23637(22-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23637  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                                

Magistrado Ponente:  

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 51   

Bogotá, D.C., veintidós (22) de junio de dos  mil cinco (2.005)   

VISTOS:  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación instaurado por el defensor de los  procesados  HÉCTOR  JAVIER  MORENO  MOSQUERA y WILDER  FABIÁN  SIERRA CASTAÑO, contra la sentencia proferida  el  2  de  febrero de 2004 por el Tribunal Superior de Bogotá, mediante la cual  confirmó  la  emitida  el  5  de  agosto  de  2003  por el Juzgado 31 Penal del  Circuito  de  esta  ciudad,  que  los condenó a la pena de ciento setenta (170)  meses  de  prisión al haber sido hallados coautores de los delitos de homicidio  en grado de tentativa y hurto calificado agravado.   

LOS HECHOS:  

Alrededor de las 1.30 horas de la mañana del  23  de  septiembre  de  2003 en la carrera 100 con calle 38 sur del barrio Patio  Bonito,  dos  sujetos  despojaron de sus pertenencias a María Consuelo Franco y  le  causaron  múltiples  heridas  con armas corto punzantes. Integrantes de una  patrulla  de  la  policía  nacional  que se presentó en el sector retuvieron a  WILDER  FABÍAN  SIERRA  y HÉCTOR JAVIER MORENO, al encontrar en poder de éste  los  bienes  arrebatados  a  la  víctima  y recuperar los dos cuchillos que los  mismos    habían    dejado    caer    al    suelo    momentos   antes   de   su  aprehensión.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN:  

Con sustento en la causales primera y segunda  del  artículo  207  de  la  ley  600 de 2000 bajo la genérica denominación de  “Cargos”,  en  la  demanda  se  acusa  a  la sentencia de ser violatoria del  debido  proceso  porque  a los acusados se les condenó por un delito que no fue  ejecutado en la modalidad atribuida en el fallo.   

El  demandante  expresa  que  conforme  a  la  normatividad  jurídica  no  se  estructura  la  conducta  punible  de homicidio  agravado  en  grado  de  tentativa  sino  la  de  lesiones personales, para cuyo  propósito  acude  al  artículo  27  de  la  ley  599 de 2000 según el cual la  tentativa    es    la   determinación   objetiva   y   subjetiva   –querer   hacer   de   la   conciencia  cognoscitiva-  que  acompaña  a  la  acción  material  y que se frustra por la  intervención de una fuerza ajena a la voluntad del autor.   

A  partir  de la anterior definición señala  que   en  el  evento  de  ser  cierta  la  participación  de  los  acusados  su  comportamiento  no  se  ajusta  a esa descripción jurídica, en atención a que  por  su  juventud,  la  soledad,  la  indefensión  en  la  que se encontraba la  víctima  y  a la versión suministrada por ella, el propósito de los agresores  era  el  de  hurtar  y  no  el  de matar, mientras las armas utilizadas buscaban  intimidarla.   

La  ubicación  de  una  de  las  heridas, el  tamaño  de los cuchillos, la actitud de la víctima al perseguirlos y la de los  procesados  al  abstenerse  de  atacarla nuevamente desvirtuarían la intención  homicida,  mientras –de otro  lado-  no  puede hablarse de tentativa pues nadie ajeno intervino para impedir o  frustrar la acción de los autores.   

CONSIDERACIONES:  

La demanda se aparta de la técnica exigida en  sede  de  casación,  pues el actor omite integralmente los requisitos previstos  en  los  numerales  3  y  4  del artículo 211 de la ley 600 de 2000, según los  cuales  se  le  impone  la  formulación  del  cargo  con la indicación clara y  precisa  de  sus  fundamentos  y  las  normas  que estimare infringidas, como la  obligación  de  hacerlo  en  capítulos  separados  cuando  son más de uno los  reproches propuestos.    

Cuando  se  invoca  la  causal  primera  es  imprescindible  que  en  el  escrito se identifique la clase de violación de la  norma  de  derecho  sustancial,  esto  es,  si  es directa o indirecta. Luego de  acuerdo  a  la  vía escogida precisar la especie de vicio dentro de cada una de  ellas,  de  modo  que si optó por el cuerpo primero deberá indicar si el mismo  obedece  a  la  falta  de  aplicación,  a  la  interpretación  errónea o a la  indebida  aplicación  de  la  ley.  Ahora  si  seleccionó el cuerpo segundo es  necesario  que  diga  si se trata de un error de hecho o de derecho, debiendo en  uno   u  otro  evento  señalar  su  clase,  para  a  continuación  proceder  a  desarrollarlo conforme a la técnica casacional propia a ellos.   

La  causal  2ª se refiere a la transgresión  del  principio de congruencia en su carácter de regla estructural del proceso y  de  garantía,  el  cual  consiste en que entre la sentencia y la resolución de  acusación  debe  existir  una adecuada relación de conformidad en sus aspectos  personal,   fáctico  y  jurídico,  siempre  que  con  aquella  no  se  afecten  garantías  que conduzcan a la invalidación de lo actuado, en cuyo caso habría  que invocarse la causal tercera.   

A pesar de lo dicho, la demanda se asemeja en  su  contenido  a  una  alegación propia de instancia sin el cumplimiento de las  reglas  mínimas exigidas en casación, pues a la invocación dentro de un mismo  cargo  de  las  causales  primera  y  segunda  no  se  hace  esfuerzo alguno por  identificar  la  forma  de  violación de la norma de derecho sustancial y mucho  menos  el  de  señalar  la  especie del vicio y las disposiciones que considera  infringidas.   

Por  eso,  a  partir de juicios personales el  actor  considera  a la sentencia violatoria del debido proceso porque en ella se  les  imputó  a  los  acusados  la  conducta  de  homicidio agravado en grado de  tentativa  en  vez  de  la  de  lesiones  personales,  pero no porque exista una  inconsonancia  entre  aquélla  y  la  acusación sino porque a partir del texto  legal  que  consagra  el  amplificador  del  tipo  le  es  posible  demostrar la  equivocación que le atribuye al fallo acusado.   

Tampoco señala el censor las razones por las  cuales   aduce   en  el  libelo  la  causal  segunda  del  artículo  207,  pues  –además- de esa genérica  mención  al  inicio  de  los  cargos  no  adelanta  ningún juicio ni actividad  demostrativa  del  reproche  que  permitan  a  la Corporación saber por qué la  trajo  a  colación,  siendo  obvio  que  si lo que pretendía era denunciar una  violación  al  debido  proceso  de  ningún modo ese era el medio para hacerlo.   

En  tanto  que  los  defectos  anotados  a la  demanda  no  pueden  ser  subsanados,  corregidos  ni  enmendados por la Sala en  virtud  de  la  naturaleza  rogada  de  la impugnación extraordinaria, la misma  será  inadmitida,  advirtiéndose  que  no  hay  motivo  para  actuar de manera  oficiosa (Art. 216 del C. de P.P.).   

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por  el  apoderado  de  los  procesados  HÉCTOR JAVIER MORENO MOSQUERA y WILDER  FABIÁN SIERRA CASTAÑO.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  juzgado de origen.   

Cópiese y Cúmplase.  

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ             HERMAN    GALÁN  CASTELLANOS   

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO                  EDGAR LOMBANA TRUJILLO      

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN  JORGE  LUIS   QUINTERO   MILANÉS                  

YESID            RAMÍREZ  BASTIDAS                       MAURO SOLARTE PORTILLA   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

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