  la Fiscalía Delegada ante la Corte  Suprema  de Justicia en el sentido de también imputar el delito de falsedad por  destrucción,   supresión   u   ocultamiento   de  documento  público,  según  providencia del 22 de diciembre siguiente.   

2. Ejecutoriada la resolución de acusación  y  “como  quiera  que  la funcionaria investigada se  desempeñaba  como  Fiscal Seccional de Palmira al momento de los hechos materia  de  investigación”,  el  expediente  se  envió  al  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga.   

La  Sala  de  Decisión  Penal  del  citado  Tribunal,  inicialmente propuso colisión de competencias con su homóloga de la  ciudad  de  Cali,  la  que  fue  resuelta  por  esta  Sala  de  Casación  Penal  asignándosele el conocimiento a la Corporación de Buga.   

3.-   En  desarrollo  de  la  audiencia  preparatoria,  se  resolvió  acerca  de  la  solicitud  de  pruebas y nulidades  propuestas por el defensor de la procesada.   

Las   solicitudes   de   nulidad  procesal  presentadas  previamente  en  escrito  del  defensor, se resumen de la siguiente  manera:   

3.1.- Dijo el defensor que dentro de proceso  penal  se  practicó dictamen pericial que confrontó la firma de quien atendió  la  diligencia  de  allanamiento  con  la  firma que aparecía en el acta que se  aportó  por la Fiscal acusadora. Dictamen frente al que se presentó objeción,  la   cual  no fue tramitada de conformidad con los artículos 138 y 139 del  C.  de  P.P., empezando por el hecho que debía hacerse en cuaderno separado, lo  cual  ni  siquiera  se  hizo. Tampoco se corrió el traslado del escrito y mucho  menos    de    los    elementos    probatorios   en   que   se   sustentaba   la  objeción.   

Por  ello,  estima  que el derecho al debido  proceso resultó quebrantado.      

3.2.-  Señaló  que  dentro  de  la fase de  instrucción  se  tomó  irregularmente  la determinación de inadmitir pruebas,  pues  lo  fue  con  un  auto  de  cúmplase,  lo cual ha debido ser a través de  resolución  interlocutoria,  lo  que  llevó  a la inoperancia de la opción de  impugnación y especialmente del derecho de contradicción.   

Pruebas  que estaban encaminadas a demostrar  que  el  documento  que se ha dicho en el proceso que no firmó la señora Erika  Patricia  Peñalosa,  sí  lo fue por esta signataria. Adicionalmente, considera  que  no  hace  falta  mayores  argumentos  para  concluir  que la ampliación de  indagatoria,  también  negada  en su aducción probatoria, igualmente reportaba  una  importancia  procesal  que al impedir su recaudo procesal genera la lesión  clara y diáfana al debido proceso y el derecho a la defensa.   

3.3.-  Por  último, señala el peticionario  que   la  decisión  que  negó  la  reposición  del  auto  del  cierre  de  la  investigación,  contenido en la resolución 6-090 del 25 de octubre de 2004, no  fue  notificada  debidamente como lo ordena la ley, más aún tratándose de una  persona  privada de su libertad, pues la procesada se vino a enterar de la misma  cuando     ya     estaba     corriendo    el    término    para    alegar    de  conclusión.        

4.-   En  desarrollo  de  la  audiencia  preparatoria,  el  Tribunal  Superior de Buga negó las nulidades demandadas con  los  siguientes  argumentos,  los  cuales  se resumirán en el mismo orden antes  propuesto:   

4.1.- No observó el Tribunal lesión alguna  al  debido  proceso  por  no  haberse  tramitado  el  incidente  de objeción al  dictamen  pericial,  pues  considera  que  en estricto sentido no se propuso una  objeción    sino    que   se   presentaron   una   serie   de   “argumentaciones  dirigidas  a convencer en temas de falta de estudio  o  de  fundamentación”  del experticio, es decir, a  cuestionar  su  valor  probatorio  lo  que  corresponde  al  juez  en  su debido  momento.   

Se  suma  a  lo  anterior,  el  hecho que la  fundamentación  de la crítica al dictamen era una simple oposición al trabajo  y  labor  material  del  perito,  sin  que fuera clara o precisa en proponer una  objeción,  lo  que  mas  bien  se  asemejaba,  a  lo  sumo,  a una propuesta de  aclaración, ampliación o adición.   

4.2.- A este respecto, considera el Tribunal  que  ninguna  irregularidad que afecte sustancialmente el trámite se presentó,  pues  la naturaleza de las providencias judiciales no las señala el funcionario  judicial  sino  la  propia  ley,  de ahí, agrega la Corporación, que cuando se  niegan  pruebas,  se  sabe  que  esas  determinaciones  son  susceptibles de los  recursos  ordinarios  (artículo  193)  y  así  se adopte a través de auto que  suele    denominarse    de   “cúmplase”, ello no inhabilita para que sean controvertidas.   

Por  ello,  tratándose de una decisión que  motivó  las  razones  de  la  negativa  y  estando  el defensor habilitado para  impugnar,  se  convierte lo sucedido en intrascendente para pregonar la efectiva  lesión al derecho sustancial.   

Y  frente  a  la  negativa  de  acceder a la  incorporación   procesal  de  la  ampliación  de  indagatoria,  manifiesta  el  Tribunal  que cuando ya se ha vinculado a través de este medio al procesado, la  oportunidad  para  recopilarla  es  en  la audiencia pública, lo que así se ha  dispuesto,  sin  que  por  este  hecho  se  observe  lesión  alguna  al  debido  proceso.   

4.3.-  Estima  la  Corporación a  quo que el auto a través de la cual se  resuelve  la  reposición  del  auto  de  cierre  de  la investigación no es de  aquellos  que  deban  ser  notificados conforme al artículo 176 del C. de P.P.,  por  ende,  no  es  susceptible  de  recurso alguno, de ahí que no se encuentre  lesión  alguna  al debido proceso, mucho más cuando lo que se hizo fue un acto  de  “enteramiento”, con lo  que  se  demuestra  que  no  hay violación a forma sustancial alguna dentro del  proceso penal.   

5.-  Inconforme con las decisiones antes  comentadas,   el   defensor   y   la  procesada  la  recurren  de  la  siguiente  manera:   

5.1.-  El primero considera que se ha debido  tramitar  un  incidente  de  objeción al dictamen pericial, pues estima que las  conclusiones  a  las  que llegó el perito no resultan acordes con la realidad o  la  “verdad verdadera”, es  decir,  considera  que  ello  es  lo que justifica la existencia del error y por  ende el trámite incidental.   

Al   efecto,   concreta   el   defensor:  “…  por  que  el  error  estaba  en la conclusión  porque  físicamente  y  utilizando  los principios de la razón y de la lógica  existen   discrepancias   entre   las   conclusiones  de  dicho  dictamen  y  la  realidad.”   

Mérito probatorio del dictamen pericial que  entienden  los  censores que se debía haber definido antes de que se calificara  el  mérito  de  la  instrucción,  pues  ante la expectativa de “abreviarse     el    proceso”,    debe  retrotraerse  el  trámite  a  la  fase  instructiva  para con ello conocerse la  verdad  de  lo  sucedido  con  un  nuevo  experticio,  el  cual  insiste  en  su  práctica.       

5.2.-  Por su parte la procesada recaba  en  la  necesidad de que se sometan las muestras manuscritas de la señora Erika  Patricia   Peñalosa   a   un   nuevo   peritaje,   pues   el  anterior  experto  equivocadamente  concluyó que no corresponden a las plasmadas en el acta que se  levantó  el  día  del allanamiento, lo cual en su criterio no corresponde a la  verdad,  pues  está  convencida  que  sí  la  firmó,  lo  que  se  ha querido  desdibujar     en    el    proceso    penal    para    con    ello    inculparla  injustamente.   

Igualmente recaba en la necesidad de que sea  escuchada en diligencia de ampliación de indagatoria.   

LA CORTE CONSIDERA  

1.-  La Sala es competente para resolver  el  recurso  de  apelación interpuesto por la procesada y su defensor contra el  auto  adoptado en audiencia preparatoria, por cuyo medio el Tribunal Superior de  Buga  decidió  negar  la  solicitud  de  nulidad elevada por el apoderado de la  procesada, así como también la práctica de algunas pruebas.   

2.-   El  contenido  de  la  censura,  entiende   esta   Corporación,   se   concreta   en  la  inconformidad  con  la  determinación   del   Tribunal   a   quo  de  negar  la  solicitud  de nulidad impetrada por el defensor que  alegó  la  supuesta  existencia de vicios sustanciales, edificado sobre la base  de  que no se tramitó la objeción al dictamen pericial, la negativa de acceder  a  un  nuevo  experticio, la negativa de ampliar la indagatoria y la ausencia de  notificación   de  la  resolución  que  decidió  el  recurso  de  reposición  interpuesto contra la decisión de cierre de la investigación.   

3.-  Dadas así las razones de impugnación,  se  hace  necesario  recordar  y  precisar  que  la  alegación  por la supuesta  trasgresión  al  debido  proceso  que  amerite  la invalidación procesal, debe  llevar  aparejada  la  comprobación  cierta  e  ineludible  de  la presencia de  defectos  sustanciales  que  resquebrajen  en  verdad  la  estructura  formal  y  conceptual  del  esquema  procesal  en alguno de los peldaños que lo conforman,  como  por  ejemplo inexistencia de la apertura de la investigación, ausencia de  actos  procesales  como  la vinculación del procesado o de la definición de la  situación  jurídica cuando sea imperioso, la clausura de la investigación, la  audiencia  preparatoria,  etc.,  es  decir,  el  cabal  desconocimiento  de  los  instantes y etapas de investigación y juzgamiento.   

Ahora, bien puede comprender la alegación de  invalidez  los  defectos  de  garantía,  caso en el cual se ha de corroborar en  orden  lógico  y  coherente la extensión y comprensión del obstáculo para el  ejercicio  del  derecho a la defensa del procesado, además de las consecuencias  de tal afectación.   

En  la  evaluación  de  lo  que  propuso el  defensor  cuando  demandó  la  nulidad  de  lo  actuado  previo  a la audiencia  preparatoria,  y  ahora  por  razón  de  la impugnación cuando le es negada la  invalidación   sugerida,  no  encuentra  la  Sala  que  tales  presupuestos  se  presenten en este caso.   

En efecto, frente a la censura por razón de  que  no  se haya tramitado la objeción al dictamen pericial, carece de sustento  cuando   se  encuentra  que  el  supuesto  pedido  no  estuvo  soportado  en  la  presentación   y   demostración   de   un   “error  grave”  que hubiera justificado su inicio, sino que,  como  se  denota  en  los  argumentos  para sustentar el recurso en la audiencia  preparatoria,  el  peticionario  dedica  su esfuerzo argumentativo en mostrar el  poco  valor  probatorio que ha de otorgársele a las conclusiones del perito, es  decir,  pretendiendo  resquebrajar  el  crédito  del  experticio  y la realidad  demostrativa  vista  por  el experto y así plasmada en su dictamen, cosa que no  se  aviene  con  el  instante  procesal en que se encuentra el proceso, sino que  ello debe ser postulado cuando haya de procederse a su valoración.   

Además,  atendiendo  a  las previsiones del  artículo  255  del C. de P.P., en el hipotético caso de que en verdad no se le  hubiera  dado  trámite al incidente propuesto a consecuencia de uno hipotética  objeción,  el  remedio de la invalidación como último extremo de la solución  a  la  problemática,  perdería  su  razón de ser cuando bien puede proponerse  hasta antes de que finalice la audiencia pública.   

Frente a la queja derivada de la no práctica  de  pruebas  tales  como  un nuevo experticio que compare las firmas del acta de  allanamiento  con  las  muestras  manuscriturales  tomadas  a  la  señora Erika  Patricia   Peñalosa y la ampliación de indagatoria, debe advertir la Sala  que  la  primera  no  se justifica, tal como lo señaló el Tribunal Superior de  Buga,  cuando dentro del expediente aparece constancia de que ya se realizó tal  labor  y,  frente  a  la  segunda,  luego  de  que  se produjo una pormenorizada  vinculación  de la procesada en diligencia de indagatoria que duró tres días,  en  la  que,  por  demás, se expusieron ampliamente razones y explicaciones, se  entiende  que  la oportunidad para lograr una nueva manifestación acerca de los  hechos,  bien  lo  puede  ser  en  la  audiencia  pública,  sin que con ello se  edifique     una     cierta     y    efectiva    lesión    a    sus    derechos  constitucionales.   

Al  efecto,  dijo  esta  Sala  en  reciente  oportunidad:   

“Si  bien  es  cierto el artículo 361 del  Estatuto  Procesal  de  1991(art.  342  del  actual) facultaba al procesado para  solicitar   sin   necesidad   de  motivación   alguna   cuantas   ampliaciones   de   indagatoria  considerara necesarias, y ordenaba al  funcionario    recibirlas    en    el    menor   tiempo  posible,    interpretando    dicha   disposición   la   Jurisprudencia    dejó  sentado   que  lo  que  la   norma   persigue   en   aras   de  garantizar  el  derecho  de    defensa,   es   brindar  al  procesado  la  posibilidad  de  presentar  cuantas  explicaciones  considere convenientes para sus intereses, en  la  etapa  de  juicio la oportunidad para su ejercicio es la audiencia pública,  dentro   de   la   cual   el  sindicado  cuenta  con  mayores  posibilidades  de  intervención,  y  por  lo mismo, es momento propicio para esclarecer los puntos  de  los  hechos endilgados que estime pertinente (Cfr.  autos  de única instancia de marzo 22/95. rad. 9579; marzo 11/99, rad. 15273; y  junio       1º/2001,       rad.      8099).”1   

         

Por  último, igual desestimación merece lo  relacionado  con  la  censura por razón de la supuesta falta de “notificación  personal” de la decisión  que  resolvió  la reposición contra el auto que cerró la investigación, pues  ante  la  no  inclusión de esta determinación como de aquellas susceptibles de  ser  notificadas y por ende no susceptible de recurso alguno, lo que se concluye  es  que  lo  hecho por el fiscal instructor no fue en estricto sentido notificar  la  resolución,  sino  darle  cumplimiento  del  principio constitucional de la  publicidad  de  los  actos  procesales,  enviando las comunicaciones a todos los  sujetos procesales, incluido a la procesada privada de la libertad.   

Ahora,  cuando se aprecia que al descorrerse  el   traslado   para  presentar  los  alegatos  de  conclusión,  éstos  fueron  presentados  debidamente  por  los  sujetos  procesales,  lleva  a  concluir que  ninguna   trascendencia  se  advierte  en  la  supuesta  omisión  de  notificar  personalmente  a  la  procesada privada de la libertad, pues finalmente conoció  la  decisión  inimpugnable  que  resolvía  el recurso de reposición y se hizo  parte en la alegación de conclusión.    

Es  por  ello  que  la petición de nulidad  resulta  manifiestamente  improcedente,  siendo necesaria la confirmación de la  decisión del Tribunal Superior de Buga.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   las  decisiones  adoptadas en audiencia preparatoria por el Tribunal Superior de Buga  y  objeto de impugnación, por las razones expuestas precedentemente.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                       HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                        EDGAR   LOMBANA   TRUJILLO                         

ÁLVARO      ORLANDO      PÉREZ  PINZÓN            JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                             MAURO SOLARTE PORTILLA   

                        TERESA   RUÍZ  NÚÑEZ   

Secretaria     

1  Sentencia  del  10  de  febrero  de  2003. M.P. Dr. Mauro Solarte Portilla. Rad.  17.297.     

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