STP13932-2019

2019

Asistente Jurídico Inteligente

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JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

Magistrado  Ponente  

STP13932  – 2019  

Radicación  No. 106958  

(Aprobado  Acta No. 262)  

Bogotá  D.C., ocho (08) de octubre de dos mil diecinueve (2019)  

Decide  la Sala el recurso de impugnación interpuesto por David  Stivens Londoño Ospina contra  el fallo de tutela proferido por la Sala Penal del Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Pereira el 23 de agosto de 2019,  que  negó el amparo constitucional invocado contra el Juzgado  Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de la  misma ciudad,  por la presunta vulneración del derecho fundamental al debido  proceso.  

A  la presente actuación se vinculó de oficio al agente  del Ministerio Público y apoderado judicial – del hoy  accionante – que actúan dentro del proceso penal cuyo  conocimiento de la fase de ejecución de la sanción  compete a la autoridad judicial demandada.  

ANTECEDENTES  

Y  

FUNDAMENTOS  DE LA ACCIÓN  

Así  fueron sintetizados en el fallo constitucional de primera instancia1:  

Señala  el señor LONDOÑO  OSPINA que  fue capturado en mayo 06 de 2016 por tráfico de  estupefacientes, y fue condenado a la pena de 64 meses de prisión,  y una vez cumplió las 3/5 parte de la pena solicitó al  Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad la  libertad condicional, la cual le fue negada por auto de diciembre 04  de 2018. Recurrió esa decisión y fue confirmada en  segunda instancia en providencia de febrero de 2019. Agrega que en  junio de 2019 pidió nuevamente tal beneficio liberatorio al  existir nuevos elementos que modifican el cumplimiento del fallo –al  encontrarse en fase de confianza-, pero el juzgado se abstuvo de  resolver lo pedido por considerar que ya había sido materia de  estudio, y con ello se sustrajo de su obligación de conocer  las peticiones que los internos formulan en relación con el  reglamento interno y tratamiento penitenciario, en lo referido a los  derechos y beneficios que afectan la ejecución de la pena, con  lo cual se vulneró, a su entender, el debido proceso.  

EL  FALLO IMPUGNADO    

La  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira,  mediante decisión adoptada el 23 de agosto del año en  curso, negó el presente amparo constitucional.  

Para  arribar a tal decisión, el juez colegiado constitucional de  primer grado sostuvo que si bien la presente súplica no supera  los presupuestos de procedibilidad previstos para el cuestionamiento  de providencias judiciales, dada la importancia del derecho  presuntamente conculcado y la condición de especial protección  constitucional del accionante, tales requisitos deben ser  flexibilizados, empero, al abordar de fondo la problemática  objeto de pronunciamiento, indicó que en el presente asunto no  se quebrantó derecho fundamental alguno, por cuanto al haber  el juzgado accionado, con anterioridad, resuelto la solicitud de  libertad condicional, no tenía la obligación de emitir  un nuevo proveído sobre un tema ya definido, máxime si  se tiene en cuenta que no se presentaron circunstancias nuevas que  ameritaran un nuevo estudio sustancial sobre la concesión del  subrogado penal en cita.  

LA IMPUGNACIÓN  

Inconforme  con la anterior determinación, la parte actora la impugnó  dentro del término de ley, con la finalidad tácita que  sea revocada, para que en su lugar se acceda al amparo constitucional  de los derechos invocados y, por tanto, se ordene al órgano  judicial accionado a conceder el recurso de alzada interpuesto contra  la providencia confutada en este escenario procesal.  

Como  soporte argumentativo de su pedimento, la parte opugnadora manifestó  que, contrario lo sostenido por el juez de primera instancia, las  circunstancias de su caso sí han variado desde el estudio de  la libertad condicional en primera oportunidad, puesto que ha  descontado un término mayor de la pena impuesta y su proceso  de resocialización ha avanzado hacía resultados  positivos, razón por la cual, se deben tener en cuenta todos  aquellos aspectos para efectos de adoptar la decisión  correspondiente.  

Por  otra parte, arguyó que le asiste el derecho de la doble  instancia para que el superior funcional revise las formalidades de  ley y exponga su criterio frente a la prosperidad del subrogado penal  que se reclama, prerrogativa que se desconoce por el tipo de  pronunciamiento emitido, el cual no admite recurso alguno.  

CONSIDERACIONES  DE LA SALA  

            

1. De          conformidad con lo normado          en el artículo 32 del Decreto 2591 de 1991, esta          Sala es competente para resolver el recurso de impugnación          interpuesto por David          Stivens Londoño Ospina contra          el fallo de tutela de primera instancia proferido por la Sala Penal          del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira,          al ser su superior funcional.  

            

2. El          problema jurídico que convoca a la Sala en esta oportunidad,          consiste en establecer          si frente a la providencia del 12 de julio de 2019 proferida por el          Juzgado          Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de          Pereira, por          la cual se negó solicitud de concesión del subrogado          penal de libertad condicional, al estarse jurídicamente a lo          resuelto en auto del 4 de diciembre de 2018, se configuran los          requisitos de procedibilidad de la acción de tutela contra          decisiones judiciales y por tanto, debe revocarse el fallo de tutela          de primer grado para en su lugar concederse el amparo constitucional          invocado.  

            

3. Requisitos de          procedibilidad de la acción de tutela contra decisiones          judiciales  

                              

1. El artículo                  86 de la Constitución Política establece que toda                  persona tiene derecho a promover acción de tutela ante los                  jueces con miras a obtener la protección inmediata de sus                  garantías fundamentales, cuando por acción u omisión                  le sean vulnerados o amenazados por cualquier autoridad pública                  o por particulares en los casos expresamente previstos en la ley,                  siempre que no haya otro medio de defensa judicial, o existiendo,                  cuando la tutela se utilice de forma transitoria para evitar la                  materialización de un perjuicio irremediable.    

Ha  precisado la Sala que las características de subsidiariedad y  residualidad que son predicables de la acción de tutela,  aparejan como consecuencia que no pueda acudirse a tal mecanismo  excepcional de amparo para lograr la intervención del juez  constitucional en procesos en trámite, porque ello a más  de desnaturalizar su esencia, socava postulados constitucionales como  la independencia y la autonomía funcionales que rigen la  actividad de la Rama Judicial al tenor de la preceptiva contenida en  el artículo 228 de la Carta Política.  

                              

2. En                  tratándose de la procedencia de la acción de tutela                  para cuestionar                  decisiones judiciales, salvo que comporten vías de hecho, la                  acción es improcedente, porque su finalidad no es la de                  revivir oportunidades o momentos procesales culminados, reponer                  términos de ejecutoria que permitan la impugnación de                  las decisiones, y tampoco constituirse en el escenario donde puedan                  efectuarse valoraciones probatorias diferentes a la que realizó                  el juez de conocimiento, a quien corresponde hacer esa labor de                  acuerdo con la competencia que le asigna la ley.    

Si  así fuera,  ha dicho la Corte, el recurso de amparo, instrumento de defensa de  derechos fundamentales, trocaría en medio adverso a la  seguridad jurídica y a la estabilidad social. Por estas  razones el juez de tutela debe respetar las competencias regladas  atribuidas a otras autoridades, sin afectar su autonomía.  

                              

3. Como                  ha sido recurrentemente recordado por esta Sala, la acción                  constitucional de tutela es un mecanismo de protección                  excepcional frente a providencias judiciales, su prosperidad va                  ligada al cumplimiento de estrictos requisitos                  de                  procedibilidad que implican una carga para el accionante, tanto en                  su planteamiento como en su demostración, como lo ha                  expuesto la propia Corte Constitucional.2    

Por este motivo, y  como ha sido desarrollado por la jurisprudencia constitucional, la  acción de tutela contra providencias judiciales exige:  

a. Que la cuestión  que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional.  

b.  Que hayan sido agotados todos los medios -ordinarios y  extraordinarios- de defensa judicial al alcance de la persona  afectada, salvo que se trate de evitar la consumación de un  perjuicio iusfundamental irremediable.  

c.  Que se cumpla el requisito de la inmediatez, es decir, que la tutela  se hubiere interpuesto en un término razonable y proporcionado  a partir del hecho que originó la vulneración.  

d. Cuando se trate  de una irregularidad procesal, debe quedar claro que la misma tiene  un efecto decisivo o determinante en la sentencia que se impugna y  que atañe a los derechos fundamentales del accionante.  

e.  Que el accionante identifique de manera razonable tanto los hechos  que generaron la vulneración como los derechos vulnerados y  que hubiere alegado tal vulneración en el proceso judicial,  siempre que esto hubiere sido posible.  

f.  Que la decisión judicial contra la cual se formula la acción  de tutela no se corresponda con sentencias de tutela.  

Los  anteriores requisitos, no pueden quedarse en meros enunciados, pues  han sido reiterados por la Corte Constitucional, primero en la  sentencia C-590  de 2005, luego en las decisiones T-332, T-212 y T-780 de 2006,  reforzando lo dicho en la primera de las mencionadas providencias, en  el sentido que, cuando se trata  de acciones de tutela contra providencias judiciales, las mismas solo  pueden tener cabida «…si  se cumplen ciertos y rigurosos requisitos de procedibilidad. Dentro  de estos pueden distinguirse unos de carácter general, que  habilitan la interposición de la tutela, y otros de carácter  específico, que tocan con la procedencia misma del amparo, una  vez interpuesta»  (Textual).  

En punto de las  exigencias específicas, como fue recogido en la sentencia  C-590 de 2005, han sido establecidas las que a continuación se  relacionan:  

a.        Defecto  orgánico, que se presenta cuando el funcionario judicial que  profirió la providencia impugnada carece absolutamente de  competencia para ello.            

2. Defecto procedimental absoluto, que se origina cuando el juez actuó          completamente al margen del procedimiento establecido.

3. Defecto fáctico, el cual surge cuando el juez carece del          apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal          en el que se sustenta la decisión.

4. Defecto          material o sustantivo, como son los casos en que se decide con base          en normas inexistentes o inconstitucionales3          o que presentan una evidente y grosera contradicción entre          los fundamentos y la decisión;

5. Error inducido, el cual surge cuando el juez o tribunal fue víctima          de un engaño por parte de terceros y ese engaño lo          condujo a la toma de una decisión que afecta derechos          fundamentales.

6. Decisión          sin motivación,          que implica el incumplimiento de los funcionarios judiciales de          explicitar los fundamentos fácticos y jurídicos de sus          decisiones, en el entendido que precisamente en esa motivación          reposa la legitimidad de su órbita funcional.

7. Desconocimiento          del precedente, hipótesis que se presenta, por ejemplo,          cuando la Corte Constitucional establece el alcance de un derecho          fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando          sustancialmente dicho alcance. En estos casos la tutela procede como          mecanismo para garantizar la eficacia jurídica del contenido          constitucionalmente vinculante del derecho fundamental vulnerado          [4].

8. Violación          directa de la Constitución.          (Textual).  

Queda  entonces claro que en  atención a la fuerza normativa de la cosa juzgada y al respeto  de la autonomía judicial, la acción consagrada en el  artículo 86 de la Constitución Nacional, cuando se  dirige a cuestionar una decisión judicial, tiene carácter  excepcional, y su prosperidad está atada a que se cumplan los  requisitos de procedibilidad anteriormente enunciados. De manera que  quien acude a ella tiene la carga no sólo respecto de su  planteamiento, sino de su demostración.  

            

3. Análisis          del caso concreto  

                              

1. Para                  el presente caso, revisados el líbelo introductor y el                  escrito de impugnación, se tiene que la parte demandante                  expresamente no señaló el defecto del cual adolece la                  providencia que se cuestiona en este escenario, pues tan solo se                  enfocó en expresar el motivo de inconformidad con lo                  decidido, lo cual se ciñe a reprochar que la decisión                  dictada por la autoridad judicial accionada desconoce la variación                  que han sufrido las circunstancias del tratamiento penitenciario                  tenidas en cuenta para el estudio en primera oportunidad – 4                  de diciembre de 2018                  – y, además, cercena el derecho de doble instancia al no                  proceder el recurso vertical contra tal pronunciamiento.    

                              

2. En                  lo atinente a las exigencias generales de procedibilidad de la                  acción de tutela para el cuestionamiento de providencias                  judiciales, la                  Sala no encuentra mayor reparo en declarar la satisfacción                  de los parámetros reseñados, contrario lo sostuvo el                  juez colegiado de primera instancia, toda vez que:    

                                                        

1. El                          caso tiene incuestionable relevancia constitucional, pues lo que                          es objeto de debate es la presunta vulneración de un                          derecho dotado de carácter fundamental por la propia carta                          política;              

                                                        

2. Contra                          la providencia objeto de censura o la que se reprocha como                          quebrantadora de derechos fundamentales no existe otro medio                          ordinario de defensa judicial para cuestionar su validez o                          legalidad, pues fíjese que dada la naturaleza del proveído                          que aquí se cuestiona – 12                          de julio de 2019                          –, atendiendo el tipo de decisión en él                          contenida, contra aquél no procedían los recursos                          ordinarios.              

                                                        

3. La                          súplica constitucional se promovió dentro de un                          término razonable y proporcional, ya que fue instaurada                          ante las autoridades judiciales el 13 de agosto de 20195,                          esto es, transcurrido                          tan solo un (1) mes y un (1) día de haberse proferido el                          proveído objeto de esta litis.              

                                                        

4. Identificó                          los fundamentos fácticos, las pretensiones y las                          prerrogativas que estimó quebrantadas, reproche que no                          formuló al interior del proceso judicial por no tener la                          oportunidad procesal para ello y;              

                                                        

5. No                          se discute por esta vía una sentencia de tutela.              

Por  lo tanto, al encontrarse superados los parámetros de  procedibilidad, se debe entrar a verificar si existe alguna actuación  u omisión del órganos accionados capaz de afectar la  vigencia efectiva de los derechos fundamentales del accionante y que  permitan derivar la prosperidad del amparo constitucional.  

                              

3. Al                  tenor de la censura contraída, resulta pertinente recordar                  que esta Corporación ha enfatizado que                  es deber del juez de ejecución de penas y medidas de                  seguridad atenerse a lo antes resuelto en cuestiones previamente                  examinadas, pues «no                  es viable debatir reiteradamente asuntos jurídicamente                  consolidados, en particular cuando sobre las temáticas                  decididas, se insiste sin introducir variante alguna, casos en los                  cuales habrá de sujetarse a lo dispuesto en aplicación                  de los  principios de economía                  procesal, eficiencia y cosa juzgada,                  puesto que, de lo contrario, podrían controvertirse                  perennemente los asuntos judiciales, lo cual implicaría no                  solamente una limitación injustificada de la seguridad                  jurídica sino un desgaste inoficioso de la administración                  de  justicia»                  (CSJ STP. 15 Jul. de                  2008. Rad. 37488)                  (resaltado fuera de texto).    

                              

4. Bajo                  tal premisa jurídica, descendiendo al sub                  lite, los                  medios de prueba allegados al expediente dan cuenta del siguiente                  acontecer procesal dentro de la vigilancia de la sanción                  penal impuesta al promotor del amparo:    

                                                        

1. El                          4 de diciembre de 2018, el Juzgado                          Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de                          Pereira negó                          el subrogado penal de libertad condicional a David                          Stivens Londoño Ospina, por                          cuanto «…a                          pesar de que David Stivens Londoño Ospina cumple con                          algunos de los requisitos legalmente exigidos para acceder a la                          libertad condicional, la gravedad de la conducta relacionada en la                          sentencia de condena impide acceder a la pretensión del                          condenado…»6,                          determinación                          que fue recurrida en apelación por el interesado.              

                                                        

2. La                          anterior decisión fue confirmada por el Juzgado Séptimo                          Penal del Circuito de Pereira mediante proveído del 23 de                          enero de 2019, toda vez que, si bien se cumplieron los requisitos                          cuantitativo, arraigo familiar y buena conducta en centro de                          reclusión previstos en el artículo 30 de la Ley 1709                          de 2014 – modificatorio                          del canon 64 de la Ley 599 de 2000                          -, no se satisfizo lo inherente a la valoración previa de                          la conducta punible, la cual fue altamente reprochada por el                          juzgador7.              

                                                        

3. El                          12 de julio del presente año, el despacho accionado se                          abstuvo de decidir nuevamente la concesión del subrogado                          penal en comento, bajo el argumento que idéntica solicitud                          fue resuelta en providencia del 4 de diciembre de 2018, por no                          superarse el parámetro de valoración previa de la                          conducta punible, presupuesto que no sufrió alteración                          alguna por el trascurso del tiempo respecto de la nueva                          postulación, postura que según la autoridad judicial                          propende por la seguridad jurídica y se acompasa con la                          jurisprudencia dictada en la materia.              

                              

5. Del                  panorama anterior, esta Sala no advierte incorrección o                  dislate alguno en la providencia del 12 de julio de 2019 emitida                  por el Juzgado                  Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de                  Pereira,                  comoquiera que no                  se incurrió en vulneraciones de derechos fundamentales, o al                  menos ello no fue demostrado por David                  Stivens Londoño Ospina,                  pues de las pruebas allegadas al expediente se advierte que éste                  simplemente reiteró ante la precitada autoridad su petición                  de libertad condicional bajo la premisa de buen comportamiento en                  el centro de reclusión, el cual, ya había sido                  sopesado y evaluado satisfactoriamente por la autoridad judicial en                  primera oportunidad, sin aducir nuevos elementos de juicio o                  circunstancias tendientes a modificar el fundamento de la decisión                  del 4 de diciembre de 2018 – valoración                  previa de la conducta punible                  -, confirmada en segunda instancia mediante providencia del 23 de                  enero del presente año, como si ese asunto pudiera continuar                  debatiéndolo indefinidamente sin consideración alguna                  a la fuerza ejecutoria de la providencia por la cual previamente                  fue resuelta la cuestión.    

Y  es que al no contener la solicitud nuevos elementos que introdujeran  variación a la situación del sentenciado en relación  al subrogado reclamado, no le quedaba opción diferente al  juzgado que abstenerse de abordar nuevamente la temática  planteada, en aplicación de los principios de economía  procesal y eficiencia, esto es, al no concurrir los elementos  necesarios para que sus posturas en la actualidad sean analizadas de  fondo mediante auto susceptible de ser recurrido, todo lo cual  descarta que se configure la vía de hecho que se denuncia.  

En  consecuencia, el razonamiento del funcionario judicial que resolvió  este asunto no puede controvertirse en el marco de la acción  de tutela, toda vez que en manera alguna se percibe ilegítimo  o arbitrario, como se quiere hacer ver, pues sus conclusiones  resultan sensatas, y si ello es así, no puede utilizarse  válidamente el mecanismo de amparo constitucional, bajo el  pretexto de vías de hecho inexistentes,  sólo porque el accionante discrepa de la conclusión que  se obtuvo frente a su pedimento, la cual en esta sede constitucional  no tiene posibilidades de prosperar según lo expuesto.  

                              

6. Por                  otra parte, en                  relación con el reparo formulado por el accionante relativo                  a que contra la decisión confutada no procede recurso                  alguno, situación que en su sentir desconoce su derecho de                  doble instancia, este cuerpo decisorio tampoco advierte un proceder                  irregular.    

Al  respecto, es importante recordar que el artículo 161 de la Ley  906 de 2004, señala que las providencias judiciales son: (i)  Sentencias (si deciden sobre el objeto del proceso, bien en única,  primera o segunda instancia, o en virtud de la casación o de  la acción de revisión); (ii) Autos (si resuelven algún  incidente o aspecto sustancial); y (iii) Órdenes (si se  limitan a disponer cualquier otro trámite de los que la ley  establece para dar curso a la actuación o evitar el  entorpecimiento de la misma).  

Esta  precisión conceptual establecida por el Legislador, le sirve a  la Sala para afirmar que la decisión del 12 de julio de 2019,  corresponde a una providencia judicial de la última categoría,  en tanto resolvió simplemente «estarse  a lo ya resuelto»  en autos anteriores  que habían analizado de fondo la pretensión liberatoria  de quien hoy acciona, y  en esa medida, hizo bien el Juez Ejecutor de advertir la  improcedencia de recursos contra tal tipo de determinación,  toda vez que, contra la misma, a voces del artículo 176 de la  Ley 906 de 2004, no es procedente ningún mecanismo de  impugnación.  

                              

7. Como                  colofón, se colige que la decisión objeto de reproche                  constitucional lejos                  de resultar arbitraria, caprichosa o constitutiva de algún                  hecho vulnerador de las garantías que reclama el actor,                  resulta debidamente sustentada en el ordenamiento jurídico y                  los supuestos fácticos de la causa, lo que imposibilita la                  intromisión del juez de tutela.    

Sin  más consideraciones, la Sala confirmará el fallo  impugnado, por las razones anotadas a lo largo de esta providencia.  

Por  lo expuesto, la  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL – SALA  DE DECISIÓN DE ACCIONES DE TUTELA Nº 1,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,  

RESUELVE  

1º  CONFIRMAR  la sentencia proferida el  23 de agosto de 2019 por  la Sala Penal del Tribunal Superior  del Distrito Judicial de Pereira,  por las razones  expuestas en la parte considerativa de esta providencia.  

2º  NOTIFICAR  esta providencia de conformidad con lo dispuesto en el artículo  30 del Decreto 2591 de 1991.  

3º  REMITIR el proceso a  la Corte Constitucional para su eventual revisión, de  conformidad con lo previsto en el artículo 32 ibídem.  

NOTIFÍQUESE  Y CÚMPLASE  

JOSÉ  FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER  

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria  

1          Folio          45, cuaderno de primera instancia.  

2          Cfr. Corte          Constitucional. Sentencias C-590 de 2005 y T-332 de 2006.  

3          Ídem. Sentencia T-522 de 2001.  

4          « Cfr. Sentencias T-462 de 2003 ; SU-1184 de 2001 ; T-1625 de          2000 y T-1031 de 2001. »  

5          Folio          27, cuaderno de primera instancia.  

6          Folio          38 a 40, cuaderno de primera instancia.  

7          Folio          41 a 43, cuaderno de primera instancia.  

      

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