STP14766-2014

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

SALA DE DECISIÓN DE TUTELAS Nº 1  

Eyder Patiño Cabrera  

Magistrado  Ponente   

STP14766-2014  

Radicación N° 76.541  

(Aprobado Acta N° 361)  

Bogotá,  D.C., veintiocho (28) de octubre de  dos mil catorce (2014).   

ASUNTO  

Se  resuelve la impugnación presentada por  Giovanny  Antonio  González Saldarriaga frente  a  la  sentencia  proferida  el 24 de septiembre de 2014, a  través  de la cual la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín le negó la  tutela  interpuesta  contra los Juzgados 2º de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  y 1º Penal del Circuito Especializado, ambos de la misma ciudad, por  la   presunta   vulneración   de   sus  derechos  al  debido  proceso  y  a  la  igualdad.   

ANTECEDENTES   

1.   Hechos   y   fundamentos   de   la  acción   

1.1.  El  19  de  marzo    de    2010    el   Juzgado   1º  Penal  del  Circuito  Especializado de Medellín condenó al actor  a  6 años de prisión por el delito de concierto para  delinquir agravado.   

De   otro  lado,  por  hechos  distintos,  el   24  de  diciembre   de  2013  la  referida  autoridad  judicial,   lo   sentenció   a   26 meses de prisión por la misma conducta punible.   

El 17 de marzo de  2014  el  Juez ejecutor acumuló las condenas y fijó  el   quantum  punitivo  en  92 meses.   

1.2.  El  interesado  solicitó  la libertad condicional y el 20 de mayo  del             presente             año1, el Juzgado 2º de Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de la misma ciudad la negó por la gravedad de  la conducta.   

Contra  esa  determinación  el  accionante  interpuso   recurso  de  apelación  y  el  17  de  julio  siguiente2  el  Juzgado  1º Penal del Circuito Especializado de esa localidad la confirmó.   

1.3. Giovanny     Antonio     González     Saldarriaga     presentó   acción   de  tutela  contra  los  referidos  despachos  judiciales  ante  la  vulneración  de  sus  derechos  al  debido proceso y a la  igualdad,  por  haberle negado la libertad condicional pese a que, en su sentir,  cumple con los requisitos.   

Reseñó    que   a   su   “compañero  de  causa” le otorgaron  el subrogado sin tener en cuenta la gravedad de la conducta.   

Pidió dejar sin efecto las providencias que  negaron  el  beneficio  y,  en  consecuencia,  ordenar le sea otorgado el mismo.   

LA SENTENCIA IMPUGNADA  

La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de  Medellín  negó  el amparo al considerar que la autoridad demandada fundamentó  en  debida  forma  las  razones  por  las  cuales  era  improcedente la libertad  condicional,  de  conformidad  con  lo  previsto  en el artículo 64 del Código  Penal,  especialmente,  ante el incumplimiento del factor subjetivo representado  en la gravedad de la conducta.   

LA  IMPUGNACIÓN   

Giovanny      Antonio     González  Saldarriaga,   al   momento   de   ser   notificado  exteriorizó su intención de impugnar el fallo.   

CONSIDERACIONES  

1. El problema jurídico  

Corresponde  a  la  Sala  determinar si las  autoridades  accionadas vulneraron los derechos al debido proceso a la igualdad,  al  no  otorgarle  el  beneficio  de  la  libertad condicional, estipulado en el  artículo 64 del Código Penal.   

Para  tal  fin, verificará las causales de  procedibilidad.   

2.  La procedencia excepcional de la tutela  contra providencias judiciales   

En repetidas ocasiones la jurisprudencia ha  reiterado  que  el  amparo  constitucional  contra providencias judiciales es no  sólo  excepcional, sino excepcionalísimo.  Ello  para  no  afectar  la  seguridad  jurídica  y como amplio  respeto    por    la    autonomía    judicial    garantizada    en   la   Carta  Política.   

Al  respecto,  la  Corte Constitucional, en  sentencia    CC      T    – 780/06, dijo:   

(…) La eventual procedencia de la acción  de  tutela  contra  sentencias judiciales y otras providencias que pongan fin al  proceso           tiene           connotación          de          excepcionalísima,      lo  cual  significa que procede siempre y  cuando   se   cumplan   unos   determinados  requisitos  muy  estrictos  que  la  jurisprudencia   se  ha  encargado  de  especificar..  (Negrillas y subrayas fuera del original.)   

Para  que ello tenga lugar se deben cumplir  una  serie  de  requisitos  de  procedibilidad,  unos  de carácter general, que  habilitan  su interposición, y otros de carácter específico, que apuntan a la  procedencia       misma       del       amparo3.  De manera que quien acude a  él  tiene  la  carga  no  sólo  respecto  de  su  planteamiento,  sino  de  su  demostración.   

Dentro    de    los    primeros    se  encuentran:   

a)  Que  el  asunto  discutido  resulte  de  relevancia constitucional.   

b)  Que  se  hayan agotado todos los medios  ordinarios y extraordinarios de defensa judicial.   

c)   Que   se  esté  ante  un  perjuicio  iusfundamental irremediable.   

d)  Que  se  cumpla  con  el  requisito  de  inmediatez,  esto  es,  que  se  interponga  dentro  de  un término razonable y  justo.   

e)  Que  se  trate  de  una  irregularidad  procesal,  y  la  misma  tenga un efecto decisivo o determinante en la decisión  que   se   impugna   y  que  afecte  los  derechos  fundamentales  de  la  parte  actora.   

f)  Que se identifiquen de manera razonable  los  hechos  que  generaron  la  transgresión  y  los  derechos  vulnerados, y,  además,  que  esa  violación haya sido alegada dentro del proceso, siempre que  hubiese sido posible.   

g)  Que  no  se  trate  de  sentencias  de  tutela.   

Los segundos, por su parte, apuntan a que se  demuestre  que la providencia adolece de algún defecto orgánico, procedimental  absoluto,  fáctico,  material  o  sustantivo,  un  error inducido, o carece por  completo  de  motivación,  desconoce  el  precedente  o  viola  directamente la  Constitución.   

3. Caso concreto  

Trasladadas  las anteriores consideraciones  al  asunto que ahora es objeto de análisis, la Corte estima que el actor agotó  los  recursos  ordinarios  de  defensa,  razón  por  la cual verificará si las  decisiones  adoptadas  son  arbitrarias  y  constitutivas de causal genérica de  procedibilidad.   

El artículo 64 del Código Penal modificado  por  la  Ley  1709  de  2014, estipula la procedencia de la libertad condicional  así:   

(…)  El  juez,  previa valoración de la conducta punible,  concederá la libertad condicional a la persona condenada a pena  privativa  de  la  libertad  cuando  haya cumplido con los siguientes requisitos  (…):   

Los accionados en sus decisiones analizaron  que  el  actor  cumplió  el factor objetivo, al estar privado de la libertad de  manera  intramural  las  tres  quintas  partes  de  la pena; sin embargo, y como  quedó   reseñado   en   la   providencia   de   primera  instancia4, no sucede lo  mismo  con  el  factor subjetivo referente a la gravedad de la conducta punible.   

Al  respecto,  las  autoridades  judiciales  advirtieron  un  notable riesgo en la potencialidad de los delitos cometidos por  el  interesado,  ya  que  éste  lideró  una  banda criminal dedicada a cometer  homicidios,  desplazamientos  forzados  y cobro de vacunas, factores que inciden  al  momento  de  conceder  beneficios penales, pues el mensaje preventivo que se  pretende con la sanción, podría quedar desdibujado.   

Se infiere de lo anterior, que los juzgados  al   valorar  el  acervo  probatorio  bajo  las  reglas  de  la  sana  crítica,  concluyeron  acertadamente  que  el  accionante  no tenía derecho a la libertad  condicional  atendiendo  la  gravedad  de la conducta  punible,  conforme lo enseña la Corte Constitucional  en sentencia CC T-194/05:   

(…) Así pues, la gravedad del delito, por  su  aspecto objetivo y subjetivo (valoración legal, modalidades y móviles), es  un  ingrediente  importante  en el juicio de valor que constituye el pronóstico  de  readaptación social, pues el fin de la ejecución de la pena apunta tanto a  una  readecuación  del  comportamiento  del  individuo  para  su vida futura en  sociedad,   como  también  a  proteger  a  la  comunidad  de  nuevas  conductas  delictivas  (prevención especial y general).  Es que, a mayor gravedad del  delito  e  intensidad  del  grado  de culpabilidad, sin olvidar el propósito de  resocialización  de  la  ejecución  punitiva,  el  Estado  tiene  que ocuparse  preferentemente  de  las necesidades preventivas generales para la preservación  del mínimo social.   

En  efecto,  los  juzgados  accionados  no  incurrieron   en   causales   de   procedibilidad   y,  por  el  contrario,  sus  determinaciones  están  ajustadas  a  derecho  por  estar  de  acuerdo  con los  cánones  de  la  razonabilidad  jurídica, que imponen el análisis completo de  los supuestos para conceder sustitutos penales.   

Finalmente, frente al derecho a la igualdad,  no  se  vislumbra  su  violación  ya  que  el  interesado  no demostró que las  autoridades  judiciales  accionadas  le hayan dado un alcance diferente al mismo  asunto,  máxime  si  se  observa que aquél fue condenado en dos oportunidades,  por  lo  que  se  efectuó  la  acumulación  de  penas  la cual quedó en 92 de  prisión,   mientras   que   a  su  “compañero  de  causa”  fue sentenciado a una pena inferior, razón  por  la  que  los  accionados  debían  evaluar  la potencialidad de los delitos  cometidos  por aquél. Por ende, no se encuentra en las mismas circunstancias de  hecho o de derecho.   

Por  las  anteriores  consideraciones  se  ratificará el fallo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Decisión  de Tutelas Nº 1 de la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de  la ley,   

RESUELVE  

Primero.    Confirmar    la sentencia impugnada.   

Segundo. Disponer  el   envío   de   las   diligencias   a   la  Corte  Constitucional, para la eventual revisión de los fallos proferidos.   

NOTIFÍQUESE  Y  CÚMPLASE   

Eyder  Patiño  Cabrera   

Gustavo Enrique Malo Fernández  

Luis Guillermo Salazar otero  

Nubia  Yolanda  Nova  García   

Secretaria    

1 Cfr.  Folios  21 y 22 – cuaderno  No.1.   

2 Cfr.  Folios   25   a   27   –  ibídem.   

3 Fallo  C-590 de 08 de junio de 2005 y T-332 de 2006.   

4 Cfr.  Folios 21 y 22 – cuaderno No. 1.     

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