SP2948-2016(46071)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

MAGISTRADA PONENTE  

SP2948-2016  

Radicación No.: 46.071  

Acta No. 71  

Bogotá D.C.,  nueve (9) de marzo de dos  mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Agotado el trámite de que trata el artículo  195  de  la  Ley 906 de 2004, resuelve la Sala la demanda de revisión formulada  por   el   apoderado   del   condenado  JOSÉ  HERNÁN  VELÁSQUEZ  MANJARRÉS  contra la sentencia dictada el  26  de  noviembre  de  2010 por el Tribunal Superior de Bogotá que confirmó el  fallo  condenatorio  proferido  el  24  de  agosto  de la misma anualidad por el  Juzgado  Veinticuatro  Penal  del  Circuito  con Funciones de Conocimiento de la  misma  ciudad,  que  lo  condenó  a  la  pena  de 100 meses de prisión y multa  equivalente  a  2.000  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, como autor  del delito de extorsión agravada en grado de tentativa.   

HECHOS  

En  la  sentencia  de  segunda  instancia el  Tribunal  Superior  de  Bogotá los relató de la manera como a continuación se  señala:   

La señora Leonor Clavijo González recibió  un  escrito  por  parte de alias “el pájaro”, en el que le exigían el pago  de  $50.000.000  que supuestamente le adeudaba su difunto esposo, amenazando con  agredir  a  sus  hijos  en  caso  contrario. El 5 de mayo de 2010, este sujeto y  otros  dos se presentaron en la residencia de la ciudadana referida, insistiendo  en  el  pago, pero el 8 de mayo siguiente recibió un nuevo mensaje en el que se  duplicó  la cantidad exigida (ahora de $100.000.000), que tendría que entregar  en los 10 días siguientes.   

Como  la víctima denunció los hechos ante  la  autoridad  competente, se desplegó un operativo simulando la entrega de una  “cuota  inicial”  de $10.000.000, llevado a cabo en la panadería ubicada en  la  avenida  30 No. 4 – 35  de  Bogotá,  que  arrojó como resultado la captura de Reinaldo Ávila Guzmán,  José  Guillermo  Lozano  y  José  Hernán  Velásquez  Manjarrés.1   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia celebrada el 28 de mayo de 2010,  ante  el  Juzgado  54  Penal  Municipal con Función de Control de Garantías de  Bogotá,   previa   legalización  de  la  captura,  la  fiscalía  le  formuló  imputación  a  REINALDO  ÁVILA  GUZMÁN, JOSÉ GUILLERMO LOZANO y JOSÉ  HERNÁN VELÁSQUEZ MANJARRÉS por el  delito  de  extorsión  agravada  en  grado  de tentativa, de conformidad con lo  previsto    en    los    artículos    244,   245   numeral   3º   -modificados  por la Ley 890 de 2004- y 27  del  Código  Penal.  Cargos  que los imputados, decidieron aceptar.2   

Por solicitud de la Fiscalía, los procesados  fueron   afectados   con  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva    en    establecimiento    carcelario.3   

Asignado  por  reparto  el  conocimiento del  presente  asunto  al  Juzgado  Veinticuatro  Penal  Municipal  con  Funciones de  Conocimiento  de  Bogotá,  el  10  de  agosto de 2010 se celebró la respectiva  audiencia  de  verificación  de  allanamiento  e  individualización  de pena y  sentencia,  en  donde  la  Fiscalía  dio  lectura  a  la  acusación fáctica y  jurídica  que  les fue imputada a los procesados y, seguidamente, se corrió el  traslado  previsto  en  el  artículo  447  de  la  Ley 906 de 2004.4   

Posteriormente, el 24 del mismo mes y año se  profirió  la  sentencia,  mediante  la  cual  REINALDO  ÁVILA  GUZMÁN,  JOSÉ  GUILLERMO   LOZANO   y   JOSÉ   HERNÁN   VELÁSQUEZ  MANJARRÉS  fueron  condenados en calidad de coautores  responsables  del  delito  de extorsión agravada en grado de tentativa, los dos  primeros  a  la pena de 96 meses de prisión y el último a la pena de 100 meses  de  privación de la libertad. Se les impuso también, pena de multa equivalente  a  2000  s.m.l.m.v., e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción intramural.   

En  el  mismo  proveído  se  les  negó  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria,  dada  la  prohibición  prevista en el artículo 26 de la Ley 1121 de 2006, para  el  otorgamiento  de  los  aludidos sustitutos, respecto del injusto por el cual  fueron                 sentenciados.5   

Apelada  esta  determinación  por parte del  abogado  defensor del condenado, el Tribunal Superior de Bogotá, en providencia  del   26   de  noviembre  de  2010,  la  confirmó.6   

En  firme  la  sentencia,  el  abogado  del  ajusticiado      JOSÉ      HERNÁN     VELÁSQUEZ  MANJARRÉS,  presentó  demanda  de  revisión, la que  acompañó  del  respectivo  poder,  y  de  las  sentencias de primera y segunda  instancias.   

  LA    DEMANDA   DE  REVISIÓN   

Luego  de  hacer  un  breve  recuento de los  hechos   y   la   actuación   procesal,  el  defensor  público  del  condenado  JOSÉ   HERNÁN   VELÁSQUEZ   MANJARRÉS,   demanda  la  sentencia  condenatoria  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  al  amparo  de la causal  séptima  del  artículo  192  de  la  Ley  906 de 2004, que  permite  acudir  a  la  vía de revisión «cuando  mediante pronunciamiento judicial, la Corte haya cambiado  favorablemente  el  criterio  jurídico  que sirvió para sustentar la sentencia  condenatoria,    tanto    respecto    de   la   responsabilidad   como   de   la  punibilidad».   

En   ese  sentido,  fundamenta  la  causal  señalando  que  esta  Colegiatura,  en sentencia  del  27  de febrero de 2013,  dictada  dentro  de  la  radicación  33.254,  varió  su precedente criterio al  establecer   en  esa  nueva  jurisprudencia,  la  improcedencia  de  aplicar  el  incremento  de pena establecido en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, cuando  el  proceso  termina  por  vía  de  las  figuras  del  allanamiento  a cargos o  preacuerdos,  si  se trata de alguno de los delitos previstos en el artículo 26  de la Ley 1121 de 2006.   

Por  lo anterior, aun cuando afirma el actor  que  su prohijado es acreedor a «la rebaja del 50% de  la   pena   debidamente   dosificada»  por  variación  jurisprudencial,  entiende  la Corporación que, de  acuerdo  al  cambio  jurisprudencial  en cita, lo que pretende es que se declare  fundada  la  causal  y  se redosifique la pena impuesta a VELÁSQUEZ MANJARRÉS,  inaplicando  el  incremento  punitivo de que trata el artículo 14 de la Ley 890  de    2004.7   

ACTUACIÓN SURTIDA EN LA CORTE  

Mediante  auto  del  21 de agosto de 2015 se  admitió   la   demanda   y   se   solicitó   el   expediente   que   se   pide  revisar.8   

Acto seguido, como quiera que de acuerdo con  lo  decidido por la Sala, en sesión del 3 de junio de 2015, en los trámites de  revisión  por  la  causal  7ª del artículo 192 de la Ley 906 de 2004 (6ª del  artículo  220  de la Ley 600 de 2000), no hay lugar a disponer el traslado para  la  práctica de pruebas, en auto del 23 de octubre de 2015 se declaró superada  esa  etapa  y  se  fijó  fecha  para  llevar  a  cabo  audiencia de alegatos de  conclusión,  conforme  a  las  previsiones  del  artículo 195 de la Ley 906 de  2004.9   

ALEGATOS DE LAS PARTES  

La  audiencia  pública  correspondiente  se  llevó  a  cabo  el  23 de febrero del presente año.  A ella asistieron la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal  y  el  apoderado del  demandante en revisión.   

En  la citada diligencia, los intervinientes  se   pronunciaron   al   unísono   por  la  prosperidad  de  las  pretensiones,  argumentando  para  ello  que  las prohibiciones del artículo 26 de la Ley 1121  del  2006  sólo  son admisibles, en tratándose de allanamientos o preacuerdos,  cuando  no  se  aplica  el aumento del artículo 14 de la Ley 890 del 2004, como  así  lo expuso la Corte a partir de la decisión CSJ SP, 27 de febrero de 2013,  Rad.  33.254.  Además,  agregó  la  Delegada  del  Ministerio Público que tal  redosificación  debía  hacerse  extensiva  al condenado JOSÉ GUILLERMO LOZANO  por virtud del derecho a la igualdad.   

De  otra  parte,  consideró el defensor que  VELÁSQUEZ  MANJARRÉS  también es acreedor del descuento por indemnización de  perjuicios  consagrado  en  el  artículo  269  del  Código Penal. Sin embargo,  frente  a  este  particular,  la  representante  de la Procuraduría indicó que  dicha  pretensión era “abiertamente extemporánea e  improcedente”,  en  razón  a  que corresponde a una  adición  de las causales de revisión propuestas en la demanda y, en todo caso,  no  se  cumplen  los presupuestos establecidos para su otorgamiento. Indicó que  no  obra  constancia  alguna  de que el sentenciado haya reparado a la víctima.   

La  delegada  de  la  Fiscalía  excusó  su  asistencia10.   

CONSIDERACIONES  

1.  El defensor de  JOSÉ  HERNÁN  VELÁSQUEZ  MANJARRÉS,  demanda  la  revisión  de la sentencia  dictada  el  26  de  noviembre  de  2010 por el Tribunal Superior de Bogotá que  confirmó  el fallo condenatorio proferido el 24 de agosto de la misma anualidad  por  el Juzgado Veinticuatro Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de  esta ciudad.   

La censura se encamina a que se inaplique, en  el  caso  particular  de  JOSÉ  HERNÁN VELÁSQUEZ MANJARRÉS, quien itera, fue  condenado  por el delito de extorsión agravada en la modalidad de tentativa, el  incremento  punitivo  de  que  trata  el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, con  base  en  la postura que la Corte adoptó a partir de la decisión CSJ SP, 27 de  febrero de 2013, Rad. 33.254.   

En   la   citada  providencia,  dijo  esta  Corporación  que en los supuestos en los cuales el procesado se allane a cargos  o  acuerde  con  la  Fiscalía,  pero  se  estuviese  ante las prohibiciones del  artículo  26  de  la  Ley  1121  del 2006, no hay lugar a aplicar el incremento  contenido en el artículo 14 de la Ley 890 de 2004.   

Esa  tesis, parte de la base de que la norma  del  2006  prohíbe  conceder  cualquier  tipo de prebendas cuando, como en este  caso,  se  trate  del  delito  de  extorsión  agravada en su modalidad tentada,  razón  por  la cual es desacertado aplicar el aumento allí señalado, si de lo  que se trata es de propiciar una justicia premial.   

En  la  providencia  señalada,  a  modo  de  conclusión, la Corte afirmó:   

Por   consiguiente,   a   la  luz  de  la  argumentación  aquí  desarrollada,  fuerza  concluir  que habiendo decaído la  justificación  del  aumento  de  penas  del  art.  14 de la Ley 890 de 2004, en  relación  con  los  delitos  incluidos  en  el  art.  26 de la Ley 1121 de 2006  –   para  los  que  no  proceden   rebajas   de   pena   por   allanamiento  o  preacuerdo  –, tal incremento punitivo, además de  resultar   injusto   y   contrario  a  la  dignidad  humana,  queda  carente  de  fundamentación,  conculcándose de esta manera la garantía de proporcionalidad  de la pena…   

Así  mismo, en ejercicio de su función de  unificación  de  la  jurisprudencia,  la Sala advierte que, en lo sucesivo, una  hermenéutica  constitucional apunta a afirmar que los  aumentos  de pena previstos en el art. 14 de la Ley 890 de 2004 son inaplicables  frente   a   los   delitos   reseñados  en  el  art.  26  de  la  Ley  1121  de  2006. No sin antes advertir que tal determinación de  ninguna  manera comporta una discriminación injustificada, en relación con los  acusados  por  otros  delitos que sí admiten rebajas de pena por allanamiento y  preacuerdo,  como quiera que, en eventos de condenas precedidas del juicio oral,  la   mayor  intensidad  punitiva  no  sería  el  producto  de  una  distinción  arbitraria  en el momento de la tipificación legal, ajustada por la Corte, sino  el  resultado  de haber sido vencido el procesado en el juicio, sin haber optado  por  el  acogimiento  a  los  incentivos procesales ofrecidos por el legislador;  mientras  que,  frente  a sentencias condenatorias por aceptación de cargos, la  menor  punibilidad,  precisamente,  sería  la consecuencia de haberse acudido a  ese  margen  de negociación, actualmente inaccesible a los delitos referidos en  el  art. 26 de la Ley 1121 de 2006 (Resaltado fuera de  texto).   

La  anterior  postura  fue  reiterada por la  Corte en sentencia CSJ SP, 19 de junio de 2013, Rad. 39.719 así:   

Durante  las alegaciones orales, de consuno  la  Fiscalía y la representación del Ministerio Público, pidieron se aplicase  de  oficio,  en favor del procesado, la más reciente jurisprudencia de la Sala,  consignada en el radicado 33254 del 27 de febrero de 2013.   

La  decisión  en comento, cabe recordar, a  partir  de  la  aplicación del principio de proporcionalidad y la verificación  del  querer  del  legislador  al expedir la Ley 890 de 2004, concluyó que a los  delitos  a  los  cuales  cobija  la  prohibición  de  rebajas  o beneficios del  artículo  26  de  la  Ley  1121  de  2006,  entre  ellos la conducta punible de  extorsión,  no  les es aplicable el incremento generalizado de pena establecido  en el artículo 14 de la primera normatividad citada.   

Empero,  de  lo expuesto por la Corte hacen  los  representantes  de  la Fiscalía y la Procuraduría una equivocada lectura,  pues,  no  deriva  de  allí  que la eliminación del incremento opere general e  indiscriminada  para  esos  delitos reseñados en el artículo 26 de la Ley 1121  de    2006,   sin   que   importen   las   vicisitudes   procesales   del   caso  concreto.   

Todo  lo  contrario,  en  la jurisprudencia  objeto  de  análisis,  dentro al apartado final del tópico referido al tema en  cuestión, la Corte advirtió:…   

Claramente  el  apartado trascrito contiene  una  restricción  al concepto de inaplicación del aumento de penas establecido  en  el  artículo  14  de  la  Ley  890  de 2004, pues, precisamente para que el  principio  de  igualdad  respecto  de  personas a quienes se condena por la vía  ordinaria  en  delitos  diferentes,  no  sea  vulnerado,  establece como premisa  básica  que  el  no incremento sólo opera cuando el  procesado  se  acoge  a  los  mandamientos de justicia premial que contienen las  figuras     del     allanamiento     a    cargos    y    preacuerdos.   

Vale  decir,  en los casos en los cuales la  persona  vinculada por delitos contemplados en el artículo 26 de la Ley 1121 de  2006,  no hace manifiesta su intención de acogerse a la terminación anticipada  del  proceso,  vía  allanamiento  o  preacuerdo, y ello no se materializa en la  consecuente  definición anticipada del asunto, la pena aplicable debe consultar  también  el  incremento  dispuesto  en  el  artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004.   

Pues, de no ocurrir así quedaría huérfana  de  soporte  la  tesis  que gobierna la jurisprudencia examinada, que tiene como  objeto  central de definición la imposibilidad de incrementar penas de Ley 890,  a quienes no acceden a la justicia premial.   

Cuando  el  asunto  discurre  por el camino  ordinario  del juicio oral, ya se hace necesario igualar a todas las personas de  conformidad  con  lo  establecido  por el artículo 14 de la tantas veces citada  Ley  890 de 2004, no sólo porque aquí en nada incide la justicia premial, sino  porque  de no hacerse así se establece una desigualdad gratuita e injustificada  a  favor  de  quienes,  precisamente,  cometen  delitos graves que el legislador  estimó necesitados de más draconiano trato.   

Por  lo  demás,  si  se  dejara de lado la  necesaria  acotación  del  criterio  establecido  por la Corte, ningún sentido  tendría   la  exhortación  que  en  la  decisión  jurisprudencial  objeto  de  examen,    se  hace  para  que  el  legislador  en  lugar  de  limitar  las  posibilidades  de  terminar los asuntos rápidamente a través de los mecanismos  de  justicia  premial,  las flexibilice a efectos de hacer funcional y eficaz el  sistema, so pena de su colapso.   

Apenas  natural surge que si la posibilidad  del  no  incremento de pena en los delitos objeto de prohibición de beneficios,  resulta  consecuencia de acceder a alguno de los institutos de justicia premial,  ello  servirá  de acicate para que así suceda y se eviten los efectos dañosos  de la congestión judicial.   

En  consecuencia, la Corte reafirma que por  inescapables  razones  de  igualdad y funcionalidad del sistema, la prohibición  del  incremento  de  penas general dispuesto en el artículo 14 de la ley 890 de  2004,  respecto  de  los delitos enlistados en el artículo 26 de la Ley 1121 de  2006,  únicamente remite a aquellos casos en los cuales la persona se allanó a  cargos  o llegó a un acuerdo con la Fiscalía y en atención a ello se terminó  anticipadamente el proceso».   

De esta manera, los lineamientos plasmados en  el  cambio  jurisprudencial  que  invoca  el demandante, se cumplen en el evento  considerado,  pues  cabe  recordar  que  en  la  diligencia  de  formulación de  imputación,  JOSÉ  HERNÁN  VELÁSQUEZ  MANJARRÉS  se allanó al cargo que le  endilgó la fiscalía.   

Además,   al   realizar   la   labor   de  dosificación  punitiva  los  jueces  de  instancia,  aplicaron  el  aumento del  artículo  14  de  la  Ley 890 del 2004, pero le negaron la rebaja del artículo  351  de  la  Ley 906, porque así lo consagró el apartado 26 de la Ley 1121 del  200611.   

Entonces,  se  impone  declarar  fundada la  causal  contenida  en  el numeral 7º del artículo 192 de la Ley 906 de 2004 en  lo  que  a  este tópico respecta y de contera, dar cabida a la postura adoptada  por  la  Corte  a  partir  de  la  decisión CSJ SP, 27 de febrero de 2013, Rad.  33.254,   lo   cual  comporta  una  redosificación  de  la  pena  por  cumplir,  descartando  de  ella  el  aumento  del artículo 14 de la Ley 890 del 2004, con  respeto a los criterios de los jueces de instancia.   

Es  de  acotar  que como los no accionantes  REINALDO  ÁVILA  GUZMÁN  y  JOSÉ GUILLERMO LOZANO se encuentran en las mismas  circunstancias  fácticas del demandante, la Sala le hará extensivo los efectos  favorables  del  presente fallo, según así lo determina el artículo 198 de la  Ley  906  de 2004 y habida cuenta de no procederse por las causales 4º y 5º de  revisión.   

2.   Para lo  que  nos  ocupa,  el  Juzgado  Veinticuatro  Penal del Circuito con Funciones de  Conocimiento  de  Bogotá aplicó el artículo 244 del Código Penal que, sin el  agravante  de  la  Ley  890,  señala prisión de 12 a 16 años y multa de 600 a  1200  S.M.M.L.V.   Además,  contempló la circunstancia de agravación que  le  endilgó  la  Fiscalía,  contenida en el numeral 3º del artículo 245, que  fija  la  multa  de  3.000 a 6.000 salarios y dispone que la prisión se aumente  hasta  en  una  tercera  parte,  proporción  que,  hecho  el cálculo según el  artículo  60.2  ibídem,  deja  los  topes  de  12  a  21,33 años (o 144 y 256 meses).   

En aplicación del dispositivo amplificador  del   tipo   de   la   tentativa,  previsto  en  el  artículo  27  del  Código  Penal12,  los  límites  quedan  de  6  a 16 años de prisión (o  72  y  192  meses)  y  1.500  a 4.500  salarios de multa.   

         Establecidos  los  extremos mínimo y máximo de movilidad entre 6 y  16  años,  que  equivalen  a  72  y 192 meses, respectivamente, se determina el  ámbito  punitivo  en  120  meses  (192-72)  y  se  divide  en  cuartos, para un  resultado  de  30  meses,  que  a  su  vez  equivalen a 2 años y 6 meses.   Entonces:   

6  años                                                        a                                             16 años   

72  meses                                                        a                                                                   192 meses   

CUARTOS  

Primero:   

30 meses            

Segundo:   

30 meses            

Tercero:   

30 meses            

Cuarto:   

30 meses  

72  meses  a  102  meses             

102  meses 1 día a  132 meses             

132  meses 1 día a  162 meses             

162  meses 1 día a  192 meses  

1.500   a  2.250  S.M.L.M.V.             

2.251   a  3.000  S.M.M.L.V.             

3.001   a  3.750  S.M.M.L.V.             

3.751   a  4.500  S.M.M.L.V.  

El  juzgado  cognoscente  se  ubicó  en el  cuarto  mínimo,  que  en  este  caso  va  de  6 a 8 años y 6 meses de prisión  (72  a 102 meses) y de 1.500  a  2.250  S.M.M.L.V.  de  multa  y,  en  lo que atañe a los condenados REINALDO  ÁVILA  GUZMÁN y JOSÉ GUILLERMO LOZANO individualizó la pena en los guarismos  mínimos. Montos que, en definitiva, serán los que deben cumplir.   

Sin   embargo,   frente   a  JOSÉ   HERNÁN   VELÁSQUEZ   MANJARRÉS  consideró  que,  para  la  pena de prisión, el guarismo mínimo en razón a la  ponderación  de los aspectos contemplados en el inciso 3º del artículo 61 del  Código  Penal13, debía aumentarse en 4 meses, que equivalen al 8.33%.   

Trasladados esos lineamientos al ámbito que  se  impone  aplicar, se tiene que la pena mínima del primer cuarto de movilidad  debe        incrementarse        –respetando    la    misma   proporción   anterior-,   en  2  meses  y  14 días, lo cual arroja una sanción definitiva de  prisión  de  74 meses y 14 días. Ahora, en cuanto a la pena de multa, dado que  ésta  se  fijó  en  el  guarismo  mínimo del primer cuarto de movilidad, debe  establecerse  en 1.500 salarios mínimos legales mensuales vigentes para el año  200914.   

Por  lo anterior, se declararán sin valor,  parcialmente,  las  sentencias  del  24  de  agosto  y  26 de noviembre de 2010,  dictadas  por  el  Juzgado  Veinticuatro  Penal  del  Circuito  con Funciones de  Conocimiento   de   Bogotá   y   el  Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad,  exclusivamente  para  determinar  las sanciones principales impuestas a REINALDO  ÁVILA  GUZMÁN  y JOSÉ GUILLERMO LOZANO, en 72 meses de prisión y  1.500 salarios mínimos legales mensuales  de    multa,    y    a   JOSÉ   HERNÁN   VELÁSQUEZ  MANJARRÉS  en  74  meses  y  14  días  de  prisión  y  1.500  salarios  mínimos  legales   mensuales   de  multa,  como  coautores  responsables  del  delito  de  extorsión agravada en grado de tentativa.   

En  el  mismo  monto que la privativa de la  libertad,  quedará  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas.   

2.   En   la  intervención  presentada  en  la  audiencia  pública  de alegatos, el defensor  sostuvo   que   JOSÉ  HERNÁN  VELÁSQUEZ  MANJARRÉS  es  acreedor  del  descuento  por  indemnización  de  perjuicios  consagrado  en  el  artículo 269 del Código Penal. Sin embargo, la  Sala  no se pronunciará sobre tal pretensión en la medida que corresponde a un  motivo  fáctico  y  jurídico  de revisión distinto al expresado en la demanda  que es objeto de examen.   

3.  Finalmente  según  informe  rendido  el  23  de  febrero  de 2016 por el Juzgado Tercero de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Tunja, se tiene que JOSÉ HERNÁN  VELÁSQUEZ  MANJARRÉS  “ha  descontado  a la fecha  entre  tiempo  físico-intramuros  y redenciones un total de OCHENTA Y DOS MESES  (82)  Y  VEINTISÉIS PUNTO VEINTICINCO (26.25) DÍAS15”,  lo  que  amerita  otorgarle  al  sentenciado la libertad por pena  cumplida,  previa  verificación  de  la  autoridad  carcelaria  de  que no haya  requerimientos pendientes por otras autoridades judiciales.   

En  igual  sentido, según oficio del 24 de  febrero  de  2016  remitido  por  el  Juzgado  Tercero  de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Florencia  (Caquetá),  el condenado JOSÉ GUILLERMO  LOZANO  ha  descontado un total de «5 años, 11 meses  y  12  días»  de  pena de prisión, de manera que, a  partir  de  dicha información se colige que cumplirá la sanción de privación  de la libertad aquí redosificada el 13 de marzo siguiente.   

En  lo  que  respecta  a  REINALDO  ÁVILA  GUZMÁN,  la  Sala no emitirá pronunciamiento alguno toda vez que, se encuentra  en  libertad y, pese a que se requirió informe al Juzgado Décimo de Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Descongestión  de  Bogotá,  sobre su  situación jurídica, éste no emitió respuesta alguna.   

4.    Por  consiguiente,   se   ordenará,   por   secretaría  de  la  Sala,  i)  oficiar al Juzgado Veinticuatro Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento de Bogotá, para que libre a las  autoridades   correspondientes,   las   comunicaciones   a  que  haya  lugar;  y  ii)  remitir  copia de esta  determinación  a  los  Juzgados  Terceros  de  Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Tunja  y  Florencia  y  Décimo  Homólogo  de  Descongestión de  Bogotá, para lo de su cargo.    

En  mérito de lo expuesto, la SALA   DE   CASACIÓN   PENAL  DE  LA  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  administrando  justicia  en  nombre de la República y  por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.  DECLARAR   FUNDADA   la   causal  7ª  de  revisión  invocada  por  el  defensor de JOSÉ HERNÁN  VELÁSQUEZ   MANJARRÉS,  en  lo  que  respecta  a  la  aplicación  del  incremento  punitivo  del  artículo  14  de  la  Ley  890  de  2004.   

2.  DEJAR     SIN     VALOR,    PARCIALMENTE,  las  sentencias  del  24 de  agosto  y  26  de  noviembre de 2010, dictadas por el Juzgado Veinticuatro Penal  del  Circuito con Funciones de Conocimiento de Bogotá y el Tribunal Superior de  la  misma  ciudad, exclusivamente para fijar las sanciones principales impuestas  a  REINALDO  ÁVILA  GUZMÁN  y  JOSÉ GUILLERMO LOZANO, en 72 meses de prisión  y  1.500  salarios  mínimos  legales   mensuales   de  multa,  y  a  JOSÉ  HERNÁN  VELÁSQUEZ  MANJARRÉS  en  74  meses  y  14  días de  prisión  y  1.500  salarios  mínimos  legales  mensuales de multa, como coautores responsables del delito de  extorsión agravada en grado de tentativa.   

En  el  mismo  monto que la privativa de la  libertad,  quedará  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas.   

3.            CONCEDER   LA   LIBERTAD  por pena cumplida a  JOSÉ HERNÁN  VELÁSQUEZ  MANJARRÉS,  en  razón  a  este proceso,  previa verificación de la autoridad carcelaria de que  no haya requerimientos pendientes por otras autoridades judiciales.   

4.            CONCEDER   LA   LIBERTAD   por   pena   cumplida   a   JOSÉ  GUILLERMO  LOZANO,  a partir del 13 de marzo de 2016,  en  razón  a  este proceso, previa verificación de la  autoridad  carcelaria  de  que  no  haya  requerimientos  pendientes  por  otras  autoridades judiciales.   

5.  En  todo  lo  demás, los fallos permanecen vigentes.   

6. Ordénese, por  secretaría  de  la  Sala, i)  oficiar   al   Juzgado   Veinticuatro   Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de Bogotá, para que libre a las autoridades correspondientes, las  comunicaciones  a  que  haya  lugar; y ii)  remitir  copia  de  esta determinación a los Juzgados Terceros de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de Tunja y Florencia y Décimo  Homólogo de Descongestión de Bogotá, para lo de su cargo.    

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

   

    

1  Carpeta   Original   No.   2.  Folio  23.   

2  Carpeta   Original   No.   1.  Folio  14.   

3  Ibíd.          Folio          182.   

4  Ibíd.          Folio          65.   

5    Ibíd.   Folios   220 – 221.   

6  Carpeta      Original      No.      2.  Folios 101-  113.   

7  Cuaderno   Corte.   Folios   1   –   13.   

8  Ibíd.   Folios   40   –  42.   

9  Ibíd. Folio 63.   

10  Ibíd.          Folio          71.   

11  Artículo 26. Exclusión      de     beneficios     y     subrogados. Cuando   se   trate   de  delitos  de  terrorismo,  financiación  de  terrorismo,  secuestro  extorsivo,  extorsión y  conexos,  no  procederán  las  rebajas  de  pena  por  sentencia  anticipada  y  confesión,  ni  se  concederán subrogados penales o mecanismos sustitutivos de  la  pena  privativa  de  la  libertad  de  condena  de  ejecución condicional o  suspensión  condicional  de  ejecución  de  la  pena,  o libertad condicional.  Tampoco  a  la  prisión domiciliaria como sustitutiva de la prisión, ni habrá  lugar  ningún  otro  beneficio  o  subrogado  legal, judicial o administrativo,  salvo   los   beneficios   por   colaboración  consagrados  en  el  Código  de  Procedimiento Penal, siempre que esta sea eficaz.   

12  El que iniciare la ejecución de una conducta punible  mediante  actos idóneos e inequívocamente dirigidos a su consumación, y ésta  no   se   produjere  por  circunstancias  ajenas  a  su  voluntad,  incurrirá  en  pena  no  menor de la mitad del mínimo ni mayor de  las  tres  cuartas  partes  del máximo de la señalada para la conducta punible  consumada.   

13  Artículo   61.  Fundamentos  para  la individualización de la pena. (…)  Establecido  el  cuarto  o  cuartos  dentro  del  que  deberá  determinarse  la  pena,  el  sentenciador  la  impondrá ponderando los  siguientes  aspectos:  la mayor o menor gravedad de la conducta, el daño real o  potencial  creado,  la  naturaleza  de  las  causales  que agraven o atenúen la  punibilidad,   la   intensidad   del   dolo,  la  preterintención  o  la  culpa  concurrentes,  la  necesidad  de pena y la función que ella ha de cumplir en el  caso concreto.   

14  Año de ocurrencia de los hechos.   

15  Cuaderno Corte. Folio 142.     

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