AP6881-2015(46041)

2015

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO   

Magistrado ponente  

AP6881-2015  

Radicación n° 46041  

(Aprobado  Acta No.  424)   

Bogotá D.C., veinticinco (25) de noviembre de  dos mil quince (2015).   

VISTOS  

Se   pronuncia   la   Sala  acerca  de  los  presupuestos  de  lógica  y  debida  sustentación  de  la demanda de casación  presentada  por el defensor de WILMAR SALINAS VALENCIA  contra  la  sentencia  del  26  de  febrero de 2015, a  través  de la cual el Tribunal Superior de Quibdó confirmó la proferida el 27  de  noviembre  de  2014  por  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de Riosucio  (Chocó),  que  condenó  al  procesado  a  las penas principales de 84 meses de  prisión  y  62  salarios  mínimos  legales  mensuales de multa, así como a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término  de 112 meses, como autor responsable del delito de  fabricación, tráfico o porte de estupefacientes.   

HECHOS  

Los  falladores  de  instancia  declararon  probada la siguiente situación fáctica:   

El 23 de enero de 2014 efectivos adscritos a  la  Armada  Nacional,  quienes se encontraban realizando labores de vigilancia y  control  marítimo  en el corregimiento de Zapzurro, jurisdicción del municipio  de  Acandí  (Chocó),  optaron  por inspeccionar el velero de nombre KAWANA con  matrícula  No.  MA-3-37-00  de  bandera  española,  que  en  ese  momento hizo  aproximación   al   lugar.  Al  observar  algunas  irregularidades,  decidieron  conducirlo  al  muelle, en donde le realizaron una revisión exhaustiva, y en un  compartimento   de  la  embarcación,  debidamente  mimetizado,  encontraron  un  maletín  color negro, en cuyo interior hallaron sustancia vegetal color verde y  un  paquete  con  sustancia  pulverulenta,  que  al ser sometidos a la prueba de  identificación   preliminar  respectiva  arrojaron  positivo  para  cannabis  y  alcaloides  en cantidad de 3.260 gramos y 880 gramos, respectivamente, peso neto  en ambos casos.   

Por tal razón, procedieron a intimar captura  a     Luis     Cruset     Ballart,    capitán  del barco, Julián David Carmona  Guerra   y  WILMAR  SALINAS  VALENCIA, quienes ocupaban la motonave.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar celebrada el 25 de  enero  de  2014  ante  el  Juzgado  Primero  Promiscuo  Municipal  de Turbo, con  funciones   de   control   de  garantías,   se  legalizó  la  captura  de  WÍLMAR   SALINAS   VALENCIA,  Luis  Cruset  Ballart  y  Julián  David  Carmona  Guerra.  En esa misma diligencia la Fiscalía formuló  imputación  únicamente  al primero de los mencionados, a quien le atribuyó el  delito   de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  cargo  que  SALINAS VALENCIA aceptó sin  reserva alguna.   

2. El 27 de noviembre del mismo 2014, el Juez  Promiscuo   del   Circuito   de  Riosucio  (Chocó)  realizó  la  audiencia  de  verificación  del  allanamiento  y simultáneamente la de individualización de  pena  y  sentencia,  condenando  allí  mismo  a  los  procesados  a  las  penas  principales  y  a  la  accesoria referidas en el acápite inicial de la presente  determinación.   

3. Contra el fallo de primer grado interpuso  apelación  la  defensa,  por  cuya  vía  el  Tribunal  de Quibdó le impartió  confirmación,  sujeto  procesal  que entonces acudió al recurso extraordinario  de casación, presentando el respectivo libelo.   

LA  DEMANDA   

          El  impugnante formula tres cargos contra la sentencia del Tribunal,  el  primero  al amparo de la causal primera de casación de la Ley 906 de 2004 y  los dos restantes con apoyo en la causal segunda ibídem.   

          En     el    primer    cargo  denuncia la interpretación errónea del artículo 293 del Código  de  Procedimiento  Penal  de 2004, modificado por el artículo 69 de la Ley 1453  de 2001.   

          En  su  criterio,  el  sentenciador  restringió  el  alcance de esa  disposición,  en  lo  relativo a la oportunidad para presentar la retractación  del  allanamiento  manifestado  por  el  imputado,  así  como a las condiciones  válidas  para ese efecto, imponiendo una carga de acreditación imposible en el  caso del aquí procesado.   

          En    el   segundo   cargo   aduce   el   desconocimiento  del  debido  proceso  por  afectación  sustancial  de  su  estructura  o  de las garantías debidas a las partes, en lo  referente al mismo artículo 293 antes citado.   

          Lo  anterior,  dice, porque se afectó el derecho de defensa, una de  cuyas  manifestaciones es el derecho a la retractación del allanamiento, cuando  se  negó  al  acusado  la  posibilidad  de  recuperación  de la presunción de  inocencia y buena fe.   

          En    el    tercer   cargo   predica  también  el  desconocimiento  del debido proceso, esta vez  por  cuanto  se  violó  el  principio  del  juez natural, respecto del lugar de  ocurrencia de los hechos.   

          Según  el  actor, con el recurso pretende, como finalidades, lograr  la  efectividad  del  derecho  material  por  la  inobservancia  de  las  normas  reguladoras   de   la   competencia,   el   respeto  a  las  garantías  de  los  intervinientes  en  el proceso penal y la obtención de un pronunciamiento de la  Corte  que  arroje  luces  acerca de la posibilidad de retractación de quien ha  aceptado  su responsabilidad en la audiencia de imputación, pero luego opta por  desdecirse  por  diversas  razones  que  “pueden ser  justificantes de su nueva postura”.   

          De  esa  manera  solicita,  como alcance de la impugnación, se deje  sin  efectos  la  sentencia  de segundo grado y, consecuentemente, se declare la  nulidad  del  allanamiento  efectuado  por  el  procesado  en  la  audiencia  de  imputación.   

                                    

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

El estatuto procesal penal expedido mediante  la  Ley  906  de  2004,  conforme  ocurre con el previsto en la Ley 600 de 2000,  también  exige,  como  condición para la admisión de la demanda de casación,  la  satisfacción  de  exigencias de lógica y adecuada argumentación, cuyo fin  es  permitirle a la Corte, a partir de la coherencia y precisión conceptual del  libelo,  establecer  sin dificultad cuál es el error atribuido al sentenciador,  causante  de  la violación de la Constitución o la ley o la afectación de las  garantías fundamentales de las partes.   

Esos  presupuestos  de sustentación, acorde  con  lo  establecido en los artículos 183 y 184, inciso segundo de la precitada  Ley  906  de 2004, giran en torno a la correcta selección de la causal invocada  y  al  adecuado desarrollo de los cargos formulados a la sentencia atacada, para  lo  cual  se requiere que cada reproche se sustente de manera separada y que las  razones  aducidas  se  correspondan  con  el yerro denunciado, sin que sea dable  entonces  incluir  en  una  misma  censura conceptos que se opongan entre sí ni  incurrir  en  inconsistencias de argumentación, pues ello atentaría contra los  principios  de  no  contradicción  y  autonomía  que son inherentes al recurso  extraordinario de casación.    

          En  el  caso  objeto de examen, advierte la Sala que el libelista no  cumple dichos requisitos de fundamentación de la demanda.   

          En  efecto, en el primer cargo el  actor,  al amparo de la causal primera de casación, denuncia la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  errónea  interpretación del  artículo  293  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2004, modificado por el  artículo 69 de la Ley 1453 de 2011.   

          Es  decir,  plantea  la  existencia de un error de juicio, lo que le  imponía   admitir   la  validez  de  la  actuación  procesal  para  cuestionar  únicamente  la  legalidad  de la sentencia de segundo grado (CSJ AP, 25 de may.  de  2015,  rad.  45284).  No  obstante,  al fijar el alcance de la impugnación,  resulta  impetrando la nulidad del allanamiento efectuado por el procesado en la  audiencia  de  imputación, cuya pretensión implica, por ende, poner en tela de  juicio  el  trámite posterior del proceso, siendo claro que postulación de esa  naturaleza  le  correspondía  cimentarla con fundamento en la causal segunda de  casación.  Quiere  decir ello que la enunciación del ataque no armoniza con la  solicitud que formula.   

          Aparte  de  lo  expuesto,  al  estructurar  el  cargo  el demandante  vulnera  de  manera palmar el principio de sustentación suficiente que gobierna  el  recurso  extraordinario  de  casación,  conforme  al  cual  la censura debe  bastarse a sí misma para provocar la infirmación del fallo.   

          Lo  anterior  porque sostiene que el fallador restringió el alcance  de  la  disposición  cuya  violación directa denuncia, al imponer al procesado  una  acreditación  imposible  de cumplir, pero no indica qué tipo de carga fue  la  establecida  por  el juzgador ni tampoco explica por qué razón la misma se  torna imposible de satisfacer para el acusado.   

          Encuentra  la Sala que en lo cargos segundo  y    tercero  el  impugnante  también  pretermite el principio de sustentación  suficiente.  En  ellos  invoca  la  causal  segunda  de casación para aducir el  desconocimiento  del  debido proceso por afectación sustancial de su estructura  o de las garantías debidas a las partes.   

Al  respecto,  pertinente  es  recordar  el  criterio  de  la  Sala  acorde con el cual las censuras sustentadas en la causal  segunda  de  casación  deben  contener,  como mínimo, la identificación de la  irregularidad,  la  expresión  clara de sus fundamentos, el señalamiento de si  se  trata  de  un  vicio de estructura o garantía, la indicación de la norma o  normas  violadas,  la  mención  del  momento  procesal en donde se presentó la  anomalía  y  de  las  actuaciones  afectadas con la misma, así como motivar su  trascendencia,  demostrando  a  la Corte que la nulidad se erige como el remedio  único  y  extremo  para  enmendar  la  incorrección  procesal,  surgiendo así  indispensable el fallo de casación.   

          En  las  censuras  en mención el actor omite identificar claramente  las  irregularidades,  pues  en  la  segunda  atribuye  al sentenciador negar al  acusado  la  posibilidad de recuperación de la presunción de inocencia y buena  fe,  pero  ni  siquiera  individualiza la decisión que produjo la anomalía que  plantea.   

          Si  bien  al  exponer  la  finalidad  del  recurso de casación deja  entrever   que   el   acusado   se   desdijo  de  su  decisión  de  aceptar  la  responsabilidad,  proceder  no  aceptado  por  el  fallador  de primer grado, lo  cierto  es  que  en  momento  alguno  indica  el  motivo  de  la  retractación,  limitándose  a  señalar  que  el  procesado  obró  por  diversas  razones que  “pueden    ser    justificantes   de   su   nueva  postura”.   

          Por  su  parte,  en  la  tercera  censura reprocha la violación del  principio  del  juez  natural en cuanto se refiere al lugar de ocurrencia de los  hechos,  pero no explica las razones por las cuales considera que la competencia  no  corresponde  al funcionario judicial a cuyo cargo estuvo el trámite de este  proceso sino a uno diverso.   

          Y  aun  cuando  al  fijar  el  alcance  de  la impugnación el actor  refiere  que  la  competencia  recae en el Juzgado Segundo Penal del Circuito de  Turbo  (Antioquia),  se  sustrae  a fundamentar esa afirmación, cuando se tiene  que  los  hechos  ocurrieron  en  jurisdicción  del  municipio  de Acandí, que  corresponde  al  circuito de Riosucio (Chocó), conforme está determinado en el  mapa        judicial        de        Colombia1.   

          El  principio  de  sustentación  suficiente,  conforme  al cual, se  insiste,  la censura debe bastarse a sí misma para provocar la infirmación del  fallo,  significa que al demandante le asiste la carga de indicar en cada uno de  los  cargos  las  razones  de  hecho  y  de  derecho  que  conducen a quebrar la  decisión   impugnada,   sin   que   sean   atendibles  postulaciones  meramente  implícitas  o  sugeridas, máxime si se tiene en cuenta el carácter rogado que  también caracteriza al recurso extraordinario de casación.   

          De   todas  maneras,  no  huelga  acotar  que,  en  el  tema  de  la  retractación  de  los  allanamientos  o  acuerdos, contrario a lo que piensa el  casacionista,  la  Corte  tiene  ya  decantada una clara línea jurisprudencial,  consistente     la     misma     en     señalar     que     la     interpretación  razonable  de  la segunda parte del inciso primero  del  artículo  69 de la Ley 1453 de 2011, modificatorio del artículo 293 de la  Ley  906  de  2004,  apunta a entender que la retractación allí regulada sólo  procede  si  se  evidencia  que el allanamiento o el acuerdo no obedecieron a un  acto  voluntario,  libre  y  espontáneo  o  que  en desarrollo de esos actos se  vulneraron  las  garantías  fundamentales  (CSJ  SP,  13  de feb. de 2013, rad.  39707;  AP,  26  de feb. de 2013, rad. 34699; AP, 25 de feb. de 2015, rad. 4533;  AP, 10 de jun. de 2015, rad. 44993; entre muchas otras decisiones).   

          En  el  caso  materia  de  análisis, el demandante no hizo esfuerzo  alguno  para demostrar que el allanamiento a cargos manifestado por WILMAR  SALINAS VALENCIA no obedeció a un  acto  voluntario,  libre  o  espontáneo  o  que  en  desarrollo  del  mismo  se  conculcaron  sus  garantías fundamentales, situación que pone de presente, una  vez  más,  la  inadecuada  sustentación  de  la  impugnación  extraordinaria.   

Atendidas,   por   tanto,   las  falencias  advertidas  en  los  cargos formulados, la Sala inadmitirá la demanda objeto de  examen,  considerando además la no concurrencia de circunstancia vulneradora de  garantías  fundamentales  que  imponga  superar  los desaciertos técnicos para  decidir de fondo.   

Se  precisará,  finalmente,  que  contra la  decisión  inadmisoria  del  recurso  de  casación  sólo  cabe el mecanismo de  insistencia,  conforme  lo  tiene  establecido el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuya  interposición  procede  bajo  las reglas fijadas en jurisprudencia  reiterada de la Sala (CSJ AP, 12 dic 2005, Rad. 24322).   

                      

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  WILMAR SALINAS VALENCIA.   

          De  conformidad  con lo dispuesto en el inciso segundo del artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004 y en los términos referidos en el acápite  final    de    esta    determinación,    contra    la    misma    procede    la  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  www.ramajudicial.gov.co.     

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