SP3064-2015(41154)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado ponente  

SP3064-2015  

Radicación No 41.154  

(Aprobado  Acta No.  105)   

Bogotá  D.C., dieciocho (18) de marzo de dos  mil quince (2015).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

De  acuerdo  con  lo  advertido  en  el  auto  AP164-2015  que inadmitió la demanda de casación presentada por el defensor de  Juan     Carlos    Alvarado    Narváez,   de  manera  oficiosa,   se   pronuncia   la   Corte  frente  a  la  sentencia  de la Sala Penal del Tribunal Superior del  Departamento  Archipiélago  de San Andrés, Providencia y Santa Catalina del 14  de  diciembre  de  2012,  que  confirmó la proferida el 26 de octubre del mismo  año  por  el  Juzgado Promiscuo Municipal de Providencia I, mediante la cual lo  condenó,  a título de autor, por el delito de extorsión agravada, en concurso  material homogéneo y sucesivo.   

HECHOS   Y   ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  La cuestión fáctica fue sintetizada por  el Tribunal de la siguiente forma:   

Se  desprenden  los  hechos de la entrevista  recepcionada  (sic)  al  señor  MILTON RAFAEL MIELES OJEDA, quien establece que  desde  el  día  24  de febrero de 2011, el señor JUAN CARLOS ALVARADO NARVÁEZ  con  el  fin  de  obtener provecho económico, se hizo presente en su residencia  ubicada  en  el  sector  de Campo Hermoso manifestándole que iba de parte de la  oficina   de   Medellín,  y  le  solicitó  su  número  telefónico  para  ser  contactado.  Al  día siguiente se comunicaron vía celular con él exigiéndole  colaboración  con  la  suma  de  dos  mil  pesos,  y  amenazándolo  que  de no  estregarlos  podría  terminar  mal. Posteriormente fue citado en el barrio Back  Rock,  encontrándose  con  ALVARADO  NARVÁEZ y otro sujeto uno de ellos de tez  blanca  y  acento  paisa,  quien  tenía  aproximadamente  1.75 de estatura y 75  kilogramos  de  peso. El señor ALVARADO NARVÁEZ le indaga que si tiene dinero,  a  lo que respondió que tenía la suma de doscientos mil pesos, le exigieron la  entrega  de  la  mitad  del  dinero. Afirma la víctima que en marzo 25 de 2011,  aparece  nuevamente  en  su  residencia el señor JUAN CARLOS ALVARADO NARVÁEZ,  pero  en  esta  ocasión  acompañado de otro hombre de tez trigueña y dialecto  costeño,  intimidándolo  que  no  quería  hacerle  daño, por lo tanto debía  entregarle  dos  teléfonos  celulares BlackBerry y la suma de cuatrocientos mil  pesos;  el  día  de la entrega de lo requerido sería el próximo fin de semana  en  la  tienda  Caravana  a  las 11:00 de la mañana. Finalmente los entregó al  señor  ALVARADO  NARVÁEZ  en  total  la  suma  de  un  millón  doscientos mil  pesos1.   

En este punto, es indispensable precisar que  la  última  suma  mencionada  comprende  los  $100.000 que el 25 de febrero del  mentado  año el señor Mieles Ojeda le entregó, en el barrio Back Rock, a tres  de   los   extorsionistas,   entre   ellos,   Alvarado  Narváez,  los $120.000 que la víctima le dio a éste  y  otro  sujeto  no  identificado,  a finales del mes de marzo siguiente, cuando  regresaba  de  la  iglesia,  y  el  valor  de  los  dos teléfonos celulares que  también les tuvo que proveer una semana después.   

2.  El  7  de  marzo de 2012 el Juez Segundo  Promiscuo   Municipal   de  San  Andrés  Islas  con  funciones  de  control  de  garantías,  por  solicitud de la Fiscalía Local 27 de esa ciudad, legalizó la  formulación  de  imputación  por  el delito de extorsión agravada en concurso  homogéneo   y  sucesivo  en  contra  de  Juan  Carlos  Alvarado  Narváez, y le impuso medida de aseguramiento  por         los         mismos         reatos2.   

3. El 4 de mayo de 2012 la Fiscalía 27 Local  de  San  Andrés  presentó el correspondiente escrito de acusación3.   

4.  Entre el 27 de mayo y el 15 de noviembre  siguientes  se  celebraron  14 audiencias preliminares de búsqueda selectiva en  base   de   datos   junto   con   su   control   posterior   y   acceso   a   la  información4.   

5.  Desde  el  4  al  18  de  mayo  de dicha  anualidad,  los  Juzgados  Primero,  Segundo y Tercero Promiscuos Municipales de  San  Andrés  Islas,  se  declararon  impedidos  para asumir el conocimiento del  presente  asunto  por  considerar  que  estaban  incursos  en  la  causal 13 del  artículo    56    de   la   Ley   906   de   20045,  siendo  declarados  fundados  –entre   los   mismos  despachos-  hasta  culminar  en  el  Juzgado  Promiscuo Municipal de Providencia  Isla,  el  cual  solicitó  a la Sala Administrativa del Consejo Seccional de la  Judicatura  de  Bolívar  la competencia excepcional con el fin de trasladarse a  San  Andrés para continuar con el trámite procesal6.     

6. El 15 de junio posterior se llevó a cabo  la  audiencia  de  formulación  de  acusación.  Las partes no alegaron ninguna  causal  de  incompetencia,  impedimentos, recusaciones o nulidades. La Fiscalía  adicionó  el  escrito  de  acusación  en el sentido que el procesado actuó, a  título  de coautor, en el delito de extorsión agravada, en concurso homogéneo  y   sucesivo;   además,  le  imputó  la  circunstancia  de  mayor  punibilidad  consagrada  en el artículo 58, numeral 10 del Código Penal por haber obrado en  coparticipación               criminal7.     

7. El 10 de julio del mismo año se llevó a  cabo  la audiencia preparatoria. En dicha diligencia el inculpado no aceptó los  cargos   elevados,   se  realizaron  estipulaciones  probatorias  y  las  partes  solicitaron   las   pruebas   para  ser  practicadas  en  el  juicio8.    

8.  El  debate  oral  se  desarrolló en dos  sesiones         -1º        de        agosto9 y 27 de septiembre10-, al cabo de  las  cuales,  la  juez  de  conocimiento  anunció  que el sentido del fallo era  condenatorio11.   

9.  Mediante  sentencia del 26 de octubre de  2012,  la  juzgadora  condenó  al  acusado  por  el injusto endilgado a la pena  principal  de  doscientos  noventa y dos (292) meses de prisión, multa de 6.333  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes,   y   a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso.  Además,  le negó la suspensión condicional de la ejecución de  la    pena    y    la    prisión    domiciliaria12.   

10.    Recurrido   el   fallo   por   el  defensor13,  y  allegado  escrito -en el término para los no recurrentes- por  la   Fiscal   Delegada   ante   los  Jueces  Municipales  y  Promiscuos  de  San  Andrés14,   fue  confirmado  por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  del  Departamento  Archipiélago  de  San Andrés, Providencia y Santa  Catalina  en  sentencia del 14 de diciembre ulterior15.   

11.  El 11 de enero de 2013 el abogado de la  defensa  solicitó  la  complementación  y  adición del referido proveído, en  tanto  estimó  que  se vulneraron los derechos al debido proceso y a la defensa  por  cuanto «no se hizo referencia a la punibilidad o  a  la  pena  a  imponer,  en  la  medida  en que la pena impuesta por el juez de  primera   instancia   no   corresponde   a   la   realidad  fáctica»16.   

12.  El  14 de igual mes la defensa técnica  interpuso  oportunamente  el  recurso  extraordinario  de  casación17  y  el  25  siguiente  el  citado  juez  colegiado  lo  concedió,  al  tiempo  que declaró  improcedente     la     adición     del    fallo18.   Por  último,  el  mismo  extremo  procesal  presentó  la  respectiva  demanda  de  casación  dentro del  término              de             ley19.   

13.  Mediante  auto  AP164-2015,  la Sala de  Casación  Penal  inadmitió  la  demanda correspondiente y dispuso que en firme  esa  decisión y cumplido el trámite de insistencia, regresara el expediente al  despacho  del  Magistrado Ponente para emitir pronunciamiento oficioso acerca de  la posible vulneración de garantías fundamentales.   

CONSIDERACIONES  

Inadmitida  la  demanda  promovida  por  la  defensa  técnica,  y  agotado el trámite de insistencia, la Corte se centrará  exclusivamente  en  el  tema enunciado en auto AP164-2015, esto es, en verificar  si  los  juzgadores  incurrieron  en  algún  yerro in  iudicando  al  omitir  el reconocimiento del atenuante  punitivo  descrito  en  el artículo 268 del Código Penal, en relación con las  conductas  punibles  concursantes de extorsión agravada, de cuantía inferior a  un salario mínimo legal mensual vigente.   

Para el efecto, es indispensable recordar que  la  norma  en  mención  corresponde a una circunstancia de atenuación punitiva  prevista  para  los  delitos  contra  el patrimonio económico, equivalente a un  descuento  punitivo que va de una tercera parte a la mitad, cuando quiera que la  conducta  punible  se  ejecute  sobre  cosa  cuyo  valor  sea  inferior a un (1)  s.m.l.m.v.,  a  condición que el agente no tenga antecedentes penales y no haya  ocasionado    grave    daño    a    la   víctima,   atendida   su   situación  económica.   

En el caso de la especie, la víctima relató  que  fueron tres las ocasiones en las que accedió a las reclamaciones ilícitas  de  los  extorsionistas  a  cambio de que no atentaran contra su vida y la de su  familia.   

Así, en un primer momento, el 25 de febrero  de  dicha  anualidad,  se  vio  obligado a entregar $100.000 de los $200.000 que  portaba  cuando  acudió  a una cita con los infractores en el barrio Back Rock.  Luego,  a  finales  de  marzo  siguiente, al ser interceptado por el procesado y  otro  sujeto  no  identificado,  cuando regresaba de la iglesia, tuvo que darles  $120.000  de  los  $400.000  que  le  habían  exigido  el  25  del mismo mes y;  finalmente,  una  semana  después,  los  proveyó,  contra  su voluntad, de dos  celulares,    marca    Black    Berry,    que   le   costaron   algo   más   de  $900.000.   

Se  constata,  pues,  que  dos  de  los tres  ilícitos   contra   el   patrimonio  económico,  por  los  que  fue  condenado  Juan Carlos Alvarado Narváez  recayeron  en  cosa  mueble  (dinero)  de  monto  menor a un s.m.l.m.v. del año  201120,  de  tal  forma  que  se  cumple  el  primero  de los presupuestos  normativos referenciados.   

Así mismo, consta en el expediente, como lo  destacó  el  a  quo, que el  procesado  carece  de  antecedentes  penales  y, por último, se advierte que no  existe  evidencia específica en la actuación de que el desapoderamiento de los  $100.000   y  $120.000,  hubieren  representado  un  perjuicio  severo  para  el  ofendido, de cara a su situación económica.   

Si  esto es así, es palmario que el juez de  conocimiento  erró al no deducir, a favor del enjuiciado, el referido atenuante  respecto  de  los  dos  punibles  de  mínima cuantía que concursaron de manera  homogénea  y  sucesiva  con el delito base de extorsión agravada-, defecto que  por  tener  clara  incidencia  en el monto definitivo de la condena, vulneró el  principio  de  legalidad  de la pena, y que tampoco fue corregido por la segunda  instancia.   

Para restablecer la garantía quebrantada al  sentenciado,  inicialmente,  se  impone individualizar las sanciones principales  de  prisión  y  multa para dichas infracciones concursantes, aplicando, para el  efecto,  el  descuento  autorizado en la ley, de la mitad a la tercera parte, en  los  términos  de  los artículos 60.5 y 61 de la Ley 599 de 2000, para, luego,  conforme  al  principio de proporcionalidad y el criterio del juzgador de primer  nivel,  determinar  la  pena individualmente considerada para cada uno de dichos  injustos  y  su  equivalente de acuerdo con las reglas del concurso de conductas  punibles      de      que     trata     el     artículo     31     ejusdem,   cantidad   que   deberá  ser  agregada  a  la  pena  del  punible base, para establecer, en definitiva, la que  debe ser descontada por el enjuiciado.   

Con  ese propósito, sea lo primero reseñar  que    por    el    delito    base   –extorsión  agravada  que  recayó  en  los  dos celulares-, el juez  unipersonal,    dentro    del    primer   cuarto   de   movilidad   –entre  192  y  240  meses (prisión) y  4000  y  5250 s.ml.m.v. (multa)- impuso 219 meses y 4750 s.m.l.m.v., sumas a las  que  les adicionó una tercera parte equivalente a 73 meses y 1583 s.ml.m.v. por  el  concurso  homogéneo  y sucesivo de conductas punibles, para un total de 292  meses de prisión y 6333 s.m.l.m.v. de multa.   

Ahora bien, el delito de extorsión agravada  (artículos  244 y 245.3 del Estatuto Sustantivo) tiene prevista una pena de 192  meses a 384 de prisión y de 4000 a 9000 s.m.l.m.v. de multa.   

Estos extremos, sometidos al descuento de la  mitad  a  la tercera parte, por razón de la circunstancia de atenuación por la  cuantía,   aquí   reconocida,   descrita  en  el  artículo  268  ejusdem,  se  ajustan a 96 a 256 meses de  prisión y 2000 a 6000 s.m.l.m.v. de multa.   

Como  el  juzgador,  atendiendo  el  daño  potencial  creado, la intensidad del dolo y la necesidad de la pena, al tasar la  pena  del  punible  base  no  impuso  el  mínimo  punitivo de cada una de estas  sanciones,  sino  algo más dentro del primer cuarto21     (219     meses     de  prisión22    y   4750   s.m.l.m.v.   de   multa23), a efecto de individualizar  las  correspondientes  a los injustos concursantes, es necesario hacer idéntico  incremento        proporcional        -56.25%24     y     60%25,   en  su  orden-  frente  a  los nuevos mínimos –con el atenuante- (96 meses y 2000 s.m.l.m.v.).   

Así,  se tiene que el incremento en meses y  s.m.l.m.v.,  respectivamente,  para  cada  uno  de  los  delitos  de  extorsión  agravada   y   atenuada   por   la   cuantía   sería  de  9  meses26   y   600  s.m.l.m.v.27,  que  sumados  a  los  respectivos  mínimos  arrojan  unas  penas  individualmente    consideradas   de   105   meses28   de   prisión   y   2600  s.m.l.m.v.29 de multa.   

Ahora,  obtenidas  estas  sumas,  se  impone  establecer,  a  cuánto equivalen, de acuerdo con el criterio del juzgador y las  reglas del concurso de conductas punibles.   

Al efecto, es necesario resaltar que son dos  los  delitos  de  extorsión  agravada  y  atenuada  que  concursan,  de  manera  homogénea,  con  otro  de  extorsión  agravada y, que al realizar el ejercicio  dosimétrico  descrito  en  el  artículo  31  del  Código  Penal,  el fallador  efectuó  un  incremento  por aquellos de 73 meses de prisión y 1583 s.m.l.m.v.  de  multa, lo cual significa que por cada uno de ellos impuso 36.5 meses y 791.5  s.m.l.m.v., en su orden.   

No  obstante,  se  debe  recordar  que  esta  tasación  resulta  errada  porque  se hizo bajo la base de que los punibles que  concursaban     eran     iguales    –típica   y   punitivamente  hablando-  cuando  lo  cierto,  es  que  diferían,   por   razón   del   atenuante   del   artículo  268  ibidem.   

Así las cosas, los 36.5 meses de prisión y  los  791.5 s.m.l.m.v. de multa por cada delito de extorsión agravada y atenuada  por  la  cuantía,  tras  el  ejercicio  de  proporcionalidad respectivo, quedan  reducidos         a         17.5        meses30        y        433.24  s.m.l.m.v.31.   

Por  manera  que,  en  definitiva, las penas  principales     a     descontar     por     Alvarado  Narváez   son   de   254  meses    de   prisión32      y      3466.48  s.m.l.m.v.  de  multa33,  en cambio  de  los  292 meses y 6333 s.ml.m.v. impuestos por el a  quo.   

Para  cerrar,  como  quiera  que  el juez de  primer  nivel  había  impuesto  como  sanción accesoria, la de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término de la  sanción  aflictiva  de  la  libertad  que  para  ese  momento eran 292 meses, y  superaba  el  límite normativo de 20 años, consagrado en el artículo 51 de la  Ley  599 de 2000, en concordancia con el canon 52 del mismo Estatuto y ahora, se  constata  que pese a la redosificación confeccionada por la Sala, la nueva pena  tasada  seguiría excediendo dicho máximo punitivo, la Corte, para salvaguardar  el  postulado  de legalidad de la pena, reducirá esa cantidad (254 meses) a 240  meses, es decir, 20 años.   

En  lo  demás, el fallo de segundo grado se  mantiene incólume.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.  Casar  oficiosa  y  parcialmente  la  sentencia  del  14 de diciembre de 2012 de la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Departamento  Archipiélago de San Andrés,  Providencia  y  Santa  Catalina,  en  el  sentido de fijar la pena de impuesta a  Juan     Carlos    Alvarado    Narváez,  en  doscientos  cincuenta  y cuatro (254) meses de prisión, tres  mil  cuatrocientos  sesenta  y  seis  punto  cuarenta  y ocho (3466.48) salarios  mínimos   legales   mensuales   vigentes  de  multa  y  veinte  (20)  años  de  inhabilitación     para     el    ejercicio    de    derechos    y    funciones  públicas.  En lo demás, se  mantiene incólume.   

Segundo. Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr.  minuto  04:45 del CD  contentivo de la sentencia de segunda instancia.   

2  Cfr. folio 22 del cuaderno  de formulación de imputación.   

3  Cfr.   folios  1-12  del  cuaderno.   

4 Ver  cada uno de los 14 cuadernos sobre el particular.   

5 «Que  el  juez  haya  ejercido  el  control  de  garantías o conocido de la audiencia  preliminar  de  reconsideración, caso en el cual quedará impedido para conocer  el juicio en su fondo». Ver cuadernos anexos sobre impedimentos.   

6  Cfr. folio 15 del cuaderno  original de primera instancia.   

7  Cfr.    folios   37-38  ibidem.   

8  Cfr.    folios   42-43  ibidem.   

9  Cfr.    folios   66-77  ibidem.   

10  Cfr.  folios  116-120  y  121-122 ibidem.   

11  Cfr.   folios   121-123  ibidem.   

12  Cfr.   folios   139-186  ibidem.   

13  Cfr.   folios   191-237  ibidem.   

14  Cfr.   folios   248-262  ibidem.   

15  Cfr.  folios  12-13  del  cuaderno de la sentencia de segunda instancia.   

16  Cfr. folio 14 ibidem.   

17  Cfr. folio 66 ibidem.   

18  Cfr.    folios   18-21  ibidem.   

19  Cfr.    folios   22-41  ibidem.   

20 El  salario   mínimo   legal   mensual   vigente   para   el   año   2011  era  de  $535.600.   

21 El  a  quo  escogió este rango porque a favor del procesado solamente concurre como  circunstancia    de    menor    punibilidad    la   ausencia   de   antecedentes  penales.   

22 El  primer cuarto de la pena de prisión va de 192 a 240 meses).   

23 El  primer cuarto de la pena de multa va de 4000 a 5250 s.m.l.m.v.)   

24  Esta  proporción  es  el producto de establecer la diferencia entre 240 meses y  192  meses -extremos del primer cuarto de la pena de prisión- (240 – 192 = 48);  la  diferencia  entre  el monto impuesto por el delito base y el extremo mínimo  del  primer  cuarto (219 –  192  = 27) y la correspondencia porcentual entre los dos valores resultantes (27  m x 100% ÷ 48 m = 56.25%).   

25  Esta  proporción  es  el  producto  de  establecer  la  diferencia  entre  5250  s.m.l.m.v.  y  4000  s.m.l.m.v.-extremos  del primer cuarto de la pena de multa-  (5250  –  4000 = 1250); la diferencia entre el monto impuesto por el delito base  y    el    extremo    mínimo    del    primer    cuarto    (4750   –  4000  =  750)  y la correspondencia  porcentual  entre  los  dos  valores  resultantes  (750  m  x  100%  ÷ 1250 m =  60%).   

26 A  este  valor  se  llega  aplicando  el  56.25% a 16 meses -diferencia obtenida de  restar     los     extremos     del     primer    cuarto    (208    –  192)  del  delito  atenuado (16 m x  56.25% ÷ 100% = 9 m).   

27 A  este  valor  se llega aplicando el 60% a 1000 s.m.l.m.v. -diferencia obtenida de  restar     los     extremos     del    primer    cuarto    (3000    –  2000)  del  delito  atenuado  (1000  s.m.l.m.v. x 60% ÷ 100% = 600 s.m.l.m.v.).   

28  Esta  es la operación: 96 meses (mínimo) + 9 meses (incremento proporcional) =  105 meses.   

29  Esta  es  la  operación: 2000 s.m.l.m.v. (mínimo) + 600 s.m.l.m.v. (incremento  proporcional) = 2600 s.m.l.m.v..   

30 La  regla  de  tres  es  la  siguiente:  105 meses (pena del delito atenuado) x 36.5  meses  (pena  impuesta  por  el juzgador por cada extorsión concursante) ÷ 219  meses   (pena   impuesta   por   el   juzgador   por  el  delito  base)  =  17.5  meses.   

31 La  regla  de  tres  es  la  siguiente: 2600 s.m.l.m.v. (pena del delito atenuado) x  791.5   s.m.l.m.v.   (pena   impuesta   por  el  juzgador  por  cada  extorsión  concursante)  ÷  4750  s.m.l.m.v.  (pena impuesta por el juzgador por el delito  base) = 433.24 meses.   

32  Corresponde  a  la  siguiente suma: 219 meses (delito base) + 17.5 meses (primer  delito   concursante)   +   17.5   meses  (segundo  delito  concursante)  =  254  meses.   

33  Corresponde  a  la  siguiente  suma:  2600  s.m.l.m.v.  (delito  base)  + 433.24  s.m.l.m.v.  (primer  delito  concursante)  +  433.24  s.m.l.m.v. (segundo delito  concursante) = 3466.48 s.m.l.m.v..     

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