SP10454-2016(44549)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

Magistrada ponente  

SP10454-2016  

Radicación n° 44549  

(Aprobado Acta n° 224)  

Bogotá D.C., veintisiete (27) de julio de dos  mil dieciséis (2016)   

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  requisitos  formales  que condicionan su admisión, bajo la ritualidad de la Ley  600  de 2000, la Sala examina la demanda de casación presentada por el defensor  de  RAFAEL  PÉREZ  JUBIZ en contra del fallo proferido por la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  el  dos  de  mayo de 2014, que  confirmó  la sentencia emitida el 27 de mayo de 2013  por el Juzgado Sexto  Penal  del  Circuito  de  Barranquilla  (adjunto),  en  la  que  se  condenó al  procesado en los términos que se indicarán más adelante.   

HECHOS  

En  los  fallos  de primer y segundo grado se  declaró probado lo siguiente:   

RAFAEL  PÉREZ  JUBIZ,  en  calidad  de  representante  legal de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA),  el  29  de  noviembre  de 2007 celebró el convenio 0076 con la organización no  gubernamental    Asociación   Agenda   Eventual,   que   tenía   como   objeto  “la limpieza de sedimentos y desmonte de las laderas  del    arroyo    El    Sapo,    ubicado    en   Malambo,   por   un   monto   de  $58.300.000”.   

El  procesado  incurrió  en  las siguientes  irregularidades  en  el  trámite  de contratación: (i) no realizó el trámite  licitatorio,  siendo ello obligatorio por la cuantía del convenio; (ii) aceptó  una  póliza  de  cumplimiento  por  valor de $37.895.000, a sabiendas de que el  monto  era  de  $58.300.000; (iii) “no existe acta de  adjudicación  del contrato, conforme lo establece la Ley 80 de 1993”;   (iv)   no   se  acreditó  la  idoneidad  y  experiencia  del  contratista,  ni  se  explicó  por qué, a pesar de esta falencia, se optó por  adjudicarle   la  obra;  (v)  la  dirección  suministrada  por  el  contratista  “no   aparece   en   el   municipio   de   Soledad  (Atlántico)”;   (vi)   no   existen  términos  de  referencia,    especificaciones   técnicas   y   económicas,   “pues  sólo  se  hace  mención al presupuesto oficial aprobado, sin  que  se  discrimen  detalladamente  los  costos  del convenio y en segundo lugar  porque  no  existe  prueba que acredite la publicación de los citados términos  de referencia”; entre otras.   

El  objeto del contrato no se realizó y, no  obstante,  el  procesado  propició  el  pago  de la millonaria suma, con lo que  “facilitó que un particular se apropiara de dineros  del    Estado”.   Al   efecto   se   resalta   que  “al   verificarse   la  estructura  del  arroyo  se  encontró  que  es  un canal en concreto”, por lo que  no era posible realizar los trabajos acordados.   

Sumado  a  lo anterior, PÉREZ JUBIZ emitió  una  resolución  contraria  a  derecho,  materializada  en  el  “acta   de   liquidación   y   la  disposición  del  pago  de  unas  obligaciones  en  favor de un tercero que no ejecutó el objeto del contrato, en  detrimento   de  los  dineros  de  la  entidad  que  representaba”.   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

          El  procesado  fue escuchado en indagatoria el tres de septiembre de  20101.  La  diligencia  fue ampliada el tres de julio de 2012. En sus dos  primeras    intervenciones,    PÉREZ    JUBIZ    negó    su    responsabilidad  penal.   

         

El 18 de julio de 2012 el procesado solicitó  ampliar  su  indagatoria con el fin de confesar su participación en los delitos  por  los  que  fue  vinculado  a  la investigación, a efectos de acogerse a los  beneficios  de  la  sentencia  anticipada, regulada en el artículo 40 de la Ley  600 de 2000.   

          En  consecuencia,  el  13  de marzo de 2013 la Fiscalía elaboró el  “acta  de  formulación  de  cargos  para  sentencia  anticipada”,  donde  concretó la acusación por los  delitos  de  peculado  (artículo  397), contrato sin cumplimiento de requisitos  legales (artículo 410) y prevaricato por acción (artículo 413).   

          El  27 de mayo del mismo año el Juzgado Sexto Penal del Circuito de  Barranquilla   –adjunto-,  condenó  a  RAFAEL  ANTONIO  PÉREZ JUBIZ a las penas de (i) cuatro años y dos  meses  de  prisión,  (ii) multa por la suma de $58.300.000, (iii) interdicción  de  derechos  públicos  por  el  mismo  término  de  la  pena  privativa de la  libertad,   (iv)   inhabilidad   permanente  para  el  desempeño  de  funciones  públicas2,  y  (v)  “inhabilidad para proponer y celebrar contratos con las  entidades   estatales   durante   diez   (10)  años3,   tras  hallarlo  penalmente  responsable de los delitos incluidos en la acusación.   

          La  sentencia  fue  apelada  por  el defensor de PÉREZ JUBIZ, entre  otras  cosas  para  que  se reconociera la rebaja de pena por confesión, en los  términos del artículo 283 del Código Penal.   

          El  dos  de  mayo  de  2014  el  Tribunal  Superior  de Barranquilla  confirmó la sentencia de primera instancia.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

          El  defensor  de PÉREZ JUBIZ considera que los falladores de primer  y  segundo  grado  incurrieron  en  un  error de hecho, en la modalidad de falso  juicio  de  identidad,  que  dio  lugar  a  la  violación  indirecta  de la ley  sustancial,  por  falta de aplicación de los artículos 280 y 283 de la Ley 600  de   2000   y   por   indebida   aplicación  del  artículo  282  de  la  misma  obra.   

          En  su  sentir,  en  este  caso había lugar a la rebaja de pena por  confesión,   consagrada   en  el  citado  artículo  283,  porque:  (i)  en  la  ampliación  de  indagatoria  llevada a cabo el 18 de julio de 2012 el procesado  confesó  su  participación  en  los  delitos  por  los  que fue vinculado a la  investigación  y brindó información importante para el esclarecimiento de los  hechos,  con  la  intención  de  someterse  a  sentencia  anticipada;  (ii)  la  colaboración  prestada  por su defendido dio lugar a la terminación anticipada  de  la actuación, a través del mecanismo regulado en el artículo 40 de la Ley  600  de 2000; (iii) los juzgadores omitieron valorar la confesión realizada por  el  procesado,  según  lo estatuido en el artículo 282 ídem; (iv) el Tribunal  se   equivocó   al  considerar  que  como  al  procesado  se  le  aplicó,  por  favorabilidad,  la  rebaja  dispuesta en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004,  no  había  lugar  a  la  rebaja de pena por confesión; (v) están reunidos los  requisitos  del  artículo  283,  toda  vez  que  el  procesado no fue capturado  en   flagrancia,  admitió su participación en los delitos por los que fue  llamado   a   responder  y  esa  confesión  fue  fundamento  de  la  sentencia.   

          Basado   en  lo  anterior,  solicita  a  la  Corte  casar  el  fallo  impugnado,  en orden a que se reconozca la rebaja de una sexta parte de la   pena, consagrada en el artículo 283 de la Ley 600 de 2000.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  El  artículo 213 de la Ley 600 de 2000 establece que se inadmitirá  la  demanda  cuando  no  reúna  los requisitos establecidos en el artículo 212  ídem.           

Estos presupuestos, en su orden, corresponden  a  la identificación de los sujetos procesales y de la sentencia demandada, una  síntesis  de  los hechos materia de juzgamiento y de la actuación procesal, la  enunciación  de  las  normas que se estiman infringidas, la correcta selección  de  la  causal invocada y el adecuado desarrollo de los cargos formulados contra  la sentencia atacada.   

Igualmente,  se  debe  tener  claro  que  el  recurso  de  casación  no  constituye  una  instancia  adicional  en  la que se  continúa  discutiendo  posturas  que  ya  fueron  debatidas y derrotadas en las  instancias  pertinentes, salvo que se demuestre un error del fallador, debatible  por alguna de las causales de casación que consagra la ley.   

Así mismo, la Sala ha puntualizado de tiempo  atrás  que  al  impugnante le es exigible conjugar la sustentación del recurso  extraordinario  con  sus  precisos  fines,  por  lo que los reproches formulados  deben  estar  encaminados  a  obtener  la efectividad del derecho material y las  garantías  de  los  intervinientes  en  el proceso penal, la unificación de la  jurisprudencia  nacional  y/o  la  reparación  de  los agravios inferidos a las  partes  con la sentencia demandada, conforme lo establece el artículo 206 de la  Ley 600 de 2000.   

2.  A  la  luz de las anteriores pautas, la  demanda  presentada  por el defensor de PÉREZ JUBIZ debe ser inadmitida, por lo  siguiente:   

El  impugnante plantea un error de hecho en  la  modalidad de falso juicio de identidad, bajo el argumento de que el Tribunal  no   valoró   la   confesión   realizada   por   su  defendido el 18 de julio de 2012.   

Es  evidente  que  la  censura  está  mal  estructurada,  porque  el  impugnante  aduce  que  la  última  indagatoria rendida por su defendido no fue  valorada  y  que con ello el fallador incurrió en un  falso  juicio  de  identidad.  Ello  equivale  a  afirmar  que una prueba no fue  valorada  y, al tiempo, alegar que al hacerlo el funcionario adicionó, cercenó  o    tergiversó    su    contenido,    lo   que   entraña   una   flagrante     violación    del    principio    lógico    de    no  contradicción.   

Al  margen  de lo anterior, la disertación  del  impugnante  no  puede  tenerse  como  sustentación  adecuada  del  recurso  extraordinario  de  casación,  bien  porque cercenó el contenido del artículo  283  de  la  Ley  600  de  2000  en  orden  a  demostrar que están reunidos los  requisitos  para  reconocer la rebaja de pena por confesión, ora porque omitió  considerar   la   reiterada   jurisprudencia   de  esta  Corporación  sobre  la  imposibilidad  de acumular  las  rebajas de pena por confesión y por la terminación de la actuación penal  a   través  de  sentencia  anticipada.   

         El artículo 283 de la Ley 600 de 2000 dispone:   

A  quien, fuera de los casos de flagrancia,  durante  su  primera  versión  ante  el  funcionario  judicial   que  conoce  de  la  actuación  procesal  confesare  su autoría o participación en la conducta punible que se investiga,  se  le  reducirá la pena en una sexta (1/6) parte, si dicha confesión fuera el  fundamento        de        la       sentencia4.   

         Para  sustentar la aplicabilidad de esta rebaja al procesado PÉREZ  JUBIZ,       el      impugnante      omitió considerar uno de los requisitos  de  dicho  beneficio: que la confesión se haga durante la primera intervención  ante el funcionario judicial.   

         Superada  esta  omisión,  la  argumentación  del  censor se torna  contradictoria,  porque  él  mismo acepta que PÉREZ JUBIZ confesó  su participación en los delitos objeto  de   juzgamiento  en  la  segunda  ampliación  de indagatoria, lo que da cuenta  de   la   realidad  procesal,  según  se  indicó  en  precedencia.   

         Así,  al  subsumir  este caso en el artículo 283 en cita, se hace  evidente  la improcedencia de reconocer el beneficio por confesión, porque esta  forma   de   colaboración  con  la  administración  de  justicia  fue extemporánea.   

         De  otro  lado,  el  impugnante  resalta  que su defendido decidió  ampliar   la   indagatoria  para  confesar  su  participación  en  los  delitos  investigados   y,   así,   someterse  a  sentencia anticipada, en los términos del artículo 40 de la Ley  600  de  2000. Sus asertos coinciden plenamente con el  contenido       de       dicha       diligencia5.   

         De  tiempo  atrás  la  Sala  ha precisado que en estos casos no es  posible  acumular las rebajas de pena por  confesión  y  por  la  terminación  anticipada de la actuación  penal   a   través   de  sentencia  anticipada.  Lo  procedente  es  elegir la rebaja de pena que resulte  más   favorable   para   el  procesado,  según  las  particularidades    de   cada   caso.   Sobre   este  tema se ha precisado que   

[s]i  bien  la  sentencia  anticipada  y la  confesión  son  figuras  distintas,  cuando  se activan simultáneamente por el  imputado  para  aceptar de manera llana y simple su culpabilidad en el ilícito,  manifestando  a  la  vez su acogimiento a la sentencia anticipada, la confesión  se  constituye  en fundamento central del fallo condenatorio, motivo por el cual  solo  es posible otorgar una rebaja punitiva, concretamente la que resulte mayor  de  las  que correspondan a ambas figuras procesales, atendiendo básicamente al  mayor  o menor aporte a la administración de justicia, según el momento en que  se  haya producido el sometimiento a sentencia anticipada (CSJ AP, 25 Jun. 2014;  CSJ SP, 14 Nov. 2012, Rad. 34015, entre otras).   

         En  este  caso,  el  fallador de primera  instancia  consideró procedente aplicar, por favorabilidad, el artículo 351 de  la  Ley 906 de 2004, y, en consecuencia, le concedió al procesado una rebaja de  pena  del 50%  por haberse sometido a esta forma de terminación anticipada  de la actuación penal.   

         Si  se  tiene en cuenta que en este caso no era aplicable la rebaja  de  pena  por confesión, y ante la imposibilidad de acumular este beneficio con  el  derivado  de la sentencia anticipada, es evidente que a  RAFAEL ANTONIO  PÉREZ  JUBIZ  se le otorgó el mayor beneficio posible por su colaboración con  la administración de justicia.   

         En  síntesis,  la  demanda  debe ser inadmitida porque    el    impugnante:   (i)  al  cuestionar  a  los  falladores  de  primer  y  segundo grado por no haberle concedido al procesado la rebaja de pena  de  que  trata  el  artículo  283 de la Ley 600 de 2000, omitió considerar que  éste  no cumplió con el requisito de confesar su participación en la conducta  punible   en   la   primera   intervención  ante  las  autoridades  judiciales;  (ii)  no tuvo en cuenta los  precedentes   de   esta   Corporación   sobre   la   imposibilidad  de  aplicar  simultáneamente  el  beneficio  en  mención y la rebaja de pena inherente a la  sentencia  anticipada;  (iii)  dejó  de considerar que PÉREZ JUBIZ recibió el  máximo  beneficio  que  consagra el ordenamiento jurídico por estas            formas    de    colaboración    con    la  administración   de   justicia;   y  (iv)  incurrió  en  notorios  errores  en  la  estructuración  del  cargo.   

CASACIÓN DE OFICIO  

        El  Juzgado de primera instancia le impuso al procesado la pena de  inhabilitación  para  celebrar  contratos  por  el  término  de  10  años,  prevista  en  el derogado artículo 58 de la Ley 80 de  1993.   

        Sobre  el  particular,  la Sala ha precisado  que   

[e]l artículo 58, numeral 3° de la Ley 80  de  1993,  norma  complementaria  del  Código Penal de 1980, preveía como pena  principal  la  inhabilitación  para  ejercer  cargos  públicos  y  proponer  y  celebrar  contratos  con  entidades  estatales  por  diez (10) años, pero dicha  norma  fue  tácitamente  derogada por el artículo 408 del Nuevo Código Penal,  en  vista  de que éste no la previó sino que dispuso otra de distinto alcance,  cual  es  la inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  entre  5 y 12 años. Si uno de los propósitos de la nueva regulación penal era  el  de  recoger  e  integrar  la  legislación punitiva dispersa en estatutos de  distinta  naturaleza,  en  materia  de  mandatos,  prohibiciones y obviamente de  consecuencias  penales,  lo  obvio  será  comprender  la mencionada derogación  implícita,  máxime  que  la  primera  norma  fijaba  la  inhabilitación en el  ejercicio  de  cargos  públicos,  mientras  que  la nueva abarca el más amplio  espectro  del ejercicio de derechos y funciones públicas (Ley 153 de 1887, art.  3°  y  C.  C.,  arts. 71 y 72) (CSJ AP, 3 Sep. 2001,  Rad.  16837,  CSJ  SP,  10  Dic.  2014,  Rad.  43667,  entre  otras).   

         

        No  admite  discusión  que  imponer  una sanción prevista en una  norma  derogada  es  violatorio  del  principio  de  legalidad  de  la  pena, lo  que,    por   su  trascendencia,  debe  ser  corregido  de  oficio  por  la  Corte.    

        Sin  embargo, debe tenerse presente que para cuando ocurrieron los  hechos  (29  de noviembre de 2007) ya estaba vigente  el  cambio  introducido al artículo 122 de la Constitución Política a través  del  Acto  Legislativo 01 de 2004. La norma vigente para ese momento,   en   su  inciso  quinto  disponía  que   

Sin  perjuicio de las demás sanciones que  establezca  la  ley,  no  podrán  ser  inscritos  como  candidatos  a cargos de  elección  popular,  ni  elegidos,  ni  designados  como  servidores  públicos,  ni   celebrar   personalmente,  o  por  interpuesta  persona,  contratos  del  Estado, quienes hayan sido  condenados,  en  cualquier  tiempo,  por  la comisión de delitos que afecten el  patrimonio del estado…”.   

        De  tiempo  atrás  la  Sala  ha  sostenido que la sanción atrás  referida,  por  su  rango  constitucional,  opera de  pleno   derecho,   por   lo   que   no  requiere  de  declaración   judicial.  Igualmente,  que  con  su  declaración  en  cualquier momento de la actuación  no   se   violan   las  garantías  del  procesado:   

[l]a  Sala  ya  ha  interpretado el mandato  constitucional  en  cita,  en  el sentido de que ésta es una sanción  que  opera  de  pleno  derecho  y  que  aplica  para  delitos  cometidos en cualquier  tiempo6,   es   decir,   incluso   respecto  de  conductas  cometidas  con  anterioridad  a  la  norma que modificó el artículo 122 superior, como así se  desprende  expresamente  del texto constitucional; corresponde indicar que todos  los  procesados  en  este  asunto  quedan inhabilitados intemporalmente para ser  inscritos  como  candidatos  a  cargos  de  elección  popular,  ser  elegidos o  designados  como  servidores  públicos  y  para  celebrar  personalmente  o por  interpuesta persona contratos con el Estado.    

Lo  anterior  no  implica  trasgresión  al  principio  del  non  bis in ídem pese a que la sanción se está modificando en  disfavor  de los no recurrentes y de dos procesados que son recurrentes únicos,  puesto   que  como  se  indicó,  tal  pena  por  provenir  directamente  de  la  Constitución  y  no  de  la ley, impone que la misma opere de pleno derecho, es  decir,  que  no  requiere de declaración judicial para que aplique, de donde la  omisión  de  los falladores de instancia al guardar silencio sobre la misma, no  es  óbice  para  que  ahora la Sala haga la respectiva aclaración. (CSJ SP, 10  DIC. 2014, RAD. 43667).   

        En        consecuencia,        se       casará       parcialmente       el       fallo  impugnado, en el sentido  de  dejar  sin  efectos  la  pena  de  inhabilitación  para proponer y celebrar  contratos  con  las entidades estatales por el término de 10 años, prevista en  el  derogado  artículo  58  de  la  Ley  80  de  1993,  bajo  el  entendido  de  que en este caso opera de  pleno  derecho  la  misma  prohibición, por término  indefinido,     según     lo     dispuesto    en  el    artículo   122   de   la  Constitución  Política.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

PRIMERO:     Inadmitir  la demanda de casación presentada por  el defensor de RAFAEL ANTONIO PÉREZ JUBIZ.   

          SEGUNDO:           Casar  parcialmente  y  de  oficio  el  fallo  impugnado,  en el sentido de dejar sin efectos la pena de inhabilitación  para  proponer  y celebrar contratos con las entidades estatales por el término  de  10 años, prevista en el derogado artículo 58 de la Ley 80 de 1993, bajo el  entendido  de  que en este  caso  opera  de  pleno  derecho  la misma prohibición, por término indefinido,  según   lo   dispuesto   en   el  artículo 122 de la Constitución.   

         

Contra  la  presente decisión no proceden  recursos.                      

        Cópiese,  notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de  origen.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

           

         

         

    

1  Aunque  en  esa  diligencia  se  hizo  alusión  al 15 de septiembre de 2005, es  evidente  que se trata de un error, bien porque los hechos ocurrieron en el año  2007,  ora  porque  en decisión del 9 de septiembre de 2010 (folio 64, cuaderno  CSJ)  se  ordenó  recibir  la  indagatoria  los  días  15, 16 y 17 de ese mes.   

2  Según    lo    dispuesto    en   el   artículo   122   de   la   Constitución  Política.   

3  Consideró  aplicable  lo  estatuido  en  el  artículo  58  de  la  Ley  80  de  1993   

4  Negrillas fuera del texto original.   

5  Folios 73 a 75, cuaderno CSJ.   

6 Ver  CSJ  SP,  9  feb.  2016, rad. 47362; CSJ SP, 21 oct.2015, rad. 45880, CSJ SP, 12  nov. 2014, rad. 43582; CSJ SP, 19 jun. 2013, rad. 36511.     

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