CP033-2017(49239)

2017

Asistente Jurídico Inteligente

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    JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Magistrado Ponente  

CP033-2017  

Radicación n° 49.239  

Acta n° 77  

Bogotá,  D. C., ocho (8) de marzo de dos mil  diecisiete (2017).   

ASUNTO  

Procede  la Corte a emitir concepto sobre la  petición    de    extradición    del    nacional    colombiano    NICOLÁS  AGUDELO  BEJARANO, elevada por el  Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.   

SOLICITUD     Y  ANTECEDENTES   

1.  El  Gobierno  de  la República Bolivariana de Venezuela,  a  través  de su Embajada en Colombia,  mediante  Nota  Verbal  II.  2 C6. E3 002649 del 11 de agosto de 2016, pidió la  detención    provisional    con   fines   de   extradición   de   NICOLÁS   AGUDELO   BEJARANO,   nacional  colombiano,  identificado con la Cédula de Ciudadanía N°79.237.092, pasaporte  colombiano  N°79.237.092  y  documento  de identidad venezolano N°V-3.279.352,  quien  había  sido capturado el 4 de los mismos mes y año, conforme a circular  roja    de    Interpol    (A-4725/5-2016).   En   la   misma   fecha,  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  expidió el mandato correspondiente.   

2. A continuación, la autoridad reclamante,  por  conducto  diplomático  y mediante Nota Verbal II. 2 C6. E3 003409 del 2 de  noviembre   de   2016,   pidió  formalmente  la  extradición  de  AGUDELO BEJARANO.   

3.  La  Directora  de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, con oficio DIAJI Nº  2638  del  3  de  noviembre de 2016, dirigido al Jefe de Asuntos Internacionales  del  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  manifestó  que en este caso la  normatividad     aplicable     está    constituida    por    el    “Acuerdo        sobre        Extradición”,        adoptado  en  Caracas  el  18  de  julio  de 1911, y la “Convención  de  las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito  de   Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas”,  aprobada en Viena el 20 de diciembre de 1988.   

4.   A   su  turno,  el  Jefe  de  Asuntos  Internacionales  del  Ministerio  de Justicia y del Derecho, a través de misiva  recibida  el  10  de  noviembre  de  2016,  luego de considerar perfeccionado el  expediente,   remitió   la  documentación  relacionada  con  la  solicitud  de  extradición  a  fin  de  que  la  Sala  de  Casación Penal emita el respectivo  concepto.   

5.  El  despacho del Magistrado Ponente, con  auto  proferido  el 16 de ese mes, requirió a NICOLÁS  AGUDELO  BEJARANO  para  que  designara un abogado que  representara  sus intereses, frente a lo cual confirió poder especial al doctor  Jesús  Balmore Valverde Rosero, titular de la Tarjeta Profesional N°39.450 del  Consejo Superior de la Judicatura.   

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6.  Vencido  el  traslado  para  solicitudes  probatorias,  la  Sala  negó las que fueron formuladas, en forma exclusiva, por  la  defensa,  mediante  proveído  de  fecha  18  de  enero  de 2017, el cual se  encuentra  ejecutoriado,  ya  que  el 15 de febrero se mantuvo incólume ante la  reposición presentada.   

7.  La fase de alegatos se surtió del 20 al  24 de febrero de la presente anualidad.   

SUSTENTO  DOCUMENTAL  DE  LA  SOLICITUD  DE  EXTRADICIÓN   

          1.  Las  notas  verbales  II. 2 C6. E3 002649 y II. 2 C6. E3 003409,  CON su documentación adjunta.   

2.  El  “AUTO  MOTIVADO     DE    SOLICITUD    DE    PRIVACIÓN    JUDICIAL    PREVENTIVA    DE  LIBERTAD”  expedido  el  19  de  mayo de 2016 por el  Tribunal  Penal  de  Control  de  San  Antonio  del Táchira contra NICOLÁS   AGUDELO  y  la  correspondiente  orden  de  aprehensión  (SP  111-P-2016-2708).  Conforme  al  primero de dichos  documentos, los hechos endilgados al requerido son los siguientes:   

(…) Así las cosas, en fecha 15-05-16, en  horas  del  día,  funcionarios  adscritos  a  esa  Unidad  Militar  practicaron  allanamiento  en  el  referido  galpón, donde se localizó entre otras cosas la  cantidad   de   1.980  sacos  confeccionado  en  polietileno  de  color  blanco,  contentivos  cada  uno  de  polvo de caucho de color negro que al practicarse la  respectiva  experticia  química  arrojó  como  resultado  la  existencia de la  cantidad  de  1.320  KILOS  DE  LA  SUSTANCIA DENOMINADA COCAÍNA. Igualmente se  determinó  en la presente investigación que el propietario de esa exportación  era  la  empresa mercantil Inversiones CARAZ 2014 y tenía como destino final la  ciudad  de  Vera  Cruz  en México, razón por la cual se quedaron detenidos los  ciudadanos  (…) también se determinó que estas tres ciudadanas alquilaron el  referido  galpón  donde  se  localizó  la  sustancia  incautada, por lo que se  allanó  a sus oficinas ubicada en el edificio Sur-2, en la avenida Lecuna en la  ciudad  de  Caracas, donde se localizó una serie de documentos que indicaba que  el  real  dueño  y  financista  de  la  empresa  CARAZ  2014  es  el  ciudadano  NICOLÁS   AGUDELO,   de  nacionalidad  colombiana,  titular  de  la  cédula de identidad N°30.279.352 y  pasaporte  P-79237092.  Asimismo  se determinó que el ciudadano de nacionalidad  colombiana  de  nombre  IVÁN  ARÉVALO OBANDO, llegó a Venezuela el día 21 de  mayo  del  presente  año  con  el  ciudadano NICOLÁS  AGUDELO  procedente  de  Bogotá  y se alojaron en el  Hotel  Eurobilding  del  estado  Vargas,  hasta  el  día  23-05-16,  cuando  el  ciudadano  NICOLÁS AGUDELO,  regresó  a  la  ciudad  de Bogotá, mientras que el ciudadano IVÁN ARÉVALO se  instaló  en el galpón 15 del Monte Sano, como el capataz de esa organización,  es  decir,  el  cuidador  de  esas  instalaciones  así  como de toda la droga y  operación  allí  localizada. Igualmente, se encontró en el móvil celular del  ciudadano  IVÁN  ARÉVALO  mensajes  de  whatsapp  que  le mandaba NICOLÁS   AGUDELO,  desde  Bogotá  al  ciudadano  IVÁN  ARÉVALO,  diciéndole que borrara todas las evidencias de los  teléfonos  móviles  a  razón  del  hallazgo  de  esta última sustancia en el  galpón  15  en  la  Guaira,  así  como  también  se  recabó la existencia de  mensajes  de audio que le realizaba el señor NICOLÁS  AGUDELO a la Sra. DEYSI, impartiéndole instrucciones  precisas  de  exportaciones  de  este  tipo  de  carga  a la ciudad de Vera Cruz  México,  que  también  se  observaron  estas  instrucciones en el correo de la  empresa  CARAZ  2014,  lo  que  a  todas  luces  se  infiere  que  el  ciudadano  NICOLÁS  AGUDELO  es  el  verdadero  dueño  de  esta  empresa y organización con fines ilícitos y usaba  como   mampara  a  estas  ciudadanas  que  a  pesar  de  formar  parte  de  esta  organización  recibían órdenes de este ciudadano, como también se determinó  en  ese  allanamiento  de  las  oficinas  CARAZ  2014,  en la ciudad de Caracas,  documentos   que   acreditan   al   señor   NICOLÁS  AGUDELO  como  el Gerente Exterior en Panamá de esta  empresa,  lugar  donde  se  recibía  los  pagos  en dólares provenientes de la  ciudad  de  Vera  Cruz México así como de Guatemala.  (Negrillas fuera de texto).   

3.  El  “AUTO  INICIANDO  PROCEDIMIENTO  DE  EXTRADICIÓN  ACTIVA”,  dictado  el  28  de  septiembre  de  2016  por  el Tribunal Primera Instancia en  funciones de Control de San Antonio del Táchira.   

4. La decisión de la Sala de Casación Penal  del  Tribunal  Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, de  fecha  26  de  octubre  de  2016,  por  medio  de  la cual declara procedente la  solicitud  de  extradición  activa de NICOLÁS AGUDELO  BEJARANO  y  asume  compromisos  de  respeto,  en  su  juzgamiento,  de  los  principios,  derechos y garantías de: debido proceso; no  discriminación;   prohibición   de   desaparición   forzada;  respeto  de  la  integridad  física  y  moral;  prohibición  de  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes;  rehabilitación  del penado; no condena a cadena perpetua, a penas  infamantes o superiores a treinta años.   

5. Los textos de las disposiciones penales de  la  República Bolivariana de Venezuela que se afirman fueron infringidas por el  ciudadano requerido.   

6.  Copia  de  la  cédula  de  ciudadanía  N°79.237.092,    expedida    a    NICOLÁS   AGUELO  BEJARANO, y de la tarjeta alfabética correspondiente,  documentos  en  los que consta que nació en Bogotá, D. C., el 25 de octubre de  1963.   

ALEGATOS DE LOS INTERVINIENTES  

1.  La  Procuradora Tercera Delegada para la  Casación   Penal   pidió   a   la  Sala  conceptuar  de  manera  favorable  al  requerimiento  de  extradición  de  NICOLÁS  AGUDELO  BEJARANO,  colombiano  de nacimiento (sin nacionalidad  venezolana    confirmada),  puesto    que,   en   su  criterio,   concurren  los  presupuestos  concernientes  a  la  validez formal de la documentación aportada  por  el  país  reclamante,  la  demostración  de  la  identidad  de la persona  solicitada,  el  principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

De igual modo, pidió a la Corporación fijar  los  condicionamientos  necesarios  para  velar  por las garantías mínimas del  ciudadano cuya extradición se invoca.   

2.  Por  su  parte, el defensor solicitó la  emisión    de    concepto    desfavorable,    fundado    en    las   siguientes  razones:   

2.1.   Vulneración   del   principio   de  reciprocidad,  previsto por el artículo 226 de la Constitución Política, toda  vez  que el artículo 69 de la Carta Fundamental de la República Bolivariana de  Venezuela proscribe la entrega de sus nacionales.   

2.2.   Aplicación  del  principio  de  no  devolución,  originario  de  la  protección  a  refugiados,  ya  que el señor  NICOLÁS  AGUDELO BEJARANO se  encuentra  en  estado crítico de salud y la situación actual del hermano país  no   garantiza   condiciones   aceptables   de   protección   de  los  derechos  humanos.   

2.3. No validez formal de la documentación,  porque no contiene hechos, fechas, lugares y modus operandi.   

2.4.  No  equivalencia  de  la  providencia  extranjera  con  la  acusación  de  nuestro sistema, por la indefinición antes  anotada.   

CONCEPTO DE LA CORTE  

La  Sala emitirá concepto favorable para la  extradición    del    ciudadano   NICOLÁS   AGUDELO  BEJARANO,   en   tanto  se  reúnen  los  requisitos  demandados  para  ello  en  la normatividad aplicable en  este   asunto,   esto   es,   el   “Acuerdo  sobre  Extradición”  suscrito en Caracas el 18 de julio de  1911,  la “Convención de las Naciones Unidas contra  el      Tráfico      Ilícito      de      Estupefacientes     y     Sustancias  Sicotrópicas”, aprobada en Viena el 20 de diciembre  de 1988 y la Ley 906 de 2004, según se detalla a continuación.   

         

            La  validez  formal  de  los  documentos  aportados   

Conforme  el  artículo  6º  del  Acuerdo  precitado,  “la  solicitud  de  extradición  deberá  hacerse […] por la vía  diplomática”.  A su vez, el artículo 8º prevé que  ésta  “deberá  estar  acompañada de la sentencia  condenatoria  si  el  prófugo  hubiese  sido juzgado y condenado; o del auto de  detención  dictado  por  el Tribunal competente, con la designación exacta del  delito  o  crimen que lo motivaren, y de la fecha de su perpetración, así como  de  las declaraciones u otras pruebas en virtud de las cuales se hubiere dictado  dicho   auto,   en   caso   de   que   el  fugitivo  sólo  estuviere  procesado  […].  Estos documentos se  presentarán  originales  o  en  copia,  debidamente  autenticada,  y a ellos se  agregará   una  copia  del  texto  de  la  ley  aplicable  al  caso,  y en cuanto sea posible, las señas de  la persona reclamada”.   

En este evento, se verifica que en efecto la  solicitud  se  elevó  por conducto diplomático al ser allegada por el Gobierno  de  la  República Bolivariana de Venezuela a través de su Embajada en Colombia  y   por   intermedio   de  la  Cancillería  colombiana,  incluyéndose,  en  la  documentación  adjunta  (que  previamente  fue relacionada en el cuerpo de este  concepto),  copia del “AUTO MOTIVADO DE SOLICITUD DE  PRIVACIÓN  JUDICIAL  PREVENTIVA  DE LIBERTAD”, de la  orden   de   aprehensión,   del   “AUTO  INICIANDO  PROCEDIMIENTO   DE  EXTRADICIÓN  ACTIVA”  y  de  la  decisión  de declaratoria de procedencia de la solicitud, documentos en los que  se   atribuye   la   posible   comisión   de   los   delitos   de  “TRÁFICO  EN LA MODALIDAD DE TRANSPORTE AGRAVADO EN EL CARÁCTER  DE   DIRECTOR   Y   FINANCISTA   DE   SUSTANCIAS  ESTUPEFACIENTES”      y      “ASOCIACIÓN      PARA  DELINQUIR”.  En la primera  de  esas  providencias  se reseñan las diligencias de investigación que sirven  de fundamento a la decisión adoptada.   

La  copia  de  esta  documentación  y  del  expediente  aparece  autenticada por la Secretaria de la Sala de Casación Penal  del  Tribunal  Supremo  de  Justicia,  cuya firma, a su vez, fue objeto de igual  procedimiento  por  la Registradora Auxiliar (e) del Distrito Capital de Caracas  y  el  Director  General  del  Servicio Autónomo de Registros y Notarías de la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  siendo  debidamente  apostillada por la  autoridad  extranjera  con  arreglo  a  la  Convención  sobre la abolición del  requisito  de  legalización  para documentos públicos extranjeros, suscrita en  La  Haya el 5 de octubre de 1961 e incorporada al derecho interno con la Ley 455  de 1998.   

De  acuerdo  con  el  artículo  1º  de  la  referida  Convención,  esta se aplica a “documentos  públicos  que  han  sido ejecutados en el territorio de un Estado contratante y  que    deben    ser    exhibidos    en    el    territorio    de   otro   Estado  contratante”.  Dicha  norma consagra como documentos  públicos  a  efectos  de la Convención, además de otros, los que “emanan  de  una  autoridad  o un funcionario relacionado con las  cortes  o  tribunales  de  un Estado, incluyendo los que emanen de un fiscal, un  secretario de un tribunal o un portero de estrados”.   

Así,  la  documentación aportada satisface  los  requerimientos  legales  y, por ende, resulta apta para ser considerada por  la  Corte  en  el estudio que debe preceder el concepto de extradición, sin que  sea  admisible  la  objeción  de la defensa, pues, como lo dijo la Sala en este  radicado,  mediante  el  proveído  AP882-2017:  “El  tema  relacionado  con  la validez formal de  la  documentación que soporta el requerimiento de extradición  tiene  que  ver con que esté completa, se haya enviado por la vía diplomática  o  consultar, según el caso, se encuentre traducida y autenticada (art. 495 Ley  906 de 2004)”.   

          La identificación plena del requerido   

          El  artículo  8º del Acuerdo en cita, según se anotó, prevé que  la  documentación  soporte  de  la  petición  de  extradición  ha  de incluir  “en  cuanto  sea  posible, las señas de la persona  reclamada”,  con el objeto de constatar que se trata  del  mismo  individuo cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

         De  esta  forma,  se tiene que contando con la información aportada  por  las  autoridades  foráneas  se realizó reseña dactilar y fotográfica al  capturado  y  se  efectuó confrontación dactiloscópica que, según informe de  investigador    de    laboratorio   de   la   Policía   Nacional   –  DIJIN,  arrojó  como resultado que:  “(…) CORRESPONDEN ENTRE  SÍ   debido  a  que  coinciden  en  morfología  del  dactilograma,    trayectoria   de   sus   crestas   y   ubicación   de   puntos  característicos (…)”.   

          Por  tanto,  el  presupuesto de la identidad del ciudadano reclamado  en  extradición  se  satisface,  circunstancia que, por demás, tampoco ha sido  materia    de   controversia   por   éste   o   por   su   defensor.   

          El principio de la doble incriminación   

          El  mismo  precepto citado en precedencia contempla que la petición  ha  de  estar  acompañada de “copia del texto de la  ley  aplicable” y que “en  ningún  caso  tendrá  efecto la extradición si el hecho similar no es punible  por la ley de la nación requerida”.   

Según  se reseñó en precedencia, la orden  de  aprehensión  librada en contra de NICOLÁS AGUDELO  BEJARANO  fue motivada por la posible comisión de los  delitos  de  “TRÁFICO EN LA MODALIDAD DE TRANSPORTE  AGRAVADO   EN   EL   CARÁCTER   DE   DIRECTOR   Y   FINANCISTA   DE  SUSTANCIAS  ESTUPEFACIENTES”        y        “ASOCIACIÓN             PARA            DELINQUIR”,      previstos      normativamente,  así:   

Ley Orgánica de Drogas:  

Art.    149.    Tráfico.   El   o   la   que  ilícitamente  trafique,  comercie,  expenda,  suministre,  distribuya,  oculte,  transporte  por  cualquier  medio, almacene o  realice  actividades  de  corretaje  con  las  sustancias o sus materias primas,  precursores,  solventes  y  productos  químicos  esenciales  desviados a que se  refiere  esta  Ley,  aún  en  la  modalidad  de desecho, para la producción de  estupefacientes  o sustancias psicotrópicas, será penado o penada con prisión  de quince a veinticinco años.   

(…)  

Quien  dirija  o  financie  las operaciones  antes  mencionadas,  con  las  sustancias,  sus  materias  primas,  precursores,  solventes  o  productos  químicos  esenciales  desviados, a que se refiere esta  Ley,  aún  en  la  modalidad  de  desecho  y drogas sintéticas, será penado o  penada con prisión de veinticinco a treinta años.   

Art.     163.    Circunstancias    de  agravación.  Se consideran circunstancias agravantes  del  delito  de  tráfico,  en todas sus modalidades, fabricación y producción  ilícita  y  tráfico  ilícito  de  semillas,  resinas  y  plantas,  cuando sea  cometido:   

(…)   11.  En  medios  de  transporte,  públicos o privados, civiles o militares. (…).   

Ley   Orgánica  contra  la  Delincuencia  Organizada y Financiamiento del Terrorismo:   

Art.    4.   Definiciones. A los efectos de esta Ley, se entiende por:   

(…)  

9.  Delincuencia  organizada:  la  acción  u  omisión  de  tres  o más personas asociadas por  cierto  tiempo con la intención de cometer los delitos establecidos en esta Ley  u  obtener,  directa  o  indirectamente,  un beneficio económico o de cualquier  índole  para  sí  o  para  terceros.  Igualmente,  se  considera  delincuencia  organizada  la actividad realizada por una sola persona actuando como órgano de  una  persona  jurídica  o  asociativa, con la intención de cometer los delitos  previstos en esta Ley. (…)   

Art.    37.   Asociación.  Quien  forme  parte de un grupo de delincuencia organizada, será  penado  o penada por el solo hecho de la asociación con prisión de seis a diez  años.   

Por      consiguiente,  se  tiene  que las conductas delictivas  imputadas     al    ciudadano    NICOLÁS    AGUDELO  BEJARANO encuentran sus equivalentes en los artículos  376  y  340  del Código Penal, respectivamente, modificados, el primero, por el  artículo  11  de  la Ley 1453 de 2011 y el segundo, por artículo 8° de la Ley  733  de  2002  y el artículo 19 de la Ley 1121 de 2006, en ambos casos con pena  privativa de la libertad no inferior a seis (6) meses.   

De  esta  forma,  confrontadas  las  normas  invocadas  por  el  país requirente con las disposiciones internas de Colombia,  fácilmente   se   advierte   que  los  ilícitos  en  cuestión  se  encuentran  penalizados en los dos Estados.   

Por  otra  parte, en virtud del numeral 2°  del  artículo  6°  de  la “Convención de Naciones  Unidas   contra   el   tráfico   ilícito   de   estupefacientes  y  sustancias  psicotrópicas”,   adoptada   en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988:  “Cada uno de los delitos a los  que  se  aplica el presente artículo se considerará incluido entre los delitos  que  den  lugar a extradición en todo tratado de extradición vigente entre las  Partes”.   

Equivalencia de la providencia extranjera en  el proceso penal colombiano   

El   artículo   8   del   Acuerdo  sobre  Extradición  prevé:  “La solicitud de extradición  deberá  estar  acompañada  de la sentencia condenatoria si el prófugo hubiese  sido  juzgado  y  condenado;  o  del  auto de detención dictado por el tribunal  competente,  con  la  designación exacta del delito o crimen que la motivaren y  de la fecha de su perpetración,  (…)”.   

Como     el    señor    NICOLÁS   AGUDELO  BEJARANO  no  ha  sido  condenado  en  Venezuela,  debe tenerse en cuenta que la medida de aseguramiento  de   detención   preventiva  se  encuentra  regulada  en  nuestro  ordenamiento  jurídico, en la Ley 906 de 2004, así:   

Artículo  308.  Requisitos.  El juez de control de garantías, a petición del Fiscal General de  la  Nación  o  de  su delegado, decretará la medida de aseguramiento cuando de  los  elementos materiales probatorios y evidencia física recogidos y asegurados  o  de  la información obtenidos legalmente, se pueda inferir razonablemente que  el  imputado  puede  ser  autor  o  partícipe  de  la conducta delictiva que se  investiga,   siempre   y   cuando   se   cumpla   alguno   de   los   siguientes  requisitos:   

1.  Que  la  medida  de  aseguramiento  se  muestre  como necesaria para evitar que el imputado obstruya el debido ejercicio  de la justicia.   

2.  Que  el imputado constituye un peligro  para la seguridad de la sociedad o de la víctima.   

                     3.  Que  resulte  probable  que el imputado no comparecerá al proceso o que no cumplirá  la sentencia.   

         Confrontado  el  auto  que decretó la medida de privación judicial  preventiva   de   la   libertad  de  NICOLÁS  AGUDELO  BEJARANO con las anteriores exigencias, se aprecia que  se  fundó  en  diversos  actos investigativos que llevaron al Tribunal Penal de  Control  de  San Antonio del Táchira a inferir que dicho ciudadano “pudiera  ser  autor  o partícipe” de  los  delitos  endilgados  y  en la consideración de que la medida era necesaria  para  conjurar  los  peligros  de  fuga y obstaculización en la búsqueda de la  verdad.   

Por tanto, es evidente su equivalencia a la  decisión  de  imposición  de  medida  de  aseguramiento  de nuestro Código de  Procedimiento  Penal  y  aun  cuando  el  artículo  493-2  de  éste exige como  condición  para  la  extradición que “por lo menos  se   haya   dictado   en   el   exterior   resolución   de   acusación   o  su  equivalente”,   debe  tenerse  en  cuenta  que  por  disposición  constitucional (artículo 35) y legal (artículo 490 de la Ley 906  de  2004), la extradición se sujeta a los tratados públicos y, en su defecto a  la ley.   

Por ende, no prosperan los cuestionamientos  de la defensa en este punto.   

Causas de improcedencia  

Los  artículos  4º  y  5º  del  Acuerdo  consagran  como  motivos  de  improcedencia de la extradición que: (i) el hecho  por  el  cual  se  pide  se  considere en el Estado requerido delito político o  hecho  conexo con él; ii) la conducta esté sancionada con pena privativa de la  libertad  menor  a seis (6) meses; iii) conforme a la legislación del Estado al  cual   se   dirige  la  solicitud  la  acción  o  la  pena  hubiere  prescrito;  y, iv) por el mismo hecho la  persona   objeto   de   la  petición  ya  hubiera  sido  juzgada  y  puesta  en  libertad, hubiera cumplido la  pena   o   hubiera  sido  favorecida  con  amnistía  o  indulto  en  el  Estado  requerido.   

En el caso estudiado, los hechos imputados a  NICOLÁS  AGUDELO  BEJARANO  no  tienen  connotación  política ni son conexos con  ese   tipo   de   conductas.  Tampoco  obran  elementos  de  juicio  que lleven a inferir que ha sido juzgado,  amnistiado    o   indultado   por   los   comportamientos   que   sustentan   la  solicitud.   

Del  mismo  modo,  de  conformidad  con  la  transcripción  de  las normas respectivas,  hecha  con  antelación,  es  claro  que  en  los  dos países las  conductas  punibles  por  las que se solicita la extradición están sancionadas  con  pena  privativa  de  la  libertad  superior  a  seis  (6) meses.   

         

Por último, de acuerdo con el artículo 83  del  ordenamiento  penal  colombiano,  la  acción  penal prescribe “[…]  en  un  tiempo  igual  al máximo de la pena fijada en la  ley,  si  fuere  privativa de la libertad, pero en ningún caso será inferior a  cinco    (5)    años,   ni   excederá   de   veinte   (20)   […].”  Por  lo  tanto,  toda  vez  que los hechos ocurrieron el 14 de mayo de 2016, surge  evidente  que  la acción penal, a  la  fecha,  no  ha  fenecido,  pues  no  se  ha  verificado  el  cómputo   del   término  máximo  previsto en dicho canon.   

De la reciprocidad  

Si    bien    es    cierto,  ésta  se  encuentra  prevista  en  el  artículo  226  de  la Constitución Política de Colombia como una de las bases  de  la  “internacionalización  de  las  relaciones  políticas”,  también  lo  es que la misma Carta le  asigna   al   Presidente   de   la   República   la  función  de  “dirigir    las    relaciones   internacionales”   (artículo        189-2).    En    consecuencia,    para    conservar   la   separación   de  poderes,  que  se  encuentra  plasmada  en  nuestra Constitución (artículo 113), la Corte debe abstenerse de  valorar  en su concepto la observancia de esta correspondencia en el trato entre  Estados. Esto ya lo había precisado la Sala, así:   

Los  usos internacionales y los principios  del  derecho  internacional  no  son  elementos  del  trámite  judicial  de  la  extradición  en  cuanto  no  estén  contemplados  expresamente  en  el Tratado  Público  o  en la Ley que en su defecto rija la extradición específica que se  adelante  en  la Corte. La aplicabilidad, operatividad o exigencia de tales usos  y  principios, corresponde exclusivamente a quien la propia Carta le ha deferido  la  dirección  de  las relaciones internacionales, esto es, al Presidente de la  República   como   Jefe  de  Estado,  Jefe  de  Gobierno  y  Suprema  Autoridad  Administrativa (artículo 189-2).   

El  régimen  de extradición que opera en  Colombia  establece  en  su  trámite  la  intervención de la rama judicial con  efectos  hacia  el  interior del país, en cuya fase, acorde con el concepto del  órgano  competente para señalar el marco jurídico que rige el caso, aplica el  Tratado  o la Ley, según el caso, como declaración de la voluntad soberana del  Estado,  y  otra  etapa  hacia  el exterior del país, como manifestación de la  soberanía  del  Estado  frente a otros países, que corresponde llevarla a cabo  al Gobierno Nacional.   

Precisamente en ello es que se funda la no  obligatoriedad  del  concepto  favorable  de la Corte, y en que la Rama Judicial  carece  de  facultad  para  imponer  a  la Ejecutiva encargada del manejo de las  relaciones  internacionales,  una  forma  específica de comportamiento frente a  terceros  países,  pues para todos los efectos y hacia el exterior, el Gobierno  actúa  en ejercicio de la soberanía que encarna el Presidente de la República  como    Jefe    de    Estado,    Jefe    de   Gobierno   y   Suprema   Autoridad  Administrativa”.   (CSJ  AP,  17  ene. 2006, Radicado No. 24188).   

Las   razones  plasmadas  en  precedencia  conducen  también  a  descartar  la aplicación del principio de no devolución  – invocado por la defensa  –,  máxime  cuando  el  ámbito  de aplicación del mismo está circunscrito a los casos de refugiados o  solicitantes  de  asilo  y el aquí requerido no se encuentra en ninguna de esas  condiciones.   

Finalmente,  las  fotocopias de la historia  clínica  aportadas  por  el  defensor  dan  cuenta  de  una enfermedad crónica  tratada  con  medicamentos,  más  no  de  un  estado grave de salud como el que  alega.   

CONCLUSIÓN  

En  consecuencia,  ya  que  los  requisitos  contemplados  en  las  disposiciones  referidas  en  precedencia se satisfacen a  cabalidad  y  que los hechos fueron cometidos con posterioridad a la expedición  del  Acto Legislativo 01 de 17 de diciembre de 1997, modificatorio del artículo  35  de  la  Constitución Nacional, la Corte CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE  a  la  solicitud de  extradición  elevada  por  el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela respecto del  ciudadano      colombiano      NICOLÁS     AGUDELO  BEJARANO,  por los cargos que endilgados en el auto de  privación  judicial  preventiva  de  la libertad expedido el 19 de mayo de 2016  por  el  Tribunal  Penal  de  Control  de  San  Antonio del Táchira.   

ACOTACIÓN   FINAL  

En caso de que el Gobierno Nacional conceda  la     extradición     de     NICOLÁS     AGUDELO  BEJARANO,   en  los  términos que más adelante se precisa, se debe condicionar  su  entrega  de  tal  modo  que  no  sea  juzgado por hechos distintos a los que  originaron  la reclamación, sometido a tratos crueles, inhumanos o degradantes,  a  las  sanciones  de  destierro,  cadena  perpetua o confiscación, conforme lo  previsto  en los artículos 12 y 34 de la Carta Política, ni se le impondrá la  pena  capital,  al  tenor  del  artículo  10º  del  Acuerdo  de  Extradición.   

También  debe  condicionar  la entrega del  solicitado  a  que  se le respeten, como a cualquier otro nacional en las mismas  circunstancias,  todas  las  garantías  debidas  en  razón  de  su  calidad de  justiciable,  en  particular a tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su inocencia, contar con un defensor designado por  él  o  por  el  Estado,  se  le  conceda  el tiempo y los medios adecuados para  preparar  la defensa, pueda presentar pruebas y controvertir las que se alleguen  en  su  contra,  a  que  su  situación de detenido se desarrolle en condiciones  dignas  y  a  que  la  eventual  pena privativa de la libertad que se le imponga  tenga  como  finalidad  esencial  la  resocialización,  en  concordancia con lo  dispuesto  en los artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5, 7 y 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 9, 10, 14 y  15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

         Así  mismo,  al  Gobierno  Nacional  le  corresponde condicionar la  entrega  a  que  el país reclamante, de acuerdo a sus políticas internas sobre  la  materia,  le ofrezca al requerido posibilidades razonables y reales para que  pueda  tener contacto regular con sus familiares más cercanos, considerando que  el  artículo  42  de  la  Constitución Política de 1991 reconoce a la familia  como  núcleo  esencial  de  la sociedad, garantiza su protección y reconoce su  honra,  dignidad  e  intimidad,  amparo  fundamental  que  se  refuerza  con  la  protección  que  le prodigan la Convención Americana de Derechos Humanos en su  artículo  17  y  el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el  23.   

         

También se exhorta al Gobierno, encabezado  por  el  señor  Presidente  de  la  República  como  Jefe  de Estado, para que  efectúe  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan a la  concesión  de  la extradición y determine las consecuencias que se derivarían  de  su  eventual  incumplimiento, al tenor de lo señalado en el ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Nacional.   

         De  igual  modo,  en  caso  de que NICOLÁS  AGUDELO  BEJARANO  sea  absuelto,  sobreseído  o, por  cualquier  otra vía legal declarado no culpable de los cargos que dieron origen  a  su  entrega en extradición y, en consecuencia, dejado en libertad, el Estado  reclamante  -si  el ciudadano desea regresar al país- deberá asumir los gastos  de  transporte y manutención correspondientes de acuerdo con su dignidad humana  (artículos 1° y 93 de la Constitución Nacional).   

         Adicionalmente,  se  le  pide  al Ejecutivo que recomiende al Estado  requirente  que,  en  el evento de que el ciudadano solicitado sea objeto de una  decisión  condenatoria  dentro  del  proceso por el cual es reclamado, tenga en  cuenta  como  parte  de  la  pena  el tiempo que haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

CONCEPTUA  

FAVORABLEMENTE a la  solicitud  de  extradición elevada por el Gobierno de la República Bolivariana  de  Venezuela  respecto  del ciudadano NICOLÁS AGUDELO  BEJARANO,   en  cuanto  se  refiere  a  los  cargos  que  le  son  formulados  en auto que decreta medida de  privación  judicial  preventiva  de  la  libertad, de fecha 19 de mayo de 2016,  emitido  por el Tribunal Penal de Control de San Antonio del Táchira dentro del  asunto identificado como SP11-P-2016-002708.   

         Comuníquese  esta  determinación  al  requerido, a su defensor, al  Ministerio  Público  y  al  señor  Fiscal  General  de  la Nación, para lo de su cargo.   

         

Devuélvase  el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho, para lo de su competencia.   

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Presidente  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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