SP3354-2021(54853)

2021 julio

Asistente Jurídico Inteligente

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HUGO  QUINTERO BERNATE  

Magistrado  Ponente  

SP3354-2021  

Radicado  no. 54853  

Aprobado  Acta No.190  

Bogotá, D.  C., veintiocho (28) de julio de dos mil veintiuno (2021).  

            

I. VISTOS  

Emite la Sala  fallo de casación una vez admitida y sustentada la demanda  presentada por la defensa de JESÚS ALBERTO DE LA ROSA RICO,  contra la sentencia proferida el 20 de febrero de 2018 por el  Tribunal Superior del Distrito Judicial del Archipiélago de  San Andrés, Providencia y Santa Catalina, por medio de la cual  se confirmó la condena por el punible de feminicidio agravado  en grado de tentativa.  

            

II. HECHOS  

Fueron detallados  de la siguiente forma en el escrito de acusación:  

“El día  13 de agosto de 2016 a las 23:00 horas es capturado en el sector de  la PEATONAL por el CAFÉ- CAFÉ en la isla de San Andrés  el señor JESÚS  ALBERTO DE LA ROSA RICO  cuando estaba agrediendo con arma blanca a la señora MAYBETH  PATRICIA RAMÍREZ DITTA a la que le había propinado  numerosas puñaladas en diversas partes de su humanidad. La  ciudadanía que estaba en el lugar es quien acude en rescate de  la víctima que ya había perdido el conocimiento a causa  de las heridas recibidas. Fue llevada a urgencias del hospital local  y le agresor puesto a disposición.  

La quejosa  habla de un ciclo de violencia previo y de amenazas de muerte del  imputado debido a que esta decidió terminar la relación  por los múltiples maltratos que recibía del perpetrador  cuando eran pareja”  

            

III. ANTECEDENTES          PROCESALES  

3.1 La audiencia  de formulación de imputación se llevó a cabo el  15 de agosto de 2016. En esa diligencia se le imputó el delito  de feminicidio agravado en la modalidad de tentativa (artículos  27, 104A, 104B y 104.6.7 del Código Penal –con sevicia y  colocando a la víctima en situación de indefensión—  ibídem).  Los cargos fueron rechazados por el procesado y en su contra se  impuso medida de aseguramiento de detención preventiva en  centro de reclusión1.  

3.2. El escrito  de acusación fue presentado el 7 de octubre de 20162.  Se formuló acusación el 12 de enero de 2017 ante el  Juzgado Segundo Penal del Circuito de San Andrés, Providencia  y Santa Catalina, audiencia en la cual se le acusó por el  delito de feminicidio agravado en grado de tentativa de conformidad  con los artículos 140A literales A y E, 104B literal G, 104  numerales 6 y 7, y el artículo 27 del Código Penal3.  

3.3. La audiencia  preparatoria se surtió el 7 de marzo de 20174,  y la de juicio oral inició el día 23 de mayo de 20175.  En sesión del 6 de febrero de 20186,  después de escuchar al único testigo de descargo, la  defensa solicitó que se le diera la posibilidad al acusado de  renunciar a su derecho a guardar silencio y rendir su testimonio.  Fiscalía y Ministerio Público se opusieron y la señora  juez denegó la solicitud por considerar que el único  momento procesal oportuno para solicitar el testimonio del procesado  correspondía a la audiencia preparatoria7,  manifestó además que contra esa decisión no  procedían recursos, cerró el debate probatorio y abrió  a los alegatos de conclusión. Emitió sentido del fallo  de carácter condenatorio el 7de febrero de 2018.  

3.4. En  consonancia con lo anterior, el 25 de abril de 2018 se profirió  sentencia en la que se condenó a JESÚS  ALBERTO DE LA ROSA RICO como  autor del delito de feminicidio agravado en grado de tentativa y se  le impuso la pena de 270 meses de prisión e inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas por 20  años. Se le negó cualquier mecanismo alternativo a la  pena de prisión intramural8.  

3.5. El fallo de  primer grado fue apelado por la defensa, argumentando, entre otros  aspectos, que se vulneró el debido proceso y el derecho a la  defensa, al negarle al acusado la oportunidad de renunciar a guardar  silencio y declarar en el juicio en igualdad de condiciones a como se  le permitió a la víctima.9.  

3.6. El Tribunal  Superior del Archipiélago de San Andrés, Providencia y  Santa Catalina, en sentencia del 20 de noviembre de 2018 confirmó  el fallo proferido por el Juzgado Segundo Penal del Circuito.  Consideró que no existía vulneración al derecho  a la defensa del procesado al negar su declaración en juicio  oral, ya que las pruebas al interior del proceso penal deben cumplir  unas condiciones procedimentales y sustanciales mínimas a  efectos de no contrariar el ordenamiento jurídico, por lo que  dicha prueba debió solicitarse en audiencia preparatoria10.  

3.7. Inconforme  con la decisión la defensa interpuso recurso de casación,  cuya demanda fue admitida por la Corte mediante auto del 3 de  septiembre de 201911.  La audiencia de sustentación del recurso se surtió el  19 de noviembre siguiente12.  

            

IV. LA          DEMANDA  

En  cargo único, bajo la causal 2ª del artículo 181  del C.P.P., la libelista acusa las sentencias de primera y segunda  instancia de desconocer el debido proceso.  

El  fundamento de la censura se concreta en que el procesado antes de  finalizar la fase probatoria del juicio oral, indicó a través  de su apoderada que quería declarar en su propio juicio, lo  cual fue negado por la juez de conocimiento porque el testimonio del  acusado no fue solicitado en la audiencia preparatoria.  

Consideró  que la vulneración del derecho de defensa material era clara,  por cuanto la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia ha  precisado que el acusado puede ser escuchado en juicio, aun cuando su  testimonio no haya sido solicitado en la audiencia preparatoria.  Aseguró que el testimonio del procesado busca garantizar el  derecho que tiene toda persona a ser escuchada, lo que se constituye  garantía para (i) gozar de todas las herramientas para ejercer  el derecho de contradicción y (ii) demostrar la inexistencia  de los hechos imputados o la ausencia de responsabilidad.  

Solicitó,  en procura de la protección a las garantías  fundamentales al debido proceso, defensa y los principios de  imparcialidad y presunción de inocencia, que se decretara la  nulidad de las sentencias, dado que se dictaron en un juicio viciado  de nulidad13.  

            

                              

1. Defensa    

Insistió en  la vulneración del debido proceso porque el Tribunal impidió  que el procesado ejerciera el derecho que le asiste de declarar en su  propio juicio.  

Reiteró que  para escuchar a su procesado en juicio, no era necesario agotar el  procedimiento previsto en la ley para las demás pruebas,  porque, tal como lo sostuvo la jurisprudencia de la Corte Suprema de  Justicia en radicado 41198, la declaración del procesado se  constituye en un verdadero medio de defensa material que puede  solicitarse antes de clausurado el debate probatorio, incluso, si no  fue pedido y decretado en la audiencia preparatorio. Argumentos que  se ajustan al presente caso.  

Solicitó  que se casara la sentencia, se decretara la nulidad del proceso,  inclusive a partir de la audiencia preparatoria y se ordenara la  libertad de su representado14.  

                              

2. Fiscalía General de la                  Nación    

El Fiscal Delegado ante la Corte no  compartió los argumentos de los falladores para negarle al  procesado la posibilidad de declarar en el juicio. En sustento citó  la casación 41198 de 2015, en la que la Corte se ocupó  del tema y concluyó que el acusado tiene derecho a ser  escuchado hasta antes de que culmine la práctica de pruebas en  el juicio, porque su testimonio tiene la doble connotación de  prueba y de medio de defensa.  

Señaló  que se configuró una irregularidad sustancial al vulnerarse el  debido proceso que solo puede ser corregida mediante la declaratoria  de nulidad, a partir de la audiencia de juicio oral, pero sin que se  afecten las pruebas practicadas en el juicio15.  

                              

3. Ministerio Público    

Coincidió  con la fiscalía y la defensa y refirió que no había  razón para que se le negara al procesado declarar en juicio.  

Resaltó que  en un sistema adversarial con tendencia acusatoria, la reconstrucción  de los hechos no es monopolio del Estado, sino que requiere la  participación de las partes en igualdad de condiciones para  que las tesis que surjan, se debatan en el juicio y puedan ser  consideras por el juez (citó providencia de casación en  radicado 48128 de 2017).  

Sostuvo  que la ley procesal penal, artículo 8º, contempla como  uno de los derechos del acusado el de declarar en su propio juicio  como forma de ejercer su defensa material. El artículo 394 del  mismo estatuto, regula el testimonio del acusado, pero nada dice  acerca de que esté sometido a las reglas de descubrimiento y  solicitud en la audiencia preparatoria. Ante tal vacío  normativo, la Corte se pronunció en la casación 41198 y  resolvió la cuestión reiterando que el acusado es el  mayor afectado dentro del proceso, por ello no puede restringirse su  derecho a ser escuchado.  

Concluyó  exponiendo que se configuró una causal de nulidad por  violación de garantías fundamentales, motivo por el que  solicitó casar el fallo y que la actuación se rehiciera  desde el momento en el que inició el menoscabo del derecho  fundamental16.  

                              

4. Representante                  de víctimas    

Precisó  que si bien en la decisión de la Corte que citan las partes se  trató el tema sobre el testimonio del acusado, hay otros  pronunciamientos en los que el mismo asunto fue resuelto de manera  distinta, como los radicados 41154 de 2015 y 46263 de 2016.  

En  estas últimas se indicó que el testimonio del acusado  tiene que someterse a las reglas de las demás pruebas, como su  oportuno descubrimiento y solicitud en audiencia preparatoria, de  acuerdo con criterios de pertinencia, conducencia y utilidad. En este  caso, no se configura la irregularidad por cuanto el testimonio del  acusado no fue solicitado como prueba por parte de la defensa en la  audiencia preparatoria.  

De  todas formas, esa situación no generó ningún  agravio, pues el recurrente no demostró de qué forma el  testimonio de JESÚS  ALBERTO DE LA ROSA RICO  podía afectar el conjunto probatorio analizado por el juez que  determinó su decisión de condenarlo, desatendiendo el  principio de trascendencia, trayendo a colación el radicado  50919, que refiere que el testimonio del procesado debe ser analizado  en conjunto con los criterios de valoración del juez conforme  el artículo 380 del C.P.P.  

Como  no se configuró un agravio trascendente para los derechos del  procesado no hay lugar a invalidar el proceso, pero, de decretarse la  nulidad sí se generaría un daño flagrante a los  derechos de la víctima, sobre todo el de obtener justicia  dentro de un caso de violencia de género que por lo mismo,  impone resolverse desde un enfoque diferente en el que los derechos  de la mujer adquieren particular importancia frente a los del  procesado17.  

            

6.1. De la  competencia  

La Sala es competente para  resolver el recurso extraordinario de casación interpuesto  contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial del Archipiélago de San Andrés, Providencia y  Santa Catalina el 20 de noviembre de 2018, conforme los artículos  32.1 y 181 del C.P.P.  

                              

2. Estudio del cargo único.    

                                                        

1. La Corte                          resolverá el recurso debido a que el mismo fue admitido en                          auto del 3 de                          septiembre de 2019, con prescindencia de las objeciones técnicas                          que pueda sostenerse frente a la demanda, pues admitida la misma,                          procede su decisión de fondo.              

                                                        

2. En ese sentido, imperativo                          resulta precisar que de conformidad con lo previsto en el artículo                          457 de la Ley 906 de 2004, es causal de nulidad la violación                          del derecho de defensa y, ello es así por cuanto esta                          prerrogativa constituye uno de los aspectos medulares del debido                          proceso.              

                                                        

2. Esta Corporación ha                          precisado que el derecho de defensa se caracteriza por ser                          permanente, intangible e irrenunciable, por ser una garantía                          material o real «en                          cuanto su ejercicio corresponde a actos positivos de gestión                          defensiva orientados a refutar la pretensión punitiva del                          Estado, sin que pueda tratarse de una simple asistencia formal o                          nominal»18.              

                                                        

2. Es por                          ello que desconocer el derecho de defensa material genera la                          nulidad de la actuación, la cual no puede ser convalidada                          ni subsanada cuando resulta claro que el funcionario judicial de                          manera arbitraria desatendió el llamado del procesado o su                          defensor, generando en consecuencia,                          que se deba retrotraer la actuación hasta la misma etapa en                          que se verificó el agravio.              

                                                        

2. Obsérvese que la                          demandante propuso un único cargo por la vía de la                          nulidad, proveniente de la vulneración al debido proceso y                          a la defensa material, dado que no se permitió a su                          defendido declarar en juicio, reconociendo que ese testimonio no                          fue descubierto ni solicitado en la audiencia preparatoria.              

                                                        

2. El problema jurídico                          que acá se plantea, se concreta a establecer si es                          violatorio o no del derecho de defensa material que el juez niegue                          de manera categórica la admisión de la declaración                          del acusado, cuando este la ofrece sin que previamente se hubiere                          advertido a las partes e intervinientes en la audiencia                          preparatoria.              

                                                        

2. Para la solución del                          interrogante, debe recordarse que el artículo 33 de la                          Constitución Política de Colombia consagra como un                          derecho de carácter fundamental el que “Nadie                          podrá ser obligado a declarar contra sí mismo o                          contra su cónyuge, compañero permanente o parientes                          dentro del cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad o                          primero civil”. Esa                          garantía constitucional fue reproducida en el artículo                          8 literal a) del Código de Procedimiento Penal como norma                          rectora.              

                                                        

2. Sin embargo, como se trata                          de un derecho, los Tratados internacionales, la Constitución                          y la misma ley permiten renunciar a esa garantía de guardar                          silencio. De esa manera no solo se reconoce como garantía                          sino como derecho, que informa la estructura del debido proceso e                          incide en el derecho de defensa.              

2. Así,                          la Declaración Universal de Derechos Humanos proclamada por                          la Asamblea General de las Naciones Unidas en Paris el 10 de                          diciembre de 1948, consagró el derecho a ser oído                          como una garantía para que quien desee dar explicaciones en                          su propio proceso pueda hacerlo y de esa forma defenderse de las                          acusaciones que el Estado le formula. Estableció la carta                          que:              

“Artículo  10. Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a  ser oída públicamente y con justicia por un tribunal  independiente e imparcial, para la determinación de sus  derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación  contra ella en materia penal.”  

                                                        

2. En igual                          sentido se estableció el derecho a ser escuchado en su                          propio juicio y en plenas condiciones de igualdad, en el Pacto                          internacional de Derechos Civiles y Políticos del 16 de                          diciembre de 1966 (artículo 14) y en la Convención                          Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de                          noviembre de 1969 (artículo 8).              

                                                        

2. Los                          anteriores Tratados hacen parte del ordenamiento jurídico                          colombiano en virtud al bloque de constitucionalidad establecido                          en el artículo 93 de la Constitución Política                          de 1991.              

                                                        

2. En la Ley 906 de 2004, ese                          derecho a declarar y ser oído está consagrado en el                          artículo 8 en los literales b) donde existe una doble                          garantía consistente en que si el procesado (indiciado,                          imputado o acusado) decide declarar no está obligado a                          autoincriminarse o incriminar a su cónyuge, compañero                          permanente o parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o                          civil o segundo de afinidad. Igualmente, el                          literal e)                          consagra el derecho a ser oído y el literal l), permite la                          renuncia a los derechos de no declarar, no autoincriminarse y                          tener un juicio público, siempre y cuando sea una                          manifestación libre, consciente, voluntaria y debidamente                          informada.              

                                                        

2. El testimonio del acusado                          está previsto como medio de prueba en el artículo                          394 del C.P.P.: «Si                          el acusado y el coacusado ofrecieron declarar en su propio juicio                          comparecerán como testigos y bajo la gravedad de juramento                          serán interrogados, de acuerdo con las reglas previstas en                          este código».                          Sin embargo, no solo debe ser considerado como tal, sino también,                          conforme la interpretación sistemática del                          ordenamiento jurídico que sobre la materia se ha realizado.                          Debe verse el testimonio del procesado como un mecanismo para                          ejercer el derecho de defensa, siendo parte integral de la                          garantía constitucional del debido proceso consagrado en el                          artículo 29 Constitución Política. Por ello                          su práctica se flexibiliza y se somete a reglas propias que                          la jurisprudencia se ha encargado de fijar.              

                                                        

2. Como lo manifestaron                          defensa, Fiscalía Delegada y Ministerio Público en                          la audiencia de sustentación del recurso extraordinario,                          esta Corporación en providencia del 28 de octubre de 2015,                          leída el 12 de noviembre siguiente en el Radicado 41198,                          fijó unas reglas claras frente al problema jurídico                          acá planteado. En aquella oportunidad, interpretando las                          normas establecidas en la Ley 906 de 2004, en favor del procesado,                          garantizando el principio universal favor                          rei, se dejó                          muy en claro que no es un requisito sine                          quoa non, que la                          declaración del acusado sea solicitada en la audiencia                          preparatoria para poder escucharlo en juicio.

3. En aquella oportunidad la                          Corte concluyó:              

“En suma,  limitar el derecho del acusado a ser escuchado en su propio juicio  solamente cuando así lo solicite en la audiencia preparatoria,  comporta la ruptura de la estructura del proceso de tendencia  acusatoria, la violación de principios, valores y argumentos  de lógica que le subyacen a ese sistema de juzgamiento, como  ha quedado explicado, resulta ser esa una interpretación  arbitraria por lo innecesaria, inútil e irrazonable, dado que  la ponderación de sus efectos deja un resultado únicamente  negativo para el procesado, pues no media afectación  sustancial para las demás partes e intervinientes.  

[…]  

Esta Sala ha  acogido dicho criterio para afirmar la vigencia de «el  principio pro  homine,  conocido igualmente como cláusula  de favorabilidad o favor rei en la interpretación  de las normas a que aluden los tratados de derechos humanos»19  

De ahí  que, ante la escasa claridad que ofrecen las disposiciones  relevantes, que admiten posibilidades hermenéuticas disímiles  y excluyentes, la ambigüedad debe necesariamente resolverse  acogiendo el criterio que garantice con la mayor amplitud posible el  ejercicio y la materialización de esa garantía.  

[…]  

En ese orden de  ideas, no resulta admisible que el testimonio del acusado que no fue  decretado en audiencia preparatoria puede percibirse como una  determinación contraria a la estructura del proceso, pues lo  cierto es que ello en últimas constituye una herramienta para  el esclarecimiento de la verdad real y la realización de la  justicia material, como que a partir de esa declaración puede  obtenerse información relevante para la correcta solución  de la controversia.  

Así,  aunque del análisis efectuado en precedencia se advierte que  existen varias y sólidas razones para sostener cualquiera de  las tesis en conflicto, con base en criterios que no se oponen a la  legalidad del debido proceso probatorio, como la de proporcionalidad,  necesidad, utilidad, corrección de actos procesales para  obtener justicia y equilibrio en el ejercicio de derechos y  obligaciones,  la  Sala precisa en esta oportunidad que el testimonio del acusado puede  solicitarse y practicarse siempre hasta tanto no se haya clausurado  el debate probatorio, incluso si no fue pedido y decretado en la  audiencia preparatoria.  

Acoger esta  postura i) se aviene en mayor medida a los criterios hermenéuticos  constitucionalmente admitidos para situaciones que involucran a  personas sometidas a procesamiento penal; ii) garantiza la indemnidad  y materialización de los derechos del incriminado a la defensa  material; iii) no comporta lesión ni menoscabo a los derechos  de la contraparte; iv) contribuye en mayor medida a la realización  de la justicia material.”  (subrayado fuera del texto).  

                                                        

                                                        

2. Dentro del                          proceso penal dicha garantía adquiere el carácter de                          prevalente dadas las repercusiones que implica para quien es                          sometido al poder punitivo del Estado. Tal panorama conduce a                          cierta laxitud cuando el acusado ofrece su testimonio, pues la                          única limitante, en cuanto a la oportunidad, es que lo haga                          antes de que culmine la práctica probatoria.              

                                                        

2. Esta                          interpretación concuerda con la posición que al                          respecto ha sostenido la Corte Constitucional entre otras, en                          sentencia C-425 de 2008, donde refiriendo jurisprudencia de esta                          Corporación, resalta la finalidad de confirmar el respeto                          por el derecho de defensa material:              

«De  acuerdo con la jurisprudencia nacional y extranjera, el derecho a la  defensa material supone, entre otras garantías, el derecho del  sindicado a  comparecer personalmente al proceso, a enfrentar los cargos que pesan  en su contra, haciendo el propio relato de los hechos, suministrando  las explicaciones o justificaciones que considere pertinentes en su  favor20”.  

 Debe  manifestarse que la actual posición no vulnera los derechos o  pone en desventaja a las demás partes e intervinientes en el  proceso. En providencia del 5 de diciembre de 2015 leída el 16  de agosto de 2016 dentro del mismo Radicado 41198, esta Corporación  garantizó a la Fiscalía que incluso, podía  interrogar al procesado, dado que ante la nueva solicitud que  realizara la defensa de que se decretara el testimonio del acusado en  pleno juicio oral y sin previa solicitud en audiencia preparatoria,  se abre la posibilidad al funcionario de la fiscalía para que  solicite el interrogatorio, claro está si lo requiere y es su  deseo hacerlo, imponiéndole la carga de demostrar la  conducencia, pertinencia y utilidad de esa prueba. Así lo  expuso la Sala:  

“Dicho de  otra manera, no se observa que las peculiaridades del testimonio del  procesado permitan sustentar un tratamiento diferenciado en lo que  respecta a la posibilidad de tenerlo como testigo común a las  partes, pues de ello no se sigue la limitación, afectación  o deterioro de las garantías del incriminado.  

[…]  

Mediante su  propio testimonio, el individuo sujeto a juzgamiento materializa los  derechos a ser oído, a la defensa material, a la  contradicción, a la igualdad de derechos, deberes y  obligaciones, los cuales no se ven limitados cuando se le permite a  la Fiscalía formular interrogatorio directo, según se  explica en esta providencia.  

[…]  

Es  cierto que, sin perjuicio de lo anterior, el testimonio del  enjuiciado sólo puede ser solicitado por la defensa, y  únicamente a instancias de aquél, porque el derecho a  ser oído es personalísimo y puede ejercerlo su titular;  pero si esa prueba testimonial es solicitada y admitida, se abre la  posibilidad para que también la Fiscalía reclame en su  práctica el interrogatorio directo sobre temas no propuestos  por la defensa o el acusado, con miras a sustentar su propia teoría  del caso, pues lo contrario implicaría desconocer que las  partes acuden al trámite con igualdad de facultades  probatorias.  

Ello  se hace particularmente patente cuando, como en este caso, la  declaración del incriminado no se solicita por la defensa en  la audiencia preparatoria sino en el juicio oral, cuando ha fenecido  para la Fiscalía la posibilidad de solicitar sus propios  medios de conocimiento.  

De  cara al principio de contradicción, la facultad del Fiscal de  ejercer el contrainterrogatorio puede resultar insuficiente, pues el  objeto de éste se circunscribe a los temas, hechos y  circunstancias que hayan sido abordados en el directo de la defensa;  y si aquélla no tuvo la oportunidad de pedir pruebas dirigidas  a controvertir la declaración del acusado porque ésta  fue solicitada en el juicio oral y no en la audiencia preparatoria,  quedaría en posición de desigualdad respecto de la  contraparte si de entrada se le negare la posibilidad de ejercer el  interrogatorio. Esa necesidad, claro está, le corresponde  probarla a la Fiscalía.”  

                                                        

2. Debe reprochar                          la Sala la actitud de la juez de primer grado, quien desconociendo                          el precedente que le refirió la defensa al solicitar el                          testimonio de su defendido, cercenó el derecho de defensa                          material del inculpado, bajo el argumento de que esa solicitud ha                          debido hacerse en la audiencia preparatoria.              

                                                        

2. En el caso sub                          examine, se observó que después de escuchar el único                          testigo de descargo, el procesado manifestó por conducto de                          su apoderada el deseo de declarar con el fin de indicar el móvil                          de su conducta y las circunstancias de tiempo modo y lugar en que                          se ejecutó.  En aquella oportunidad la abogada expuso:              

“Su  señoría esta defensa desea en esta oportunidad  solicitarle a su señoría la posibilidad de que el  acusado pueda renunciar en este momento al derecho de guardar  silencio, esta petición la elevo con fundamento en la  sentencia AP 6357 del 2015, radicado 41198 Magistrado Ponente Doctor  Eugenio Fernández Carlier del 28 de octubre de 2015, por lo  tanto su señoría solicito que se reciba el testimonio  del acusado Jesús De La Rosa Rico solicitando inicialmente se  le pregunte al señor Jesús de la Rosa Rico si él  avala esta petición que eleva la defensa {…} su señoría  considera esta defensa que le asiste a mi representado el derecho y  en ejercicio de la defensa material por parte del acusado y en busca  de la realización de la justicia material que es no solo la  posibilidad de practicar el testimonio del enjuiciado cuando es  solicitado y decretado en la audiencia preparatoria, sino también  cuando hay, cuando no habiéndose ofrecido en esa oportunidad,  el procesado renuncia al derecho a guardar silencio y pues de esa  manera se estaría solicitando antes de agotarse la práctica  probatoria en el juicio oral que se practicara su declaración,  la cual pues sería con fundamento como ya lo he indicado en  sentencia donde el Magistrado Ponente Doctor Eugenio Fernández  Carlier considera que pese a como es el caso del señor De La  Rosa que la defensa no lo solicitó en su oportunidad procesal  como fuera la audiencia preparatoria, aun le asiste esa posibilidad  de ser escuchado su declaración como testigo en su propio  juicio  al señor JESÚS ALBERTO DE LA ROSA RICO”21  

                                                        

22. Los argumentos de la señora                          juez para negar la solicitud de la defensora fueron los                          siguientes: “Según                          el artículo 374 del C.P.P toda prueba debe ser solicitada o                          presentada en la audiencia preparatoria salvo lo dispuesto en el                          inciso final del artículo 357 {…} En esas                          condiciones entonces no existe prueba sobreviniente ni existe                          algún caso excepcional que permita eventualmente que esta                          juzgadora se aparte de la ritualidad del juicio oral para proceder                          entonces en estudiar la viabilidad de que el acusado se presente                          ahora como testigo cuando los sujetos procesales, en especial la                          defensa tuvo la oportunidad para solicitarlo en su momento y no lo                          hizo. Contra esta decisión no procede recurso alguno. 22”              

                                                        

22. En criterio de la juez de                          primer grado no era procedente la práctica del testimonio                          del acusado porque no fue una prueba solicitada en la audiencia                          preparatoria y no se trató de una prueba sobreviniente. Sin                          embargo, ninguna referencia hizo con relación al precedente                          invocado por la defensa.              

                                                        

22. La defensa apeló tal                          decisión y el Tribunal avaló la postura de la juez                          de primer grado al señalar que no existía                          vulneración del derecho de defensa del procesado al no                          recepcionar su declaración en juicio oral, porque las                          pruebas al interior de un proceso penal deben solicitarse en                          audiencia preparatoria.              

                                                        

22. Resulta evidente que tanto                          la primera como la segunda instancia desconocieron el precedente                          jurisprudencial de la Corte, que con antelación había                          fijado unas reglas a seguir en casos donde el acusado decidiera                          declarar. Sin explicar tampoco alguna razón para apartarse                          de la postura referida, pasándola por alto de manera                          grotesca, otorgándole al testimonio del procesado un                          enfoque exclusivo de medio de prueba, olvidando que ante todo                          corresponde a una de las formas de ejercer el derecho a la defensa                          material, mucho más en este caso, donde la defensa expresó                          que las razones que llevaban al acusado a renunciar a su derecho a                          guardar silencio, tenían que ver con su interés de                          explicar el motivo por que el actuó contra la víctima.              

                                                        

22. En este orden de ideas, es                          evidente la vulneración del derecho a la defensa del                          acusado, lo que obliga a esta Sala a decretar la nulidad de la                          actuación para que la misma se rehaga nuevamente desde el                          juicio oral en su etapa anterior a la clausura del debate                          probatorio, para escuchar al procesado bajo las reglas del                          artículo 394 del C.P.P.              

                              

2. Debe la Sala                  contestar los argumentos esbozados por el apoderado de la víctima,                  quien se opuso a la anulación del proceso por cuanto: (i)                  era imposible decretar el testimonio del procesado sin haberse                  solicitado el mismo en la audiencia preparatoria, conforme                  radicados 41154 de 2015, 46263 de 2016 y 50919 de 2019 donde además                  se establece que el yerro debe ser trascendente, y (ii) porque                  dadas las características del delito, el caso debe                  resolverse desde una perspectiva de género, motivo por el                  que los intereses de la víctima deben prevalecer sobre los                  derechos del acusado.    

6.3.1.        Para  demostrar que no se podía escuchar el testimonio del procesado  por cuanto no fue decretado en preparatoria, citó tres  decisiones de esta Corporación. Sin embargo, esas decisiones  no tienen la aptitud de cambiar las reglas que se fijaron en las dos  (2) decisiones que se adoptaron dentro del Radicado 41198 ya  estudiadas en los acápites 6.2.15 y 6.2.19.  

6.3.1.1.  La primera decisión con Radicado 41154 de 28 de enero de 2015,  resulta ser un auto inadmisorio de una demanda de casación,  donde claramente se expuso que el demandante no cumplió con  los requisitos mínimos exigidos en el artículo 184 del  C.P.P. para ser estudiada al desconocer principios de trascendencia y  no contradicción en los cuatro cargos formulados. Además,  importante resulta establecer que la decisión referida por el  representante de la víctima es anterior a las dos (2)  providencias que se profirieron en el radicado 41198 (12 de diciembre  de 2015 y 16 de agosto de 2016), donde, como ya se explicó la  Corte fijó reglas y subreglas en casos donde el procesado  decida declarar en el juicio oral sin que esa solicitud hubiera sido  formulada en la audiencia preparatoria.  

6.3.1.2.        El  segundo pronunciamiento, radicado 46263 de 24 de agosto de 2016,  inadmite la demanda en el preciso punto acá estudiado por  falta de claridad y trascendencia. Decisión que no puede  considerarse como precedente, ya que la Corte no hizo un análisis  de fondo ante la deficiente argumentación del demandante23.  

6.3.1.3.  En lo que atañe al Radicado 50919 del 29 de mayo de 2019,  alega el apoderado de víctimas que es referente para el  presente caso y demostrar que no se advirtió la trascendencia  del yerro. Sin embargo, en el caso que resolvió la Corte en  aquella oportunidad el defensor, a quien se le había decretado  el testimonio del procesado en el juicio oral, una vez culminado el  debate probatorio nunca solicitó al juez que se le permitiera  escucharlo desistiendo de tal prueba y medio de defensa. En el  presente caso a diferencia del referido, con relación al  principio de la trascendencia alegado, debe decirse que (i) la  demanda fue admitida y ello obliga a la Corte a resolver de fondo el  asunto, y (ii) la defensa hizo caer la trascendencia del yerro en que  se cercenó el derecho de defensa material imposibilitándole  a JESÚS ALBERTO DE LA ROSA RICO la posibilidad de declarar en  juicio para explicar los motivos por los cuales agredió a la  víctima Maybeth Patricia Ramírez, razón  suficiente para estudiar el cargo.  

6.3.2.  En lo que atañe al enfoque de género, la Corte ha  abordado ese estudio en casos de violencia contra la mujer y así  deberá ser en el presente caso. En providencia del 20 de mayo  2020 dentro del Radicado 55406, se precisó la importancia de  resolver con enfoque de género dichos asuntos:  

“La  violencia contra la mujer puede consistir, entonces, en cualquier  acción, omisión, coacción o privación que  cause daño en la vida, integridad física, psicológica,  sexual, o cualquier tipo de perjuicio, los cuales pueden ocurrir en  cualquier momento y en el ámbito público o privado.  

De  tal manera, la violencia de género es un concepto amplio que  abarca una multitud de comportamientos alejados del tipo afectivo, en  que predomina el sometimiento de la mujer a la voluntad del hombre.  

[…]  

El  enfoque de género permite evidenciar que en determinadas  circunstancias las consecuencias jurídicas pueden ir en  detrimento de los derechos de las mujeres: «De ahí que,  entonces, se convierta en un “deber constitucional” no  dejar sin contenido el artículo 13 Superior y, en  consecuencia, interpretar los hechos, pruebas y normas jurídicas  con base en enfoques diferenciales de género.»24  

En  ese contexto, la Corte Constitucional ha identificado los siguientes  deberes concretos de la administración de justicia: a)  desplegar toda actividad investigativa en aras de garantizar los  derechos en disputa y la dignidad de las mujeres; b) analizar los  hechos, las pruebas y las normas con base en interpretaciones  sistemáticas de la realidad, de manera que en ese ejercicio  hermenéutico se reconozca que las mujeres han sido un grupo  tradicionalmente discriminado y como tal, se justifica un trato  diferencial; c) no tomar decisiones con base en estereotipos de  género; d) evitar la revictimización de la mujer a la  hora de cumplir con sus funciones; reconocer las diferencias entre  hombres y mujeres; e) flexibilizar la carga probatoria en casos de  violencia o discriminación, privilegiando los indicios sobre  las pruebas directas, cuando estas últimas resulten  insuficientes; f) considerar el rol transformador o perpetuador de  las decisiones judiciales; g) efectuar un análisis rígido  sobre las actuaciones de quien presuntamente comete la violencia; h)  evaluar las posibilidades y recursos reales de acceso a trámites  judiciales e; i) analizar las relaciones de poder que afectan la  dignidad y autonomía de las mujeres.25  

Por  su parte, esta Corporación ha entendido26  la importancia de aplicar el derecho a la igualdad e introducir un  enfoque diferencial para disminuir situaciones de violencia frente a  grupos desprotegidos y débiles, como lo ha admitido la Sala  Civil de esta Corte, a efectos de «romper los patrones socio  culturales de carácter machista en el ejercicio de los roles  de hombre-mujer que, en principio son roles de desigualdad»27,  propósito que tiene como presupuesto la desigualdad de la  concreta relación que se juzga.  

6.3.2.1        Igualmente  la Sala ha dejado claro que enfatizar en los anteriores aspectos, no  conlleva desconocer los derechos del acusado que componen el debido  proceso:  

“[…]resulta  claro que el abordaje de los casos penales con perspectiva de género  no implica el desmonte de las garantías debidas al procesado y  la imposición automática de condenas, pues ello daría  lugar a la contradicción inaceptable de “proteger”  los derechos humanos a través de la violación de los  mismos, lo que socavaría las bases de la democracia y  despojaría de legitimidad la actuación estatal.  

Este,  sin duda, no es un postulado novedoso, pues sobre el mismo descansa,  en buena medida, la exclusión de pruebas obtenidas con  violación de derechos fundamentales, prevista en el artículo  29 de la Constitución Política. El mismo ha sido  reivindicado recientemente por esta Corporación, para concluir  que la prevalencia de los derechos de los niños y los deberes  de protección a cargo del Estado no pueden dar lugar a la  violación de los derechos del procesado (CSJSP, 11 jul. 2018,  Rad. 50637).28  

6.3.2.2.        En  el presente asunto, y dada la declaratoria de nulidad que se advirtió  en capítulos anteriores, debe decirse que en el proceso se  reconoció como víctima a Maybeth Patricia Ramírez  Ditta, y el caso debe ser tratado como violencia de genero dadas las  presuntas agresiones continuas que al parecer recibió por  parte de su excompañero sentimental JESÚS  ALBERTO DE LA ROSA RICO.  Sin embargo, el hecho de que deba prestarse especial importancia a  los aspectos que permiten analizar el caso bajo una perspectiva de  género, no implica que la irregularidad denunciada y  corroborada tenga que ignorarse, pues como se indicó en  páginas anteriores, se impidió al acusado el ejercicio  de su derecho de defensa material, desconociendo un precedente fijado  por la Corte.  

                              

2. En conclusión, es                  evidente que se vulneró la garantía fundamental del                  debido proceso, dado que una de sus principales manifestaciones es                  precisamente la facultad del acusado de ser oído en su                  propio juicio. Tal situación no puede restablecerse en forma                  distinta que rehaciendo la actuación desde el momento en que                  surgió la vulneración mencionada.    

                              

2. En tal medida, la Corte                  casará la sentencia de segunda instancia proferida por el                  Tribunal Superior del Distrito Judicial del Archipiélago de                  San Andrés, Providencia y Santa Catalina. En consecuencia,                  se anulará el trámite a partir de la etapa probatoria                  de juicio oral, previo al momento de presentar los alegatos de                  conclusión, dejando incólume todos los testimonios                  practicados para que exclusivamente se escuche en testimonio al                  procesado.    

                              

2. JESÚS ALBERTO DE LA                  ROSA RICO fue capturado el 13 de agosto de 2016 y el 15 siguiente                  se le impuso medida de aseguramiento de detención preventiva                  en centro de reclusión por un Juez de Control de Garantías.                  La medida cautelar se mantiene incólume por cuanto la                  cobertura de la nulidad que aquí se decreta no abarca las                  audiencias, decisiones y diligencias verificadas antes de la                  audiencia de juicio oral, y específicamente, las realizadas                  o adoptadas antes de la fase final de la etapa probatoria y previa                  a los alegatos de las partes, que se ha dispuesto reabrir con el                  único fin de que se escuche la declaración del                  procesado.    

6.6.1.  En consecuencia, y como de conformidad con lo establecido en el  artículo 39 de la Ley 906 de 2004 todos los asuntos  relacionados con la restricción o restablecimiento del derecho  a la libertad le corresponde a los jueces de control de garantías,  la Sala carece de competencia para pronunciarse sobre ese tema, pues  su capacidad funcional se agotó al pronunciarse sobre la  nulidad.  

                                                        

2. Finalmente, en                          consideración a la magnitud del presunto delito que se                          juzga y a las particularidades fácticas establecidas en los                          fallos de instancia, se ordena a las autoridades judiciales                          (jueces y fiscales) y administrativas (Policía Nacional,                          Defensoría del Pueblo, Alcaldía de San Andrés),                          que desplieguen absolutamente todas las medidas de protección                          que consagra la ley para la especial protección que se debe                          brindar a la víctima, en el evento de que en algún                          momento le sea concedida la libertad al acusado.              

En mérito de lo  expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, administrando  justicia en nombre de la República de Colombia y por autoridad  de la Ley,  

RESUELVE  

PRIMERO: CASAR  la  sentencia emitida por el Tribunal Superior del Archipiélago de  San Andrés, Providencia y Santa Catalina, el 20 de noviembre  de 2018.  

SEGUNDO:  En consecuencia, se declara la nulidad del trámite, desde la  etapa probatoria de la audiencia de juicio oral, previo a los  alegatos de las partes, para garantizar a JESÚS ALBERTO DE LA  ROSA RICO, la oportunidad de renunciar a su derecho de guardar  silencio con el fin de que el procesado pueda rendir su declaración.  

TERCERO:  Conminar a los funcionarios judiciales que conocen el caso, otorgarle  prioridad al presente con el fin de garantizar una pronta y cumplida  justicia a todas las partes e intervinientes del proceso.  

CUARTO:  Ordenar  a las autoridades judiciales (jueces y fiscales) y administrativas  (Policía Nacional, Defensoría del Pueblo, Alcaldía  y Gobernación de San Andrés), que desplieguen  absolutamente todas las medidas de protección que consagra la  ley para la especial protección que se debe brindar a la  víctima, en el evento de que en algún momento le sea  concedida la libertad.  

Contra esta  decisión no procede ningún recurso.  

Comuníquese  y cúmplase,  

GERSON CHAVERRA  CASTRO  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

DIEGO  EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS  ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

FABIO  OSPITIA GARZÓN  

EYDER  PATIÑO CABRERA  

HUGO  QUINTERO BERNATE  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Fl.          5 C. Juzgado control de garantías  

2          Fl.          3 C Juzgado conocimiento  

3          Fls.          23 ss. C. Juzgado conocimiento  

4          Fl.          36 C. Juzgado conocimiento  

5          REC:          00:07:13 y ss, CD Audiencia 23 de mayo de 2017  

6          Fls.          160 ss C. Juzgado conocimiento  

7          REC:          04:14:20 y ss CD Audiencia de juicio oral  

8          REC.          17:50  

9          Fls.          180 ss. C. Juzgado conocimiento.  

10          REC.          31:08  

11          Fl.          11. C. Corte  

12          Fl. 29. C.          Corte  

13          Fls.          22 ss  C2 Tribunal  

14          REC.          04:33  

15          REC.          10:05  

16          REC.          14:30  

17          REC. 20:59  

18          Radicado 48731 del 19 de julio de 2016  

19          CSJ AP, 1° oct. 2009, rad. 32.634.  

20          Corte Suprema de Justicia. Sala de Casación Penal. Sentencia          del 1 de junio de 2006. M.P. Edgar Lombana Trujillo, expediente          20614.  

21          REC.          04:14:20 y ss CD Audiencia de juicio oral  

22          REC.          04:21:40 y ss CD Audiencia de juicio oral  

23          Las razones por las que no se ahondó en el estudio propuesto          por el demandante fueron principalmente las siguientes: El          defensor persistió en esas propuestas en sede de casación,          pero su argumentación es genérica, pues simplemente          esbozó las irregularidades pero no reparó en su          trascendencia y análisis normativo, aspectos a partir de los          cuales el Tribunal negó la petición de invalidez. Se          esperaba, cuando menos, que el demandante controvirtiera tales          argumentos y no que dejara su formulación en el plano          enunciativo, más aún cuando, a juicio de la Corte, son          atinados.  

24          Corte Constitucional, sentencia T-012 de 2016.  

25          Ídem.  

26          CSJ AP2070-2018, 23 may. 2018, rad. 51870.  

27          CSJ STC4362-2018,          4 abr. 2018.  

28          CSJ SP4135-2019, 1 oct. 2019, rad. 52394.      

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