CP164-2014(43910)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Magistrada Ponente  

CP164-2014  

Radicación No.43910  

Aprobado Acta No. 318  

Bogotá,   D.C.,   veinticuatro  (24)  de  septiembre de dos mil catorce (2014)   

VISTOS  

Procede  la  Corporación a emitir concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  MARCO  TULIO  PEÑA RODRÍGUEZ presentada  por    el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos1.   

ANTECEDENTES  

Con  Nota Verbal No. 0869 del 23 de mayo de  2014,  la Embajada de los Estados Unidos formalizó la solicitud de extradición  de    MARCO   TULIO   PEÑA   RODRÍGUEZ,  contra quien la Corte del Distrito de  Nueva   Jersey   dictó   el   28  de  septiembre  de  2012  la  acusación  No.  12-654(KM)   para   que  comparezca a juicio por delitos federales de narcóticos.   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

Para  formalizar la petición de entrega de  PEÑA     RODRÍGUEZ  se  incorporaron al presente trámite, por intermedio  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores y provenientes de la Embajada de los  Estados  Unidos  de América, los siguientes documentos, debidamente traducidos:   

(i) Nota Verbal No. 2082 del 2 de octubre de  2013,  por  cuyo medio la Embajada de los Estados Unidos solicitó la detención  provisional  con  fines de extradición de MARCO TULIO  PEÑA RODRÍGUEZ.   

ii)  Nota Verbal No. 0869 del 23 de mayo de  2014 mediante la cual se protocoliza la petición de extradición.   

(iii) Copia de la acusación No. 12-654(KM)  dictada  por  la  Corte  del  Distrito  de  Nueva  Jersey el 28 de septiembre de  2012.   

(iv)  Traducción  de  las  disposiciones  aplicables  al  caso,  esto  es,  Título  18,  Secciones  2 y 3238; Título 21,  Secciones  812,  853, 959,  960 y 963 del Código de los Estados Unidos.   

(v)  Orden  de arresto emitida por la Corte  del   Distrito   de   Nueva   Jersey   contra   PEÑA  RODRÍGUEZ.   

(vi)  Declaración  jurada de Sharon  E. Ashe,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos en el Distrito de Nueva Jersey, en la  cual  se refiere al procedimiento cumplido por el Gran  Jurado   para  dictar  la  acusación,  descarta  la  configuración  de la prescripción, concreta los cargos formulados en contra de  MARCO     TULIO    PEÑA    RODRÍGUEZ  e indica los elementos integrantes del  delito.   

(vii)  Declaración  jurada  de   Charles   Shields   Jr.,  agente  especial  de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI),  por  cuyo medio informa los pormenores de la investigación en virtud de la cual  se  solicita  la  extradición  y aporta los datos allegados a la investigación  sobre la identidad del requerido.   

(viii)   Informe   de   consulta   de  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  de  la  cédula de ciudadanía No.  17.334.191   a   nombre   de   MARCO   TULIO   PEÑA  RODRÍGUEZ.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Recibida  por  la  Fiscalía  General de la  Nación  la  Nota  Diplomática  No.  2082  del 2 de octubre de 2013, ordenó la  captura  de  MARCO TULIO PEÑA RODRÍGUEZ  mediante Resolución del 16 de octubre  siguiente,  la  cual  se  hizo  efectiva  el  26 de marzo de 2014 en Bogotá por  miembros   de   la   Policía   Nacional.   

Protocolizada  la  solicitud  de  entrega  mediante  Nota  Verbal  No.  0869  del  23  de  mayo  de  2014, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  envió  la  documentación  reunida  a  su  homólogo de  Justicia  y  del  Derecho  con  oficio DIAJI No. 1040 del 26 de mayo, en el cual  conceptuó:   

“Sobre el particular, es preciso señalar  que,  se  encuentra vigente entre la República de Colombia y los Estados Unidos  de  América,  la  “Convención de Naciones Unidas contra el tráfico ilícito  de  estupefacientes  y  sustancias  sicotrópicas”, suscrita en Viena el 20 de  diciembre de 1988. (…)   

De conformidad con lo expuesto, en atención  a  que  el  tratado  aplicable  entre  las  partes  no  regula  el  trámite  de  extradición,  y  a  la  luz de lo preceptuado en los artículos 491 y 496 de la  Ley  906  de  2004,  la  extradición  estará  gobernada  por lo previsto en el  ordenamientos      jurídico      colombiano”2.   

Revisadas  las  diligencias  con base en la  citada  normatividad,  en  dicha  Cartera  no  se  evidenció  la falta de pieza  sustancial  alguna  y,  en  consecuencia,  la  Jefe  de  la  Oficina  de Asuntos  Internacionales,   con   oficio  OFI14-0012188-OAI-1100  del  30  de  mayo  de  2014,  envió el expediente a la Sala de Casación Penal de la  Corte Suprema de Justicia para lo de su competencia.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

El  13 de junio de 2014 la Corte inició la  etapa   judicial   del  trámite  garantizando  la  provisión  de  defensor  al  requerido;  así  mismo,  surtido  el  traslado para solicitar pruebas, el 13 de  agosto  siguiente,  la  Sala   denegó los medios de convicción postulados  por   la   defensa.   Finalmente,   corrió  traslado  para  presentar  alegatos  finales.   

Alegatos de conclusión  

El    Ministerio    Público,   representado  por  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  realiza  un  recuento  de  las  exigencias  previstas  en  el  ordenamiento  jurídico  para  la  emisión  de  concepto por parte de la Corte,  resume  la  actuación  adelantada  y  los  documentos aportados por el Gobierno  requirente,  luego  de  lo  cual  colige  que  no  está presente ninguna de las  limitantes    incluidas    en    el    artículo    35   de   la   Constitución  Política.   

Así mismo, aborda el estudio de la validez  formal  de  la  documentación  allegada,  señalando  los  requisitos  para  su  expedición  y presentación, de manera especial su traducción y autenticación  por  las  autoridades correspondientes en el país requirente, y el cumplimiento  del  trámite  diplomático  para  su  presentación,  todo  lo  cual le permite  concluir    que    esas   exigencias   se   encuentran   satisfechas.   

   

Igual criterio expresa acerca de las demás  exigencias  previstas  por  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  la demostración plena de la identidad del requerido, el principio de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero.   

En cuanto a la pena mínima exigida, afirma  estar  acreditada por cuanto el cargo formulado por el país requirente equivale  en  el ordenamiento patrio a los delitos descritos en el artículo 340 y 376 del  Código   Penal,  relativos  al  concierto  para  delinquir  y  al  tráfico  de  estupefacientes,   los   cuales   tienen   pena   superior  a  cuatro  años  de  prisión.   

En  consecuencia, considera satisfechos los  requisitos  exigidos  en el procedimiento penal para emitir concepto favorable a  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  MARCO  TULIO      PEÑA      RODRÍGUEZ,     razón  por  la  cual  pide     a    la    Corte,  si  acoge  su  criterio,  exhortar  al Gobierno Nacional para que  formule  al país reclamante los condicionamientos necesarios para garantizar la  protección  de  los Derechos Humanos del requerido, en atención a lo dispuesto  en   los   instrumentos   internacionales   y   en  la  Constitución  Política  colombiana.   

La   defensa  de   MARCO  TULIO  PEÑA  RODRÍGUEZ deja al “sabio  entendimiento”   de   la  Corte  la  decisión  de  conceptuar  sobre  el  pedido  de extradición. Así mismo, solicita, en caso de  concepto  favorable,  cumplimiento  de  las  garantías  establecidas en nuestra  leyes,  respeto  por  la  dignidad humana y que sea procesado por el delito base  del  requerimiento  sin  ser  sometido  a  pena  capital  ni  a cadena perpetua.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Aspectos Generales  

La competencia de la Corporación, cuando se  trata  de  emitir concepto sobre la procedencia de extraditar o no a una persona  solicitada  por otro país, se circunscribe a la verificación de las exigencias  contenidas  en  los  artículos 490, 493, 495  y 502 de la Ley 906 de 2004,  regulación  a  la  cual  se acude porque los hechos también ocurrieron bajo su  vigencia.   

Esos   requisitos   consagrados   en  los  artículos  495  y 502 de la ley en cita se concretan en i) la validez formal de  la  documentación  allegada por el país requirente, ii) la demostración plena  de  la identidad de la persona solicitada, iii) la presencia del principio de la  doble  incriminación  y  iv)  la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero  con  la  resolución  de  acusación  de  nuestro  sistema  procesal  penal.   

La  Corte,  por  consiguiente,  procede  a  estudiar si en el caso bajo examen se cumplen dichos presupuestos.   

    

1. Validez formal de la documentación     

Conforme  a  lo preceptuado en el artículo  495  de  la  Ley  906  de 2004, la solicitud de extradición debe efectuarse por  vía  diplomática  y,  de  manera  excepcional, por la consular o de gobierno a  gobierno,  aportando  copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en  el  país  extranjero, con indicación de los actos que determinan la petición,  así  como  del  lugar  y  fecha  de su ejecución; todo ello acompañado de los  datos  por  cuyo  medio  sea  posible  identificar  plenamente  al  reclamado e,  igualmente,   es   necesario   allegar   la   reproducción  auténtica  de  las  disposiciones penales aplicables al asunto.   

Del  mismo modo, la documentación debe ser  expedida  con  sujeción  a las formalidades establecidas en la legislación del  país reclamante y estar traducida al castellano.   

Tales  requisitos de carácter legal están  encaminados  a  demandar  del  Estado  requirente la ineludible remisión de los  soportes  en  sustento  de  la  solicitud  de extradición, en todos los casos y  frente  a cada una de las específicas obligaciones que amerite el asunto, no de  manera  simple,  sino  con  el  cumplimiento íntegro de las exigencias formales  expresadas.   

En   el   caso   particular,   la   Corporación  observa  que  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de América, a través de su representación  diplomática,  solicitó  la  extradición  del ciudadano colombiano       MARCO       TULIO      PEÑA  RODRÍGUEZ    y,    al  efecto, anexó copia de la  acusación  No.  12-654(KM) dictada el 28 de septiembre de 2012 por la Corte del  Distrito  de  Nueva  Jersey  y  de la orden de arresto  expedida    contra   el   reclamado   por   la   referida   autoridad   judicial  extranjera.   

También allegó  la  declaración  jurada de Sharon E. Ashe,  Fiscal  Auxiliar  en  el  Distrito de  Nueva   Jersey,   en  la  que  se  refiere  al  procedimiento  cumplido  por  el  Gran  Jurado para dictar la  acusación,  descarta la configuración de la prescripción, concreta los cargos  formulados   en   contra   de   MARCO   TULIO  PEÑA  RODRÍGUEZ,  indica   los  elementos  integrantes  del  delito  y  remite  a  la  declaración  de  apoyo  del  agente  encargado  de la investigación para   mayores detalles de los hechos.   

De  igual  manera,  se  observa  que en los  documentos  aportados  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos respecto de la  acusación  se  especifican  los  actos  imputados y los lugares y épocas de su  ocurrencia,  con  lo  cual se satisfacen los requisitos exigidos en el artículo  495 de la Ley 906 de 2004, como se explicará más adelante.   

A   su   vez,  dichos  documentos  están  traducidos  al  castellano,  certificados  y  autenticados de conformidad con la  legislación   propia   del  Estado  requirente,  al  punto  que  se  encuentran  refrendados   por  Magdalena  A.  Boynton,  Directora  Asociada  de la Oficina de Asuntos Internacionales de  la  División  de  lo  Penal  del  Departamento  de  Justicia  del  mismo país,  reconocida  como tal por su Procurador Eric H. Holder,  Jr.   

Igualmente,  se  aportaron certificaciones  sobre  la  referida  documentación suscritas por John  F.  Kerry,  Secretario  del Departamento de Estado de  los   Estados   Unidos   de  América  y  por  Dennis  Wollen,    Funcionaria  Auxiliar  de  Autenticaciones  de  la misma dependencia, cuya firma, a su turno,  fue   refrendada   por   la   Vice-Cónsul  de  Colombia  en  Washington,  D.C.,  Adriana         Ahmad        Serna,  la  cual  está  legalizada  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia. Por lo tanto, se cumplen a  cabalidad los requisitos para su validez.   

En ese orden, es claro para la Corporación  que  el  primer requisito exigido por el artículo 495 de la Ley 906 de 2004, se  encuentra acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado   

Esta  exigencia se orienta a establecer si  la      persona      procesada      (acusada     o  condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma  sometida  al  trámite  de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera  identidad;   por   lo   tanto,  el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo solicitado y aquél cuya entrega se encuentra  en curso de resolver.   

Confrontada la Nota Verbal No. 0869 del 23  de  mayo  de  2014  por  cuyo  medio  se formaliza la petición de extradición,  advierte   la   Corte   que  el  reclamado  responde  al  nombre  de       MARCO       TULIO      PEÑA  RODRÍGUEZ,  nacido  el  6  de  noviembre  de  1966,  titular  de  la cédula de  ciudadanía        No.        17’334.191.   

La  persona  solicitada se identificó con  aquel  nombre  y  documento de identidad al serle notificada la orden de captura  emitida  por  la  Fiscalía General de la Nación con fines de extradición y se  notificó  de  las  diversas  decisiones adoptadas en el marco de este trámite,  sin efectuar reproche alguno al respecto.   

Además, el lugar y la fecha de nacimiento  registrados  en  la  tarjeta  de  preparación  de  su  cédula  de  ciudadanía  coinciden  con  los  datos  ofrecidos  por  el  país  requirente  y  el  cotejo  dactiloscópico  efectuado  por  perito  de  la  Policía Nacional a las huellas  dactilares  del  capturado,  concuerdan con las que reposan en la Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  a  nombre de MARCO TULIO  PEÑA     RODRÍGUEZ.   

De lo anterior se deduce razonablemente la  plena  identidad  del  ciudadano  colombiano  pedido  en  extradición,  pues su  información   personal,   relacionada   en  la  solicitud  de  las  autoridades  foráneas,  como  se ha visto, es la misma con la cual se presenta y firma y con  la  que  ha  actuado  en  este  trámite.   

    

1. Principio de la doble incriminación     

Frente  a  este requisito corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  si  son  considerados  delitos  y,  de  ser  así, si conllevan una pena  mínima no inferior a cuatro años de privación de la libertad.   

Para  abordar el análisis de este aspecto  debe  partirse del cotejo de los cargos formulados en la acusación aportada por  la  autoridad  extranjera  con  la normatividad interna colombiana, a efectos de  establecer  o  descartar  la equivalencia exigida por el artículo 502 de la Ley  906 de 2004.   

En este sentido, la Sala encuentra que los  hechos  imputados  por  la  autoridad  foránea  en la acusación No. 12-654(KM)  dictada  el  28  de septiembre de 2012 por la Corte del Distrito de Nueva Jersey  se concretan en los siguientes cargos:   

“Cargo  uno   

Desde el 30 de octubre de 2010 o alrededor  de  esa  fecha  hasta  el  23  de  enero  de  2012  o alrededor de esa fecha, en  Colombia,   Suramérica  y  en  otras  partes,  el  acusado  MARCO  TULIO  PEÑA  RODRÍGUEZ,  alias  “Alberto  Alvar”,  alias  “Alberto  Alvarado Erazo”,  ilícitamente  y  a  sabiendas  conspiró  y  acordó  con otros para fabricar y  distribuir  5  kilogramos  o  más  de  una  mezcla y sustancia con un contenido  detectable  de  cocaína, una sustancia controlada de la Categoría II, sabiendo  que  tal  sustancia  sería  importada  ilícitamente  a  los Estados Unidos, en  contra  de  las Secciones 959(a)(2) y 960(b)(1)(B) del Título 21 del Código de  los            Estados           Unidos”3.   

“Cargo  Dos   

El  16 de diciembre de 2011 o alrededor de  esa  fecha,  en  Colombia, Suramérica y en otras partes, el acusado MARCO TULIO  PEÑA   RODRÍGUEZ,   alias   “Alberto  Alvar”,  alias  “Alberto  Alvarado  Erazo”,  a  sabiendas fabricó y distribuyó 5 kilogramos o más de una mezcla  y  sustancia  con  un contenido detectable de cocaína, una sustancia controlada  de  la  Categoría II, sabiendo que tal sustancia sería importada ilícitamente  a  los  Estados  Unidos. En violación de las Secciones 959(a)(2) y 960(b)(1)(B)  del  Título 21 del Código de los Estados Unidos y la Sección 2 del Título 18  del    Código    de    los    Estados   Unidos”4.   

   

Los  cargos  imputados  por  la  autoridad  foránea  encuentran  equivalencia  en  el  artículo  340,  inciso  segundo del  Código  Penal,  modificado por los artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de  la  Ley  1121  de  2006,  del  concierto para delinquir  agravado,  que  contempla  sanción  privativa  de la  libertad  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años de prisión y multa de dos mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil  (30.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

Así  mismo, se actualizan en el artículo  382  del  Código  Penal, modificado por el canon 12 de la ley 1453 de 2011, que  tipifica  el  delito  de  tráfico  de sustancias para  procesamiento  de  narcóticos  y lo reprime con pena  prisión  de  noventa  y  seis (96) a ciento ochenta (180) meses y multa de tres  mil  (3000) a cincuenta mil  (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Confrontados   los  supuestos  fácticos  referidos  en  la  acusación  y  en  las  normas  invocadas  por  la  autoridad  extranjera  con  las  disposiciones  internas  de  Colombia, se advierte que las  conductas  de  asociarse  para  fabricar  y traficar estupefacientes y concretar  esas  conductas, constituyen comportamientos proscritos y penalizados en los dos  países,  de  manera  que  los  cargos  atribuidos  por  la autoridad foránea a  MARCO     TULIO    PEÑA    RODRÍGUEZ  corresponden a tipos penales nacionales  que  tienen prevista pena superior a los 4 años de prisión, razón por la cual  se encuentra satisfecho el principio de la doble incriminación.   

Como  la acusación No. 12-654(KM) dictada  el  28  de  septiembre de 2012 por la Corte del Distrito de Nueva Jersey incluye  la  extinción  del  derecho de dominio, es preciso señalar que tal afirmación  no puede ser entendida en estricto sentido como un cargo.   

En  efecto,  como  lo ha venido expresando  esta  Corporación  respecto  de  situaciones semejantes, el señalamiento de la  extinción  del derecho de dominio no comporta imputación alguna, pues se trata  del   anuncio   de   la   consecuencia   patrimonial   que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto  de  los bienes involucrados en el delito, de  cuya   comisión   se   acusa  al  requerido,  tema  ajeno  a  la  solicitud  de  extradición,  razón  por  la  cual  no  se encuentra comprendido dentro de los  aspectos por analizar en el concepto a emitir por la Sala.   

4.           Equivalencia entre la providencia dictada  en el extranjero y la acusación del sistema procesal colombiano   

Esta  última  exigencia  se  orienta  a  verificar  si la pieza procesal ofrecida por el país requirente es equivalente,  por  lo  menos,  a  la  acusación  prevista  en  el ordenamiento procesal penal  interno.   

Conviene  recordar  que  no  se  trata  de  establecer  identidad  entre  ambas actuaciones, pues lo relevante es determinar  si  la  decisión  entregada  da  paso  al juicio. Además, se debe constatar si  brinda  un  relato  sucinto  del comportamiento imputado, con especificación de  las  circunstancias  de lugar y tiempo e, igualmente, si expresa con claridad la  calificación jurídica señalando los preceptos aplicables.   

Así   las   cosas,   se  tiene  que  la  acusación  No. 12-654(KM)  dictada  el  28 de septiembre de 2012 por la Corte del Distrito de Nueva Jersey,  al  igual  que  ocurre  con  la  pieza  de  la  misma índole en el ordenamiento  colombiano,  marca  el  comienzo del juicio, etapa en la cual el procesado tiene  la   oportunidad   de   controvertir   las   pruebas   y   los   cargos   a  él  atribuidos.   

En  estas  condiciones, es indiscutible la  equivalencia  existente  entre la acusación dictada en el país extranjero y la  pieza  procesal  contemplada  en los artículos 336 y 337 de la Ley 906 de 2004.  Naturalmente,  conviene  advertir,  se  trata  de una identidad material y no de  forma.   

El concepto de la Corporación  

En    razón    de    las   anteriores  consideraciones,  la  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   MARCO     TULIO    PEÑA    RODRÍGUEZ  formulada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos a  través  de  su  Embajada  en  Bogotá,  para  que  sea  juzgado  por los hechos  incluidos  en los cargos uno y dos de la acusación No. 12-654(KM) dictada el 28  de  septiembre  de  2012  por  la Corte del Distrito de Nueva Jersey.   

Además,   es   preciso   consignar  que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que el reclamado no  vaya  a ser condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos diversos a los que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a desaparición forzada,  torturas,  tratos  o  penas  crueles, inhumanos o degradantes, como tampoco a la  sanción  de  destierro, cadena perpetua o confiscación, conforme lo establecen  los  artículos  11,  12  y  34  de  la  Carta  Política. Así mismo, que se le  ofrezcan  las atenciones médicas que su estado de salud demande, acorde con las  afecciones      médicas      referidas     por     el     requerido.   

También  debe  condicionar la entrega del  solicitado  a  que  se le respeten, como a cualquier otro nacional en las mismas  condiciones,   todas   las  garantías  debidas  en  razón  de  su  calidad  de  justiciable,  en  particular a tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  estar asistido por un intérprete,  contar  con  un  defensor  designado  por  él o por el Estado, se le conceda el  tiempo  y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda presentar pruebas  y  controvertir las que se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle  en  condiciones  dignas  y la pena privativa de la  libertad    tenga    la    finalidad   esencial   de   reforma   y   adaptación  social.   

Lo   anterior,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5, 7 y 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 9, 10, 14 y  15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Por  igual,  la  Corte  estima  oportuno  señalar   al   Gobierno   Nacional,   en  orden  a  salvaguardar  los  derechos  fundamentales  del  reclamado,  que  proceda  a  imponer al Estado requirente la  obligación  de facilitar los medios necesarios para garantizar su repatriación  en  condiciones de dignidad y respeto por la persona humana, en caso de llegar a  ser  sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable, o su situación jurídica  resuelta  definitivamente  de manera semejante en el país solicitante, incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación una vez cumpla la pena allí impuesta por  sentencia   condenatoria   originada   en   las   imputaciones  que  motivan  la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno Nacional le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas  sobre  la  materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional  de    Derechos   Civiles   y   Políticos   en   sus   artículos   17   y   23,  respectivamente.   

La   Sala   se   permite   indicar  que,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en el numeral 2º del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al Gobierno en cabeza  del  señor  Presidente  de  la República como supremo director de la política  exterior   y   de   las   relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder la extradición,  quien  a  su vez es el encargado de determinar las consecuencias derivadas de su  eventual incumplimiento.   

Comuníquese  por  Secretaría   de   la   Sala   esta  determinación  al  requerido       MARCO       TULIO      PEÑA  RODRÍGUEZ, a su defensor, al Ministerio Público y a  la Fiscalía General de la Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente al Ministerio de  Justicia y de Derecho para lo de su competencia.   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO   

JOSÉ  LUIS      BARCELÓ  CAMACHO   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

EUGENIO       FERNÁNDEZ CARLIER   

MARÍA   DEL  ROSARIO        GONZÁLEZ       MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA SALAZAR CUELLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Se  siguen  las  pautas de la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos que sustentan la  petición     de     extradición,     según    el  indictment,   acaecieron entre octubre de 2010 y  enero de 2012, esto es, en vigencia de esa normatividad   

2  Folios 34 y 35 de la carpeta anexa.   

3 Cfr.  Folio 170 y 171 de la carpeta anexa.   

4 Cfr.  Folio 119 de la carpeta anexa.     

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