AP5200-2021(56483)

2021 noviembre

Asistente Jurídico Inteligente

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FABIO OSPITIA  GARZÓN  

Magistrado  Ponente  

AP5200  – 2021  

Revisión  No. 56483  

Acta No. 290  

Bogotá, D.  C., cuatro (04) de noviembre de dos mil veintiuno (2021).  

ASUNTO  

La  Sala examina los presupuestos de admisibilidad de la demanda de  revisión presentada por JAIME ENRIQUE NIÑO OJEDA, por  conducto de apoderada, contra la sentencia de 13 de septiembre de  2017, dictada por esta Corporación, que confirmó la  condena emitida en disfavor del precitado el 12 de abril de 2016, por  el Tribunal Superior de Distrito Judicial de Villavicencio, por el  delito de prevaricato por acción, en concurso homogéneo  y sucesivo, en condición de Juez 1º Promiscuo Municipal  de Puerto López.  

HECHOS  

Los jueces de  instancia dieron por acreditado que:  

“[…]  el 28 de junio de 2010, 161 cabezas de ganado fueron sustraídas  de la finca Veracruz, ubicada en el municipio de Puerto López  (Meta), predio de propiedad de la señora Edith Constanza  Garrido Ruiz. Enteradas las autoridades, los semovientes fueron  recuperados en la vía que de Villavicencio conduce a Barranca  de Upía. El 30 del mismo mes, ante el Juez 2º Promiscuo  Municipal de Puerto López y dentro del radicado nº  2010-80159, se realizó la correspondiente audiencia  concentrada; formulada la imputación por el delito de hurto  calificado y agravado, el juez de garantías, por iniciativa de  la fiscalía, ordenó el restablecimiento del derecho y,  en tal virtud, la entrega de los animales a la señora Garrido  Ruiz.  

El 21  de febrero de 2011  ante el Juez 1º Promiscuo Municipal con función de  control de garantías de Puerto López, dr.  Jaime Enrique Niño Ojeda,  compareció por intermedio de apoderado el señor Fredy  René Alonso Clavijo, con el fin de solicitar para sí la  entrega del ganado. El citado funcionario accedió a lo pedido,  tras considerar que el reclamante adujo una mejor prueba sobre la  propiedad de los bienes. La  audiencia preliminar se adelantó sin la presencia de la  víctima, Edith Constanza Garrido Ruiz. Apelada por la  fiscalía, la anterior decisión fue revocada por el  superior el 6 de julio siguiente.  

El  4  de julio de 2012,  ante el despacho del dr.  Niño Ojeda  compareció una vez más, a través de apoderado,  el señor Alonso Clavijo, con el fin de reclamar los 161  semovientes, en atención a que había formulado una  denuncia penal contra Garrido Ruiz por los delitos de fraude procesal  y falsedad de documento público (radicado nº 2011-80068).  Así, sin que se hubiera formulado imputación alguna, el  dr.  Niño Ojeda  dispuso la entrega de 406 cabezas de ganado del predio de Edith  Constanza Garrido Ruiz a un secuestre, en vista de que se trataba de  dirimir la propiedad de los animales. Apelada por la fiscalía,  la anterior decisión fue revocada por el superior, quien al  mismo tiempo dispuso la entrega inmediata de los animales a la  ofendida.  

Por  último, en auto del 20  de febrero de 2013,  el dr.  Jaime Enrique Niño Ojeda,  como Juez 1º Promiscuo Municipal con función de control  de garantías de Puerto López, negó las  objeciones del apoderado de la víctima frente a las cuentas  presentadas por el secuestre, tras considerar que no era viable la  entrega del ganado hasta tanto la señora Garrido Ruiz pagara  las expensas del auxiliar de la justicia”.  

ACTUACIÓN  PROCESAL RELEVANTE  

            

1. Por estos hechos, el          21 de julio de 2014, ante el Juzgado 1º Penal Municipal con          función de control de garantías de Villavicencio, la          Fiscal 1ª delegada ante el Tribunal Superior de la misma ciudad          le imputó a JAIME ENRIQUE          NIÑO OJEDA,          el          delito de          prevaricato por acción,          en          concurso          homogéneo y sucesivo, cargo que aquel no aceptó.  

            

2. La audiencia de formulación          de la acusación se llevó a cabo el 25 de enero de          2015, ante la Sala Penal del Tribunal de Villavicencio, por          idénticos cargos. La preparatoria tuvo lugar el 4 de junio          posterior. El juicio oral inició el 19 de enero de 2016 y          tras varias sesiones concluyó el 3 de febrero siguiente, con          el anuncio del sentido condenatorio del fallo y el traslado del          artículo 447 de la Ley 906 de 2004.  

            

3. Mediante sentencia de 12 de          abril de 2016, la Sala Penal del Tribunal Superior de Villavicencio          condenó a JAIME          ENRIQUE NIÑO OJEDA          a 105 meses de prisión, multa por el valor equivalente a          292,13 SMMLV e inhabilitación para el ejercicio de derechos y          funciones públicas por término de 141 meses, como          autor de los delitos objeto de acusación. Le negó la          suspensión de la ejecución de la pena y le concedió          el sustituto de la prisión domiciliaria.  

            

4. La decisión de condena          fue impugnada por el procesado y su defensor. La fiscalía y          el representante de la víctima apelaron lo relativo a la          concesión del sustituto penal.  

            

5. En          providencia SP14581-2017 de 13 de septiembre de 2017, esta Corte          confirmó la condena y revocó al procesado la prisión          domiciliaria.  

            

6. El sentenciado, a través          de apoderada, interpuso la presente acción de revisión,          la cual correspondió por reparto inicialmente al Magistrado          Luis Antonio Hernández Barbosa, quien el 12 de marzo de 2020,          junto con los Magistrados José Francisco Acuña          Vizcaya, Eugenio Fernández Carlier, Eyder Patiño          Cabrera y Patricia Salazar Cuéllar manifestaron su          impedimento para conocerla, por haber suscrito la SP14581          del 13 de          septiembre de 2017.  

7. El 9 de diciembre de 2020 se          aceptó el impedimento conjunto, el doctor Raúl Cadena          Lozano remplazó al Magistrado José Francisco Acuña          Vizcaya, el doctor William Fernando Torres Tópaga al          Magistrado Eugenio Fernández Carlier, el doctor Julio Andrés          Sampedro Arrubla al Magistrado Luis Antonio Hernández          Barbosa, la doctora Whanda Fernández León al          Magistrado Eyder Patiño Cabrera y el doctor Diego Eugenio          Corredor Beltrán a la Magistrada Patricia Salazar Cuéllar,          pasando el asunto al Despacho del suscrito Magistrado Ponente.  

LA DEMANDA DE  REVISIÓN  

Se  fundamenta en las causales previstas en los “numerales  6º y 8º del artículo 355 del Código General  del Proceso”,  y  la hipótesis descrita en el artículo 192, numeral 3º  de la Ley 906 de 2004. La parte demandante indicó  que en este caso es procedente la aplicación del primer  estatuto, en virtud del principio de integración previsto en  el artículo 25 de la referida ley de 2004.  

            

1. Señaló que, de          acuerdo con el numeral 6º del citado artículo 355, es          causal de revisión: “Haber          existido colusión u otra maniobra fraudulenta de las partes          en el proceso en que se dictó la sentencia, aunque no haya          sido objeto de investigación penal, siempre que haya causado          perjuicios al recurrente”.  

La accionante fundamentó  la estructuración de esta hipótesis en los siguientes  términos:  

                              

1. El apoderado de la víctima                  (Edith                  Constanza Garrido Ruíz),                  quien sabía cómo había sido la negociación                  de la finca “Veracruz”,                  coludió con las demás partes en la audiencia que                  adelantó el 30 de junio de 2010 el Juzgado 2º Promiscuo                  Municipal de Puerto López, en el proceso No 2010-80159, para                  que el funcionario a cargo de dicho Despacho,    

            

i. resolviera acerca de la          legalización de captura e imposición de medida de          aseguramiento sin analizar la tipicidad de la conducta denunciada          por la precitada, concretamente, el elemento descriptivo del tipo          penal de hurto que alude a la ajenidad de lo apoderado, lo cual era          obligatorio, más si tenía elementos materiales de          prueba para ello (papeletas          de propiedad del ganado en favor de Fredy          René Alonso Clavijo)          y la explicación que entregaba la denunciante en cuanto a su          derecho de propiedad era “extraña”,          y ii)          le entregara a su representada las reses objeto del delito, como si          ella fuera la legitima dueña sin tener en cuenta la          normatividad que enseña cómo se prueba la propiedad          del ganado.  

Luego, la fiscalía  y la representación de víctimas de forma “perversa”  “amañaron”  esos errores judiciales en el proceso que se adelantó contra  JAIME ENRIQUE NIÑO OJEDA, para condenarlo.  

                              

2. La delegada del ente acusador                  y el apoderado de la víctima tergiversaron la motivación                  que entregó NIÑO OJEDA para sustentar lo que resolvió                  en la audiencia de 21 de febrero de 2011, en el proceso 2010-80159                  (entrega                  provisional del ganado al reclamante Fredy                  René Alonso Clavijo),                  haciéndole creer a los falladores que se trató de una                  arbitrariedad, cuando no fue así, pues:    

            

i. Tenía competencia para          tomar esa determinación, dado que, se tomó dentro de          un proceso penal activo por el delito de hurto, ii)          lo resuelto por los jueces con función de control de          garantías no hace tránsito a cosa juzgada material,          por tanto, la entrega que se había dispuesto en favor de la          señora Garrido Ruíz fue provisional, iii)          obedeció a          las pruebas que demostraban que el solicitante (Fredy          René Alonso Clavijo),          tercero de buena fe, tenía mejor derecho frente a la          propiedad de las reses que la denunciante – no era clara la          existencia del delito de hurto denunciado por aquella-, iv)          la entrega que dispuso en favor de René Alonso Clavijo fue          transitoria, mientras se resolvía sobre la propiedad del          ganado, y v) esta          decisión nunca se materializó, porque fue “mal          revocada”,          entonces, no le ocasionó daño a nadie.  

Por todo lo expuesto, la  conducta del procesado es atípica y antijurídica.  

                              

3. La fiscalía y la                  representación de la víctima le hicieron creer                  falazmente a la judicatura que, en audiencia de 4 de julio de 2012,                  celebrada en el radicado 2011-80068, el procesado decretó el                  embargo de las reses con fundamento en el artículo 92 del                  Código de Procedimiento Penal, y así se señaló                  en la sentencia, pero no fue así, como quiera que el                  funcionario dispuso la suspensión provisional del derecho de                  dominio prevista en el artículo 85 ídem,                  por petición                  de quien se reputaba víctima en ese expediente del delito de                  falsedad en documento público y fraude procesal (Fredy                  René Alonso Clavijo),                  quien aportó pruebas del derecho de dominio sobre el ganado.    

Entonces, dispuso entregarlo a  un tercero en depósito – no al reclamante-, para  proteger los derechos de ambas partes, permitiendo su  coadministración, para que luego, el depositario los entregara  a quien decidiera el juez de conocimiento en el juicio por falsedad  en documento público y fraude procesal.  

Además, no se requería  la existencia de formulación de imputación, por cuanto  los derechos de las víctimas son intemporales, y no se trató  de un embargo y secuestro, sino de un depósito. Tampoco que se  manifestara expresamente que tenía sustento en las reglas que  regulan el depósito en material civil. No había cosa  juzgada material.  

Por lo expuesto, esa decisión  no fue manifiestamente contraria a la ley, ni le ocasionó daño  a nadie.  

                              

4. La fiscalía y el                  apoderado de víctima adulteraron la verdad, manipulando a                  los magistrados, al afirmar que lo resuelto por el juez sentenciado                  el 20 de febrero de 2013 fue arbitrario, pues tampoco fue así,                  como quiera que, este entregó las razones de derecho que                  sustentan su providencia – reglas del depósito en                  materia civil en favor del depositario, quien ya había                  cumplido su labor-, y si inobservó la orden de su superior                  funcional, eso, a lo sumo, constituye fraude a resolución                  judicial, no prevaricato.    

                              

5. En consecuencia, la condena                  se fundamentó en premisas falsas, pues:    

i)  No es cierto que, con la decisión de 21 de febrero de 2011, el  sentenciado violara el principio de cosa juzgada, ii)  nunca asumió la competencia del juez de conocimiento en un  trámite paralelo para determinar definitivamente acerca de la  propiedad del ganado, iii)  la víctima, en el proceso que promovió por hurto no  aportó la prueba solemne que se exige para acreditar que era  la dueña de los semovientes1,  iv)  tampoco probó el daño que sufrió con la decisión  del penado, v)  quien obró convencido que no incurría en prevaricato,  amparado por la autonomía judicial – error de tipo-. Lo  único que hizo fue aplicar de forma directa la constitución  a un proceso penal, emitiendo decisiones razonables, y iv)  no se acreditaron  actos de corrupción por él.  

                              

6. En el proceso por                  prevaricato no se convocó a Fredy René Alonso                  Clavijo, quien resultó afectado con la sentencia que se                  pretende remover, pues se dispuso entregarle el ganado a la señora                  Garrido Ruíz, sin escucharlo a él, y sin ninguna                  condición.    

                              

7. La fiscalía nunca                  vinculó al proceso que promovió la señora                  Garrido Ruíz por hurto, al señor Fredy René                  Alonso Clavijo, quien fue el que pagó para que sacaran de su                  finca el ganado objeto de investigación, con el fin que este                  no probara que era el verdadero dueño de las reses.    

                              

8. El apoderado de la víctima                  indujo en error a los falladores, al difamar al procesado en las                  intervenciones que hizo de forma oral y por escrito en el trámite                  por el cual terminó condenado, cuando fue el primero quien                  delinquió para que su procurada se quedara irregularmente                  con el ganado.    

                              

9. Estas “maniobras                  fraudulentas”,                  consistentes en orquestar toda una argumentación “falaciosa”                  e irracional perjudican al procesado, pues lo enviaron a prisión.    

Aportó las siguientes  pruebas para respaldar la ocurrencia de esta causal:  

            

* Copia de las papeletas –          bonos de compra- que acreditan la propiedad del ganado sustraído          de la finca “Veracruz”.  

            

* Registro de la audiencia de 30          de junio de 2010, realizada por el Juzgado 2º Promiscuo          Municipal de Puerto López, en el radicado 2010-80159.  

* Constancia expedida por la          secretaría del referido juzgado, en la que se señala          que en dicho proceso no se aportaron papeletas de propiedad a nombre          de Edith Garrido Ruíz.  

            

* Documentos en los que el          procesado le solicitó al Tribunal de Villavicencio la entrega          de las pruebas con las cuales la precitada acreditó su          calidad de víctima en el trámite por prevaricato.  

            

* Copia del auto de 6 de julio          de 2011, por el cual, el Juzgado 1º Penal del Circuito de          Villavicencio revocó la decisión que adoptó el          procesado el 21 de febrero de 2011, en el expediente 2010-80159.  

            

* Sentencia de 27 de marzo de          2015, dictada en ese proceso por el Juzgado Promiscuo del Circuito          de Puerto López.  

            

* Registro de la audiencia de 4          de julio de 2021, celebrada por el procesado en el expediente          2011-80068.  

            

* Registro de la audiencia de 20          de febrero de 2013, presidida por el sentenciado en el expediente          2011-80068.  

            

* Copia de la denuncia que          presentó la señora Edith Garrido por el delito de          hurto.  

            

* Contrato de compraventa del          predio “Veracruz”, por Alonso Clavijo, por $          916.000.000.oo.  

            

* Entrevistas de Felipe y          Mariela Cruz que obran en el radicado 2011-88068, quienes eran los          anteriores propietarios de ese predio y señalan que el señor          Alonso Clavijo les dejó su ganado pastando allí.  

            

* Contrato de promesa de venta y          escritura pública No. 1633 de 30 de agosto de 2006, por el          cual la señora Edith Garrido adquiere la finca “Veracruz”          por $ 250.000.000, sin semovientes.  

            

2. Afirmó igualmente que,          de acuerdo con el numeral 8º del artículo 355 del Código          General del Proceso, es también causal de revisión:          “Existir          nulidad originada en la sentencia que puso fin al proceso y que no          era susceptible de recurso”. Motivó          la ocurrencia de este supuesto fáctico así:  

                              

1. La nulidad se generó                  con la emisión del fallo de segundo grado emitido por esta                  Corte el 13 de septiembre de 2017, porque la decisión                  adoptada por el juez sentenciado el 21 de febrero de 2011, no                  produjo ningún daño a la víctima, de ahí                  que, su conducta sea “atípica”.                  Además, porque el haber sido revocada por su superior                  funcional no la torna manifiestamente contraria a derecho,                  entonces, fue errado y desproporcionado sancionarlo.    

Como lo resuelto por el  procesado en esa oportunidad era irrelevante para el derecho penal,  mal puede deducirse el dolo en sus providencias, a partir de la  revocatoria de su decisión de 21 de febrero de 2011, lo cual  es violatorio del debido proceso, generando una nulidad, con sustento  en el artículo 457 de la Ley 906 de 2004, que solo puede  declararse por vía de revisión, ante la improcedencia  del recurso de casación y el daño causado al  sentenciado.  

La Corte, en su sentencia,  admite que podría pensarse que la decisión de 21 de  febrero de 2011 pudo ser un simple desacierto jurídico sin  relevancia penal, pero luego afirma lo contrario, porque sus  superiores le pusieron de presente al juez sus errores en  providencias del 6 de julio de 2011 y 29 de agosto de 2012,  incurriendo en una contradicción y reprochando hechos  posteriores a la conducta investigada, lo cual también genera  la invalidez de la actuación.  

                              

2. También fue                  violatorio del debido proceso, sancionable con nulidad, que en la                  audiencia de formulación de acusación se reconociera                  como afectada a Edith Constanza Garrido Ruíz, permitiéndole                  actuar de forma directa en la preparatoria y en el juicio, como si                  se tratara de un segundo acusador, e interponer recursos contra la                  sentencia, y presentar argumentos como no recurrente –                  rompiendo                  la igualdad de armas y el principio adversarial-,                  sin que hubiera probado esa condición, pues la víctima                  del delito de prevaricato es el Estado, y tampoco demostró                  que hubiera sufrido un daño real, concreto y específico                  con las conductas del acusado.    

En la audiencia de formulación  de acusación, el magistrado sustanciador impidió que se  impugnara el reconocimiento de la víctima o se planteara la  nulidad por ese hecho, razón por la cual la Corte debió  declarar la invalidez de oficio.  

Las pruebas que aportó  para demostrar la configuración de esta causal se relacionan a  continuación:  

            

* Fallo de 12 de abril de 2016,          proferido por la Sala Penal del Tribunal Superior de Villavicencio          en contra del procesado, con acta de lectura.  

            

* Sentencia de segunda instancia          dictada por esta Sala el 13 de septiembre de 2017, confirmatoria de          la condena contra el precitado, con acta de lectura.  

            

* Constancia de ejecutoria de la          sentencia que se pretende remover.  

            

* Registro que contiene la          audiencia de formulación de acusación en el proceso          seguido contra el actor por prevaricato, en concurso.  

            

            

* Memoriales presentados por el          apoderado de víctima y por la fiscalía el 19 de mayo          de 2016, ante esta Corte.  

            

* Memorial por el cual este          interviniente se pronunció como no recurrente ante la          apelación propuesta contra el fallo de condena en primera          instancia.  

            

* Derecho de petición          2019-000-2019-9292 y la respectiva respuesta por parte de la          fiscalía, en la que se indica que el procesado no denunció          a ningún funcionario judicial que intervino en el proceso por          hurto.  

            

* Sentencia proferida por esta          Corte el 9 de diciembre de 2010, sobre la legitimación de las          víctimas en el proceso penal.  

            

* Sentencia de 1º de          octubre de 2014 del Consejo de Estado, radicado 2002-00064, en la          cual se ilustra acerca de la prueba solemne para acreditar propiedad          del ganado.  

            

* Artículo de prensa del          Llano 7 días de 7 de mayo de 2016, en el que la fiscalía          indica que el sentenciado le causó un daño a la señora          Garrido.  

            

* Copia de la normatividad que          rige la forma de probar la propiedad de ganado.  

            

* Oficio No 00658 DNFJT-GPB-D-26          de 8 de octubre de 2014, emanado por la Fiscalía 26 delegada          ante los Tribunales de Justicia y Paz, con el cual se remite copia          de la versión del postulado Teodosio Pabón Contreras,          alias “el          profe” y          video de la audiencia en la que este paramilitar y alias “capitán          victoria” denuncian          el predio “Veracruz”,          para reparar a las víctimas de las AUC.  

            

* Resolución No. 0-2033          de 12 de mayo de 2017, donde el señor Fiscal General de la          Nación reasigna los hechos denunciados por el procesado          contra la víctima, por testaferrato, lavado de activos, entre          otros.  

            

* Copia del escrito de acusación          contra el procesado.  

            

3. Afirma también la parte          actora, que de acuerdo con el numeral 3º del artículo          192 de la Ley 906 de 2004, procede igualmente la acción de          revisión contra sentencias ejecutoriadas “Cuando          después de la sentencia condenatoria aparezcan hechos nuevos          o surjan pruebas no conocidas al tiempo de los debates, que          establezcan la inocencia del condenado, o su inimputabilidad”.  

Explicó que las pruebas  en que sustenta su petición sí obraban en el proceso,  pero fueron ignoradas, entonces, es como si no hubieran existido.  

                              

                              

2. Presentó como otras                  pruebas ignoradas en los debates y que demostrarían la                  verdad de lo acontecido, las audiencias en las cuales se tomaron                  las decisiones judiciales adoptadas por el acusado y que fueron                  objeto de condena, y reiteró todos los argumentos que expuso                  al sustentar la primera causal de revisión que invocó,                  para explicar por qué estas providencias no actualizan el                  delito de prevaricato, de ahí que, no se volverán a                  sintetizar.    

                              

3. Agregó que la víctima                  Edith Constanza Garrido Ruíz no probó el daño                  que se requería para actuar en el proceso por prevaricato.    

                              

4. La prenombrada no adquirió                  el predio “Veracruz”                  de donde se sustrajo el ganado objeto del proceso por hurto, pues                  no hay prueba de ello, ni que sea dueña de estas reses.                  Existen motivos fundados para indicar que aquella prestó su                  nombre para adquirir ese inmueble con dineros de una organización                  criminal. Las pruebas que soportan lo anterior y que no fueron                  debatidas en juicio son:    

            

* El oficio entregado por la          fiscalía 26 de bienes de justicia y paz, con el cual se          remite copia de la versión del postulado Teodosio Pabón          Contreras, alias “el          profe”.  

            

* DVD de la audiencia en la que          este paramilitar y alias “capitán          victoria” denuncian          el predio “Veracruz”,          para reparar a las víctimas de las AUC.  

            

* Información de los          medios de comunicación que muestran los vínculos de la          señora Edith Constanza Garrido Ruíz con personas          dedicadas al narcotráfico.  

También aportó el  interrogatorio de indiciado y solicitó que se tuvieran como  pruebas todas las que allegó para soportar las otras causales  de revisión, y el poder aportado para adelantar esta  actuación.  

Por todo lo expuesto, demandó  que se disponga la revisión de la sentencia, decretando la  nulidad desde la audiencia de formulación de acusación.  

            

4. El 12 de marzo de 2021, JAIME          ENRIQUE NIÑO OJEDA coadyuvó la demanda interpuesta en          representación suya. Como argumentos adicionales a los          referidos por su apoderada, indicó los siguientes:  

                              

1. En este caso se estructura                  la causal 2ª de casación prevista en el numeral 2º                  del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, por violación                  del debido proceso, por cuanto no se cuenta con el conocimiento                  exigido para condenarlo por el delito de prevaricato, en concurso,                  dado que:    

No podía negarse a  realizar las audiencias de 21 de febrero de 2011 y 20 de febrero de  2013, porque debía garantizar el acceso a la justicia del  reclamante. El sistema penal acusatorio solo llevaba 4 años de  vigencia cuando decidió en esas audiencias y casi no había  jurisprudencia en cuanto al tema de restablecimiento de derechos. La  orden de entrega material de los semovientes no se materializó  porque fue revocada.  

Reiteró los argumentos  expuestos por su representante para sustentar la primera causal de  revisión invocada, referidos a los alegatos “falaciosos”  de la fiscalía y la representación de víctimas,  motivados por un deseo de venganza hacía él, por tanto,  no se resumirán de nuevo.  

Planteó que, en ninguna  de las decisiones que tomó, por las cuales fue condenado, se  configura el elemento descriptivo del tipo penal atribuido  “manifiestamente  contrario a la ley”,  tampoco los demás elementos constitutivos del delito:  antijuridicidad y culpabilidad, repitiendo, para sacar avante esta  tesis, la exposición que presentó su defensora en la  primera hipótesis de revisión que propuso. Agregó  que en las sentencias no se entregó motivación frente a  estos temas.  

Sostuvo que también se  violó el debido proceso por cuanto, en la sentencia se le  falta al respeto, al señalar que sus decisiones son  “socarronas y  vergonzosas”, y  que en segunda instancia se aplicó erróneamente la Ley  1474 de 2011, para revocarle la prisión domiciliaria.  

CONSIDERACIONES  

            

1. De conformidad con lo          establecido en el numeral 2° del artículo 32 de la Ley          906 de 2004, a esta Sala compete conocer de la acción de          revisión presentada por JAIME ENRIQUE NIÑO OJEDA, por          medio de apoderada, por cuanto es promovida contra la sentencia de          segunda instancia proferida por esta Corporación.  

2. Con          el fin de determinar si la demanda presentada cumple los          presupuestos de admisibilidad, la Sala verificará          inicialmente la observancia de          los requisitos generales establecidos en el artículo 194 del          Código de Procedimiento Penal.  

De acuerdo con este precepto,  la acción de revisión debe contener: i)  la determinación de la actuación procesal cuya revisión  se solicita, con la identificación del despacho que produjo el  fallo, ii)  el delito o delitos que la motivaron y la decisión, iii)  la causal que se invoca y los fundamentos de hecho y de derecho que  apoyan la solicitud, y vi)  la relación de evidencias que la fundamentan. Adicionalmente,  se deben acompañar las copias de las sentencias de primera y  segunda instancia, según el caso, y la constancia de  ejecutoria.  

            

3. La demanda cumple de manera          general estos requisitos, puesto que, i)          precisa la          actuación procesal cuya revisión se pretende, con          indicación de los despachos que profirieron los fallos, ii)          los delitos que motivaron la condena, iii)          las causales invocadas, con          los          fundamentos de hecho y de derecho que las fundamentan, iv)          relaciona las          evidencias que las soportan, y          v) se allegó          constancia de ejecutoria de la sentencia que se pretende remover.  

            

4. La parte actora invoca las          causales de revisión previstas en los numerales 6º y 8º          del artículo 355 del Código General del Proceso, en          aplicación del principio de integración previsto en el          artículo 25 de la Ley 906 de 2004, y la tercera del artículo          192 de la Ley 906 de 2004.  

En relación con las  causales invocadas al amparo de las normas del Código General  del Proceso, esta Corporación, en providencia de 20 de  septiembre de 2011, dictada en la revisión 36308, al estudiar  una solicitud similar, rechazó de plano la pretensión,  por cuanto:  

“No debe  olvidarse que esta clase de acción debe ser incoada con  sujeción a los parámetros legales y con respeto a la  causal en que se apoya, pues, no es dable que la demanda se  confeccione basada en motivos de revisión contenidos en la  legislación civil, pues, en este caso, no opera el principio  de integración, en la medida en que el Código de  Procedimiento Penal, dada su especialidad, contempla unos propios en  procura de cumplir con los fines previstos por esta jurisdicción”  

Por los mismos motivos, la Sala  inadmitirá la demanda formulada al amparo de las hipótesis  de revisión previstas en el Código General del Proceso,  por ser extrañas a la legislación penal, pues como ya  se indicó, la Ley 906 de 2004 regula la acción de  revisión de manera integral, con causales taxativas propias,  acordes con la naturaleza del proceso penal.  

Lo que la Sala avizora, es que,  bajo el pretexto de supuestas maniobras fraudulentas e  irregularidades procesales, el accionante y su apoderada pretenden  reabrir un debate que ya fue resuelto en las instancias ordinarias,  pasando por alto que la acción de revisión en materia  penal no tiene ese fin, y que tampoco está prevista para  corregir errores que podrían afectar de nulidad la actuación.  

            

5. Totalmente improcedente es          asimismo la pretensión del sentenciado que se admita a          trámite la acción de revisión con fundamento en          la causal segunda de casación prevista en el artículo          181 ídem,          “por          desconocimiento del debido proceso por afectación sustancial          de su estructura o de la garantía debida a cualquiera de las          partes”, pues          desconoce que los dos institutos (casación y revisión)          se rigen por causales, fines y oportunidades de naturaleza distinta          y que esto impide aplicar en uno las causales del otro.  

            

6. La parte demandante también          invoca la causal 3ª del          artículo 192 del Código de Procedimiento Penal, que          autoriza la remoción de la res          iudicata cuando          después de la sentencia aparecen hechos nuevos o surgen          pruebas no conocidas al tiempo de los debates, que establecen la          inocencia del condenado o su inimputabilidad.  

Sobre los conceptos de hecho nuevo  y prueba nueva, la Corte ha hecho las siguientes precisiones:  

“Por  hecho nuevo ha entendido la Corte, y así lo ha plasmado en  numerosos pronunciamientos, todo acaecimiento o suceso fáctico  vinculado al hecho punible materia del proceso, del cual no se tuvo  conocimiento en ninguna de las etapas de la actuación judicial  y que por lo tanto no pudo ser controvertido.  El concepto de prueba  nueva, en cambio, hace relación a un medio probatorio no  incorporado al proceso cuyo surgimiento tuvo ocurrencia después  de él, que da cuenta de un hecho desconocido, o de una  variante sustancial de un hecho conocido en las instancias  procesales, cuyo aporte conduce a concluir, en un grado de certeza,  que se condenó a un inocente o como imputable a quien no lo  era.  

La idea de  prueba nueva, entonces, no se limita a la circunstancia de que el  medio probatorio no figure aportado al proceso cuya revisión  se pretende o sea posterior a la sentencia. Se exige, además,  que la evidencia que se presenta como novedosa, de haber sido  conocida en su momento por el juzgador lo habría llevado con  seguridad a la absolución del procesado. Eso es precisamente  lo que le otorga carácter de novedoso.  

Así las  cosas, la prueba nueva a que se refiere la causal de revisión  invocada, debe ser de tal forma contundente que haga surgir de  inmediato la idea de que se condenó a un inocente o a un  inimputable como imputable”  (CSJ AP, 27 de marzo de 2000, Rad. 15.822, reiterado en CSJ AP5417 –  2015).  

Del contenido de la causal invocada y las precisiones  que la jurisprudencia de la Sala ha hecho en relación con el  contenido y alcance de esta causal, para su procedencia es necesario  acreditar:  

            

i. Que se está frente a hechos o pruebas nuevas no          conocidas al tiempo de los debates.  

            

ii. Que estos hechos o estas pruebas nuevas informan de          acaecimientos o sucesos fácticos vinculados con el hecho          punible objeto de juzgamiento.  

            

iii. Que esos hechos o pruebas nuevas tienen la virtualidad          de desplazar o poner en duda la verdad declarada en los fallos, bien          porque conducen a establecer la inocencia del condenado, o porque          permiten afirmar su inimputabilidad.  

            

7. La parte accionante enuncia como evidencias          que demuestran la inocencia del sentenciado, las siguientes:  

            

i. Audiencia de 30 de junio de 2010, llevada a cabo por el          Juez 2º Promiscuo Municipal de Puerto López, en el          proceso No 2010-80159, por cuanto, acredita en concreto, a)          que la decisión judicial allí adoptada, en el sentido          de entregarle el ganado objeto de la denuncia por hurto a la señora          Edith Constanza Garrido Ruíz, fue errada, y b)          que allí no se reconoció el derecho a la propiedad a          la precitada de forma definitiva, sino transitoria.  

            

ii. Audiencia de 21 de febrero de 2011, celebrada por el          procesado en ese radicado, por cuanto demostraría que lo          resuelto por él no constituye prevaricato por acción,          por cuanto: a) tenía          competencia para ordenar la entrega provisional del ganado a Fredy          René Alonso Clavijo, b) lo          resuelto por los jueces con función de control de garantías          no hace tránsito a cosa juzgada material, c)          se sustentó en las pruebas que acreditaban que el precitado          tenía mejor derecho de propiedad que la denunciante, y d)          se trató de una medida transitoria, la cual nunca se          materializó.  

            

iii. Audiencia de 4 de julio de 2012, realizada por el          sentenciado en el expediente 2011-80068, pues acreditaría, en          síntesis, que lo resuelto en esa oportunidad no fue          manifiestamente contrario a la ley, y no le ocasionó daño          a nadie. Esto, porque no ordenó el embargo y secuestro del          ganado, sino la suspensión provisional del derecho de dominio          en cabeza de la señora Edith Garrido Ruíz,          entregándolo de manera transitoria a un tercero, pero          permitiendo la coadministración por las partes en depósito,          sin que se necesitara previa formulación de imputación          contra la precitada.  

            

iv. Audiencia de 20 de febrero de 2013, efectuada por el          condenado en este expediente, que probaría en lo fundamental,          que lo resuelto en ese momento no fue arbitrario, como quiera que          entregó las razones de derecho que sustentan su providencia.  

Agregó los siguientes  aspectos: i)  que en la sentencia nunca se dijo por qué está última  decisión judicial constituía una conducta típica,  antijuridica y culpable, ii)  que el procesado obró con la convicción íntima  que no incurría en prevaricato, amparado por la autonomía  judicial, y iii)  no se probó que hubiera incurrido en actos de corrupción.  

            

            

9. La demandante alega que los magistrados de primera y          segunda instancia ignoraron estas pruebas y que esto hace que deba          tenérselas como nuevas. Sin embargo, este no es el supuesto          fáctico que estructura la causal, la cual, como ya se indicó,          exige que la prueba sea sobreviniente, no que, haciendo parte del          proceso, hubiese sido ignorada u omitida, pues esto, de haberse          presentado, constituiría a lo sumo un error de hecho por          falso juicio de existencia por omisión, alegable al interior          del proceso, no por vía de la acción de revisión.  

Esta mezcla indebida de cuestionamientos lo que muestra,  una vez más, es que la verdadera intención de la  demandante es que la Sala acceda a reabrir un debate probatorio que  ya se dio en las instancias, pues sus fundamentos, como se ha dejado  visto, se orientan en buena medida a denunciar supuestos errores de  apreciación probatoria que se habrían presentado en la  sentencia, es decir, errores in iudicando, ajenos a la acción  de revisión.  

            

10. Revisada la sentencia dictada por la Corte en segunda          instancia, con la cual se puso fin al proceso, se advierte que,          luego de analizar lo ocurrido en la audiencia de 30 de junio de          2010, llevada a cabo por el Juez 2º Promiscuo Municipal de          Puerto López en el proceso No 2010-80159, y en la audiencia          de 21 de febrero de 2011, celebrada por el procesado en esa          actuación, concluyó que:  

            

i. Este no tenía competencia          para proferir la decisión de entregar el ganado a Alonso          Clavijo. Revocó la decisión del Juez          2º Promiscuo Municipal de Puerto López,          con el único argumento, por demás subjetivo y          caprichoso, que se equivocó.  

            

ii. Se arrogó indebidamente una          función que no le correspondía, como fue la de dirimir          un antiguo pleito de propiedad sobre los animales objeto de la          sustracción.  

            

iii. El restablecimiento del derecho          operaba en favor de la persona a quien le habían sido          sustraídos los bienes – Edith Garrido. Dicha medida se aplica          en relación con la conducta investigada (Art. 22. Ley          906/04). El tema de la propiedad se resolvía en otra          actuación, por tanto, era impertinente entrar a analizar la          prueba de la tradición del ganado.  

            

iv. El acusado estimó          de manera arbitraria y caprichosa que esta la norma le permitía          dirimir un asunto del todo ajeno, como era el origen y prueba de la          propiedad, lo cual lo llevó a desconocer la imputación          efectuada por el ente acusador, para hacer ver que el hurto no se          configuró y que la víctima no era Edith Garrido, sino          Alonso Clavijo, y que el hecho que daba lugar al restablecimiento          del derecho no debería ser la sustracción de los          animales del predio de la mencionada, sino unas supuestas          irregularidades en su adquisición.  

            

v. El servidor          judicial desconoció que “víctima          es la persona respecto de la cual se materializa la conducta típica”          (C-228          de 2002), en este caso, Edith Garrido.  

            

vi. Fue de esta manera como se presentó          una tensión entre lo resuelto por el servidor judicial y          aquello que debía decidir, lo que configura la manifiesta          contradicción con la ley.  

            

vii. A lo anterior se agrega que la          audiencia preliminar en que se adoptó la decisión          irregular transcurrió sin que el juez verificara, cuando          menos, la citación previa de Edith Garrido, entonces, la          ilegalidad y el dolo del agente terminan por ser más que          manifiestos.  

            

viii. El acusado incurrió          en violación al derecho de acceso a la administración          de justicia de la víctima del hurto, al disponer la entrega a          un tercero de unos bienes que previamente y dentro del respectivo          trámite judicial habían sido objeto de          restablecimiento del derecho a favor de la ofendida. Lo que hizo fue          crear un procedimiento paralelo a través del cual empleó          un conjunto de normas e interpretaciones jurídicas ajenas al          caso, con el fin de poner trabas a un derecho sustancial previamente          reconocido.  

A continuación, la Corte analizó lo  ocurrido en la audiencia de 4 de julio de 2012, celebrada en el  radicado 2011-80068, que  promovió Fredy René Alonso Clavijo contra Edith  Garrido, por fraude procesal y falsedad en documento público,  estudio del cual concluyó:  

            

i. Del todo          improcedente resultaba la determinación de suspender el poder          dispositivo sobre las reses y entregarlas a un secuestre, pues a)          no existía petición de la fiscalía, b)          no mediaba imputación contra la indiciada, c)          los animales no habían sido objeto de medida alguna en las          diligencias surtidas por los delitos de fraude procesal y falsedad,          d)          no          existían los elementos de juicio que permitieran inferir que          los bienes hubieran sido el producto de los delitos por los que se          procedía -fraude procesal y falsedad en documento público-          y c) fue concedida sobre un número superior de animales al          pedido por el interesado.  

            

ii. La determinación del          21 de febrero de 2011, fue revocada el 6 de julio siguiente por el          Juzgado 1º Penal del Circuito con función de          conocimiento de Villavicencio, quien le hizo ver al funcionario de          primer grado lo desacertado de su determinación, y le precisó          la situación de los bienes. Esto hace más ostensible          la ilegalidad de la decisión y el dolo del agente.  

            

iii. No consta          que se invocaran las reglas del Código Civil en cuanto al          contrato de depósito y definición de secuestre. En          todo caso, esos preceptos no convierten en legal la decisión          cuestionada, pues el funcionario no tenía competencia para          dirimir conflictos de propiedad.  

Seguidamente, la Corte revisó  lo ocurrido en la audiencia de 20 de febrero de 2013, celebrada en el  radicado 2011-80068,  frente a la cual concluyó:  

            

i. El 29 de agosto de 2012, el Juzgado Promiscuo del          Circuito de Puerto López revocó lo dispuesto por el          procesado el 4 de julio de 2012 y ordenó al secuestre          devolver los semovientes que le fueron entregados, entonces, ha          debido dar cumplimiento a lo dispuesto por su superior.  

            

ii. El servidor judicial desconoció          el inciso final del artículo 688 del Código de          Procedimiento Civil y el numeral tercero del artículo 599          ídem,          este último aplicable por          principio de integración.  

Luego respondió a los apelantes, así:  

            

i. No es que el Tribunal hubiera          ignorado las normas sobre comercio de ganado, sino que los          argumentos que sobre ese asunto trae el procesado para justificar          sus ilegales decisiones son completamente ajenas a este debate, al          igual que lo eran para adoptar las determinaciones censuradas. Es          impertinente discurrir y conjeturar sobre la Ordenanza 079 de 1996.  

            

ii. También eran ajenas al debate          las alusiones al precio de la finca Veracruz,          el valor de las          vacas, las supuestas irregularidades en el negocio del citado          predio, la          presunta relación de la          desposeída con grupos armados al margen de la ley, la          supuesta equivocación de la          sentencia condenatoria de primer grado dictada en el proceso por el          hurto, pues no se requería de pronunciamiento definitivo de          responsabilidad penal por este punible para materializar el          prevaricato.  

            

iii. Este delito se configura en el instante en que se          profiere la resolución, dictamen o concepto manifiestamente          contrario a derecho, sin que para ello interese la firmeza de la          sentencia que resuelve de fondo el proceso en el cual se dicta, ni          la conducta delictual desaparece cuando la decisión          manifiestamente contraria a derecho es revocada por el superior.  

            

            

v. Las conductas prevaricadoras del          acusado no entran en el ámbito de la simple discrepancia de          criterios, de la plausible interpretación normativa, ni          estuvieron desprovistas del dolo que las torna penalmente          relevantes.  

            

11. El recuento realizado muestra que la Corte analizó          además las pruebas que la accionante presenta como nuevas,          sin serlo, en especial las relacionadas con los temas de apelación          del procesado y la defensa, los cuales, dicho sea de paso, son muy          similares a los argumentos presentados para soportar esta causal de          revisión, análisis que la llevó a concluir que          las tres decisiones cuestionadas eran contrarias a la ley, y por lo          mismo, constitutivas cada una de ellas de delito de prevaricato.  

Al amparo, entonces, de una omisión que nunca  existió, la demandante acude a una interpretación  inédita de lo que debe entenderse por prueba nueva, para  intentar reabrir un debate zanjado en las instancias, a partir de una  crítica a las valoraciones efectuadas por esta Corte, en la  que pretende sobreponer su personal apreciación de las  pruebas, lo cual, reitérese, no es posible al amparo de la  causal de revisión invocada.  

            

12. En la demanda también          se plantean como argumentos que configurarían la hipótesis          de revisión prevista en el artículo 192.3 de la Ley          906, los siguientes: i)          que no se cuenta          con los estándares de conocimiento para condenar, ii)          que en la sentencia nunca se dijo por qué las decisiones          judiciales que tomó el procesado configuran una conducta          típica, antijuridica y culpable, iii)          que la decisión adolece de contradicciones, y vi)          que, Edith Constanza Garrido Ruíz no probó el daño          que se requiere para actuar como víctima en el proceso por          prevaricato.  

No obstante, ninguno de estos  planteamientos se aviene con los contenidos de la aludida causal de  revisión, pues no se orientan a acreditar la existencia  de un hecho desconocido ni de una variante sustancial de un hecho  conocido en las instancias procesales,  vinculados con los  delitos por los cuales se emitió condena, sino a proponer  supuestos errores cometidos al interior del proceso, que nada tienen  que ver con los supuestos fácticos que estructuran la causal  tercera de revisión.  

            

13. La parte actora presenta          también como hechos          nuevos, que la señora Garrido Ruíz jamás          adquirió el predio “Veracruz”,          ni el ganado que allí se encontraba, sino que prestó          su nombre para adquirir ese inmueble con dineros de una organización          criminal. Sin embargo, como ya se vio en el resumen que se hizo de          la sentencia dictada por esta Corte, tales aspectos fueron conocidos          al tiempo de los debates, al punto que la corporación se          refirió a su impertinencia de cara con la acusación.  

            

14. Finalmente, la demandante          solicitó que se          tuvieran como pruebas, el interrogatorio a indiciado y todas las que          allegó para soportar las otras causales de revisión,          pero estas evidencias tampoco se acompasan con la causal prevista en          el artículo 192.3 de la Ley 906 de 2004, como quiera que no          apuntan a demostrar un          hecho desconocido o una variante sustancial de un hecho conocido,          capaz de modificar la verdad declarada en los fallos, sino          a criticar la actuación procesal y el acierto de la          sentencia, lo cual, reitérese, no es viable al amparo de          dicha causal.  

Por lo expuesto, se inadmitirá  la presente demanda de revisión.  

En mérito  de lo expuesto, la Sala de Casación Penal, integrada por  Magistrados y Conjueces de la Corte Suprema de Justicia,  

RESUELVE  

INADMITIR la  demanda de revisión presentada a nombre de JAIME ENRIQUE NIÑO  OJEDA.  

Contra esta  determinación procede el recurso de reposición.  

Comuníquese  y cúmplase.  

GERSON  CHAVERRA CASTRO  

Presidente  

DIEGO  EUGENIO CORREDOR BELTRÁN  

Magistrado  

FABIO  OSPITIA GARZÓN  

Magistrado  

HUGO  QUINTERO BERNATE  

Magistrado  

RAUL  CADENA LOZANO  

Conjuez  

Renunció  

JULIO  ANDRÉS SAMPEDRO ARRUBLA  

Conjuez  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Ordenanza del Departamento de Meta 079 de 1996, la Ley 914 de 2004,          el decreto 3149 de 2006, la resolución 071 de 2007, expedidos          por el Ministerio de Agricultura, y la doctrina del Consejo de          Estado.      

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