23445(27-09-05)

2005

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 23445  

                                  CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA   

                                           SALA DE CASACIÓN PENAL   

MAGISTRADO PONENTE  

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

APROBADO ACTA No. 073  

Bogotá, D.C., veintisiete (27) de septiembre  de dos mil cinco (2005).   

Procede  la Corte a emitir concepto respecto  de  la  solicitud  de  extradición  de  JUAN  CARLOS  RESTREPO   SUÁREZ,  que  formula  a  través  de  la  Embajada,  los  Estados  Unidos  de  América  ante las autoridades colombianas.   

I.   ANTECEDENTES.   

1.   Solicitud   de  extradición.   

El Gobierno de los Estados Unidos solicita la  extradición     de     JUAN    CARLOS    RESTREPO  SUÁREZ,  ciudadano  colombiano, a quien requiere para  que  comparezca  en juicio por delitos federales de narcóticos, según  la  resolución      de      acusación       No.  04-034,  dictada   el  29   de enero de 2004  por   el  Tribunal  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito de  Columbia.   

                                                               2.   Acusación formulada en contra del requerido.   

                                                          El 29 de enero  de  2004, el Tribunal Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Columbia,  dictó  la  acusación  No.  04  034,  en la que se formulan a JUAN  CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ, requerido  con fines de extradición, cuatro cargos, consistentes en:   

CARGO I:  

“Desde  enero  de 1999 o alrededor de ese  mes  y  continuando posteriormente hasta e incluida la fecha de presentación de  esta  Acusación formal, el Gran Jurado desconociendo las fechas exactas, en los  Estados  Unidos, la República de Colombia y otras partes,  los    acusados,     …JUAN  CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ,  alias  Barbas,…a  sabiendas  e intencionalmente se combinaron, conspiraron, se  confabularon  y  acordaron  cometer  los  siguientes  delitos contra los Estados  Unidos:  (1)  importar,  a sabiendas e intencionalmente, cinco kilogramos o más  de  una  mezcla  y sustancia controlada que figura en la Lista II, a los Estados  Unidos  desde  las  Repúblicas de Colombia y México, en violación del Título  21,  Código  de  los  Estados  Unidos,  Secciones  952  y  960 y (2) fabricar y  distribuir,  a  sabiendas  e  intencionalmente,  cinco  kilogramos o más de una  mezcla  y  una sustancia controlada que figura en la Lista II, con la intención  y  a  sabiendas  de  que dicha sustancia importaría ilícitamente a los Estados  Unidos,  en  violación del Título 21, Código de los Estados Unidos, Secciones  959 y 960”   

CARGO II:  

“Desde mayo de 1994 o alrededor de ese mes  y  continuando  posteriormente  hasta e incluida la fecha de la presentación de  esta  Acusación formal, el Gran Jurado desconociendo las fechas exactas, en los  Estados  Unidos,  la  República de Colombia, la República de Venezuela y otras  partes,   los   acusados,   …JUAN  CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ,    alias    Barbas,…a    sabiendas    e  intencionalmente,  se  combinaron,  conspiraron,  se  confabularon  y  acordaron  poseer,  con  la  intención  de  distribuir,  a sabiendas e intencionalmente, 5  kilogramos  o  mas  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable  de  cocaína,  una  sustancia controlada que figura en la lista dos,  abordo  de  una embarcación sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos, en  violación  del  Título  46,  Apéndice  del  Código  de  los  Estados Unidos,  Sección 1903 (a)”   

CARGO III:  

“En mayo de 1999, o alrededor de ese mes,  los      acusados…JUAN      CARLOS     RESTREPO  SUÁREZ,    alias    Barbas,…a    sabiendas    e  intencionalmente,  poseyeron, con la intención de distribuir 5 kilogramos o mas  de  una  mezcla  y sustancia que contenían una cantidad detectable de cocaína,  una  sustancia  controlada  que  figura en la Lista II, a saber, aproximadamente  4.000  kilogramos, abordo de la Motonave China Breeze, una embarcación sujeta a  la  jurisdicción  de  los Estados Unidos. En violación del Titulo 46 Apéndice  del  Código  de los Estados Unidos, Secciones 1903 (a) y 1903 (g), y el Título  18, Código de los Estados Unidos, Sección 2”.   

CARGO IV:  

“En Agosto de  2000,  o  alrededor  de ese mes, los acusados…, JUAN  CARLOS  RESTREPO SUÁREZ, alias Barbas…a sabiendas e  intencionalmente,   intentaron  poseer,  con  la  intención  de  distribuir,  5  kilogramos  o  mas  de  una  mezcla  o  sustancia  que  contenía  una  cantidad  detectable  de  cocaína, una sustancia controlada que figura en la lista dos, a  saber,  aproximadamente  4.900  kilogramos,  a  bordo  de  la Motonave Suerte I,  una   embarcación  sujeta  a la jurisdicción de los Estados Unidos.   En  violación  del  Título  46,  Apéndice  del Código de los Estados Unidos,  Sección  1903   (a), 1903 (g) y 1903 ( j), y el Título 18, Código de los  Estados Unidos, Sección 2”   

Los  hechos  en  los  que  se  sustentó  la  acusación   indican  que  JUAN  CARLOS RESTREPO  SUÁREZ  (conocido como “Barbas”) y otras personas  son  miembros  de  la  organización  de  tráfico de narcóticos de los MEJÍA-  MÚNERA,  que  adquiere  la cocaína en Colombia y la transporta por la costa de  éste   país  y  Venezuela,  pasando  por  México,  hasta  colocarla  para  su  distribución  a  disposición de organizaciones en E.E.U.U. (generalmente Nueva  York  y  Florida)   y  otros  países.  RESTREPO  SUÁREZ,  recibe en Colombia  el   dinero  derivado  de  la  venta  de  la  droga,  además  de  registrar  la  contabilidad de la organización y hace pagos a nombre de la misma.   

Las  operaciones  ilícitas  se iniciaron en  enero  de 1994, actividades que han continuado inclusive a la “fecha en que la  resolución  de  acusación  fue dictada” (fl. 174). Así por ejemplo, en 1998  se  incautaron  en la lancha “Pearl II” 6.600 gramos de cocaína, en 1999 se  decomisó   un   despacho  de  4.000  gramos  de  cocaína  transportado  en  la  embarcación  “China  Breeze”,  hechos  que se repitieron en los años 2000,  2001  y  2003.  En  la  solicitud  de  extradición  el  concierto para traficar  conforme  a  la  acusación  se  atribuyó  por  las acciones adelantadas por el  acusado con posterioridad al 17 de diciembre de 1997.   

3. Pruebas allegadas.  

   Como  soporte  de  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  JUAN CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ, la Embajada adjuntó los siguientes  documentos,  debidamente  traducidos  al  idioma castellano y legalizados por el  Consulado  de  Colombia en Washington D.C., los cuales no fueron objeto  de  reparo en  este trámite:   

3.1.  Declaración  jurada  en apoyo de la solicitud de extradición, rendida  ante el Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados  Unidos  por  Sara Weyler, Fiscal Auxiliar de los  Estados  Unidos  para el Distrito de las Islas Vírgenes y Abogada Procesalista,  en  la  cual  afirma  que  conoce  especialmente  las  leyes relacionadas con la  violación   a   las   leyes   federales   antinarcóticas,   que  se  encuentra  familiarizada  con  los cargos y las pruebas relacionadas con este caso, el cual  surgió  de  la  investigación  sobre  un  concierto  para  importar,  poseer y  distribuir  cocaína, auxiliar e instigar ese delito e intentar poseer cocaína,  por  lo que puede dar cuenta de la acusación formulada por el Gran Jurado en el  caso   04-034  contra  el  solicitado en extradición y otras personas.   

Agrega,  que  ha examinado detalladamente la  ley  de  prescripción  correspondiente  a este caso, encontrando que dentro del  término  legal de los cinco años se formuló la acusación que contiene cuatro  cargos, por lo que el procesamiento no se encuentra prescrito.   

3.2.   La   acusación   del   29   de   enero   de   2004,  en  el  caso  No.  04-034 suscrita con firma ilegible por el  Presidente  del  Gran  Jurado,  formulada  en  contra  del acusado, JUAN  CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ  y  otras  personas  más,   que  contiene los cuatro cargos ya referidos (fl.57 y ss,  c.a.).   

3.3.  La  orden de  detención   proferida   en  contra  de  JUAN  CARLOS  RESTREPO    SUÁREZ,   en   el   caso   04-034 (fl. 7 c.a.).   

3.4. El texto de las  disposiciones  del  Código  de los Estados Unidos que se afirma fueron violadas  por  el  requerido  en  extradición según la acusación, que para la época de  los hechos se encontraban vigentes (fl. 73 a 81, c.anex.).   

3.5.  Declaración  jurada   de   Douglas   M.   Waters,   Agente  Especial   de  la   Administración  Antinarcótica-DEA de los Estados Unidos, en la  que   indica    que    está   familiarizado   con   el   caso   contra   JUAN   CARLOS   RESTREPO  SUÁREZ,  alias  ‘Barbas’ y otros, quien se encuentra requerido  en extradición, por ser uno de los principales investigadores.   

Señala  que desde 1999 la DEA se involucró  en  la  investigación,  obteniendo colaboración por el Testigo Confidencial 1,  quien  era  miembro de la organización de contrabando de drogas Mejía Múnera.  Describe     la    participación    de    RESTREPO  SUÁREZ  que  dio lugar a los cargos formulados por el  Tribunal  del  Distrito de Columbia, las fechas de los envíos de cocaína a los  estados  Unidos, e igualmente hace referencia a las pruebas recopiladas con base  en  las  cuales se hicieron las imputaciones al requerido en extradición y a la  identificación de aquél (fl. 39 y ss, c. Anex).   

4.  Según la nota  diplomática  No.  0435  del  25  de febrero de 2005 (fl. 177 y ss), mediante la  cual   se   formalizó   la   solicitud   de  extradición,  el   requerido  JUAN     CARLOS    RESTREPO    SUÁREZ,   “también  conocido  como  Barbas”,  es   ciudadano  de  Colombia,  nacido  el  12  de febrero de 1964 en Cali. Es portador de la cédula  colombiana No. 16.698.093 de Bogotá.   

5.  La Embajada de  Estados  Unidos  de  América mediante la nota verbal No. 690 del 23 de marzo de  2004   solicitó   la   captura   con  fines  de  extradición  de  JUAN  CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ, documento  que  el  Ministerio de Relaciones Exteriores remitió al  Fiscal General de  la  Nación,  cuyo  despacho, en resolución del 29 de marzo de 2004, ordenó la  aprehensión    de    RESTREPO   SUÁREZ    con    los   propósitos   señalados   (fls.   1   a   18,   c.  Anex.).   

Según  la información suministrada por la  Policía  Nacional,  el  30  de  diciembre  de 2004, en cumplimiento de la orden  impartida  según  el  numeral  anterior, se realizó la captura de JUAN    CARLOS    RESTREPO    SUÁREZ,  identificado  con  cédula  de ciudadanía No. 16.698.093, en la ciudad de Cali,  quien  fue  dejado  a  disposición  del  Fiscal General de la Nación (fl.  30).  Al  momento  de  la  aprehensión  el retenido se identificó como ALFONSO  BALLADARES  SUÁREZ,  con  cédula número 7.541.744, libreta militar y licencia  de conducción (fl. 29, cd. Anex.).    

La   Policía  Nacional  realizó  estudio  dactiloscópico  al retenido, haciendo la correspondiente confrontación con las  impresiones  dactilares  de la tarjeta decadactilar de la cédula de ciudadanía  número  16.698.093  expedida en Bogotá a JUAN CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ,  confirmando  la  identidad  de  la  persona  capturada  con  la  descrita  por  el  citado  documento  de identidad.   

6. La solicitud de  extradición  fue  formalizada  con la nota verbal No. 0435 del 25 de febrero de  2005  de  la Embajada de los Estados Unidos dirigida al Ministerio de Relaciones  Exteriores,  con  la  que se adjuntó la documentación que soporta el pedido en  extradición     de     JUAN    CARLOS    RESTREPO  SUÁREZ (fl. 177 y s.s. cd. anex.).   

7. El 28 de febrero  de  2005,  con oficio  No. 0237  O.A.J.E., el Ministerio de Relaciones  Exteriores  envía   al  del Interior y de Justicia copia de la citada nota  verbal  de  la  Embajada  de  Estados  Unidos  que  formaliza  la  solicitud  de  extradición   y   del   expediente  debidamente  autenticado,  advirtiendo  que  “En   atención   a   lo  establecido  en  nuestra  legislación  procesal penal interna, me permito manifestarle que por no existir  Convenio   aplicable   al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  el  ordenamiento  procesal penal colombiano” (fl. 185 cd.  anex).   

8. En cumplimiento  del  artículo  517  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el  Ministerio del  Interior  y  de  Justicia  envió  a  la  Corte  Suprema  de  Justicia   la  documentación   referente   al   pedido   de   extradición   de   JUAN  CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ indicando  que   “se   encuentran    reunidos   los  requisitos   formales   exigidos   en   la   normatividad  procesal  penal   aplicable” (fl. 2  c.o.1).   

9.  La  Sala  de  Casación  Penal,  en desarrollo de lo previsto por el artículo  518   del   Código  de  Procedimiento Penal,  corrió traslado al  requerido  en extradición  y a su defensor de la solicitud de extradición  elevada  por  el  Gobierno  Norteamericano,  y  abrió  a pruebas la actuación,  guardando  silencio  los que intervienen en este trámite, por lo que se dispuso  el traslado para la presentación de las alegaciones finales.   

          II. ALEGATOS   DE CONCLUSIÓN   

1. De la  defensa.  

El     defensor    de    JUAN  CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ sostiene  que   bajo  las  perspectivas  políticas  y  jurídicas  que  condujeron  a  la  aprobación  por  el congreso de la Ley 975 de 2005, le permiten al requerido en  extradición acogerse a sus mandatos.   

Personas  como los hermanos MEJÍA MÚNERA,  miembros  de  la organización delictiva “Autodefensas”, a la cual pertenece  JUAN  CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ,  se  encuentran en el  municipio  de  San  José  de  Ralito  negociando  con el gobierno colombiano la  entrega  de  armas  y  su  incorporación  a  la  vida civil para lograr la paz.   

Sostiene la defensa que los señores MEJÍA  MÚNERA  están  acusados por los mismos hechos en la providencia con base en la  cual   los  Estados  Unidos  de  Norte  América  solicita  la  extradición  de  RESTREPO  SUÁREZ,  razón  por  la  cual,  éste  tiene  derecho  a recibir el tratamiento dispensado a los  demás  integrantes de la organización con base en la Ley 975 de 2005, esto es,  a   ser   juzgado  en  Colombia  bajo  el  imperio  de  la  ley  de  Justicia  y  Paz.   

2. La Procuraduría Delegada.  

El Procurador 4º Delegado solicita a la Sala  emita   concepto  favorable  a la petición de extradición de JUAN  CARLOS  RESTREPO SUÁREZ elevada por  el  Gobierno  de  los Estados Unidos, a través de su Embajada en Colombia,  en  relación  con  los cargos a que se refiere la resolución de acusación No.  04-034,  dictada  el  29  de  enero  de  2004 por el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos  para el  Distrito de Columbia,  ya que se cumplen los  requisitos  establecidos por el Código de Procedimiento Penal, conclusión a la  que  arriba  luego  de  referirse  a  los antecedentes del caso, puntualizar los  hechos  por los cuales se eleva la solicitud y analizar cada uno de los aspectos  que  la  Corte  debe tener en cuenta en su concepto, relacionados con la validez  formal  de  la  documentación  allegada  por el Departamento de Justicia de los  Estados  Unidos, la plena identidad del solicitado en extradición, el principio  de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia de la providencia acusatoria.   

Agrega,  que  debe  recordarse  al  Gobierno  Nacional   el   deber   de   exigir   al   Estado  requirente  que  RESTREPO  SUÁREZ no debe ser juzgado por  hechos  anteriores   al  17  de  diciembre  de  1997  ni diversos a los que  motivaron  la  solicitud  de  extradición,  ni  sometido  a  la pena de muerte,  confiscación,  destierro ni prisión perpetua, condenas que están expresamente  prohibidas   en   los   artículos  12  y  34  de  la  Constitución  Política.   

III CONSIDERACIONES DE LA  CORTE   

           1.  La  Sala  procederá  de  conformidad  con  lo  expresado  por el Ministerio de Relaciones  Exteriores,  en  ejercicio de la competencia que le es propia, en oficio O.AJ.E.  No.  1392 del 2 de noviembre de 2004 (fl. 158 carpeta anexa), en cumplimiento de  lo  dispuesto  por  el artículo 514 del Código de Procedimiento Penal, Ley 600  de  2000,  al señalar que: “por no existir Convenio  aplicable  al  caso  es  procedente  obrar  de  conformidad  con el ordenamiento  procesal penal colombiano”.   

En  consecuencia,  la Corte fundamentará el  concepto  de  extradición en la validez formal de la documentación presentada,  la  demostración plena de la identidad del solicitado, el principio de la doble  incriminación  y  la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero,  atendiendo  lo  previsto por el artículo 520 del Código de Procedimiento Penal  Colombiano.   

De manera previa, la Sala indicará que   si  bien  el  requerido  en  extradición  es ciudadano colombiano, es viable un  pronunciamiento  sobre  el particular, ya que la prohibición que establecía el  artículo  35  de  la  Carta  Política fue derogada con la expedición del Acto  Legislativo  No.  1 del 16 de diciembre de 1997, además, los hechos que motivan  la  solicitud  de  extradición  según  la  resolución de acusación y la nota  verbal  0435 del 25 de febrero de 2005, aun cuando el concierto se inició en el  año  de  1994,  las imputaciones se hacen con base en los hechos ejecutados con  posterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997 y hasta antes del 1º de enero de  2005.   

Igualmente, se precisa que no es acertada la  petición  del  defensor,  cuando  pretende  que el concepto de extradición con  respecto  a  JUAN CARLOS RESTREPO SUÁREZ  sea  negativo,  reclamando su juzgamiento en Colombia en virtud de  la  vigencia  de  la  Ley  975  de  2005,  pues  ese  aspecto  no  es asunto que  corresponda  a  la Corte considerar entre los requisitos establecidos por la ley  para  emitir concepto en el trámite de la extradición, los cuales en este caso  se examinan en los capítulos siguientes.   

1.     VALIDEZ     FORMAL     DE    LA  DOCUMENTACIÓN   

Atendiendo  lo  previsto  en  el  artículo  508   del  Código  de  Procedimiento Penal la solicitud de extradición de  quien  se le ha proferido resolución de acusación o su equivalente o condenado  en  el exterior, deberá hacerse por la vía diplomática y excepcionalmente por  la consular o de gobierno a gobierno.   

En  el  caso que estudia la Sala se advierte  que  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  solicitó  por vía diplomática, a  través  de  su  Embajada,  en  nota verbal dirigida al Ministerio de Relaciones  Exteriores  ante el Gobierno de Colombia, la detención provisional con fines de  extradición     de     JUAN    CARLOS    RESTREPO  SUÁREZ,  contra  quien  se  ha proferido en ese país  resolución  de  acusación,  solicitud  que  se formalizó por idéntica vía a  través  de  la  nota verbal 0435 del 25 de febrero de 2005. Luego, la exigencia  de la petición formal se encuentra satisfecha.   

De igual forma, se aportaron con la petición  de extradición los documentos referidos por la misma disposición:   

1.1.   Copia  o  transcripción  auténtica de la sentencia, de la resolución de acusación o su  equivalente.   

El  Gobierno  de los Estados Unidos allegó  con  el   pedido  de  extradición de JUAN CARLOS  RESTREPO   SUÁREZ   copia   de  la  resolución  de  acusación    formal     No.    04–034 del 29  de  enero  de 2004, proferida por el Gran Jurado ante el Tribunal de Distrito de  los Estados Unidos para el Distrito de Columbia.   

1.2. La indicación  exacta  de  los  actos  que  determinaron  la solicitud de extradición, lugar y  fecha en que fueron ejecutados.   

Esta  información  está  contenida  en  la  documentación   aportada   por   el  Estado  requirente,  especialmente  en  la  acusación          No.         04–034 y en la  nota   verbal  con  la  que  se  formalizó  la  solicitud  de  extradición  de  RESTREPO              SUÁREZ.   

Del   contenido de los documentos  reseñados   se   colige  que  JUAN  CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ junto con otras personas hacían parte de una  organización  delictiva  dedicada  al  tráfico de narcóticos entre Colombia y  los  Estados  Unidos,  vía  México,  la que tenía el propósito de importar y  distribuir  cocaína  en  ese  país,  ilícitos  en  los  que  el  requerido en  extradición  actuó  en  las  condiciones de modo, tiempo y lugar a que se hizo  referencia en el numeral 2 de los antecedentes del este concepto.   

1.3.  Todos  los  datos  que  se  posean  y  que  sirvan  para establecer la plena identidad de la  persona reclamada.   

La Embajada de los Estados Unidos  de  América   en las notas diplomáticas números 690 y 435 del 23 de marzo de  2004  y  25 de febrero de 2005, señaló los datos necesarios para establecer la  identidad  de JUAN CARLOS RESTREPO SUÁREZ,  al  expresar  que  es  de  nacionalidad  colombiana, la fecha de  nacimiento,  así  como el número de su identificación en Colombia, los cuales  corresponden  a los que se registran en la cartilla decadactilar del capturado y  la  confrontación dactiloscópica realizada por la SIJIN. Elementos suficientes  para  establecer  la  identidad  de  la  persona  a  que  se  refieren las notas  diplomáticas.   

                                  1.4.  Copia auténtica  de las disposiciones penales aplicables al caso.   

De  la  documentación  remitida  por  la  Embajada  Americana  hace  parte  la transcripción de las normas del Código de  los  Estados  Unidos, que en la resolución acusatoria se consideran infringidas  por   el  requerido  en  extradición,  debidamente  traducidas  al  castellano,  obrantes a los folios 73 a 85 (cd. anex.).   

La  documentación  a  que  se  ha  hecho  referencia  fue  aportada  en idioma inglés junto con la respectiva traducción  al  castellano,  la  que  se  ajusta  a  las  previsiones  normativas del Estado  requirente,   ya   que   la   Directora   Asociada  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los  Estados  Unidos,  certificó que  los documentos que sustentan el pedido de  extradición  le fueron suministrados por la Fiscal Federal y el Agente Especial  de  la DEA, cuyo desempeño en el cargo fue certificado por el Procurador de los  Estados  Unidos,  como  correspondientes  al  funcionario de autenticaciones del  Departamento   de   Estado  de  los Estados Unidos (fl. 99 y  100,  cd.  anex.).  Además, los certificados que acreditan su origen llevan las  cintas  y  sellos  de seguridad del Departamento de Justicia y de Estado, según  la  autorización  y  certificación  que  expide el Secretario de Estado de los  Estados  Unidos,  así como el sello del Consulado de Colombia en la ciudad  de  Washington  D.C.,  firma abonada por al Ministerio de Relaciones Exteriores.   

Por   consiguiente,   se  encuentra   plenamente  acreditada la validez formal de la documentación aportada junto con  la  solicitud  de extradición de JUAN CARLOS RESTREPO  SUÁREZ.   

2.  DEMOSTRACIÓN PLENA DE LA IDENTIDAD  DEL SOLICITADO.   

Esta  exigencia  se  encuentra  dada  en la  solicitud  de  extradición  de  JUAN CARLOS RESTREPO  SUÁREZ,  en la que se afirma  la  participación  del   solicitado  en  extradición en los hechos que la  sustentan,  al  señalarse  que  conspiró con  otros  para importar a  los  Estados  Unidos  una cantidad superior a los 5 kilogramos de sustancias que  contenían   cocaína,  con  el  propósito  de  distribuirlos,  la  que  sería  transportada desde Colombia a ese país.   

   

De acuerdo con la nota verbal 0435 del 25 de  febrero    de    2005,    JUAN    CARLOS   RESTREPO  SUÁREZ,   también   conocido   como   ‘Barbas’,  es ciudadano colombiano, nació  el 12 de febrero  de  1964 en Cali (Valle). Respecto a su identificación se afirmó que tenía la  cédula  colombiana  No. 16.698.093 de Bogotá, datos que reiteran los indicados  en       la       acusación       04–034  del 29  de enero de 2004.   

No  existe  en  este caso dificultad alguna  para   establecer   la   identidad   de  JUAN  CARLOS  RESTREPO,  ya  que se indica la fecha de su nacimiento  y,  especialmente,  el  número  del documento de identidad que en nuestro país  permite  identificar  de  manera  individual  y  exclusiva  a  cada  uno  de sus  ciudadanos.   

Además, los citados datos, confrontados con  la  identidad  señalada  por quien dijo llamarse JUAN  CARLOS   RESTREPO   SUÁREZ,   en  la  diligencia  de  notificación  de  la  resolución  mediante  la  cual  la  Fiscalía ordenó su  captura  con  fines de extradición, en el acta de derechos del capturado, en el  poder  que  otorgó  al  profesional  del derecho que lo asistió en el presente  trámite,  corresponden a quien es solicitado en extradición por el Gobierno de  los Estados Unidos.   

3.     PRINCIPIO    DE    LA    DOBLE  INCRIMINACIÓN   

Teniendo  en  cuenta que el trámite de las  solicitudes   de   extradición   entre    Colombia   y   Estados  Unidos   de   América   se   rige, según  el concepto  emitido   por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,   por  las   disposiciones  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  el  principio  de  doble  incriminación  se  determinará  atendiendo  lo previsto por el artículo   511,   luego,  resulta  indispensable establecer que el hecho que motiva la  extradición  esté  previsto  como  delito  en  el  ordenamiento  jurídico  de  Colombia  y  reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea  inferior  a  cuatro años y que por lo menos se haya dictado en el exterior  resolución de acusación.   

De acuerdo con lo precisado, el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América  solicita  la  extradición  de  JUAN  CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ, ciudadano  colombiano,  para  que  responda  ante la justicia norteamericana por los cargos  contenidos   en   la  acusación  No.  04–034  del 29  de  enero  de 2004 como se consigna en el texto de la nota verbal 0435 del 25 de  febrero   de   2005,   mediante   la   cual   se   formaliza   la  solicitud  de  extradición.   

Atendiendo    la   resolución   de  acusación   proferida   en   contra   de   RESTREPO  SUÁREZ,  por el Gran Jurado  ante  el  Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos del Distrito de Columbia,  que  lo acusa de conspirar para importar, desde Colombia más de 5 kilogramos de  una  sustancia  controlada que contenía cocaína y de conspirar para poseer con  la  intención  de  distribuir  a  ese  país el citado alucinógeno, las normas  sustanciales  que  se  consideran  violadas  por el requerido con propósitos de  extradición,  cuya  traducción obra en el expediente,  hacen referencia a  las  acciones  de  atentar  o conspirar e importar, fabricar, distribuir, poseer  con  la intención de fabricar, distribuir o dispensar una sustancia controlada,  señalándose  la sanción de acuerdo con la cantidad de sustancia objeto de las  actividades  ilícitas,  que  para  el caso de 5 kilogramos de cocaína no puede  ser  menor  de 10 años o mayor que cadena perpetua. En tanto, que la Sección 2  del  Título  21  establece  que  quien  quiera  que cometa un delito contra los  Estados  Unidos  ayude,  encubre,  ordena,  induzca  o  procure  su comisión es  sancionado como responsable principal.   

De  otra  parte,  en  la legislación  colombiana  se  encuentran  previstos los delitos de narcotráfico en el Título  XII,   Delitos   contra  la  Salud  Pública,  Capítulo  II,  Del  tráfico  de  estupefacientes  y  otras  infracciones,  artículos  376 del Código Penal, que  prevé  el  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  y entre sus  modalidades   la   de   sacar   del   país,  ofrecer,  adquirir  o  suministrar  estupefacientes,  cuya  pena  es  de 8 a 20 años de prisión, el concierto para  delinquir  previsto  en  el  inciso  2°  del  artículo  340, modificado por el  artículo    8°-                      2  de la Ley 733-02, está sancionado con   pena  de  prisión  de 6 a 12 años de prisión, cuando como se establece de los  términos          de          la         acusación          (indictment),   el  concierto  sea  para  cometer  delitos  de  narcotráfico,  sanción  incrementada  en  la  mitad para  quienes  organicen,  promuevan,  fomenten,  dirijan,  encabecen,  constituyan  o  financien  el  concierto  para  delinquir.  El  artículo  27  ídem sanciona la  tentativa  con  una  pena  no menor de la mitad del mínimo ni mayor de las tres  cuartas   partes   del   máximo  de  la  señalada  para  la  conducta  punible  consumada.     

En  consecuencia,  como  las  autoridades  judiciales   de   los   Estados   Unidos   de  América  acusan  a  JUAN   CARLOS   RESTREPO   SUÁREZ   de  conspirar  a  sabiendas  e  intencionalmente  para  importar  y de poseer con la  intención   de  distribuir  5  kilogramos  de  una  sustancia  controlada,  que  contenía  cocaína, en las modalidades consumada y tentada, debe concluirse que  en    relación    con    todos   los   cargos  del  auto de acusación se cumple el presupuesto relativo a  la  doble incriminación, ya que  en la legislación penal colombiana   dichas  conductas,  también,  se hallan previstas como delitos, sancionados con  una  pena mínima superior o igual  a cuatro años de prisión y los hechos  imputados  solamente  corresponden a los cometidos, según la documentación que  se  allega con la solicitud formal de extradición, con posterioridad a la   promulgación  del  Acto  Legislativo  01  del  16  de  diciembre  de  1997, que  autorizó  la  extradición  de  los  colombianos  por  nacimiento. Luego, se cumple con esta exigencia.   

4. EQUIVALENCIA DE LA PROVIDENCIA PROFERIDA  EN EL EXTRANJERO   

Los comportamientos a que hace referencia la  nota   verbal   0435   del  25  de  febrero  de  2005,  fueron  calificados  jurídicamente  por el Gran Jurado del Tribunal  de Distrito  de   los   Estados   Unidos  del   Distrito  de  Columbia, en  la  acusación         No.       04–034  del 29  de  enero  de  2004,  el  cual  vincula  a JUAN CARLOS  RESTREPO  SUÁREZ con hechos ocurridos después del 16  de  diciembre  de  1997  y  antes  del  1°  de  enero  de  2005, auto que tiene  semejanzas  con la resolución de acusación que se profiere en el proceso penal  colombiano  que  los  torna  en  equivalentes,  aunque conserven diferencias por  pertenecer  los  pliegos  de  cargos a sistemas judiciales diferentes (artículo  397 de la Ley 600 de 2000).   

La existencia de una equivalencia entre los  dos  sistemas  jurídicos ya ha sido definida por la Sala en casos similares, al  indicar  que la  acusación en el sistema norteamericano señala los hechos  y  la  conducta desplegada por el presunto infractor, la calificación jurídica  que  se  le  asigna  y las normas legales violadas, aspectos de los que permiten  deducir  la  equivalencia con la que se profiere en el proceso penal colombiano,  lo  que  no  impide  reconocer  frente  a  la  Ley  600 de 2000 la existencia de  diferencias  que  se  derivan  del hecho de que las acusaciones provienen de dos  sistemas   judiciales  distintos,  por  lo  cual   no  puede  exigirse  que  haya   una equivalencia absoluta, lo que también puede predicarse de   sus  efectos,  los  que  se advierten como son similares, en la medida en que en  ambos   casos   determinan  el  marco  de  imputación  que  es  objeto  de  juzgamiento,  aspectos que permiten concluir que el  requisito examinado se  cumple.   

En   consecuencia,   siendo   tales  las  similitudes  entre  el  auto de acusación del sistema acusatorio de los Estados  Unidos  con  la  resolución de acusación de nuestro sistema procesal de la Ley  599 de 2000, debe darse por satisfecho este requisito.   

IV.    CONCLUSIONES   

Los  razonamientos  precedentes  permiten  concluir  a la Sala que en este evento están dadas las exigencias legales   para  conceptuar  de manera favorable respecto de los cargos a que se refiere la  petición   formal   de   extradición  del  ciudadano  colombiano  JUAN     CARLOS    RESTREPO    SUÁREZ,  de    la    Embajada    de    Estados    Unidos   de  América.   

Atendiendo lo dispuesto en el artículo 512  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  se  advertirá que el Gobierno Nacional  puede  subordinar  la  concesión  de  la  extradición  a  las  condiciones que  considere  oportunas,  así  como exigir que el solicitado no vaya a ser juzgado  por  hechos  anteriores  ni  diversos de los que dan lugar a la extradición, ni  por  reatos  cometidos  con  anterioridad  al  16 de diciembre de 1997,  ni  sometido  a  penas a perpetuidad o tratos crueles, inhumanos o degradantes, como  lo solicitan el Procurador Delegado.   

Además,  la  Sala  ha  de  indicar que en  virtud  de lo dispuesto por el numeral 2º del artículo 189 de la Constitución  Política,  le corresponde al Gobierno, encabezado por el señor Presidente como  supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales,  realizar  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan a la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

En  mérito  de  lo  anterior,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

1°   Conceptúa  favorablemente la  extradición    de     JUAN   CARLOS   RESTREPO  SUÁREZ     elevada      por     el   Gobierno   de   la   República   de  Estados Unidos de  América   en   relación   con   los   cargos   a   que   hace   referencia  la  acusación             04–034  del 29  de enero de 2004.   

2° Comuníquese  esta  decisión  al  requerido,  JUAN  CARLOS RESTREPO  SUÁREZ,  a  su defensor, al Ministerio Público y al  Fiscal General de la Nación con copia del concepto.   

3° Devuélvase el  expediente  al  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia para lo de   ley.   

MARINA PULIDO DE BARÓN  

                                 

SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ                                                                    ALFREDO       GÓMEZ       QUINTERO                                 

         Aclaración de voto   

                                                      

ÉDGAR LOMBANA TRUJILLO                                            ÁLVARO    O.    PÉREZ   PINZÓN     

                                   Comisión de  servicio   

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                               YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS        

MAURO           SOLARTE  PORTILLA                                                         JAVIER DE  JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

                 

         

ACLARACIÓN DE VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de   Derecho,   también  debe  velar  por  la  efectividad  de  los  principios  –entre   ellos   el  fundante  de  la  dignidad  humana-, derechos y deberes consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así  las cosas, siendo el marco esencial  de  la  figura  de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35 de la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1   para   que  se  solicite,  conceda  u  ofrezca, que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es  preciso  comentar  que  como no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que  ligue  a Colombia con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para  evaluar   la   procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u  ofrecimiento  de  extradición   entre   los   dos   países   es   el  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos  que  desarrollan  la  extradición  en  la  Ley  600 de 2000, además de reiterar las  reglas   constitucionales   (improcedencia  por  delitos  políticos,  o  la  de  colombianos    por    nacimiento    por    hechos    cometidos    con   anterioridad    al    16    de  diciembre  de  1997  –artículo 508-); fijan el organismo  al  que  le  corresponde ofrecer o conceder la extradición de una persona y las  facultades   sobre   la   materia   –el   gobierno-,   el   ámbito   de   competencia   de  cada  ente  gubernamental,  y  el  que  le  corresponde  en el trámite a la Corte; señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal  mínimo  en el  exterior   –artículo  510-);  estructuran la forma como se desarrolla el trámite mixto, así como los  fundamentos  del concepto (artículo 520); determinan cuándo se decide sobre la  solicitud,  en  qué  momento se hace la entrega y regula la orden de prelación  en  caso de varias solicitudes (artículos 522, 523 y 524); consagran el derecho  a  la  defensa  y  los  eventos en que hay lugar a la libertad (artículos 529 y  530).   

Además,  el  artículo  512  ibídem  le  impone  de  modo  imperativo  al  gobierno  la  obligación  de  exigir  que  el  solicitado  no  vaya  a ser juzgado por un hecho anterior diverso del que motiva  la  extradición,  ni  sometido  a sanciones distintas de las que se le hubieran  impuesto  en  la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en caso de que  la  legislación  del  país  reclamante  la prevea como sanción del delito que  motiva la solicitud de extradición.   

Recuérdese  que  las  condiciones arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro, prisión  perpetua      y      confiscación’,  a  las  cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas,  no  podrá  someterse  al  extraditado  por  el país que lo juzgue, lo que  implica  que  igualmente en ese sentido habrá de condicionarse la exequibilidad  del    artículo   550   del   Código   de   Procedimiento   Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el artículo 512  del    Código   de   Procedimiento   Penal   preceptúa   que   “El  gobierno  podrá subordinar el ofrecimiento o la concesión de  la   extradición   a   las   condiciones  que  considere  oportunas”.   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten   al   extraditado   –como  a  cualquier  otro nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente,  el gobierno debe condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre  la   materia,   le  ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para  que  el  extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con  sus familiares más cercanos,  habida  cuenta  que  la Constitución de 1991, en su artículo 42, reconoce a la  familia  como  núcleo  esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su protección y  reconoce  su honra, dignidad e intimidad, lo cual se refuerza con la protección  adicional  que  a ese núcleo le otorgan la Convención Americana sobre Derechos  Humanos   (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado  mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1  Corte    Constitucional,    sentencia    C-740/00,    M.P.   Eduardo   Cifuentes  Muñoz.   

2  Sentencia C-1106/00, M.P. Alfredo Beltrán Sierra.   

3  Cfr.   Corte  Constitucional,  Sentencia  C-621/01,  M.P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa.     

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