SP15528-2016(40383)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

SP15528-2016  

Radicación       N°40383   

Aprobado  Acta Nº  338   

Bogotá D.C., veintiséis (26) de octubre de  dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

Emite  la  Corte  el  fallo  que  en derecho  corresponda  dentro  del proceso de única instancia seguido en contra de NORMAN  GUILLERMO  ESPINOSA NIETO, ex Gobernador encargado del departamento de Córdoba,  a  quien  en  la  calificación  del  mérito  del  sumario  le fue atribuida la  realización  de  la conducta punible de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales en concurso homogéneo y sucesivo.   

SITUACIÓN FÁCTICA  

Entre  el 28 de noviembre y 28 de diciembre  de  2001,  NORMAN GUILLERMO ESPINOSA NIETO, quien se desempeñó como Gobernador  encargado  de  Córdoba entre el 7 al 12, el 26 al 29 de noviembre y el 10 al 12  y  el  26 al 28 de diciembre de 2001, suscribió 45 órdenes contractuales, para  la  construcción  de  307  letrinas  en  diferentes municipios y veredas de ese  departamento   sin   verificar   el  cumplimiento  de  los  requisitos  legales,  desconociendo   los   principios   de   planeación,  transparencia  y  selección objetiva, en tanto fraccionó la unidad contractual  para  eludir  el  modelo de contratación que correspondía aplicar de acuerdo a  la cuantía, acudiendo al menos riguroso.   

Además  adjudicó  la construcción de las  letrinas  a  personas  que  no eran idóneas para desarrollar la labor asignada,  pues   no   contaban   con   la   experiencia   ni   con  el  conocimiento  para  ello.   

IDENTIFICACIÓN  E  INDIVIDUALIZACIÓN  DEL  PROCESADO   

NORMAN  GUILLERMO  ESPINOSA  NIETO  está  identificado   con   cédula   de   ciudadanía  3.181.102,  expedida  en  Suba-  Cundinamarca.  Nació  el  15 de septiembre de 1956 en Montería- Córdoba, hijo  de  NORMAN  ESPINOSA LORA y NORA NIETO PAEZ (fallecidos), casado con YANET INÉS  BENÍTEZ  LÓPEZ,  padre  de JUAN DAVID e IVAN DARÍO ESPINOSA BENÍTEZ (mayores  de edad), de profesión ingeniero civil.   

Desde julio del año 2000 hasta diciembre de  2003  se  desempeñó  como  Secretario de Infraestructura en la Gobernación de  Córdoba  y  fungió  como  Gobernador  encargado entre noviembre y diciembre de  2001.   

ANTECEDENTES  

1.- Por remisión de copias de la Fiscalía  General   de   la   Nación  se  tuvo  conocimiento  de  los  hechos  objeto  de  debate1.   

2.- Con auto de agosto 2 de 2006 se dispuso  abrir          investigación         previa2   de   conformidad   con  lo  previsto  en  el artículo 322 de la Ley 600 de 2000 y el 18 de junio de 2008 se  ordenó    iniciar    la   investigación   formal3.   

3.-  El  1º  de marzo de 2011 la Fiscalía  General  de  la  Nación  impuso  a  NORMAN  GUILLERMO  ESPINOSA NIETO medida de  aseguramiento  consistente  en  prohibición de salir del país y prestación de  caución4.   Decisión   que   se  mantuvo  incólume  ante  el  recurso  de  reposición     impetrado    por    la    defensa5.   

4.-  El  13  de marzo de 2012 se ordenó el  cierre        de       la       investigación6 y el 9 de agosto siguiente la  Fiscalía  7º  Delegada  ante  la Corte Suprema de Justicia, en ejercicio de la  competencia  conferida  en  el  artículo  251  numeral  1º de la Constitución  Política  acusó  a  NORMAN  GUILLERMO  ESPINOSA  NIETO,  por  los hechos antes  descritos,   como   presunto  autor  responsable  del  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo, de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  410 de la Ley 599 de 2000,  Código    Penal    aplicable   para   el   asunto7.   

4.1  Síntesis de  la resolución de acusación.   

La Fiscalía afincó la responsabilidad del  aforado   indicando   que   «cuando   fungió  como  gobernador  encargado del departamento de Córdoba para los meses de noviembre y  diciembre  de  2001,  suscribió  cerca  de  45  órdenes  contractuales para la  construcción  de  letrinas  con  diferentes personas, sin que se ajustara dicho  proceso   al   estatuto   general   de   la  contratación  pública»8,  pues  debió realizar la contratación mediando convocatoria, en  atención  al  valor  total  de las unidades sanitarias de $491.085.132, el cual  superaba  el  tope  para  realizar  contratación  directa, además favoreció a  personas   que   no  eran  idóneas  para  desarrollar  el  objeto  contractual,  vulnerando    los   principios   de   transparencia,   selección   objetiva   y  planeación.   

Destacó  que  de  acuerdo  al  informe del  C.T.I.,  el  presupuesto  de Córdoba para el año 2001 era de $304.147.463.936,  de  suerte  que el límite para la contratación directa para ese año ascendía  a  $228.800.000  y  para las órdenes contractuales no superaba los $14.300.000,  lo  cual  fue  desconocido  por  el  gobernador  encargado,  quien  procedió  a  fraccionar  el  contrato  para  acceder a la contratación directa pese a que se  trataba  de  la  misma  unidad  de  objeto,  esto  es,  307 letrinas en el mismo  departamento,  por lo que «la única alternativa para  el  ex  gobernador Espinosa Nieto era acudir a la licitación pública en uso de  los  principios  fundamentales  de  la  contratación  estatal, entre los que se  encuentra   la   planeación   y   transparencia»9   

Señaló que aun cuando ESPINOSA NIETO optó  por  la  contratación  directa  «ha debido de todas  maneras  garantizar  cierto  nivel  de convocatoria y algún grado de publicidad  para  que  todas  las  personas  interesadas en el departamento de Córdoba, con  igualdad  de  condiciones,  tuvieran  el  mismo  derecho  de  acceder  a  dichos  contratos  y  de  esta  manera  dar  cumplimiento a los principios de selección  objetiva          y          transparencia»10   

Aunado   a  ello  señaló  que  con  los  testimonios  de  ORLEIDA  ESTHER  HERNÁNDEZ AGUILAR y JUAN CARLOS DÍAZ GÓMEZ,  entonces   Secretaria  y  Jefe  de  la  Oficina  Jurídica  de  la  Gobernación  –respectivamente-,  se  evidencia  que  dichas  órdenes  contractuales  no  fueron  revisadas  por  esa  dependencia, en tanto no contaban con el sello correspondiente.   

Además, con lo indicado por adjudicatarios  como  JUAN  ANTONIO  CLAVER  HERNÁNDEZ,  EDGARDO BALOCCO GÓMEZ, HERNANDO PARRA  GARCÍA,  EMIRO  NEL  VALVERDE  ESPELETA  y BORIS DEL CRISTO GONZÁLEZ LEÓN, se  verificó  que las órdenes contractuales se suscribieron de manera arbitraria y  caprichosa  con  personas  que no cumplían con las condiciones para desarrollar  las  actividades  contratadas, lo que en últimas derivó en la subcontratación  para cumplir el objeto contractual.   

Así mismo, se estimó que con la variación  de  los  testimonios  de  los  adjudicatarios EDER ENRIQUE MENDOZA y CELSO FIDEL  LÓPEZ  LAZA,  quienes inicialmente negaron haber contratado con la gobernación  de  Córdoba  para  la  construcción  de  las  letrinas,  denotaba  ausencia de  transparencia en la selección de los contratistas.   

De  otra  parte, consideró que la falta de  transparencia  y  selección  objetiva  se  verificó  con  la doble asignación  contractual  que  se  le  otorgó  a  varias  personas para que desarrollaran el  objeto   de   manera   simultánea   en  lugares  diferentes  de  la  geografía  departamental,  lo  que  además desdice de la urgencia para la construcción de  esas letrinas.   

Resaltó   que   el  cubrimiento  de  las  necesidades  sanitarias  estaba  incluido en el presupuesto anual 2001-2003 bajo  el  rubro  de  «Ampliación  de  la  infraestructura  de  saneamiento  básico,  acueducto  y  alcantarillado»,  previéndose  la  suma  de  $6.492.080.000, sin  embargo,  la  ejecución  tardía  a  finales de la vigencia fiscal, revelaba la  búsqueda   por  favorecer  intereses  particulares  y  no  la  urgencia  de  la  comunidad, como lo alegó el procesado.   

Concluyó que «la  convocatoria  pública  a  través de un solo contrato (sic) el camino señalado  para  realización  de  dicha obra; de ahí que no se acepten los planteamientos  del  togado  y  el  acusado  frente  a  la  realidad  de  cada orden contractual  (…,…)   la   jurisprudencia  ha  sido  clara  en  cuanto  a  la  observancia  obligatoria  de  los  principios  de  transparencia  y  selección objetiva aún  cuando  se  trate  del  compromiso  de  pequeñas  sumas  de dinero del erario a  través  de  la denominada contratación directa o abreviada, concepto en el que  se  involucra  que  la  mayor  discrecionalidad  en  la contratación directa no  significa  arbitrariedad,  sino  de  que  (sic)  los  ciudadanos  en  opción  y  capacidad   comercial  tengan  oportunidad  de  ser  llamados  sin  preferencias  diversas  a  la  actividad  y  contenido  de  los  ofrecimientos favorables a la  administración     y     a     la    comunidad»11   

Refirió  que pese a los señalamientos del  acusado  de  haber  observado  las  previsiones del artículo 39 de la Ley 80 de  1993,  lo  cierto  es que en las etapas precontractual y contractual se birlaron  los  principios  de  transparencia  y  selección  objetiva, pues «los  contratistas  fueron  seleccionados  al antojo, acto en el que  prevaleció   la   cercanía   del   contratado   con   los  integrantes  de  la  gobernación»12 y  en  todo  caso,  la modalidad seleccionada, se encuentra reglada en el artículo  3°  del  Decreto  855  de 1994 e impone unos límites al arbitrio del ordenador  del gasto frente a la selección del adjudicatario.   

La  acusación  de  primera  instancia  fue  confirmada  con proveído de 15 de noviembre de 201213,  al resolver el recurso de  reposición.   

5.-   Arribada   la   actuación  a  esta  Corporación  y luego de correrse el traslado previsto en el artículo 400 de la  Ley           600          de          200014,  el 17 de julio de 2013 se  celebró  la  audiencia  preparatoria y el 21 y 22 de abril de 2014 la audiencia  de juzgamiento.   

ALEGATOS FINALES  

Finalizada  la fase probatoria, los sujetos  procesales alegaron así:   

1. Fiscalía:  

Solicitó   la   emisión   de  sentencia  condenatoria  por  considerar  acreditados  los presupuestos establecidos en los  artículos  231  y  232  de  la  Ley  600  de  2000,  pues se demostró tanto la  materialidad  de la conducta de contrato sin cumplimiento de requisitos legales,  como la responsabilidad de NORMAN GUILLERMO ESPINOSA NIETO.   

Destacó   que  fungió  como  Gobernador  encargado  por  10  días en noviembre y 6 días en diciembre de 2001, tiempo en  el  que  expidió  45  órdenes  contractuales  para  la  construcción  de  307  letrinas,  aplicando  la  modalidad de contratación directa, cuando el valor de  esas  unidades  sanitarias  exigía  una  convocatoria  pública,  la cual no se  realizó  porque  de  manera  dolosa  fraccionó  el contrato, pese a que había  unidad  de  objeto  y  no  existía  una situación apremiante que lo obligara a  desconocer   los   principios   de   planeación,   transparencia  y  selección  objetiva.   

Con   el  testimonio  de  REMBERTO  ROSSI  TORDECILLA,  interventor  de las obras, asevera, se estableció que el ordenador  del  gasto  era  quien  seleccionaba  a  los  contratistas,  es  decir,  que aun  fungiendo  como  Gobernador  encargado era el que decidía, por lo cual no puede  exonerarse de responsabilidad.   

Además, ORLEIDA ESTHER HERNÁNDEZ AGUILAR y  JUAN   CARLOS   DÍAZ   GÓMEZ,  integrantes  de  la  oficina  jurídica  de  la  Gobernación,  para  la  fecha  de  los  hechos, señalaron que esas órdenes de  trabajo  no  fueron sometidas a estudio por esa dependencia, lo que impidió que  se hicieran recomendaciones para su ejecución.   

Sumado a ello, de las declaraciones rendidas  por  los  diferentes  contratistas,  se extrajo que en su mayoría se trataba de  personas  ajenas  a  la  construcción  pero  muy  cercanas a la administración  departamental,  quienes  en algunos casos subcontrataban a terceros para cumplir  con  el objeto contractual, lo que atenta contra los principios de transparencia  y selección objetiva.   

Finalmente,   cuestionó   que   si   el  fraccionamiento  de  los  contratos  obedeció  a  la necesidad y urgencia de la  población,  no  era comprensible que se asignaran varias órdenes contractuales  a  una  sola persona, siendo que debían ejecutarse de manera casi simultánea y  en diferentes lugares de la geografía departamental.   

2. Ministerio Público:  

Igualmente  solicitó  proferir  sentencia  condenatoria,  estimando  que  se  acreditó  la  materialidad de la conducta de  contrato  sin  cumplimiento de requisitos legales y la responsabilidad de NORMAN  GUILLERMO ESPINOSA NIETO, en calidad de autor.   

Destacó que el acopio probatorio acreditó  la  existencia  de  45  órdenes  contractuales  suscritas por el procesado cuyo  objeto  era la construcción de letrinas en diferentes zonas de Córdoba, por un  valor  total  de  $491.085.132, cuando el tope para contratar bajo esa modalidad  era  de  $14.300.000,  lo  que  significa  que  de forma deliberada y arbitraria  fraccionó la contratación para omitir la convocatoria pública.   

Con  ello,  desconoció  los  principios de  transparencia,  al  apartarse  del  Decreto 855 de 1994; selección objetiva, en  cuanto  se hicieron asignaciones directas a personas que no tenían conocimiento  ni  experiencia en la realización de las obras, como quedó establecido con los  abundantes  testimonios  de  los  adjudicatarios  y,  planeación,  pues  con el  testimonio   de   ORLEIDA   ESTHER,  Secretaria  de  la  Oficina  Jurídica,  se  estableció  que  no  se  contó  con  la revisión y asesoramiento por parte de  dicha dependencia.   

Considera   que  con  la  indagatoria  se  estableció  que el procesado es un ingeniero civil con amplia experiencia en su  profesión  y que ha ocupado cargos de relevancia a nivel departamental, calidad  de   la  cual  extracta  su  conocimiento  en  el  desarrollo  de  los  procesos  contractuales  y  por  ende  el dolo con que actuó al fraccionar el contrato de  letrinización.   

Así,  estimó que la conducta era típica,  antijurídica y culpable.   

3. Defensa:  

Demandó  la  absolución  de  su  asistido  indicando  que  dentro  del  plan  de  gobierno  del  titular estaba prevista la  letrinización,  por  lo  tanto,  ante  la  ausencia  de  aquél y verificada la  necesidad   de   la  comunidad  procedió  a  la  asignación  de  las  órdenes  contractuales,  las  que  estaban  soportadas  en  pólizas de cumplimiento y se  ejecutaron  con  la  vigilancia  de  los  interventores,  quienes  recibieron  a  conformidad las obras.   

Destacó   que   no   hubo   sobrecostos,  apropiación  ilícita  de recursos, ni existió un daño o perjuicio apreciable  de  manera  real  y  objetiva,  por lo que la conducta de su defendido carece de  antijuridicidad material.   

Además,  el  simple  fraccionamiento  del  contrato  no  es  suficiente  para  estructurar el delito, pues ello implicaría  revivir  el  principio  de  responsabilidad  objetiva,  por  lo  que se necesita  verificar  si  la  intención  del  agente  estaba  encaminada  a  soslayar  los  principios  de  la  contratación  administrativa, aspecto que no se evidenció,  pues  su  propósito  fue  solucionar  los  problemas  de  salud  de la región,  atendiendo  los  procedimientos establecidos en los artículos 24 a 39 de la Ley  80  de  1993,  respetando  las  directrices  técnicas  de  orden presupuestal y  mercadeo  y,  atendiendo  los  programas  y  planes de desarrollo del gobernador  titular.   

Aclaró  que  los  testimonios  de  ORLEIDA  HERNÁNDEZ  y CARLOS GÓMEZ debían ser tomados con beneficio de inventario pues  las  órdenes estaban soportadas documentalmente y era necesario que pasaran por  la  oficina  jurídica  para  su aprobación, ya que de lo contrario no hubiesen  sido canceladas en tesorería.   

Así mismo, señaló que los adjudicatarios  fueron  seleccionados  por  el  titular del despacho, y su asistido, en aras del  principio  de  buena  fe  se  limitó  a firmar las órdenes que ya habían sido  elaboradas  y  sometidas  al  trámite  legal de rigor. Además, que se hubieran  adjudicado  varias  de ellas a una persona para ejecutarse en lugares diferentes  sólo  representa  una  anomalía  que  lejos  está  de  configurar la ilicitud  enrostrada.   

Destacó  que  el  actuar  de  su defendido  estaba  precedido  por el principio de confianza legítima, a partir del cual se  presume  que  la  administración  pública  es  sabia  y sus actuaciones están  orientadas  por la buena fe y la salvaguarda de los intereses generales y, en el  caso  de  NORMAN  GUILLERMO  era  el  de  atender las necesidades de saneamiento  básico de la comunidad.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1. Competencia  

Con arreglo a lo normado en los artículos  235-4  de la Carta Política y su parágrafo y 75-6 del Código de Procedimiento  Penal  de  2000,  la Sala es competente para conocer de este juicio, en tanto el  acusado  NORMAN  GUILLERMO ESPINOSA NIETO al momento de realizar las conductas a  él  atribuidas  se  desempeñaba  como Gobernador encargado del Departamento de  Córdoba,   y   pese   a   no   cumplir  actualmente  esas  funciones  el  fuero  constitucional  se  prorroga  debido  a  la  evidente  conexión entre el delito  imputado y el encargo por él desempeñado en ese momento.   

Efectivamente,    las    45   órdenes  contractuales  celebradas  por  el  acusado  entre  el  28  de noviembre y 28 de  diciembre  de  2001,  para  la  construcción  de letrinas en el departamento de  Córdoba,  las  realizó  en ejercicio de las facultades a él conferidas por la  Constitución  y  la  ley, como Gobernador encargado de esa entidad territorial,  cargo  que  ejerció del 7 al 12, el 26 al 29 de noviembre y entre el 10 al 12 y  el  26 al 28 de diciembre de 2001, por lo tanto, el nexo de causalidad entre las  órdenes contractuales cuestionadas y la investidura es palmaria.   

2. De conformidad  con  lo previsto en el inciso 2º del artículo 232 de la Ley 600 de 2000, no se  podrá  dictar  sentencia  condenatoria  sin  que  obre en el proceso prueba que  conduzca  a  la  certeza  de  la  conducta  punible  y de la responsabilidad del  procesado.   

En  consecuencia,  corresponde  a  la Sala  determinar  si  con fundamento en los medios probatorios allegados al proceso se  pueden  acreditar,  en grado de certeza, las categorías de la conducta punible,  tipicidad,  antijuridicidad y culpabilidad, y la consecuente responsabilidad del  acusado.   

3. Del delito de contrato sin cumplimiento  de requisitos legales   

El  delito de contrato sin cumplimiento de  requisitos  legales  está tipificado en el artículo 410 del Código Penal bajo  el siguiente tenor literal:   

El  servidor  público  que por razón del  ejercicio  de  sus  funciones tramite contrato sin observancia de los requisitos  legales  esenciales  o lo celebre o liquide sin verificar el cumplimiento de los  mismos,  incurrirá  en  prisión  de  cuatro  (4)  a  doce (12) años, multa de  cincuenta  (50) a doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales vigentes,  e  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas de cinco  (5) a doce (12) años   

3.1 Del tipo objetivo.  

Integran  la estructura de este tipo penal  un     sujeto     activo    calificado,  esto  es, que se trate de un servidor público que dentro de sus  funciones  tenga  facultad  «para  intervenir  en la  tramitación,  celebración o liquidación del convenio, y que, en el desarrollo  de  la  actividad,  se  sustraiga de verificar los requisitos esenciales para su  validez»15,  por  lo  que no basta con  ostentar  la  condición de servidor público, sino que debe verificarse el nexo  existente  entre esa condición y la posibilidad de comprometer los intereses de  la    administración    mediante    la    celebración   o   adjudicación   de  contratos.   

Además,      la      conducta  que  se  reprocha se refiere a  tres  modos  alternativos de ejecución al «incumplir  los  presupuestos  legales sustanciales en el trámite, lo que implica todos los  pasos  hasta  su  celebración,  y omitir la verificación de la concurrencia de  los   condicionamientos   legales   para  su  perfeccionamiento,  inclusive  los  atinentes    a   la   fase   precontractual,   y   los   relacionados   con   la  liquidación»16.   

Así, atendiendo a la desconcentración que  rige  en  las  entidades  estatales  en  el  cumplimiento  de  su  función,  se  diferencian  las  conductas  en las que pueden incurrir los servidores públicos  encargados  de  tramitar  el  contrato,  de las que pueden ser ejecutadas por el  representante  legal o el ordenador del gasto. Los primeros, representados en el  nivel  ejecutivo,  que  actúan  en  las fases previas al tramitar el acuerdo de  voluntades  se  apartan de los requisitos esenciales que animan la contratación  estatal,  mientras  a  los  segundos se les reprocha la omisión de verificar el  cumplimiento  de  los  presupuestos  legales  esenciales  en  cada  fase  de  la  contratación.   

Al  respecto, los artículos 12 y 25-10 de  la  Ley  80  de  1993,  disponen  que  los jefes y representantes legales de las  entidades  estatales  podrán  delegar  total o parcialmente la competencia para  celebrar  contratos  con sujeción a las cuantías señaladas en las respectivas  juntas  y consejos directivos, y desconcentrar la realización de licitaciones o  concursos  en los servidores públicos que desempeñen cargos de nivel directivo  o ejecutivo o en sus equivalentes.   

El  artículo 7º del Decreto 620 de 1994,  prescribe  que  de  conformidad  con  el  artículo 12 de la Ley 80 de 1993, los  jefes  y representantes legales de las entidades estatales podrán desconcentrar  la  realización  de todos los actos y trámites inherentes a la realización de  licitaciones  o concursos para la celebración de contratos sin consideración a  la  naturaleza  o  cuantía  de  los  mismos  en los funcionarios de los niveles  directivos,  ejecutivo  o  sus  equivalentes,  teniendo en cuenta las normas que  rigen  la distribución de funciones en sus respectivos organismos. Ello implica  la   atribución  de  competencia  para  expedir  los  distintos  actos  en  los  procedimientos  contractuales  de  licitación  o  concurso  por  parte  de  los  funcionarios  antes  enunciados,  sin incluir la adjudicación o la celebración  del contrato, lo que se reserva al jefe o representante legal.   

En     cuanto     al    elemento  normativo del tipo –requisitos     esenciales-,     la  Sala17  ha  sostenido que se trata del respeto y cumplimiento integral de  los  principios  que rigen la contratación pública, tales como la planeación,  economía,  responsabilidad,  transparencia  y  el deber de selección objetiva,  los  que  están contenidos en el artículo 209 de la Carta Política, en la Ley  80   de   1993   –norma  aplicable   a   la   fecha   de   los   hechos-   y  las  disposiciones  que  la  desarrollan.   

Como    lo    ha    señalado    esta  Corporación18,  tal  entendimiento deriva de una interpretación constitucional,  acompasada  con los valores y fines del Estado, pues con arreglo al Preámbulo y  el   artículo   2º   de   la   Carta,  corresponde   al   Estado   servir  a  la  comunidad,  promover  la  prosperidad  general  y  garantizar la efectividad de los principios, derechos y  deberes consagrados en la Constitución.   

Así  mismo,  el  artículo  209  Superior  preceptúa  que  la  función  pública  está  al  servicio  de  los  intereses  generales  y  se  desarrollará  con  fundamento  en los principios de igualdad,  moralidad,  eficacia, economía, celeridad, imparcialidad y publicidad, mediante  la    descentralización,    la    delegación   y   la   desconcentración   de  funciones.   

Como   quiera   que   la   contratación  administrativa  es  una  función  pública  al  servicio  del interés común y  sujeta  a  los  fines  esenciales del Estado (artículos 1º y 2º de la Carta y  3º  Ley  80 de 1993), las etapas que conforman el proceso se encuentran regidas  por  dichos principios y por los postulados de la función pública de igualdad,  moralidad, eficacia, celeridad, imparcialidad y publicidad.   

Por su parte, los artículos 1º, 3º, 23,  24,  25  y 26 de la Ley 80 de 1993, disponen que el estatuto de la contratación  pública  tiene  por  objeto  diseñar  las  reglas  y  principios  que rigen la  contratación  de  las  entidades  estatales,  en cuyo desarrollo los servidores  públicos  tendrán  en cuenta que al celebrar los contratos y en su ejecución,  las  entidades  buscan  el  cumplimiento  de  los fines estatales, la continua y  eficiente  prestación  de  los  servicios  públicos  y  la  efectividad de los  derechos  e  intereses  de  los  administrados  que  colaboran  con  ella  en la  consecución  de  dichos  propósitos;  y  los  particulares  que adicional a la  obtención  de  utilidades,  coadyuvan en la consecución de objetivos y cumplen  una labor social que, como tal, envuelve obligaciones.   

Así,  el  principio  de  planeación debe  irradiar  todas  las  etapas  contractuales,  impidiendo la improvisación, pues  ante  la  necesidad  de una política «anticipadora y  preventiva  que  evite  la  producción  del  daño o el perjuicio»19  cobra  importancia el establecimiento de criterios de  selección,  definición  de  las  partidas presupuestales, diseños, pliegos de  condiciones,  estudios  de  oportunidad, conveniencia y de mercado, pues como lo  ha indicado el Consejo de Estado:   

En  materia  de contratación estatal, por  tanto,  el principio de planeación se traduce en el postulado de acuerdo con el  cual  la  selección  de  contratistas,  la celebración de los correspondientes  contratos,  así  como  la  ejecución  y  posterior liquidación de los mismos,  lejos  de  ser  el  resultado de la improvisación, deben constituir el fruto de  una  tarea  programada  y  preconcebida,  que  permita  incardinar  la actividad  contractual   de   las   entidades   públicas   dentro  de  las  estrategias  y  orientaciones  generales  de las políticas económicas, sociales, ambientales o  de   cualquier   otro   orden   diseñadas  por  las  instancias  con  funciones  planificadoras       en       el       Estado.20   

Al paso que el principio de transparencia,  consagrado  en  el artículo 24 de la Ley 80 de 1993, protege la imparcialidad y  la  objetiva  selección  del contratista, de allí que su escogencia, por regla  general  debe  hacerse mediante licitación pública o concurso, salvo los casos  previstos  en  la norma, acorde con ello el Consejo de  Estado  (C.E.  Sala de lo Contencioso Administrativo,  Sección  Tercera, Sentencia 29 ago. 2007, Rad. 15324)  ha    considerado   que   la   elección   de   los   contratista   debe            “edificarse      sobre      las      bases      de      i)  la  igualdad  respecto  de todos los  interesados;    ii)   la  objetividad,  neutralidad  y claridad de las reglas o condiciones impuestas para  la  presentación  de  las  ofertas;  iii)   la   garantía   del  derecho  de  contradicción;  iv)  la publicidad de las actuaciones de  la  administración;  v) la  motivación  expresa,  precisa  y detallada del informe de evaluación, del acto  de    adjudicación   o   de   la   declaratoria   de   desierta;   vi)   la   escogencia   objetiva   del  contratista  idóneo  que ofrezca la oferta más favorable para los intereses de  la administración”.   

Ello  se  complementa  con el principio de  selección  objetiva, el cual impone que la elección del contratista obedezca a  criterios  de  interés  general y de asegurar que la oferta más favorable para  la  entidad  sea  la  ganadora,  apartándose  de  factores  subjetivos, como la  amistad   y   demás   conveniencias  personales,  contrariando  los  fines  del  Estado.   

Sobre   la  conceptualización  de  este  principio  ha dicho la Sala (CSJ SP 26 may. 2010, rad.  30933)  que  «la  escogencia  (del  contratista)  se  hace al ofrecimiento más  favorable   a   la  entidad  y  a  los  fines  que  ella  busca,  sin  tener  en  consideración  factores  de afecto o de interés y, en general, cualquier clase  de  motivación subjetiva»,  pues  como ha insistido el Consejo de Estado (CE; Sala  de  lo  Contencioso  Administrativo;  Sección  tercera;  Sentencia 15324 Ag. 29  200721)  «la oferta  que  sea  seleccionada  deberá  ser  aquella  que  haya  obtenido  la más alta  calificación  como resultado de ponderar los factores o criterios de selección  establecidos  en  los  documentos  de  la  licitación, concurso o contratación  directa».   

Ahora, las excepciones para apartarse de la  licitación  o  concurso  públicos están establecidos en el artículo 24 de la  Ley  80  de  1993,  dentro  de los cuales se encuentra la menor cuantía para la  contratación,   la  que  se  determina  en   función   de   los  presupuestos  anuales  de  las  entidades  públicas,  expresados  en  salarios mínimos legales mensuales y que de acuerdo  al     artículo     3º     del    Decreto    855    de    1994    –reglamentario  de la Ley 80 de 1993-,  para  dar  cumplimiento  al deber de selección objetiva, requiere la obtención  previa  de  por lo menos dos ofertas, las cuales se solicitarán en forma verbal  o  escrita  con  la  información  necesaria del contrato para darle claridad al  proponente.   

Por  su parte, el parágrafo del artículo  39  íbidem exceptúa de las formalidades plenas en la celebración de contratos  a  aquéllos  que no superan las cuantías allí delimitadas, en función de los  presupuestos   anuales   de   las   entidades,  caso  en  el  cual  «las   obras,   trabajos,   bienes   o  servicios  objeto  del  contrato,  deben ser ordenados previamente y por escrito  por  el  jefe o representante legal de la entidad, o por el funcionario en quien  hubiese delegado la ordenación del gasto»   

Finalmente,  de cara al análisis del tipo  penal,  como  lo  ha  indicado  el  Alto  Tribunal Constitucional (C.C. C-128 de  2003),   al  tipificarse  esta  clase  de  conductas  se  pretende  proteger  la  «Transparencia  de  la  actividad  contractual,  de  manera  que  la confianza de los ciudadanos en la administración pública no se  vea  afectada  por  el  comportamiento  indebido de los servidores públicos que  intervienen  en  ella», pues evidente resulta que los  coasociados  esperan de quienes ejercen la función contractual un actuar acorde  con los postulados constitucionales.   

3.1.2  Constatación de la concurrencia de  los elementos del tipo objetivo.   

La  Fiscalía enrostró a NORMAN GUILLERMO  ESPINOSA  NIETO  el  cargo  de  contrato sin cumplimiento de requisitos legales,  pues  al  fungir como Gobernador encargado del departamento de Córdoba del 7 al  12  y  del  26  al  29 de noviembre y del 10 al 12 y el 26 al 28 de diciembre de  2001  suscribió  45  órdenes contractuales cuyo objeto era la construcción de  letrinas,  sin  verificar  el  cumplimiento  de  los  requisitos  esenciales,  a  saber:   

Fecha   de   la  orden             

Objeto             

Valor   de   la  obra             

contratista  

1             

28/11/2001   

(fl. 7-8 c. anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

HÉCTOR AQUILEO ANAYA  LÓPEZ  

2             

10/12/2001   

(fl 102-103 C. anexo 1)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.185.132             

ADELA   PATRICIA  VERGARA MACÍAS  

3             

11/12/2001   

(fl 108-109 C. anexo 1)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

JUAN   GUILLERMO  SOLORZANO BARRIOS  

4             

12/12/2001   

(fl. 128-129 C. Anexo 1)            

construcción  de 9  letrinas             

$14.300.000             

PASTOR   AMAYA  CARO  

5             

12/12/2001   

(fl. 96-97 C. anexo 2)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

EDER   MONTERO  MENDOZA  

6             

12/12/2001   

(fl. 132-133 C. anexo 1)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

LUIS FERNANDO SIBAJA  RIVAS  

7             

12/12/2001   

(fl. 122-123 C. anexo 1)            

Construcción  de 8  letrinas             

$12.800.000             

JORGE EMIRO SANTANA  BENAVIDES  

8             

12/12/2001   

(fl. 216-127 C. 1 anexo)            

Construcción  de 5  letrinas             

$8.000.000             

HERNANDO   PARRA  GARCÍA  

9             

12/12/2001   

(fl. 134-135 C. anexo 1)            

Construcción  de 5  letrinas             

$8.000.000             

FERNANDO  CARLOS  ALARCÓN LÓPEZ  

10             

12/12/2001   

(fl. 26-27 c. anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

AMBROSIO  SEGUNDO  HERNÁNDEZ  

11             

12/12/2001   

(fl. 38-39 c. anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

HUGO    PARRA  SALCEDO  

12             

12/12/2001   

(fl. 54-55 c. anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

DIVA   FLOREZ  CAUSIL  

13             

12/12/2001   

(fl. 65-66 c. an15exo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

HERNAN   PEÑA  SIMANCA  

14             

12/12/2001   

(fl. 78-79 c. anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

RAMIRO RAFAEL GÓMEZ  CANEDO  

15             

12/12/2001   

(fl 92-93 c. anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

MANUEL   CAUSIL  DIAZ  

16             

12/12/2001   

(fl. 125-126 C. anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

GUIDO   NOBLES  MÉNDEZ  

17             

12/12/2001   

(fl. 136-137 C. anexo 3)            

Construcción  de 5  letrinas             

$8.000.000             

IPATIA  VILLALOBOS  MOLINA  

18             

12/12/2001   

(fl. 195-196 C. anexo 3 )            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

EMIRO   VALVERDE  ESPELETA  

19             

12/12/2001   

(fl. 205-206 C. anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$9.600.000             

JORGE   ASSIAS  GÓMEZ  

20             

12/12/2001   

(fl. 239-240 C. anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

GABRIEL  MENDOZA  HERNÁNDEZ  

21             

12/12/2001   

(fl.251-252 C. anexo 3 )            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

MANUEL   ESCOBAR  YAÑEZ  

22             

12/12/2001   

(fl. 271-272 C. anexo 3)            

Construcción  de 5  letrinas             

$8.000.000             

JOSÉ  MIGUEL ALEAN  ALEAN  

23             

12/12/2001   

(fl.279-280 C. anexo 3 )            

Construcción  de 7  letrinas             

$12.800.000             

ALEJANDRO  ANAYA  CUBILLOS  

24             

12/12/2001   

(fl. 6-7 C anexo 3)            

Construcción  de 8  letrinas             

$12.800.000             

LUIS   NUÑEZ  TORRENTE  

25             

12/12/2001   

(fl. 35-36 C. anexo 4)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

LUIS FERNANDO SIBAJA  RIVAS  

26             

26/12/2001   

(fl. 170-171 C. anexo 1)            

Construcción  de 8  letrinas             

$12.800.000             

LIBARDO JESÚS ORTÍZ  FERNÁNDEZ  

27             

26/12/2001   

(fl. 166-167 C. anexo 1)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

JESÚS   ROSSO  CHÁVEZ  

28             

27/12/2001   

(fl. 180-181 C. anexo 1)            

Construcción  de 4  letrinas             

$6.400.000             

HERNÁNDEZ  SÁNCHEZ  

29             

28/12/2001             

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

SANTADER  EULALIO  ÁLVAREZ GARCÍA  

30             

28/12/2001   

(fl. 206-207 C. anexo 1)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

MARÍA HELENA HERRERA  PICO  

31             

28/12/2001   

(fl. 204-205 C. anexo 1)            

Construcción  de 5  letrinas             

$8.000.000             

ANÍBAL  ÁLVAREZ  GARCÍA  

32             

28/12/2001   

(fl. 198-199 C. anexo 1)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

EDGAR   BALOCO  GÓMEZ  

33             

28/12/2001   

(fl. 110-111 C. anexo 3)            

Construcción  de 8  letrinas             

$12.800.000             

MARIO   LOZANO  CASTRO  

34             

28/12/2001   

(fl. 146-147 C. anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

ROMANA   ESCOBAR  ESPINOSA  

35             

28/12/2001   

(fl. 156-1587 Ca. Anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

ADALBERTO  SILGADO  BELTRÁN  

36             

28/12/2001   

(fl. 219-220 C. Anexo 3)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

FERNANDO  ANTONIO  ARGUMEDO  

37             

28/12/2001   

(fl. 294 C. anexo 3)            

Construcción  de 5  letrinas             

$8.000.000             

LEINER   ORTEGA  DAZA  

38             

28/12/2001   

(fl. 66-67 C. anexo 4)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

JOSÉ   ALFREDO  MONTERROSA JIMÉNEZ  

39             

28/12/2001   

(fl. 78-79 C. anexo 4)            

Construcción  de 8  letrinas             

$12.800.000             

MÓNICA  VERGARA  PERNETT  

40             

28/12/2001   

(fl. 99-100 C., anexo 4)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

BORIS  DEL  CRISTO  GONZÁLEZ LEÓN  

41             

28/12/2001   

(fl. 132-133 C. anexo 4)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

CELSO  FEIDEL   LÓPEZ LAZA  

42             

28/12/2001   

(fl. 144-145 C. anexo 4)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

YAMILET   LOPEZ  ARTEAGA  

43             

28/12/2001   

(fl. 156-157 C. anexo 4)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

MANUEL ANTONIO MORENO  LÓPEZ  

44             

28/12/2001   

(fl. 167-168 C. anexo 4)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

YAMILET   LOPEZ  ARTEAGA  

45             

12/12/2001   

(fl. 179-180 C. anexo 4)            

Construcción  de 7  letrinas             

$11.200.000             

MANUEL   CAUSIL  DÍAZ  

TOTAL   LETRINAS  CONSTRUIDAS: 307             

VALOR  TOTAL:   

$491.085.132  

(1.717 smlmv)  

NORMAN  GUILLERMO  ESPINOSA  NIETO fungió  como  Secretario  de  Infraestructura del departamento de Córdoba desde el 3 de  junio  de  2000  hasta el 6 de enero de 2004, tal como lo certifica la Directora  Administrativa   de   Personal   del   departamento22,  sin  embargo,  para  los  meses  de  noviembre y diciembre de 2001 fue encargado como Gobernador en cuatro  oportunidades, así:   

–  Mediante  Decreto  Nº  001380  de 6 de  noviembre  de  2001  durante  los  días  7,  8,  9, 10, 11 y 12 de noviembre de  200123.   

-Mediante  Decreto  Nº  001421  de  20 de  noviembre  de  2001  durante  los  días  26,  27,  28  y  29  de  noviembre  de  200124.   

-Mediante  Decreto  Nº  001537  de  7  de  diciembre  de 2001 durante los días 10, 11 y12 de diciembre de 200125.   

-Mediante  Decreto  Nº  001561  de  20 de  diciembre   de   2001   durante   los   días  26,  27  y  28  de  diciembre  de  200126.   

Ello, permite establecer que para la fecha  de  suscripción  de  las  45  órdenes contractuales, NORMAN GUILLERMO ESPINOSA  NIETO  se  desempeñaba como Gobernador encargado y, en virtud de esa situación  administrativa   obraba   como   ordenador   del   gasto,   en  consecuencia  le  correspondía  verificar  el  cumplimiento  de  los  requisitos esenciales de la  contratación  pública,  en  concordancia  con los principios de transparencia,  economía,  responsabilidad  y  selección objetiva, como con los postulados que  rigen la función administrativa en general.   

Contrario  a  ello, conforme lo imputó la  Fiscalía  y  se  acreditó probatoriamente, el Gobernador encargado al celebrar  las  órdenes  contractuales omitió verificar el cumplimiento de los requisitos  legales  en  la fase precontractual desarrollada por los funcionarios encargados  de  ello,  etapa  en  la  cual  se fraccionó la unidad contractual omitiendo el  trámite  previsto  en  el artículo 24 de la Ley 80 de 1993, desarrollado en el  artículo  3°  del  Decreto  855  de  1994,  y  en su lugar se hizo asignación  directa  a  personas  cercanas a la administración, sin la idoneidad necesaria,  agraviando  los  principios de planeación, transparencia y selección objetiva.  Tal como pasa a verse:   

3.1.3   Del  fraccionamiento de la unidad contractual.   

Acogiendo   la   jurisprudencia   de  la  jurisdicción  contenciosa  administrativa,  esta Sala  (CSJ   SP   26   mar   2009,   Rad.29089)  ha  considerado  que la práctica de fraccionamiento contractual  tiene lugar:   

[C]uando pudiéndose compendiar el todo en  un  sólo  acto,  se  divide  en  varios,  con  el  objetivo  claro de eludir un  condicionamiento legal.   

En otras palabras, se configura, cuando la  administración  de  manera  artificiosa  destruye  la unidad natural del objeto  contractual,  a fin de contratar directamente lo que en principio debió regirse  por  las  formas  propias de la licitación, o para sujetarse a un procedimiento  menos  estricto  y  riguroso  de  contratación  directa en reemplazo del que se  imponía  seguir  por el factor cuantía, práctica que riñe con las normas que  gobierna  la  contratación  estatal,  particularmente  con  los  principios  de  transparencia y selección objetiva   

A  partir  de  esta  definición,  se hace  necesario  establecer  qué  se entiende por unidad de  objeto         contractual,        para   ello  es  preciso  acudir  a  los  criterios   de   género   y  especie,  los           cuales   fueron  establecidos   desde   antaño  por  el  Consejo  de  Estado27  y  acogidos  por   esta  Corporación28.   

Atendiendo  al sentido de las palabras, se  entiende  por  género  el  «conjunto de seres que tiene uno o varios caracteres  comunes.  /Taxón que agrupa  a      especies      que      comportan      ciertos      caracteres»29,    mientras    que   por  especie   se  refiere  a  «conjunto   de  elementos  entre  sí  por    tener   uno   o   varios   caracteres   comunes.  /  Cada  uno  de  los grupos en que se  dividen  los  géneros  y  que  se  componen  de  individuos que, además de los  caracteres  genéricos,  tienen  en  común  otros  caracteres por los cuales se  asemejan  entre  sí  y  se distinguen de los de las demás especies»30.   

En  materia  contractual,  el  artículo  1.565    del    Código   Civil   define  las   obligaciones   de  género   como   «aquellas   en  que  se  debe  indeterminadamente  un  individuo de una clase o género determinado»  y  se refiere a las obligaciones de  especie  o  de  cuerpo  cierto  como  «aquélla  en  que  se  debe  una  especie determinada dentro de un  género   también   determinado.   O  es  la  que  se  debe en una individualidad, que es imposible     de     confundir     con  otra»31.   

Así, a modo de  ejemplo,  para facilitar  la  comprensión de los conceptos, se tiene que en un  contrato   cuyo   objeto   sea  la  adquisición  de  impresoras,    éstas    como   universalidad   de  dispositivos  de  impresión,  constituye  el género, mientras que si el objeto  contractual  es  la  adquisición  de impresoras láser, esas particularidades y  especificaciones  identifican  la especie, por lo que en este segundo evento, el  proveedor  sólo  podrá  cumplir el objeto contractual suministrando impresoras  láser,  no  podría  incluir impresoras de punto, de chorro de tinta o plotter.   

Partiendo  de estos conceptos  ha  sostenido  esta Corporación (CSJ  SP  12  jun.  2013,  rad.  35660)  que  la   unidad   de   objeto  contractual  «se  ha  entendido  como la especie de los bienes u  obras  contratadas  de  un  mismo género, sin que la  ley  entonces  prohíba  celebrar  varios  contratos cuando se trata de bienes o  servicios  de  esa  naturaleza (mismo género), pero sí cuando corresponde a la  misma especie».   

Ahora     bien,     para  determinar  la existencia de una práctica de fraccionamiento  contractual,    esta   Colegiatura   también   ha  considerado    que   se   presenta   «cuando   se  quebranta  y  se  divide  la  unidad  natural  de  su  objeto»32  y  siguiendo  la  jurisprudencia del  Consejo             de            Estado33,        «la  unidad  de  objeto en materia de  contratación   estatal,   se  pregona  de  aquellos  contratos  cuyo  objeto  “es  naturalmente  uno”34.  Así  las  cosas,  la Sub  Sección   entiende   que   dicha  unidad  se  reputa  natural  cuando  para  el  cumplimiento  de uno de sus elementos se requiere necesariamente el cumplimiento  del  otro,  es  decir, que sólo a través de la sumatoria de cada uno de ellos,  se  obtiene  el producto final deseado con la contratación; en consecuencia, el  incumplimiento  de  cualquiera  de ellos arruina la posibilidad de satisfacer la  necesidad      identificada      para      contratar,     por     cuanto     son  interdependientes.»35.   

Sin  embargo, la consideración de unidad  natural  de  objeto  no  se opone al criterio diferenciador de género y especie  para  verificar un fraccionamiento irregular, por el contrario se revela como un  concepto   previo   para   ese   análisis,  ya  que  como  lo  ha  indicado  la  Sala:   

[S]i  bien el criterio de distinción del  Consejo  de  Estado  resulta útil a la hora de determinar si hay o no unidad de  objeto  en  orden  a  establecer  si  concurre o no el fraccionamiento, no puede  olvidarse  que  por igual hay un concepto previo, el de unidad natural de objeto  contractual por razón de la finalidad, que se le sobrepone.   

3.1.4 Del caso concreto.  

En   cada   una   de   las  45  órdenes  contractuales   se  estableció  como  único  objeto  contractual    la    construcción   de   letrinas36,     sin     determinar  características especiales de diseño o de instalación.   

Es  decir, en este evento, el género   está   representado  por  la  construcción  de  letrinas  en el departamento de Córdoba, pues ni siquiera en  el  Plan  de  Desarrollo Departamental –   Plan  de  Inversiones  Consolidado  2001-2003  aprobado  por  la  Asamblea                Departamental37      se      detallaron  particularidades  de las unidades sanitarias, sólo se incluyó el capítulo 14-  Infraestructura   física   y   servicios   públicos  domiciliarios-,  bajo  la  identificación de un problema:   

Artículo   83:   Del   problema:   La  infraestructura   física   existente   en   el  departamento  es  deficiente  e  insuficiente,   así  como  la  dotación  de  servicios  públicos  sociales  y  domiciliarios  en  las  áreas  urbanas  y  rurales.38   

Previéndose  como  una de las estrategias  para   enfrentarlo   la  «elaboración,  gestión  y  ejecución   de   programas   y   proyectos   de   ampliación  integral  de  la  infraestructura              existente»39   y   para  ejecutarlo  se  previó   «ampliación  de  la  infraestructura  de  saneamiento   básico,   acueducto   y  alcantarillado.  Indicador:  número  de  beneficiarios.     Meta:     3000     familias»40,  proyectándose en el plan  de  inversiones  consolidados  para el año 2001 la suma de $2.000.000.000, para  2002  el  monto de $2.160.000.000 y para el año 2003 la suma de $2.332.080.000,  para   un  total  de  $6.492.080.000  asignado  a  agua  potable  y  saneamiento  básico41.   

Lo que en principio permitiría colegir que  en  las 45 órdenes contractuales sólo medió una obligación de género, sobre  la  cual  no  existe  una  restricción  tendiente a castigar el fraccionamiento  contractual,  sin  embargo, el concepto de especie deviene de las necesidades de  cada  territorio  en  el  cual  la  administración  departamental  destinó  la  construcción  de  cierto  número  de  letrinas,  con  el  fin  de  atender  el  saneamiento básico ambiental.   

Es  decir,  en consideración de la unidad  natural  de  objeto  como  concepto  previo  para  delimitar  la  especie  de la  contratación,  en este caso, debe considerarse el propósito para el cual está  determinada,  esto es, el saneamiento básico ambiental, considerado por el Alto  Tribunal  Constitucional  (C.C.T 707-2012) como:   

[E]l   acceso  a  un  sistema  para  la  colección,  transporte,  tratamiento,  y  disposición  o reutilización de las  excretas  humanas  y otras asociadas, genera obligaciones en materia de derechos  fundamentales  indispensables  para  garantizar  la  dignidad  humana,  pues las  personas  que  no  cuentan  con  sistemas  adecuados  para  este fin, carecen de  condiciones  higiénicas y seguras que les permitan desarrollar sus proyectos de  vida  en  espacios  libres  de  enfermedades  y  olores nauseabundos. En efecto,  quienes   carecen  de  saneamiento  básico  se  ven  expuestos  a  epidemias  y  enfermedades  prevenibles  que aumentan los niveles de mortalidad infantil, así  como a olores que hacen insoportable el ambiente en el que viven.   

Entendimiento  que  no  se distancia de la  interpretación  que  viene dando la Corte al concepto de unidad de objeto, toda  vez  que  al consultar la finalidad de la contratación de cara a los principios  que  la  rigen,  simplemente  está teniendo en consideración el bien jurídico  tutelado    -como   está   obligado   el   operador  judicial-,  en este caso, la administración pública  en  cuanto  la  tutela  del  principio  de  legalidad de la contratación, entre  ellos,  el  trámite que la ley prevé para la selección de los contratistas en  procura de obtener el interés general.   

De  suerte  que  al particularizar en cada  corregimiento,  vereda  y  municipio las letrinas necesarias para cumplir con el  propósito  integral  de  saneamiento  básico  ambiental  en cada comunidad, se  delimita  la  especie  del contrato, pues necesariamente ese número de unidades  sanitarias  dispuestas  para  cada  una  imponía  la  celebración de un único  contrato,  pues  al  no  dotarse de forma completa la letrinización resultaría  inane  la  atención  de saneamiento básico, en tanto la misma problemática de  manejo  de  excretas  y su consecuente afectación en la salud de los pobladores  permanecería sin tratamiento.   

Aunado  a  ello,  la  delimitación  de la  unidad  natural  de objeto contractual, atendiendo el producto final deseado con  la  contratación,  esto es, las necesidades particulares de cada comunidad para  la   atención   del  saneamiento  ambiental,  guarda  correspondencia  con  los  principios   de  planeación  y  economía,  pues  resultaba  razonable  que  la  división  para la construcción de estas obras se realizara por corregimientos,  veredas  y  municipios, por implicar menos costos en los traslados de materiales  y  en  la  mano  de  obra  y  en  últimas  la  disminución  de  los precios de  contratación,  racionalizando  el  gasto  y  agilizando la satisfacción de los  pobladores,  por  lo tanto resulta inadmisible que en cada división territorial  se  procediera a la asignación de varias órdenes para cumplir el mismo objeto,  pues    ello    refleja    una    práctica   de   fraccionamiento   contractual  irregular.   

Además,  la  construcción  de  todas las  letrinas  en  cada una de estas regiones, garantizaba la obtención del producto  final  deseado  con  la  contratación   -el saneamiento ambiental- en cada  corregimiento, vereda y municipio que integran ese departamento.   

Frente a este panorama se tiene que las 45  órdenes contractuales se asignaron así:   

Vereda/   

Corregimiento            

Municipio             

Barrio             

Orden  Contractual  

Banquito             

Tierralta             

             

7 letrinas asignadas a  Héctor Aquileo Anaya López  

Vereda  de  Viviano-  Corregimiento del Carmelo             

Tierralta             

             

7 letrinas asignadas a  Alejandro Anaya Cubillos  

Tierralta             

Los canales             

7 letrinas asignadas a  Jesús Rosso Chávez  

Chuchurubí             

Cereté             

             

7 letrinas asignadas a  Adela Patricia Vergara Macías  

8 letrinas asignadas a  Libardo de Jesús Ortiz Fernández  

Los Bolaos             

Moñitos             

             

7 letrinas asignadas a  Juan Guillermo Solorzano Barrios  

Cabildos  indígenas-  Paso Nuevo             

Moñitos             

             

7 letrinas asignadas a  Manuel Antonio Moreno López  

M   

O  

N  

T  

E  

R  

Í  

A            

2      de  septiembre             

9 letrinas asignadas a  Pastor Amaya Caro  

El Dorado             

7 letrinas asignadas a  Luis Fernando Sibaja Rivas  

Edmundo  López              

7 letrinas asignadas a  Hernán Peña Simanca  

8 letrinas asignadas a  Mónica Vergara Pernett  

Juan XXIII             

7 letrinas asignadas a  Manuel   Causil   Díaz  

Villa  Rocío             

7 letrinas asignadas a  Guido Nobles Méndez  

Mocarí  –sector las parcelas             

5 letrinas asignadas a  Ipatia Villalobos Molina  

Cantaclaro- Sector de  la Unión 2             

7 letrinas asignadas a  Emiro Nel Valverde Espeleta  

Cantaclaro-Sector los  caños             

7  letrinas asignadas  Manuel Causil Díaz  

Pastrana  Borrero             

7 letrinas asignadas a  Manuel Escobar Yañez  

25     de  agosto             

7 letrinas asignadas a  Luis Fenando Sibaja Rivas  

San José             

7 letrinas asignadas a  Romana Escobar Espinosa  

Villa  Luz-  Sector  I             

7 letrinas asignadas a  Adalberto Silgado Beltrán  

–   Ranchos   de  Inat   

-Santa fe            

7 letrinas asignados a  Fernando Antonio Argumedo  

Robinson  Pitalua             

5 letrinas asignadas a  Leiner Ortega Daza  

–    20    de  julio   

– Camilo Torres            

7 letrinas asignadas a  Boris del Cristo González León  

Corregimiento  Santa  Lucía             

Montería             

             

5  letrinas asignadas  Hernando Parra García  

Las Aguas             

Montería             

             

5 letrinas asignadas a  Carlos Alarcón López  

Sierra  Chiquita             

Montería             

             

7 letrinas asignadas a  Ambrosio Segundo Hernández  

Santa  fe  – Sector I             

Montería             

             

7 letrinas asignadas a  Diva Florez Causil  

7 letrinas asignadas a  Hugo Parra Salcedo  

Corregimiento  Las  Flores             

Montería             

             

7 letrinas asignadas a  Ramiro Rafael Gómez Canedo  

Vereda  Horizonte-  Corregimiento Sabanal             

Montería             

             

7 letrinas asignadas a  Jorge Assias Gómez  

El Tapao             

Montería             

             

8 letrinas asignadas a  Luis Nuñez Torrente  

Cruz     del  Camino             

Montería             

             

4 letrinas asignadas a  Hernández Sánchez  

Corregimiento de Caño  Viejo Palotal   

-Canta Claro            

Montería             

             

7 letrinas asignadas a  María Helena Herrera Pico  

Buenaventura-  Corregimiento Los Garzones             

Montería             

             

7 letrinas asignadas a  Edgar Balocco Gómez  

7 letrinas asignadas a  Eder Montero Mendoza  

San Antonio             

Montería             

             

8 letrinas asignadas a  Mario Lozano Castro  

Corregimiento  Pica  Pica             

Montelíbano             

             

8 letrinas asignadas a  Jorge Emiro Santana Benavides  

Caserío    Los  Corrales             

Santa   Cruz   de  Lorica             

             

7 letrinas asignadas a  Gabriel Mendoza Hernández  

Corregimiento  Los  Morales             

Santa   Cruz   de  Lorica             

             

7 letrinas asignadas a  Santander Eulalio Álvarez García  

Avicina             

Santa   Cruz   de  Lorica             

             

5 letrinas asignadas a  Aníbal Álvarez García  

Corregimiento  Remolino             

Santa   Cruz   de  Lorica             

             

7 letrinas asignadas a  Yamilet López Arteaga  

Corregimiento  Los  Gómez             

Santa   Cruz   de  Lorica             

             

7 letrinas asignadas a  Yamilet López Arteaga  

Santa    Clara             

San   Andrés   de  Sotavento             

             

5 letrinas asignadas a  José Miguel Alean Alean  

Caserío    La  Pita             

Sahagún             

             

7 letrinas asignadas a  José Alfredo Monterrosa Jiménez  

Corregimiento   La  Gongomella- Sector La Casona             

San Pelayo             

             

7 letrinas asignadas a  Celso Fidel López Laza  

Detalladas  las  órdenes  contractuales  objeto  de reproche y, de cara al concepto de unidad natural de objeto, se tiene  que   en   las  adjudicaciones  que  a  continuación  se  describen  no  existe  fraccionamiento  del  objeto  contractual, porque lo que arroja la prueba es que  se  expidió  una sola y no varias órdenes contractuales por cada corregimiento  y  vereda,  cuyo  objeto  era  la  construcción  del número de letrinas que se  requerían  para  alcanzar  el  fin  de  la  contratación,  y  la  necesidad de  saneamiento  básico  de la comunidad, cuyo valor era inferior a la cuantía que  permitía  la  contratación  por orden contractual, de acuerdo a lo previsto en  el parágrafo del artículo 39 de la Ley 80 de 1993.   

Además  armonizado  con  el  principio de  economía  de  la contratación pública, se advierten criterios razonables para  sectorizar  los  intereses  de  la  población,  tales como las características  geográficas  de la región, la distancia y el costo que implicaría transportar  desde  la  capital  departamental  el  material  y  la  mano  de  obra  para  su  ejecución.   

1.  En las veredas Banquito (1 orden por 7  letrinas)  y  Viviano-  Corregimiento del Carmelo (1 orden por 7 letrinas), así  como  en  el barrio Los Canales (1 orden por 7 letrinas), todos del municipio de  Tierralta.   

2.  En la vereda Los Bolaos (1 orden por 7  letrinas)  y  el  Cabildo  indígena  –   Paso   Nuevo   (1   orden  por  7  letrinas)  del  municipio  de  Moñitos   

3.  En  los corregimientos Santa Lucía (1  orden  por  5  letrinas),  Las Flores (1 orden por 7 letrinas), Sabanal (1 orden  por  7 letrinas), Caño Viejo Palotal -canta Claro (1 orden por 7 letrinas) y en  las  veredas  Las Aguas (1 orden por 5 letrinas), Sierra Chiquita (1 orden por 7  letrinas),  El  Tapao  (1  orden por 8 letrinas), Cruz del Camino (1 orden por 4  letrinas)  y  San  Antonio  (1  orden  por  8  letrinas), todos del municipio de  Montería.   

4.  En  el  corregimiento  Pica  Pica  del  municipio de Montelíbano (1 orden por 8 letrinas).   

5. En el caserío Los Corrales (1 orden por  7  letrinas),  en  los  corregimientos  Los  Morales  (1  orden por 7 letrinas),  Remolino  (1 orden por 7 letrinas) y los Gómez (1 orden por 7 letrinas) y en la  vereda  Avicina  (1  orden  por  5  letrinas), todos del municipio Santa Cruz de  Lorica.   

En  este punto, preciso sea indicar que si  bien   a   una   sola   contratista   –YAMILET   LOPEZ   ARTEAGA-   le   fueron   asignadas  dos  órdenes  contractuales,  una para el corregimientos Remolino y otra para el corregimiento  los  Gómez, cada una por 7 letrinas el mismo día 28 de diciembre de 2001, ello  no  devela  el fraccionamiento de la unidad contractual, sino el desconocimiento  de  los  principios  de  planeación y selección objetiva, lo cual también fue  objeto    de    reproche    en    la   acusación,   como   más   adelante   se  establecerá.   

6.  En la vereda Santa Clara del municipio  de San Andrés de Sotavento (1 orden por 5 letrinas).   

7.   En   el  caserío  La  Pita del municipio de Sahagún (1 orden  por 7 letrinas).   

8.  Y  en  el corregimiento La Gongomella-  Sector   La   Casona   del   municipio   de   San   Pelayo   (1   orden   por  7  letrinas).   

3.1.4.1     Del     fraccionamiento  irregular   

Situación  diferente  se  verifica   en  las  órdenes  contractuales  que  se  describen  a  continuación,    pues   si   la   unidad   natural  de  objeto se predica en  este  caso  a  partir del producto final deseado  con  la  contratación y de la  necesidad   de   saneamiento   a   cubrir,  resulta  inadmisible  que la administración desatendiera    los   requerimientos   de  salubridad   de   la  comunidad     de     cada    región,   al   fraccionar   el  contrato  en  varios    para    el    mismo   sector,   expidiendo   múltiples  órdenes  contractuales   y   no   una   como   legalmente   correspondía,   afectando  los principios de la contratación pública, porque con  la  pluralidad  de contratos podría generar mayores costos tanto en su trámite  como   en   su   ejecución,   amén   de   la   tardanza   en  su  construcción,   y   el   cambio   de  naturaleza  del  contrato  a  suscribir.   

Así entonces era un imperativo legal para  la  administración  realizar  un  solo  contrato de  acuerdo  a  lo  previsto  en  el  artículo  24 de la Ley 80 de 1993             para   la  construcción  de  letrinas  del casco urbano de Montería, un solo contrato por  la  construcción  de  letrinas  en  cada vereda y un solo contrato de todas las  letrinas  de  cada corregimiento y no expedir varias órdenes contractuales como  se  hizo  cambiando  el  trámite  legal.    

1. En  la  vereda  Chuchurubí  del  municipio de Cereté     se     concedieron  2 órdenes  contractuales:    i)  7  letrinas  asignadas  a  ADELA  PATRICIA  VERGARA  MACÍAS  por  $11.185.132  el  10  de  diciembre  de  200142   y  ii)  8  letrinas  asignadas  a  LIBARDO  DE  JESÚS ORTIZ  FERNÁNDEZ  por  $12.800.000  el  26 de diciembre de  200143.   

2.    En   la   vereda   Santa      fe      –    Sector   I   del   municipio   de  Montería se suscribieron  2      órdenes  contractuales:    i)  7    letrinas    asignadas    a    DIVA    FLOREZ  CAUSIL  por  $11.200.000  el  12  de  diciembre  de  200144  y  ii)  7  letrinas  asignadas a HUGO PARRA SALCEDO también por  $11.200.000   el   12   de   diciembre   de   200145.   

3. En la vereda  Buenaventura- Corregimiento Los Garzones          del          municipio          de          Montería  se  otorgaron  2  órdenes  contractuales:   i)  7  letrinas   asignadas   a   EDGAR   BALOCCO   GÓMEZ  por    $11.200.000   el   28   de   diciembre   de  200146  y  ii)  7  letrinas  asignadas  a  EDER  MONTERO  MENDOZA por el  mismo   valor   el   12   de   diciembre  de  200147.   

4.  En  el  municipio  de  Montería  se  suscribieron  15 órdenes  contractuales  para  atender  las  necesidades de 17  barrios:   

i) Barrio  2  de  septiembre,  1  orden  por  9 letrinas asignada     a     PASTOR     AMAYA  CARO    el   12   de   diciembre   de   2001   por  $14.300.00048.   

ii) En el barrio Villa Rocío, 1 orden por  7  letrinas  asignada  a  GUIDO  NOBLES  MÉNDEZ  por  $11.200.000  el  12  de  diciembre             de            200149.   

iii)   En   el   barrio   Mocarí         –sector   las  parcelas,  1  orden  por  5    letrinas   asignada   a   IPATIA   VILLALOBOS  MOLINA,   el   12   de   diciembre   de   2001  por  $8.000.00050.   

iv)   En   el   barrio   Cantaclaro-  Sector  de la Unión 2, 1  orden   por   7   letrinas   asignada  a  EMIRO  NEL  VALVERDE  ESPELETA por $  11.200.000,   el   12   de   diciembre   de   200151.   

v)    En   el   barrio   Pastrana   Borrero,   1   orden   por  7    letrinas    asignada    a    MANUEL   ESCOBAR  YAÑEZ  por  $11.200.000,  el  12  de  diciembre  de  200152.   

vi)  En  el barrio San José, 1 orden por  7    letrinas    asignada    a    ROMANA   ESCOBAR  ESPINOSA  por  $11.200.000  el  28  de  diciembre de  200153   

vii)  En el barrio Villa Luz- Sector I, 1  orden  por  7  letrinas asignada a ADALBERTO SILGADO  BELTRÁN  por  $11.200.000,  el  28  de diciembre de  200154.   

viii)   En   el   barrio   Robinson   Pitalua,  1  orden  por  5  letrinas  asignada  a LEINER ORTEGA DAZA   el   28   de   diciembre  de  2001  por  $8.000.00055   

ix)  En  el  barrio  Edmundo  López,  2  órdenes:  i) 7 letrinas  asignadas  a  HERNÁN  PEÑA  SIMANCA  también  por  $11.200.000,   en   la   misma   fecha   12  de  diciembre  de  200156  y  ii)  8    letrinas    asignadas   a   MÓNICA   VERGARA  PERNETT   el   28   de   diciembre   de   2001  por  $12.800.00057.   

x) En el barrio  Juan  XXIII, 1 orden por  7    letrinas    asignadas    a    MANUEL   CAUSIL  DÍAZ,  asignada  el  12  de  diciembre  de 2001 por  $11.200.00058.   

xi)  En  el  barrio   Cantaclaro-Sector  los  caños   se   asignó   1   orden   al  mismo  contratista  MANUEL  CAUSIL  DÍAZ,  también por 7  letrinas,  en  la  misma fecha y por el mismo valor59.   

xii)  Barrio  El  Dorado,  1 orden por  7   letrinas   asignadas  a  LUIS  FERNANDO  SIBAJA  RIVAS  por  $11.200.000  en  la  misma  fecha  12 de  diciembre             de            200160.   

xiii)  En  el  barrio   25  de  agosto,  1  orden  por  7  letrinas  asignadas  también a LUIS  FENANDO  SIBAJA  RIVAS  por $11.200.000, en la misma  fecha 12 de diciembre de 2001.   

xiv)  1 orden  asignada  a  FERNANDO  ANTONIO  ARGUMEDO  por  7  letrinas  para instalar en los  barrios  Ranchos de Inat y  Santa  fe,  por valor de  $11.200.000,   el   28   de   diciembre   de  200161   

xv)  1  orden  asignada  a  BORIS  DEL  CRISTO GONZÁLEZ LEÓN para  instalar  7  letrinas en  los  barrios 20 de julio y  Camilo   Torres,   por  $11.200.000, el 28 de diciembre de 2001.   

Establecida   la   unidad  natural    de   objeto   que    puede    predicarse    en    las    órdenes   contractuales   para   construir   las  letrinas  en  la     vereda     de    Chuchurubí  del municipio de Cereté;  en  las veredas Santa fé  –sector I y            Buenaventura-  corregimiento  Los Garzones  y   en   el  casco  urbano,  todos  del  municipio  de  Montería;  es claro  el         fraccionamiento        irregular         al  que  acudió  la  administración  departamental, con  el propósito de evadir la contratación directa y asignar los  contratos  favoreciendo  a  personas  allegadas a la administración, por demás  inidóneas,  no de otra forma se explica que se hayan librado las órdenes justo  al  límite de los topes para contratar de la forma más laxa prevista en la Ley  80 de 1993.   

En  efecto, se  encuentra   acreditado   que   el   presupuesto  del  departamento  de  Córdoba para el año 2001 era de $304.147.463.93662  y  el  salario  mínimo  legal  mensual vigente de 286.00063.       Al  realizar  la  respectiva operación aritmética, el presupuesto  del  departamento expresado en salarios mínimos equivalía al 1.063.453, por lo  que  la menor cuantía para la contratación directa  era  igual  a  800  s.m.l.m.v.,  esto  es,  hasta  un  límite  de $         228.800.00064.   

Empero, según  lo  prevé  el  parágrafo  del  texto original del artículo 39 de la Ley 80 de  199365,    para    las    entidades    que  tenían      un  presupuesto anual igual o  superior      a      1.000.000     s.m.l.m.v.   e  inferior    a    2.000.000    de    s.m.l.m.v.  no   habría   lugar   a  la  celebración  de  contrato  con  las formalidades plenas cuando el valor del contrato fuera   igual   o   inferior   a   50  s.m.l.m.v.,  esto  es,  para  el  año 2001 en el departamento de Córdoba correspondía a un  tope        de        $14.300.000.   

Ahora,   lo   que   se   que  se  aprecia  es  que en cada una de  las   órdenes   contractuales   cuestionadas  se  hizo  coincidir  perfectamente  el  monto  previsto  para  la modalidad de orden de  trabajo  reglada  en  el artículo 39 de la Ley 80 de  1993,  pues  de  haberse contratado mediante un solo acto el número de letrinas  que necesitaba cada sector superaría dicho tope.   

Es   evidente   que  con  el fraccionamiento se pretendía eludir  el  trámite previsto en la ley para seleccionar a los contratistas, si se tiene  en  cuenta  que  las  órdenes  contractuales guardan  identidad  en aspectos como: i) el plazo de entrega de  30  días  contados  a  partir  de la legalización y  perfeccionamiento   de   la   misma,   ii)  el  valor  individual  por  cada unidad sanitaria de $1.600.000,  iii)     la    forma    de    pago,    referente  a  dos  contados:  un  anticipo del 50% y el restante al  recibo    de   las   obras,   iv)   la   imputación  presupuestal,  la  cual fue adjudicada al rubro de la  sección   100   capítulo   III   inversión   10013   estudio,  construcción,  optimización  de sistemas acueductos alcantarillados, recolección de basuras y  rellenos  sanitarios,  v)  las  solicitudes  de  certificados  de disponibilidad  presupuestal    que    hiciera    directamente    NORMAN    GUILLERMO   ESPINOSA  NIETO66  y  que fueron otorgadas y vi) la unidad de tiempo que se observó  para  su  suscripción,  en  tanto  se realizaron los días 10 (1 orden), 12 (13  órdenes), 26 (1 orden) y 28 (7 órdenes) de diciembre de 2001.   

Circunstancias   que  ratifican  que  la  administración   incurrió  en  la  práctica  de  fraccionamiento  contractual  prohibida,  pues  desconoció  la  unidad  natural de objeto contractual, de tal  manera  que  le  permitiera  contratar  bajo  la  modalidad  del  parágrafo del  artículo  39 de la Ley 80 de 1993, favoreciendo a personas cercanas al gobierno  departamental   y   sin   las   capacidades   necesarias   para   ejecutar   las  obras.   

Ahora,  para  establecer  si  concurre  el  delito  de contrato sin cumplimiento de requisitos legales es necesario efectuar  un  doble  análisis dirigido a determinar: (i) la constatación de la unidad de  objeto  respecto  de  los  contratos  cuestionados  y,  en  caso  positivo  (ii)  establecer  las  circunstancias  que llevaron a la administración a adoptar esa  determinación,  para  así verificar si la actuación se apoyó en criterios de  satisfacción  del  interés  público o si por el contrario estuvo encaminado a  soslayar  las  reglas  contractuales,  pues  es  claro  que no toda práctica de  fraccionamiento   «comporta   automáticamente   la  tipicidad       objetiva      del      delito»67   

Constatada    la   unidad  natural de  objeto    respecto   de   las   órdenes   contractuales   suscritas  para  construir  las  letrinas en la  vereda     Chuchurubí     del    municipio    de  Cereté;  las   veredas   Santa  fé  –sector I  y          Buenaventura         -corregimiento        Los       Garzones  y el  casco    urbano,    todas    del    municipio   de  Montería;  corresponde  establecer  si  para  ello  mediaron  criterios  de satisfacción del    interés   público o por el contrario intereses particulares.   

Se tiene que en  la    vereda    Chuchurubí   del   municipio   de  Cereté,  en 16 días se  asignaron  dos  órdenes  contractuales,  una  a ADELA  PATRICIA  VERGARA  MACÍAS  y  otra  a  LIBARDO  JESÚS  ORTÍZ FERNÁNDEZ, a la  primera  por  7  y  al  segundo  por 8 letrinas, por valores cercanos al tope de  contratación,  $11.185.132  y  $12.800.000.  Esta  circunstancia  denota que la  administración  estuvo  lejos  de  atender  las  verdaderas  necesidades  de la  comunidad,  ya  que  en tan pocos días las condiciones de saneamiento ambiental  no  iban  a  variar, de modo que desde la primera adjudicación era evidente que  para  esa  población  se  requerían  15  unidades  sanitarias  por un valor de  $23.985.132,  monto  que  le impedía asignar las órdenes contractuales apoyado  en  el  parágrafo del artículo 39 de la Ley 80 de 1993, debiendo acogerse a la  contratación   directa,   requiriendo  por  lo  menos  2  ofertas  y  de  ellas  seleccionar la más favorable para la administración.   

Igual situación se dio en la vereda Santa  fé-  Sector  I  del  municipio  de  Montería,  en donde incluso el mismo 12 de  diciembre  de  2001,  por el mismo valor -$11.200.000- se asignaron dos órdenes  contractuales  a  HUGO  PARRA  SALCEDO  y a DIVA FLORES CAUSIL, para construir 7  letrinas  cada  uno,  lo  que  indica  sin  mayor  controversia  que  las reales  necesidades   de   atención   sanitaria   no   fueron   determinantes  para  la  contratación,  pues de ser así se habría suscrito una sola obligación con el  contratista más idóneo para la instalación de las 14 letrinas.   

Lo   mismo   ocurrió   en   la   vereda  Buenaventura-  Corregimiento  Los  Garzones,  mediando 16 días de diferencia se  asignó  una  primera orden a EDER MONTERO MENDOZA por 7 letrinas y luego por la  misma cantidad e idéntico valor a EDGARDO BALOCO GÓMEZ.   

En  la  cabecera municipal de Montería la  contratación  se  realizó  en  la  misma  forma, pues sin atender criterios de  planeación  ni  selección objetiva, se suscribieron las órdenes contractuales  los  días  12 -10 órdenes-  y   28   -6  órdenes-  de  diciembre  de  2001,  por  valor  que  individualmente  no  superara  el tope de  $14.300.000.   

Además,  se  observa  que a LUIS FERNANDO  SIBAJA  RIVAS  el  12  de diciembre de 2001 se le adjudicaron dos órdenes, cada  una  para  la  construcción de 7 letrinas por el mismo valor, en los barrios El  Dorado  y 25 de Agosto. Con MANUEL CAUSIL DÍAZ se suscribieron dos órdenes, en  esa  misma fecha, cada una por 7 letrinas y por el mismo valor, para ejecutarlas  en  los barrios Juan XXIII  y    Cantaclaro-Sector    los   caños.   

Es  claro,  pues,  que el propósito de la  administración  fue  el  de fraccionar la unidad natural del objeto contractual  para favorecer a determinadas personas con su adjudicación.   

A  diferencia  del  parecer  de la defensa  estas  irregularidades  no  constituyen simples anomalías sin mayor impacto, ya  que  con  ellas se violó el principio de la legalidad del trámite previsto por  la  ley  para  seleccionar  a  los  contratistas, transgrediendo por contera los  principios de la contratación estatal.   

NORMAN GUILLERMO ESPINOSA NIETO justificó  su actuar indicando:   

i) Amparados en el Decreto 855 de 1994 y el  parágrafo  del  artículo  39  de la Ley 80 de 1993 acudieron a la modalidad de  orden  contractual,  por  cuanto  la instalación de letrinas estaba contemplada  dentro  del plan de gobierno del Gobernador titular JESÚS MARÍA LÓPEZ GÓMEZ,  las  cuales  eran  ejecutadas  cuando la comunidad directamente las solicitaba y  cuando el terreno, el clima y el orden público lo permitían.   

ii)   Las  obras  de  letrinización  se  ejecutaron  en  noviembre  y  diciembre  de  2001,  en  tanto  que  en los meses  anteriores  la región se vio afectada por un intenso invierno y si las obras no  se  efectuaban en ese periodo, el dinero se perdía porque pasaba a ser vigencia  expirada.   

iii)   Las   mencionadas   letrinas   se  construyeron  en  diferentes lugares del departamento, donde los materiales para  la  construcción  se  transportaban  en  forma  manual,  por  lo que en aras de  aligerar  las  obras  y  cumplirle  a  la  comunidad  se  decidió  acudir  a la  cuestionada modalidad de contratación.   

Sin embargo, contrario a esas razones, esta  forma  de contratar estuvo lejos de apoyarse en criterios razonables de interés  público,  pues  es  palmar  que  con  ella  se  buscaba  evadir  el trámite de  contratación  legal  y  favorecer  a  asignatarios  directos con cercanía a la  administración  departamental. Aspectos como el mal clima, las dificultades del  terreno  y  el  orden  público,  no  son  criterios autorizados por la ley para  fraccionar la unidad contractual.   

A diferencia de lo estimado por el acusado,  el  fraccionamiento  de  la  unidad  contractual  no  puede  justificarse  en el  «aligerar  estas  obras  (…)  para  cumplirle a la  comunidad   y   que  eran  obras  importantes  por  sus  servicios»68,  pues con  ello  no  se  aliviaron de manera eficiente los problemas de saneamiento básico  de  los  pobladores,  quienes  tuvieron una tardía atención a sus necesidades,  como  quiera  que  los contratistas fueron elegidos no por su idoneidad sino por  la cercanía con la administración.   

   

En  todo  caso,  no  es  admisible  que el  fraccionamiento  de  la unidad contractual respondió a una urgencia manifiesta,  por  cuento  no  existe  en  el paginario, ni lo indicó el acusado que la misma  haya   sido  declarada  mediante  acto  administrativo  conforme  lo  prevé  el  artículo  42  de  la  Ley  80  de  1993, de suerte que cobra mayor vigencia que  aspectos  como  el  mal  clima  o necesidades apremiantes de la comunidad fueran  determinantes  para  no  proceder  conforme los lineamientos de la contratación  directa, que le imponía contar por lo menos con dos ofertas.   

Lejos  estuvo  de  fraccionarse  la unidad  contractual  a  partir  de  «criterios razonables de  interés                  público»69,  por  lo  que  se  torna  clara  la comprobación del tipo objetivo del delito de  contrato  sin  cumplimiento de los requisitos legales en los eventos señalados,  toda  vez  que  se demostró que el procesado aprobó las órdenes contractuales  para  ser  ejecutadas  en  la vereda Chuchurubí del municipio de Cereté, en la  vereda  Santa  fé-  Sector  I  de  Montería, en el corregimiento Los Garzones-  vereda  Buenaventura  del  municipio de Montería y en zona urbana de Montería;  sin  verificar  el  fraccionamiento  del  objeto  contractual para imprimirle el  trámite  de  contratación  previsto  en  el parágrafo 39 de la Ley 80 de 1993  cuando  legalmente  éste  no podía aplicarse, es decir, sin el cumplimiento de  los requisitos legales esenciales.   

3.1.5     Del     principio     de  congruencia.   

Frente a las valoraciones efectuadas por la  Sala  sobre el actuar de NORMAN GUILLERMO ESPINOSA NIETO en la contratación, es  pertinente  hacer  algunas consideraciones respecto del principio de congruencia  y  en  especial  la identidad fáctica que debe existir entre la acusación y el  fallo, para garantizar su intangibilidad.   

Este  principio  se erige en una garantía  derivada  del debido proceso, por cuanto busca asegurar que el procesado en caso  de  ser  condenado lo sea por los mismos cargos objeto de acusación, sin que se  le  sorprenda  en la sentencia con imputaciones novedosas frente a las cuales no  pudo ejercer el derecho de contradicción.   

La  Sala (CSJ SP  25  may.  2011)  ha  establecido  los  elementos  que  componen el principio de congruencia, así:   

    

* Identidad  de sujetos, también conocido como congruencia personal;  esto  es,  que  la  misma o mismas personas que son objeto de acusación, sean a  las que se refiere la sentencia.     

    

* Identidad  entre  los  hechos de la acusación y el fallo, también  denominado  congruencia fáctica; lo que se traduce en que por los mismos hechos  por   los   cuales   se   efectuó   el  acto  de  acusación,  sea  emitido  el  fallo.     

    

* Correspondencia   de  la  calificación  jurídica;  es  decir,  la  equivalencia  entre el tipo penal por el cual se acusa y por el cual se condena,  salvo  que  opere  en su modalidad relativa, esto es, cuando dicha calificación  jurídica    varía,    siempre   que   no   se   agrave   la   situación   del  procesado”.     

La  congruencia  personal  y  fáctica  es  absoluta,  mientras la jurídica es relativa «pues la  legislación  colombiana  permite  al  juez  condenar  por una especie delictiva  distinta  de  la  imputada  en  el pliego de cargos, siempre y cuando respete el  núcleo  básico  de  la  conducta  atribuida  y  la situación del procesado no  resulte  afectada con una sanción mayor»70.   

En ese orden, se transgreden los principios  en los siguientes eventos:   

-Cuando  se  incluyen  en el fallo nuevas  conductas punibles.   

-Cuando   se  adicionan  circunstancias  específicas o genéricas de agravación.   

-Cuando  se  desconocen circunstancias de  atenuación reconocidas.   

-Cuando se modifican desfavorablemente las  modalidades  de  la  conducta punible (dolosa, culposa o preterintencional) o la  forma  de  participación  en  el  delito  (de  cómplice  a autor).71   

En  este caso, ninguno de estos escenarios  se  materializa,  en  tanto que en este fallo se respetó la identidad personal,  fáctica  y  jurídica  y si bien la Sala efectuó una valoración jurídica con  variaciones  a  la  realizada  por la Fiscalía, como se verá más adelante, la  imputación  fáctica  se  mantiene  intangible  en  lo  que  al núcleo central  atañe.   

Siguiendo    la    pacífica    línea  jurisprudencial  de esta Corporación, la congruencia fáctica no «implica   una   simple   y   total   identidad   del   factum,  sino de aquella coincidencia de  cargos  con  relevancia frente al grado de responsabilidad que haya de inferirse  al  procesado, en el entendido que no cualquier variación de su contenido puede  llevar  a  estructurar  una  desarmonía  entre  la  resolución acusatoria y la  sentencia,    menos    aún    cuando    la   misma   atañe   a   aspectos   no  esenciales»72   

Para determinar qué constituye el aspecto  inmodificable  de  la  imputación  fáctica  y  separarla  de  los  aspectos no  esenciales,  es  necesario  acudir a los criterios pacíficamente sostenidos por  esta  Corporación  y  que  se  transcriben in extenso  dada su pertinencia:   

Como  se  señaló, en nuestro sistema, la  imputación  hecha  en  la resolución de acusación es fáctica y es jurídica.  Lo  que  es procedente modificar es la segunda, pues el artículo 404 se refiere  a  “La  variación  de  la  calificación jurídica provisional de la conducta  punible”,  es  decir,  que el comportamiento, naturalísticamente considerado,  como acto humano, como acontecer real, no puede ser trocado.   

Pero como la conducta humana comprende una  fase  subjetiva  y una objetiva o externa, es necesario que la Sala haga algunas  precisiones al respecto:   

La  primera  corresponde  a la imputación  subjetiva   y  la  segunda  a  la  imputación  objetiva.  En  consecuencia,  la  imputación  fáctica  comprende  la  imputación  subjetiva  y  la objetiva. La  primera  se  puede  modificar,  no  así  la  segunda  en cuanto a sus elementos  esenciales,  ya que puede ser cambiada en cuanto a las circunstancias de tiempo,  modo  y  lugar  en  que  se  cometió el acto. Por lo tanto, lo intangible es el  núcleo central de la imputación fáctica o conducta básica.   

En síntesis, la imputación subjetiva, las  circunstancias   en  que  se  cometió  el  comportamiento  y  la  calificación  jurídica   de   éste,   esto   es,   su   adecuación   típica,   pueden  ser  variados.   

3.2. La intangibilidad del núcleo esencial  de   la   imputación   fáctica   implica   que   no   puede  ser  cambiado  ni  extralimitado.   

Si  se  altera, se estará en presencia de  otro  comportamiento,  y  si  se  extralimita o desborda se estarán atribuyendo  otros   hechos,   otra   conducta   punible,   no   incluida  en  el  pliego  de  cargos.   

Así,  por  ejemplo, si a un alcalde se le  acusa  de  haberse apropiado de los dineros del municipio, no se le puede variar  la  calificación  para  imputarle  también  haber  falsificado documentos para  lograr  esa  finalidad. Lo procedente será expedir copias para que tal hecho se  investigue  por  separado,  al tenor de lo preceptuado por el artículo 92.6 del  C. de P. P.73   

Teniendo  en  cuenta  estos  criterios, es  claro  que  la Sala con esta decisión no ha variado la imputación fáctica, al  mantener  inalterable  el  núcleo  central de la conducta atribuida al aforado,  veamos:   

En  la  resolución de acusación, el ente  fiscal fijó los hechos de la siguiente manera:   

En  decisión  del  28  de  marzo de 2006,  dentro  del  radicado  No:  U.I.  8406  que también se siguió en contra del ex  Gobernador  Norman  Guillermo  Espinosa Nieto, el Despacho del Fiscal General de  la  Nación  ordenó  compulsar copias en contra del mismo ex funcionario por la  presunta  conducta  punible  de  celebración  de  contrato  sin cumplimiento de  requisitos  legales,  toda  vez que cuando fungió como gobernador encargado del  departamento  de  Córdoba  para  los  meses  de  noviembre y diciembre de 2001,  suscribió  cerca de 45 órdenes contractuales para la construcción de letrinas  con  diferentes  personas, sin que se ajustara dicho proceso al estatuto general  de la contratación pública.   

Más     adelante     precisó    la  Fiscalía:   

Los fundamentos fácticos que dieron origen  a  esta  investigación  se presentaron en los meses de noviembre y diciembre de  2001  cuando  el  ingeniero  Norman Guillermo Espinosa Nieto, quien ostentaba la  calidad  de  gobernador  encargado  del  departamento  de Córdoba suscribió 46  (sic)  órdenes  contractuales  para  la  construcción de 307 letrinas en dicho  departamento  aplicando  la  modalidad  de la contratación directa, no obstante  que  debió haberse realizado a través de una convocatoria pública, puesto que  el  valor  de esas unidades sanitarias arrojó un total de cuatrocientos noventa  y  un  millones ochenta y cinco mil ciento treinta y dos pesos (491.085.132.oo),  moneda  corriente  y con los cuales se favorecieron a diferentes personas que no  cumplían  con  la  capacidad  para  desarrollar  el  objeto  contractual,  pero  adicionalmente,   escogidas   al   antojo   sin   atender   los   principios  de  transparencia, selección objetiva y planeación.   

Quiere  ello  decir  que  la  imputación  fáctica  la  hizo  consistir en haber suscrito 45 órdenes contractuales cuando  debió celebrar un solo contrato.   

Por  su  parte,  la  Sala  le  reprocha al  procesado  haber  expedido  21  órdenes  contractuales cuando debió celebrar 4  contratos.   

Como puede verse, el núcleo central de la  imputación   fáctica   consiste  en  celebrar  más  contratos  de  los  debidos, conducta que se mantiene  incólume  en  esta  decisión. La diferencia resulta al efectuar su valoración  frente  a  la  normatividad  aplicable,  ya que la Fiscalía concluyó de manera  equivocada  que  debió  suscribir un solo contrato a través del trámite de la  licitación  pública,  en tanto que esta Sala predica la necesidad de suscribir  4  contratos  por  el  trámite  de  la  contratación  directa  regulada por el  artículo 24 de la Ley 80 de 1993.   

Además,  con esta apreciación la Sala no  afecta  el  derecho  de  defensa  del  procesado, pues al imputarle la Fiscalía  tanto  en  la indagatoria como en la acusación el fraccionamiento de contratos,  para   desarrollar   su  defensa  debía  establecer  cuáles  eran  las  normas  aplicables  y el trámite que le imponía la ley observar, sin que tuviera mayor  impacto  en  la  estrategia defensiva que se le exigiera uno o cuatro contratos,  con  mayor  razón  si  allí  también  se le imputó el concurso homogéneo de  contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

Para  muestra  de  lo afirmado se evocan a  continuación   las  preguntas  hechas  en  la  indagatoria  que  evidencian  la  imputación  fáctica  y  jurídica similar a la hecha por la Sala por lo que no  se  le  ha  sorprendido,  es así como ofreció las explicaciones que consideró  suficientes  para  justificar  por  qué  razón  no impartió el trámite de la  contratación  directa  prevista  en  el  artículo  24  de  la  Ley 80 de 1993,  desarrollado en el artículo 3° del Decreto 855 de 1994.   

PREGUNTA:  Con  ocasión  al contenido del  informe  de  policía  judicial  número 373419-GDAP-DI-DNCTI.1678/8185 (fl. 103  c.o.1),   se   estableció  que  usted,  en  calidad  de  gobernador  encargado,  suscribió  entre  los  meses de noviembre y diciembre de 2001 cerca de 49 (sic)  órdenes  contractuales  con  objeto  similar,  esto  es,  la  construcción  de  letrinas  para  varios  municipios  y  veredas  del  departamento. De la lectura  preliminar  de  las  mencionadas  órdenes  es  posible que dicha contratación,  contando  con  el  presupuesto,  haya  vulnerado  el  principio  de  planeación  previsto  constitucional  y  legalmente,  en el entendido además que pudo haber  correspondido  a  un  solo  proceso  contractual.  Desde el punto de vista de la  acción  penal,  puede  configurar  el  delito  de  contrato sin cumplimiento de  requisitos  legales previsto en el artículo 410 del Código Penal. En ejercicio  de su derecho a la defensa qué puede manifestar al respecto?   

CONTESTO.- En el año 2001, el departamento  aplicaba  el  decreto 855 de 1994 reglamentario, amparado también el parágrafo  del  art.  39  de la Ley 80 de 1993 donde para esa clase de contratación (orden  de  trabajo, orden de contratación), eran contratación sin formalidades plenas  porque  eran  de  mínima  cuantía. El Decreto 855 del 94, en el literal a) del  numeral  1°,  del artículo 24 de la Ley 80 de 1993, dice precisamente que esas  contrataciones  se podían hacer después que no superasen el 10% de los valores  que  se  indican  en  ese  numeral, o sea, que eran de mínima cuantía, y no se  necesitaba  presentar varias ofertas y se trabajaba con los precios del mercado,  y  se  adjudicaba  y se contrataba a las personas que fueran legalmente capaz de  ejecutar  la  ora  y  que  no  tuvieran  (sic)  inmerso  en incompatibilidades e  inhabilidades   

Y  sobre  la  motivación que se tuvo para  emitir órdenes contractuales resaltó:   

PREGUNTA.-  Repasando  sobre  lo expresado  doctor  Espinosa,  concretamente explique al despacho las razones por las cuales  se dividió en varias órdenes la construcción de las letrinas.   

CONTESTO.- Primero que esa programación de  la  ejecución de esas obras (letrinas), estaban dentro del programa de gobierno  del  gobernador  de  turno  JESÚS MARÍA LÓPEZ GÓMEZ, la comunidad presentaba  las  necesidades  de  estas obras por el estado precario en que vivían y muchos  siguen  viviendo en los actuales momentos, eran obras necesarias que actualmente  con  el  programa  Plan  de  aguas y saneamiento básico, todavía durará mucho  tiempo  para  llegar a prestar este servicio a esas comunidades. Definitivamente  en   ese   momento  las  obras  necesarias  como  saneamiento  básico  eran  la  construcción  de esas letrinas, precisamente por las necesidades del servicio y  la  administración  departamental  en  cabeza  de su gobernador titular quería  cumplirle  a  la comunidad. Y a medida que se presentaban las necesidades de ese  servicio  se  iban  ejecutando  esas  obras  precisamente  por  petición por lo  general  y  verbalmente  y  muchas veces por escrito de la misma comunidad. Y la  administración  departamental  en  ningún  momento  violó  el  reglamento  de  contratación;  también  hago  la aclaración que para la época de noviembre y  diciembre  era cuando se podía llegar a esa zona porque había dejado de llover  y se podía transportar los materiales.   

Y al ser indagado sobre el fraccionamiento  del objeto contractual señaló:   

PREGUNTA.  En  punto  a  establecer  una  división  de  objeto contractual, en el entendido que quizás debió celebrarse  una  sola  contratación,  explique  por qué en calidad de gobernador encargado  suscribió  por  ejemplo siete órdenes para la construcción de letrinas de las  mismas  características  en  la vereda Chuchurubí municipio de Cereté, con la  misma  persona  Adela  Patricia Vergara Macías y 8 con el señor Libardo Jesús  Ortiz Fernández, prácticamente en un mismo periodo.   

CONTESTO.-  Debieron  ser las personas que  gestionaron  para  que  se  ejecutasen  las  obras  en  ese  sitio  y  eran  las  interesadas  en  la comunidad y quien mejores que ellas para ejecutar esas obras  ya  que  ellas  mismas  junto  con  el  interventor del área de infraestructura  estaban  pendientes  para su ejecución. Además las obras quien las realizaba o  ejecutaba  eran  los maestros de obra quienes son los que saben pegar un bloque.  Y  vuelvo  a  repetir que la oficina jurídica revisaba la contratación para la  posterior firma del gobernador.   

En ese sentido, es claro que el acusado al  momento  de  su  indagatoria se refirió a las razones por las cuales se eligió  la  modalidad de contratación por orden de trabajo, justificando su actuar, sin  descalificar  en  sí mismo el proceso de licitación pública o la exigencia de  un  solo  contrato, argumentando incluso que la razón por la cual se fraccionó  la  adjudicación  de  las  307  letrinas  obedeció  a  las  necesidades  de la  comunidad,  argumento  que  incluso  soporta  el  concepto  de unidad natural de  objeto contractual que tuvo en cuenta la Sala.   

De  igual forma se aprecia en los alegatos  conclusivos  presentados  por  la  defensa  técnica,  pues  éste  replicó  lo  indicado  por  su asistido en la indagatoria, resaltando la motivación que tuvo  para  elegir  la modalidad de contratación por orden contractual y el respeto a  los lineamientos del estatuto de contratación.   

Sumado  a ello, debe indicarse que si bien  es  cierto  en  la  resolución  de  acusación  se atribuyó a NORMAN GUILLERMO  ESPINOSA  NIETO  la  comisión  del  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  por  la celebración de 45 órdenes contractuales, esto es,  un  concurso  de  45 punibles, acorde con la valoración jurídica efectuada por  la  Sala  se  mantiene  el reproche al procesado por el mismo delito en concurso  homogéneo  y  sucesivo  pero  por  4  contratos  ilícitos, es decir, 4 reatos;  aspecto  que  resulta  trascendente  en  la  medida que se refleja en el quantum  punitivo,  significando  un  aspecto favorable para los intereses del procesado.   

En   fin,   el  procesado  no  solo  fue  interrogado   sobre   esta  imputación  sino  que  dio  las  explicaciones  que  consideró  adecuadas  para  ser  eximido  de  responsabilidad  y contó con las  etapas  del sumario y del juicio para convencer a la justicia que su conducta se  ajustó a derecho, sin ser sorprendido con esta imputación.   

En  ese  sentido, la congruencia personal,  fáctica  y  jurídica  que  debe  existir  entre  la  acusación  y el fallo se  mantiene.   

3.1.6 Del desconocimiento del principio de  selección objetiva.   

En  la acusación, la Fiscalía consideró  que  con  el  proceder  del  sindicado  se  violó  el  principio  de selección  objetiva,  pues  adjudicó  la  construcción  de letrinas a personas inidóneas  para ello.   

Al  respecto, la Sala estima que en efecto  en   los   trámites   reprochados   se  violó  el  principio  de  selección   objetiva,  pues  aunque  la  cuantía  de  los  contratos  adjudicados le imponía acatar las previsiones del  artículo  3°  del  Decreto  855  de  1994,  esto  es, obtener por lo menos dos  ofertas  previo  a adjudicar la contratación, lo que demuestra la prueba es que  la  selección  de los contratistas no obedeció a criterios como el     «cumplimiento,    experiencia,  organización,    equipos,    plazo,    precio»74,  ni  de la ponderación de  las  ofertas  presentadas,  sino  a  los  vínculos  de amistad o de compromisos  adquiridos  por  el  Gobernador  titular,  en  tanto  que los adjudicatarios que  rindieron   testimonio   fueron  uniformes  en  señalar  la  cercanía  con  la  gobernación.   

Además,  de  haberse  seleccionado  a los  contratistas   conforme  criterios  de  idoneidad,  necesariamente  se  habrían  elegido  personas  capacitadas para la construcción de obras y no otro perfiles  como se hizo.   

Así, se tiene que a LIBARDO JESÚS ORTÍZ  FERNÁNDEZ,  de profesión abogado, se le asignó la construcción de 8 letrinas  en   la   Vereda   Chuchurubi,   jurisdicción   de   Cereté   por   valor   de  $12.800.00075,  aduciendo  que  al  tratarse  de una orden de servicios de menor  cuantía  bastaba  con  no  estar  inhabilitado,  por  lo  que  enterado de esta  oportunidad  por  intermedio  de  una  persona  que  laboraba en la Gobernación  presentó  la  propuesta  y  le fue asignada, la que se ejecutó por una persona  con                    experiencia76.   

Por    su    parte,   EDGARDO   BALOCO  GÓMEZ77,  dedicado  a la administración de una finca y a la construcción  de   manera   empírica,  indicó  haber  solicitado  al  Gobernador  López  su  participación  en  el  programa  de  letrinización  del  que tuvo conocimiento  desarrollaba  la  Gobernación,  por  lo que se le asignó una orden contractual  para  la  elaboración  de  unas  letrinas  en  el  barrio  Mocarí por valor de  $12.800.000,    las    cuales    fueron   ejecutadas   por   un   albañil   que  contrató.   

DIVA  DEL  SOCORRO FLOREZ CAUSIL, quien se  desempeñaba  para  el  2001 como secretaria de una oficina de aseo, indicó que  le  solicitó  al  Gobernador  LÓPEZ  la  construcción  de unas letrinas en la  comunidad  de  Santa  fé,  por lo que le adjudicó una orden de trabajo para su  ejecución,   realizándola  por  intermedio  de  terceros  que  contrató  para  ello.78   

MANUEL  BENITO CAUSIL DÍAZ, administrador  de   empresas,   informó  haber  solicitado  al  Gobernador  LÓPEZ  GÓMEZ  la  construcción  de letrinas en los barrios Canta Claro y Juan XXIII de Montería,  por  lo que después de pasar la propuesta le fue adjudicada la respectiva orden  de  trabajo,  que  fue  ejecutada  por  intermedio  de unos maestros de obra que  contrató.79   

Y   HÉCTOR  AQUILEO  ANAYA  LÓPEZ,  de  ocupación  comerciante,  reconoció que el doctor JOSÉ MARÍA LÓPEZ GÓMEZ le  adjudicó  una  orden  contractual  para la construcción de unas letrinas, para  ello,  aquél le indicó que se acercara donde el Secretario de Infraestructura,  doctor  NORMAN  GUILLERMO  EXPINOSA NIETO para realizar el trámite.80   

Es claro para la Sala que ninguna de estas  personas  eran idóneas para desarrollar el objeto contractual, en tanto que sus  ocupaciones  y  profesiones  señalan un perfil completamente diferente al de la  construcción  y  aun  cuando NORMAN GUILLERMO destacó que se trataban de obras  muy  sencillas,  sin  ninguna complejidad, son los mismos adjudicatarios quienes  revelan   que   acudieron   a   maestros   de   obra   y   albañiles   para  su  ejecución.   

A  este  grupo de contratistas se les suma  otros  que  si  bien  tienen  relación  con  la  construcción de obras, lo que  evidencia  el  caudal probatorio es que tampoco fueron elegidos por su idoneidad  para  la  elaboración  de  las  letrinas  ni  se  garantizaba  que ellos mismos  construyeran las obras, así:   

En  el  caso de BORIS DEL CRISTO GONZÁLEZ  LEÓN,  quien  construyó 7 letrinas en el barrio Mocarí de Montería, dijo ser  de  ocupación  albañil, sin embargo, destacó que la contratación la realizó  con   FRANCISCO   PÁEZ,  quien  tenía  influencias  políticas  y  no  con  la  Gobernación,  siéndole  reconocido  por  la  mano  de  obra  un valor total de  $1.400.00081.   

YAMILET  DEL  CARMEN  LÓPEZ  ARTEAGA  de  profesión  arquitecta  manifestó ser amiga de JESÚS MARÍA LÓPEZ GÓMEZ, por  lo  que le pidió la adjudicación de un contrato, razón por la cual le otorgó  dos  órdenes  para  la  construcción  de  letrinas  en  los corregimientos Los  Molinos         y         Los         Morales82,   el  mismo  día  28  de  diciembre  de  2001.  Situación que revela la imposibilidad para que ella misma  desarrollara  el  objeto  contractual  y necesariamente tuviera que subcontratar  para cumplir con el plazo previsto.   

De otra parte, se cuenta con el testimonio  de  EDER  ENRIQUE  MONTERO MENDOZA, de profesión ingeniero civil, a quien el 12  de  diciembre  de  2001  se  le  adjudicó  la construcción de 7 letrinas en la  vereda    Buenaventura-    corregimiento    Los    Garzones,    por   valor   de  $11.200.00083,  sin  embargo,  al ser indagado por ello respondió: «durante  esa  época  nunca celebré contrato con la gobernación  de  córdoba  para la construcción de letrinas. Nunca contraté con este señor  (Norman  Guillermo Espinosa Nieto), ni para esa época del 2001 participé en la  contratación   de   letrinas   en   el   departamento  de  Córdoba»84   

Así  también  ocurrió  con  EMIRO  NEL  VALVERDE  ESPELETA,  de  profesión  ingeniero civil y presidente de la sociedad  cordobesa  de ingenieros y CELSO FIDEL LÓPEZ LAZA, para la época de los hechos  estudiante  de  ingeniería civil, quienes en sus primeras declaraciones negaron  con  total  vehemencia  haber  sido  adjudicatarios  para  la  construcción  de  letrinas  en  el  departamento,  no  obstante,  y  luego  de imponerse medida de  aseguramiento   al   aforado   variaron   su   versión   con   el   ánimo   de  favorecerlo.   

Respecto   de   EMIRO   NEL   VALVERDE  ESPELETA85,  luego  de  ponérsele de presente una orden de servicios para la  construcción   de   7   letrinas   en   el   barrio  Santa  Clara  –Sector   la   Unión   de  Montería  admitió  haberla suscrito adjudicando su olvido al descuido en la inclusión en  su  hoja  de  vida, por ser de menor cuantía y advirtió que la designación la  realizó  directamente  el gobernador JESÚS MARÍA LÓPEZ GÓMEZ y fue suscrita  por el gobernador encargado.   

Al  paso  que  CELSO  FIDEL  LÓPEZ  LAZA,  atribuyó  su  olvido  al  paso  del tiempo y al temor causado por la citación,  precisando  que  pese  a  no  ser  ingeniero  graduado  para  la  época, por la  modalidad    de    la    contratación   no   era   necesario   satisfacer   ese  requisito.   

Lo    anterior   demuestra   que   los  adjudicatarios  no  fueron  escogidos por su idoneidad y experticia o por ser la  mejor  oferta  presentada para atender las necesidades de saneamiento ambiental,  sino   por   las  relaciones  cercanas  con  la  administración  departamental,  situación  que  implicó  acudir  a  la subcontratación con maestros de obra y  albañiles.  Pese a ser ésto tan evidente de la simple constatación de la hoja  de  vida  de  los  adjudicatarios,  NORMAN  GUILLERMO  suscribió las señaladas  órdenes  sin  verificar  el  cumplimiento del principio de selección objetiva,  que  resultaba  imperativo  aun tratándose de contratación directa86:   

Como quiera que el acusado al suscribir los  contratos   en   estas   condiciones  omitió  el  deber  de  verificación  del  cumplimiento   del   requisito   de   selección  objetiva,  con  ello  también  desconoció los requisitos esenciales de la contratación.   

3.2 Del tipo subjetivo.  

El  delito objeto de estudio es doloso, en  cuanto el legislador no tipificó la modalidad culposa.   

A  voces del artículo 22 del C.P. el dolo  directo  se  presenta  cuando  el  agente conoce los hechos constitutivos de una  infracción  penal  y  quiere  su  realización, al paso que el dolo eventual se  configura  cuando  la realización de la infracción penal ha sido prevista como  probable y su no producción se deja librada al azar.   

Ahora, la parte intelectiva del dolo exige  que    el   sujeto   agente   comprenda   la   conducta   típica   –  en sus elementos, circunstancias de  ejecución  y resultados-, mientras que en el aspecto volitivo se debe demostrar  el   querer   libre   de   realización   de   la   conducta   por   parte   del  agente.   

En ese sentido, advierte la Sala, conforme  a   las   pruebas   obrantes,  que  el  procesado  actuó  con  dolo,  es decir, conociendo que celebró los  contratos  sin verificar el cumplimiento de los requisitos legales esenciales en  su trámite de manera voluntaria.   

NORMAN  GUILLERMO  ESPINOSA  NIETO  sólo  estuvo   encargado   como   Gobernador   en   breves   periodos   y   las  fases  precontractuales  y  de  ejecución  estaban desconcentradas en las Secretarías  del  Despacho,  incluso,  como  él  y  su  defensor  señalaron,  las  órdenes  contractuales    se    encontraban    listas   para   que   éste   –en   calidad   de   encargado-   las  suscribiera,  pero  es  claro que ello no eximía al acusado de verificar que en  todas  las etapas se cumplieran los principios de la contratación y la función  pública,  pues  el  ordenador  de gasto no solamente debe firmar, también debe  verificar previamente.   

Es  más,  la  desconcentración  en  las  diferentes  fases contractuales, implica que los funcionarios que intervienen en  ellas  adopten decisiones vinculantes, por lo que si cada uno con sus acciones u  omisiones  incurre  en  conductas antijurídicas debe responder, y en el caso de  quien  suscribe los contratos, su responsabilidad deriva de la constatación del  cumplimiento  de  cada  uno  de  los  requisitos  en  todas  las etapas, pues al  firmarlas    está    avalando   las   fases   previas   para   comprometer   el  presupuesto.   

Tal proceso no era extraño al acusado, ya  que  como  él mismo lo señaló y lo apoyaron los interventores RAFAEL REMBERTO  ROSSI  TORDECILLA,  MARÍA  STELLA  FLÓREZ JIMÉNEZ, ADA LUZ HOYOS ZAPA, siendo  uno  de los proyectos de gobierno departamental la letrinización, el proceso de  contratación   se  activaba  -fraccionadamente-  cuando  la  comunidad  acudía  directamente   a   la  administración  para  que  le  dieran  solución  a  sus  necesidades  de  saneamiento  básico,  razón  por  la  cual  se  enviaba  a un  funcionario  de  la  Secretaría de Infraestructura a verificar las condiciones,  se  elaboraba  el  presupuesto  con  la  información de precios del mercado que  reposaban  en  el  archivo,  se  solicitaba  el  certificado  de  disponibilidad  presupuestal y con ello se elaboraba la orden contractual.   

Trámite, que por demás estaba abanderado  por  la  Secretaría de Infraestructura, de la cual era titular NORMAN GUILLERMO  ESPINOSA  NIETO  desde julio del año 2000, esto es un año y cuatro meses antes  de  fungir  como  Gobernador  encargado,  por  lo  que era más que esperado que  conociera  de  la  necesidad  de construcción de letrinas en el departamento de  Córdoba,  ya  que  dentro de las funciones establecidas en el Decreto 000244 de  23  de  marzo de 1999 –por  el   cual   se   establece   la   estructura  orgánica  de  la  administración  departamental de Córdoba-, citaban:   

Artículo 16: Misión de la Secretaría de  Infraestructura:   Corresponde  a  la  Secretaría  promover  la  construcción,  mejoramiento  y  mantenimiento de la infraestructura que requieren los distintos  sectores  económico  y  social  a  fin  de  sentar  las  bases para impulsar el  desarrollo  sostenible  y  sustentable  y  la  competitividad  productiva  de la  economía               departamental.87   

Lo  que  denota  que  siendo Secretario de  Infraestructura,  no  sólo  conocía las necesidades de la comunidad en materia  de  saneamiento  básico, el plan de gobierno para dar respuesta a ello, sino el  procedimiento  que  debía seguirse para la contratación de obras y en especial  la  responsabilidad  que  su  omisión  acarreaba,  siendo  que  como Gobernador  encargado,  no  le  era  novedoso  el tema, razón de más para saber que en esa  situación  administrativa que ostentaba, no sólo debía firmar los documentos,  sino  que  le  correspondía  verificar  el cumplimiento de los principios de la  contratación  en  todas  las  etapas,  aspecto  que necesariamente le permitía  colegir  la unidad natural de objeto en la construcción de letrinas en un mismo  territorio  y que no era procedente su fraccionamiento, pues con la realización  de  esta  práctica no se alcanzaba el fin propuesto de la contratación como lo  era el saneamiento básico ambiental.   

Tan evidente era el conocimiento que de los  trámites   contractuales   tenía   el   acusado   que  incluso  adujo  que  la  adjudicación   se   hizo  a  «personas  que  fueran  legalmente  capaz  de  ejecutar  la  obra  y  que  no  tuvieran (sic) inmerso en  incompatibilidades   e   inhabilidades»88,  contando  con  el  previo  concepto  de  la  oficina  jurídica, en cabeza de los doctores  WILLIAM  QUINTERO  VILLARREAL  y ORLEIDA ESTHER HERNÁNDEZ AGUILAR, pese a ello,  lo  que determina la prueba es que éste ni siquiera verificó la existencia del  visto bueno de esa dependencia.   

Así WILLIAM FRANCISCO QUINTERO VILLARREAL,  quien  se  desempeñó  como Secretario Jurídico de la Gobernación de Córdoba  desde  el  11  de  agosto de 2003, negó haber fungido como servidor público en  los   meses   de  noviembre  y  diciembre  de  200189,  por  lo que era imposible  que  pudiera  otorgar  un visto bueno a los contratistas que se les adjudicó la  construcción  de las señaladas letrinas, lo que claramente contradice el dicho  del acusado.   

En  el  caso  de ORLEIDA ESTHER HERNÁNDEZ  AGUILAR90,  si bien señaló estar vinculada con la Gobernación de Córdoba  desde  el  27  de  diciembre de 1990 y desempeñarse en los meses de noviembre y  diciembre  de  2001  como  Secretaria  de  la  oficina  jurídica,  negó  haber  participado  en las etapas contractuales para la construcción de letrinas, pues  esa  no  era  su función, salvo cuando su superior, el doctor JUAN CARLOS DÍAZ  GÓMEZ,  le  solicitaba  revisar  documentación, caso en el cual se plasmaba la  firma  del  abogado revisor y del jefe, como ocurría con todos los tramites que  se   surtían  en  esa  dependencia  y  que  echó  de  menos  en  las  órdenes  contractuales   obrantes   en   la   actuación   que   le   fueron  puestas  en  conocimiento.   

Además,  contrario  a  lo indicado por el  acusado  señaló  que el estudio de idoneidad de los contratistas era una etapa  precontractual  de  la cual se encargaba la Secretaría de Infraestructura y que  en  todo caso, desde su vinculación en el año 1999 con la oficina jurídica no  tenía  conocimiento  que  el pago de una orden contractual estuviera supeditada  al   visto   bueno   de   la   oficina   jurídica91.   

En  igual  sentido,  JUAN  CARLOS  DÍAZ  GÓMEZ92   informó  que  se  desempeñó  como  jefe  de  la  oficina  jurídica  de  la Gobernación de Córdoba desde el año 2000, sin que estuviera  dentro  de  sus  funciones la de participar en las etapas precontractuales, pues  tratándose  de  esta  clase  de  órdenes sólo intervenían en la revisión de  pólizas  y, en todo caso, la verificación documental que realizaban siempre la  soportaban   con   el   sello   de  revisado  del  profesional  y  de  él  como  jefe.   

Declaraciones  que,  a  diferencia  de  lo  señalado  por  la  defensa  no  generan  sospecha,  ni  pueden  ser tildadas de  mentirosas  pues  no  sólo  fueron  uniformes en su exposición, sino que no se  avizora  en  ellos  un  ánimo  tendencioso  a  descalificar  al acusado, por el  contrario,  lo  que  se  verifica  con las demás pruebas es que lejos estuvo la  administración  de  someter a examen de la oficina jurídica las órdenes y los  perfiles  de  las  personas  a  las que se les adjudicó la construcción de las  letrinas,   es  más,  así  lo  verificó  la  Sala  al  revisar  las  órdenes  contractuales  obrantes  en  la  actuación,  en  las  que  no  se  constata  la  existencia de un sello que certificara tal anuencia.   

Y  aunque  personas  como  RAFAEL REMBERTO  ROSSI  TORDECILLA,  MARÍA  STELLA  FLÓREZ  JIMÉNEZ,  y  ADA  LUZ  HOYOS  ZAPA  adscritos  a  la  Secretaría  de  Infraestructura,  también  indicaron que era  necesario  contar con un estudio jurídico por parte de la oficina encargada, lo  cierto es que no se hizo.   

Pese  al conocimiento que NORMAN GUILLERMO  tenía  de  la  necesidad  de  contar con el visto bueno por parte de la oficina  jurídica,  éste  al  momento de suscribir cada una de las reprochadas órdenes  contractuales  omitió  su  verificación,  pues  de  haberlo  hecho,  sin mayor  problema    habría    identificado    que   no   se   surtió   el   respectivo  trámite.   

Y   en  todo  caso,  de  contar  con  la  aprobación  de  la  oficina  jurídica  debía abstenerse de suscribir la orden  hasta  tanto  no verificara el cumplimiento de todos los requisitos, constatando  además,  las  razones por las cuales se fraccionó la unidad natural del objeto  contractual   y   se   acudió   a   la   modalidad   de   contratación   menos  exigente.   

Contrario  a ello, con el único ánimo de  favorecer   a   los   adjudicatarios   suscribió   las   reprochadas   órdenes  contractuales,   siendo   conocedor   que   las   mismas  eran  producto  de  un  fraccionamiento  contractual  y que al realizarse de esa forma se vulneraban los  principios de la contratación pública.   

Para  el acusado no era desconocido que en  las  reprochadas  órdenes  contractuales se estaban inobservando los requisitos  esenciales,  pues  no  sólo su experiencia profesional como Ingeniero Civil con  amplia   participación  en  el  sector  público  se  lo  determinaba  sino  su  desempeño  como  Secretario de Infraestructura, lo que le permitía conocer que  en  el  plan  de  desarrollo  de  Córdoba  2001-2003,  aprobado por la Asamblea  Departamental93,  se incluyó el capítulo 14- Infraestructura física y servicios  públicos  domiciliarios,  cuya  ejecución  estaba asignada al despacho del que  era  titular y que le permitía conocer el problema de saneamiento básico y las  necesidades  de  cada  comunidad,  por  lo  que  fácil  podía advertir que los  documentos  que  se le presentaba para su firma contenían el fraccionamiento de  la  unidad  contractual,  lo  que implicaba el desconocimiento de los requisitos  esenciales y a pesar de ello procedió a suscribirlos.   

No  puede perderse de vista que el acusado  tuvo  una  activa  participación  en  el  proceso  contractual,  pues  previo a  suscribir  las órdenes solicitó cada uno de los certificados de disponibilidad  presupuestal  e  incluso estuvo al tanto de la selección de los adjudicatarios,  pues  como  todos  lo  señalaron,  al pedir participación al Gobernador JESÚS  MARÍA  LÓPEZ  en  las  obras  de  letrinización,  éste  los direccionó a la  Secretaría  de  Infraestructura,  donde  él  era  el  titular,  lo que permite  colegir  que  tenía  pleno  conocimiento  del  objeto de los contratos y de las  calidades  de  los  adjudicatarios,  quienes a todas luces no eran idóneos para  construir por sí mismos las unidades sanitarias   

Para  el  acusado  ninguna  duda  podía  albergar  su  entendimiento  acerca  de  la  existencia  de la unidad natural de  objeto  en las obras de letrinización que se ejecutarían en Chuchurubí, Santa  Fé-Sector   I,   Los  Garzones-Buenaventura  y  en  la  cabecera  municipal  de  Montería;  ni  de  la  falta  de idoneidad de los adjudicatarios, de suerte que  previo   a   firmar   las   órdenes   contractuales,   podía  identificar  las  irregularidades  en  el  trámite,  lo  que lo obligaba a abstenerse de hacerlo,  pues,  entre  otros  factores,  la  suma  de  las  cuantías de cada orden se lo  evidenciaban,  de  suerte  que  su  firma  aparece  como el resultado de un acto  deliberado  y  consciente, a sabiendas de que con ello se favorecía ilegalmente  a los contratistas.   

Además, le era imperativo comprobar en la  contratación   el   cumplimiento   estricto  de  los  principios  y  requisitos  sustanciales,  pues sólo así su conducta podía ser considerada jurídicamente  adecuada,  acorde  con  el  principio de responsabilidad contractual referente a  que  «los  servidores  públicos  están obligados a  buscar  el  cumplimiento de los fines de la contratación, a vigilar la correcta  ejecución  del  objeto  contratado y a proteger los derechos de le entidad, del  contratista  y  de los terceros que puedan verse afectados por la ejecución del  contrato».   

Si  bien,  la  defensa  señaló  que  su  asistido  actuó  orientado  por el principio de confianza, como lo ha sostenido  la  Sala  (CSJ SP 26 mar 2009, Rad. 2908994).   

[É]ste opera en una comunidad determinada  de  interrelación,  cuando  quien realiza el riesgo permitido con arreglo a las  normas  que  regulan  la  actividad  de  que se trate, puede esperar que quienes  intervienen  en  el tráfico jurídico también observen las reglas pertinentes,  de  modo  que no se le puede imputar un resultado antijurídico en desarrollo de  la  actividad  riesgosa  acorde al deber de atención, si en ésta interfiere un  tercero  que  desatiende  la  norma  de cuidado que le es  exigible, o si a  pesar  de  no  atender la norma de cuidado esta desatención no fue determinante  en   tal   producto,   sino   la   injerencia,   dolosa   o   culposa,   de  ese  tercero.   

La  determinación  de  la efectividad del  principio  de  confianza  en  un  ámbito  de interrelación está guiada por la  apreciación  racional  de  las  pautas  que  la  experiencia  brinda  o  de las  concretas  condiciones  en  que  se  desenvuelve  una  actividad u organización  determinada,  porque  son  elementos que posibilitan señalar si una persona, al  satisfacer   las  reglas  de  comportamiento  que  de  ella  se  esperan,  está  habilitada  para  confiar  que el dolo o la culpa de los demás que interactúan  en    el    tráfico    jurídico    no    la    van    a    afectar.   

Y en el caso en estudio, este principio no  cobijaba  el  actuar  del  acusado,  pues  está  demostrado que al celebrar las  órdenes    contractuales    omitió    verificar   el   cumplimiento   de   los  condicionamientos  legales  en  el  trámite  previo  a su suscripción, sin que  resulte   de  recibo  que  éste  se  amparara  en  el  proceder  de  los  otros  intervinientes  en  las  fases  precontractuales,  en tanto que él mismo era el  titular     de     la     Secretaría     de     Infraestructura    –encargada del desarrollo de esa obra-  y  en  todo  caso,  quien  invoca  la aplicación de este principio «parte  del  supuesto de que (…,…) ha satisfecho las normas de  comportamiento  que  en  el  caso  preciso  de  él  se  esperaban»95,  lo cual no ocurrió en este caso.   

Queda demostrada la configuración del tipo  subjetivo  del  delito de contrato sin cumplimiento de requisitos legales por el  cual se juzga a NORMAN GUILLERMO ESPINOSA NIETO.   

3.3    Del   concurso   de   conductas  punibles.   

El inciso 1° del artículo 31 del Estatuto  represor prevé:   

ARTICULO   31.   CONCURSO  DE  CONDUCTAS  PUNIBLES.  El  que  con  una  sola  acción  u  omisión o con varias acciones u  omisiones  infrinja varias disposiciones de la ley penal o varias veces la misma  disposición,  quedará  sometido  a la que establezca la pena más grave según  su  naturaleza,  aumentada hasta en otro tanto, sin que fuere superior a la suma  aritmética  de  las  que  correspondan  a  las  respectivas  conductas punibles  debidamente dosificadas cada una de ellas.   

En este precepto se institucionalizaron las  figuras  del  concurso  material  o  real   y   el   ideal  o  formal,  la  primera «cuando una misma persona  comete  varios  delitos  susceptibles de encajar en un mismo precepto penal o en  varios,  los  cuales deben guardar una completa autonomía o independencia tanto  en  el  plano  subjetivo  como  en  el  objetivo.  En este caso no hay unidad de  acción  sino  acciones  u  omisiones  independientes  y  se  aplican  los tipos  respectivos   puesto   que  no  son  excluyentes».96.   

Al  paso  que  el  concurso ideal o formal  «se  presenta cuando con una sola acción se produce  la  comisión de dos o más delitos. Se da cuando una misma persona con una sola  acción  u  omisión  comete  varios  delitos  y  para efectos de la valoración  jurídica  del  hecho  el  funcionario judicial encuentra que existen dos o más  disposiciones  que no se excluyen entre sí, que toman en consideración algunos  aspectos  distintos  de  él,  los  que  solo en su conjunto agotan el contenido  antijurídico.»97   

Para   el  evento  que  concita  nuestra  atención  resulta  de interés la figura del concurso material o real, la que a  su vez puede ser homogéneo o heterogénea, simultánea o sucesiva.   

Es     homogéneo     «cuando  los  hechos  realizado por el sujeto activo son de la misma  especie,  es  decir,  cuando  se  adecuan  a  un mismo tipo legal» y  es  heterogéneo  «cuando los varios  hechos  perpetrados  son  de  diversa  especie,  es  decir, se subsumen en tipos  distintos»98   

A   voces  de  la  Corte  Constitucional  (C.C.     C464-2014)  «este  concurso  implica  una pluralidad de acciones  independientes  o  separadas,  sin  vínculo  alguno  entre  sí  y con momentos  diferenciables.  Esta  forma de proceder genera una multiplicidad de delitos que  lesionan por más de una vez uno o varios bienes jurídicos».   

Pues  bien,  la  Sala encuentra que NORMAN  GUILLERMO  ESPINOSA  NIETO en cuatro ocasiones diferentes celebró contratos sin  verificar  el cumplimiento de los requisitos legales esenciales, toda vez que se  tramitaron  y  suscribieron  21  órdenes contractuales cuando de acuerdo con la  ley   debieron   celebrarse   cuatro   contratos  con  el  procedimiento  de  la  contratación  directa,  al  tenor del artículo 24 de la Ley 80 de 1993. Ya que  para  preservar el cumplimiento de los principios de la contratación y alcanzar  el  fin  del  contrato  en  particular,  el  saneamiento  ambiental,  para  cada  municipio  en  el  casco  urbano,  en  las  veredas  y en los corregimientos era  necesario  celebrar  un  solo contrato, no proceder al fraccionamiento, ni hacer  un  contrato  por  cada  letrina,  pues  ello  atentaba contra los principios de  economía  y  transparencia, en tanto resultaba más oneroso en tiempo, recursos  económicos  y  humanos  este trámite que el que la ley prevé, amén de que se  alcanzaba  el bien común y no el interés particular que es evidente fue el que  persiguió el procesado con su comportamiento desviado.   

Cada  vez  que  el  procesado  firmó  las  órdenes  contractuales  fraccionando  los  cuatro  contratos que por ley debía  celebrar  cometió  un delito de contrato sin cumplimiento de requisitos legales  esenciales,  es  decir,  cuatro  punibles  en concurso homogéneo y sucesivo, de  manera independiente y autónoma.   

Es  evidente  que  con  su  comportamiento  vulneró  el  principio  de  legalidad  en  cuatro  ocasiones,  ya  que  omitió  verificar  el  trámite que debía seguirse bajo el procedimiento previsto en el  artículo  24  de la Ley 80 de 1993 en el mismo número de contratos, lo cual no  hizo,  por  el  contrario  expidió las 21 órdenes contractuales. Así mismo es  claro  que  con  su  proceder  afectó  en igual número el bien jurídico de la  administración  pública  y que el contenido de culpabilidad es también plural  porque  consciente  y voluntariamente afectó el interés protegido por ese tipo  penal.  En  este  sentido  ha  dicho la Corte que «La  realización  de  cada  contrato  y  su  consecuente  detrimento  al  patrimonio  público  constituye un hecho independiente y, por lo mismo, un delito autónomo  »99   

Así  entonces,  NORMAN GUILLERMO ESPINOSA  NIETO  está  llamado  a responder por el delito de contrato sin cumplimiento de  requisitos  legales  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo, toda vez que omitió  verificar  el  cumplimiento  de  los  requisitos  legales en la contratación de  letrinas  para atender el saneamiento ambiental de: 1) la comunidad de la vereda  Chuchurubí-Cereté,  2)  la  población  de  la  vereda  Sanata  fé- Sector I-  Montería,  3)  los  habitantes  del  corregimiento  Los  Garzones  de la vereda  Buenaventura-  Montería  y  4)  de  los  habitantes de la cabecera municipal de  Monería, de conformidad con el artículo 31 del Código Penal.   

4. De la antijuridicidad.  

La conducta endilgada al procesado además  de  típica  es  antijurídica,  toda vez que lesionó efectivamente y de manera  grave  el  bien  jurídico  de  la  administración  pública,  al  soslayar  el  principio  de  legalidad  que  se  impone  proteger  en  el trámite contractual   

No  puede  olvidarse  que  en el delito de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos la vulneración del bien jurídico se  verifica  con  el  «simple  hecho  de  celebrar  el contrato sin acatar los principios y normas de carácter  constitucional  y  legal que rigen la contratación administrativa»100, pues como  se  viene  indicando,  es la legalidad en el trámite  impartido  en  la  contratación estatal  lo  que  se  protege,  de allí, que  contrario  a  lo  indicado  por  la  defensa,  más allá que las obras se hayan  ejecutado  –como incluso  lo   señalaran  RAFAEL  REMBERTO  ROSSI  TORDECILLA,  MARÍA    STELLA   FLÓREZ   JIMÉNEZ   y   ADA   LUZ   HOYOS   ZAPA-,    en   beneficio   de  la  comunidad,  lo  cierto  es que se  inobservó el trámite previsto omitiendo acoger las  previsiones  del  artículo  24  de  la  Ley  80  de 1993 y el artículo 3° del  Decreto 855 de 1994.   

Imperioso resulta señalar que contrario a  lo  indicado  por la defensa, no se trata de constatar un detrimento patrimonial  para  las arcas del Estado, pues de haberse   incurrido   en  ello,  entraría  a  concursar  otro  delito  como el de peculado, pues  se  insiste «cuando se desconozcan principios como el  de   selección   objetiva,   eludiendo  el  procedimiento  preestablecido  para  privilegiar  a  unos  contratistas  en  detrimento  de  otros,  el  beneficio de  aquellos  surge  de  la  adjudicación  de  un  contrato  tramitado  irregular e  ilícitamente101    y    se   estructura  objetivamente  el  tipo  penal aún en el evento de que el resultado favorezca a  la                 administración»102:   

5. De la culpabilidad.  

Conforme a lo obrante en la actuación, no  se  puso  en  entredicho  que  NORMAN  GUILLERMO  ESPINOSA  NIETO,  al suscribir  las   órdenes contractuales objeto de reproche se encontrara en uso de sus  plenas   capacidades   cognitivas,  por  ende,  debe  ser  tenido  como  persona  imputable.   

Adicional a ello, se evidenció que pese a  conocer  que  estaba  actualizando  los  elementos  del  tipo  penal  y con ello  procediendo  antijurídicamente,  desconoció  las  obligaciones de verificar el  cumplimiento  de los requisitos esenciales, previo a suscribir las órdenes, sin  que concurriera causal eximente de responsabilidad.   

Acreditados los requisitos contenidos en el  artículo  232  de  la Ley 600 de 2000 y acogiendo la solicitud de condena de la  Fiscalía,  la  Sala  declarará  a  NORMAN GUILLERMO ESPINOSA NIETO responsable  penalmente  como  autor  del  delito  de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales  en  concurso  homogéneo  y sucesivo conforme lo prevén los artículos  29, 31 y 410 del C.P.   

6.  Determinación  de  las  consecuencias  jurídicas de las conductas punibles   

Siendo  las  conductas  ejecutadas  por el  acusado  típicas,  antijurídicas  y  culpables se prevé como consecuencia una  sanción   punitiva,   la   que   se  establecerá  conforme  los  criterios  de  dosificación establecidos por el legislador.   

Atendiendo  lo normado por el artículo 31  de  la  Ley  599  de  2000,  para  dosificar la pena en los casos de concurso de  conductas   punibles,   el   funcionario  judicial  deberá  partir  del  delito  sancionado  con  pena  más grave, para lo cual calculará la sanción imponible  para  cada  delito  según  las  circunstancias específicas, aumentada hasta en  otro  tanto,  sin que pueda superar la suma aritmética de las que corresponda a  las   respectivas   conductas   punibles   debidamente   dosificadas   en   cada  caso.   

Como  se  trata  de un concurso homogéneo  sucesivo   de   contratos   sin   cumplimiento   de   requisitos   legales,   se  individualizará  la  pena para uno de los delitos y se aumentará hasta en otro  tanto.   

El    artículo    410   del   Código  Penal103  contempla  una  pena  de prisión de cuatro (4) a doce (12) años  –lo  que  es lo mismo de  cuarenta  y  ocho  (48)  a  ciento  cuarenta  y  cuatro  (144)  meses-, multa de  cincuenta  (50) a doscientos (200) salarios mínimos legales mensuales vigentes,  e  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas de cinco  (5)  a doce (12) años –lo  que   es   lo   mismo   de  sesenta  (60)  a  ciento  cuarenta  y  cuatro  (144)  meses-.   

De    la    pena   privativa   de   la  libertad.   

El ámbito de punibilidad está conformado  por  un  primer  cuarto comprendido entre 48 a 72 meses de prisión, dos cuartos  que  van  de  72  a 120 meses de prisión y un cuarto último que va desde 120 a  144 meses de prisión.   

Conforme  lo prevé el artículo 61 inciso  2º  del  C.P., toda vez que la Fiscalía no enrostró al acusado circunstancias  agravantes  ni  atenuantes,  la  Sala se moverá dentro del cuarto mínimo, esto  es, 48 a 72 meses de prisión.   

Atendiendo  el  texto  del  inciso 3º del  artículo   61   ibídem,  resulta  incontrovertible  la  gravedad de la conducta  agotada  por  el  procesado, en tanto prevalido de la  función  de  Gobernador  y  de  la  confianza  depositada en él para asumir el  primer  cargo  departamental  en encargo, se abstuvo de verificar los requisitos  legales  en  los  contratos  que  comprometían  el  presupuesto departamental y  deliberadamente   omitió  la  aplicación  de  principios  orientadores  de  la  contratación   estatal   para   dar   continuidad   a  un  proceder  caprichoso  irresponsable,  dilatando la solución de las necesidades de saneamiento básico  de la comunidad cordobesa.   

Y  la intensidad  del   dolo  con  el  que  actuó  el  acusado,  pues  desconociendo  los  principios  contractuales  y los fines del servicio público  fraccionó  en  varias  ocasiones  la  unidad  del  objeto  contractual,  lo que  aparejó  la  demora  en  la atención de saneamiento ambiental de la comunidad,  con  el  propósito  de  favorecer  a  personas  cercanas  a  la administración  departamental, ignorando el interés general.   

Atendiendo  estas  circunstancias, la Sala  partirá    de    una    pena   de   56   meses   de  prisión.   

Ahora,  como  se le atribuye al acusado la  comisión  de  la  conducta  punible  de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo  por  las  cuatro  contrataciones  llevadas  a cabo en la vereda Chuchurubí-Cereté; las veredas Santa fe/Sector I  y  Los Garzones/Buenaventura de Montería y en el casco urbano de ese municipio;  se  aumentarán a la pena privativa de la libertad 3 meses por cada uno de los 3  contratos  restantes,  suma  que arroja un total de 65  meses de prisión como pena a imponer.   

De la pena de multa.  

Para  la  imposición de la pena de multa,  debe   tenerse  en  cuenta  que  según  lo  ha  considerado  esta  Corporación  «no  se  fija  a  través  del  sistema  de  cuartos  punitivos,  tal  como  el  que  la ley ha fijado para individualizar la sanción  privativa  de la libertad, sino conforme los criterios que consagra el artículo  39-3  del Código Penal» 104,   además,  tomando  en  consideración  los criterios del artículo 39-3 Ibídem, encuentra la Corte que  la   multa   «como  pena  principal  que  es,  está  condicionada por factores diversos a la de prisión,  entre  los  cuales  ha  de  ponderarse  con  mayor énfasis “… la situación  económica  del  condenado  deducida  de su patrimonio, ingresos, obligaciones y  cargas  familiares”,  por  resultar criterio indicativo de la real posibilidad  de   los   procesados   de  cancelar  la  que  les  sea  impuesta.»105.   

En  esas  condiciones, preciso sea indicar  que  de  acuerdo  a  lo  referido por el procesado en la indagatoria106,  éste  para  esa ápoca no contaba con una fuente de trabajo de la cual pudiera derivar  un   sustento   económico,   en   tanto  estaba  afectado  con  una  medida  de  aseguramiento  en su lugar de residencia, por virtud del proceso con radicación  26076,  que  culminó  el  10  de  octubre  de  2007 con sentencia condenatoria,  imponiéndole  una pena de 5 años de prisión, además debía alrededor de cien  millones  de  pesos  y  no  poseía ningún bien sujeto a registro, todo lo cual  permite  a  la  Sala  deducir el escaso patrimonio con que actualmente cuenta el  acusado,   razón   por   la   cual   se  le  impondrá  multa  de  50  s.m.l.m.v para la fecha de ocurrencia  de los hechos.    

Siguiendo los criterios establecidos en el  artículo  39-4  del  Código  Penal,  a  la  multa  fijada  de 50 s.m.l.m.v. se  adicionará  la  misma  cuantía  por  cada uno de los tres delitos concursales,  arrojando  un  total  de  200  s.m.l.m.v. para la fecha de los hechos.   

De  la  inhabilidad  para  el ejercicio de  derechos y funciones públicas.   

Siguiendo el sistema de cuartos que se hace  extensivo   para  esta  sanción,  se  tiene  que  el  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  prevé una pena de inhabilidad que oscila  entre  los  60 a los 144 meses, por lo que se fija un primer cuarto de movilidad  comprendido  entre 60 a 81 meses, dos cuartos medios establecidos entre 81 a 123  meses y un cuarto final de 123 a 144 meses.   

Como  quiera  que  no  se  le  endilgó al  procesado  circunstancias  de  menor  ni de mayor punibilidad se hace imperativo  seleccionar  el  cuarto mínimo, esto es de 60 a 81 meses de inhabilidad y, bajo  el  mismo  razonamiento que se tuvo en cuenta para fijar la pena de prisión, se  aumenta  en  7  meses el quantum mínimo de la pena de  inhabilidad  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas, para  un  total  de 67 meses.   

Como quiera que el aumento por los delitos  concursales  en  cuanto  a  la  pena privativa de la libertad fue del 13.84%, el  mismo  porcentaje  se  tendrá  en  cuenta  para  determinar el incremento de la  inhabilidad  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  lo que  equivale  a 9 meses 3 días, para un total de 76 meses  y 3 días.   

La necesidad de las penas impuestas se hace  ostensible  a  propósito de sus finalidades, de prevención general y especial,  reinserción   social,   protección  y  justa  retribución,  previstas  en  el  artículo 4° del Código Penal.   

7.  De  los  mecanismos sustitutivos de la  pena privativa de la libertad:   

Preciso  sea  indicar  que  tratándose de  delitos  cometidos  contra  la  administración  pública,  el artículo 68A del  Estatuto   Punitivo   prohíbe   la   concesión   de  beneficios  y  subrogados  penales.   

Empero, tal prohibición fue incluida en el  ordenamiento  penal  por  las  Leyes 1453 y 1474 de 2011 y 1709 de 2014, 1773 de  2016,  las  cuales  cobraron vigencia con posterioridad a la fecha de los hechos  por  los  cuales  se emite condena en contra de NORMAN GUILLERMO ESPINOSA NIETO,  razón  por  la  cual  no  se hará extensiva la referida prohibición, haciendo  imperativo  el estudio de los subrogados penales, de cara al cumplimiento de los  requisitos  establecidos  por  el  legislador  para la fecha de comisión de los  hechos.   

7.1.   Suspensión   condicional  de  la  ejecución de la pena.   

Prioritario  sea  indicar  que  si bien el  artículo  63  del  Código Penal, modificado por el artículo 29 de la Ley 1709  de  2014  impone  como  requisito  objetivo para la concesión de la suspensión  condicional  de la ejecución de la pena «Que la pena  impuesta  sea  de  prisión  que  no  exceda  de  cuatro  (4)  años»,  resultando  más favorable que el límite impuesto en el texto  original  previsto  en la Ley 599 de 2000, de 3 años, lo cierto es que no puede  darse  aplicación al novel artículo pues ello haría imperativo la aplicación  de  la prohibición contenida en el artículo 68 A del Estatuto Represor, lo que  a   todas  luces  sería  contrario  a  los  intereses  del  acusado,  pues  una  interpretación  diferente  implicaría  integrar dos normas, bajo una figura de  lex  tertia,  la  que  se  encuentra  proscrita,  en  tanto  vulnera el principio de legalidad.107   

En  ese sentido, acorde con lo establecido  en  el  numeral  primero  del  artículo  63  de la Ley 599 de 2000 –texto  original-,  atendiendo  a  la  cantidad  de  la  pena  privativa de la libertad impuesta al procesado, es claro  que  no  se  cumple el requisito objetivo establecido, lo cual torna innecesario  adentrarse  en  el estudio del aspecto subjetivo contenido en el numeral segundo  de  la  disposición  en cita, por lo tanto se declarará que el procesado no se  hace acreedor a la concesión del dicho subrogado.   

7.2.   De   la   prisión  domiciliaria.   

Este   instituto   también  ha  sufrido  variaciones  en  su  regulación,  por  cuenta de las Leyes 1142de 2007, 1453 de  2011  y  1709  de  2014  y pese a que la actual legislación prevé un requisito  objetivo  más  favorable  para los intereses del procesado, lo cierto es que su  aplicación  aparejaría  la  prohibición prevista en el artículo 68 A, por lo  que,  como  se  indicó  en  lo  atinente  a  la  suspensión  condicional de la  ejecución  de  la  pena,  no resulta viable acoger fracciones de una norma para  complementarla  con  otra,  razón  por  la  que la concesión de este subrogado  también  se  analizará  de cara a lo previsto en el artículo 38 de la Ley 599  de 2000- texto original, el cual prevé:   

La  ejecución  de la pena privativa de la  libertad  se  cumplirá en el lugar de residencia o morada del sentenciado, o en  su  defecto  en  el  que  el  Juez  determine,  excepto  en  los casos en que el  sentenciado  pertenezca  al grupo familiar de la víctima, siempre que concurran  los siguientes presupuestos:   

1. Que la sentencia se imponga por conducta  punible  cuya pena mínima prevista en la ley sea de cinco (5) años de prisión  o menos.   

2.  Que  el  desempeño personal, laboral,  familiar  o  social  del  sentenciado  permita  al Juez deducir seria, fundada y  motivadamente  que  no  colocará en peligro a la comunidad y que no evadirá el  cumplimiento de la pena.   

3.  Que  se garantice mediante caución el  cumplimiento de las siguientes obligaciones:   

1)  Cuando  sea  del  caso,  solicitar  al  funcionario judicial autorización para cambiar de residencia.   

2) Observar buena conducta.  

3)  Reparar  los daños ocasionados con el  delito,  salvo  cuando  se  demuestre  que  está  en  incapacidad  material  de  hacerlo.   

4)   Comparecer  personalmente  ante  la  autoridad  judicial que vigile el cumplimiento de la pena cuando fuere requerido  para ello.   

5)  Permitir  la entrada a la residencia a  los  servidores  públicos encargados de realizar la vigilancia del cumplimiento  de  la  reclusión y cumplir las demás condiciones de seguridad impuestas en la  sentencia,  por  el funcionario judicial encargado de la vigilancia de la pena y  la reglamentación del INPEC.   

El  control  sobre esta medida sustitutiva  será  ejercido  por  el  Juez  o  Tribunal  que  conozca del asunto o vigile la  ejecución  de  la sentencia, con apoyo en el Instituto Nacional Penitenciario y  Carcelario,  organismo  que  adoptará,  entre  otros,  un  sistema  de  visitas  periódicas  a  la  residencia  del  penado para verificar el cumplimiento de la  pena, de lo cual informará al despacho judicial respectivo.   

Cuando  se  incumplan  las  obligaciones  contraídas,  se  evada  o  incumpla  la reclusión, o fundadamente aparezca que  continúa  desarrollando  actividades  delictivas,  se hará efectiva la pena de  prisión.   

Transcurrido  el  término privativo de la  libertad  contemplado  en  la  sentencia,  se declarará extinguida la sanción.   

En  el  presente  evento se procede por el  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  previsto en el  artículo  410  de  la Ley 599 de 2000 –texto  original-,  norma aplicable a la fecha de los hechos, la que  fija  como  pena  mínima  la  de cuatro años, motivo por lo que el presupuesto  objetivo    señalado    en   el   inciso   1°   del   artículo   38   íbidem  concurre.   

En  cuanto  al  requisito  de  carácter  subjetivo,   esto   es,  el  examen  del  desempeño  personal,  laboral, familiar o social del sentenciado, orientado a establecer si  fundada  y  motivadamente  no  colocará  en  peligro  a  la  comunidad y que no  evadirá  el  cumplimiento  de  la  pena. Se debe hacer el análisis teniendo en  cuanta  las funciones de la pena previstas en el artículo 4° del Código Penal  «cuya  observancia  surge  imperiosa  no  solo  al  momento  de la individualización del castigo intramural, sino también en el de  su   ejecución  como  tal  o,  inclusive,  bajo  la  figura  de  la  reclusión  domiciliaria»108.  Así  lo ha considerado  esta Corporación:   

   

Exige   igualmente  la  norma  que  “el  desempeño  personal, laboral, familiar o social del sentenciado permita al juez  deducir  seria,  fundada  y  motivadamente  que  no  colocará  en  peligro a la  comunidad  y  que  no  evadirá el cumplimiento de la pena”, conclusiones que no  pueden obtenerse sin estudiar los fines de la pena.   

El artículo 4° del Código Penal señala  que  la  pena  cumplirá  funciones  de prevención general, retribución justa,  prevención  especial,  reinserción  social y protección al condenado y que la  prevención  especial y la reinserción operan en el momento de la ejecución de  la pena de prisión.   

La  Corte  interpreta que cuando allí se  declara  que  las funciones de prevención especial y reinserción social operan  en  el  momento de la ejecución de la pena de prisión (sea esta domiciliaria o  carcelaria)  no  se  excluyen  las  demás funciones como fundamento de la misma  pena,  sino  que  impide  que  sean  la  prevención  especial y la reinserción  criterios  incidentes  en  la  determinación  o  individualización  de la pena  privativa de la libertad.   

Significa  lo  anterior,  que  tanto para  imponer,  como  para  ejecutar  la  prisión  domiciliaria en sustitución de la  prisión  carcelaria  deben  tenerse en cuenta también las funciones de la pena  que   tienen   que   ver   con   la   prevención   general  y  la  retribución  justa.   

Independientemente  de  las  afinidades  teóricas  que se tengan sobre los conceptos básicos que integran las funciones  de  la  pena, la decisión de política criminal del Estado Colombiano en cuanto  a  los  principios y los fines de la pena es la adoptada en los artículos 3 y 4  del  Código Penal. Desde esa óptica, la función de “retribución justa” puede  abordarse  de  manera  general  en  dos  estadios  claramente  diferenciados del  proceso  penal.  Como  criterio  que influye en la determinación judicial de la  pena,  en  cuanto es en tal momento que se define la medida de la retribución y  se   determina   su  contenido  de  justicia,  de  mano  de  los  principios  de  razonabilidad  y proporcionalidad; y, como función vinculada a la ejecución de  la  pena  que  no  puede  ser  dejada  de  sopesar  cuando vaya a enjuiciarse la  adopción  de  providencias  que anticipen material y condicionalmente una parte  de  la  privación  efectiva  de  la  libertad  o la subroguen por un periodo de  prueba.   

Igual  cosa  ocurre  con  la  función de  “prevención  general”,  a  través  de la cual se advierte a la sociedad de las  consecuencias  reales  que puede soportar cualquiera que incurra en una conducta  punible:  paradójicamente  el  hombre  se  ve  compelido a proteger la sociedad  mediante  la amenaza a los individuos que la componen. Porque el orden jurídico  es  un  sistema  que  opera  bajo  la  fórmula  acción – reacción, supuesto –  consecuencia   jurídica.   Ese  fin  de  “prevención  general”  es  igualmente  apreciable  tanto  para  la  determinación  judicial  de  la  pena como para el  cumplimiento  de  la  misma,  pues  se previene no solo por la imposición de la  sanción,  sino  y  sobre  todo,  desde  la  certeza,  la  ejemplarización y la  motivación  negativa  que  ella  genera  (efecto disuasivo), así como desde el  afianzamiento    del    orden    jurídico    (fin    de   prevención   general  positiva).109   

Conforme  con este derrotero, encuentra la  Sala  que  existe  un  pronóstico  favorable para que NORMAN GUILLERMO ESPINOSA  NIETO  cumpla la sanción impuesta al interior de su domicilio, pues con ello es  suficiente  para  que  obren  las  funciones de la pena de prevención general y  especial, y retribución justa.   

Pues  si  bien, las conductas punibles por  las  cuales  se  emite condena, son graves, en tanto afectaron el bien jurídico  de  la  administración  pública  y  fueron desarrolladas mientras éste estaba  investido  como  servidor público, lo cierto es que fueron cometidas en el año  2001,  sin  que  se tenga conocimiento que con posterioridad haya continuado con  su actuar delictivo.   

Además,  aunque  es  reprochable  que  el  procesado  haya empleado el voto de confianza que se le otorgó para fungir como  Gobernador  encargado de Córdoba en los meses de noviembre y diciembre de 2001,  para  favorecer  intereses  de particulares y cometer varias conductas punibles,  como  se  revela no sólo con la condena ahora impuesta, sino por la emitida por  esta misma Corporación en  CSJ   SP   10  OCT.  2007,  Rad.  26076,  por  el  mismo  delito de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo  y  heterogéneo con peculado por  apropiación110; lo cierto es que de esas  conductas  no  puede inferirse el desempeño personal actual del procesado, pues  las  mismas  tuvieron lugar hace 15 años y no obra en  el  paginario  circunstancia  que  denote  la  recurrencia  en  la  comisión de  conductas  punibles, lo que permite inferir que en el procesado efectivamente ha  obrado   la   prevención  especial,  pues  su  buen  comportamiento  indica  el  acogimiento  que  éste  ha  hecho  de  los  efectos  de  la sanción penal y la  intimidación que en él genera el aparato represor.    

Aunado  a  lo  anterior, el comportamiento  procesal  asumido  por  ESPINOSA  NIETO revela que no  eludirá  el  cumplimiento  de  la  sanción.  No  puede  desatenderse  que  aun  conocedor  de  las consecuencias a las que se enfrentaba en el presente proceso,  pues  ya  había  purgado  una  pena privativa de la libertad, impuesta por esta  misma  Corporación,  atendió  los  llamados de la administración de justicia,  actitud  que  permite  inferir de manera fundada que no eludirá el cumplimiento  de   la  sanción,  pues  en  él  ha  obrado  el  condicionamiento  interno  de  resocialización y acogimiento a la ley   

Además, no puede ignorarse que de acuerdo  con    lo    indicado    en    la    indagatoria111,  el  sentenciado  cuenta  con  arraigo  familiar,  es  casado, padre de dos hijos y reside en la ciudad de  Montería-Córdoba,  en  la  residencia  de  propiedad de su esposa, aspecto que  permite  determinar  «un  referente  objetivo que le  permita  suponer  fundadamente  que  aquél  no  evadirá  el cumplimiento de la  pena».112.  Igualmente,  según  su  dicho, purgó parte de la pena impuesta  con  antelación  en  su  domicilio,  sin que se tenga noticia de incumplimiento  alguno.   

En  ese  sentido,  es  claro  que  para el  presente  evento, la prisión domiciliaria es el mecanismo más idóneo para que  se  cumpla  la  pena  y las funciones que deben obrar en el sentenciado, como un  reconocimiento   a   su   comportamiento  posterior  al  acto  delictivo  y,  al  acogimiento  a  la  ley  que  ha  mostrado no sólo en el actual proceso sino en  aquél  en  el  que  cumplió  la  sanción  impuesta por esta Corporación, por  hechos concomitantes a los ahora reprochados.   

De  no atenderse este criterio se estaría  negando  las  funciones de la pena, las cuales deben ser orientadoras al momento  de  la imposición de los subrogados, más cuando esta Sala ha sostenido que con  la prisión domiciliaria también:   

[S]e  satisface automáticamente el fin de  prevención  general  positiva, estabilizándose así la infracción de la norma  y  transmitiéndose  la  censura institucional a la conducta del condenado. Así  mismo,  innegablemente  opera  la retribución justa, por cuanto la ejecución  de  la  pena en el domicilio  constituye  una  efectiva  restricción  de la libertad personal del sentenciado  (…).   

De  otro  lado, la prevención especial se  encuentra  igualmente  realizada.  En  su aspecto negativo, por cuanto el penado  habrá  de  permanecer  privado  de  su  libertad  en  el domicilio a  condición de cumplir a cabalidad las  condiciones  impuestas  judicialmente, so pena de verse revocada la sustitución  de  la  ejecución  de  la  pena  y reactivarse la reclusión carcelaria ante un  incumplimiento.113.   

En  esas  condiciones  al  cumplirse  los  requisitos  objetivos  y  subjetivos  previstos  en  el artículo 38 del Código  Penal,   es  clara  la  procedencia  de  la  prisión  domiciliaria,  bajo la obligación de cumplir con los  compromisos  fijados  en  el numeral 3º íbidem, previa caución por la suma de  un    (1)    S.L.M.L.V.   

Para  el cumplimiento de la pena privativa  de  la  libertad se procederá a su captura inmediata a efectos de que se deje a  disposición  del  Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) para su  custodia y traslado.   

8.  De las consecuencias civiles derivadas  del delito.   

De acuerdo a lo previsto en el artículo 56  de  la  Ley  600  de  2000,  en  todo proceso penal en que se haya demostrado la  existencia  de perjuicios provenientes del hecho investigado, el juez procederá  a  liquidarlos  de  acuerdo  con  lo  probado  en  la actuación y condenará al  responsable.  Adicionalmente,  se  pronunciará  sobre  las expensas, las costas  judiciales y las agencias en derecho, si a ello hubiere lugar.   

En este caso no hubo constitución de parte  civil  y los hechos por los cuales se emite condena no se demostró que hubieran  causado  perjuicios  materiales  a  la  administración,  ni tienen la virtud de  disminuir  la  capacidad  productiva  o  laboral  del departamento de Córdoba o  poner en peligro su existencia.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto por el  artículo  392-1  del  Código de Procedimiento Civil, sería necesario condenar  al  procesado al pago de las costas incluidas las agencias en derecho a favor de  la  parte  civil constituida en el proceso y a los gastos que debió asumir para  que  su  derecho  lograra  reconocimiento  judicial;  empero,  como  ésta no se  constituyó no habrá lugar a ello.   

Por  medio  de  la Secretaría de la Sala,  expídanse  las  copias  de  que  tratan los artículos 469 y 472 del Código de  Procedimiento Penal, aplicado.   

Finalmente,  se  ordena  declarar  que  la  vigilancia  de la ejecución de las penas aquí impuestas corresponde al juzgado  de  ejecución  de  penas y medidas de seguridad del lugar en donde se determine  purgará la pena el procesado.   

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  administrando  justicia  en nombre de la  República de Colombia y por autoridad de la ley.   

RESUELVE  

Primero:   DECLARAR   a   NORMAN   GUILLERMO  ESPINOSA  NIETO,  de  condiciones  civiles  y  personales referidas en esta determinación, Gobernador  encargado  de  Córdoba,  como  autor  responsable  del  delito  de contrato sin  cumplimiento   de   requisitos   legales   en  concurso  homogéneo  y  sucesivo  (artículos  29,  31  y  410  del Código Penal), por  el     cual    fue  acusado;  en  consecuencia  se  dispone  CONDENARLO  a  las  penas principales de  65  meses  de  prisión,  multa  de  200  salarios  mínimos legales mensuales vigentes para el año 2001 e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  76  meses  y  7  días, con  base en las consideraciones plasmadas en precedencia.   

Segundo:  No  emitir    condena   a  NORMAN    GUILLERMO   ESPINOSA   NIETO,  por  concepto  de  indemnización de  perjuicios.   

Tercero:        DECLARAR      que     NO    es  procedente   la   suspensión   condicional  de  la  ejecución      de      la      pena.   

Cuarto:        SUSTITUIR  al condenado la pena privativa  de   la   libertad   por   la  PRISIÓN  DOMICILIARIA  en  el lugar de su residencia, bajo la obligación de  cumplir  con  los  compromisos  fijados en el numeral 3º del artículo 38 de la  Ley  599  de  2000,  previa  caución  para  su  cumplimiento  por  la suma de 1  S.L.M.L.V.   

Líbrese  la  correspondiente  orden  de  captura  y  comuníquese  al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario INPEC  para  el  control  de  la  medida  sustitutiva  y  el cumplimiento de la pena de  prisión por el incriminado en su residencia.   

Cumplido lo anterior se cancelará la orden  de  captura por la autoridad judicial a quien le sea puesto a su disposición el  condenado.   

Quinto:  En    firme    esta    providencia,   REMITIR  la  actuación  al Juzgado de  Ejecución   de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  –  Reparto,  para  lo  de  su  cargo.   

Sexto:         REMITIR por Secretaría las copias del  fallo  a las autoridades que alude el artículo 472 del Código de Procedimiento  Penal.   

Séptimo: Contra  esta sentencia no procede recurso alguno.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Presidente  

JOSÉ  FRANCISCO  ACUÑA VIZCAYA   

Magistrado  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO

Magistrado   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Magistrado  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

Magistrado  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  A  folios 1 a 41 del cuaderno Nº 1 Actuación de la Fiscalía.   

2  A  folio 44 del cuaderno Nº 1 Actuación de la Fiscalía.   

3  A  folios 111 a 117 del cuaderno Nº 1 Actuación de la Fiscalía   

4  A  folios 30 a 57 del cuaderno Nº2 Actuación de la Fiscalía.   

5  A  folios 146 a 154 del cuaderno Nº2 Actuación de la Fiscalía   

6  A  folio 266 del cuaderno Nº2 Actuación de la Fiscalía   

7  A  folios 17 a 49 del cuaderno Nº3 de la Actuación de la Fiscalía.   

8  Hechos plasmados en la resolución de acusación. Fl, 17   

9  Resolución de acusación. A folio 33   

10  Resolución de acusación. A folio 34   

11  Resolución de acusación A folio 41.   

12  Resolución de acusación, A folio 42   

13 A  folios 79 a   

14 A  folio 4 del cuaderno Nº1 de la Corte.   

15 CSJ  SP14992-2015   

16 CSJ  SP 16 mar 2009. Rad. 29089   

17 Al  respecto  CSJ  SP4463-2014,  reiterando  lo  dicho en CSJ SP, 25 sep. 2013, rad.  35344.   

18  íbidem   

19  CE-  Sala  de Consulta y Servicio Civil. 10 ag. 2015.  Rad. 11001-03-06-000-2015-00118-00(2260)   

20 CE-  Sala  de  lo  Contencioso  Administrativo,  Sección  Tercera,  5  jun 2008, Rad  15001233100019880843101- 8031.   

21  Reiterado  en  C  E-  Sala  de  lo  Contencioso Administrativo- Sección Tercera  Subsección           C.           31           en.          2011,          rad.  25000-23-26-000-1995-00867-01(17767)   

22  Certificación  laboral nº 0630 de 9 de julio de 2008 (fl. 129 C. Actuación de  Fiscalía 1)   

23 A  folios 131 y 132 del C. Actuación de la Fiscalía 1   

24 A  folios 133 y 134 del C. Actuación de la Fiscalía 1   

25 A  folios 135 y 136 del C. Actuación de la Fiscalía 1   

26 A  folios 137 y 138 del C. Actuación de la Fiscalía 1   

27  C.E. Sala de Consulta y Servicio Civil   

28 Al  respecto  CSJ SP 12 jun. 2013, rad. 35660, CSJ; CJS SP 26 may. 2010, rad. 30933,  CSJ SP 24 oct. 2012, rad. 33714, entre otras.   

29  Diccionario   de   la  Real  Academia  de  la  Lengua  Española,  Edición  del  Tricentenario. Acepciones 1 y 7   

30  Íbidem .Acepciones 1 y 7   

31  http://delasobligaciones.blogspot.com.co/2012/08/obligaciones-de-gener0-y-cuerpo-cierto.html   

32 CSJ  SP 24 oct. 2012, Rad, 33714   

33  íbidem   

34  Consejo  de  Estado;  Sala  Plena  de  lo contencioso administrativo; C.P.   Darío  Quiñónez Pinilla; Sentencia del 3 de octubre de 2000; Rad.: AC-10529 y  AC-10968.   

35  íbidem   

36 En  cada  una  de  las 45 órdenes contractuales detalladas se establece como objeto  contractual  la  construcción  de letrinas (de 5 a 9  letrinas),    para    ser    desarrolladas    en    diferentes   municipios   de  Córdoba.   

37 A  folios 138 a 203 del C. anexo 5   

38 A  folio 176 del C. anexo 5   

39  Artículo  85.3 programa de gobierno. A folio 176 del  C. anexo 3   

40  Artículo 96.3.c Programa de gobierno. Folio 178 C. anexo 5   

41 A  folio 188 del C. anexo 5   

42 A  folios 102 a 103 del C. anexo 1   

43 A  folios 170 a 171 del C. anexo 1   

44 A  folios 54 a 55 del C. anexo 3   

45 A  folios 38 a 39 del C. anexo 3   

46 A  folios 198 a 199 del C anexo 1   

47 A  folios 96 a 97 del C. anexo 2   

48 A  folio 128 a 129 del C. Anexo 1   

49 A  folios 125 a 126 del C. Anexo 3   

50 A  folios 136 a 137 del C. anexo 3   

51 A  folios 195 a 196 del C. anexo 3   

52 A  folios 251 a 252 del C. anexo 3   

53 A  folios 146 a 147 del c. anexo 3   

54 A  folios 156 a 157 del C. anexo 3   

55 A  folio 294 del c. anexo 3   

56 A  folios 65 a 66 del C. anexo 3   

57 A  folio 78 a 79 del C. anexo 3   

58 A  folios 92 a 93 del C. anexo 3   

59 A  folios 179 a 180 del c. anexo 4   

60 A  folio 132 a 133 del C. Anexo 1   

61 A  folios 219 a 220 del c. anexo 3   

62  Según  certificación  del Secretario de Hacienda Departamental de 14 de agosto  de 2001. Folio 13 del C. Anexo 1   

63  Decreto 2579 de 13 de diciembre  de 2000   

64  Así  mismo  lo  certificó el Secretario de Hacienda Departamental. Folio 13 C.  anexo 1   

65-  Norma aplicable a la fecha de ocurrencia de los hechos-.   

PARÁGRAFO   No   habrá   lugar   a  la  celebración  de  contrato  con  las  formalidades  plenas  cuando  se  trate de  contratos  cuyos  valores  correspondan a los que a continuación se relacionan,  determinados  en función de los presupuestos anuales de las entidades a las que  se   aplica   la   presente   ley,   expresados  en  salarios  mínimos  legales  mensuales.   

Para   las   entidades   que  tengan  un  presupuesto  anual  igual  o  superior  a 6.000.000 de salarios mínimos legales  mensuales,  cuando  el  valor del contrato sea igual o inferior a 2.500 salarios  mínimos  legales  mensuales;  las  que  tengan  un  presupuesto  anual  igual o  superior  a  4.000.000  de  salarios  mínimos  legales  mensuales  e inferior a  6.000.000  de  salarios mínimos legales mensuales, cuando el valor del contrato  sea  igual  o  inferior  a  1.000  salarios  mínimos legales mensuales; las que  tengan  un  presupuesto  anual igual o superior a 2.000.000 de salarios mínimos  legales   mensuales   e  inferior  a  4.000.000  de  salarios  mínimos  legales  mensuales,  cuando  el  valor  del  contrato sea igual o inferior a 300 salarios  mínimos  legales  mensuales;  las  que  tengan  un  presupuesto  anual  igual o  superior  a  1.000.000  de  salarios  mínimos  legales  mensuales  e inferior a  2.000.000  de  salarios  mínimos legales mensuales cuando el valor del contrato  sea  igual  o  inferior a 50 salarios mínimos legales mensuales; las que tengan  un  presupuesto  anual  igual  o  superior  a  500.000 e inferior a 1.000.000 de  salarios  mínimos  legales  mensuales, cuando el valor del contrato sea igual o  inferior   a   40  salarios  mínimos  legales  mensuales;  las  que  tengan  un  presupuesto  anual  igual  o  superior  a  250.000 e inferior a 500.000 salarios  mínimos  legales mensuales, cuando el valor del contrato sea igual o inferior a  30  salarios  mínimos  legales  mensuales;  las que tengan un presupuesto anual  igual  o  superior  a  120.000  e  inferior  a 250.000 salarios mínimos legales  mensuales,  cuando  el  valor  del  contrato  sea igual o inferior a 20 salarios  mínimos  legales  mensuales  y  las  que tengan un presupuesto anual inferior a  120.000  salarios  mínimos  legales mensuales, cuando el valor del contrato sea  igual o inferior a 15 salarios mínimos legales mensuales.   

En estos casos, las obras, trabajos, bienes  o  servicios  objeto del contrato, deben ser ordenados previamente y por escrito  por  el  jefe o representante legal de la entidad, o por el funcionario en quien  hubiese delegado la ordenación del gasto.   

66 A  folios  7-8,  25-26,  39-40,  57-58, 107-108, 115, 196, 232, 271 del C. Anexo 2;  folios  6, 26, 37, 53, 64, 77, 124, 158, 205, 218, 237, 250, 282 del C. Anexo 3;  folios 13, 23, 34, 46, 77, 97, 130, 142, 165, 178 del C. anexo 4   

67 CSJ  SP 12 jun. 2013, rad. 35560   

68  Indagatoria.A folio 264 del C. Actuación de la Fiscalía 1   

69  Como  lo  ha  considerado  esta  Corporación  en CSJ AP 6 jul. 2005, rad 19843.  Siguiendo lo dicho en CSJ SP 28 nov 2007, entre otras.   

70 CSJ  SP6613-2014   

71 CSJ  SP 24 jul. 2013, Rad 38910   

72 CSJ  SP 20 abr. 2005, rad. 21900   

73 CSJ  AP 14 feb. 2002, rad. 18457   

74 Ley  80 de 1993. Artículo 29   

75  fl. 170-171 C. anexo 1   

76 A  folios 89 a 92 cuaderno Nº1 actuación de la Fiscalía.   

77 A  folios  224  a  227  el  cuaderno  Nº1  actuación  de la Fiscalía y 194 a 196  cuaderno Nº1 de la Corte   

78 A  folios 189 y 190 del cuaderno Nº1 de la Corte   

79 A  folios 191 a 193 del cuaderno Nº1 de la Corte   

80 A  folios 228 y 229 del cuaderno Nº1 de la Corte   

81 A  folios 238 a 241 del cuaderno Nº1 actuación de la Fiscalía   

82 A  folios 187 y 188 del cuaderno Nº1 de la Corte   

83 A  folio 96-97 C. anexo 2   

84 A  folios 217 y 218 del C. Nº1 actuación de la Fiscalía   

85 A  folios 165 a 172 del cuaderno Nº2 actuación de la Fiscalía   

86 CE  –Sala de lo Contencioso  Administrativo-      Sección      Tercera.      1      dic      2008,      rad.  85001-23-31-000-1997-00423-01(15603   

87 A  folios 7 y 71 del C. Anexo 1   

88 A  folio 258 del C. 1 Actuación de la Fiscalía   

89 A  folios 176 a 178 del cuaderno Nº2 actuación de la Fiscalía   

90 A  folios 179 a 184 del cuaderno Nº2 actuación de la Fiscalía   

91 A  folios 214 a 216 del cuaderno Nº1 de la Corte   

92 A  folios 252 a 256 del cuaderno Nº 2 actuación de la Fiscalía   

93 A  folios 138 a 203 del C. anexo 5   

94  Entre otras CSJ SP 6  jul 2005 rad 17829   

95 Op  cite 11   

96 CSJ  SP 25 jul. 2007, Rad. 27383   

97  íbidem   

98  Reyes Echandía Alfonso. Tipicidad. Temis. Bogotá. 1997 p. 213   

99 CSJ  SP 2903-2016   

100  CSJ SP 6 may 2009, rad. 25495   

101  Auto del 20 de agosto de 2002, Radicado N° 18.029.   

102  Al  respecto  CSJ  SP  12  jun.  2013,  rad.  35560.  Reiterando lo dicho en CSJ SP 21 jun. 2010, rad. 30677   

103  Texto  original  de  la Ley 599 de 2000, toda vez que es la norma aplicable para  la fecha de los hechos   

104  CSJ SP 8 jul. 2009   

105  CSJ SP 27 en. 2010, rad. 29753   

106 A  folio 257 del C.1 Actuación de la Fiscalía   

107  Al   respecto   CSJ   AP4142-2016,   CSJ  SP4498-2016,  CSJ  AP1771-2016,  entre  otras.   

108  CSJ SP4134-2016   

109  CSJ SP, 28 Nov. 2001, Rad. 18285   

110  Fueron  consignados  los  hechos  así:  «El  13  de  diciembre  de  2001,  el  para  entonces  Gobernador  (e) de Córdoba, Ingeniero  NORMAN   GUILLERMO   ESPINOSA   NIETO,  suscribió  dos  órdenes  contractuales  supuestamente  con  Dayana del Carmen Buitrago Padilla, la primera de las cuales  tuvo  por  objeto  el suministro de material de relleno en las calles del barrio  Alberto  Saibis  en  el  municipio  de  Cereté, por valor de $14.000.000, y, la  segunda,  la  ejecución  de  obras  de  pintura y arreglos varios en la escuela  Santa   María   del   mismo   municipio,   en  cuantía  de  $12.000.000.    

Posteriormente,  la supuesta adjudicataria  de  las  órdenes  denunció  la  conducta  del  mencionado  gobernador (e), del  concejal  Heber  Pico  Jiménez y del interventor Edgar Martínez, aduciendo que  su   nombre  y  cédula  fueron  utilizados  fraudulentamente  porque  nunca  se  presentó  a  la administración departamental en procura de dichos contratos ni  los  suscribió,  ni  los  ejecutó  o  firmó  las actas de recibo final de las  obras, y menos aún recibió el precio en ellos acordado.»   

111  Diligencia llevada a cabo el 11 de diciembre de 2009   

112  CSJ SP918-2016   

113  Íbidem     

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