AP7608-2014(44896)

2014

Asistente Jurídico Inteligente

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República   de  Colombia      

Corte Suprema de Justicia  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

MAGISTRADO PONENTE  

AP7608-2014  

Radicado 44896  

Aprobado acta nº 428  

Bogotá. D.C, diez (10) de diciembre de dos  mil catorce (2014).   

         Decide  la Corte si es admisible la demanda de casación presentada  por    el   defensor   de   Carlos   José   Mendoza  Fuentes,   contra  la sentencia del 13 de agosto de 2014 proferida por la Sala  de  Decisión  del  Tribunal Superior de Riohacha, mediante la cual confirmó la  emitida  por  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito de Conocimiento de la misma  ciudad,  que  lo  condenó  como  autor del delito de Porte de armas de fuego de  defensa personal.   

HECHOS  

         En  horas  de  la  tarde  del  nueve  de  enero  de  dos  mil once,  encontrándose  en  una  labor rutinaria en el barrio La Cosecha de la ciudad de  Riohacha,  agentes  de  la Policía Nacional al mando de IT. Laurentino Walteros  García,  fueron informados que varias personas se encontraban haciendo disparos  de  armas  de  fuego,  quienes al verse sorprendidos emprendieron la huida en un  vehículo  haciendo disparos contra la autoridad, que logró aprehenderlos en su  intento de evadir la acción de la fuerza pública.   

         Al   practicarles   la  requisa,  se  percataron  que  Carlos  José  Mendoza Fuentes portaba un  arma  de  fuego  tipo  revólver  calibre  38 largo pavonado y su hermano Javier  Enrique  un  revólver  marca Llama, y encontraron el interior del automotor una  tercera arma tipo pistola marca CZ 83, calibre 7.65.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

         1.- El 10 de enero de 2011, ante la Juez  Primero  Penal  Municipal  con Función de Control de Garantías de Riohacha, se  llevó  a  cabo  la  audiencia  de  legalización  de  captura  del  aprehendido  Carlos     José    Mendoza    Fuentes,   imputación   e  imposición  de  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  por  el  delito  de  Porte  ilegal  de armas de fuego de  defensa  personal,  descrito  en  el  numeral  1  del  artículo 365 del Código  Penal.   

         2.-   El  asunto  le  correspondió  al  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito de Conocimiento de Riohacha, autoridad que  llevó  a  cabo  el  juicio  oral,  que  concluyó  con  la sentencia de primera  instancia  proferida  el  7  de  febrero  de  2014, mediante la cual condenó al  acusado  a  la  pena  principal  de  60  meses  de prisión, inhabilitación del  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el mismo lapso y privación del  derecho  a portar armas por cinco años. Le concedió, en la misma decisión, el  derecho a la libertad condicional.   

         3.-   El  13  de agosto de 2014, la  Sala  Penal  de  Decisión  del  Tribunal  Superior  de  Riohacha,  confirmó la  decisión que fue apelada por la defensa.   

         Contra   esta   decisión,   la   defensa   interpuso   el  recurso  extraordinario de casación.   

DEMANDA DE CASACION  

         

         Señala  que  demanda  la  sentencia  por  “Violación  indirecta  de la ley sustancial contenida en el cuerpo segundo de  la  causal  primera  del artículo 181 de la Ley 906 de 2004, por error de hecho  por  falso  de  juicio de existencia por omisión al omitir (sic) la valoración  de varias pruebas en el presente proceso.”   

         Considera,   al   sustentar   el   cargo,   que   el   error   de   hecho   por  falso  juicio  de  existencia  por  omisión  en  que  incurrieron  el  Juzgado  y  el Tribunal,  propicia  el desconocimiento de los artículos 29 de la Constitución Política,  7 y 381 de la Ley 906 de 2004.   

         En  efecto:  los  juzgadores,  en  su  criterio,  no apreciaron las  declaraciones  de  Deymer  Amaya  Mendoza,  Víctor  Ocampo,  Evelio  Mendoza  y  Francisco  de la Hoz, testigos presenciales de los hechos que fueron citados por  la  defensa,  quienes  se  refirieron  a  lo realmente acontecido el día de los  hechos.   

         Tampoco      valoraron      la      prueba      de     “absorción  atómica” con la cual la  fiscalía  pretendía  demostrar  que  el  acusado  disparó el arma de fuego al  llegar  a  la  casa de Yolanda Guerra. Tampoco la Lofoscopia que la fiscalía no  introdujo  al  juicio porque ser favorable al acusado. Menos las fotografías de  los  vehículos  con las cuales en su opinión se comprueba que el agente Tamiba  Beltrán mintió en su declaración.   

Todo  ello  llevó  a que se desdibujara el  sistema  acusatorio y se desconociera el principio de in dubio pro reo, toda vez  que,  concluye  el demandante, “al haber omitido las  valoración  de  las  pruebas  mencionadas, el raciocinio del Honorable Tribunal  acerca  de  la autoría de los hechos indicadores que le permitieron estructurar  el  reproche  de  culpabilidad  contra  mi  defendido hubiese sido completamente  distinto.”   

En  otro  acápite, sostiene, al indicar la  trascendencia  de  la  violación,  que  el desconocimiento del principio del in  dubio  pro  reo  comporta  la infracción de la presunción de inocencia. Cita a  los  más  conspicuos tratadistas sobre el tema y alude a decisiones de la Corte  Constitucional,  para concluir finalmente, que el tribunal no realizó la debida  critica  ni  ponderó  las  contradicciones  de  los  testimonios de los agentes  Laurentino  Waltero,  Tabima Beltrán y Rico Virgués, hecho éste que propició  que los juzgadores no aplicaran el in dubio pro reo.   

Solicita,   en   consecuencia,  casar  la  sentencia y dictar la absolutoria de reemplazo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Primero.   Se  reitera:  en  el sistema procesal de la Ley 906 de 2004, la casación se concibe  como  un recurso constitucional y legal que procede contra sentencias proferidas  en  segunda  instancia  en procesos adelantados por delitos, con la finalidad de  lograr  la efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de los  intervinientes,   la   reparación  de  los  agravios  que  los  afecten,  y  la  unificación de la jurisprudencia.   

         Esa   dimensión   del   recurso   no   significa   que    sea   de   libre   configuración,  desprovisto  de  rigor y que tenga como finalidad abrir un espacio procesal para  prolongar  el  debate  respecto  de puntos que fueron materia de controversia en  las  instancias, pues con la demanda se debe intentar persuadir a la Corte de la  necesidad  de  revisar  el  fallo  de  segunda  instancia  para  verificar si la  decisión   fue   emitida  o  no  conforme  a  la  Constitución  y  las  normas  legales.   

         De  manera que acorde  con  ese  entendimiento,  la  Sala  de  Casación Penal debe rechazar la demanda  cuando  el actor carece de interés para acceder al recurso, o su motivación no  evidencia  la  potencial violación de garantías fundamentales, o en eventos en  los  que  del  inicial  estudio del escrito se advierte que no se requiere de la  emisión  de  una  sentencia  de  casación  para  el  desarrollo  de  los fines  inherentes  a  este  mecanismo  de  impugnación,  sin  perjuicio de la facultad  oficiosa  con  que  cuenta  para  prescindir  de los defectos formales cuando se  advierte  la  violación  de  garantías  de  los  sujetos  procesales  o de los  intervinientes.   

Esto   último   porque  el  concepto  de  Constitución  como  norma  y  límite  de la actuación estatal, la garantía y  mecanismo  de  defensa de derechos fundamentales que ella entraña y la eficacia  directa  del  Orden  Superior,  imponen  un  juicio  que sobrepasa las formas de  acuerdo  con  la  cláusula  según  la cual una demanda formalmente correcta no  garantiza    su    admisión,    pero    tampoco   su   incorrección   conlleva  indefectiblemente  a  su  rechazo, si ella es necesaria para lograr los fines de  la  casación  o si de por medio está la salvaguarda de principios y garantías  que el juez puede y debe defender oficiosamente.   

         Segundo.  Utilizando   impropiamente   la  nomenclatura  de  las  normas  que  regulan  la  interposición,  presentación  de  la  demanda,  sustentación  y  trámite del  recurso  extraordinario,  el  demandante acude a la causal primera del artículo  181    de   la   Ley   906   de   2004   (infracción      directa     de     la     ley),    con   el  propósito  de  denunciar  la  infracción  indirecta  de  la ley sustancial por  errores  de  hecho en la apreciación de los medios de prueba, olvidando, si tal  es  su  pretensión,  que la causal tercera del artículo citado es la diseñada  para  demandar  ese  tipo  de  errores de juicio, objetivo que requiere, como en  general  ocurre  con  todas  las causales, enunciar,  desarrollar  y  sustentar  en  forma  clara y precisa el  cargo  o  cargos  que  se  pretenda  proponer,  y  demostrar  con la suficiencia  requerida  que la intervención de la Corte en el asunto particular es necesaria  para  garantizar  la  efectividad del derecho sustancial, una de las finalidades  del recurso.   

         Pero  si  bien  se  puede  pasar por alto la indebida alusión a la  causal,  lo  que  no  se puede admitir es la total ausencia de técnica empleada  para  sustentar  el  cargo,  tratándose,  como  ocurre  ahora,  de  demandar la  infracción  indirecta  de  la  ley  por  errores  de  hecho por falso juicio de  existencia en la apreciación de los medios de prueba.   

         En efecto:   

         Conocida  es  la dogmática del recurso respecto de los errores que  pueden  suscitarse  en  la  construcción  de  la  decisión  judicial y que son  susceptibles  de  demandarse  como vicios in iudicando por infracción indirecta  de    la    ley    al    haber    incurrido    el   Tribunal   en   “manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la prueba sobre la cual se ha fundado la sentencia” (numeral  3    del    artículo    182    de    la    Ley    906    de   2004).   En  ese  sentido,  a  partir  de  la  clásica  distinción entre errores de derecho y de  hecho,  la  demandante seleccionó esta última, de la cual a su vez escogió el  error  por  falso  juicio de existencia con el objetivo de demostrar y sustentar  los   vicios   en   que   incurrió  el  Tribunal  al  apreciar  los  medios  de  prueba.   

         El  error  de  existencia  por  omisión  es  un yerro objetivo que  impone  señalar  cuál  fue  el  medio  o  los  medios que el Tribunal ignoró,  precisar  su  contenido, realizar un nuevo análisis del conjunto probatorio con  inclusión  de  los elementos probatorios que el fallador ignoró, con el fin de  demostrar  su  incuestionable  aptitud para derruir los argumentos en los que se  sustentó  la  sentencia  y la consiguiente e indebida aplicación de la ley. La  demandante,  por supuesto, incumplió con esa carga, pues enunció el cargo pero  no  lo  sustentó,  pues  si  bien hizo alusión a que los testimonios de Deymer  Amaya  Mendoza,  Víctor  Ocampo, Evelio Mendoza y Francisco de la Hoz no fueron  apreciados,  no  mencionó  su  contenido y cuál la incidencia que tendrían de  haberse  apreciado por el juzgador en la declaración de justicia final, para lo  cual  es  menester realizar un nuevo análisis de la totalidad de la prueba, con  inclusión  de  las  que  en  su criterio, no fueron apreciadas por el juzgador.   

         Dicha  demostración  era  imperiosa, sobre todo teniendo en cuenta  el   estado   de  flagrancia  delictual  en  que  fue  aprehendido  el  acusado,  inmediatamente  después  de  que  los  agentes  del orden fueron fustigados por  disparos  de  arma  de  fuego  en  su  intento de evadir la acción de la fuerza  pública,  y  el  argumento  del tribunal que al apreciar las pruebas consideró  esencial    la   declaración   del   agente   Tabima   Beltrán,   “quien  fue  la  persona  que  directamente capturó al acusado y  además  lo  ayudó  a  salir  del vehículo, percatándose así, que el acusado  llevaba en la pretina del pantalón una arma de fuego.”   

Al  final  de  su  exposición,  incluso,  cuestiona  al  Tribunal  por  no  haber  ponderado  las  contradicciones  de los  testimonios  de los agentes Laurentino Waltero, Tabima Beltrán y Rico Virgués,  con  lo  cual  acepta  que el juzgador los apreció y les confirió credibilidad  pese  a  sus imprecisiones, de manera que, según puede inferirse, el demandante  se  adentra  en  temas  propios  del error de raciocinio, cuya denuncia requiere  indicar  en  cargo  separado  con  total precisión de los principios de la sana  crítica  que  afectan  el razonamiento del juzgador, cuestión que por supuesto  no se menciona.   

En  efecto,  la  demostración  de  un  error  de  hecho de esta naturaleza, impone confrontar la  forma  como  los  juzgadores  apreciaron  la  prueba que se afirma indebidamente  valorada,  demostrar que sus  apreciaciones  son  arbitrarias  o irrazonables por desconocer los derroteros de  la  sana  crítica,  esto  es,  los  dictados  de la lógica, las máximas de la  experiencia  o  las  leyes  de  la  ciencia, y que el desacierto tuvo incidencia  trascendente  en  el  contenido  o sentido del fallo, luego de dejar establecido  que  éste no se puede mantener con las restantes premisas de la sentencia, para  lo  cual  el  demandante  tiene  la  correlativa  carga  de explicar por qué la  apreciación   de   los   demás  elementos  probatorios  es  insuficiente  para  sostenerla.   

Quinto  Así las  cosas,  los  insuperables  defectos  de técnica y adecuada argumentación de la  censura, conducen a decretar su inadmisión.   

         Para  concluir es necesario señalar que no se observa con ocasión  del  fallo  impugnado  o  dentro  de  la  actuación  violación  de  derechos o  garantías  del procesado, como para que tal circunstancia impusiera superar los  defectos  del  libelo para decidir de fondo, según lo dispone el inciso 3º del  artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Finalmente, teniendo en cuenta que contra la  decisión  de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por la defensa  procede  el mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo del artículo  184  de la Ley 906 de 2004, impera precisar que para el efecto deberán seguirse  los  parámetros  fijados  en  el  Auto  del  12  de diciembre de 2005, radicado  24.322.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  en  representación del acusado Carlos  José  Mendoza  Fuentes contra el  fallo de segunda instancia indicado en esta decisión.   

Contra esta providencia, de conformidad con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906 de 2004, es facultad del  demandante elevar petición de insistencia.   

Comuníquese y Cúmplase  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ   

EUGENIO FERNÁNDEZ  CARLIER   

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ   

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ   

EYDER  PATIÑO  CABRERA   

PATRICIA     SALAZAR     CUÉLLAR   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia   Yolanda  Nova  García   

Secretaria    

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