AP889-2016(47421)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP889-2016  

Radicación N° 47421  

Aprobado acta No. 46.  

Bogotá, D.C., veinticuatro (24) de febrero de  dos mil dieciséis (2016).   

V I S T O S  

Se  decide sobre  la   admisibilidad   de   la  demanda  de  casación  instaurada  por  el defensor  de   JOSÉ  ORLANDO  ESTEVEZ  CRISTANCHO  en contra de la sentencia proferida  por  el  Tribunal Superior de  Cúcuta   el   23  de  octubre  de 2015,   que   confirmó  la  decisión  de  condenar    al   acusado   como   autor   de   los   delitos   de   Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de fuego o municiones  y   Uso   de   documento  falso.   

A N T E C E D E N T E S  

    

1. Fácticos     

En  la sentencia impugnada se tuvieron como  hechos jurídicamente relevantes los siguientes:   

El  día  05  de  mayo  de 2011, a las 9:25  horas,  miembros  de  la  Policía  Nacional,  se encontraban patrullando por la  calle  24  con  avenida  23  del  barrio Nuevo de esta ciudad, cuando decidieron  darle  la  orden  de pare al vehículo Toyota Corolla, de color gris y de placas  AA967LN  de  Venezuela;  por  tal motivo, el rodante se detuvo y los uniformados  procedieron  a  ordenarle  a sus ocupantes descender del mismo para la práctica  de  registro  personal  y estando en desarrollo de tal actividad, le descubren a  quien  se  identificó  como  JOSÉ ORLANDO ESTEVEZ CRISTANCHO, un arma de fuego  calibre  39L,  con  seis  cartuchos  para la misma, exhibiendo en ese momento un  documento  que  consideraba  amparaba  su legalidad; por esta circunstancia, los  policiales  decidieron  no privarlo de la libertad, sino incautar dicho elemento  y  el documento que exhibió el mencionado, todo lo cual fue confrontado al día  siguiente  con  los  datos  existentes  en  la  Trigésima Brigada del Ejército  Nacional,  Oficina  de  Control  y  Comercio  de  Armas de fuego, arrojando como  resultado  tal  averiguación que ESTEVEZ CRISTANCHO, no figuraba en el Registro  Nacional  de  Armas  y  por  tanto  carecía  de  permiso  para  portar armas de  fuego.   

Seguidamente, los policiales dejaron dichos  elementos  a  disposición  de  peritos  en  balística  y documentología de la  Policía  Nacional,  quienes emitieron su concepto, dando como resultado, que el  arma  de  fuego  era  apta  para  realizar disparos y el documentos exhibido por  JOSÉ  ORLANDO  ESTEVEZ  CRISTANCHO,  para  acreditar que estaba autorizado para  portar armas era falso.   

    

1. Procesales     

El 21  de febrero de  2012,   en   audiencia  preliminar        celebrada       ante       el       Juzgado       Quinto  Penal  Municipal de Cúcuta  con  función  de  control  de  garantías,  la Fiscalía formuló imputación a JOSÉ  ORLANDO   ESTEVEZ   CRISTANCHO   por   los           delitos         de         Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de fuego o municiones  y   Uso   de   documento  falso    (arts.   365   y   291  C.P.).   

El 26  de  abril de  2012,   la   Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación por los    mismos  delitos  que  inicialmente  imputó    y    su    conocimiento   correspondió   al   Juzgado   Tercero    Penal   del   Circuito   de  Descongestión  de Cúcuta,  el   cual,   celebró   las  audiencias  de  formulación  de  acusación  y  la  preparatoria   el   25  de  julio  y  el  23  de  agosto  del mismo año, respectivamente.   

El 3 de octubre  siguiente   inició   el   juicio  oral;    sin   embargo,   debido   a   la  finalización  de  la  medida  de  descongestión,  el  proceso fue repartido al  Juzgado       Cuarto      Penal      del      Circuito      de      Cúcuta,  continuando  éste  la  audiencia  que culminó el 16 de diciembre de 2014 cuando  anunció    el   sentido   condenatorio   del  fallo.  La lectura de la  decisión  ocurrió  el  10  de  septiembre  de 2015  imponiéndose    al  procesado  las  penas  de  prisión  (principal) y de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y de  funciones   públicas   (accesoria),  ambas  por  un  término de 60 meses, por los ilícitos antes mencionados.   

El          23  de  octubre  de  2015, el Tribunal  Superior   de   Cúcuta  desató  la  apelación  promovida  por  el  defensor  confirmando    la   decisión   condenatoria   en   su   integridad.   

En  contra  de  la  sentencia  de  segunda  instancia,  el  defensor  interpuso  recurso extraordinario de casación, el cual sustentó presentando la  respectiva  demanda  el 12  de   enero   del  año  en curso.   

L A  D E M A N D A  

Una vez identifica los sujetos procesales, la  sentencia  impugnada,  los  hechos juzgados y la actuación procesal, manifiesta  el  demandante  que  persigue la efectividad del derecho sustancial y el respeto  de  las garantías constitucionales teniendo en cuenta que se vulneró el debido  proceso,  que  se  inaplicaron  normas  sustanciales  y que se desconocieron los  principios  de  congruencia,  celeridad  y concentración. Seguidamente, formula  las siguientes censuras:   

Cargo No 1: Falta de aplicación de una norma  legal   

Se  aduce  que  la  sentencia  excluyó  la  aplicación  de  la  causal  de  ausencia  de  responsabilidad  prevista  en  el  artículo  32-10  del  Código  Penal  (error  de  tipo)  y ello se debió a que  “realizó   un   análisis   erróneo   de   los  hechos…una    construcción    fáctica    sin    soporte   alguno   para   su  verificación”,  a  partir de lo cual afirmó que el  acusado   tenía   conocimiento   del   trámite   para  la  expedición  de  un  salvoconducto  por  haber sido miembro de las fuerzas armadas. Contrario a ello,  continúa,  este  último  tenía  la  errada convicción de que la licencia que  portaba   era   legal  porque  se  había  cumplido  el  procedimiento  para  su  obtención,  de lo cual darían cuenta las declaraciones de los policías César  Alfonso  Carrillo  Lizarazo, Luis Hernando Galviz Florez, Jean Carlos de la Rosa  y  el  señalamiento  que  hiciera  a  Nelson  Hernández como el tramitador del  permiso.    

Cargo No 2: Desconocimiento de la estructura  del debido proceso   

Se acusa la sentencia de violar directamente  le  ley  sustancial  (art.  181-2º  C.P.P./2004),  por  haberse  desconocido la  garantía  contemplada  en  el  artículo  448  procesal  (congruencia), lo cual  impidió    que   se   estructurara   “en   forma  asertiva”  la  adecuación  típica,  así:  1)  se  formuló  acusación por los delitos de Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas de fuego o municiones y  Uso   de   documento  falso,  mientras  que  en  la  sentencia  –dosificación punitiva- el último se  tuvo  como  principal  y aquél como el concurrente; y 2) en la acusación nunca  se  determinó  cuál  de  las  plurales conductas descritas en el artículo 365  sustantivo  se  habría  cometido, desconociendo así el derecho del procesado a  saber   “de   qué,  cómo,  y  por  qué  se  le  juzga”,  aunque  reconoce que en alguna parte de los  alegatos   de  conclusión  la  fiscalía  se  refirió  al  verbo  “portar”.   

Cargo No 3: Desconocimiento de la estructura  por afectación sustancial de la garantía debida   

Se acusa la sentencia de violar directamente  le  ley  sustancial  (art. 181-2º C.P.P./2004), por haberse proferido en juicio  que  desconoció  la  garantía contemplada en el artículo 454 procesal, según  la  cual  la  audiencia  debe  ser  continua salvo situaciones sobrevinientes de  manifiesta  gravedad. Al respecto, destaca que el juicio oral duró 2 años y 11  meses,  “término  excesivo para un proceso que no  era  dispendioso  y  no  tenía  una  carga  probatoria  abultada”,  y  que,  además,  “en el transcurso  del  proceso  pasaron  3  fiscales y tres jueces…”.  Por  ende,  asegura,  se  violaron  los  principios de inmediación, celeridad y  concentración.   

Petición final  

Solicita  se  case la sentencia condenatoria  por   violar   la   ley   sustancial   y,   en   su   lugar,   se   absuelva  al  procesado.     

C O N S I D E R A C I O N E S  

I.    De  conformidad     con     lo     previsto    en    el    artículo    184 del Código de Procedimiento Penal  de   2004  (o        C.P.P./2004),     la    Corte    examina   la   demanda  de  casación  interpuesta          por         el    defensor    de    JOSÉ   ORLANDO   ESTEVEZ  CRISTANCHO,  con   el   objeto  de  determinar  si  aquélla  es  admisible  o no, lo cual  dependerá  del cumplimiento de los requisitos consagrados en el citado estatuto  para   ese   acto   procesal   que   se   refieren,  básicamente,  a  la  existencia  de  interés jurídico, al señalamiento de la  causal  de  casación,  al  desarrollo  de  los  cargos  de sustentación y a la  necesidad   del   fallo   para   cumplir   algunas   de   las   finalidades  del  recurso.   

II.  Sea  lo  primero  advertir  que, conforme a lo establecido en  el  artículo  181  del  C.P.P./2004,  el recurso de  casación  interpuesto  es  procedente  por la única  razón   de  que  se  dirige  contra  una  sentencia  de      segunda  instancia,  como  fue  la  proferida el 23  de octubre de 2015 por el Tribunal  Superior  de  Cúcuta que  confirmó la condena  impuesta  por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de ese  misma  ciudad  a  JOSÉ  ORLANDO  ESTEVEZ CRISTANCO como autor de los delitos de  Fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o  municiones   y  Uso  de  documento     falso.   

III.   De   otra   parte,   el  demandante   se   encuentra   legitimado  para recurrir en casación conforme  lo  establece  el  artículo  182 del C.P.P./2004, pues es una de las partes del  proceso      –la  defensa-,  y la sentencia  condenatoria  que  se  impugna produce consecuencias  sumamente    adversas  a   quienes  representa,  pues  les  impone  sendas  sanciones         penales.        Además,   el   defensor   ya  había  expuesto      los      actuales     argumentos   de  inconformidad  en  la  sustentación  del recurso de apelación que promovió en contra de la sentencia  de  primera  instancia,  por  lo que le asiste pleno interés para acudir a esta  sede procesal extraordinaria.   

IV. En cuanto a los fines de la casación,  el demandante manifiesta  perseguir  la  efectividad  del  derecho  sustancial  inaplicado  y el respeto  de   las   garantías   al  debido  proceso,  a  la  congruencia,  a la celeridad y a la concentración. En ese orden, acude aquél a  dos  de  las  razones  teleológicas  que, según el  artículo  180  del  C.P.P./2004,  legitiman  la  intervención  del tribunal de  casación.  Ahora  bien,  como   quiera   que   la  sustentación  de  esas  finalidades  se  confunde   con  la  de los cargos  que  formula, el examen de  éstos    involucra    de    manera   inevitable   el   de   aquéllas  y,  por  ende,  correrán la misma suerte.   

V.    A  continuación,  entonces,  se  analiza  cada  una  de  las  censuras  formuladas  con  el  objeto  de determinar si reúnen   las   exigencias   mínimas   de  admisibilidad,    no   sin   antes   advertir   que  aquéllas  son excluyentes (violación directa de la  ley  sustancial y nulidad del juicio) y el recurrente  no                especificó       cuál       postulaba  como     principal    y    cuáles    como      subsidiarias. Sin embargo, como quiera que ninguno  de   los   cargos   es  idóneo  para  su  estudio  en  casación,  como  se  verá,  se  analizarán  en el mismo orden en que fueron  propuestos.   

Cargo No 1: Falta de aplicación de una norma  legal   

Con  fundamento  en  la  causal de casación  prevista  en  el  numeral  1º  del  artículo  181 del C.P.P./2004, denuncia el  recurrente  la  violación directa de la ley sustancial por falta de aplicación  del  numeral  10  del artículo 32 del Código Penal, el cual contempla el error  de  tipo  invencible  como  una  de  las causales de ausencia de responsabilidad  penal.  Frente  a dicha censura, en primer lugar, ha de recordarse que cuando se  acude  a  la  senda de la violación legal directa, el debate no gira en torno a  la  corrección  de  los  hechos  declarados  en  el  fallo  ni del ejercicio de  valoración  probatoria  a  partir  del cual aquellos fueron fijados, sino de la  debida  aplicación del derecho. En consecuencia, resulta impertinente cualquier  cuestionamiento   a   la  actividad  de  apreciación  de  la  prueba  o  a  sus  conclusiones                fácticas1.   

Pues  bien, en la sustentación del cargo se  advierte   que  la  misma  no  consiste  en  que  los  juzgadores  tuvieron  por  demostrados  los  supuestos  de  un  error  de  tipo  invencible y, no obstante,  omitieron  aplicar  la  consecuencia  jurídica  que  para  el  mismo  prevé el  artículo  32-10  del  estatuto sustantivo (ausencia de responsabilidad), siendo  ésta  la única hipótesis en que se habría configurado una violación directa  de  la norma sustantiva citada por su falta de aplicación. Por el contrario, el  demandante    funda    su    censura    en   que   la   sentencia   “realizó    un   análisis   erróneo   de   los   hechos…una  construcción  fáctica  sin  soporte alguno…” para  establecer  la  existencia  de una conducta dolosa en el acusado, con lo cual se  evidencia   que   el   cuestionamiento   se   dirige   al  proceso  –probatorio- de reconstrucción de los  hechos  relevantes  que  únicamente  es  atendible  por la causal de violación  legal  indirecta,  y  eso,  siempre  que concurrieran los presupuestos que ésta  demanda.   

Es  más,  el reclamo del defensor carece de  cualquier  vestigio  de  admisibilidad en casación si se tiene en cuenta que la  premisa  del  error  de  tipo fue postulada, debatida y, finalmente, desestimada  por  los  jueces de instancia. Es más, se trata de un alegato defensivo que fue  analizado  ampliamente  en  la  sentencia, pues tan solo el Tribunal Superior de  Cúcuta  dedicó  al  mismo  7  páginas (de la 11 a la 17) abordando los mismos  argumentos  que  ahora se pretende hacer valer en sede de casación. Ello indica  que   el   objeto  del  debate  propuesto  es  la  prolongación  del  ejercicio  dialéctico  propio  de  las instancias, sin que tal intento vaya acompañado de  la  proposición  de  un  verdadero  error  in  iudicando  o in procedendo de la  sentencia.   

Por  tales  razones,  el  cargo  No  1  es  inadmisible.   

Cargo No 2: Desconocimiento de la estructura  por afectación sustancial de la garantía debida   

Aduce  el  recurrente  que  se  vulneró  el  principio  de  congruencia  regulado en el artículo 448 del C.P.P./2004 por dos  razones:  1)  mientras  que  en  la  acusación se tuvo como delito principal la  Fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o  municiones   y   como  concurrente  el  Uso  de documento falso,  al  dosificarse  la pena en la sentencia ese orden fue           invertido;  y  2)  en la acusación no se  especificó  cuál  de  las  varias conductas prohibidas en el artículo 365 del  C.P.   fue  la  se  imputaba  a  JOSÉ  ORLANDO  ESTEVEZ  CRISTANCHO,  dejándose  así  en  libertad  al  juzgador  para realizar   tal  determinación  con  la  consiguiente  mengua  del  derecho a la defensa.   

La congruencia  es  una  garantía  del  derecho  a  la  defensa  según la cual nadie puede ser  condenado  por  hechos  y  por  delitos  que  no haya  tenido    oportunidad    de    controvertir    durante   el   juicio,  en  virtud  de  lo  cual implica una  relación   de   consonancia   fáctico-jurídica  entre  los  hitos del proceso penal: la acusación y la  sentencia,  pues  sólo  de esa manera se asegura que  la   decisión   de   fondo  verse  sobre  la  materia  efectivamente  debatida.  El  artículo  448  del  C.P.P./2004  consagró  la  congruencia    en    los   siguientes   términos:  “El  acusado no podrá  ser  declarado  culpable  por  hechos  que  no  consten en la acusación, ni por  delitos  por los cuales no se ha solicitado condena”,  redacción  ésta  que  se ha interpretado prevé, de una parte, una congruencia  fáctica  absoluta  en la medida en que el núcleo esencial de los hechos jamás  puede  ser  variado y, de la otra, una congruencia jurídica relativa o flexible  en   la  medida  en  que  admite  modificaciones  en  beneficio  del  procesado.   

Es  claro,  entonces,  que  ninguna  de  las  hipótesis  procesales  formuladas  por  el demandante constituye el supuesto de  hecho  de  una violación al principio de congruencia; en efecto, no se trata ni  de  la  mutación  de  los  hechos ni de las denominaciones jurídicas que a los  mismos se asignó desde la acusación. Véase:   

a)  En  primer  lugar, se denuncia que en la  sentencia  se  invirtió  el orden de los delitos para considerar, al momento de  dosificar  la  pena imponible, el de Uso de documento  falso   como   el   principal,  mientras  que  el  de  Fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o  municiones                como   el   concurrente.   En  ese  reclamo  no  se  evidencia  ninguna   incongruencia  entre  los cargos formulados al procesado y los que soportaron la condena ni, en  general,   ninguna  otra  irregularidad.    En   todo   caso,   el      eventual      vicio    radicaría    exclusivamente  en la sentencia porque lo  que    se    cuestiona   es   la   dosificación     de     las   sanciones   que  correspondía  al  concurso  de  conductas punibles, específicamente en  lo  relativo  a  la  determinación de la que, entre  tales,    establecía    la    pena   más  grave;  por ende, debió acudir a  la  causal  de  violación  directa  de  la  ley  sustancial  para proponer o la  aplicación  indebida  o  la  interpretación  errónea  del  artículo  31  del  estatuto  sustantivo,  vicios  éstos  que,  valga  la pena advertir, tampoco se  observan. Y,   

b)  En segundo  lugar,     plantea    el    recurrente      lo      que     podría   configurar   una  acusación  deficiente  debido  a  la  indeterminación  de  la  conducta  atribuida  que  podría   conllevar   una   violación  al  derecho  de defensa. Obsérvese   que,   al   igual   que   el  anterior,  el  reclamo  se  circunscribe  al  acto  de  acusación  y no a la  relación  de  correspondencia  fáctico-jurídica de éste con la sentencia, lo  cual   descarta   de   plano  la  vulneración  del  principio  de  congruencia.  Ahora  bien, la   supuesta  irregularidad  de  la  acusación  es  abiertamente  alejada   de   la   realidad   procesal,   pues   en  el  pliego  acusatorio se  puede  ver  que, en lo que hace al artículo 365 del C.P.,  expresamente se  delimitó     la     imputación    a    la    conducta    de    “PORTE  ILEGAL DE ARMAS Y MUNICIONES DE  DEFENSA  PERSONAL” y, luego, al trascribir el contenido de la norma en cita se  relievó con el uso de mayúsculas el verbo “portar”.   

Siendo      así,     como  quiera  que  el  demandante  no  formula ningún supuesto de  violación  al  principio  de  congruencia  ni  de  otra  garantía fundamental,  la  censura se  inadmitirá.   

Cargo No 3: Desconocimiento de la estructura  por afectación sustancial de la garantía debida   

El demandante asegura que en la audiencia del  juicio  oral  se  vulneraron,  básicamente, los principios de inmediación y de  concentración,  porque tuvo una duración excesiva sin causa que la justificara  -desde  el  3  de  octubre  de  2012  hasta  el  10 de octubre de 2015- y porque  “en  el transcurso del proceso pasaron 3 fiscales,  y  tres jueces, el que desarrolla parte del juicio, otro que fija fecha para dar  anuncio  al  sentido  del  fallo  que en las ultimas no asiste y en consecuencia  termina    comunicando    y    sustentando    el    sentido   del   fallo   otro  juez,…”.  Al respecto, cabe recordar que en virtud  de  la  inmediación  “El  juez  deberá  tener en  cuenta  como pruebas únicamente las que hayan sido practicadas y controvertidas  en            su            presencia”2, mientras que el mandato de la  concentración   implica  que  “La  audiencia  del  juicio   oral   deberá   ser   continua  salvo  que  se  trate  de  situaciones  sobrevinientes   de   manifiesta   gravedad,…”3.    

Frente  a  las premisas fácticas planteadas  por  el  recurrente,  en  primer  lugar,  es  necesario  realizar las siguientes  precisiones:   

a)  La  culminación del debate en el juicio  oral  ocurrió el 16 de diciembre de 2014 y no el 10 de octubre de 2015, como se  asegura  en la demanda, pues en aquélla fecha se cerró el período probatorio,  se presentaron alegatos y se anunció el sentido del fallo.   

b)  No  fueron  3  sino 2 los jueces que, en  diferentes   momentos   obviamente,   dirigieron  la  audiencia:  quien  fungió  inicialmente  como  Juez Tercero Penal del Circuito de Descongestión presenció  la  mayor  parte  del juicio, mientras que el Juez Cuarto de la misma categoría  estuvo  en  la  práctica  del  último  testimonio  de la defensa y anunció el  sentido  del  fallo,  es  más,  aun  cuando  el censor incluya en esa cuenta al  funcionario  que  profirió  la sentencia, no se varía el resultado porque esto  lo  hizo  el  primero  de tales  funcionarios aunque ya en la condición de  titular del Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Cúcuta. Y,   

c)  El  número  de  fiscales que llegaren a  intervenir  en  un juicio ninguna incidencia tiene en la perentoria inmediación  porque,  como  antes  se  vio,  ésta  se  predica  exclusivamente del juez para  garantizar  que  decida  con  base  en  las  pruebas  que  en  su  presencia  se  practicaron.   

Precisado el contenido cierto y relevante de  la  sustentación  del  cargo,  se  advierte  que  la misma se limitó a exponer  algunas  circunstancias  que  caracterizaron  el  desarrollo  del  juicio  oral,  específicamente   lo   que   hace  a  su   prolongada  duración  y  a  la  intervención  de  más  de  un  juez, para seguidamente concluir que las mismas  configuraron  una  violación a los principios del debido proceso conocidos como  inmediación   y   concentración.   Ningún   argumento   adicional  expone  el  recurrente,  como  si  el  incumplimiento  de  la  literalidad  de  la  ley o la  existencia  de cualquier vicio procesal fuera criterio suficiente para acudir al  instituto  de  las  nulidades  que,  como se sabe, se rige por los principios de  instrumentalidad  de  las  formas,  convalidación, protección, trascendencia y  subsidiariedad4.   

Es más, el demandante no sólo omite en la  sustentación  del  cargo la valoración de las situaciones que plantea a la luz  de  cada uno de los principios que rigen la declaratoria de las nulidades, sino,  inclusive,  información  procesal  que  resulta imprescindible en ese análisis  valorativo.  Así, nunca menciona que iniciado el juicio oral el 3 de octubre de  2012  se  suspendió entre el 28 de noviembre siguiente y el 18 de enero de 2013  por  la  exclusiva  voluntad  del defensor y que, luego, desde el 25 de abril de  ese  año   y  hasta  el 16 de diciembre de 2014, la razón fundamental que  impedía  su  conclusión  fue  la  inasistencia  recurrente de un testigo de la  defensa,  en el cual insistió hasta el final. Además, olvida que el relevo del  Juez  Tercero Penal del Circuito en la audiencia sólo ocurrió el 30 de mayo de  2014  por  la  finalización  de  la  medida  de descongestión cuando ya había  transcurrido más de un año de espera del testigo aludido.   

Entonces,   quizás   la   demora  en  la  terminación  del  juicio  oral no pueda calificarse de maniobra dilatoria de la  defensa,  pero,  indudablemente,  redundó  en  una  mayor  protección  de  las  garantías  del  acusado,  especialmente  la  de  controvertir las pruebas de la  Fiscalía  presentando  las que le favorecían. Además, no puede negarse que el  tiempo  destinado  en el proceso a esperar la incorporación de una prueba de la  defensa  determinó  o,  por lo menos, contribuyó causalmente a que expirara la  vigencia  del  juzgado  de  descongestión  que adelantaba el juicio sin haberlo  terminado.  Tales  circunstancias  demandaban,  con  mayor  ahínco,  argumentos  tendientes   a   demostrar:   (i)   que   la  irregularidad  afectó  garantías  fundamentales  del  acusado,  (ii) que el juicio oral no cumplió su finalidad o  que  lo  hizo  afectando  el derecho a la defensa, (iii) que no coadyuvó con su  conducta  a  la ejecución del acto irregular, (iv) que no fue consentido por el  supuesto  perjudicado,  y (v) que no existe otro medio procesal para subsanar el  vicio.   

Por  último,  no  sobra  recordar  que las  exigencias   argumentativas   que  corresponde  satisfacer  a  quien  alegue  la  vulneración  de  los mandatos de inmediación y concentración del juicio oral,  ya  han  sido  decantadas por la jurisprudencia de esta Corporación5   

, así:  

La  Sala advierte necesario reexaminar el  punto   al   que   llegó  en  las  sentencias  de  casación  del  7   de  septiembre  de  2011  y  del  26  de  noviembre  de  2011,  pues,   aunque   no  se  discute  que  los   principios  de  concentración  e  inmediación,  en  cuanto  soporte  del  principio  de  oralidad,  son  parte  sustancial del sistema penal  acusatorio,  no  es posible mantener una regla rígida de repetición del juicio  en  los  casos  en  que  la  persona  del juez que presenció las pruebas en las  cuales  se  basa la sentencia, no es la misma que anuncia el sentido del fallo y  profiere  la  sentencia,  pues, debe precisarse, en la medida que no se trata de  principios  absolutos, en todos los eventos será necesario ponderar los efectos  del  ámbito de protección de los principios procesales, en orden a precaver la  afectación  de  principios  de mayor alcance tuitivo o decisiones infortunadas,  arbitrarias  e  injustas  frente  a  los  derechos  de  las víctimas o terceros  involucrados en la actuación.   

Comparte la Corte Suprema de justicia, con  su  par Constitucional, que en razón a esa naturaleza intrínseca del principio  de  inmediación,  su  afectación  o limitación no debe conducir a la nulidad,  que   apenas   puede   decretarse  en  circunstancias  particularísimas  y  muy  excepcionales  de daño grave demostrado a otros distintos derechos de raigambre  fundamental.   

De esta manera, nunca la sola afirmación  de    que    el    juez    encargado    de    emitir   el   fallo   –o  su sentido- es distinto de aquel  encargado  de  presenciar la práctica probatoria trascendente, puede conducir a  la  anulación  del  juicio  oral,  consecuencia  que,  de  solicitarse,  obliga  demostrar     grave    afectación    de    otros    derechos    o    principios  fundamentales.   

(…).  

Debe precisar la Corte que la decisión en  ciernes  no  significa  sacrificar  absolutamente,  o mejor, eliminar el núcleo  central  del principio de inmediación, en tanto, no puede desconocerse cómo al  día  de  hoy  los adelantos tecnológicos, facultan remplazar con una fidelidad  bastante  aceptable  la  verificación  in situ que realiza el juez dentro de la  audiencia.   

Y,  entonces,  si  los  registros  de  lo  sucedido  en  la  práctica  probatoria  permiten  esa auscultación directa del  funcionario  encargado  de  emitir  el  fallo,  sin  desnaturalizar el contenido  esencial  del  medio,  nada  obsta  para  que  el  examen  se adelante por quien  remplazó al juez anterior.   

En síntesis, la censura de nulidad parcial  del   proceso   por   violación   a  los  principios  de  concentración  y  de  inmediación, carece de una sustentación adecuada.   

VI.  En  tales  condiciones,  la demanda de  casación  será  inadmitida porque no sustentó un reparo atendible en sede del  recurso  extraordinario  y  no  se advierte la necesidad de un fallo para lograr  uno  de  los  fines  del  control  constitucional.  De  otra parte, no     se     observó     la     presencia     de    alguna   de  las  hipótesis  que  le  permitirían     a    la    Corte    superar  los  defectos  del libelo para  decidir  de fondo, de conformidad con lo dispuesto en  el artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

VII.      Finalmente,     se    advierte    que, de conformidad con lo previsto en  el   inciso   2º   del   artículo   184   del   C.P.P./2004,   en  contra  de este proveído procede  la  insistencia,  en los  términos    ampliamente    decantados    por   la  jurisprudencia de la Sala.   

D E C I S I Ó N  

En  mérito  de lo expuesto, la    Corte    Suprema    de    Justicia,    Sala   de   Casación  Penal,   

R E S U E L V E  

Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de  JOSÉ ORLANDO ESTEVEZ CRISTANCHO.   

Contra   esta   decisión   procede   la  insistencia.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1CSJ  AP,  9  May.  2012,  Rad. 37987; CSJ AP, 10 Jul. 2013, Rad. 41411; y, CSJ AP, 11  Dic. 2013, Rad 42737; entre otras.   

2  Artículo 379 C.P.P./2004   

3  Artículo 454 ibídem   

4 La  definición  de  los principios que orientan la declaratoria de las nulidades se  encuentra expresa en el artículo 310 de la Ley 600 de 2000.   

5  Sentencia  del  12 de diciembre de 2012. Rad. 38512.  Posición  reiterada  en  las sentencias del 3 de julio de 2013. Rad. 38632; del  28  de  agosto  de  2013.  Rad. 40557 y del 11 de diciembre de 2013, Rad. 42605.     

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