CP016-2016(47164)

2016

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

EYDER PATIÑO CABRERA  

Magistrado Ponente  

CP016-2016  

Radicación N° 47164  

(Aprobado Acta Nº 46)  

Bogotá,  D. C., veinticuatro (24) de febrero  de dos mil dieciséis (2016).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

          La  Corte  Suprema  de  Justicia de Colombia emite concepto sobre la  solicitud  de  extradición  simplificada  del ciudadano colombiano Carlos  Alberto  Salinas Díaz,  presentada por el Gobierno de los Estados  Unidos de América.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante  Nota Verbal N° 1585 del 31 de  agosto  de  20151,  la  Embajada  estadounidense pidió la detención provisional con  fines   de  extradición  de  Carlos  Alberto  Salinas  Díaz,  la  cual  se  formalizó  con la comunicación  diplomática  N° 2142 del 13 de noviembre siguiente2.   

2.  El Ministerio  de  Justicia  y del Derecho remitió a la Corte la documentación enviada por la  Embajada   de   los   Estados   Unidos  de  América,  debidamente  traducida  y  autenticada3,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre  la  vigencia entre la República de Colombia y los Estados Unidos de América de  la  «Convención de (sic)  Naciones  Unidas  contra  el  tráfico  ilícito de estupefacientes y sustancias  psicotrópicas», suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988,  aclarando  que, en los aspectos   no   regulados   por   dicho  instrumento  internacional,  se  regiría  por  lo  previsto  en el ordenamiento  jurídico colombiano.   

3.  La  Fiscalía  General     de    la  Nación,   a   través   de   la   resolución  del  15    de    septiembre  del   año  que               antecede4,  decretó  la  captura  con  fines  de  extradición  de  Salinas Díaz,  la  cual se efectuó el 17  posterior,  siendo  las  10:15 horas, en  la  calle 13B con carrera 79  vía   pública  de  la  ciudad  de  Cali5.   

4.  El  20 de noviembre de 2015 ingresó por  reparto   el   expediente   al   despacho   del  magistrado  ponente6   y  el  23  ulterior   Carlos  Alberto  Salinas  Díaz  allegó  poder  conferido  a  su  abogado de confianza7,  así  como  memorial  en  el  cual  manifestó  la  intención de acogerse a la extradición  simplificada,    procedimiento    que    coadyuvó    su   apoderado8.  El  14  de  enero    de    2016   el   profesional   del   derecho   nombró   una   abogada  suplente9.   

5. Una vez resuelto  lo  concerniente  a  la defensa técnica del pedido en  extradición,     la  Sala  dispuso  el  1° de diciembre de ese año, oficiar  al  Ministerio  Público  para  que  avalara  dicha petición, de acuerdo con lo  previsto  en  el artículo 70 de la Ley 1453 de 201110.   

El  Procurador  Tercero  Delegado  para  la  Casación            Penal            (E)11   señaló   que   resulta  procedente  por  cuanto  de  la  documentación  que  obra  en  el expediente se  establece    que    Salinas    Díaz    se  acogió  al  procedimiento  de manera libre y espontánea, y fue  debidamente  asesorado  por su mandatario sobre las consecuencias que se derivan  de la renuncia al curso ordinario de la extradición.   

De otra parte, indicó que el 15 de enero de  la  presente  anualidad,  se  desplazó,  por medio de su comisionado, al centro  penitenciario  en  el  que  se  encuentra  recluido el pretendido, con el fin de  verificar  la  ausencia  de  vicios  del  consentimiento al acogerse al trámite  simplificado  y  aportando la respectiva acta constató que la misma  «se  ha  efectuado  de  manera  libre,  consciente          y          voluntaria»12.   

Documentos allegados  

Para  formalizar  la entrega de Carlos    Alberto    Salinas   Díaz   se  incorporaron,   por   intermedio  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  y  provenientes  de  la  Embajada de los Estados Unidos de América, los siguientes  documentos, debidamente traducidos:   

1.  Nota Verbal N° 1585 del 31 de agosto de  2015,  por  medio  de  la  cual  la  Embajada  de los Estados Unidos solicita la  detención  provisional  con  fines  de extradición de  Salinas  Díaz, por cuanto es requerido para comparecer  a   juicio   por  delitos  federales  relacionados  con  narcóticos13.   

2. Comunicación diplomática N° 2142 del 13  de  noviembre siguiente, de la misma Embajada, a través de la cual se formaliza  la       petición       de       extradición14.   

3. Declaración jurada rendida por Sidhardha  Kamaraju,  Fiscal  Auxiliar  de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva  York,  en  la  cual se refiere al procedimiento cumplido por el Gran Jurado para  dictar  la  Acusación,  concreta  los  cargos  formulados  contra  Carlos  Alberto  Salinas  Díaz, indica los  elementos  integrantes  de  los  delitos  y  se  remite  a  la  declaración del  «Agente  del  Grupo  Operativo de Investigaciones de  HSI»15.   

4.  Declaración  jurada de Andrés Mahecha,  «Detective del Departamento de Policía de la ciudad  de  Nueva York (NYPD) y Agente del Grupo Operativo del Departamento de Seguridad  Nacional  (DHS)  de  Inmigración  y  Protección Aduanal de los Estados Unidos,  Investigaciones  del  Departamento  de  Seguridad  Nacional  (HSI)»16,  por  cuyo  medio  informa  los  pormenores  de  la  investigación  en virtud de la cual se  requiere la extradición.   

5. Copia certificada de la Acusación Formal  Sellada  N° S6-15-CR-292 (PGG) proferida el 29 de junio de 2015 por el Tribunal  de   Distrito   de   los   Estados   Unidos   para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York17,  en la que se le formulan cargos a Carlos  Alberto  Salinas  Díaz  por  los delitos de concierto  para  delinquir  agravado  y  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes  agravado.   

         

6.  Orden  de  arresto  contra  Carlos  Alberto  Salinas  Díaz emitida por  el  Tribunal  de  Distrito  de  los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva  York18.   

7.  Traducción de las disposiciones penales  aplicables             al            caso19.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Sobre       la       extradición  simplificada.   

El  artículo  70  de  la Ley 1453 del 24 de  junio  de  2011  introdujo  al  ordenamiento  jurídico nacional la figura de la  extradición   simplificada,   según   la   cual,   la   persona  requerida  en  extradición,  con  la  aquiescencia  de  su defensor y del Ministerio Público,  puede  renunciar  al procedimiento y solicitar la emisión de plano del concepto  correspondiente.   

En  el  caso  sub  examine,  la  Sala  encuentra  reunidas las exigencias  establecidas  en  dicha  norma para conceptuar dentro del trámite simplificado,  sobre  la  petición  elevada  por  el  Gobierno  norteamericano en relación al  ciudadano   Salinas  Díaz,  pues  fue  impetrada por el pretendido, su apoderado y  ha  sido  coadyuvada  por  la  Procuraduría.  Por  ello,  se  procede  a emitir  concepto, previo análisis de los siguientes requerimientos.   

    

1. Validez formal de la documentación presentada.     

Según    las   normas   procedimentales  colombianas,  se  exige  que  la  solicitud  de  extradición  se  haga por vía  diplomática,  o de manera excepcional por la consular o de gobierno a gobierno,  acompañada  de  los  siguientes  documentos,  en  la  forma  establecida  en la  legislación  del  Estado requirente: (i) copia o trascripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  exacta de los actos que determinaron la petición de extradición y  del  lugar  y  la  fecha  en que fueron ejecutados; (iii) todos los datos que se  posean  y que sirvan para establecer la plena identidad de la persona reclamada;  y  (iv)  copia  auténtica  de  las  disposiciones  penales  aplicables  para el  caso20.   

El  artículo  251  del  Código General del  Proceso  establece,  a  su  vez, que los documentos públicos otorgados en país  extranjero  por  sus  funcionarios, o con su intervención, deberán presentarse  debidamente  autenticados por el cónsul o agente diplomático de la República,  o  en su defecto por el de una nación amiga. Así mismo, la firma del cónsul o  agente  diplomático debe ser abonada por el Ministerio de Relaciones Exteriores  de  Colombia,  y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un país amigo, se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano21.   

Estas  exigencias  de  carácter  formal  se  hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado.  En  efecto Magdalena A.  Boynton22,  Directora  Asociada  de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales,  División  de  lo  Penal,  Departamento  de  Justicia,  certificó las firmas de  quienes   suministraron   las   declaraciones   de   apoyo  a  la  solicitud  de  extradición;  la  Procuradora  de los Estados Unidos, Loretta E. Lynch, hizo lo  propio   con   aquélla   y  el  Director  Adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales    autenticó    la    de    ésta23,    todo   lo   cual   fue  certificado  por  John  F.  Kerry,  Secretario  de Estado, y por Zelda M. Daley,  Funcionario  Auxiliar  de Autenticaciones del Departamento de Estado24.   

De igual manera, la Vice-cónsul de Colombia  en  Washington,  D. C., cuya firma es refrendada por el Ministerio de Relaciones  Exteriores  de  Colombia,  dio  fe,  que  quien  lo  suscribe  es el Funcionario  Auxiliar    de    Autenticaciones   del   Departamento   de   Estado25.   

En las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos formales de legalización de la documentación que sirven de  sustento  a  la  solicitud  de  extradición, exigidos por las normas del Estado  norteamericano  y  colombiano,  se  cumplieron  a  cabalidad,  y  que desde esta  perspectiva  los  documentos  aportados  con  tal  fin  se tornan aptos para ser  considerados   por   la   Corte   en   el   estudio   que   debe   preceder   el  concepto.   

2. Plena identidad de la persona reclamada en extradición.   

El Gobierno de los Estados Unidos informó en  su  petición  que el requerido se llama Carlos Alberto  Salinas  Díaz, ciudadano  colombiano  nacido el 28 de agosto de 1963 en Cali (Valle  del  cauca),  identificado  con  la cédula de ciudadanía N° 73.110.518, datos  que  corresponden  a  quien  permanece  privado  de  la  libertad desde el 17 de  septiembre             de            201526  con  fundamento  en la Nota  Verbal  N°  1585  del  31  de  agosto  de esa misma anualidad, procedente de la  Embajada   de   los   Estados  Unidos  de  América27, información que igualmente  se  consigna  en  la  orden  de captura de fecha 15 de  septiembre  del  año  pasado, proferida por el Fiscal  General         de         la         Nación28.   

Estos  registros,  que  confrontados  con el  informe   del   investigador   de   laboratorio,   rendido   por  un  perito  en  dactiloscopia29,  el  acta  de  derechos  del capturado30, el acta de notificación de  la    captura    con    fines    de   extradición31,  el  informe sobre consulta  web  de  la  página  de la Registraduría Nacional del Estado Civil32, el registro  odontológico      y     la     carta     dental33  y  el  arraigo34 a nombre de  Carlos     Alberto     Salinas    Díaz,  dan cuenta que  se   trata   de   la   persona   pedida   en   extradición   por   el  Gobierno  estadounidense.   

Por tanto, queda satisfecho el segundo de los  presupuestos  a  los  que alude el artículo 495 de la Ley 906 de 2004, para que  la extradición pueda otorgarse.   

3.     Principio     de    la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  por  el país  petente  estén  previstos  como  delito  en  Colombia,  y  que  tengan adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años. Se analizarán, entonces, estos requerimientos.   

Carlos  Alberto  Salinas  Díaz es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder  en  juicio por los delitos de  concierto   para   delinquir  agravado  y  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  agravado,  según la Acusación Formal Sellada N° S6-15-CR-292  (PGG)  emitida el 29 de junio de 2015 por el Tribunal de Distrito de los Estados  Unidos  para  el  Distrito Sur de Nueva York. Los cargos formulados en su contra  son         del        siguiente        tenor35:   

«CARGO UNO   

El    Gran   Jurado   expide     la     siguiente     acusación  formal:   

1.  Entre febrero  de  2015  o  alrededor de esa fecha y abril de 2015 o alrededor de esa fecha, en  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York,  en  Colombia,   en   altamar   y   en   otros   lugares,   [suprimido]36         CARLOS  ALBERTO  SALINAS DÍAZ  (…), los  acusados,  quienes  primeramente  serán trasladados e  ingresarán  a  los Estados Unidos en el Distrito Sur  de    Nueva    York,  [suprimido]   y  otros  conocidos   y   desconocidos,   intencionalmente   y  a  sabiendas  se  aunaron,  concertaron  para  delinquir, se unieron y acordaron  conjuntamente   y  unos  con  otros  para  violar  las  leyes  marítimas       antinarcóticos        de        los        Estados       Unidos.   

2.  Fue parte y  objeto      del      concierto      para      delinquir     que     [suprimido]  CARLOS  ALBERTO  SALINAS  DÍAZ  (…),   los  acusados,   y   otros   conocidos  y  desconocidos,  elaborarían      y     distribuirían,  y  poseyeron  con  intención  de  elaborar  y distribuir, una sustancia controlada a bordo de una nave sujeta a la  jurisdicción    de   los   Estados   Unidos,   en  violación de la Sección  70503(a)(1)   del   Título  46  del  Código      de     los     Estados  Unidos”.   

3. La sustancia  controlada      que      [suprimido]     CARLOS     ALBERTO     SALINAS  DÍAZ  (…),  los  acusados, concertaron para elaborar y distribuir, y poseer  con  intención  de elaborar y distribuir, estando a  bordo      de      una      nave     sujeta     a     los     jurisdicción  de  los  Estados  Unidos, fue  cinco  kilogramos  y más de mezclas y sustancias que  contenían    una    cantidad    detectable    de  cocaína,     sus     sales,     isómeros  ópticos  y  geométricos   y   sales  de  isómeros,  en  violación de la Sección  70506(a)     del    Título    46    del      Código      de los Estados Unidos.   

(Secciones  70503,  70506(b) y 70504(b)(1)  del     Título     46     del    Código  de  los  Estados Unidos; Sección  3238    del    Título   18   del   Código  de  los Estados Unidos y Sección  960(b)(1)(A)  del  Título  21  del  Código         de         los         Estados         Unidos).   

CARGO DOS  

El   Gran   Jurado   además imputa:   

4.  En abril de  2015  o  alrededor  de  esa fecha, en Colombia, en altamar y en otros lugares, y  durante   un   delito   iniciado   y   perpetrado   en   altamar   fuera  de  la  jurisdicción  de  algún  estado  o  distrito  en  particular  de  los Estados  Unidos,                 [suprimido]  CARLOS  ALBERTO  SALINAS  DÍAZ,  los  acusados,  quienes    primeramente    serán   trasladados   e  ingresarán  a los Estados Unidos en el Distrito Sur  de  Nueva York, elaboraron y distribuyeron y poseyeron con intención  de elaborar y distribuir, y ayudaron  y   fomentaron   el   mismo,   estando   a   bordo  de  una  nave  sujeta  a  la  jurisdicción   de   los   Estados   Unidos,  cinco  kilogramos  y  más  de  mezclas  y  sustancias  que  contenían    una    cantidad    detectable    de  cocaína,     sus     sales,     isómeros  ópticos  y  geométricos  y  sales  de  isómeros.   

(Secciones  70503(a)(1),  70504(b)(1)  y  70506(a)   del   Título   46  del  Código   de   los   Estados   Unidos;   Secciones   3238   y  2  del  Título 18 del Código de  los  Estados  Unidos  y  Sección  960(b)(1)(A)  del  Título 21 del Código de  los Estados Unidos)”.   

DECLARATORIA DE  EXTINCIÓN DE DOMINIO   

5.   Como  resultado   de   la  comisión  de  los  delitos  de  sustancias    controladas   que   se   imputan  en  los  Cargos  Uno  y Dos de esta acusación  formal,  [suprimido]  CARLOS  ALBERTO  SALINAS  DÍAZ           (…),  los  acusados,  [suprimido]  como  resultado  de la comisión  del  delito  de  sustancias controladas que se imputa  en    el    Cargo    Uno,    deberán   ceder   por  extinción de dominio a favor de los Estados Unidos,  conforme  a  la Sección 70507(a) del Título  46  del  Código  de los Estados  Unidos   y  la  Sección  2461  del  Título    28    del    Código de los Estados Unidos:   

a.  Todas  las  sustancias  controladas  que hayan sido elaboradas, distribuidas o adquiridas en  relación  con  los  delitos  que  se imputan en los  Cargos    Uno    y    Dos    de   esta   acusación  formal.   

b.  Toda  la  materia  prima, productos y equipo de cualquier clase  que   se   usen  o  se  hayan  intentado  usar,  en  la  elaboración,    composición,   procesamiento,  entrega,   importación  o  exportación   de  cualesquiera  sustancias  controladas  o  químicos  incluidos  en  relación con los  delitos   que   se   imputan   en  los  Cargos  Uno  y  Dos  de esta acusación  formal.   

c.  Todos  los  químicos    incluidos,    todo   el   equipo   de  elaboración  de  drogas,  todas  las tableteadoras,  todas  las  máquinas  encapsuladoras  y  todas  las  cápsulas  de  gelatina  que  se  hayan  importado,  exportado,      elaborado,     poseído,  distribuido,  dispensado,  adquirido  o intentado   distribuir,  dispensar,  adquirir,  importar  o  exportar,  en  relación con los delitos  que   se  imputan  en  los  Cargos  Uno  y  Dos  de  esta  acusación formal.   

d.  Todos  los  bienes  que  se  hayan  usado  o intentado usar, como  contenedor  de  los bienes descritos en los párrafos  5(a),    5(b)    y    5(c)   de   esta   acusación  formal.   

e.  Todos  los  medios     de     transporte,     incluidos     aviones,     automóviles   o  naves  que  se  usen  o  que  se  intenten  usar,  para  transportar  o  de cualquier manera para facilitar el  transporte,  la  venta,  el recibo, la posesión u el  ocultamiento    de    los    bienes    descritos    en    los    párrafos   5(a),   5(b)   y   5(c)   de  esta  acusación formal.   

f.  Todos  los  libros,    registros    y   búsquedas,   incluidas  fórmulas,       microfilms,      cintas      e  información  que  se  usen o que se hayan intentado  usar,  en relación con los delitos que se imputan en  los   Cargos   Uno   y   Dos   de   esta  acusación  formal.   

g.  Todas  las  sumas   de  dinero,  valores  negociables,  acciones  u  otras  cosas  de  valor  proporcionadas  o que se hayan intentado proporcionar  por  cualquier  persona  a cambio de una sustancia controlada o químico  incluido  en  relación  con los  delitos   que   se  imputan  en  los  Cargos  Uno  y  Dos  de  esta  acusación  formal,  todas  las  ganancias  que  puedan  rastrearse  a  tal  intercambio,  y  todas  las  sumas  de  dinero, valores negociables y  acciones  usadas o que se hayan intentado usar para facilitar los delitos que se  imputan  en  los  Cargos Uno y Dos de esta acusación  formal.   

h.  Todos  los  bienes   inmuebles,  incluidos  cualquier  derecho,  titulo  e  interés      (incluido      cualquier  interés  de  arrendamiento)  en  su  totalidad  de  cualquier   terreno   o   porción   de  terreno  y  cualesquier  accesorios  o mejoras, que se usen o se intenten usar, en cualquier  manera   o   parte,  para  cometer  o  para  facilitar  la  comisión     de     los     delitos   que   se   imputan   en  los  Cargos  Uno  y  Dos  de  esa  acusación formal.   

i.          Cualesquiera     accesorios     de  drogas.   

j. Cualesquiera  armas  de  fuego  usadas  o  que  se  hayan  intentado  usar  para  facilitar el  transporte,    venta,    recibo,    posesión    u  ocultación de los bienes  descritos  en  los  párrafos  5(a)  y  5(b) de esta  acusación  formal,  y  cualesquiera  ganancias  que  puedan rastrearse a tales bienes.   

Estipulación  de bienes sustitutos   

6.    Si  cualquiera  de  los  bienes  antes  descritos  sujetos  a  extinción   de   dominio,   como  resultado   de   cualquier   acto   u  omisión  de  [suprimido)  CARLOS  ALBERTO  SALINAS  DÍAZ,  LUIS  FERNANDO  URIBE  FRANCO, alias “Tito”,  DANIEL  GERMÁN  ALARCÓN  SÁNCHEZ, alias “Rutilio”, los acusados:   

(a) no se puede  localizar al realizarse la diligencia debida;   

(b)  se  ha  transferido  o vendido a un tercero, o depositado en  manos de un tercero;   

(c)  se  ha  colocado    fuera    de    la   jurisdicción   del  tribunal;   

(d)   ha  disminuido de valor considerablemente; o   

(e) se ha unido  con otros bienes que no pueden subdividirse sin dificultad;   

es    la  intención  de  los  Estados  Unidos, conforme a las  Secciones   853(p)   y   970   del  Título  21  del  Código   de  los  Estados  Unidos,  solicitar  por  extinción  de  dominio  bienes  sustitutos  de  los  acusados  por  el  valor  de  los  bienes  anteriormente  mencionados  sujetos a  extinción de dominio.»   

Durante  la  época  de  investigación que  llevó   a   la  Acusación,  Carlos  Alberto  Salinas  Díaz,    de  forma  voluntaria,  incurrió  en  conductas  tipificadas  en el  ordenamiento   jurídico  interno  como  concierto  para  delinquir  agravado  y  tráfico,   fabricación  o  porte  de  estupefacientes  agravado,  como  quedó  consignado   en  la  declaración  rendida  por  Andrés  Mahecha,  «Detective  del  Departamento  de  Policía  de la ciudad de Nueva  York  (NYPD) y Agente del Grupo Operativo del Departamento de Seguridad Nacional  (DHS)   de   Inmigración   y   Protección   Aduanal  de  los  Estados  Unidos,  Investigaciones  del  Departamento  de  Seguridad  Nacional  (HSI)»37:   

«(…)   I.  Antecedentes   

6. La investigación ha revelado que desde  febrero  de  2015  hasta  abril  de  2015, Carlos Alberto Salinas Díaz (Salinas  Díaz),  Luis  Fernando  Uribe  Franco  (Uribe Franco) y Daniel Germán Sánchez  Alarcón  (Sánchez  Alarcón),  trabajaron con una DTO con sede en Colombia que  transportaba  cantidades  de  cocaína  del orden de múltiples kilogramos desde  Colombia  a los Estados Unidos y a otros lugares. Las fuentes colaboradoras (CS)  le  dijeron  a  los  agentes  del orden público que la DTO usa lanchas rápidas  para  entregar  los  envíos  de  cocaína  en altamar a otras naves marítimas,  incluidas  otras  lanchas  rápidas  y  buques  cisterna más grandes o naves, o  buques  portacontenedores,  que después entregan la cocaína en varios lugares,  incluidos  los  Estados  Unidos,  Centroamérica,  México,  Europa y Australia.  Entre  febrero  de  2015 y abril de 2015, Salinas Díaz, Uribe Franco y Sánchez  Alarcón    coordinaron    el    envío    de    aproximadamente    1.000  kilogramos  de cocaína con un CS  de  DHS,  en  lo  sucesivo  referido  como CS-1. Aunque Salinas Díaz y Sánchez  Alarcón  deseaban  que CS-1 ayudara con el transporte de cocaína de Colombia a  Australia,  Salinas  Díaz  y Sánchez Alarcón conversaron de la posibilidad de  transportar la cocaína a los Estados Unidos.   

7. Como resultado de la planeación de los  acusados,  entre  el  13  de  abril  y  el  14  de  abril  de 2015, los acusados  despacharon  dos de las lanchas rápidas apátridas de la DTO desde la costa del  Pacífico  de Colombia, cada una llevando más de 500  kilogramos  de  cocaína. Salinas Díaz viajó en una  de  las  dos  lanchas  rápidas.  El 14 de abril de 2015, una de las dos lanchas  rápidas  fue  interceptada  por  la  Marina  de  los  Estados  Unidos  y por el  Guardacostas  de los Estados Unidos en aguas internacionales cerca de la Isla de  Coco, Costa Rica, cerca del lugar de reunión acordado por la DTO.   

8. Las pruebas contra Salinas Díaz, Uribe  Franco  y  Sánchez  Alarcón  incluyen  el  testimonio  de  testigos  y pruebas  documentarias y físicas (…)» (negrillas fuera del texto)   

Las conductas atribuidas por el  Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva York se contemplan en la legislación  penal  colombiana,  en los artículos 340 inciso 2º (modificado por el precepto  8º  de la Ley 733 de enero 29 de 2002 y por el 19 de la Ley 1121 de 2006), bajo  la    denominación    de    concierto   para   delinquir   agravado38,  y  el 376  (modificado  por  la  disposición  11 de la Ley 1453 de 2011) que desarrolla el  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes agravado por el  inciso      3°      del      artículo      38439  del  Código Penal expedido  mediante la Ley 599 de 2000.   

Precisamente,  la  pena  nacional  para los  comportamientos  descritos  en  la  Acusación  por  Estados  Unidos,  supera el  mínimo  de  4  años  de sanción privativa de la libertad que exige el numeral  primero  del  artículo  493 de la Ley 906 de 2004, razón por la cual se cumple  con este presupuesto.   

Se  advierte  que  como  el  decomiso  no  involucra  imputación  alguna,  sino  el anuncio de la consecuencia patrimonial  que  la  eventual declaratoria de responsabilidad acarrea respecto de los bienes  involucrados  en el delito, por cuya comisión se acusa al requerido, el tema es  ajeno  a  la  petición  de  extradición,  razón  por  la cual no se encuentra  comprendido  dentro  de  los  aspectos a analizar en el concepto a emitir por la  Sala.   

4.      Equivalencia     de     las  decisiones.   

Este   requisito  hace  referencia  a  la  correspondencia  formal  y  sustancial  que  se  debe dar entre la decisión que  contiene  los  cargos  por  los  cuales  se  pide  la extradición de la persona  reclamada,  y  el  acto  procesal  conocido  en  la legislación colombiana como  resolución  de  acusación y/o escrito de acusación,  es  decir, a la decisión que sirve de introducción a  la  fase  del  juicio,  a  través  de  la  cual  el  Estado acusa a una persona  determinada  de  violar  la  ley  penal,  discrimina  los  cargos que le imputa,  consigna  los  hechos  que  le  sirven  de fundamento y determina la época y el  lugar  de  comisión  del  ilícito  o  ilícitos,  para  que el pedido tenga la  posibilidad de conocerlos y enfrentarlos.   

La  Acusación  emitida  por  el  órgano  judicial  de  los  Estados  Unidos  cumple  con  los  requisitos  formales de la  formulación  de  acusación, prevista en los artículos 336 y 337 de la Ley 906  de  2004,  pues  determina  las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se  realizó  la  conducta  punible,  su descripción típica, las pruebas en que se  apoya,  las  normas  sustanciales  aplicables al caso y permite que se inicie el  debate al interior del juicio.   

La  providencia dictada en el exterior y la  regulada  en la legislación nacional son equivalentes, cumpliendo así con este  requisito.   

5. Causales de improcedencia.  

El  canon  35  de la Constitución Política,  modificado   por   el   artículo   1°   del   Acto  Legislativo  01  de  1997,  ordena:   

«La extradición  se  podrá  solicitar,  conceder u ofrecer de acuerdo con los tratados públicos  y, en su defecto con la ley.   

Además, la extradición de los colombianos  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior, considerados  como tales en la legislación penal colombiana.   

La  extradición no procederá por delitos  políticos.   

No  procederá  la  extradición cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación de la presente  norma».   

De  acuerdo  con  esta  disposición,  son  causales  de improcedencia de la extradición, las siguientes, (i) que el delito  por  el cual se procede sea de naturaleza política, (ii) que se trate de hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de diciembre de 1997, fecha de promulgación  de  la  referida  norma,  y (iii) que el delito haya sido cometido en territorio  colombiano.   

Ninguna  de estas prohibiciones se presenta  en  el  caso  analizado.  Los  delitos  de  concierto  para delinquir agravado y  tráfico,   fabricación   o   porte   de   estupefacientes  agravado  imputados  a    Carlos    Alberto   Salinas   Díaz  en  la  Acusación,  son de naturaleza común, no política, y los  hechos  en  los  cuales se sustentan las imputaciones ocurrieron entre febrero y  abril  de  2015,  es  decir,  después de la promulgación del acto legislativo.   

El  lugar  de  comisión  de  los ilícitos  tampoco  se  erige  en causal de improcedencia, así se determina del estudio de  la  Acusación  y  de las declaraciones de apoyo, especialmente la realizada por  el  «Detective  del  Departamento  de Policía de la  ciudad  de  Nueva  York  (NYPD) y Agente del Grupo Operativo del Departamento de  Seguridad  Nacional  (DHS)  de Inmigración y Protección Aduanal de los Estados  Unidos,    Investigaciones    del    Departamento    de    Seguridad    Nacional  (HSI)»40,  con  los que se deja en claro que las conductas por las cuales se  acusa       a       Salinas      Díaz,  tuvieron como  fin  concertarse  para elaborar y distribuir estupefacientes a bordo de una nave  sujeta a la jurisdicción de los Estados Unidos.   

Por    tal   razón,   se   cumple   el  condicionamiento  constitucional  de  que  la conducta haya sido realizada en el  extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar  de   comisión   del   ilícito   (de   la   acción,  del  resultado  o  de  la  ubicuidad).   

6.  Condiciones   que   debe   imponer   el   Gobierno  si  autoriza  la  extradición.   

Ante la eventual determinación positiva del  Gobierno  Nacional,  en  todo  caso respetando la órbita de su competencia como  Supremo   Director   de  las  relaciones  internacionales,  la  Corte  considera  pertinente   recordar   que  debe  someter  la  extradición  a  los  siguientes  condicionamientos al país requirente:   

6.1.  Excluir  las  penas  de  muerte,  las  condenas   a   prisión  perpetua,  el  sometimiento  a  desaparición  forzada,  torturas,  tratos  o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes, la sanción de  destierro,  o  confiscación  para  los  delitos autorizados, pues esas condenas  están  excluidas  del  ordenamiento jurídico colombiano de conformidad con los  fundamentos de la Constitución Política (artículos 11, 12 y 34).   

6.2. Recordar  al  país petente la prohibición constitucional de juzgar  al  ciudadano pedido en extradición por conductas anteriores al 17 de diciembre  de    1997    y    distintas    a   las   que   originaron   la   petición   de  extradición.   

6.3.   Para   proteger   los   derechos  fundamentales  del  requerido,  el  Gobierno Nacional condicionará su entrega a  que  el  Estado  estadounidense  le  garantice  su permanencia en ese país y el  retorno  a  Colombia en condiciones de dignidad y respeto por la persona humana,  en  el  eventual  caso  de  ser  sobreseído,  absuelto,  hallado  inocente o de  situaciones  similares  que  conduzcan  a  su  libertad,  incluso después de su  liberación  por haber cumplido la pena que le fuere impuesta en la sentencia de  condena,   en   razón   de   los   delitos   por  los  cuales  se  autoriza  su  extradición.   

6.4. A partir de los postulados axiológicos  de  la  Constitución  Política,  se está en el deber de disponer lo necesario  para  que el servicio exterior de la República realice un detallado seguimiento  a      los      condicionamientos      referidos41   

.  

6.5.  El  Gobierno  Nacional debe, además,  condicionar  la entrega de Carlos Alberto Salinas Díaz  a  que  se le respeten, como a cualquier otro nacional  en  las  mismas  condiciones,  todas  las  garantías debidas a su condición de  procesado,  en  particular,  a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones dignas, a que la pena privativa de la libertad tenga  la  finalidad  esencial  de  reforma  y readaptación social (preceptos 29 de la  Carta;  9  y  10  de  la  Declaración  Universal  de  Derechos  Humanos; 5-3.6,  7-2.5,8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana sobre  Derechos  Humanos;  9-2.3, 10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de  Derechos Civiles y Políticos).   

Igualmente, se debe condicionar la entrega a  que  el  país  reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la materia,  le  ofrezca  posibilidades  racionales y reales para que el eventual extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (disposición  17)  y  el  Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos  (canon 23).   

6.6.  Finalmente,  se  recordará  al país  extranjero,  la  obligación  de sus autoridades de tener como parte cumplida de  la  pena  en  caso  de  condena,  el tiempo que Salinas  Díaz  haya  permanecido  privado  de  su  libertad en  razón de este trámite.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

EMITE CONCEPTO FAVORABLE  

Ante   la   solicitud   de   extradición  simplificada  del  ciudadano  colombiano Carlos Alberto  Salinas  Díaz,  realizada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América mediante Nota Verbal N° 2142 del 13 de noviembre de  2015,  por los cargos imputados en la Acusación Formal Sellada N° S6-15-CR-292  (PGG)  proferida el 29 de junio de ese mismo año por el Tribunal de Distrito de  los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York.   

Por   la   Secretaría   de   la   Sala,  entérese de esta decisión a  los  interesados  e  intervinientes,  así  como  al señor Fiscal General de la  Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente  al Ministerio de  Justicia  y  del  Derecho,  para  lo  que  concierne  en  adelante  al  Gobierno  Nacional.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios  4  a  8  y  9  a  13 (traducción no oficial)  carpeta anexa.   

2  Folios   57  a  62  y  63  a  69  Ibídem.   

3  Folios 1 a 2 cuaderno de la Corte.   

4  Folios  15  a  17  carpeta  anexa.  Notificación  al  ciudadano  de la referida  resolución  el  17  de  septiembre  de 2015 (Folio 27  Ibídem).   

5 Folio  26 Ibídem.   

6  Folio 3 cuaderno de la Corte.   

7 Folio  6 Ibídem.   

8  Folios    8    a    9  Ibídem.   

9  Folio            20            Ibídem.   

10  Folio            15            Ibídem.   

11  Folios 21 a 23 Ibídem.   

12  Folios 26 a 28 Ibídem.   

13  Folios  4  a  8  y  9  a  13 (traducción no oficial)  carpeta anexa.   

14  Folios   57  a  62  y  63  a  69  Ibídem.   

15  Folios 76 a 83 y 131 a 139 Ibídem.   

16  Folios 114 a 122 y 168 a 177 Ibídem.   

17  Folios 100 a 106 y 156 a 161 Ibídem.   

18  Folio 108 y 163 Ibídem.   

19  Folios 86 a 98 y 142 a 154 Ibídem.   

20  Artículo 495 de la Ley 906 de 2004.   

21  Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al caso en virtud del principio de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25  del  estatuto procesal  penal.   

22  Folios 75 y 130 (traducción no oficial) carpeta anexa.   

23  Folios     74     y     129     Ibídem.   

24  Folios     72     y     73     Ibídem.   

25  Folio 71 carpeta anexa.   

26  Folio            26            Ibídem.   

27  Folios  4  a  8  y  9  a  13 (traducción no oficial)  carpeta anexa.   

28  Folios 15 a 17 carpeta anexa.   

29  Folios     35     a     36     Ibídem.   

30  Folio          26          Ibídem.   

31  Folio          27          Ibídem.   

32  Folio          14          Ibídem.   

33  Folio            34            Ibídem.   

34  Folio            41            Ibídem.   

35  Folios   100   a   106   y   156   a   161   (traducción  no  oficial)  carpeta  anexa.   

36 Del  texto original.   

37  Folios 114 a 122 y 168 a 177 Ibídem.   

38  Artículo  340.  (modificado por la Ley 733 de 2002,  artículo  8º). Concierto  para  delinquir.  Cuando varias personas se concierten  con  el  fin  de  cometer  delitos, cada una de ellas será penada, por esa sola  conducta, con prisión de cuatro (4) a ciento ocho (108) meses.   

(Inciso  2º  modificado por la Ley 1121 de  2006,  artículo  19).  Cuando el concierto sea para  cometer  delitos  de  genocidio,  desaparición  forzada  de  personas, tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   Financiamiento  del  Terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen, constituyan o financien el concierto para delinquir.   

39  Artículo  376. (modificado por la Ley 1453 de 2011,  artículo  11).  Tráfico, fabricación o porte de estupefacientes. El  que  sin  permiso de autoridad competente, introduzca al país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de él, transporte, lleve consigo, almacene,  conserve,  elabore,  venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a cualquier  título  sustancia  estupefaciente,  sicotrópica  o  drogas  sintéticas que se  encuentren  contempladas  en los cuadros uno, dos, tres y cuatro del Convenio de  las  Naciones  Unidas  sobre Sustancias Sicotrópicas, incurrirá en prisión de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y multa de mil  trescientos  treinta y cuatro (1.334) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos  legales mensuales vigentes (…).   

Artículo   384.   Circunstancias   de  agravación   punitiva.   El  mínimo  de  las  penas  previstas  en  los  artículos anteriores se duplicará en los siguientes casos:  (…)   

3. Cuando la cantidad incautada sea superior  a  mil (1.000) kilos si se trata de marihuana; a cien (100) kilos si se trata de  marihuana  hachís;  y a cinco (5) kilos si se trata de cocaína o metacualona o  dos (2) kilos si se trata de sustancia derivada de la amapola.   

40  Folios   114   a   122   y   168   a   177   (traducción  no  oficial)  carpeta  anexa.   

41«(…) es preciso advertir que como el  instrumento  de  la  extradición entre Estados Unidos de América y Colombia se  rige,  en  ausencia  de  un  instrumento internacional que regule los motivos de  procedencia,  requisitos,  trámite  y condiciones, por las normas contenidas en  la  Constitución  Política  (artículo  35)  y  en el Código de Procedimiento  Penal  (artículos  508  a  533  de  la  Ley  600  de  2000), cuando recae sobre  ciudadanos  colombianos  por  nacimiento  -si  es  pasiva-,  es imperioso que el  Gobierno  Nacional  haga las exigencias que estime convenientes en aras a que en  el  país reclamante se le reconozcan todos los derechos y garantías inherentes  a  su  calidad  de  colombiano  y de procesado, en especial las contenidas en la  Carta  Fundamental y en el denominado bloque de constitucionalidad, es decir, en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93 de la Constitución, Declaración  Universal  de Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de  protección  a  esos derechos que para todas las autoridades públicas emana del  artículo 2º ibídem.   

Los  condicionamientos  en cuestión tienen  carácter  imperioso,  porque  la  extradición  de  un ciudadano colombiano por  nacimiento,  cualquiera  sea  el  delito  que  dio lugar a su entrega a un país  extranjero,  no  implica  que  pierda su nacionalidad ni los derechos que le son  ajenos  a  tal  calidad.  Por  tanto, el deber de protección de las autoridades  colombianas  se  extiende  a  tal  punto,  que  han  de  vigilar que en el país  reclamante  se le respete los derechos y garantías tal como si fuese juzgado en  Colombia.  A lo que renuncia el Estado que accede a la entrega de un connacional  es  a  ejercer  su  soberanía  jurisdiccional, de modo que en tanto aquél siga  siendo  súbdito  de  Colombia,  conserva  a  su  favor todas las prerrogativas,  garantías  y  derechos  que emanan de la Constitución y la ley, en particular,  aquellos  que se relacionan con su calidad de procesado y que tienen que ver con  la     dignidad     humana     (…)»   (CSJ   CP,   5   sep.   2006,  rad.  25625)     

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