AP6634-2016(48790)

2016

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Magistrado ponente  

AP6634-2016  

Radicado N° 48790  

Aprobado acta No. 305  

Bogotá,  D.C., veintiocho (28) de septiembre  de dos mil dieciséis (2016).   

VISTOS  

La Corte se pronuncia respecto del recurso de  “apelación”  concedido  por el Tribunal Superior de Popayán al defensor de  CHRISTIAN  JOSÉ OBREGÓN ANGULO, en contra del fallo de segundo grado proferido  por  esa  Corporación  el  14  de  julio  de  2016,  que  revocó  la sentencia  absolutoria  emitida por el Juzgado Primero Penal del Circuito de Popayán, y en  su  lugar  lo  condenó,  a  la  pena  de  264 meses y 1 día de prisión y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término  de 20 años, al encontrarlo penalmente responsable  por el delito de homicidio simple en calidad de coautor.   

CONSIDERACIONES  

1.  Contra  la  sentencia  absolutoria  de  primera  instancia  la Fiscalía interpuso recurso de apelación. Como resultado  de  la  alzada,  en  fallo  proferido  el  14  de  julio de 2016, el Tribunal de  Popayán  revocó  lo  decidido  por  el  A  quo  y  en  su  lugar  condenó  al  acusado.   

En  consecuencia,  la  parte resolutiva del  fallo   de  segunda  instancia  dispuso,  en  el  numeral  quinto:  “…Conforme  a  la  sentencia  C-792  de 2014 y SU 215 del 28 de  abril  de  2016  de la Honorable Corte Constitucional y el artículo 179 de CPP,  procede   el   recurso   de   apelación   ante   la   H.   Corte   Suprema   de  Justicia…”.   

Ahora  bien, acorde con lo dispuesto por el  Tribunal,  el defensor de CHRISTIAN JOSÉ OBREGÓN ANGULO allega memorial dentro  del  lapso  establecido  por esa Corporación para el efecto, escrito en el cual  condensa su inconformidad con el fallo de condena.   

Luego  de  efectuar  el  traslado  a los no  recurrentes,  quienes  no se pronunciaron, el Tribunal envió el expediente a la  Corte a efectos de desatar el recurso de “apelación”.   

2.  En  relación  con  el  punto  de  la  impugnación  de  la  sentencia  de condena que se profiere en segunda instancia  con  ocasión  del  recurso de “apelación”, en virtud del cual se revoca la  absolución  proferida  en  primera instancia, la Sala ha señalado que la misma  no  procede  (AP4428-2016,  Rad.48012  del 12 de julio de 2016), pronunciándose  como sigue:   

“1.  La  Corte  Constitucional,  en la Sentencia C-792 de 29 de octubre de 2014, que el tribunal  cita,  declaró  la  inexequibilidad de varios artículos de la Ley 906 de 2004,  por  déficit normativo, en cuanto omitían la posibilidad de impugnar todas las  sentencias  condenatorias,  y  difirió  sus  efectos  a  un (1) año, contado a  partir  de  su  notificación,  que se cumplió entre el 22 y el 24 de abril del  2015.   

2.  En  la  misma  decisión,  exhortó  al  Congreso  de  la República para que en el término de un año, contado a partir  de  la  notificación  del  edicto del fallo, regulara el derecho a impugnar las  sentencias  penales  condenatorias dictadas por primera vez en cualquier estadio  procesal,  y  aclaró  que de incumplir este deber, se  entendería  que  la  impugnación  procedía ante el  superior jerárquico o funcional de quien impuso la condena.   

3. En la sentencia de tutela SU-215 de 28 de  abril  de  2016, la Corte Constitucional, al delimitar los efectos y alcances de  la  sentencia  C-792  de  2014,  precisó (i) que surtía efectos desde el 25 de  abril  de 2016, (ii) que operaba respecto de las sentencias dictadas a partir de  esa  fecha  o  que  para entonces estuviesen en proceso de ejecutoria, (iii) que  aunque  en  ella  solo  se había resuelto el problema de las condenas impuestas  por  primera  vez en segunda instancia, debía entenderse que su exhorto llevaba  incorporado   el   llamado  al  legislador  para  que  regulara  en  general  la  impugnación  de las condenas impuestas por primera vez en cualquier estadio del  proceso  penal, y (iv) que la Corte Suprema, dentro de sus competencias, o en su  defecto  el  juez  constitucional,  atendiendo  las  circunstancia de cada caso,  debía  definir  la  forma  de  garantizar  el  derecho  a impugnar la sentencia  condenatoria   impuesta   por   primera   vez   por   su   Sala   de   Casación  Penal.   

4.  La  Sala  Plena  de  Corte  Suprema  de  Justicia,  en  sesión de fecha  28 de abril de 2016, aprobó el comunicado  08/2016,  en  el  que  precisó  que  la pretensión de la Corte Constitucional,  plasmada   en  la  sentencia  C-792  de  2014,  de  implementar,  a  partir  del  vencimiento  del  término  de un  año, la impugnación en todos los casos  en   que   se   dictara   sentencia  condenatoria  por  primera  vez,  resultaba  irrealizable,  porque  ni  la  Corte,  ni  autoridad judicial alguna contaba con  facultades  para  introducir  reformas o definir reglas que permitieran poner en  práctica este derecho.   

5. En la misma dirección se ha pronunciado  la  Sala  de  Casación Penal, en el entendido que una orden de la naturaleza de  la  que contienen las sentencias C-792 de 2014 y SU-215 de 2016, requiere de una  reforma    constitucional    y    legal    que    solo    puede   adelantar  el  Congreso, por cuanto implica  suplir   un   déficit  legal  normativo  que  incluiría  la  redefinición  de  funciones,  la creación de nuevos órganos judiciales  y  la  redistribución  de  competencias, entre otros  aspectos.1   

6.  En  el caso que se estudia, el Tribunal  Superior   de   Pereira,  arrogándose  competencias  que  no  tiene,  resolvió  sustituir  el  recurso  de  casación  por  uno  de apelación, y por esta vía,  asignarle  a esta Sala una competencia que la normatividad vigente no le otorga,  con  desconocimiento  del  ordenamiento procesal penal vigente, que no prevé el  recurso   de   apelación   contra   sentencias   de   segunda   instancia,   ni  habilita  a  la  Sala  para actuar como Tribunal     de     apelación     en    estos    casos.”   

3.  En  esas  condiciones la Sala ordenará  devolver  la  actuación  al  Tribunal  Superior de Popayán y dispondrá que se  rehabiliten  los  términos  para la sustentación del recurso de casación, por  ser  el  único  que  procede  en  estos  casos,  de  acuerdo  con las reglas de  competencia  consagradas en el artículo 32 de la ley 906 de 2004 y lo dispuesto  en los artículos 181 y 184 ibídem.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

            Primero:  RECHAZAR,  por improcedente,  el    “recurso    de    apelación”  interpuesto por el defensor de CHRISTIAN  JOSÉ  OBREGÓN  ANGULO, contra la sentencia proferida  por el Tribunal Superior de Popayán el 14 de julio de 2016.   

          Segundo: DEVOLVER  la  actuación  al  Tribunal  Superior de Popayán, en  donde   se  correrán  los  términos  para  la  sustentación  del  recurso  de  casación,  con  sujeción  a  lo dispuesto en el artículo 183 de la Ley 906 de  2004, modificado por el 98 de la Ley 1395 de 2010.   

          Contra esta decisión no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA  

EYDER PATIÑO CABRERA  

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

SALVAMENTO DE VOTO  

Impugnación Especial  

Radicado. 48790  

Procesado:  CHRISTIAN        JOSÉ       OBREGÓN   

Acta  No.  305  del  28  de  septiembre  de  2016   

Respeto  el criterio mayoritario de la Sala.  No  me  queda  duda  que  la  decisión  adoptada  y  la  mía  obedecen  a  las  convicciones  jurídicas que definen la postura asumida en la providencia que se  aprueba y la del suscrito en este salvamento de voto.   

Mi  discrepancia radica en que a mi juicio a  partir  del  25  de  abril  de 2016 debe tramitarse y resolverse la impugnación  contra  la primera condena emitida por los Tribunales, en virtud de lo dispuesto  en  la  sentencia C-792 de 2014, complementada con la sentencia SU-215 del 28 de  abril de 2016, proferidas por la Corte Constitucional.   

La  sentencia  C-792  de  2014 dispuso en el  numeral   2º   de  la  parte  resolutiva  «EXHORTAR  al Congreso de la República para que, en el término  de  un  año  contado a partir de la notificación por edicto de esta sentencia,  regule  integralmente  el derecho a impugnar todas las sentencias condenatorias.  De  no  hacerlo,  a  partir  del vencimiento de este término, se entenderá que  procede  la  impugnación de todas las sentencias condenatorias ante el superior  jerárquico   o   funcional   de   quien   impuso   la   condena»  por  lo  que  la  única  interpretación que puede hacerse de dicha  decisión   es   que   la  impugnación  procede  contra  todas  las  sentencias  condenatorias ante el superior del juzgador que impuso la condena.   

En  la  sentencia  en  cita dispuso la Corte  Constitucional  «se dispondrá que en caso de que el  legislador   incumpla   el   deber   anterior,  se  entenderá  que  procede  la  impugnación  de  los  referidos  fallos  ante  el  superior jerárquico (sic) o  funcional  de quien impuso la condena». A esta última  afirmación  en  la decisión se hizo un llamado a pie de página con el número  141,   del   que   en   lo   pertinente   se   trascribe:   «…   esta  Corporación  ha señalado la necesidad de que al interior de  organismos   judiciales  colegiados  como  la  Corte  suprema  de  Justicia,  se  diferencie  orgánicamente  la  función  de  investigación  y  la  función de  juzgamiento,  cuando  ambas  han  sido atribuidas a esta corporación. De manera  análoga,  en  estas  hipótesis se debe garantizar la revisión de los primeros  fallos  condenatorios  que  se  dictan  en  el  marco  de  un  juicio  penal por  instancias que carecen de superior jerárquico.»   

Para el suscrito no tiene discusión que con  las  decisiones  de  la  Corte  Constitucional  de  marras se creó el derecho a  impugnar  la primera condena proferida por los Tribunales y la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia.   

En  cuanto  a  la impugnación de la primera  condena  proferida  por  los Tribunales, la Carta Política y la Ley 906 de 2004  regulan  las  autoridades  judiciales  que  tienen  la  condición  de  superior  funcional   para  resolver  las  impugnaciones,  apelaciones  o  el  recurso  de  casación.   

No  riñe con la Constitución Política que  por   jurisprudencia  se  establezcan  las  reglas  para  darle  trámite  a  la  impugnación  en  los  términos  en que lo ordenó la Sentencia C-792 de 2014 y  SU-215  de  2016  para  las  primeras  condenas  proferidas  por  los Tribunales  Superiores de Distrito Judicial.   

En  consecuencia,  la  primera  condena  del  Tribunal  debe  notificarse  y durante el término de ejecutoria establecido por  la  ley  procesal  penal para recurrir la decisión, las partes deben manifestar  si interponen recurso de casación o impugnación.   

Como los recursos son rogados, si no se hace  manifestación,  en  los  términos  señalados  en  el  párrafo  anterior,  la  sentencia  queda  ejecutoriada.  De  llegar a recurrirse puede expresarse que se  interpone impugnación, casación o impugnación y casación.   

Si  solamente se interpone impugnación debe  remitirse   al   superior   funcional,   como  el  ad  quem  es  el  Tribunal  la remisión debe hacerse a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia, para que ésta de  plano la resuelva con plena competencia.   

Si  únicamente  se  interpone  recurso  de  casación  se  resolverá exclusivamente éste pues por voluntad del condenado o  su  defensor se renunció a agotar la impugnación como medio de protesta contra  la decisión adoptada.   

Si  se  manifestó  el  deseo de recurrir en  casación  e  impugnación,  fenecido  el  término  de ejecutoria del fallo que  impuso  la primera condena se debe correr traslado simultáneo para sustentar la  casación  y  la  impugnación,  por  el  término  previsto  por la ley para el  primero  y  luego  la  Corte  debe  resolverlos  conforme  a  la  técnica  y la  competencia que a cada uno le corresponde.   

En cuanto a la primera condena proferida por  la  Corte  Suprema  de Justicia, debo precisar el criterio que venía expresando  en  esta  materia,  porque en este caso la solución no es idéntica a la de los  Tribunales.   

La  estructura  constitucional  vigente  no  establece  un  superior  funcional  para  la  Corte  Suprema  de Justicia y esta  Corporación  está prevista como órgano superior de cierre de la jurisdicción  ordinaria,  ámbito  al  que  pertenece  la  primera  condena, por tal razón el  único  autorizado  por el ordenamiento jurídico para establecer la autoridad y  el  trámite  para  resolver  la  impugnación  contra  decisiones de la Sala de  Casación  Penal  es  el  Congreso  de  la  República  a  través  de  un  acto  legislativo,  entidad a la que se le otorgó 1 año para proceder de conformidad  y omitió el cumplimiento de su deber.   

Es  absolutamente  imposible  para  la Corte  Suprema  de  Justicia  sustituir  la  voluntad  del  constituyente para crear un  superior  jerárquico  y  funcional  de  dicha Corporación en materia penal, la  Corte  Constitucional  ha  reiterado  que  ni  siquiera  el congreso puede hacer  reformas  que  desconozcan  la  voluntad  del  constituyente  primario de 1991 y  desnaturalicen  y  modifiquen  la  estructura  sustancial  del Estado colombiano  conforme  a  la Carta Política aprobada, así se ha ratificado, entre otras, en  resiente  decisión  que  declaró  inexequible  el  acto legislativo 02 de 2015  sobre la reforma para el equilibrio de poderes.   

Por  tanto,  la  situación  de  la doble  conformidad  de  la  primera  condena  impuesta por la Corte Suprema de Justicia  tiene  creado  el  recurso  de  impugnación  pero  es  absolutamente  imposible  conforme  a  la Carta Política su trámite y decisión, lo que solamente podrá  hacerse  cuando  el  Congreso  de  la  República  cumpla  con  la  orden que le  impartió la Corte Constitucional.   

Cordialmente,  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Magistrado  

        Fecha ut supra   

    

1 CSJ  AP,  18 de mayo de 2016, radicación 39156; CSJ AP3280-2016, 25 de mayo de 2016,  radicación 37858, entre otras.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *