AP7794-2016(46472)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

AP7794-2016  

Radicación N° 46472  

(Aprobado    Acta    Nº    346)   

Bogotá D.C., dos (2) de noviembre de dos mil  dieciséis (2016)   

VISTOS  

          Se  pronuncia  la  Corte  sobre el recurso de apelación interpuesto  por    Médicos   Asociados   S.A.   –persona  jurídica  que adujo la condición de víctima-,  en  contra del auto proferido el 24 de junio de 2015 por la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Barranquilla, por cuyo medio fue decretada, a  solicitud  de  la  Fiscalía,  la  preclusión  de la indagación adelantada por  prevaricato   por  acción  contra  CARMEN  CECILIA  ROSILLO  LASCARRO en  su  calidad  de  Juez  Tercero  Civil  del  Circuito de la misma  ciudad.   

I.   DESCRIPCIÓN   FÁCTICA   OBJETO  DEL  PRONUNCIAMIENTO   

1.1.  La  Unión  Temporal  Mediservir  U.T.,  suscribió     contratos     “0081”  y  “0082”  de   2007   con  el  Fondo  de  Pasivo  Social  de  Ferrocarriles  Nacionales de  Colombia,  con  el  objeto  de  prestar los servicios de salud a los pensionados  adscritos a los programas de esta entidad.   

La   Unión   Temporal  fue  integrada  por  Médicos  Asociados S.A. con  participación    del   97,5%,   Servir   Atlántico  S.A.  con  el 0,2%, Clínica  Reina  Catalina  (2%), Centro  de  Cirugía  Ambulatoria  IPS Ltda. (0,3%). La segunda  persona  jurídica  mencionada  subcontrató – para el  cumplimiento  de  sus  obligaciones  y  estando  autorizada  para  ello  por  el  Fondo-  a Éticos Serrano Gómez Limitada y Fundación  Oftalmológica del Caribe (FOCA).   

1.2.  En  el  proceso  ejecutivo  de  mayor  cuantía  promovido por estas últimas contra Médicos Asociados S.A. y el Fondo  de   Pasivo   Social   de  Ferrocarriles  Nacionales  de  Colombia,  el  Juzgado  “Segundo” Civil   del  Circuito  de  Barranquilla  el  26  de  marzo  de  2010  profirió,  entre  otras  decisiones,  mandamiento  de  pago  de  la obligación  solidaria           de          $2.265’639.634  a  cargo  de las demandadas; y en auto separado de la misma fecha fijó el valor  de    la    caución    en    $4.000’000.000.   

Por estar incurso en causal de impedimento el  titular  del  Juzgado  precitado,  el  asunto  pasó  al  conocimiento de CARMEN  CECILIA      ROSILLO     LASCARRO,     Juez  Tercero  Civil  del  Circuito  de Barraquilla, la cual adoptó  varias determinaciones, entre ellas las siguientes:   

(i) En auto proferido el 10 de junio de 2011  resolvió   “admitir  la  reforma  de  la  demanda  formulada  por  la  parte demandante mediante escrito presentado ante el Juzgado  2º   Civil   del  Circuito  el  día  16  de  abril  de  2010”,  quedando en consecuencia el mandamiento de pago así:   

“Líbrese  mandamiento  a  favor  de  la  sociedad  Ético  Serrano  Gómez Limitada, Fundación Oftalmológica del Caribe  ‘FOCA’  (…)  a  cargo  de  las demandadas  sociedades  Médicos  Asociados S.A. y Centro de Cirugía Ambulatoria IPS S.A.S.  en  su  calidad  de  socios  integrantes de la Unión Temporal Mediservir U.T. y  solidariamente  contra  el  Fondo  de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales,  por  la  suma de dos mil doscientos sesenta y cinco millones seiscientos treinta  y   nueve   mil   seiscientos   treinta   y   cuatro  pesos  ($2.265’639.634)   como   saldo  actual  del  capital  de  la  obligación  plasmada  en  las  facturas,  más  los  intereses  moratorios  causados  desde  la  fecha  de vencimiento de la obligación y hasta  cuando se efectúe el pago en su totalidad”.   

(ii) En sentencia proferida el 15 de abril de  2013  decidió (1) declarar no probadas las excepciones de mérito principales y  subsidiarias  presentadas  por  la  parte  demandada;  (2)  seguir  adelante  la  ejecución  conforme  a las órdenes de pago libradas; (3) decretar el avalúo y  remate  de  los  bienes embargados; (4) ordenar la liquidación de los créditos  cobrados; y (5) condenar en costas a la parte demandada.   

1.3. Los señalamientos contra los anteriores  actos  proferidos  por la juez indiciada, se centraron en que fueron violatorios  del  ordenamiento  jurídico por haber: (i) decretado la solidaridad de la deuda  cobrada  mediante el proceso ejecutivo en cuestión, y (ii) ordenado mandamiento  de  pago con base en facturas que no constituyen título ejecutivo, las que, por  ello,  ciertamente dos fueron excluidas el 11 de abril de 2014 por la Sala Civil  del   Tribunal  Superior  de  Barranquilla  al  desatar  recurso  de  apelación  promovido contra la última de las decisiones mencionadas.   

Concretamente  esa  colegiatura  resolvió:  “confirmar  los  numerales  1,  3,  4  y  5  de  la  sentencia”; condenar en costas a la parte demandada;  y modificar el numeral 2 de la manera siguiente:   

“2-   Ordénese   seguir   adelante  la  ejecución  conforme  a  las  órdenes de pago libradas en este asunto, más los  intereses  moratorios a la tasa máxima fijada, con excepción de la factura No.  07980  de 6 de mayo de 2008 por valor de $3.402.910 y la factura No. DB24087 por  valor   de   $66.894.059   de   (…)  9  de  diciembre  de  2008”.   

II. ACTUACIÓN RELEVANTE   

En   consideración   de  la  notitia  críminis la Fiscalía adelantó  indagación   contra   CARMEN   CECILIA   ROSILLO   LASCARRO   por  prevaricato  por acción y, concluida esta  fase     preprocesal,     solicitó     la    preclusión    por    “atipicidad  del hecho investigado” en  audiencia surtida el 15 de abril de 2015.   

La apoderada de Médicos Asociados S.A en su  intervención  llevada  a  cabo  el  6  de  mayo del mismo año,  pidió el  rechazo  de  la solicitud de preclusión, por cuanto la juez indiciada violó el  Ordenamiento,  debido  a  que:  (i) la responsabilidad solidaria contenida en el  artículo  7º  de  la  Ley  80  de  1993  tiene  cabida  a  favor de la entidad  contratante  para  el  cumplimiento  del objeto contratado, pero no frente a los  terceros  demandantes  en  el  proceso  ejecutivo;  (ii) pese que algunas de las  facturas  presentadas  para  el  cobro  por  Ético  Serrano  Gómez  Limitada y  Fundación   Oftalmológica   del   Caribe   no  reunían  las  características  señaladas      en      el     artículo     4881  del  Código de Procedimiento  Civil,    en    criterio    de    la    juez   ROSILLO   LASCARRO   “eran  títulos  valores  (sic)  que  constituían  unos títulos  ejecutivos”  y  con base en ellos libró mandamiento  de  pago,  y  (iii)  mediante  auto del 13 de marzo de 2012 denegó la solicitud  encaminada  a  que  reconsiderara  la  orden de embargo por más de “3’461.000.00”  de pesos de las sociedades  demandadas,     dentro     de    ellas    Médicos    Asociados,    “utilizando  un  criterio  que  no  es legal (…) porque, en sus  palabras  (sic),  esta  suma  era  inferior  al crédito, comprendiendo capital,  intereses  y  costas  prudencialmente  calculadas” y  este    criterio,    el    de    “prudencialmente  calculadas”,          es         “absolutamente  subjetivo;  esto  no  está consagrado en la ley;  esto  demuestra un exceso en el poder que la señora jueza tiene”.    

El Tribunal Superior de Barranquilla decretó  la preclusión el 24 de junio de 2015.   

Contra ese auto la  apoderada  de  la  persona  jurídica  que  intervino  como víctima  interpuso  recurso  de  apelación, el cual, una vez concedido, el  expediente   fue   remitido   a   la   Corte   Suprema   de   Justicia  para  su  resolución.   

III. DECISIÓN APELADA  

El   Tribunal   Superior  de  Barranquilla  precluyó  la  indagación adelantada contra CARMEN CECILIA ROSILLO LASCARRO por  prevaricato  por  acción,  por  cuanto consideró demostrada la causal invocada  por       la       Fiscalía      –atipicidad  del  hecho  investigado-, toda  vez  que el mandamiento de pago cuestionado: (i) en relación con la solidaridad  de  la  obligación  objeto  de  la  decisión,  no es  manifiestamente ilegal; (ii)  tampoco  lo  es  respecto  de  la  constitución de título ejecutivo complejo y  (iii)  si  bien la funcionaria ordenó el pago de facturas que finalmente fueron  excluidas   en   segunda   instancia,   no   se   estructuró   el  dolo.   

En apoyo de la primera de las proposiciones,  el  a  quo  señaló que la  figura     de     la     solidaridad     “estaba  diáfana”  y  quedó zanjada en el proceso ejecutivo  con  el  pronunciamiento  que sobre el punto hizo el 11 de abril de 2015 la Sala  Civil  del  Tribunal  Superior de Barranquilla, en el cual observó “claro  que  la Unión Temporal Mediservir U.T., se benefició de  los  servicios  médicos,  quirúrgicos y demás, destinados al cumplimiento del  objeto  del  contrato  con el Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales  de  Colombia,  para  el  cual  se  asociaron  las  demandadas  y  comprometieron  solidariamente  su responsabilidad, pues gracias a esa prestación, pudo cumplir  con los compromisos adquiridos mediante el contrato 0081-2007”.   

En  respaldo  de  la  segunda  afirmación,  indicó  que  los  documentos  aportados permitieron establecer la existencia de  una  obligación  clara,  expresa y exigible, tal como en efecto lo confirmó la  colegiatura precitada dentro del trámite ejecutivo.   

La tercera aseveración el Tribunal la fincó  en las siguientes premisas:   

(i)    Para   la   estructuración   del  “dolo”  debe  coexistir  conocimiento    de   la  manifiesta     ilegalidad     de    las    decisiones    y    la    conciencia  que  con  ellas  se  vulnera  injustamente  el  bien  jurídico  de  la  recta  definición  del proceso civil  adelantado por la juez indiciada.   

(ii)  La doble instancia fue instituida para  corregir  errores  de  los  jueces,  por  cuanto  precisamente  esta función la  desempeñan seres humanos falibles.   

(iii)    Los   documentos   –facturas-  objeto  de  controversia  existieron,  no  son falsos y nadie argumentó que las  obligaciones  allí contenidas fueran inexistentes o que los servicios a los que  alude no se hubiesen prestado.   

(iv)  En  el  proceso  ejecutivo  Médicos  Asociados     S.A.     se     quejó    de    múltiples    facturas,  pero  el juez colegiado sólo detectó  insatisfechos  los  requisitos  para  continuar  con  su  ejecución respecto de  dos.   

(v) Observada “la  decisión       primigenia       –haciendo  referencia  al  mandamiento  de  pago proferido en el 2010  –  emitida  por el Juzgado  Segundo    Civil    del    Circuito”,    se   puede  concluir    que   desde  entonces   “había  una  valoración  (…) del proceso civil, cuyas etapas como se saben son preclusivas  y  no  podía  la  investigada inmiscuirse en decisiones de su homólogo como si  fuese   la   segunda   instancia   o   el   superior   de  aquél”.   

(vi)  La  representante  legal  de  Médicos  Asociados  S.A.  en  entrevista ante la Fiscalía se refirió en conjunto de las  facturas  allegadas  por  los demandantes, sin especificar alguna de ellas, pero  el  reparo  y  corrección  que  hizo  la  Sala  Civil  del Tribunal Superior de  Barranquilla, sólo fue sobre dos de ellas.   

(vii) Ocurrió que cada decisión adversa que  adoptó  la  juez  indiciada  desencadenó  denuncias  en  su  contra, porque el  abogado  que  representó  a  Médicos  Asociados  S.A. en el proceso ejecutivo,  tenía  desinformada  a  su  representante legal sobre la realidad jurídica del  proceso  civil, al punto de señalar que no existía título ejecutivo alguno en  que  se  pudiese  sustentar la iniciación del proceso con las consecuencias del  mismo.    

(viii)  Gustavo  Visbal,  Gerente General de  Éticos  Serrano  Gómez  Limitada,  explicó  que a mediados de 2008 en aras de  fortalecer  los  procesos  tecnológicos,  se efectuó un cambió de   “software”   y   en   el  proceso  de  implementación  se  presentaron  errores  de  reporte,  con  lo  cual se dio la situación de que en  algunas  facturas  no  se  generaron  fechas  de  expedición,  sin  embargo sí  presentaron  fechas  de  vencimiento, “explicación  que  no  es  descabellada (…) en punto de ilustrar lo complejo de este proceso  ejecutivo,  y –la manera en  que-  esos  elementos  incorporados  por  una  de las  partes  ayudaban  a  esclarecer  si había o no lugar a librar órdenes de pago,  como   finalmente   se   hizo  sobre  todas  esas  facturas,  salvo  en  dos  de  ellas”.   

(ix)   Si  bien  la  situación  que  pudo  presentarse  implicó  la  indebida aplicación de normas, ocurrió “únicamente  en las dos facturas excluidas por la Sala Civil”,  pero aun así, “se denotan  ideas  en principio serias, con motivación en razones fácticas y en desarrollo  interpretativo  de  su  determinación,  por  lo  que mal podría decirse que la  decisión  fue  grosera”;  por  tanto  está ausente  “el  elemento subjetivo”  y,  por lo mismo, sería “erróneo (…) afirmar que  existió prevaricato”.     

IV. LA APELACIÓN  

La apoderada de Médicos Asociados S.A., pese  aceptar  que  la  obligación objeto del cobro ejecutivo se fundó en un título  complejo,   manifestó   su   inconformidad   contra  la  decisión  del  a  quo  por  “su  visión  de  no  existencia  de  dolo”,  en    cuyo    sustento  señaló    que:    (i)  “cuando  no  se presenta fecha de expedición en la  factura   como   requisito,   (…)   pierde   su  ejecutabilidad”;    (ii)   las   facturas   de   FOCA   no  tienen “el soporte del  documento  y por tanto no se puede constituir el título complejo”;  (iii)  “no  se  mencionó nada (…) con respecto al auto que se profirió el 13 de marzo de  2012,  por  medio  del  cual  se decretó el secuestro preventivo por la suma de  $3.461.381.868”,    sobre    el    que  “si  no  estoy  mal  (sic),  se  embargó el total –de esa suma-  y   adicionalmente   (…)   un   establecimiento  de  comercio”  y               (iv)  “contra  el  auto del 10 de junio de 2010 (sic) se interpuso recurso de reposición el 21  de  junio,  recurso  que  se  interpuso  en  tiempo,  teniendo  en cuenta que al  tratarse  de  la  resolución  de  una  reforma  de la demanda se contaba con el  término  (…)  de la mitad del traslado que se tiene para la demanda, es decir  cinco días. En ese sentido no se explica por qué se rechazó”.   

V.     INTERVENCIÓN    DE    LOS    NO  RECURRENTES   

5.1.   El   delegado   de   la    Fiscalía   observó   ambigua   la  sustentación,   sin   embargo   precisó   que:  (i)  “los  títulos que formaron parte para solicitar el  cobro  ejecutivo  (…)  revisten  de  la  autenticidad para que la señora juez  profiriera  el  mandamiento  ejecutivo  y  (…)  embargara los bienes que en su  momento  se  embargaron”;  (ii)     “se  alcanzó  a  cancelar  una  cifra  superior  a  los  cuatro  mil  quinientos  millones  de  pesos que por sí sólo  demuestra    que    el    valor    embargado    nunca    sobrepasó   la   cifra  solicitada”  y  (iii)  “la  juez  adelantó  el  proceso ejecutivo bajo la normativa procedimental civil, la  cual  observó detalladamente, contestó todas las solicitudes y resolvió todos  los recursos”.    

5.2. El representante del Ministerio Público  solicitó  la  confirmación  de  la  decisión   “en  razón  a  que  (…)  no  existe conducta dolosa por parte de la señora  juez”.   

5.3. La defensa señaló que la sustentación  no  tiene fundamento, toda vez que es imprecisa en sus cuestionamientos al punto  de  mencionar  que  contra  el  auto  de  fecha  10  de  junio  de  “2010”    promovió    recurso   de  reposición,  momento  para el cual “la indiciada no  había   avocado   el   conocimiento”  del  proceso  ejecutivo.   

VI. CONSIDERACIONES  

6.1. La Sala es competente para resolver este  asunto  de  conformidad  con  lo dispuesto en el artículo 32-3 de la Ley 906 de  2004,  por  tratarse  de  la  apelación  contra  la  decisión  adoptada por un  Tribunal   Superior   de  Distrito  Judicial  en  el  curso  de  una  actuación  penal.   

6.2.  La  Constitución Política radicó la  disposición  del  ejercicio  de  la  acción  penal  en  cabeza de la Fiscalía  General     de     la    Nación    –art.  250-, siendo por tanto el órgano encargado de calificar cuál  es  el  tipo  penal  que  se  adecúa  al  hecho  investigado y consecuentemente  formular  la  acusación,  así  como  establecer  los  asuntos  y  delitos  que  someterá  al  principio  de oportunidad, y determinar cuáles investigaciones o  indagaciones   se   subsumen   en  las  causales  de  preclusión,  entre  otras  actividades.   

El  instituto  de  la  preclusión  de  la  investigación  está consagrado en el artículo 331 de la Ley 906 de 2004 y las  causales      para     su     invocación     en     el     332     ídem, así:    

El   fiscal  solicitará la preclusión en los siguientes casos:   

1.  Imposibilidad de iniciar o continuar el  ejercicio de la acción penal.   

2.  Existencia de una causal que excluya la  responsabilidad, de acuerdo con el Código Penal.   

3.     Inexistencia     del     hecho  investigado.   

4. Atipicidad del  hecho investigado.   

5. Ausencia de intervención del imputado en  el hecho investigado.   

6.   Imposibilidad   de   desvirtuar   la  presunción de inocencia.   

7. Vencimiento del término máximo previsto  en     el     inciso    segundo    del    artículo    294   de   este   código.  –Subrayado fuera de texto-.   

Respecto de las mismas, esta Corporación ha  señalado2   

:  

1.  De  acuerdo  con  el sistema acusatorio  colombiano  (artículos 250 de la Constitución Política y 200 de la Ley 906 de  2004),  corresponde  a  la  Fiscalía  General  de la Nación el ejercicio de la  acción  penal  y  realizar  la  indagación  e investigación de los hechos que  revistan  las  características  de  una  conducta  punible  que  lleguen  a  su  conocimiento,  siempre  y  cuando  medien  suficientes  motivos y circunstancias  fácticas  que  indiquen la posible existencia de la misma. Despojada, por regla  general   de   funciones   jurisdiccionales,   deberá   solicitar  al  juez  de  conocimiento  la  preclusión de la investigación cuando según lo dispuesto en  la ley no hubiere mérito para acusar.   

         

(…)  

La  preclusión también se debe adoptar en  cualquier  etapa  del trámite una vez comprobada la existencia de cualquiera de  las  causales  de  extinción  de  la acción penal del artículo 77 del Código  Penal,  como  son:  muerte  del  imputado  o  acusado, prescripción, amnistía,  oblación, caducidad de la querella y desistimiento.   

Bajo  este  contexto,  la preclusión de la  investigación  sólo  podrá  ser  decretada  por  el  juez  de  conocimiento a  petición  de  la  Fiscalía de comprobarse alguna de las causales previstas por  el  artículo  332  del Código de Procedimiento Penal de 2004, y en tratándose  de   la   segunda,   a   las   que  se  refiere  el  artículo  32  del  Código  Penal.   

6.3.  Del  tipo  objetivo  de “prevaricato por acción”.   

El   artículo   413  del  Código  Penal,  señala:   

“El   servidor  público  que  profiera  resolución,  dictamen o concepto manifiestamente contrario a la ley, incurrirá  en prisión (…)”.   

El presupuesto fáctico objetivo de la norma  transcrita,  como  se  ve, se encuentra constituido por tres elementos, a saber:  (i)  un  sujeto  activo calificado, es decir, que se trate de servidor público;  (ii)  que el mismo profiera resolución, dictamen o concepto; y (iii) que alguno  de  estos  pronunciamientos  sea manifiestamente contrario a la ley, esto es, no  basta  que  la  providencia  sea  ilegal  -por razón  sustancial  (directa  o  indirecta) o de procedimiento-  sino  que  la  disparidad  del  acto respecto de la comprensión de los textos o  enunciados  contentivos  del  derecho  positivo  llamado  a  imperar  no  admite  justificación  razonable  alguna.  (CSJ  AP  29 Jul.  2015,  Rad.  44131;  AP 9 Sep. 2015, Rad. 44686; SP 16 Dic. 2015, Rad. 44178; AP  20   Ene.   2016,   Rad.   46806;   AP   23   Jul.   2016,   Rad.  47806,  entre  otros).   

Ciertamente  en  torno  a  la  contrariedad  manifiesta  de  una  decisión  con  la  ley,  la  Corte  Suprema de Justicia en  sentencia  proferida  el  13  de  agosto  de  2003,  radicado  193033  consideró:   

Esta     última    expresión,   constituye   un elemento normativo del tipo penal al cual la jurisprudencia  de  la  Corte  se  ha  referido  en  forma amplia para concluir, que para que la  actuación  pueda  ser  considerada como prevaricadora, debe ser “ostensible y  manifiestamente  ilegal,”  es  decir, “violentar  de  manera   inequívoca  el  texto  y  el sentido de la norma”4  ,  dependiendo  siempre  de  su  grado  de  complejidad,  pues  resulta  comprensible  que  del  grado de  dificultad  para  la  interpretación  de  su  sentido  o  para  su  aplicación  dependerá   la   valoración  de  lo  manifiestamente  ilegal,  de  allí  que,  ciertamente,   no   puedan   ser  tenidas  como  prevaricadoras  todas  aquellas  decisiones  que  se  tilden  de  desacertadas  cuando quiera que estén fundadas  “en  un concienzudo examen del material probatorio y en el análisis jurídico  de    las    normas    aplicables    al    caso”5.   

En  similar sentido se pronunció la Sala en  sentencia  del  23  de  febrero  de 2006, Rad. 239016:   

La  conceptualización  de  la contrariedad  manifiesta  de  la  resolución  con  la  ley  hace  relación  entonces  a  las  decisiones  que sin ninguna reflexión o con ellas ofrecen conclusiones opuestas  a  lo  que  muestran  las  pruebas  o al derecho bajo el cual debe resolverse el  asunto,  de  tal  suerte  que el reconocimiento que se haga resulta arbitrario y  caprichoso  al  provenir  de  una  deliberada  y  mal  intencionada voluntad del  servidor   público   por   contravenir  el  ordenamiento  jurídico.   

En  consecuencia,  no  caben  en  ella  las  simples  diferencias  de  criterios respecto de un determinado punto de derecho,  especialmente  frente  a  materias  que por su enorme complejidad o por su misma  ambigüedad  admiten  diversas  interpretaciones  u  opiniones,  pues  no  puede  ignorarse  que  en  el  universo  jurídico suelen ser comunes las discrepancias  aún  en  temas  que  aparentemente  no  ofrecerían  dificultad  alguna  en  su  resolución.   

Como tampoco la disparidad o controversia en  la  apreciación  de  los  medios  de convicción puede ser erigida en motivo de  contrariedad,   mientras   su  valoración  no  desconozca  de  manera  grave  y  manifiesta  las  reglas  que nutren la sana crítica, pues no debe olvidarse que  la  persuasión  racional,  elemento  esencial  de ella, permite al juzgador una  libertad  relativa en esa labor, contraria e inexistente en un sistema de tarifa  legal.   

Sin embargo, riñen con la libertad relativa  la  apreciación  torcida  y parcializada de los medios probatorios, su falta de  valoración  o  la  omisión  de  los  oportuna  y legalmente incorporados a una  actuación,   en   consideración   a   que   por   su   importancia  probatoria  justificarían  o  acreditarían la decisión en uno u otro sentido a partir del  mérito    suasorio    que    se    les    diera    o    que    hubiera   podido  otorgárseles.   

6.4.  Del  tipo  subjetivo de prevaricato por acción.   

          El  actuar doloso  exige   que   en   el  sujeto  activo  concurran  los  componentes  intelectual      y      volitivo,   es   decir   “conocimiento”   de   la   acción   y  “querer”      su  realización.   

En  tratándose  del delito de prevaricato    por   acción   para   la  estructuración  de  estos  elementos,  se requiere en el servidor público: (i)  entendimiento   de   la  manifiesta  ilegalidad de la resolución, dictamen    o    concepto   proferido,    según    sea   el   caso,  y      (ii)      consciencia     de   que   con   tal   acto  se   vulnera   el   bien   jurídico   de  la  recta  y  equilibrada  definición  del  asunto sometido a su juicio para que su  producto esté ajustado al Ordenamiento.   

Expresamente  indicó la Corte en sentencia  del 15 de septiembre de 2004,  radicado 21543:   

[E]l  actuar  doloso  en  el prevaricato requiere entendimiento de la manifiesta ilegalidad de  la  providencia  proferida y consciencia de que con tal decisión se vulnera sin  derecho  el  bien  jurídico de la recta y equilibrada definición del conflicto  que  se  estaba sometiendo al conocimiento del servidor público, quien podía y  debía  producir  un  pronunciamiento ceñido a la ley y a la justicia. No es de  la  esencia  de  la  figura la comprobación de una concreta finalidad, que bien  puede  ser  relevante  en  la determinación de la culpabilidad, pero tampoco su  falta  de  verificación conduce inexorablemente a declarar irresponsabilidad en  el delito.   

En efecto, la Corporación ha dicho que aun  tratándose  de  una  prevaricación  con  un  fin  jurídicamente irrelevante o  incluso  noble,  el  delito  no  desaparece.  Contrario  a lo que sucedía en el  Código  Penal  de  1936, no se requiere actualmente de ingredientes adicionales  en  lo  que  toca  con  la demostración del dolo en el prevaricato, por ejemplo  simpatía  o animadversión hacia una de las partes. Sólo es fundamental que se  tenga  conciencia  de  que  el  pronunciamiento  se  aparta  ostensiblemente del  derecho,  sin  que  importe el motivo específico que el servidor público tenga  para actuar así.   

6.5. Análisis del  caso concreto.   

El Tribunal consideró demostrada la causal  invocada    por    la    Fiscalía   –atipicidad   del  hecho  investigado-  en  relación  con  los  dos asuntos examinados al mandamiento de pago emitido en el  proceso  civil  en cuestión: (i) la solidaridad pasiva y (ii) la configuración  del título ejecutivo.   

En  relación  con  la  primera materia, el  a   quo   señaló   que  la  decisión  fue  ajustada  al  Derecho;  sin  embargo  sobre  esta  proposición la apelante no manifestó  inconformidad  alguna  y,  por  lo  mismo,  tampoco  se  pronunciará  la Corte.   

Respecto  del  segundo  asunto, el Tribunal  consideró  que,  contrario  a  lo  denunciado,  sí  se  conformó  un  título  ejecutivo    complejo    y    en   ese   sentido   la   decisión   -señalada     de     prevaricadora    por    Médicos    Asociados  S.A.-  fue  legal  pese  a  que,  de una pluralidad de  facturas  presentadas  por  las  demandantes  en  el proceso civil para su cobro  -109   exactamente-,  dos  fueron  excluidas por la Sala Civil del Tribunal Superior de Barranquilla, punto  específico  en  el  que  advirtió  defectuoso  el  mandamiento  de  pago, pero  sin  que  se  estructure  dolo  en  el  actuar  de la  funcionaria indiciada.   

En  apoyo  de  esta  premisa  en  la que se  sustenta  la  atipicidad,  expuso  motivos  encaminados  a  demostrar  que en la  indiciada    no    hubo    conocimiento    de    la    ilegalidad   de   la   decisión   ni   conciencia    de    que    vulneraría  injustamente el bien jurídico de la recta definición del asunto.   

6.5.1. La apelante se manifestó inconforme  con  la  ausencia  de  dolo  afirmada   por  el  Tribunal,  porque:  (i)  cuando  no  se  presenta  fecha  de  expedición    en   la   factura   como   requisito   pierde   su   “ejecutabilidad”;  (ii)  las facturas  de  FOCA   no presentan el  soporte  del  documento, por consiguiente no pueden constituir título complejo;  (iii)  no  se mencionó nada  sobre el auto que se profirió el 13 de marzo  de  2012,  “por medio del  cual  se  decretó  el  secuestro  preventivo  por  la  suma  de  $3’461.381.868”  y  (iv)  pese  a que se interpuso en tiempo recurso de reposición  contra      el      auto     del     10     de     junio     de     “2010” fue rechazado, a lo cual no se  encuentra explicación.   

La  Sala  advierte  que  las  dos  primeras  premisas   en   lugar  de  discutir  sobre  la  estructuración  del  componente  subjetivo  del  tipo en relación con las dos facturas  excluidas   por  el  Tribunal,  insiste  en  la  ilegalidad  manifiesta  por  la  constitución  del título ejecutivo complejo respecto de todas las facturas que  no  contenían fecha de expedición o no estaban acompañadas de soportes.    

No  obstante,  cabe precisar que lo alegado  son    sólo    opiniones    personales    de    la  impugnante, insuficientes para sustentar la existencia  de    alguna    manifiesta   ilegalidad, como se pasa a demostrar:   

(i)   Un   título  ejecutivo  puede  ser  singular,    si   está  constituido       en       un      solo      documento,      o      complejo,  cuando  la  obligación  está  contenida en varios.   

El  último  supone  entonces  que  de  la  pluralidad  de  los  documentos se pueda establecer una prestación en beneficio  de  alguna  persona.  Es decir, debe indicar que el deudor está obligado a dar,  hacer,   o   no   hacer   a   favor  de  su  acreedor,  de  manera  clara,            expresa        y       exigible           (artículo  488  del  Código  de Procedimiento Civil, aplicable al  asunto).   

Es           clara  la  obligación  que no da lugar a  equívocos  porque están identificados el deudor, el acreedor, la naturaleza de  la   obligación   y   los   factores   que   la   determinan.  Es  expresa cuando de la redacción misma del  documento,   aparece  nítida  y  manifiesta  la  obligación.  Es  exigible  si su actual cumplimiento ya no  está sujeto a un plazo o a una condición.   

(ii) La Sala Civil del Tribunal Superior de  Barranquilla  en  la  sentencia  proferida  el  11  de  abril de 2014 dentro del  proceso ejecutivo en cuestión, precisó lo siguiente:   

“De  las  facturas aportadas, se observa  que  unas fueron creadas con posterioridad al Decreto 4747 del 7 de diciembre de  2007,  pero  teniendo en cuenta la Resolución 3047 del 14 de agosto de 2008, se  dispuso  de  otros 6 meses de transición que vencían el 14 de febrero de 2009,  por  tanto,  a  estas facturas hay que aplicarles lo normado en el parágrafo en  el      artículo      28      que     expresamente     señala     –que-:   

‘Los  acuerdos  de  voluntades entre entidades responsables del pago  de  los  servicios de salud y prestadores de servicios de salud que se encuentre  en  curso  a  la  fecha  en  que entre a regir el presente decreto, continuarán  sujetos    a   las   condiciones   establecidas   en   los   mismos   hasta   su  terminación.   En  caso  de  que  los  acuerdos  de  voluntades  sean  prorrogados,  las  prórrogas  deberán  ajustarse  a lo aquí  dispuesto’.   

Por tanto, en el  caso  que  nos  ocupa,  debemos  atenernos  a  lo  acordado  entre las entidades  responsables  del  pago de los servicios de salud y los prestadores del servicio  de  salud,  para  lo  cual se debe tener en cuenta lo  siguiente:   

Contrato de Unión Temporal, suscrito entre  Médicos  Asociados S.A., Servir Atlántico S.A., Centro de Cirugía Ambulatoria  IPS  Limitada  y  Clínica  Reina  Catalina  y  Cía.  Limitada,  de fecha 19 de  septiembre  de  2007,  el  cual  celebraron  para la prestación integral de los  servicios  de  salud  al  Fondo  de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales de  Colombia.   

Contrato  de  Prestación  de Servicios de  Salud   No.   0081  de  2007  suscrito  entre  el  Fondo  de  Pasivo  Social  de  Ferrocarriles Nacionales de Colombia y Mediservir U.T.   

Contrato  de  prestación  de  servicios  médicos  asistenciales  celebrado entre Servir Atlántico S.A y Éticos Serrano  Gómez   Limitada,   para   prestar  los  servicios  a  los  pensionados  y  sus  beneficiarios  del  Fondo  de  Pasivo  Social  de  Ferrocarriles  Nacionales  de  Colombia.   

Contrato  de  Prestación  de  Servicios  Médicos  asistenciales entre Servir Atlántico S.A. y Fundación Oftalmológica  del  Caribe,  para  prestar  los servicios a los pensionados y sus beneficiarios  del Fondo de Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia.   

De  la cláusula 6ª de estos dos últimos  contratos  se  desprende  que  la I.P.S, debía presentar la cuenta de cobro con  las    facturas   por   los   servicios   prestados   y   los   soportes   allí  relacionados.   

Servir  Atlántico  S.A.  tenía  30 días  contados  a  partir  del  vencimiento de dicho término para revisar la cuenta e  impartirle  su  aprobación, o en caso contrario hacerle las objeciones y glosas  que estas tengan y expresárselas a la IPS.   

Así  mismo  se señala que a partir de la  radicación  de  la  factura, cuando no se glose la cuenta o a partir del recibo  de  las correcciones hechas por la IPS, si las cuentas fueron glosadas y siempre  que  se  corrija  lo señalado, Servir Atlántico S.A.  tendrá   45   días  para  la  cancelación  total  de  las  mismas.   

De los documentos anteriores, se desprende  que:   

El  acreedor  es  Éticos  Serrano  Gómez  Limitada y Fundación Oftalmológica del Caribe (FOCA).   

El  deudor  es  Médicos Asociados S.A. en  calidad  de  socio  integrante  de  la Unión Temporal Mediservir U.T., Fondo de  Pasivo  Social  de  Ferrocarriles  Nacionales  de  Colombia y Centro de Cirugía  Ambulatoria (CECAM) limitada.   

El valor a pagar aparece en cada una de las  facturas aportadas.   

Fecha límite de pago: 45 días después de  radicada la factura.   

(…)  

A folios 62 a 81 del cuaderno principal No.  1  obran  20  facturas  a  las  que  hace relación el impugnante, en las cuales  aparece  una  firma y encima de la misma el sello contabilizado, que tal como lo  manifestó  la  parte ejecutante, era la manera como Servir S.A. en Santa Marta,  recibía  las  facturas,  firma  que aparecen en original, así como la firma de  FOCA, que también aparece en original.   

Así  mismo, la fecha de radicación de la  misma, es la que aparece en el cuerpo de la factura.   

(iii)  Cómo  se observa, de acuerdo con la  sentencia  ejecutiva de segunda instancia, la determinación de los deudores,   acreedores,  la  naturaleza  de  la  obligación (de dar) y  los    factores   que   la   determinan,  se  logra  establecer  de  los  documentos  aportados  al proceso  ejecutivo:  (1)  el  contrato  por  el  cual  los integrantes de la Unión   Temporal   Mediservir   U.T.  se  comprometieron   a   conformarla;  (2)  el  contrato  por  el  que  la  U.T.  se  comprometió  con  el  Fondo  de  Pasivo  Social  de Ferrocarriles Nacionales de  Colombia  a prestar servicios de salud a sus pensionados y beneficiarios; (3) el  contrato     suscrito     entre     Servir     Atlántico    S.A    –miembro   de   la   U.T-.  y  Éticos  Serrano  Gómez  Limitada  para  la  prestación  de  servicios  médicos  asistenciales  a  los afiliados pensionados y beneficiarios  del  Fondo;  (4)  el contrato suscrito entre Servir Atlántico S.A. y Fundación  Oftalmológica  del  Caribe  (FOCA)  para  la  prestación  por  este último de  servicios  médicos  asistenciales  a  los mismos afiliados antes mencionados; y  (5)  las  facturas  que ya hubiesen sido tramitadas para el cobro, que contengan  la  prestación, el concepto, la fecha de radicación con la respectiva firma de  haber  sido  recibidas  sin  objeciones,  o  si  las  hubo, con las correcciones  realizadas.   

Verificada  directamente  por  la  Sala  la  cláusula  6ª  del  contrato suscrito entre Servir Atlántico S.A. y Fundación  Oftalmológica      del      Caribe      (FOCA)7,  se advierte que los soportes  que   la  apelante  aduce  como  faltantes,  deben  acompañar  la  cuenta     de     cobro    –procedimiento previo y necesario para  la  constitución  del título ejecutivo-; pero una vez  satisfecho  integralmente  ese  trámite,  lo  único que resta es el pago de la  prestación  contenida  en  las  facturas,  para lo cual el deudor dispone de 45  días  contados  a  partir de su radicación “cuando  no  se  glose  la  cuenta”  -como  ocurrió en este  caso-,  o  “a  partir del  recibo    de    las   correcciones   hechas   por   la   IPS   a   las   cuentas  glosadas”.   

Adicionalmente, como se observa, la fecha de  “expedición”  de  la  factura  no  es  relevante  para  establecer la existencia clara y expresa de la  obligación,  ni  el  momento de su exigibilidad; lo trascendente es la fecha de  recibo  de  la  cuenta  de cobro, pues a partir de ese momento es que corren los  términos  para  que  el deudor principal glose la cuenta, o la pague si no hace  lo primero.   

La  insistencia de la apoderada de Médicos  Asociados  S.A.  sobre  este  punto  de apelación, obedece a que confundió los  conceptos   de   “título  ejecutivo”  –el género-  con    el    de    “título   valor”  -una de sus especies-.   

Por  tanto,  surge  aclarar,  que  para  lo  constitución    de    este    último,    concretamente    la   “factura  cambiaria”, deben reunirse los  requisitos  señalados  en los artículos 621, 724 del Código de Comercio y 617  del   Estatuto   Tributario,   entre   los   que   se   cuenta  la  “fecha  de expedición”. Mientras  que  para  la  configuración  del  primero sólo basta la  existencia  de  uno  o  varios  documentos  que contengan una obligación clara,  expresa  y  exigible.  Así  lo  establece  el  artículo  488  del  Código  de  Procedimiento Civil:    

Título     ejecutivo.  Pueden  demandarse  ejecutivamente las  obligaciones  expresas,  claras  y  exigibles  que  consten  en  documentos  que  provengan  del  deudor o de su causante y constituyan plena prueba contra él, o  las  que  emanen  de  una  sentencia de condena proferida por juez o tribunal de  cualquier  jurisdicción,  o  de  otra  providencia  judicial  que  tenga fuerza  ejecutiva  conforme  a la ley, o de las providencias que en procesos contencioso  –  administrativos  o  de  policía  aprueben  liquidación de costas o señalen  honorarios de auxiliares de la justicia.   

La  confesión  hecha  en  el  curso de un  proceso  no  constituye  título  ejecutivo,  pero  sí  la  que  conste  en  el  interrogatorio    previsto    en    el    artículo    294.   

Lo  expuesto  coincide  con  el  criterio  señalado por la Sala Civil del Tribunal Superior de Barranquilla:   

“[N]o nos encontramos frente a un título  valor   llamado   Factura   (sic)   (…)   sino   a  una  factura  –documento-  que  debe  presentarse  como  cuenta  de cobro por los servicios prestados, y de  acuerdo  a  lo  pactado  por  las  partes,  lo  indispensable  en  esta  caso es  determinar la fecha de recibo (…)”   

En  este  orden de ideas, se podrá discrepar  tanto  del  mandamiento  de  pago  como de la sentencia de primera instancia que  ordenó  continuar  con su ejecución dentro del proceso civil cuestionado, pero  no  por  ello esas decisiones son manifiestamente contrarias al Derecho en punto  de los motivos examinados.   

6.5.2.    Señala   la   apelante   que  “contra  el  auto  del 10 de junio de 2010 (sic) se  interpuso,  -oportunamente-  recurso   de   reposición  el  21  de  junio”;  por  tanto    “no    se    explica    por    qué   se  rechazó”.   

Es   preciso  indicar  que,  para  evitar  ambigüedades,  quien  interpone  el  recurso  de  apelación  debe  expresar su  sustentación    mediante    proposiciones    afirmativas    o   negativas,   no  interrogativas.   

No obstante, se advierte que la pregunta de  la  apelante  supone  que  la  juez CARMEN CECILIA ROSILLO LASCARRO rechazó por  extemporáneo    un   recurso   de   reposición   habiendo   sido   interpuesto  oportunamente.   

Al   respecto  hay  que  aclarar  que  la  funcionaria  indiciada avocó conocimiento del proceso ejecutivo en cuestión el  27        de        mayo        de        20118,   por   tanto  ningún  acto  proferido    anteriormente    podía   ser   motivo   de   indagación   en   su  contra.   

Si  la  apelante  quiso hacer referencia al  rechazo  del  recurso  de  reposición promovido el 21 de junio del 2011  contra  el  auto proferido el 10 de  los  mismos  mes  y año; sobre esa decisión no se pronunció la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  como  tampoco  la  apoderada  de Médicos  Asociados  S.A.,  en  su intervención del 6 de mayo de 2015 hizo manifestación  alguna al respecto.   

No  obstante,  la  Sala  entiende  que  la  impugnante  quiso  señalar  que el error aducido   demostraría   que   la   funcionaria   actuó   con  dolo  -punto     en     el     que    se    centra    su  inconformidad-  por  tanto  pasa  a  pronunciarse  al  respecto:   

(i)  Por  auto  proferido  el  “siete  (7)  de  diciembre de 2011”9  la  juez indiciada resolvió,  entre  otras  determinaciones, (1) no reponer el mandamiento de pago emitido por  el   Juzgado   Segundo  Civil  del  Circuito  de  Barranquilla  el  26  de  marzo  de 2010, y (2) “rechazar  por  improcedente  el  recurso presentado por Médicos  Asociados  S.A.  contra el auto de 10 de junio de 2011, por el cual se admite la  reforma  de  la  demanda,  al  incluir  como  demandado  a  Centro  de  Cirugía  Ambulatoria IPS SAS”.   

          (ii)  La  última decisión –la     del     rechazo-,  contrario  a  lo  propuesto  en  la  apelación,  la funcionaria  ROSILLO   LASCARRO   no   la   basó  en  que  la  reposición  fue  interpuesta  extemporáneamente.  Realmente  se  fundó  en que Médicos Asociados S.A. no se  dirigió    a    cuestionar    la    determinación    recurrida   -del  10  de junio de 2011-, cual fue la de  admitir  la inclusión de nuevo demandado,  sino  que  se  orientó a reiterar las excepciones presentadas en  anterior    oportunidad    mediante    recurso   de  reposición  contra  el  auto del 26 de marzo de 2010.  Impugnación  esta  que  incluso,  como  viene  de  verse,  fue  la  primera que  resolvió  la  juez  en  el  auto  del “siete (7) de  diciembre de 2011”.   

          Así  las  cosas, lo expuesto por la apelante, se observa totalmente  ajeno  a  la  realidad  objetiva  que  enseña  el  proceso ejecutivo examinado.   

   6.5.3.  Indicó  Médicos Asociados  S.A.  que “no se mencionó  nada  (…)  con  respecto  al auto que se profirió el 13 de marzo de 2012, por  medio   del   cual   se   decretó  el  secuestro  preventivo  por  la  suma  de  $3.461.381.868”.   

Por el auto de la fecha precitada, diferente  a  lo  expuesto  por  la  apelante,  la  juez  indiciada  resolvió “denegar   el  levantamiento  de  todas  las  medidas  cautelares  decretadas”  en  el  proceso  ejecutivo,  por cuanto  verificadas    las    cantidades    consignadas    a    órdenes   del   juzgado  concluyó  “que  la  sumatoria  de  las  mismas  es  inferior  al  crédito,  esto  es,  capital,  intereses y costas prudencialmente  calculadas”.   

Respecto  de  esta  decisión,  recuerda la  Sala,  la  sociedad  impugnante  en  su  intervención  del  6  de mayo de 2015,  también  señaló  que con esa providencia fue denegada la solicitud encaminada  a  que  la  juez  reconsiderara  la  orden  de  embargo por más de “3.461’000.000”  y  se  quejó  de que la juez  hubiese  utilizado   “un  criterio  que  no es  legal  (…), porque, en sus palabras (sic), esta suma era inferior al crédito,  comprendiendo      capital,      intereses      y     costas     prudencialmente  calculadas”, y  “prudencialmente calculadas (…) es  un  criterio  absolutamente  subjetivo; esto no está consagrado en la ley; esto  demuestra un exceso en el poder que la señora jueza tiene”.   

Considerando   que  el  argumento  de  la  apelación  fue  ofrecido  por  Médicos  Asociados  S.A.  como sustento de que,  contrario  a  lo  considerado  tanto  por  la Fiscalía como por el Tribunal, la  funcionaria  actuó con dolo en el proceso ejecutivo denunciado, pasa la Corte a  pronunciarse sobre la cuestión:   

(i)   La  expresión  usada  en  el  auto  -“(…)        costas        prudencialmente  calculadas”-, no es abusiva o constitutiva de algún  proceder  antojadizo o ensañado que pudiese revelar que los defectos advertidos  por  el  Tribunal  hubiesen  obedecido a la conducta dolosa de ROSILLO LASCARRO,  pues  simplemente  corresponde  a lo indicado en el inciso 9º del artículo 513  del Código de Procedimiento Civil:   

“El  juez,  al  decretar  los embargos y  secuestros   podrá   limitarlos   a  lo  necesario;  el  valor  de  los  bienes  no podrá exceder del doble del crédito cobrado, sus  intereses     y    las    costas    prudencialmente  calculadas,  salvo  que se trate de un solo bien o de  bienes  afectados  por hipoteca o prenda que garantizan aquel crédito, o cuando  la    división   disminuya   su   valor   o   su   venalidad”.   (Resaltado fuera de texto).   

Como se observa, esta disposición autoriza  al  juez a calcular, para efectos de decretar embargos y secuestros, además del  valor  del  capital  objeto  del  cobro  judicial,  los  intereses y   las   costas   que  –“prudencialmente”-  estima  se  liquidarán  al concluir el trámite ejecutivo, para, en  lo  posible,  no  excederse  del doble de la totalidad de esa sumatoria, o de la  misma  incrementada en el 50% en los casos en que la medida recae exclusivamente  en  dinero,  de  acuerdo  con  el  numeral  11  del  artículo  681 ídem, el cual señala:   

“Embargos. Para efectuar los embargos se  procederá así:   

“(…)  

“11. El de sumas de dinero depositadas en  establecimientos  bancarios  y  similares,  se  comunicará a la correspondiente  entidad  como  lo  dispone el inciso primero del numeral 4, debiéndose señalar  la  cuantía  máxima  de  la  medida,  que  no podrá  exceder   del   valor   del  crédito  y  las  costas,  más  un  cincuenta  por  ciento.   Aquellos   deberán  consignar  las  sumas  retenidas  en  la  cuenta  de  depósitos  judiciales,  dentro de los tres días  siguientes  al  recibo  de  la comunicación; con la recepción del oficio queda  consumado   el   embargo”.   (Resaltado   fura  de  texto).   

Adicionalmente,  Médicos Asociados S.A. en  ninguna  de  sus  intervenciones,  ni  en  la  denuncia,  señaló que las sumas  embargadas  hubiesen  sobrepasado  los máximos indicados en la ley, ni siquiera  el valor total objeto de la ejecución.    

Consecuencia de lo anterior, los fundamentos  de  la decisión apelada no fueron removidos y por lo mismo, la decisión que se  impone  es la confirmación de la preclusión decretada por el Tribunal Superior  de Barranquilla a favor de CARMEN CECILIA ROSILLO LASCARRO.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Confirmar   la  decisión  apelada.   

Comuníquese y cúmplase.  

Contra   este  auto no procede recurso alguno.   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria   

CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   

ACLARACIÓN DE VOTO  

Tema: Prevaricato  

Segunda Instancia 46472  

Acta   No.   346  de  2  de  noviembre  de  2016   

     

Respecto  el  criterio  mayoritario  de la  sala.   Aclaro   el   voto   por  las  razones  ya  expresadas  en  el  radicado  46892.   

Cordialmente,  

EUGENIO FERNADES CARLIER  

Magistrado  

Fecha ut supra    

1  “Títulos   ejecutivos.  Pueden  demandarse  ejecutivamente  las  obligaciones  expresas,  claras y exigibles que consten en documentos que provengan del deudor  o  de su causante y constituyan plena prueba contra él, o las que emanen de una  sentencia  de  condena proferida por juez o tribunal de cualquier jurisdicción,  o  de  otra providencia judicial que tenga fuerza ejecutiva conforme a la ley, o  de  las  providencias  que en procesos contencioso administrativos o de policía  aprueben  liquidación  de  costas  o  señalen  honorarios  de auxiliares de la  justicia.  La  confesión  hecha en el curso de un proceso no constituye título  ejecutivo,  pero sí la que conste en el interrogatorio previsto en el artículo  294”.   

2Auto  de  8  de  febrero  de  2008, radicado 28908, reiterado en AP 17 nov. 2010, rad.  35109;  AP  7 de noviembre de 2011, rad. 37613; AP 11 de diciembre de 2012, rad.  42043.   

3  Pronunciamiento reiterado en SP 3 jul. 2013, rad. 40226   

4  Decisión del 24 de junio de 1986.   

5  Providencia del 24 de junio de 1986.   

6  Pronunciamiento  reiterado  por  la  Sala  en SP 28 feb. 2007, rad. 22185; SP 18  jun.  2008, rad. 29382; SP 22 ago. 2008, rad. 29913; SP 3 jun. 2009, rad. 31118;  SP  26 may. 2010, rad. 32363; SP 31 ago. 2012, rad. 35153; SP 10 abr. 2013, rad.  39456;  SP  26  feb.  2014, rad. 42775. SP 21 may. 2014, rad. 42275, entre otras  providencias.   

7  “Clausula  sexta:  1)  La  IPS  presentará  ante  Servir  Atlántico  S.A. en  Barranquilla,  la  cuenta  de cobro con las facturas por los servicios prestados  (…)  indicando  separadamente  el tipo de servicio ofrecido al usuario. 2) Las  facturas  deberán  ser presentadas en original y tres copias y autorización de  servicio  y  orden  de  remisión  cuando  fuere el caso (…) y de los soportes  originales  del  servicio  facturado.  (…).  7)  Efectuadas las glosas, la IPS  tendrá  un  plazo  de  30  días para hacer las correcciones a que haya lugar y  devolverlas  (…)  a Servir Atlántico S.A. 8) A partir de la radicación de la  factura  cuando no se glose la cuenta, o a partir del recibo de las correcciones  hechas  por  la IPS a las cuentas glosadas, (…) Servir Atlántico S.A. tendrá  45  días  para  la  cancelación total de las mismas (sic). (…)”. (Copia de  contrato   obrante  a  folios  66-69  del  cuaderno  contentivo  de  la  demanda  ejecutiva).   

8 Folio  168 del cuaderno contentivo de la demanda ejecutiva.   

9  Folios 259-262 del cuaderno anexo No. 7.     

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