AP6922-2015(47174)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

Magistrado Ponente  

AP6922-2015  

Radicación N° 47174.  

Aprobado acta No. 424.  

Bogotá,  D.C., veinticinco (25) de noviembre  de dos mil quince (2015).   

VISTOS  

De plano, define la  Corte  la  competencia  para  responder  la petición  elevada  por  la  doctora  María  Eugenia Morales Castro, Directora Técnica de  Reparación   de   la   Unidad   para   la   Atención   y  Reparación  Integral  a  las  Víctimas,  en el  sentido  de  modificar los numerales 12 y 13 de la sentencia proferida en contra  del postulado GIAN CARLO GUTIÉRREZ SUÁREZ.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante    fallo   de   primer   grado  dictado  por  la  Sala  de  Justicia    y   Paz   del   Tribunal   Superior   de  Bogotá, el 4 de septiembre  de  2012,  el  desmovilizado  GIAN  CARLO   GUTIÉRREZ   SUÁREZ  fue  condenado  en  el  marco  de  la  Ley  975  de  2005, por   los   delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado,  homicidio  en  persona  protegida,  desaparición forzada,  secuestro  simple  agravado, extorsión y expulsión    o    traslado    de    población   civil.   

Dicho   proveído   fue  confirmado,  con  modificaciones,  por  esta  Corporación,  a  través  de  sentencia  del  17  de  abril de 2013.   

El proceso, en consecuencia, actualmente se  encuentra  de la fase de ejecución y vigilancia de las sanciones, en el Juzgado  con  función  de  Ejecución  de  Sentencias de las Salas de Justicia y Paz del  Territorio Nacional, con sede en Bogotá.   

2.   Ante  ese  despacho  judicial, la Directora Técnica de Reparación remitió oficio el 9 de  abril  de  2015, en el que, entre otras solicitudes, pidió que se modificara el  fallo  de primera instancia  en  lo  concerniente  a lo  decidido en los numerales 12 y 13, del siguiente tenor:   

“DÉCIMO  SEGUNDO.                 Ordenar a GIAN  CARLO  GUTIÉRREZ SUÁREZ el ofrecimiento de disculpas  públicas  a  las  víctimas de los delitos por el (sic) cometidos y la sociedad  en  general,  las  cuales  deberán  ser  ofrecidas dentro de los tres (3) meses  siguientes  a  la  ejecutoria de esta decisión, y deberán ser publicadas en un  diario  de  amplia circulación nacional dentro de los seis (6) meses siguientes  del  mismo  término,  conforme  a  las  motivaciones  expuestas  en la presente  sentencia.   

DÉCIMO  TERCERO.  Ordenar  que las disculpas  públicas  dispuestas  en el numeral anterior, se realicen en un evento público  en  los  municipios  de  El  Tambo,  El  Bordo y Mercaderes del Departamento del  Cauca,  y  Guadalupe  y  San José de Isnos del Departamento del Huila al que se  deberán  invitar  a  los  estudiantes de los colegios y escuelas conforme a las  motivaciones  expuestas.  El Comité Ejecutivo para la Atención y Reparación a  las Víctimas coordinará la realización del acto público”.   

La petición en concreto, concertada con las  víctimas,  es  que  el  acto  público  de  perdón  no  se  haga en los cincos  municipios  mencionados en la sentencia, sino que se concentre en uno solo en la  ciudad  de  Popayán, “por ser un lugar central para  todas      las      víctimas”,     “equidistante  y  así  no  se  pondría  en  el  peligro  a  las  poblaciones     víctimas     del    accionar    del    postulado”.   

3.    El  Juzgado de Ejecución, bajo  el   entendido   de   que   lo   deprecado  apuntaba  a  modificar  el  fallo,  el  22  de  junio  siguiente  ordenó   remitir  la  actuación  a  la  Sala  de  Justicia  y  Paz  que  lo  emitió, apoyándose al efecto  en   precedente   de  esta  Corte,  por  considerarla  competente para adoptar la decisión respectiva.   

LA  ACTUACIÓN  DE  LA  SALA DE CONOCIMIENTO   

Para  resolver  la  solicitud,  la  Sala  de  Justicia  y  Paz  del Tribunal Superior de Bogotá convocó a audiencia, la cual  tuvo lugar el pasado 13 de noviembre. Así se desarrolló la misma:   

1.  La   representante   de  la  Unidad   para   la   Atención   y   Reparación   Integral   a  las  Víctimas  ratificó  su pedimento, insistiendo en que  la  ceremonia  de  perdón público debía hacerse en la ciudad de Popayán y no  en  cada  uno  de  los  municipios  mencionados  en  el  fallo,  por  razones de  seguridad,  pues,  se  sabe  de combates, minados, y homicidios y secuestros por  parte  de  los  grupos subversivos FARC y ELN, lo cual dificultaría el traslado  de  las  víctimas,  quienes además han expresado su voluntad de que el aludido  acto   se   haga   en   la   capital   caucana,   en   donde   quedarían  menos  expuestas.   

2.   El   fiscal   del   caso  dijo no compartir que se pida la modificación de la sentencia, ya  que  se trata de un acto meramente formal que apenas implica un cambio acerca de  la  manera  de  cumplirla, lo cual es compartido por las víctimas, a las que no  se les viola derecho alguno.   

En ese sentido, consideró que el competente  para  decidirlo  es el Juzgado de Ejecución y no la Sala de Conocimiento, pues,  no  se  trata  de una de las hipótesis del artículo 412 de la Ley 600 de 2000,  el  cual  dispone  que  la  sentencia no es reformable ni revocable por el mismo  juez  o  sala  de  decisión  que  la  hubiere  dictado,  salvo en caso de error  aritmético,  en  el  nombre  del procesado o de omisión sustancial en la parte  resolutiva.   

Por lo demás, señaló que está de acuerdo  con  la  solicitud  y  que  bastaba  con  que  la misma hubiese sido devuelta al  Juzgado de Ejecución.   

3.    La    delegada    del   Ministerio  Público estimó que la Sala de Justicia y Paz sí era  la  competente  para  resolver  la  petición,  ya que de alguna manera se está  modificando una orden dada por el Tribunal en la sentencia.   

En soporte de sus asertos, disertó sobre los  derechos  de  las  víctimas y opinó que sí era viable que el acto público se  llevara    a    cabo   en   la   ciudad   de   Popayán,   donde   no   se   les  visibilizara.   

4.  La  representante  de  las víctimas, el  procesado  y  su defensor, al unísono dijeron estar de  acuerdo  con  la  petición,  si  bien,  en  lo  que  atañe  a  la competencia,  manifestaron     adherir     a    los    planteamientos    del    delegado    de  Fiscalía.   

5.  La  Sala  de  Conocimiento,  luego  de  otorgarle  innecesariamente  el uso de la palabra a la  Directora  Técnica  de Reparación para que repitiera su petición, estimó que  de  acuerdo  a lo alegado por el fiscal y los intervinientes que adhirieron a su  discurso,   era   claro   que  subyacía  una  impugnación  a  su  competencia,  “en  la medida en que manifiestan que no es la Sala  la   competente   para   conocer   de   la  solicitud  de  darle  alcance  a  la  interpretación  de  los  numerales  12  y  13  de  la  parte  resolutiva  de la  sentencia.   En  esa  medida  teniendo  los  parámetros  establecidos  para  la  asunción  de  la competencia en la Ley 906 de 2004 la cual tiene aplicación en  los  trámites  surtidos  en  la  Ley  975 de 2005 considera la Sala que se debe  tramitar  esa  impugnación de competencia y se dispone la remisión al superior  para que se pronuncia (sic)”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De   acuerdo   con   lo   preceptuado  en  el    numeral    4°    del   artículo  32  de la Ley 906 de 2004, normatividad  a   la  que  expresamente  recurre  la  Ley  975  de  2005,  a la Corte le asiste  atribución     para     pronunciarse     respecto     de     la    impugnación  de  la competencia que con  ocasión    del   presente   asunto   promueve   el  representante  de  la  Fiscalía,  advirtiendo  que  la  petición  elevada  por  la  Directora  Técnica  de Reparación de la Unidad  para   la   Atención   y   Reparación  Integral  a  las  Víctimas  debe ser resuelta por el Juzgado  con  función de Ejecución de Sentencias de las Salas de  Justicia  y  Paz del Territorio Nacional, con sede en  Bogotá,  y  no  por  la  Sala  de  Conocimiento  de  Justicia  y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  ésta  ciudad,   que   en  primera  instancia  condenó  al  desmovilizado  GIAN  CARLO  GUTIÉRREZ SUÁREZ.   

Ahora  bien, la definición de competencia  es  el mecanismo determinado por la ley procesal para precisar, en caso de duda,  cuál  de los distintos jueces o magistrados es el llamado a presidir o resolver  determinados asuntos.   

La  Corte  ha  venido  aceptando  que este  trámite  propio  del  procedimiento ordinario regido por la Ley 906 de 2004, se  adelante  también  en el proceso propio de la justicia transicional previsto en  la        Ley        975        de       20041.   

Precisado   lo   anterior,  para  la  Corte  es  claro  que  a  la  petición  elevada  por la  Directora  Técnica  de  Reparación,  se  le  ha  dado un alcance que no tiene,  propiciando  ello  que  este proceso, en su fase de ejecución, se haya dilatado  innecesariamente.   

No  es, como dicen algunos intervinientes,  que  haya  pedido  la  modificación de los numerales 12 y 13 de la sentencia de  primera  instancia, ni tampoco, como equivocadamente lo estimó el Magistrado de  la    Sala    de    Justicia    y    Paz,  que  se  haya deprecado darle alcance a la interpretación de  los  citados  numerales,  en  tanto, su contenido es sumamente claro y no ofrece  dubitación alguna.   

El pedimento de la funcionaria simplemente  apuntaba  a  que  una  ceremonia  de  perdón público que se dispuso para cinco  municipios  diferentes  en  dos  departamentos,  se  concentrara en la ciudad de  Popayán.   

Solicitud  simple  que  debió responderse  desde  el  mes  de  abril  en el Juzgado de Ejecución, pues, con la misma no se  buscaba  modificar  el  fallo de primer grado, sino, como lo adujo el fiscal del  caso,  cambiar  la  forma  de  cumplir  una  de  las  obligaciones  impuestas al  postulado condenado.   

La  deprecación de cambio de sede para la  ceremonia  de disculpas públicas, lejos está de constituir una de las causales  de  reforma  de la sentencia en los términos del artículo 412 de la Ley 600 de  2000,    pues,    no    apunta    a   corregir    un   error   aritmético,  ni  en  el  nombre  del  procesado  o  a suplir una  omisión sustancial en la parte resolutiva.   

En  esa  medida, no resultaba viable que el Juzgado de Ejecución de  las  Sanciones  se  deshiciera  de  la  petición,  como  tampoco que la Sala de  Conocimiento   desplegara   semejante   trámite  para  resolver  un  hecho  tan  elemental.   

Acorde  con  lo  anotado,  la competencia para responder la petición  elevada  por la Directora Técnica de Reparación de la Unidad para la Atención  y  Reparación  Integral a las Víctimas, corresponde  al  Juzgado con función  de  Ejecución  de  Sentencias  de  las  Salas  de Justicia y Paz del Territorio  Nacional,  con  sede en Bogotá, despacho  al  que  de  manera  inmediata se le  enviará  la  presente  actuación,  para  que  sin  más dilaciones inoficiosas  proceda  a  continuar  con  el  presente trámite.   

Entre tanto, esta decisión será informada  a  la  Sala  de  Justicia  y  Paz  con funciones de conocimiento de Bogotá,    para    los   fines   de  rigor.   

DECISIÓN  

En  mérito  de  lo expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

DECLARAR   que  corresponde  al Juzgado con función de Ejecución de Sentencias de las Salas de  Justicia  y Paz del Territorio Nacional, con sede en Bogotá, el competente para  responder  la  petición  elevada por la Directora Técnica de Reparación de la  Unidad  para  la  Atención  y  Reparación  Integral  a  las  Víctimas.  A ese  despacho,   por   consiguiente,   se   ordena   la  remisión  inmediata  de  la  actuación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Entre  otros,  en CSJ AP, 18 nov. 2008, Rad. 30744, y CSJ AP, 15 jul. 2009, Rad.  32042.     

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