23611(15-06-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23611  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

           

         Magistrado  Ponente:   

                                                  Dr.  ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO   

                                               Aprobado Acta  No. 48   

Bogotá, D.C., quince (15) de junio de dos mil  cinco (2.005).   

VISTOS:  

Le  correspondería  a  la  Sala pronunciarse  sobre  la  viabilidad  de  la demanda de casación presentada por el defensor de  los  procesados  JORDÁN  VALENCIA GARCIA, JAIME RENTERÍA MOSQUERA y JUAN PABLO  BELTRÁN  OCHOA,  si no encontrara la existencia de un vicio insubsanable que le  impide hacerlo.   

CONSIDERACIONES:  

El  día 24 de septiembre de 2002 miembros de  la  Armada  Nacional  avizoraron una embarcación en aguas del océano Pacífico  frente  a  la  Isla  Gorgona,  la  cual abordaron por haber cambiado de rumbo al  notar  su  presencia  y  en  la operación de registro efectuada por los marinos  hallaron  cajas  de  cartón  que  contenían uniformes militares, municiones de  distintos  calibres  y  algunos  explosivos,  por  lo  que sus ocupantes JORDÁN  VALENCIA  GARCÍA,  JAIME  RENTERÍA MOSQUERA y JUAN PABLO BELTRÁN OCHOA fueron  retenidos.   

Por  esos hechos, en sentencia proferida el 3  de  febrero de 2004 el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Pasto  los  condenó  a  cada  uno de ellos a la pena de ochenta y cuatro (84) meses de  prisión,  en  calidad  de  coautores  de  las  conductas  punibles  de porte de  municiones  de  uso  privativo  de  las  fuerzas armadas, utilización ilegal de  uniformes    o    insignias   y   porte   de   armas   de   fuego   de   defensa  personal.   

El 12 de julio de ese mismo año, el Tribunal  Superior  de Pasto confirmó sin modificación alguna la sentencia impugnada por  el  defensor  de  los  procesados,  quien  notificado  de ella mediante escritos  presentados  los  días  5  y  11  de  agosto  ante el Juzgado y la Corporación  expresó  su voluntad de “apelar” y de “presentar recurso de apelación”  contra dicho fallo.   

El  24  de  agosto  del  pluricitado año, el  Tribunal  dispuso  por  el  término  de  treinta  (30) días correr traslado al  recurrente  para la presentación de la demanda de casación, pues entendió que  el  defensor  de los procesados al interponer el recurso de apelación contra la  sentencia     de     segundo     grado     acudía     a     la     impugnación  extraordinaria.   

La Sala ha sostenido invariablemente de tiempo  atrás  que  con  atención  a los principios que rigen a la casación como a la  naturaleza  del  recurso,  cuando  el  procesado  utiliza  términos  tales como  “apelo”,  “recurro”,  “impugno”  o similares a estos para manifestar  su  desacuerdo  con  la sentencia de segunda instancia, es aceptable colegir que  su  ánimo  es  el de interponer la impugnación extraordinaria, dado que por lo  general  al  tratarse  de  un  sujeto  procesal lego en cuestiones jurídicas no  resulta  razonable  exigirle  el  manejo  adecuado y preciso de las palabras que  diferencian  un  recurso  legal de otro, como si puede esperarse del que cultiva  las ciencias jurídicas.   

En    reciente    decisión1 de la Sala cuyo  ponente  es  quien  ahora asume igual cometido, se dijo que ese entendimiento no  es  predicable  “en  relación  con  los  demás sujetos que intervienen en la  actuación  penal, tales como el Ministerio Público, la Fiscalía, el apoderado  de  la  parte  civil, los mandatarios de los terceros y tampoco, desde luego, el  procurador  judicial  del  propio  incriminado,  toda vez que siendo todos ellos  abogados  resulta  imperativo que el acto de interposición del recurso se lleve  a   cabo   en   forma   inequívoca   y   con   la   denominación   que  le  es  propia.”   

Luego  el  tratamiento  diferencial  entre el  procesado   y   los   demás   sujetos   procesales  se  justifica  –sin duda- en la necesidad de una mayor  protección  de  las  garantías  fundamentales  del más débil de la relación  jurídico  procesal  y  del reconocimiento de la efectivización del inalienable  derecho    a    la    defensa    material,   siendo   inadmisible   –según  se  dijo- exigirle la correcta  denominación  de  los  recursos  legales propios del universo jurídico a quien  carece  de  la adecuada formación y preparación en temas relacionados con esas  materias.   

Por el contrario, admitir que una persona que  ha  cursado  estudios  de  derecho  y  ha  obtenido el título de profesional de  abogado,  por  cuya  razón se presume –iuris  tantum- su conocimiento y el manejo adecuado de los conceptos  jurídicos  en  las  áreas  de  su  especialización y en las que habitualmente  ejerce  su  profesión,   acude  a la casación o ese ha sido su propósito  cuando  manifiesta su intención clara de recurrir en apelación la sentencia de  segunda  instancia,  es ignorar la naturaleza y los fines que identifican a cada  uno  de  los  recursos  y  al  mismo  tiempo  su  procedencia  y las autoridades  encargadas de resolverlos.   

De  manera que es desatinada la decisión del  Tribunal  de  Pasto  cuando  a  la  intención  del abogado de los condenados de  apelar  la  sentencia  de la Corporación le da un alcance que no tiene, pues no  puede  entenderse  que  fuera otra clase de recurso el propuesto de manera clara  en  los  dos escritos suyos, presentados en las fechas y ante las autoridades ya  mencionadas,  por  lo  que  al  proceder  en  ese  sentido contravino las normas  procesales   que   regulan  el  trámite  y  la  procedencia  de  los  recursos.   

En consecuencia, la Sala declarará la nulidad  de  lo actuado a partir del auto del 24 de agosto de 2004 inclusive, mediante el  cual  el  Tribunal  Superior  de  Pasto  admitió  el  recurso extraordinario de  casación,   cuando  el  de  apelación  interpuesto  por  el  defensor  de  los  procesados  resultaba  improcedente,  en cuyo evento el correspondía denegar el  mismo y no disponer el trámite propio para aquél.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

DECLARAR  la nulidad  de  lo  actuado  a  partir del auto fechado el 24 de agosto de 2.004, para en su  lugar  negar  por  improcedente  el  recurso  de  apelación  interpuesto por el  defensor  de  los procesados JORDAN VALENCIA GARCÍA, JAIME RENTERÍA MOSQUERA y  JUAN PABLO BELTRÁN OCHOA.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ      HERMAN GALÁN CASTELLANOS   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO             EDGAR LOMBANA TRUJILLO      

ÁLVARO  ORLANDO  PÉREZ  PINZÓN JORGE LUIS  QUINTERO     MILANÉS                     

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS               MAURO SOLARTE PORTILLA   

             Permiso   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1 Auto  del 22 de septiembre de 2004, radicación 22718.     

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