CP117-2015(43713)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado Ponente  

CP117-2015  

Radicación nº 43713  

(Aprobado en Acta nº 334)  

Bogotá D.C., veintitrés (23) de septiembre  de dos mil quince (2015).   

          Atendiendo  lo  dispuesto en el artículo 500 de la Ley 906 de 2004,  procede  la  Sala  a  rendir el concepto que en derecho corresponda en relación  con  la solicitud de extradición del ciudadano colombiano JUAN VICENTE CARVAJAL  ISIDRO,   efectuada   por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América.   

ANTECEDENTES   

1.  Mediante  Nota  Verbal  No.  2327  emanada  el 5 de noviembre de 20131, el Gobierno de los Estados de  Unidos  de  América,  a  través  de  su  Embajada  en  Colombia,  solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición del ciudadano JUAN VICENTE  CARVAJAL  ISIDRO,  quien  se  identifica  con  la  cédula  de  ciudadanía  No.  17.529.829,  para  comparecer  a  juicio  por  un delito federal de narcóticos,  porte  ilegal de armas de fuego y concierto para delinquir, según la Acusación  Formal  No. S4 11 Cr. 1054 (RJS), dictada el 28 de febrero de 2013, por la Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York.   

2.  La  Fiscalía  General  de  la  Nación, atendiendo dicha solicitud, mediante Resolución de 26  de          noviembre         de         20132,   dispuso   la   captura  de  CARVAJAL  ISIDRO,  previamente detenido el 13 de diciembre de 2013 en la Cárcel  La  Picota  de esta ciudad, en cumplimiento de una sentencia condenatoria que le  impuso  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito de Arauca, por la conducta de  rebelión.   

3.  Mediante  Nota  Verbal   No.   0720   de   23   de   abril  de  20143,  la  Embajada  de los Estados  Unidos  de  América  formalizó  la  solicitud  de  extradición del mencionado  ciudadano.   

4.  El 24 de abril  siguiente,  la  Dirección  de Asuntos Jurídicos Internacionales del Ministerio  de   Relaciones  Exteriores,  mediante  el  oficio  DIAJI  No.  08074,  conceptuó  que  para  el  caso  «se  encuentra vigente entre la  República  de  Colombia  y  los  Estados  Unidos  de  América, la “Convención  de  Naciones  Unidas contra el tráfico ilícito de  estupefacientes   y   sustancias   psicotrópicas”,  suscrita  en  Viena  el 20 de diciembre de 1988». Así  mismo,  que en los aspectos no regulados por esa Convención, de conformidad con  los  artículos  491  y 496 de la Ley 906 de 2004, el trámite se regirá por lo  previsto en el ordenamiento jurídico colombiano.   

5.  La  Oficina de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de  Justicia y del Derecho consideró  completo  el  expediente  y  lo  remitió  a esta Sala, a través del oficio No.  OFI14-0009801-OAI-1100  de 2 de mayo de 2014, transcribiendo el concepto emitido  por su homólogo de Relaciones Exteriores.   

6. El 20 de mayo de  2014,  esta  Corporación reconoció personería para actuar dentro del trámite  a  la  apoderada  de  confianza  designada  por  JUAN  VICENTE  CARVAJAL  ISIDRO, así como ordenó correr el  traslado  común  de  que trata el artículo 500 de la Ley 906 de 2004, término  durante  el  cual  fueron  solicitadas  pruebas  por  la defensa, las que fueron  resueltas  por  esta Sala en el sentido de «acceder a  las   peticiones  probatorias  de  la  defensa  relacionadas  con  verificar  el  ejercicio   previo   de  la  jurisdicción  (…)»  y  «(…)  negar  por improcedentes la solicitud de las  pruebas  referidas  en los numerales 3.1 y 3.2 de la parte considerativa de esta  providencia»5.   

7. Mediante auto del  21  de agosto anterior se dispuso surtir el traslado común a los intervinientes  para presentar alegatos.   

8.  Al respecto, la  Procuradora  Segunda  Delegada  para  la  Casación  Penal señaló que avala la  solicitud  de  extradición  formulada  por  el  Gobierno  de Estados Unidos, en  relación     con     JUAN     VICENTE    CARVAJAL  ISIDRO,  en  atención a que se cumplen los requisitos  contemplados  en  el artículo 35 de la Constitución Política, toda vez que es  solicitado  para  que  responda  por  conductas punibles ocurridas desde el año  2003  hasta  2011,  esto  es,  con  posterioridad  al  Acto Legislativo No.01 de  1997.   

Agregó  que  a través de la documentación  aportada  y  que  soporta el pedido en extradición, se cumplen para el caso los  requisitos  de  validez formal de la documentación aportada, la plena identidad  del  requerido,  el  principio  de  doble incriminación y la equivalencia de la  providencia dictada por el país solicitante.   

Finalmente,  advirtió  que  en  caso de ser  favorable  el  concepto  emitido  por  esta  Sala,  se debe exhortar al Gobierno  Nacional  para  que  advierta expresamente que el requerido no sea procesado por  hechos  diferentes  a  los  que  motivan  la extradición, ni sometido a pena de  muerte,  desaparición  forzada,  torturas,  tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,    ni   a   las   penas   de   destierro,   prisión   perpetua   y  confiscación.   

          Por  su  parte  la  defensa  solicita se emita concepto desfavorable  como  quiera  que  en  su  sentir no se reúne el requisito respecto del cual el  delito  debe  ser  cometido fuera de Colombia, lo que conlleva a que su asistido  deba   ser   juzgado  por  las  autoridades  colombianas,  como  quiera  que  la  Constitución   Política   y   el  Código  de  Procedimiento  Penal  prohíben  expresamente  la extradición de colombianos por nacimiento cuando el delito por  el  que se solicita se haya cometido únicamente en territorio nacional, además  arguye  la  defensa  que  los  delitos por los cuales se solicita tienen índole  político.   

Concluye  que  contra  su  prohijado existen  condenas  en  el  territorio nacional por el delito de rebelión el que comporta  el  porte  ilegal  de  armas  de  modo  que  debería  aplicarse el non   bis  in  ídem,  toda  vez  que  en  Colombia  ya  se  profirieron  condenas por los mismos hechos que fundamentan la  acusación proferida por las autoridades norteamericanas.    

CONSIDERACIONES  

El artículo 502 del Código de Procedimiento  Penal  (Ley  906  de  2004),  estatuto  aplicable al caso en virtud de la ausencia de convenio con los Estados  Unidos  de América, establece que el concepto que corresponde emitir a la Corte  debe  fundamentarse,  como  también  lo ha señalado el Ministerio Público, en  los siguientes aspectos:   

     

i. La validez formal de la documentación presentada,   

ii. La   demostración   plena   de   la   identidad   del   solicitado,   

iii. El principio de la doble incriminación,   

iv. La  equivalencia de la providencia proferida en el país extranjero,  y   

v. El  cumplimiento  de  lo previsto en los tratados públicos si fuere  el caso.     

Los  artículos  35  de  la  Constitución  Política,  490  y  493  de  la  Ley  906  de  2004,  señalan que la Corte debe  verificar  que  los  hechos  imputados  al solicitado hayan sido cometidos en el  exterior  y  con  posterioridad  al  17 de diciembre de 1997; que no se trate de  delitos  políticos  y  se  encuentren  sancionados en el ordenamiento jurídico  interno  con  pena  privativa  de  la  libertad  no  inferior  a  cuatro  años.   

Asimismo,   en   garantía   del   derecho  fundamental  al  debido  proceso,  se  debe constatar que contra el requerido la  justicia  colombiana  no  haya  ejercido  jurisdicción  sobre  los  hechos  que  fundamentan el pedido de extradición.   

Por  lo  que el cumplimiento de los aspectos  indicados se examinará en los siguientes acápites.   

1.  Validez  formal  de  la  documentación  presentada.   

La  Vicecónsul  de  Colombia en Washington,  Adriana  Ahmad  Serna,  autenticó  los  documentos  aportados  en  apoyo  de la  solicitud  de  extradición  de JUAN VICENTE CARVAJAL ISIDRO, de conformidad con  el artículo 251 del Código General del Proceso.   

En  tal  forma,  la  mencionada  funcionaria  certificó  la  firma del Auxiliar de Autenticaciones del Departamento de Estado  de  los  Estados  Unidos de América, Patrick O. Hatchett, quien a su vez avaló  la  del  Secretario  de Estado, Jhon F. Kerry, además está la rúbrica de Eric  H.  Holder  Jr.,  Fiscal  General,  quien  certifica la de Magdalena A. Boynton,  Directora  Asociada  de  la  Oficina de Asuntos Internacionales, División de lo  Penal  del  Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos, encargada de dar  cuenta  de  la  autenticidad de las declaraciones juradas de Michael P Ben´Ary,  Fiscal  Auxiliar  de  los Estados Unidos y de Kimojha Brooks, Agente Especial de  la Administración para el Control de Drogas.   

Adicionalmente,  el  16 de abril de 2014, el  Jefe  de  Legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores abonó la firma  de  la  agente  consular,  tal  como  consta  en el documento suscrito por éste  (folio     34     carpeta     adjunta).   

Como documento anexo y debidamente traducido,  aparece  la Acusación Formal No. S4 11 Cr. 1054 (RJS), dictada el 28 de febrero  de  2013  por  la  Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito Sur de  Nueva  York,  contra  JUAN  VICENTE  CARVAJAL ISIDRO,6  así como la orden de arresto  librada  por  esa  Corporación  contra  el requerido7.   

Del mismo modo, figuran las copias traducidas  al  castellano,  de  las disposiciones penales del Código de los Estados Unidos  aplicables             al             caso8.   

De acuerdo con lo anterior, la documentación  presentada  en  respaldo  del  pedido  de  extradición  de  CARVAJAL ISIDRO, es  formalmente válida.   

2.   Plena   identidad   de  requerido  en  extradición.   

De  acuerdo  con las Notas Diplomáticas No.  2327  de 5 de noviembre de 2013 y 0720 de 23 de abril de 2014, de la Embajada de  los  Estados  Unidos, por cuyo medio se solicitó la detención provisional y se  formalizó   el   pedido  de  extradición  de  JUAN  VICENTE  CARVAJAL  ISIDRO,  respectivamente,  se  informó  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores que la  persona  requerida  nació  el  12  de  julio  de 1966 en San Vicente de Chucuri  (Santander),     identificado    con    la    cédula    de    ciudadanía    No  17.529.829.   

Confrontada  dicha  documentación  con  la  reunida  en  Colombia  se  infiere  que se trata de la misma persona a que alude  aquella  petición,  sin  que  haya  lugar  a cuestionar más datos para dar por  acreditado  el  requerimiento  bajo  examen,  tal  supuesto  de  coincidencia de  identidad  se  constata  en  el informe de lofoscopia No 11-15873 de fecha 13 de  diciembre  de  2013 y la consulta a la página web de la Registraduría Nacional  del   Estado   Civil   (folios   11   a  13  carpeta  adjunta).   

En  esa  medida, y observando que durante el  presente  trámite  nunca  fue  cuestionada  la  identidad  del  requerido, este  requisito, al igual que el anterior, también se cumple.   

3.  Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero.   

Como   lo   ha   reiterado   en   diversas  oportunidades  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, se  cumple  con  el  requisito  en  mención  acatando lo previsto en el numeral 2°  artículo   493   de   la  Ley  906  de  2004,  el  cual  requiere  «que  por  lo  menos se haya dictado en el exterior resolución de  acusación o su equivalente».   

En  el  presente evento, el 28 de febrero de  2013  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva  York  profirió  la  Acusación  Formal  No.  S4  11  Cr.  1054  (RJS) contra el  requerido,  por  delitos relacionados con tráfico de estupefacientes, concierto  para  delinquir  y  porte  ilegal  de  armas  de  fuego,  acto que en el sistema  procesal  penal  colombiano  equivale  al  escrito  de acusación previsto en el  artículo  337  de la Ley 906 de 2004, con lo cual el requisito legal en estudio  se estima acreditado.   

En  efecto,  dichas  decisiones  judiciales  contienen  un  pliego de cargos del cual se debe defender el acusado en juicio y  a  su  vez,  constituye  presupuesto procesal para la iniciación de la etapa de  juzgamiento  que  culmina  con  el  respectivo  fallo  de  mérito.  En éste se  consigna  una  relación  detallada  de  los  hechos  con especificación de las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar en que ocurrieron y la calificación  jurídica  de  la  conducta,  con  indicación de las disposiciones sustanciales  aplicables.   

Por lo anterior, este presupuesto también se  cumple a cabalidad.   

4.      Principio      de      doble  incriminación.   

De acuerdo con lo estipulado en el artículo  493  de  la  Ley 906 de 2004, para conceder la extradición es indispensable que  el  hecho que la motiva esté previsto en Colombia como delito y que el mismo se  encuentre  reprimido  con  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea inferior a cuatro años.   

En este sentido, se tiene que CARVAJAL ISIDRO  es  requerido  para que comparezca en juicio ante el Tribunal de Distrito de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York, donde es sujeto de la  Acusación   Formal   No.   S4   11   Cr.   1054  (RJS)  de  28  de  febrero  de  2013.   

De acuerdo con las notas verbales y la copia  de  la  citada  Acusación, los cargos formulados contra el procesado se resumen  de la siguiente manera:   

«CARGO  UNO   

Desde    aproximadamente   2003   hasta  aproximadamente  2011,  en  Venezuela, Colombia y otros lugares, el acusado JUAN  VICENTE   CARVAJAL   ISIDRO,  alias  “Misael”, que  ingresará  inicialmente a  los  Estados  Unidos  en  el  Distrito  Sur  de  Nueva York, y otros conocidos y  desconocidos,   intencionalmente   y   a  sabiendas  se  unieron,  se  asociaron  ilícitamente, confabularon  y  acordaron  con  otros  y  entre sí para violar las  leyes de narcóticos de los Estados Unidos.   

Formaba   parte   y  era  objeto  de  la  asociación ilícita que el  acusado     JUAN     VICENTE     CARVAJAL    ISIDRO,    alias    “Misael”,   y   otros   conocidos   y  desconocidos,    importarían,    y   efectivamente  importaron,  a  los  Estados Unidos desde un lugar del  extranjero   una   sustancia   controlada,   a   saber,   cinco   kilogramos   o  más de mezclas o sustancias que contenían  una  cantidad detectable de cocaína,  en  violación  de  las Secciones 812, 952, y 960 (a)  (1)  y  (b) (1) (B) del Título 21 del Código  de  los  Estados Unidos.   

Formaba   parte   y  era  objeto  de  la  asociación ilícita que el  acusado     JUAN     VICENTE     CARVAJAL    ISIDRO,    alias    “Misael”,   y   otros   conocidos  y  desconocidos,          producirían         y  distribuirían,   y   efectivamente   produjeron  y  distribuyeron,  una  sustancia  controlada, a saber,  cinco  kilogramos  o más de mezclas o sustancias que  contenían    una    cantidad    detectable    de  cocaína,    y   de   hoja   de   coca,   con   la  intención   y   sabiendo   que  dichas  sustancias  controladas  serían  importadas  ilegalmente  a los  Estados     Unidos,     en     violación  de las Secciones 812, 952, y 960  (a)  (3)  y  960  (b)  (1)  (B)  del  Título 21 del  Código    de   los   Estados   Unidos.   

CARGO DOS  

Desde   aproximadamente   2003   hasta  aproximadamente   2011,   en   un   delito  iniciado  y  cometido  fuera  de  la  jurisdicción  de  algún  Estado  o  Distrito  en  particular,  en  Venezuela,  Colombia,  y  otros lugares, el acusado JUAN VICENTE CARVAJAL ISIDRO,    alias   “Misael”,   quien   será   traído  inicialmente  y  arrestado  en  el Distrito Sur de Nueva York,  durante   y   con   relación   con  un  delito  de  narcotráfico por el cual  podría  ser  procesado  ante  un  tribunal  de  los  Estados  Unidos, específicamente, el delito imputado  en  el  Cargo  Uno  de  esta  acusación  formal,  a  sabiendas     utilizó    y    portó   un   arma   de   fuego,   y   en  cumplimento  de  tal  delito,  poseyó  un  arma  de  fuego,  y  fue  cómplice    e   instigó        dicha       utilización,  portación y posesión de  un  arma  de  fuego, a saber, una ametralladora. Secciones 924 (c) (1) (B) (ii),  328    y    2,    Título    18,   Código        de        los        Estados        Unidos»9   

Las  normas  sustanciales mencionadas en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  tratan  del  cargo  de  concierto  para  delinquir  con  fines  de producción y  distribución  de  narcóticos  para  introducción  a  los  Estados  Unidos con  violación   de   las  Secciones  812,  952,  y  960  del  Título  21  del  Código de Estados Unidos; así  como  del  cargo  de  porte  ilegal  de  armas  de  fuego  con violación de las  Secciones  924,  328  y 2 del Título 18 del Código de  Estados  Unidos,  conductas  punibles  que  en  la legislación penal colombiana  corresponden  al  delito  de  concierto para delinquir  agravado,  previsto  en el artículo 340-2 del Código  Penal,  modificado  por  el artículo 19 de la Ley 1121 de 2006, que prevé pena  de    prisión    de   ocho   (8)   a   dieciocho   (18)   años;   fabricación,    tráfico    y   porte   de   armas   de   fuego   o  municiones,   contemplado  en  el  artículo 365 del Código Penal, modificado por  el  artículo  19  de la Ley 1453 de 2011, cuya pena es de de once (11) a quince  (15)  años;  y tráfico de estupefacientes  descrito  en  el  artículo  376  ibídem,  con un mínimo de pena  privativa de la libertad que supera los ocho (8) años.   

Con lo anterior se verifica el cumplimiento  del  principio  de  doble  incriminación,  porque las conductas atribuidas, las  contemplan  las  legislaciones  de  los  dos  Estados  como delito. En Colombia,  asimismo,   están   reprimidas   con   pena   de  prisión  superior  a  cuatro  años.   

5.      Improcedencia     de     la  extradición.   

Como ha quedado señalado en precedencia, se  encuentran   parcialmente,   establecidos   los  presupuestos  referidos  en  el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento Penal, para rendir concepto a la  solicitud  de extradición del ciudadano colombiano JUAN VICENTE CARVAJAL ISIDRO  elevada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América a través de su  embajada en nuestro país.   

Frente  a  la  extradición  de  ciudadanos  colombianos,  la  Corte  de  manera  reiterada  y  con  criterio  mayoritario ha  sostenido  que  al momento de emitir el concepto respectivo, se debe examinar el  cumplimiento  de los requisitos básicos contemplados por el artículo 502 de la  Ley  906  de  2004,  que  corresponden  a la validez formal de la documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble  incriminación,  la  equivalencia de la providencia dictada en el  extranjero,  y  cuando  fuere  el  caso,  el  cumplimiento de lo previsto en los  tratados internacionales.   

Además, conforme a los artículos 35 de la  Carta  Política  y  el  490 de la ley procesal mencionada, los hechos deben ser  cometidos  con  posterioridad  al 17 de diciembre de 1997; que no se proceda por  delitos  políticos;   que el motivo también esté previsto como delito en  Colombia  y sea reprimido con una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo  no  sea  inferior  a  cuatro (4) años; y que por lo menos se haya dictado en el  exterior  resolución de acusación o su equivalente; y de manera más reciente,  la  Sala  se  ha ocupado también de aspectos como, garantizar la intangibilidad  del  principio  del  non  bis  in  ídem y  la  cosa  juzgada,  dentro de los parámetros establecidos por la  jurisprudencia  de  la Corporación (CSJ SP 19 feb. de  2009, rad. 30374).   

Puntualizado lo anterior estudia la Sala si  los  cargos  por los cuales CARVAJAL ISIDRO es solicitado por el Gobierno de los  Estados  Unidos,  se  adecúan  temporal y fácticamente a las conductas por las  cuales éste ya fue condenado por la justicia colombiana.   

5.1.         Del cargo de  porte ilegal de armas.   

En  la  Nota  Verbal 0720 de 23 de abril de  2014  que  formalizó  la  solicitud de extradición se dijo que CARVAJAL ISIDRO  portó   armas   de   fuego  para  el  tráfico  de  estupefacientes,  a  saber:  «Testigos  que  cooperan  en  el  caso  y  antiguos  miembros  de las FARC también identificaron a Carvajal Isidro como un individuo  involucrado  en  la  venta  y  distribución  de  cocaína  por  las FARC, quien  utilizó  y  portó  armas  de  fuego  durante y en relación con los delitos de  narcóticos       descritos       anteriormente10».   

Sobre  el  particular,  se  tiene  que  el  requerido  fue  condenado  en  tres  oportunidades  por  el  delito de rebelión  (Sentencia de 24 de septiembre de 2010 emitida por el  Juzgado  Único  Especializado  de  Arauca;  Sentencia  de  31 de enero de 2011,  Juzgado  Único  Penal del Circuito Especializado de Arauca; y Sentencia de 9 de  agosto  de  2013  proferida  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Arauca), conducta que para  el  caso  sub judice subsume  el porte ilegal de armas de fuego, artículo 365 Ley 599 de 2000.   

Como  lo precisa el artículo 467 de la Ley  599  de 2000, actual Código  Penal,  la  comisión  de  dicho  punible  por parte de un militante de un grupo  armado  al  margen  de  la  ley  va  encaminada a derrocar al Gobierno Nacional,  suprimir  o  modificar  el  régimen  constitucional  o legal vigente, y esto se  lograría con el uso de las armas.   

El delito de porte ilegal de armas de fuego  lo  subsume  la rebelión en el sentido que con el objetivo de desestabilizar el  orden  constitucional  y legal el sujeto activo porta y hace uso de éstas. Así  lo      consideró      el      legislador     al     tipificar     «[L]os  que  mediante  el  empleo  de  las  armas  pretendan derrocar al Gobierno Nacional, o  suprimir    o    modificar    el    orden   constitucional   o   legal   vigente  (…).»   

Con respecto a la conducta consumada por el  requerido  es  viable hablar de una unidad,  ya  que,  el  ilícito  de  porte  de  armas  que se estudia ha quedado comprendido dentro del  aspecto  fáctico  del  delito  de  rebelión  por el que fue condenado CARVAJAL  ISIDRO  en múltiples oportunidades, dado que para el caso en concreto persiguen  la consecución de un mismo fin.   

Ahora  como en contra de CARVAJAL ISIDRO se  emitieron  tres  sentencias  condenatorias por el delito de rebelión y en ellas  se  valoró su actuar como integrante de las FARC desde antes de 2003 y hasta el  21  de  marzo  de  2012,  fecha  en  que se produjo su captura en una operación  conjunta   entre   la   Policía   Nacional   y   la  Fuerza  Aérea11,  la  conducta de porte ilegal de armas  por  la  que  es  requerido en extradición, se debe entender que ya fue juzgada  por  las  autoridades  colombianas  pues  no  se  podría aislar en el caso bajo  estudio  el  ilícito  de  porte ilegal de armas a las condenas impuestas por el  delito  de  rebelión, máxime cuando el último de tales fallos se profirió el  9 de agosto de 2013.   

Así   las  cosas,  el  concepto  será  DESFAVORABLE  por  este  cargo,  pues  de  lo  contrario  se trasgrediría el  non        bis        in        ídem.   

5.2. Del cargo por concierto para delinquir  agravado.   

De  las  pruebas allegadas al expediente se  tiene  que CARVAJAL ISIDRO, por hechos ocurridos con anterioridad al año 2003 y  hasta  el  9  de  enero  de  2009  (fecha en la que la  Fiscalía  instructora  decretó  el  cierre  de  la  investigación),  siendo  para ese día el requerido un integrante de las FARC, el  Juzgado  Único  Penal  del Circuito Especializado de Arauca, en sentencia de 24  de  septiembre  de  2010,  resolvió  condenarlo  por  el  delito de rebelión y  absolverlo   por   concierto   para  delinquir,  providencia  confirmada  en  su  integridad  por  el Tribunal Superior de Distrito Judicial de esa misma el 14 de  mayo  de  201412, decisión que se encuentra debidamente ejecutoriada.   

De la citada sentencia y en lo que concierne  a    la    absolución   por   concierto   para   delinquir   se   extracta   lo  siguiente:   

«(…) afirmar sin dubitación alguna que  esas  mismas  probanzas son claramente demostrativas como lo afirma la Fiscalía  de  que  además  de  ser subversivos los procesados cometieron delitos comunes,  sin  relación alguna con su pertenencia al grupo subversivo como milicianos que  eran  del  mismo  y alejados por ende enteramente de los móviles que definen su  aspecto  ideológico  a  esa clase de organizaciones para simultáneamente a esa  labor  subversiva  incurrir igualmente en el delito de CONCIERTO PARA DELINQUIR,  esto   es,  proceder  ya  no  como  rebeldes  sino  como  delincuentes  comunes,  concertándose   con   el   fin   de  cometer  delitos  tales  como  secuestros,  extorsiones,   desplazamientos   forzados,   terrorismo,   tráfico  de  drogas,  homicidios,  etc.,  esta  judicatura  no  comparte  tal  afirmación,  hay dudas  probatorias  inmensas  al respecto y lo que si se evidencia y se demostrará con  certeza  probatoria  fue no solo la pertenencia sino igualmente la colaboración  de  los procesados en calidad de milicianos o de orgánicos a las FARC, al punto  de   realizar   labores  que  contribuyen  al  funcionamiento,  mantenimiento  o  fortalecimiento  de esa insurgencia armada mediante labores de abastecimiento de  víveres,  desarrollo  de  labores  de  inteligencia,  adoctrinamiento de masas,  etc.,  etc.,  la demostración de ese delito de CONCIERTO PARA DELINQUIR como la  incursión  en éste de los procesados se reitera es algo que riñe abiertamente  contra  la  evidencia  probatoria recaudada al respecto, caracterizada no por la  certeza   probatoria  sino  por  la  dubitación.»13   

Tras  la consideración en cita, el Juzgado  Único  Penal del Circuito Especializado de Arauca absolvió a CARVAJAL ISIDRO y  a   otros  del  punible  de  concierto  para  delinquir  agravado:  «TERCERO:  ABSOLVER  por  duda a los ciudadanos (…) JUAN VICENTE  CARVAJAL  ISIDRO  (…)  de  las  anotaciones civil y personales ya conocidas en  autos,  de  la  conducta  punible de CONCIERTO PARA DELINQUIR, contemplada en el  artículo  340-2  del  Código  Penal,  por  las  razones  de hecho y de derecho  expuestas      en     la     parte     motiva.»14   

Lo  anterior  resulta  suficiente  para  concluir   que  como  el  requerido  fue  absuelto  por   el   ilícito  de  concierto   para   delinquir   por  el  Juzgado  Único   Especializado   de   Arauca   en  sentencia  de  24  de  septiembre  de  2010,  por  hechos  ocurridos  con anterioridad al  año  2003 y hasta el 9 de  enero  2009  fecha en la  que     la     Fiscalía     instructora    declaró    el    cierre    de    la  investigación,15        debe   entenderse   que   el  cargo  correspondiente  a  este  delito ya fue juzgado por las  autoridades  colombianas,  razón  por  la  cual el concepto será DESFAVORABLE       por       este  cargo      para  los      hechos  comprendidos   durante  el       lapso  indicado,   pues  de  lo  contrario  se   trasgrediría   el   non   bis  in  ídem.   

5.2.1. Puntualizado  lo  anterior y en razón a los hechos por concierto para delinquir acaecidos con  posterioridad  al  9 de enero de 2009 y hasta el 2011 para el cargo sub   judice,   encuentra   la  Sala  la  procedencia  de la extradición de CARVAJAL ISIDRO dado que, conforme se indicó  en  párrafos anteriores, se cumplen los requisitos exigidos para su concesión,  además  no  se  tiene  noticia  que  haya  sido condenado en Colombia por estos  hechos,     razón     por     la     cual    se    conceptuará    FAVORABLEMENTE   a   la   solicitud   de  extradición  por  el  concierto  para delinquir contenida en el cargo UNO de la  Acusación  Formal  No.  S4  11 Cr. 1054 (RJS), únicamente por hechos ocurridos  entre los años 2009 y 2011.   

5.3. Del cargo por tráfico de estupefacientes.   

Obra  en el expediente la Acusación Formal  No.  S4 11 Cr. 1054 (RJS) de 28 de febrero de 2013, en la cual se observa que el  requerimiento   versa   sobre   la   comisión   del   delito   de  tráfico  de  estupefacientes   –cargo  uno–,  conducta  que  se  imputa fue cometida en un periodo de 2003 a 2011.   

La Nota Verbal 0720 de 23 de abril de 2014,  a  través  de  la  cual  se formalizó la solicitud de extradición, relata que  CARVAJAL  ISIDRO,  desde  aproximadamente  el  año  2003  y hasta el 2011, como  integrante  del  Frente  Décimo  del  grupo  insurgente  FARC  que  operaba  en  alrededores   de   la   frontera   entre   Colombia   y  Venezuela  «  (…)  era  el  responsable  de  coordinar  las  actividades de  tráfico  de  narcóticos del Frente Décimo, incluyendo la compra, fabricación  y  transporte  de  base  de  cocaína  y  cocaína»16.   

Asimismo   indicó   que:   «También  él  era  el  responsable de  suministrar  a  otros  traficantes de narcóticos, no pertenecientes a las FARC,  con   acceso  –por  una  tarifa-  a  pistas  de aterrizaje situadas en territorio controlado por las FARC  en   Venezuela,   las   cuales   los  traficantes  utilizaban  para  transportar  cargamentos  de  cocaína a Centroamérica para ser posteriormente transportados  a  los  Estados  Unidos y Europa. Durante la investigación, Carvajal Isidro fue  captado   en   conversaciones  telefónicas  legalmente  interceptadas  haciendo  arreglos  para  que  pistas  de aterrizaje situadas en territorio controlado por  las  FARC  en Venezuela fueran utilizadas por una gran organización de tráfico  de  narcóticos (DTO) que operaba desde Colombia. »17   

Reposa en el expediente declaración jurada  en   apoyo   a   la  solicitud  de  extradición  signada  por  el  Agente  Especial  de  la  Administración para el Control de Drogas  Kimojha                    Brooks18,        en  la  que  por medio de declaraciones hechas por desmovilizados de  las  Fuerzas  Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), denominados “TD-1”  y  “TD-2”,  se logra constatar que CARVAJAL ISIDRO, luego de ser transferido  a  otro  Frente  durante  aproximadamente dos años, fue reincorporado al Frente  10º  en  el  año  2002  y  nombrado  Director Financiero en 2003 del precitado  frente,  adicionalmente  se  tiene  que «…  el  “TD-1”  fue  auxiliar de Carvajal Isidro y lo observó  supervisar  personalmente las instalaciones de procesamiento de base de coca del  10º  Frente.  En  particular,  “TD-1” observó a Carvajal Isidro acompañar  cargamentos  de  base  de cocaína que eran transportados a las instalaciones de  las       FARC      de      manera      regular19.»   

En  la  misma declaración del Agente  Especial  se aprecia que desde el  año  2006  hasta  el  2008  el  desmovilizado  “TD-1”  escuchó  en  varias  oportunidades  al solicitado conversar con otros miembros del Frente 10º de las  FARC   sobre   el   envío   de  cocaína  a  los  Estados  Unidos  «…Carvajal  Isidro  manifestó  que  la  única  forma  de sacar  cocaína  de  Colombia  e  ingresarla  a  los  Estados  Unidos  era a través de  México.».   

Por  otro  lado,  el  testigo  denominado  “TD-2”   afirmó   que  «acompañó  a  Carvajal  Isidro,  a  quien conocía como “Misael”, y a otros guerrilleros de las FARC  en  varios  viajes  para  recoger  base  de cocaína para ser transportada a los  laboratorios     de    las    FARC    para    su    procesamiento…»,  adicional  a  ello,  manifiesta  que  «…  Por  ejemplo  en  2003,  “TD-2” y otros 12  guerrilleros  de  las  FARC,  junto a Carvajal Isidro, transportaron por camión  (sic)  aproximadamente  150  kilogramos  de  cocaína  (…) “TD-2” observó  además  la  entrega de millones de dólares estadounidenses y su almacenamiento  en  el  campamento  de  Carvajal  Isidro  en la selva, los cuales él sabía que  constituían   ganancias   provenientes   de   transacciones  de  narcóticos.»   

Si  bien  en la declaración que se cita se  hizo  alusión  que  CARVAJAL  ISIDRO  fungió  como  jefe financiero del Frente  Décimo  de  las  FARC  y  recolectó en nombre de aquellas pagos conocidos como  ‘impuestos’  de  productores  de  cocaína  que  operaban  en  áreas  controladas  por  dicho  grupo  insurgente,  ello  lo  que  evidencia   es   la   conexidad   del   tráfico   de   estupefacientes  con  la  rebelión.   

Esta  Sala  ha  decantado  que la actividad  delictiva   constitutiva   de   narcotráfico  ocurrida  en  las  circunstancias  señaladas  de  ninguna  manera  puede considerarse como un factor impediente de  una  solicitud  de extradición, no sólo porque el legislador no lo ha estimado  así,  sino  porque  la misma comunidad internacional le niega ese carácter. En  efecto,  la  Convención  de  las  Naciones  Unidas  sobre  tráfico ilícito de  estupefacientes   y  sustancias  sicotrópicas,  aprobada  en  Viena  el  19  de  diciembre  de 1998, e incorporada al derecho interno mediante la Ley 67 de 1993,  estatuyó en su artículo 3º-10 que:   

«A  los  fines  de cooperación entre las  partes  prevista  en  la  presente  convención,  en  particular la cooperación  prevista  en  los  artículos  5º,  6º,  7º y 9º, los delitos tipificados de  conformidad  con el presente artículo no se considerarán como delitos fiscales  o  como  delitos  políticos  ni  como  delitos  políticamente  motivados,  sin  perjuicio   de   las   limitaciones   constitucionales   y   de  los  principios  fundamentales del derecho interno de las partes.»   

En   síntesis,   no  existe  impedimento  constitucional  o  legal  para la extradición solicitada por el cargo de que se  ocupa  el  presente  acápite.  Reunidos  en  su  totalidad  se  encuentran  los  requisitos  previstos  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal  para  que esta  Corporación  emita  concepto  FAVORABLE  a la petición de  extradición  de  CARVAJAL  ISIDRO  elevada  por  los  Estados  Unidos  mediante  Acusación  Formal  No.  S4  11  Cr.  1054 (RJS), para el cargo UNO -tráfico de estupefacientes-.   

De  la  misma  manera,  es  claro  que  la  acusación  hace  expresa indicación de los actos que determinaron la solicitud  de  extradición, así como de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que  se  cometieron  los  delitos, por tanto no aparece motivo constitucional o legal  impediente de la misma.   

6. Cuestiones adicionales.  

6.1. Obsérvese que  las  imputaciones  y  su  sustento  dejan  entrever  con facilidad que los actos  desplegados   por   el   requerido,   según  las  autoridades  norteamericanas,  traspasaron  ontológica  y  jurídicamente  las fronteras nacionales, ya que el  cometido  del  concierto  para  delinquir  era introducir y traficar cocaína en  Estados Unidos.   

Así,   cualquiera   de   las  hipótesis  identificadas  dogmática  y  doctrinariamente como instrumentos jurídicos para  establecer    el    sitio    de    la    ocurrencia   del   hecho   (artículo  14  del  Código Penal), tales  como  el  lugar  de  realización  de  la  acción,  según  el cual el hecho se  entiende  cometido  en  el  lugar donde se llevó a cabo total o parcialmente la  exteriorización  de  la  voluntad;  la  del resultado, que concibe realizado el  hecho  donde se produjo el efecto de la conducta; y la teoría de la ubicuidad o  mixta,  la  cual señala el lugar donde se efectuó la acción de manera total o  parcial,  como  en  el  sitio  donde  se  llevó  a  cabo o debió producirse el  resultado,  lo  cierto  es que en el presente caso, de acuerdo con la Acusación  Formal  No.  S4  11  Cr.  1054  (RJS),  dictada  el  28  de febrero de 2013, las  conductas  atribuidas  por  las  autoridades judiciales de los Estados Unidos de  América  a  CARVAJAL  ISIDRO, satisfacen la condicionante constitucional de que  el hecho haya sido cometido en el exterior.   

De  la  misma  manera,  es  claro  que  la  acusación  hace  expresa indicación de los actos que determinaron la solicitud  de  extradición, así como de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que  se  cometieron  los  delitos, por tanto no aparece motivo constitucional o legal  impediente de la misma conforme quedó expuesto.   

6.2. Ahora, como la  Acusación  Formal  también  incluye  el  decomiso,  al  señalar: «[NOTIFICACIÓN          SOBRE  CONFISCACIÓN]  como  resultado  de  la comisión del  delito  relacionado con una sustancia controlada alegado en el Cargo Uno de esta  acusación  formal,  el  gobierno  de  los Estados Unidos confiscará al acusado  JUAN  VICENTE  CARVAJAL  ISIDRO, alias “Misael”, conforme a lo dispuesto por  las  Secciones  853 y 970 del Título 21 del Código de los Estados Unidos, todo  bien  que  constituya  o  se  derive  de  cualquier  ganancia  que el mismo haya  obtenido  directa  o  indirectamente como resultado de dicho delito, y todo bien  utilizado  o que se tuvo intención de utilizar de cualquier manera o forma para  cometer  o  facilitar  la  comisión  del delito alegado en el Cargo Uno de esta  acusación          formal          (…)»20,  debe precisar la Sala que tal afirmación no puede ser  entendida  en  estricto  sentido  como  un  cargo,  por  tanto éste no comporta  imputación  alguna,  sino  el  anuncio  de  la  consecuencia patrimonial que la  declaratoria  de  responsabilidad acarrea respecto de los bienes involucrados en  el  delito,  por  cuya  comisión  se  acusa al requerido, el tema es ajeno a la  solicitud  de  extradición,  razón  por  la  cual, no se encuentra comprendido  dentro  de  los  aspectos  a  analizar  en  el concepto a emitir por parte de la  Sala.   

7. Decisión.  

Los anteriores razonamientos acordes con lo  señalado  por  el  Ministerio  Público,  permiten  tener  por  acreditadas las  exigencias  legales  para  conceptuar  de  manera  favorable  a  la solicitud de  extradición  formalizada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América a  través  de su Embajada en nuestro país, respecto del ciudadano colombiano JUAN  VICENTE  CARVAJAL  ISIDRO  por algunos de los cargos atribuidos en la Acusación  Formal  No.  S4  11  Cr.  1054  (RJS),  dictada  el 28 de febrero de 2013 por el  Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito Sur de Nueva  York.   

La  Corte  considera pertinente, en orden a  proteger   los  derechos  fundamentales  del  requerido,  prevenir  al  Gobierno  Nacional,  para  que  en  el  evento en que acceda a la extradición de CARVAJAL  ISIDRO,  advierta  al  Estado solicitante garantizarle a éste la permanencia en  el  país  extranjero  y  el  retorno  al de origen en condiciones de dignidad y  respeto  por la persona humana, cuando el extraditado llegare a ser sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable  o  eventos similares, incluso después de su  liberación  por  haber  cumplido la pena que le fuere impuesta en razón de los  cargos que motivaron la solicitud de extradición.   

Del  mismo modo, atendiendo lo dispuesto en  el  artículo  494  de la Ley 906 de 2004, el Gobierno Nacional puede subordinar  la  concesión  de  la  extradición  a las condiciones consideradas oportunas y  exigir  que  el  solicitado  no  sea  juzgado  por  hechos  diversos  de los que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a sanciones distintas de  las  impuestas en la eventual condena, ni a penas de muerte, destierro, prisión  perpetua  o  confiscación,  desaparición  forzada,  torturas,  tratos crueles,  inhumanos  o  degradantes,  por  el  país  solicitante,  de  conformidad con lo  dispuesto  por  los artículos 12 y 34 de la Constitución Política de Colombia  y  como  lo  sugiere  la  Procuraduría  General  de  la Nación a través de su  Delegada.   

Así  mismo, debe condicionar la entrega de  CARVAJAL  ISIDRO a que se le respeten –como   a   cualquier   otro  nacional  en  las  mismas  condiciones  –    todas  las  garantías  debidas  a  su condición de justiciable, en  particular   a   que   tenga   acceso  a  un  proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia, cuente con un intérprete, tenga un  defensor  designado  por  él  o  por  el  Estado, se le conceda el tiempo y los  medios  adecuados  para  que prepare la defensa, presente pruebas y controvierta  las  que  se aduzcan en contra, a que su situación de privación de la libertad  se  desarrolle  en  condiciones dignas, a que la eventual pena que se le imponga  no  trascienda  de  su  persona,  a  que  la sentencia pueda ser apelada ante un  tribunal  superior,  a  que  la pena privativa de la libertad tenga la finalidad  esencial      de     reforma     y     readaptación     social     (Artículos  29  de  la  Constitución;  9  y 10 de la Declaración  Universal  de  los Derechos Humanos; 5-3.6, 7-2.5, 8-1.2 (a) (b) (c) (d) (e) (f)  (g)  (h).3.4.5,  9  de  la  Convención Americana sobre Derechos Humanos; 9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5,  y  15  del  Pacto  Internacional  de  Derechos Civiles y  Políticos).   

Además,  de que no puede ser condenado dos  veces  por  el  mismo  hecho, por mandato de la Carta Política, ni dársele una  denominación jurídica distinta a la misma circunstancia fáctica.   

Igualmente, el Gobierno debe condicionar la  entrega  a que el país solicitante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de  la  sociedad,  y  garantiza  su  protección,  lo cual se  refuerza  con  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos (artículo  17)  y el Pacto Internacional  de   Derechos   Civiles   y   Políticos   (artículo  23).   

Aunado  a lo anterior, advertirá al Estado  requirente,  que  en  caso  de un fallo de condena, deberá computarse el tiempo  que  el  requerido  ha  permanecido  privado de la libertad con ocasión de este  trámite de extradición.   

Por todo lo anterior, de conformidad con lo  establecido  por el numeral 2º del artículo 189 de la Constitución Política,  al  Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del señor Presidente de la República como  supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales,  le  corresponde  hacer estricto seguimiento del cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo, las consecuencias de su inobservancia.   

CONCEPTO  

       Por  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia,                CONCEPTÚA         DESFAVORABLEMENTE      la  solicitud  de  extradición  de  JUAN  VICENTE  CARVAJAL  ISIDRO  respecto  del  delito  de  porte  ilegal  de  armas contenido en el cargo DOS, y  concierto  para  delinquir  agravado  contemplado  en el cargo UNO, este último  solo  para  aquellos  hechos  ocurridos  hasta  el  9  de enero de 2009, ante la  concurrencia  de  una  causal  de  improcedencia  conforme se expuso en la parte  motiva.   

         Respecto  del concierto para delinquir agravado por hechos acaecidos  con  posterioridad al 9 de enero de 2009 y hasta el 2011, implícito en el cargo  UNO   de   la   Acusación   Formal   No  S4  11  Cr.  1054  (RJS)  dictada  el  28  de febrero de 2013 por el  Tribunal  de  Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York,  esta      Corporación      CONCEPTÚA        FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano colombiano JUAN  VICENTE  CARVAJAL  ISIDRO,  así  como  también  para  el delito de tráfico de  estupefacientes  imputado  en  el  cargo UNO, por hechos ocurridos desde el 2003  hasta el 2011.   

Por la Secretaría de la Sala se comunicará  esta   determinación  al  requerido,  a  su  defensora,  al  representante  del  Ministerio  Público,  así  como  al Fiscal General de la Nación para lo de su  cargo  en  relación  con  la  orden  de  detención  preventiva  con  fines  de  extradición.   

Finalmente,  se devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho   para   los   trámites  legales  pertinentes.   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Presidente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

                        EUGENIO  FERNÁNDEZ CARLIER   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

      

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

Radicado No. 43713  

Con  el  respeto  que  profeso  por  las  opiniones  y  el criterio de la mayoría, procedo a consignar las razones que me  llevaron  a  aclarar  mi  voto  en  el  concepto  favorable  de extradición del  ciudadano    colombiano   JUAN   VICENTE   CARVAJAL  ISIDRO,  emitido  el 23 de septiembre de 2015 por la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, en virtud de la  solicitud    formulada    por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos   de  América.   

Si  bien estoy de acuerdo con el concepto  adoptado  por  la  Sala  en  cuanto  la  conexidad  de  la  conducta  común  de  narcotráfico  -por la cual es requerido CARVAJAL       ISIDRO-  con  el delito político de rebelión, no impide emitir concepto  favorable  de  extradición,  mi  aquiescencia  tiene  lugar bajo las siguientes  consideraciones:   

1.  Cuando  el delito político afecta al  Estado  requirente,  la  Corte  sí  está  llamada a considerar la conexidad   del   delito  común  con  aquél,  toda  vez  que  la  restricción  constitucional  de  no extraditar por  delitos  políticos,  debe  ser comprendida en armonía con el artículo 22-7 de  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos, según el cual,   toda  persona  tiene  el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero en  caso   de  persecución  por  delitos  políticos  o  comunes  conexos  con los políticos y de acuerdo con  la legislación de cada Estado y los convenios internacionales.   

2.  De  otra  parte,  cabe  precisar  que  internacionalmente  no  existe   ninguna   prohibición   para  amnistiar  o  indultar  a  los  responsables por narcotráfico, en  cambio,   puede  afirmarse  con  seguridad  que,  en  el  Derecho  Internacional  Público,  la  concesión  de amnistías o indultos constituye una excepción al  eventual compromiso de extraditar.   

Los   límites  internacionales  de  la  potestad   de   configuración  normativa  interna  en  lo  concerniente  a  las  consecuencias  de  la  conexidad  de  conductas  punibles  comunes  con  delitos  políticos  han  de  extraerse, principalmente, del derecho de extradición y de  las amnistías y los indultos.   

Estos  últimos  mecanismos  de exención  penal,   en   el  ámbito  internacional,  únicamente  encuentran  prohibición  absoluta  en  relación  con  crímenes  de  lesa humanidad, genocidio y delitos  constitutivos   de  graves  infracciones  al  Derecho  Internacional Humanitario. Empero, en lo atinente a  acciones  de  guerra,  categoría donde perfectamente encajan conductas punibles  conexas  a  los  delitos políticos cometidos en el marco de un conflicto armado  interno,  no  sólo no existe una prohibición de amnistiar o indultar, sino que  el  art.  6-5  del  Protocolo  II Adicional a los Convenios de Ginebra, autoriza  expresamente   la   concesión   de  amnistías  lo  más  ampliamente  posible.   

Ahora, si bien el narcotráfico puede ser  catalogado       como       un      delito      internacional      (international  crime), dado su impacto  supranacional  reconocido  mediante  múltiples  instrumentos internacionales de  cooperación  judicial,  también  es  verdad  que  no  constituye  un crimen de  derecho        internacional       (core         crime),   pues   no   atenta   contra  la  humanidad  ni  la  comunidad  internacional   en  su  conjunto.  De  ahí  que  el  deber  de  investigación,  persecución y sanción no sea absoluto.   

Por   ello,   no   existiendo   ningún  instrumento  internacional  prohibitivo en ese sentido, es claro que los delitos  de  narcotráfico  son  amnistiables  e indultables en el ámbito interno, donde  los  Estados  gozan  de  total  autonomía  para  definir las conductas punibles  objeto  del  derecho  de  gracia, bien sea por la vía de un catálogo abierto o  mediante la anexión por conexidad al delito político.   

Desde luego, instrumentos internacionales  de  cooperación  judicial consagran ciertas obligaciones que vinculan al Estado  colombiano en materias como la extradición.   

La  Convención  de  las  Naciones Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes  y Sustancias Sicotrópicas,  suscrita  y  ratificada  por  Colombia, contempla algunas obligaciones entre las  partes,  destinadas  a  promover la cooperación en la persecución de este tipo  de  delitos. Las más representativas son las de criminalización interna de las  conductas   constitutivas   de   narcotráfico   y   aplicación   de  sanciones  proporcionadas a la gravedad de éstas.   

En  ese  contexto,  el  art. 3 num. 10 de  dicho  instrumento  establece que no se considerarán como delitos políticos ni  como   delitos   políticamente   motivados  las  conductas  mencionadas  en  la  convención.  Tal  afirmación  debe  precisarse  en  el  sentido  de  aplicarse  únicamente  a los efectos de la cooperación prevista en los arts. 5, 6, 7 y 9,  correspondientes  a  decomiso,  extradición,  asistencia  judicial recíproca y  otras formas de cooperación.   

Del tenor literal de la disposición salta  a  la  vista  que  de  ninguna  manera  se  está  prohibiendo  la concesión de  amnistías e indultos por delitos de narcotráfico.  Así,  entonces,  es  claro  que si los Estados gozan de un amplísimo margen de  apreciación  para  establecer  gracias  por conexidad de esas conductas con los  delitos  políticos,  a ellas les resulta aplicable, sin que existan fundamentos  para oponerle la referida Convención.   

3.  Más aún, debo aclarar, no existe un  deber  internacional  de  extraditar  a  los  responsables por delitos de narcotráfico. Como lo clarifica  el  Reporte  Final  de  la  Comisión  de  Derecho Internacional de las Naciones  Unidas  sobre la obligación de extraditar o perseguir del año 201421,  a  la  figura  internacional  de  la  extradición  subyace  el  principio aut  dedere  aut  judicare.  Conforme a  éste,  los  Estados están obligados a perseguir internamente o, en su defecto,  a poner a disposición de otro Estado al responsable.   

La  obligación,  en verdad, es  de cooperación internacional en la  persecución,  pero  en  su  concreción los Estados tienen el derecho de elegir  entre    la    judicialización    nacional   o   la   extradición.22   

Ésta  última  alternativa  no  ostenta  prevalencia       frente      al      procesamiento      penal      intra-estatal,  como se extracta de la  sentencia  de  la  Corte  Internacional  de  Justicia,  dictada  en el asunto de  cuestiones   relacionadas   con   la  obligación  de  procesar  internamente  o  extraditar (Bélgica v. Senegal).   

Ahora bien, una lectura de la Convención  respetuosa  del  principio  de unidad del ordenamiento jurídico internacional y  del  principio  aut  dedere aut judicare23,  obliga  a  aplicar  una reducción teleológica a la  disposición    atrás    mencionada,    a   saber,  la  no  consideración del narcotráfico como delito  conexo  al  político,  de  cara a la extradición, decae si los Estados aplican  amnistías o indultos.   

Lo anterior, por cuanto a la luz del art.  31-3  lit. c) de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, ha de  afirmarse  la  improcedencia  de  la  extradición  en  eventos  de amnistías o  indultos  (excluidos,  desde  luego,  casos  de  genocidio,  crímenes  de  lesa  humanidad y delitos constitutivos de graves violaciones al DIH).   

Así   se   desprende   de   múltiples  instrumentos   multilaterales.   Destáquese   el  Convenio  sobre  Extradición  suscrito  en  Montevideo  el  26  de diciembre de 1933 y ratificado por Colombia  mediante  la  Ley  74  de  1935.  En  el  art.  3º  lit.  b)  se  establece que  el  Estado  requerido no estará obligado a conceder  la  extradición  cuando  el  individuo inculpado haya cumplido su condena en el  país del delito o cuando haya sido amnistiado o indultado.   

En idéntico sentido se pronuncia el art.  4º  num.  1º de la Convención Interamericana sobre Extradición, norma según  la   cual  la  extradición  deviene  en  improcedente  cuando  el  reclamado  haya  cumplido  la  pena  correspondiente  o  haya sido  amnistiado,  indultado  o beneficiado con la gracia por el delito que motivó la  solicitud de extradición.   

Por  otro  lado,  el Tratado de la Unión  Europea  relativo  a  la extradición entre los Estados miembros -Convenio de 27  de  septiembre  de  1996-  en el artículo 9º, dedicado a la amnistía, señala  que  no  se concederá la extradición por un delito  cubierto  por  la amnistía en el Estado miembro requerido si este Estado tenía  competencia   para   perseguir   dicho   delito   según   su   propio   Derecho  penal.   

En esa misma dirección, el art. 3º de la  Decisión  Marco adoptada por el Consejo de la Unión Europea del 13 de junio de  2002  (2002/584/JAI),  relativa  a  la  orden  de  detención  europea  y  a los  procedimientos  de  entrega  entre  Estados  miembros,  dispone  que  uno de los  motivos   para   no   ejecutar   una   orden   de   detención  es  cuando  el  delito  en  que se base la orden de detención europea  esté  cubierto  por  la  amnistía  en el Estado miembro de ejecución si éste  tuviere  competencia  para  perseguir  dicho  delito  según  su  propio Derecho  penal.   

Además  de  los  anteriores instrumentos  internacionales  multilaterales,  resulta de suma importancia citar los tratados  bilaterales  suscritos  y  ratificados  por  Colombia,  conforme a los cuales no  será   procedente   la   extradición  cuando  se  han  aplicado  amnistías  o  indultos en relación con  los  delitos  por los cuales se solicita la extradición. Aquí han de invocarse  los  tratados suscritos con Chile (art. 5º), Costa Rica (art. 3º lit. c), Cuba  (art.  4º  lit.  c),  Panamá  (art. 4º lit. a) y Nicaragua (art. 3º lit. c).   

De  este recuento normativo internacional  se  reitera,  entonces,  que  no existe prohibición para amnistiar o indultar a  personas  procesadas  por delitos de narcotráfico, mientras que la extradición  resulta  improcedente  cuando  se  ha  dado  aplicación  a estas figuras. Tales  reflexiones,  por  lo  tanto, tienen plena aplicación tratándose de delitos de  tráfico  de drogas, declarados conexos a los delitos políticos cometidos en el  marco del conflicto armado.   

4.          Adicionalmente,  no puede pasarse por alto que Colombia suscribió  la  Convención  contra  el  Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Drogas  Sicotrópicas  con varias reservas, entre ellas: (i) no se  obliga   por   el  artículo  3º,  párrafos  6º  y  9º,  y  el  artículo                  6º      de      la     Convención  (extradición), normas que por lo mismo, no han sido  aprobadas  por  el  Congreso;  y  (ii)  ninguna  parte  del instrumento podrá interpretarse en el sentido  de   obligar   al   país   a   adoptar   medidas   legislativas,  judiciales  o  administrativas  que  vulneren  o restrinjan su sistema constitucional y legal o  vayan  más  allá  de  los  tratados  en  que  sea  parte contratante el Estado  colombiano.   

Con toda atención,  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

Fecha ut supra.  

    

1  Folios   125  a 128 carpeta  adjunta.   

2  Folios   2   al   4  carpeta adjunta.   

3  Folios   28  al 33 carpeta  adjunta.   

4  Folios  20-21 carpeta adjunta.   

5  Folio 35 carpeta de la Corte   

6  Folios   104   al   107  carpeta adjunta.   

7 Folio  109      carpeta  adjunta.   

8  Folios     138    al  150 carpeta adjunta.   

9  Folios  104 a            106,    carpeta    adjunta.   

10  Folio 31, carpeta adjunta.   

11  Folio 385, cuaderno anexo 1.   

12  Folios    2   a   145   y   146   a   349 Carpeta anexo 1   

13  Folio 130, Carpeta Anexo 1.   

14  Folio 144 Ibídem   

15  Folio 7, cuaderno anexo 1.   

16  Folio   30,   carpeta  adjunta.   

17  Ibídem.   

18  Folios   111  al  116,  carpeta adjunta.   

19  Folio   113,   carpeta  adjunta.   

20  Folio   106,   carpeta  adjunta.   

21  Adoptada   por   la  Comisión  de  Derecho  Internacional  en  la  sesión  66:  Yearbook     of     the     International     Law  Commission, 2014, vol. II (Part Two).   

22  Ídem, § 16.   

23  El  mecanismo  de extradición previsto en el art. 6  num.  9  de  la  Convención  está  configurado  con  atención  del  principio  aut  dedere aut judicare.  Cfr.    HAMMEL,    Frank    Achim.    Innerstaatliche  Amnestien.  Grundlagen  und  Grenzen aufgrund des  internarionalen  Rechts.  Frankfurt:  Peter Lang, p.  104.     

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